Xtories

El Okupa Parte 8

Marcos no puede apartar la vista de la pantalla. Su esposa, la mujer que siempre mandó en su vida, ahora se arrodilla ante el invasor con una sumisión que hiere más que cualquier golpe. La casa ya no es suya, y el silencio de la noche solo lo rompe el sonido de su propia impotencia.

Lanfasone118K vistas9.3· 31 votos

EL OKUPA Parte 8

Verónica estaba en cuatro patas sobre el sofá, apoyada con sus manos sobre el respaldar, las delicadas plantas de los pies se veían temblando y los tetones colosales colgando y entrechocándose obscenamente, el viejo de pie, detrás de ella, embistiendo, metiendo y sacando esa enorme verga del culo enrojecido en los bordes.

Sacarle los ojos hacia afuera, había escuchado esa frase machista alguna vez, la follaba tan duro que parecía querer sacarle los ojos hacia afuera.

Así la follaba el viejo, con violencia, golpeando con fuerza la pelvis contra las nalgas, azotando con estrépito.

PLASSS!!!….PLASSSS!!!

Y luego la jaló del pelo y ella echó el cuellito hacía atrás y entreabrió los labios, trémulos y yo no podía creer verla así, tan entregada, humillada, sodomizada como una perra.

_Ahora la voy a montar, Marcos, mira esto, cornudo y aprende _ dijo el viejo y subió un pie al sofá y se afirmó bien y luego levantó la otra pierna y subió el segundo pie sobre el sofá y ella se estremeció al sentir el corpachón obeso sobre su cadera.

El viejo la había montado completamente, como un jinete a su yegua, vi la polla monstruosa clavada hasta los cojones en el culo de mi esposa, los huevos colgantes y rugosos golpearon el coño y las nalgas.

Pensé que iba a partirla en dos, el viejo se hamacó y se balanceó y se hundió en ella y luego la besó en el hombro y en el cuello, ahora la enculaba con las dos caras muy juntas.

El rostro salvaje y moreno con esa barba blanca y manchada de tabaco y la carita perfecta, el óvalo inmaculado de Verónica, la pequeña nariz, la boca carnosa, los hermosos ojos grises, entornados, las cejas delineadas, las orejitas proporcionadas que ahora eran mordidas por el viejo, mientras le encajaba secos golpes de polla.

Y luego le giró un poco la cara y ella le miró, casi sorprendida de tenerle allí tan cerca y entonces se besaron, con dulzura primero y luego con pasión, mientras esa verga seguía taladrando sin pausa.

Los labios se encontraban una y otra vez y se despegaban con pesar, dejando un leve rastro de saliva y humedad.

Y una mano del viejo llegó hasta el coño y hurgó allí y se movió en forma concéntrica.

_Dios……..dios…….. _dijo ella y parecía ahogarse y se movió hacia adelante y pensé que podían volcar el sofá y caerse los dos.

_Mira cómo vas a correrte, cariño….con mi polla en el culo….. _ dijo el viejo y aceleró el movimiento de los dedos sobre el clítoris y metió y sacó la verga del ojete y golpeó allí, un buen martillazo sobre el yunque caliente de esa fragua.

_Joder…….JODER!!!!!…….. AHHHHHHH!!!!!!!…….. _

_¡¡TOMA POLLA, ZORRA…...TOMA POLLA ZORRÓNNNNN!!!!!!!!! _

_¡¡AHHHHHHGGGGGHHHH!!!!!…. _

_TOMA POLLLA……..TRAGATE MI VERGA CON EL CULO...HIJA DE PUTAAAAA!!!!!!! _

_AHHHHHGGGRRRRRHHHHHHHHH!!!!!!!!!!……….. _

_ TE VOY A MATAR…..TE VOY A MATAR A POLLAZOS!!!!!!!_

_AHHHHHHGGGG!!!!…..DIOSSSSSSS!!!!!……. _

Ella echó la cabeza hacía atrás, sobre el hombro del viejo y sus ojos se pusieron en blanco y tembló de los pies a la cabeza y comenzó a correrse.

Y cuando el viejo la desmontó, ella se desmoronó, cayó de rodillas sobre el sofá y todavía seguía temblando con el culo destrozado y en el ano le había quedado un agujero abierto y con los bordes rojizos que me impresionaba de un modo atroz, no podía dejar de mirarlo.

