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El Okupa Parte 9

Marcos creía haber recuperado su hogar, pero las cámaras revelan una verdad sórdida: su esposa no solo lo engaña, sino que busca la degradación. Cuando los intrusos regresan, el límite entre el dolor y el placer se desvanece, y Marcos se ve obligado a ser el testigo mudo de la destrucción de su matrimonio.

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EL OKUPA Parte 9

_Joder, me cago en la mar, que buena que está la pava_ dijo Miguel

_Mira el Rogelio la tía buena que se está follando_ dijo el animal

_Además que es la hija del tonto de los cojones_ dijo Miguel

Me sorprendió esto último, ¿se referían a mi suegro? ¿También ellos le conocían?

Siguieron comiendo los bocatas, se limpiaban las manos en los fundillos de los pantalones, ya de por si mugrientos.

Fui a la cámara de la sala, allí, el viejo tenía a Verónica en cuatro patas sobre el sofá y le estaba bajando los pantalones de cuero, estaban tan ajustados que le costaba un gran esfuerzo.

Pero estos acabaron por ceder, y el culazo redondo y extenso salió despedido como si tuviera un resorte, le bajó los pantalones hasta las rodillas y luego le quitó la camiseta, ella no llevaba sujetador, las tetazas se bambolearon pesadamente de un lado a otro.

Las largas piernas estaban juntas, sujetas por los pantalones, le azotó el culo.

PLASSSS!!!!....PLASSSSS!!!!

Se besaron en la boca.

_ ¿Qué te han parecido mis amigos?_

_Unos cabrones, como tú…._ dijo ella

_Pues vas a tener que portarte muy bien con ellos, como una buena chica ¿Lo entiendes?_

Se besaron otra vez guarramente, el viejo sobó las tetas, retoricó uno de los pezones.

Pasé a la cámara del exterior y lo que vi me sobresaltó completamente.

Esos dos se estaban acercando a la casa y el animal se tocaba la polla por sobre los pantalones y entonces reparé en algo.

La persiana del gran ventanal de la sala estaba levantada, no como los días anteriores.

Los amigos del viejo llegaron hasta la ventana y pegaron sus caras monstruosas allí y se pusieron las manos a los costados de la cara para hacerse pantalla.

Y volví a la cámara de la sala y ya el viejo se estaba follando a Verónica, sobre el sofá y esos dos estaban mirando.

¿El viejo pensaba compartirla con sus amigos? ¿Iban a follársela los tres?

El viejo la cogió del pelo e hizo que ella levantara la cabecita rubia y la embistió con golpes de polla secos y profundos.

Y volví a la cámara del exterior y tanto Miguel como el animal, tenían sus pollas en la mano.

La de Miguel, el hombre foca, era gorda y corta, pero muy gruesa y la de El animal era enorme casi como la del viejo, aunque no tan monstruosa, porque estaba más en consonancia con lo enorme del cuerpo.

Puse la cámara de la sala, el hermoso rostro de Verónica se deformaba en una mueca de placer.

Me alegraba regresar a casa, recluirme en la cotidianidad y la rutina, era un refugio seguro ante lo que estaba pasando, Dentro de mi sentía una tranquilidad absoluta en esos momentos, como si nada de lo morboso que sucedía afectaría la tranquilidad familiar.

_ ¿Verdad mamá, podremos ir al cumpleaños de Ana?_ dijo Alba, mi hija mayor ya era una pre adolescente y hacía semanas que estaba ilusionada con ese cumpleaños de una de sus amigas de la urbanización.

_Yo no sé si me apetece ir_ dijo Thiago

_ Santi es amigo tuyo también, los tres vais a ir al cumpleaños, el sábado y luego esa noche dormiremos todos en casa_ dijo Verónica.

Los tres niños gritaron de excitación al mismo tiempo, corrieron a abrazarse con su madre.

_ ¿Ya han matado a las ratas?_ dijo Thiago

_Ya casi, falta hacer un poco de limpieza_ dije yo

_ Ya quiero dormir en mi cama_ dijo Emma

Verónica la cogió en brazos y la besó.

_Que guay, volver a casa ¿pero estará ese tío de papá allí?_ dijo Alba

_No vivirá en la casa, tendrá su propio sitio_ dije yo.

