Xtories

Una tarde de compras

El probador se cierra, pero la tentación no espera. Entre el ruido de la tienda y el reflejo del espejo, la discreción laboral se quiebra para dar paso a un juego de poder y placer donde el riesgo de ser descubiertos enciende la llama.

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Segunda parte de mi anterior relato y os estaré muy agradecido si decidís valorarme y también agradeceré recibir vuestros comentarios y sugerencias.

Tras aquella noche de sexo virtual siguieron algunas más a cada cual más excitante.

Seguimos llevando nuestra relación con la mayor discreción posible sobre todo a nivel laboral ya que no queríamos ser pasto de los chismes y de la gente mal intencionada. Por la mañana manteníamos nuestra relación como dos compañeros de trabajo normales aunque con algún guiño o foto picara para mantener la pasión y por la noche nos convertíamos en dos amantes deseosos de placer.

A mitad de semana nos requirieron para una reunión urgente en la oficina a todo el equipo de coordinación del proyecto, por lo cual no me quedo más remedio que desplazarme hasta ahí para asistir a dicha reunión, como iba a ser un día no recogí mi oficina.

Llame a Mirian para decirle que iba a estar por la oficina y que podíamos vernos.

-Cielo el viernes que viene tengo que acercarme a la oficina para para una reunión, que te parece si quedamos para vernos y cenar charlar y lo que surja.

-Genial por mí perfecto pero en mi casa no podemos estar porque han venido mis padres del pueblo y se van a quedar unos días.

-No te preocupes puedo pillar una habitación en un hotel por si la cosa va a mas

-No te me emociones truhan que una cosa es virtual y otra cosa ya es lo carnal, aparte no puedo dejar solos a mis padres solos mucho tiempo que andan pachuchos. Pero a tomar algo sí que podemos quedar.

-Vaya que faena y que hago yo que ya tenía las ingles depiladas.

-Jajajaja que morro tienes.

-Bueno cielo te voy a dejar que hay jaleo luego hablamos. Despidiéndome con un gif de un beso

-ok boss. Mandándome también un gif de un beso.

Llego el famoso día me fui a la oficina y mantuve una reunión con el resto de mis compañeros y con los jefes relacionado con el proyecto que estábamos llevando y como pasa con muchas de estas reuniones se acaban haciendo muy aburridas porque no se logran pocos avances en relación a lo que teníamos propuesto.

Llame a Miriam para decirle que había terminado

-Perfecto boss pues si quieres venme a buscar cuando termine de trabajar que tengo que hacer unas compritas y ya de paso nos tomamos algo.

-perfecto ahí estaré.

Llegue a la hora que me dijo y tras mandarla un mensaje de bajar, se subió al coche.

-Hola truhan. Dándome un beso en los labios

-Muy buenas cielo. A donde vamos, tú me dirás.

-Pues vámonos al centro comercial que tengo que comprarme algo de ropa que tengo un cenita la semana que viene.

-Y eso, me tengo que poner celoso.

-jajajaja. Tu veras pero es para cenita que tenemos organizada los compis del equipo.

-Ah ya es verdad que no me acordaba. Pues ten cuidado que hay mucho aguililla suelto en esas cenas.

-Pues ahora que lo dices Jorge no está nada mal y me hace ojitos.

-A que te dejo aquí y que te lleve Jorge.

-Pues si me bajo te vas a quedar con las ganas de ver el modelito que me voy a comprar

-Pero te vas a comprar algo sexy.

-Ven y lo podrás comprobar con tus ojos.

-Bueno si me lo dices así y me dejas mirar a través del probador, claro que es una oferta que uno no puede rechazar.

-Pero que morro tienes yo no he dicho nada del probador.

-Yo creo que sí pero con el ruido del coche a lo mejor te he entendido mal.

-Ya te veo a ti las intenciones.

Llegamos al centro comercial y nos dirigimos directamente a la tienda de ropa de una conocida marca, Mirian cogió varios vestidos y tomo rumbo a los probadores, pase junto con ella a la zona de probadores quedándome delante del probador donde ella se probaba la ropa.

De vez en cuando aprovechaba para echar un ojo dentro mientras de probaba los diferentes modelos, pude apreciar claramente que llevaba un conjunto a juego de color rojo de lencería que hacía que resaltara esas grandes tetas.

Abrió la cortina del probador para enseñarme uno de los modelos que había cogido, era un modelo con transparencias en la zona del escote y en el lateral una gran abertura más allá de las caderas.

-Qué te parece este, a que esta guapo.

Estaba impresionado, ese vestido realzaba aún más su figura.

-Veo por tu cara que te gusta lo que ves.

-Pues si cielo me gusta, aunque esa abertura en el lado no sé yo.

-Bueno eso es por llevo el tanga puesto y queda feo, pero tiene fácil solución.

Y se quitó el tanga delante de mí y guardándomelo en el bolsillo de mi chaqueta.

-A que ahora se ve mucho mejor.

En ese momento mi polla empezó a crecer dentro de mis pantalones.

-Sí, sí. Solo atine a decir.

-Pues si quieres puedes pasar dentro y ayudarme a bajarme la cremallera.

Pase como un autómata dentro del probador cerrando las cortinas

Mis manos se posaron en el cuello de Miriam y empecé a comerla la boca, mientras ella me atraía hacia ella.

Hice que Mirian se diera media vuelta y se apoyara en el espejo, ya mis manos se habían, apoderado de sus pechos y mi boca de su cuello, mientras sus manos empezaron a desabrochar mis pantalones.

Lleve una de mis manos a su boca y ella empezó a chupar mis dedos, acto seguido baje mis dedos hasta su rajita y empecé a jugar con ella, despacito, disfrutando de su tacto caliente y húmedo mientras ella hacía lo propio con mi polla.

Ella empezó a gemir suavemente.

-Shhhhh, calla que nos van a pillar. Mientras trataba de apagar sus gemidos con mi boca.

La visión de Mirian apoyada con el culo en pompa y mirar su reflejo en el espejo del probador como se mordía el labio para no gemir de placer eso me hizo excitar más.

Aparte la tela del vestido y apunte mi verga hacia entrada de su coño y empecé a pasarla por su rajita húmeda.

De un solo empujón metí me polla dentro de ella que hizo que ella se sujetara con las dos manos sobre el espejo para no caerse.

Empecé mis embestidas cada vez más fuertes y Mirian tenía que taparse la boca para no gritar. Agarre la melena de ella y me acerque a su oído y le dije.

-Quiero que mires como te follo.

Yo cada vez la daba más fuerte y el tener a Mirian cogida de su melena obligándola a mirar cómo me la estaba follando mientras su pecho se mecía con mis embestidas y el sonido de mis piernas chocar contra su culo hacia que mi excitación subiera.

-Me voy a correr cielo. Susurre al oído.

Ella me miro con la cara roja de placer y asintiendo con la cabeza de que ella también se corría, di un leve gruñido de placer y me corrí dentro de ella.

Mirian cayo de rodillas en el suelo del probador recobrando el aliento mientras una mezcla de sus fluidos y mi semen caían por el interior de sus muslos.

Tras unos minutos nos recompusimos la ropa y salimos del probador, al final del pasillo había una de las chicas de la tienda que nos miraba con una mirada inquisitiva como diciéndonos que sabía que había pasado en ese probador.

-Me voy a llevar este que nos ha gustado a los dos. Dijo Mirian mirando a la chica y dándome un beso en los labios.