La ha reventado, pensé.

Luego el viejo la hizo girar, ella parecía haber perdido la voluntad, le cogió la cabeza con las dos manos y le metió la polla en la boca y ella se la mamó casi en forma automática, casi sin saber lo que hacía, abrió la boca y chupó y entonces abrió los ojos y me miró de reojo, como descubriendo que yo estaba allí.

Y luego la cogió de una mano y la hizo poner de pie y la guio hasta la cocina, yo iba desnudo detrás de ellos.

Los dos cuerpos desnudos y contrastantes, cogidos de la mano, el corpachón obeso del viejo y el cuerpazo escultural de ella, los tetones sacudiéndose, las nalgas enrojecidas temblando.

_Ahora debes acabar con lo que comenzaste _ dijo el viejo y la guio hasta la encimera, hasta la pila de platos del resumidero.

Y el viejo la hizo colocar allí, para que siguiera lavando los platos que quedaban y abrió el grifo y el agua comenzó a salpicar sobre las tetazas desnudas y ella cogió una pequeña esponja.

_ Te voy a meter por el culo otra vez….hasta que no puedas sentarte por una semana… _ dijo el viejo y se acomodó detrás de ella y le levantó un poco una pierna, cogiéndola de una nalga y se la metió, lentamente, me asombró la limpieza con que entró, de verdad la había acostumbrado a su polla, al tamaño y al grosor y el culo de Verónica la recibió con un suspiro agradecido, estaba en ese punto en que necesitaba tenerla dentro para sentirse completa.

Y ella con esfuerzo cogió un plato, maquinalmente, sin saber lo que hacía y frotó con la esponja. Y el viejo la follaba lentamente y pasó las manos por delante y sobó las tetazas, retorciendo los pezones y la besó en el cuello.

Y se la folló un buen rato así y ella suspiraba quedamente y se deshacía, pero hasta el viejo se dio cuenta de que ella había llegado al final, estaba rota, deshecha y entonces el viejo se la sacó del culo y la hizo poner de rodillas frente a él y ella lamió los huevos y el tronco de la polla y el agua seguía corriendo.

_ ¿Estás bien? _ Dije

_ Si….estoy bien ¿y tú? _Dijo ella, muy seria, avergonzada, culpable

Íbamos en el coche, yo conducía.

_Creo que debemos aceptar en lo de la casa, la pre fabricada, al menos le sacaremos de nuestra casa.. _

_ Si…. _ dijo ella

_ ¿Estás bien? _ dije

_Si, Marcos, sí, estoy conmocionada, solo eso _

_Entiendo _ dije

Era muy difícil poner en palabras algo de lo que habíamos vivido, estábamos en shock, los dos.

_Pase lo que pase, debemos estar unidos en esto _ dijo ella

_Te amo como siempre, más que nunca. _ dije

_Cariño, por favor, no sobre actúes, acabo de follar con otro hombre, solo dime…..que estaremos bien… _ dijo.

Recordé como el viejo se había corrido esa última vez, ella de rodillas en el suelo, cogiéndose los pechos enormes, sin poder abarcarlos con las manos y los chorros de semen escupidos por esa enorme verga dentro de la boca abierta, oferente, una fuente ofrecida para ser llenada de lefa y ella tragando todo, hasta la última gota.

_ Estaremos bien… _ dije

Y ella asintió con la cabeza y estaba llorando y extendió una mano y se la cogí, su mano delicada y fuerte a la vez, estaba fría, miré sus piernas increíbles, los zapatos de tacón, se había vestido a las apuradas, la falda y la camisa arrugadas, sin sujetador, el viejo se había quedado con él, ella no había discutido.

Al día siguiente hice la transferencia bancaria para comprar la casa pre fabricada que el viejo había elegido.

Me dijeron que esa misma semana la llevarían a la casa.

Era un solo ambiente, creo que era la más sencilla de esa línea, apenas un habitáculo que sería dormitorio y comedor y cocina.

Pero el hecho de que dejara la casa libre era una luz de esperanza, íbamos a sacarlo de allí, eso era lo importante.

Ese día nada sucedió pero al otro día, yo estaba en el trabajo y se me ocurrió mirar lo que sucedía en la casa y les vi.