Estaba dispuesto a matar a ese viejo si se acercaba a nuestros hijos, pero el mismo había aclarado que no lo haría, que solo saldría de la casa prefabricada cuando los niños estuvieran fuera.

_Yo quiero conocerle_ dijo Thiago

_Todos vais a conocerle, pero es un hombre muy mayor y no debe ser molestado_ dijo mi esposa con firmeza, con esa antigua firmeza de siempre.

_Te he visto hoy con él_ dije, cuando ya estábamos solos en la cama

_He tenido miedo, esta vez, me parecía demasiado sórdido, la presencia de esos dos allí_

_Te estaban mirando, por el ventanal de la sala, mientras follabas con el viejo_

_Lo imaginaba_ dijo ella, se sentó en la cama, con una camiseta vieja de dormir y con un tanga y los pies desnudos.

_No debes ir estos días_ dije

_No iré, ya lo he decidido, le daré excusas y Rogelio también quiere acabar su casa_

Me dolió que dijera su nombre con tanta familiaridad.

_ ¿Y luego?_

_ ¿Qué te han dicho en la urbanización?_ dijo ella

_Que he hecho mal en comenzar a construir sin tener la aprobación de los planos, que si no los aprueban tendré que demoler lo que he construido__

_Bueno, mejor, yo creo que no los aprobaran, no cumple con los requisitos sobre el mantenimiento de la fachada y cuando haya problemas con eso…..-

_ ¿Qué haremos?_

_Pues echaremos a ese vagabundo de la casa, definitivamente, ya tengo preparada una orden de restricción y una demanda contra él_

_ ¿Estás segura?_

_Marcos, hay algo que debo decirte_ dijo ella, muy seria, grave, su hermoso rostro algo pálido.

_ ¿Qué?_

_ Me odio profundamente por haberme convertido en la puta de ese viejo…._ dijo en voz baja.

_No es así….._ dije

_Y te odio a ti por permitirlo, por no hacer nada, por ser un cornudo, pero es una parte de mí la que nos odia a los dos, es solo una parte de mí……_ dijo ella, con la vista perdida, como en trance

_ ¿Y la otra parte de ti?_

_La otra parte de mí se excita con lo cornudo que eres, con que te ponga el verme con ese viejo y esa parte de mí, a la que odio, se vuelve loca con la polla de ese animal, no ve el momento de tenerla en la boca, en el coño, en el culo, por donde quiera follarme_

_Joder, todo esto es una locura….._ dije

_Vamos a hacerlo, vamos a echar a ese viejo, le daremos algo de dinero para que se pague un hotel y vamos a olvidarnos de él, de que alguna vez existió_ dijo ella con mucha firmeza.

Los días siguientes hasta el sábado, la casa prefabricada fue tomando forma, el jardín delantero era muy grande, pero aun así la casa era un adefesio, la administración de la urbanización nunca permitiría que se quedara allí.

Pero nos serviría para sacar al viejo de nuestra propia casa, le comuniqué que quitara el sistema de electrificación que había puesto en las puertas y pude ver que cumplió su palabra.

La que no cumplió su palabra de no volver a la casa fue la propia Verónica, supongo que no podía negarle nada al viejo, que era su macho, sin discusión. Por momentos dudaba yo de que tuviéramos el valor de echarle de nuestra casa, más si no molestaba a los niños y no resultaba un problema allí con ellos.

La escena de ella llevándoles una bandeja de refrescos y bocadillos a los tres mientras trabajaban volvió a repetirse.

Pero el viejo la hacía cambiar de ropa, uno de esos días le obligo a llevar un short vaquero diminuto de antes del embarazo de Emma, le quedaba tan ceñido y era tan pequeño que se le veían parte de las nalgas canosas y tersas y llevaba camisetas sin tirantes igual de pequeñas, prácticamente andaba con los pechos colosales al aire.

Las miradas de Miguel y de El Animal se perdían en los escotes, en los pechos y en las nalgas expuestas, me temía lo peor de un momento a otro y no veía la hora de que llegara el sábado.

El viejo se volvió a follar a Verónica, una vez en la sala, ella botando desnuda y enloquecida sobre su polla mientras sus colegas miraban por el ventanal y la siguiente de pie en la encimera de la cocina, los otros dos espiando como cuervos al acecho desde las ventanas pequeñas de la cocina.

Mi temor era que ellos pasaran a la acción, que el viejo les hiciera una seña convenida y que intentaran follarla entre los tres.

_No pienso permitirlo, Marcos, ese es mi límite, no consentiré eso….._ me había dicho Verónica, pero también sabía el poder que tenía el viejo sobre su voluntad, como la había doblegado desde el principio.

Y mi mente enferma ya a esas alturas comenzó a imaginarlo, ella en medio de esos tres bestias, desnuda con los tetones inmensos y pesados y los tres rodeándola, como un círculo de hienas, pero hasta allí llegaba en la imaginación, era demasiado sórdido, demasiado prohibido.

Ese viernes a la noche, el viejo me informó que la casa pre fabricada estaba ya acabada, que solo quedaban unos detalles y que el sábado por la mañana se mudaría y que estaba dispuesto a firmar un contrato de comodato, un préstamo que garantizaba que viviría en esa casa como un acto de generosidad de nuestra parte.

Increíblemente me sentía culpable de saber que pensábamos echarle finalmente, pero no teníamos opción.

El sábado al mediodía, Verónica, preparó a los niños para el cumpleaños, ellos estaba muy entusiasmados.

_Me hace ilusión volver a nuestra casa_ me dijo Alba al subir al coche.

Los niños gritaron de alegría al entrar en la urbanización,

_ ¿No podemos ir primero a casa?_ dijo Thiago

_No, luego, disfrutad del cumpleaños y luego os iremos a buscar_ dijo Verónica

Asumpta y su hermana, que siempre le ayudaba, habían ido a limpiar la casa por la mañana, el viejo ya no estaba allí, Verónica y yo nos cogimos de la mano, por fin sentimos algo parecido al alivio.

Dejamos a los niños en el cumpleaños, los padres de Ana, la niña del cumpleaños, eran una pareja de nuestra edad que tenían cuatro niños de edades parecidas a los nuestros, estarían cuidados allí.

Llegamos a nuestra propia casa, la casilla prefabricada era una excrecencia deforme y algo siniestra al lado de las líneas clásicas y modernas de la casa principal.

Las ventanas estaban cerradas en la nueva casa del viejo, pensé que ya estaba instalado allí, plácidamente y lo que es peor, no le faltarían oportunidades de seguir follando con Verónica.

No había cámaras dentro de la cabaña del viejo, me lamenté.

A ese nivel de indignidad había llegado.

Mi esposa llevaba una falda corta y una camisa y unas botas hasta la rodilla.

Entramos a la casa con algo de temor y de incredulidad de estar allí, sin que el viejo la ocupara.

_Por fin, no puedo creer que ya no esté aquí_ dijo ella, nos abrazamos, entonces escuchamos el sonido de la puerta al abrirse y vi al viejo y por detrás de él, la cabeza de El animal y la de Miguel, el hombre foca.

Me giré lentamente, dispuesto a enfrentarles.

_ ¿Qué queréis aquí?_ dije

_Estos dos vienen a despedirse de la señora de la casa y a agradecerle_ dijo el viejo, fueron entrando en la casa, visto al natural, el Animal era muy alto, con esa calva siniestra y su tez morena_

_El trato es que debes quedarte en tu casa, no andar por aquí cuando se te dé la gana_ dije

_Bah, ya Verónica me había dicho que los niños estarían fuera_ dijo el viejo.

_Pueden estar Asumpta o su hermana_

_Esas dos brujas ya se han ido_ dijo el viejo

Miguel, el hombre foca, se había sentado en el sillón y cruzado de piernas miraba a mi esposa, ella estaba detrás de mí y en sus ojos se podía leer el temor y el nerviosismo.

_Joder, me has hecho caso, rubia, tal como te lo había pedido_ dijo el viejo

_No….he venido así, porque…._ comenzó a decir ella

_Porque tenías calor ¿verdad? Por eso has venido sin sujetador, con esas tetazas libres bajo la camisita_

Miré mi mujer y era verdad, no llevaba sujetador y los pezones enormes se transparentaban a través de la tela.

_Joder, lo que son esas gemelas…._ dijo el animal.

_Eres un animal, tío, como vas a decir eso_ dijo el viejo, falsamente escandalizado.

_Tú dices cosas peores_ dijo el animal

_Estaría bien que se desabrochara unos botoncillos_ dijo Miguel, el hombre foca, con su papada y su bigotón.