El viejo se estaba follando a Verónica sobre nuestra cama, en un misionero clásico, las piernas de ella anudadas sobre el culo del viejo, como queriendo meterlo más dentro de sí todavía y se besaban con pasión y dulzura y me les quedé mirando, como hipnotizado, ella ni siquiera me había avisado de que iría a la casa.

¿Había sido un impulso o me lo había ocultado? ¿O sabía que yo estaría mirando?

Me sentí fuera del juego, en realidad había algo entre ellos dos y yo era algo aparte, no era una relación de a tres.

Me quedé un rato viéndoles follar, ella comenzó a correrse, yo debía seguir trabajando, así que dejé de mirar el video.

Cuando acabé mi horario de trabajo, en realidad yo no tenía horarios fijos, volví a ver el video, me impresionaba cuando el viejo le comía el coño, ella se volvía loca con eso, sus manitas se aferraban a la calva cabeza y le miraba asombrada y se corría una y otra vez con esa lengua horadando el clítoris y los hinchados labios vaginales.

No se me quitaba de la cabeza que a mí me lo negaba más de una vez y a él se lo permitía siempre.

Pero hacía mal en compararlo, la de ella con ese viejo no era una relación normal, sana, era algo enfermizo, fruto de la violencia, de que él nos había ocupado la casa y luego…...esa enorme polla, esa autoridad ejercida de un modo instintivo y machista.

Pero ella lo había aceptado, como si en el fondo de su alma siempre hubiese esperado algo así, como si su vida necesitara algo así, aunque ella no lo supiera, esto de algún modo equilibraba la balanza, esa seguridad en sí misma, esa capacidad de mandar y decidir la vida de nuestra familia, ese reinado matriarcal que yo había aceptado gustoso, en realidad necesitaba esta válvula de escape.

Al fin y al cabo, el que obedece se quita una carga de encima, la pesada carga de la libertad.

¿Eso sucedía conmigo con respecto a ella?

¿Eso estaba sucediendo con ella respecto a ese viejo?

Luego siguieron unos tres o cuatro días del mimo modo.

Ella no me contaba que había estado con el viejo, pero supongo que descontaba que yo lo sabía.

Cada tanto yo ponía las cámaras, a veces los pillaba en el mismo momento y en otros debía retroceder el video y finalmente lo encontraba.

El viejo se estaba follando a Verónica en todos los cuartos de la casa, menos en las habitaciones de nuestros hijos. Me alegró saber que al menos había un límite allí.

Por lo demás se la follaba en el sofá de la sala, en nuestra cama, en mi escritorio, en la sala de juegos, sobre la mesa de billar americano, en el baño bajo la ducha.

Siempre le daba por el culo y ella siempre le mamaba la polla y tragaba su lefa, verles follar con las manos entrelazadas me volvía loco de celos pero también me había acostumbrado a ello, me estaba acostumbrando, incluso un día dejé de mirar el video, porque estaba cansado y ya tenía sueño.

Se convirtió en la amante de ese viejo vagabundo, pero a la vez seguía siendo mi esposa y la madre de mis hijos, llevaba una existencia paralela, los dos la llevábamos.

_ Mamá ¿cuándo podremos volver a casa? Decía Alba, mi hija mayor, cada vez se parecía más a su madre, iba heredar su altura así como había sacado sus ojos grises, en el caso de ella, más verdosos que azulados.

_ Yo creo que en unos diez días ¿necesitas algo más de la casa?_ decía Verónica

_ Yo creo os han estafado _ dijo Thiago, sin quitar la vista de su plato.

_ Qué sabes tú lo es una estafa, renacuajo_ dije

_Es cuando te engañan y tienes que pagar dinero por ello _ dijo el niño.

_ La fumigación se les ha complicado un poquillo y además….. _ dije y miré a mi esposa.

_Un tío de papá va a vivir con nosotros, un tiempo _ dijo Verónica

_ ¿En nuestra casa? _ dijo Alba

_No, en una casa aparte, que va a construirse en esta semana que entra _ dijo ella, otra vez muy segura de sí misma, manejando la situación, pensé que hoy misma el viejo le había dado por el culo, ella con los ojos llorosos y diciendo que sí, que le encantaba tener esa enorme verga en el culo.