_Joder, como molaría eso_ dijo el animal

_Venga, quítate la camisita, rubia, con lo que ha trabajado esta gente se lo merece, será su regalo de despedida_ dijo el viejo

_No pienso hacer eso…._ dijo ella y retrocedió hacía la cocina, pero tropezó con la punta del sofá, llevaba esas botas marrones hasta la rodilla con un fino tacón y la falda era de color marrón también.

_Solo es quitarte la camisita, mira te cubres con las manos y te pones de espalda si quieres, solo un poquillo, anda, es nuestra última vez aquí en la casa y lo hemos pasado muy bien tú y yo, aquí, cariño_ dijo el viejo con voz melosa.

Ella volvió a mirarme.

_Creo que debéis marcharos ahora mismo_ dije

_Oye tú no te metas, cornudo ¿o quieres que te dé una paliza?_ dijo el animal, encarándose conmigo, tendría unos sesenta años, era muy grande y musculoso pero no me importaba pelearme con él.

_Está bien, no es necesario pelear, me quito la camisa y luego os vais_ dijo ella.

_Venga, anda, se buenita…_ dijo el viejo

Ella se dio la vuelta y se quitó la camisa, de un solo movimiento rápido y luego llevó sus manos a los pechos, para cubrirse los pezones, pero las tetazas eran tan grandes que sobresalían por los costados del cuerpo, la espaldita era muy pequeña, se le formaban unos pliegues de piel exquisitos cerca de la pequeña cintura, la rubia melena sedosa, el fino cuellito.

_Joder, gírate un poco, puedes cubrirte con las manitas si quieres….._ dijo el viejo.

_No, ahora debéis marcharos, ya….los niños están a punto de volver…._ dijo ella

_Los niños volverán en unas horas, venga, no seas malita_ dijo el viejo, ella se giró un poco y quedó de medio perfil, las tetazas vistas desde cualquier posición, eran impresionantes, por lo enormes y lo redondeadas, las manos apenas cubrían los pezones, pero las grandes areolas rosadas quedaban a la vista.

Yo también estaba fascinado con la escena como si la viera desnuda por primera vez.

Ella estaba temblando, como si hiciera un frio glacial en la habitación, la piel se notaba aterida desde donde estaba yo.

_Joder, creo que necesitas un poco de ayuda_ dijo el viejo, se acercó a ella, con su barba salvaje y blanca, su camisa de jean y los pantalones de obrero.

Puso sus manazas en los hombros redondeados de ella y comenzó a girarla lentamente, para que quedara de frente a nosotros, Miguel, sentado en el sillón, yo en el medio, un poco más atrás y el animal apoyado en el respaldar del segundo sillón.

El viejo asomo su cara grande como un jamón por detrás de ella y siempre cogiéndola de los hombros nos la enseñó.

Ella se cubría con las manitas los enormes pechos, pero apenas podía ocultar parte de los pezones.

_ ¿No haces toples en la playa?_ dijo el viejo

_Cla….claro que no…._ dijo ella, le temblaba la voz y también el labio superior.

_Bueno dame esas manitas_ dijo el vejo y la abrazó desde atrás y cogió las manos de ellas, cubría con sus manazas oscuras, las manitas de ella y comenzó a retirarlas, las fue llevando hacía atrás, a la espalda de ella.

Las tetazas oscilaron en libertad, eran increíbles, en su belleza plena y dionisiaca, eran como un torrente de sol de la antigua Grecia, los pezones remontaban hacía arriba y toda esa redondez esplendida se agitaba pesadamente, se golpeaban entre sí, como si no tuvieran suficiente espacio en ese torso pequeño.

_La madre que me pario…_ dijo Miguel, el hombre foca

_Vaya par, colega….vaya par….._ dijo quedamente el animal

_Y ahora te giras otra vez, ya has enseñado bastante_ dijo el viejo y la hizo girar hacía él.

_Joder Rogelio, eres un plasta, tío_ dijo el animal

Ella quedó de frente a él y pude ver las manos del viejo sobre la nuca, metiéndose por dentro de la melena rubia y escuché el sonido de un beso, un beso en la boca.

CHUIP!!!.......

Un chupetón en los labios que solo escuché, no podía verlo.

Y luego las manos sobando la cintura y luego levantando la falda, mientras seguía besándola, enseñándoles a sus secuaces esa otra redonda grandiosidad que era el culo compacto y macizo.

Y luego, las manos del viejo bajaron una cremallera lateral de la falda y esta cayó, como cae el telón de un teatro y pudimos ver el tanga pequeño, exiguo, clavado en medio de las nalgas, perdido allí en esa zanja exquisita, ese hondo desfiladero que separaba los dos promontorios exuberantes y curvados.

Ella solo estaba con el tanga y las botas marrones y luego estaba completamente desnuda y el viejo la hizo girar lentamente otra vez.

_Marcos, a ti te corresponde el honor, debes bajarle el tanga a tu mujer, para que podamos ver esa maravilla de coño que tiene_

Nos miramos con Verónica, ella estaba temblando y yo también, pero supe que ella lo deseaba y quería que fuera yo quien lo hiciera, me acerqué, la cabeza me giraba como un torbellino, llegué hasta ella, cogí los lados del tanga y tiré hacia abajo, hasta quedar a los pies de ella con el tanga en mis manos, ella levantó un pie y luego el otro y luego me fui incorporando, el olor de su coño me saturaba las fosas nasales, con el tanga quemándome en las manos.

Una figura enorme pasó por mi lado, era el animal.

Casi me apartó bruscamente y se plantó ante ella y luego se bajó los pantalones y su enorme polla estaba erecta y ella miró hacia abajo y luego me buscó con la mirada y yo estaba a su costado, pero lejos, ya demasiado lejos y el viejo la besaba en el cuello desde atrás y el animal pasó unos dedos por el coño y luego se lo llevó a los labios y luego se los dio de probar a ella en la boca, le folló la boquita con dos dedos y ella los mamó, complaciente, sumisa y una cabeza emergió desde el otro costado, era Miguel, el hombre foca que se abalanzaba sobre los pezones.

Y luego ese trio de hienas se cerró sobre ella.

Y comenzaron a devorarla, el animal se centraba en el coño, metiendo sus dedos enormes allí y cuando la besó en la boca, me sentí desfallecer, creo que casi me voy al suelo, de ver esa enorme cabeza sobre el rostro perfecto de mi esposa y Miguel besaba los pezones y llevaba sus manos al culo y todos querían tocar y sobar todo y el viejo la besaba en el cuello y luego le giraba la cara para besarla en la boca y Miguel también juntó su bigotón infame con los labios carnosos y femeninos.

Y vi que el viejo se inclinaba detrás de ella y sus manos separaban las nalgas y devoraba el coño y el culo desde atrás, con gruñidos de cerdo, todos ellos gruñían como bestias y las respiraciones eran pesadas y se mezclaban con los suspiros ahogados y culpables de Verónica y la levantaron en andas y puede ver las piernas poderosas, musculadas y los muslos macizos y las botas marrones agitarse en el aire y subieron con ella la escalera, el animal la cargaba en brazos, cogiéndola con los brazos aplastando las tetazas, subiendo la escalera de espaldas y Miguel comiéndole el coño en el aire y con las manos en las nalgas y el viejo iba desnudándose por el camino y yo los seguí detrás, subiendo la escalera, viendo ese cuadro dantesco de mi esposa en volandas, en manos de esas bestias, agitando sus piernas y suspirando y luego llegaron a la habitación y la arrojaron desnuda sobre la cama y con solo las botas puestas.

_Que se pongan condón, Rogelio…..diles que…._ dijo mi esposa sobre nuestra cama, mirando todo como un animal acorralado, los grandes ojos grises dilatados y brillantes.

_Sí, claro, tu tranquila….- dijo el viejo y se abalanzó sobre ella mientras los otros acababan de desnudarse.

PLASSSS…..PLASSS!!!!

Le azotaban el culo mientras el animal le comía el coño, con una lengua gorda y oscura y ella mamaba la polla del hombre foca y el viejo chupaba los pechos enormes y mojados de saliva y luego el animal fue el primero, se montó sobre ella, en un misionero brutal y la penetró y el rostro de Verónica se descompuso y se afeó y esa bestia la besaba mientras la cubría con su cuerpo y luego la levantó en el aire como si ella estuviera hecha de plumas y la embistió salvajemente unos cuantos minutos, el culo de ella levantado, sin tocar la cama y las tetazas golpeándose absurdamente.