_ ¿Es un tío muy viejo de papi? ¿Está enfermo? _Dijo Emma con la boca llena.

_No debes hablar con la boca llena de comida y no está enfermo, solo que se ha quedado sin casa y vamos a ayudarle durante un tiempo _dijo Verónica

_ ¿Se ha quedado sin casa porque alguien se la ha ocupado? _ dijo Alba

_ No, es que se ha quedado solo y vamos a ayudarle, como ha dicho tu madre _ dije yo

_ ¿Dónde va a construirse la otra casa? _ Preguntó Thiago

_Te he traído huevos y beicon y cerveza, ya te quedaba poca_ dijo Verónica, abriendo el frigorífico de nuestra casa, la casa que ahora era del viejo.

Este la miraba trastear en la cocina y guardar las cosas de la compra, era muy de mañana, ella había pasado antes de ir al trabajo, llevaba uno de esos trajecitos tan chulos, falda corta y blazer y camisita de seda.

_ ¿Mañana traen la casa entonces?_ dijo ella inclinando su cuerpo, estirando un brazo para guardar un paquete de fideos en un estante alto, el viejo la miraba con las manos en los bolsillos.

_Si, mañana vendrán unos amiguetes a ayudarme_ dijo

_Cuanto antes acabéis mejor para todos- dijo ella

_Vente mañana, quiero que te conozcan_ dijo el viejo

_Vendré, si quieres…._ dijo ella

El viejo se acercó y la hizo girar, la cogió de la cintura y la besó.

Ella se dejaba besar muy mansamente y también respondió al beso, ladeando la cabeza, los labios encontrándose, abrazándose y luego despegándose. Estos momentos de cierta cotidianidad me rompían el corazón, más que cuando follaban violentamente.

_Debo ir a trabajar_ dijo ella

_Haremos algo rápido_ dijo el viejo

Fueron caminando abrazados, cogidos de la cintura hasta la sala, con tacones, ella era levemente más alta que él.

El viejo se sentó en el sillón y lo movió para quedar de costado a la cámara, luego cogió un cojín del sofá y lo depositó entre sus piernas, estaba descalzo, cogió de las manitas a verónica y la hizo arrodillar sobre el cojín, ella estaba impecablemente peinada y maquillada, lista para una mañana de trabajo en el bufete.

Sin embargo había pasado antes a ver al viejo, con la compra, no había necesidad de ello.

Pero era claro que buscaba esto, lo necesitaba.

_ ¿Crees que Marcos está mirando?_ dijo el viejo

_Seguramente…_ dijo ella

_ Llámale…._ dijo

_ ¿Ahora?_ dijo ella

_Claro, venga, llámale_

Desde hacía unos días, ella ya no discutía las órdenes del viejo, simplemente obedecía, se había convertido en una sumisa total, el viejo había quebrado su carácter.

Mi móvil comenzó a vibrar, por suerte estaba solo en mi oficina.

_Pásame cuando coja la llamada_ dijo el viejo

_Hola_ dije

Ella le pasó el móvil al viejo y luego puso sus manitas sobre los muslos gruesos, los gastados pantalones vaqueros que llevaba el viejo esa mañana.

_Hola Marcos ¿estás mirando por las cámaras?_

_Sí, estoy mirando…._

_Tengo a tu mujer de rodillas entre mis piernas…_ dijo

_Si, lo estoy viendo…._dije

_Mañana traen mi casita y también vienen dos colegas míos para ayudarme_ dijo

_Vale_ dije, Verónica comenzó a desabrochar el gastado cinturón de cuero del viejo, con sus manitas delicadas de uñas color rojo sangre.

_Quiero que hables con los de seguridad para que les dejen pasar_ dijo el viejo

_Dame sus nombres_ dije

_Son Miguel y el Animal…-

_El animal tendrá un nombre_ dije

_Si, luego se los paso a tu mujer y ella te lo pasa por teléfono_

_Vale…._

Verónica ya había bajado la cremallera de los pantalones y ahora los tironeaba hacía abajo.

_Tu mujercita está apurada, debe ir al trabajo, ayer le di por el culo sobre la mesa de billar, ¿lo has visto?_

La polla del viejo no estaba completamente erecta, pero ella la lamió como si fuera un helado y luego se la metió en la boca y una manita acarició los huevos, la otra sobre una pierna peluda del viejo.