_AHHHHHH!!!!......¡¡¡DIOS!!!!!......ME CORROOOOOO!!!!!!....._

_Mira cómo se corre esta guarra_ dijo el viejo y la hicieron girar y ella le mamaba la polla al animal y Miguel la penetraba desde atrás, ella en cuatro patas sobre la cama y las tetazas le colgaban de un modo ridículo y yo tenía m polla fuera también y me masturbaba y Miguel acariciaba las nalgas y le metía un dedo pulgar en el culo y ella alternaba con su boquita las pollas del viejo y del animal de rodillas en la cama y no sabría decir cuál de las dos vergas era más grande, creo que la del viejo era más impresionante todavía, más desproporcionada con el resto del cuerpo, todos eran panzones, morenos el animal y el viejo y blanco seboso el hombre foca.

_Marcos, trae el cofre de los juguetes…_ dijo el viejo, el cofre estaba cerca de mis pies en el suelo, se lo alcancé, el viejo sacó el dildo pequeño en forma de gota y el gel lubricante y Miguel comenzó a embadurnarle las nalgas mientras la follaba a golpes paquidérmicos de pelvis y luego el viejo le embutió ese dildo en el culo, ensanchando y estirando el orificio anal y ella estaba lamiendo los huevos colgantes y grandes del animal y él acariciaba y jugaba con su manaza con el suave y rubio pelo, sedoso y pesado y nuevos azotes en el culo, parecía que los tres querían probar la consistencia y firmeza de los glúteos.

PLASSS!!!!....PLASSSSS…..PLASSSSS!!!!

Las nalgas carnosas habían quedado rojizas, veía las formas de los dedos marcadas en la piel blanca y suave.

Ella se montó en el animal y ahora Miguel de pie sobre la cama, le metió la polla gorda y curva como una cimitarra árabe en la boca.

Y ella botaba como una yegua desbocada, siempre con las botas marrones puestas y el viejo hundió el dildo en el culo un par de veces, lo sacó del culo y lo volvió a meter separándole las nalgas y luego lo quitó definitivamente.

Y ella dejó de mamar la polla de Miguel y todo su cuerpazo escultural se tensó y ella se aferró a la curvada verga del hombre foca con una mano y este se acercó a besarla en la boca y ella respondió al beso de manera soez, guarra y botó sobre la polla del animal, chocando los cuerpos, él la subía y bajaba cogiéndola de la cintura y a veces le retorcía un pezón de manera violenta y brutal.

_DIOOOSSS……..DIOSSS!!!!!.....JODER….ME VOY A………AHHHHHHHHHH!!!!!!_

Verónica se corrió por segunda vez, montada sobre la polla del animal.

Y entonces el viejo se afirmó detrás de ella y vi como su polla encontraba el camino conocido, se había cansado de darle por el culo todos estos días, y ahora volvía a hacerlo y Miguel aprovechó ese desconcierto de ella para meterle la polla en la boquita, ya de rodillas en la cama, pues ella se había reclinado y sus tetazas se aplastaban sobre el pecho musculoso del animal, ella le chupaba la polla a Miguel desesperadamente con el rostro congestionado, los ojos llorosos, mientras el viejo okupa la sodomizaba lentamente.

PLASSSSS!!!!.......PLASSSSSS!!!!

El culo le ardía por los azotes, la piel rojiza e inflamada, la contemplé, incrédulo.

Tenía sus tres orificios ocupados y llenos de polla, las pollas sucias de estos tres viejos pervertidos.

_Joder…..que zorra eres, cariño_ dijo Miguel mientras le aferraba el rubio pelo con una mano.

El viejo tenía el rostro completamente rojo también por el esfuerzo y ella se quitó la polla de la boca y se ahogaba, su cuerpazo voluptuoso se retorció, como una ballena clavada en los arpones, agonizante.

_AHHHHH!!!!!.....DIOS…..DIOS….CABRONES…..OH!.....OH!....OH!.....AUGGGhhhhhhhhhh!!!!!!!_

PLASSSS!!!.....PLASSSSSS!!!!!!