_Es más puta de lo que había imaginado, una zorra con todas las letras, un zorrón_ dijo el viejo, mientras ella le mamaba la polla.

Los ojos de ella evidenciaban concentración, seriedad y una sumisión total, una entrega absoluta, quería darle el máximo placer posible a su macho y ella misma tembló por entero dentro de su trajecito caro cuando sintió la verga crecer dentro de su boquita.

_ ¿Para esto me has llamado? _ dije

_Te felicito por la mujer que tienes, de verdad te lo digo, pero macho, es muy putilla ¿Cómo vas a hacer para contentarla cuando yo no esté?_

_ ¿Piensas irte a algún sitio? igual nos haces un favor_

_Tal vez haga un viajecito, luego de que me instale, por eso quiero que conozcáis a mis amigos, porque esta niña necesita pollas de verdad y es capaz de cualquier cosa si le falta su ración ¿entiendes lo que te digo?_

_Vale, tu a lo tuyo, tranquilo_ dije, sin sabes bien lo que decía, viendo como mi esposa le comía la polla a ese animal, succionando fuerte, pajeándolo con una mano, acariciando sus huevos colgantes.

_Eso es, cariño…..toda….trágala toda….._ dijo el viejo y extendió una mano y acarició la hermosa cabeza rubia, acomodando y despeinando el pelo sedoso y liso.

Ella le miró con los ojos turbios y serios.

_Joder, Marcos, que buena mamona es, le estoy enseñando como me gusta y aprende de maravilla, le pido que use la lengüita ¿sabes? la punta de la lengüita sobre la cabeza de mi verga, aprende rápido la cabrona…._

Tragué saliva, que hijo de puta, liberé mi polla y comencé a masturbarme.

_Eso es cariño….eso es…..así….fuerte…así….- dijo el viejo y cogiendo con una mano la cabeza de Verónica la llevaba atrás y adelante acelerando la follada de la boca.

_Joder, Marcos, me voy a correr en la boquita de tu mujer, es una buena manera de comenzar el día, luego a la tarde me la voy a follar por el coño y luego por el culo, vente tú también así lo ves en directo, al natural…._

Yo miraba el cuerpazo escultural de ella, hecha un ovillo entre las piernas peludas de ese okupa, de ese vagabundo, su cabecita rubia yendo atrás y adelante, usando el cuellito y la lengua para darle placer a esa bestia, ¿en qué momento todo se había torcido tanto?

_Eso……cariño, eso….no pares…..no pares ahora que me tienes a punto, rubia, te lo voy a echar todito en la boquita….te vas a trabajar bien alimentada, cariño…… _

El viejo salmodiaba, ya con la cabeza ladeada y los ojos cerrados, la mano sobre la nuca de ella, marcando el ritmo de la mamada y ella aceleraba, se la comía, la chupeteaba, se atragantaba de esa enorme y olorosa polla, a veces haciendo garganta profunda y luego haciendo arcadas cuando buscaba respirar, metiendo la naricita hasta los huevos y la sacudía allí como una perra con un hueso con carne.

Le encantaba, se volvía loca, con esa polla en la boca, mi esposa era reducida a un putón de feria, de carretera, despachando a un cliente apurado dentro del coche o del camión.

_Joder, hijo….me voy a correr, como la chupa tu mujercita….menudo…..menuda zorra…..joder……-

CHUUPPPP!!!.....CHUPPPPPP!!!!!

_JODER…..ME CORRO…….ACABO…..¡¡¡¡¡AHÍ TE VA HIJAPUTA!!!!!……._

Las piernas del viejo comenzaron a temblar mientras lanzaba gruñidos animales y se descargaba en la boca de Verónica, quien apretaba los labios carnosos sobre la rugosa piel de la polla mientras tragaba y tragaba, con un gesto de dolor ¿también se estaba corriendo? No me extrañaría nada que lo hiciera, pues temblaba también y cerraba los ojos con fuerza mientras deglutía.

La blanquecina miel lactosa que escupía la verga erecta.

El viejo aferró la cabeza de ella con las dos manos para echarle lo último, entre gruñidos, ella suspiraba con fuerza.

Luego el viejo se echó para atrás pero siempre aferrando la cabeza, ella seguía con la polla dentro de la boca, el rostro enrojecido y con una mueca de dolor.

_Joder, Marcos, ha sido la hostia ¿Lo has visto? Tu mujercita se ha tragado toda la lefa……_ dijo cogiendo el móvil, ella seguía con la polla dentro de la boquita, tragando los últimos estertores que el viejo escupía.

Esa tarde fui a la casa con ella, el viejo se la folló delante de mí otra vez, ella cada vez más sumisa si eso era posible, en un momento dado él le ordeno que se abriera el culo y ella puso una manita en cada nalga carnosa y compacta y se abrió bien el culo y así fue sodomizada y luego de que el viejo le reventó el culo durante media hora y se corrió dentro del esfínter le volvió a ordenar lo mismo.

_Venga, cariño, ábrete el culo…_ dijo y ella le hizo caso, se abrió el culo con una mano en cada nalga y el semen blancuzco y amarronado se vertió como de una fuente y cayó sobre la cama y el viejo le dio un azote de aprobación y una ventosidad se escapó de ese agujero abierto y agonizante.

Creí morir y aceleré la paja que me estaba haciendo.

_Mira cómo se pedorrea la guarrilla_ dijo el viejo riendo.

Y esa misma noche la veía conversar con nuestros tres hijos alrededor, ella seguía siendo la madre solícita de siempre, pero la notaba disminuida incluso frente a los niños, como si le costara un poco más imponer su autoridad, luego nos fuimos a la cama.

_Voy a ducharme_ dijo ella

_No, espera, túmbate_

_ ¿Qué quieres?_ dijo ella, parecía atemorizada de estar conmigo a solas en nuestro cuarto, el dormitorio de sus padres en realidad.

_Voy a comerte el coño_ dije

_No me he duchado desde….- dijo ella

_Lo sé…_ dije yo y la empujé sobre la cama y luego abrí sus piernas y aparté la tira del tanga y le comí el coño, también conmigo era más sumisa.

Nada me importó, le comí ese coño jugoso y sucio, donde había estado la polla del viejo durante la tarde y luego el culo, devoré ese culo que había sido profanado una y mil veces y ella se arqueaba otra vez y suspiraba y sollozaba.

Al día siguiente llevaron la casa prefabricada.

Y en una furgoneta vieja llegaron también los amigos del viejo.

Había una cámara en el exterior y puede ver como depositaban los módulos en el jardín delantero.

Tendría problemas con el consorcio de la urbanización, pero ya nada me importaba, no había pedido permiso para instalar la casilla.

Los amigos del viejo eran de su misma edad, uno era calvo y enorme, gordo, alto, mediría 1,90 por lo menos y el otro era un hombre foca, con un bigote de morsa y el pelo raleado y amarillento.

Luego de descargar todo lo de la casa, escuché que el viejo llamaba Animal al gordo alto y Miguel era el otro, el hombre foca.

Trabajaban codo a codo con los operarios que había enviado la fábrica, ese primer día ya estaban instaladas las bases, era impresionante la velocidad con que lo hacían, me habían dicho que en menos de una semana estaría acabada.

Por la tarde los operarios de la fábrica se marcharon y solo quedaron el viejo y sus amigos trabajando.

Hacía bastante calor, esos días de primavera que adelantan el verano.

Los tres estaban con el torso desnudo, el Animal tenía una panza de cerveza pero podía decirse que era el más atlético de los tres, el hombre foca tenía una barriga descomunal y sudaba como una bestia, tenía la piel de un color blanco sebo, el animal era más moreno y peludo.

Y en eso escuché el motor de un coche y me estremecí. Era Verónica, estaba seguro.

Escuché la puerta del coche cerrarse y luego ella entró en el plano de la cámara, casi muero de la impresión.

Ella llevaba el pantalón de cuero marrón que le quedaba tan ceñido y la camiseta blanca, pequeña que le dejado el vientre al desnudo y los tetones desbordaban y sandalias en los pies.

Se había llevado esa ropa al trabajo y se había cambiado por el camino.

Seguramente el viejo se lo había pedido.

_Joder, colegas, venid que os presento a la dueña de casa _ dijo el viejo

Ella se adelantó tímidamente.