_AYYYYY!!!!.......JODER…..¡¡¡¡ME ESTÁIS REVENTANDO HIJOS DE PUTA!!!!…..ME ESTÁIS DESTROZANDO EL CULOOO!!!......AHHHHHHHH!!!!!!!...._

_VENGA….ZORRÓN……..PUTÓN DE MIERDAAAA!!!!!!....._ Aulló el viejo, como si fuera el único con derecho a responderle.

PLASSSS!!!!....PLASSSSSSS!!!!

_DIOS…..ME CORROOOOOOOOOO!!!!!!!!!!........._

_Córrete ya…teatrera de mierda……- dijo el viejo.

Ella temblaba y se sacudía de un modo como nunca la había visto, no era mi esposa, mi mujer, la madre de ms hijos, era una animalillo salvaje e histérico que gritaba y se retorcía de dolor y de placer y el hombre foca, Miguel le abofeteaba el rostro con su curva polla, hasta que ella escondió la cara en el hombro del animal y este la consolaba acariciándole el rubio pelo, casi paternalmente, mientras seguía encadenando un orgasmo tras otro.

Y el viejo ahora estaba encaramado sobre ella, montándolo completamente y se hundía con todo su peso en el culo, la enculaba de un modo frenético y cruel.

Y la barba blanca parecía más salvaje que nunca, un auténtico vagabundo, un hombre sin techo ni hogar.

Finalmente se salió de ella y le abrió el culo, tirando de las nalgas hacía afuera con las dos manos y escupió en el ano y vi que le había dejado un boquete del tamaño de un bate de béisbol y volvió a escupir y ella sollozaba y ahora se besaba en la boca con el animal y entonces esa bestia la acomodó sobre su corpachón y le quitó la polla del coño y apuntó hacía ese otro agujero abierto y anhelante y joder, casi muero otra vez, pues la misma Verónica se acomodó la enorme verga del animal en el culo.

Y otra vez volvió a correrse, esta vez enculada por el animal y el viejo de pie se corrió en su boca, cuando ella todavía se retorcía, rota por un nuevo orgasmo y luego fue Miguel quien le dio por el culo, los dos de costado y se besaban en la boca mientras el hombre foca la enculaba y le entrelazaba una manita con sus dedos rechonchos y gruesos.

Y ella parecía ahora estar dispuesta, a entregarse a quien quisiera poseerla, había enloquecido, el animal se corrió en su cara y la dejó pringada de lefa, los chorros de semen le impactaban en la hermosa carita y ella trataba de rebañar los grumos blancuzcos con la lengüita.

PLASSSS!!!!.....PLASSSSS!!!.... nuevos azotes y ella volvía a lamer los testículos colgantes de los tres y volvieron a encularla y luego le quitaron las botas marrones y completamente desnudos la llevaron a la sala y allí sobre el sofá, la volvieron a follar, una y otra vez, ella con los pies desnudos sobre el sofá, encorvando los finos deditos como garras, ya estaba sudada y cubierta de semen reseco, el cuerpo magullado, azotado, el maquillaje había colapsado de un modo atroz, el rímel oscuro le corría por la cara dándole un aspecto fantasmal y lamentable.

Ese cuerpazo femenino y escultural había quedado convertido en un guiñapo humano, la llevaron luego al baño y la mearon, los tres al mismo tiempo, tres surtidores de orina cayendo sobre el rostro y las tetazas magulladas y rojizas.

El viejo y sus compinches se habían ido ya de la casa y ella seguía tirada sobre la bañera, con los ojos abiertos, cubierta de orín y de semen, con el culo y el coño destrozados.

_ ¿Estás bien?_

_Si, abre la ducha, por favor…._dijo, me incliné para besarla, su boca era cálida y suave como siempre.

Y luego la vi, bajo la ducha, como se frotaba con la esponja enjabonada, las nalgas escocidas y enrojecidas, las enormes y redondas tetazas magulladas y amoratadas.

Era un monumento de mujer, una estatuilla de la fertilidad, mancillada y deshecha.

Se había corrido no menos de diez veces, tal vez más.

Y luego media hora más tarde estaba tan limpia y perfumada como siempre, con unos pantalones vaqueros, de color celeste y un jersey y recibía a los niños, que venían del cumpleaños y luego les preparó la cena y durmió a cada uno en su cama y le contó un cuento a la pequeña Emma.

Y yo por dentro me preguntaba si era la misma mujer que unas horas antes aullaba como un animal en celo y sacrificado en medio del bosque.

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