_Verónica, este es el animal y este Miguel, son dos buenas piezas…._ dijo el viejo

_Encantada…_ dijo ella y se besó en las mejillas con uno y con otro.

Ella parecía pequeña al lado de ese mastodonte de El animal y el contraste entre la piel sebosa de Miguel y el rosado saludable de ella era acojonante.

_Quiero que os portéis como bueno chicos con ella_ dijo el viejo

_No sabe a quién va a dejar vivir aquí, señora, menudo golfillo este chavalote_ dijo el animal, tenía una voz gutural, cavernosa.

_ ¿Por qué no traes unas birritas para los chicos, niña?_ dijo el viejo.

Ella miró a la cámara y asintió, creo que me buscó con la mirada antes de hacerlo y eso me reconfortó.

Luego les dio la espalda y se alejó en dirección a la casa, el culazo de ella embutido en esos pantalones de cuero era una cosa bestial, realmente le estaba cortando la circulación sanguínea lo ajustado de la prenda.

El culo estaba separado en dos mitades carnosas, dos globos, dos balones de futbol allí metidos y en medio un canal vertiginoso, una hondonada peligrosa y pronunciada, la prenda parecía comprimir las carnes y moldearlas de una manera antinatural.

_Joder, Rogelio ¿De verdad te estás follando a este pibón?_ dijo el animal

_Pues claro, coño, a ver si voy a mentiros a vosotros_

_ ¿Y el marido está enterado de todo?_ dijo Miguel

_Me la he tirado delante suyo varias veces y además el cornudo lo ve todo por las camaritas estas_ dijo el viejo y señaló a la cámara por donde yo estaba mirando.

_Esas tetazas que tiene son algo exagerado, no es normal ¿no?_ dijo Miguel

_Menudas berzas se carga la señora_ dijo el animal

_Portaros bien y voy a dejar que miréis como me la follo_

_No te jodes, el hijo de puta_ dijo Miguel

En ese momento llegó Verónica con una bandeja con varios botellines y unos bocadillos.

_Anda que bien_ dijo el animal, cogiendo una cerveza.

_ ¿Cómo va el trabajo?_ dijo ella

_Para el sábado estará lista_ dijo Miguel

_ ¿Tan pronto? Que bien ¿No?_ dijo ella, dejando la bandeja sobre unos bultos

_ El mismo sábado puedes traer a tus críos si quieres_ dijo el viejo

_Veremos_ dijo ella.

_Estas casitas son la hostia, se arman en nada_ dijo el animal

Verónica sonreía, un poco nerviosa.

Comieron y bebieron en silencio.

El viejo se limpió la boca con el dorso de la mano y luego se acercó a Verónica, esta dio un paso hacia atrás, trastabillando sobre los finos tacones de las sandalias.

El viejo puso una mano en la pequeña cintura y la atrajo hacía sí.

Los otros dos comían los bocatas y miraban, un poco cortados, asombrados de la osadía del viejo.

Yo pensé por un momento que ella le iba a dar una bofetada, que se iba a apartar, que un resto de antigua dignidad iba a aparecer.

El viejo la abrazó y puso una mano bajo la melena rubia, sobre la nuca femenina, pegó su rostro al de ella, y la besó y ella se quedó inmóvil por la sorpresa y luego una mano aferró una de las nalgas comprimidas por los pantalones de cuero y apretujó allí, la manaza como un garfio.

Los otros dos seguían comiendo los bocatas y bebiendo de los botellines, disfrutando el espectáculo.

Las bocas se pegaban y gustaban, ella se veía que estaba sorprendida y cohibida y las manitas se agitaron en el aire, los dedos extendidos y rígidos.

Luego el viejo la soltó, ella trató de esquivar las miradas de los otros dos.

_Seguid vosotros, yo tengo que hablar un asuntillo con la señora de la casa_ dijo el viejo y la arrastró hacía el interior.

La llevaba cogida de la mano, el torso desnudo y sudado, hacía calor, ella trastabillaba detrás de él, haciendo equilibrio sobre las sandalias, los otros dos salvajes admiraban los pliegues y contorsiones de las nalgas dentro de los ajustados pantalones de cuero.

Mientras seguían masticando los bocatas.

Continúa en