Mis vecinos
El partido de tenis es solo una excusa. Cuando las piernas se rozan y las miradas se cruzan, la amistad se quiebra para dar paso a un juego prohibido donde el vecino de al lado descubre que su esposa no solo mira, sino que desea ser dominada.
Soy Javier, casado con Elena desde hace 30 años, ahora estamos los dos en los 55, y con los hijos ya viviendo por su cuenta. Vivimos en una urbanización con piscina y pistas de tenis, deporte que practico y al que soy muy aficionado, jugando en un club federado de la localidad, y ocasionalmente con vecinos de la urbanización, principalmente con Manuel, el vecino del piso de arriba que también le gusta y le da bien, tenemos los dos un nivel aceptable, dentro de ser amateur, ninguna locura.
Manuel está casado con Nerea y, a pesar de la diferencia de edad, (ellos están sobre los treinta y poco), nos llevamos bien los cuatro, ya que, al estar sin hijos ninguno, ellos no tienen todavía y en el bloque casi todo el mundo anda con carritos, pues alguna vez quedamos en su casa o la nuestra a cenar o a tomar algunas cervezas.
Son modernos, bien vestidos, a los dos les gusta ir guapos, y ella se viste de manera provocativa, siempre dentro de un orden, vamos, sin llamar la atención por ir de putón, por así decir.
Nerea mide algo más de 1,60, morena de pelo largo, ojos verdes grandes, una boquita que llama al pecado, pecho pequeño que se adivina muy duro, cintura estrecha y un culo también de los que llama la atención, vamos, un pibón de los que te giras para seguir admirando cuando te la encuentras de frente.
Manuel es algo más alto, sobre el 1,80, buen cuerpo de gimnasio, (intenta tener la tableta definida pero todavía no la ha conseguido), ojos verdes también, atractivo resultón más que guapo, y siempre muy sonriente con don de gentes, más que ella que es algo menos sociable sin llegar a ser arisca ni mucho menos.
Un día después de jugar un partido estábamos tomando unas cañas y viendo a la gente en la piscina, sobre todo a un grupo de madres con los críos en el que destacaba una de ellas de un bloque cercano al nuestro, y que con su marido también habíamos jugado alguna vez,
--uffff, como está Pilar, no te parece?, Pedro se lo tiene que pasar de cine, que cuerpazo tiene!!
--jajajaja, si, desde luego, se cuida bien la jodía
--joder lo que le hacía, es que me pone la polla dura la mujer ésta!!
--jajajajajaja, hoy estás salidito, eh?
--no tio, de verdad, es que a mí me encanta el sexo duro, sin pasarme, eh, tampoco ninguna locura, pero dar azotes, dominar, correrme en la boca de una mujer viendo como ella disfruta de ello, que sea un poco sumisa y disfrute de serlo, y es que me imagino que ella es así y me pongo como una moto, jajajajajajajajaa!!!.
--qué cabronazo!!!, es verdad que una mujer así le pone la polla dura a cualquiera, dije yo, y tú no te quejes anda, que también tienes un pibón en casa!, solté sin pensarlo
--sí, es verdad, pero ya sabes como somos los tíos, respondió él. Por cierto, ya que estás solo como me has dicho antes, ¿porqué no te subes a ver el tenis esta tarde y lo vemos juntos?, estamos ya en las semifinales.
--ah, bueno, si no molesto, sin ningún problema.
--para nada joder, te espero luego entonces, venga yo me voy a subir ya, chao. Recogimos los dos y nos fuimos para casa
--Cari, le he dicho a Javi que suba esta tarde para ver el partido de tenis
--Ah, vale, ¿subirá también Elena?
--No, que va, es que me decía que justo ayer la dejó en la casita que tienen en la sierra. El termina unas cosas del trabajo y el fin de semana ya se marcha allí de vacaciones. Así que como se ha quedado de Rodriguez, jejejejeje, y lo iba a ver solo le he dicho que subiera.
--Pues me parece bien, prepararé algunas cosillas de pinchar y nos tomamos unas cervezas.
A las seis de la tarde subí con un pack de cervezas en la mano,
--Ya estoy aquí y con cervezas frías que este calor no hay quien lo aguante!
--Pues ya te las estás llevando, joder, ¡faltaría más!
--Anda, anda, tira para adentro, qué más da hombre.
Nerea salió y me saludó con dos besos, echándome la bronca también por las cervezas,
--Como eres Javi, te ha invitado Manu, no sé porqué subes nada, y oye, te falta la raqueta, jejejejeje, le dijo porque subía con una camiseta y un pantalón corto de tenis.
--Ya te digo, para estar en ambiente, y mira Manu también está igual, somos la pareja reserva, jejejeje, esperemos que no tengamos que salir y les demos una paliza. Y tú también estás muy guapa, vamos como siempre, dije sonriendo.
--Gracias, es que he bajado un rato a la piscina y ni me he cambiado, me he duchado abajo y me he quedado fresquita con el bikini y el pareo. ¿y Elena ya ha empezado las vacaciones por lo que veo, no?
--Si, la he dejado en el pueblo, así está unos días con su hermana y yo me voy el viernes por la tarde, después de comer.
--qué bien ya las vacaciones!!!
--Ya te digo!
Abrimos las cervezas, pusieron algo de picar y nos sentamos justo cuando empezaba el partido, Manu en su sillón mecanizado que no perdona ni a tiros, y Nerea y yo en el sofá. El partido iba bien, gritábamos cada punto y nos animábamos unos a otros haciendo fuerza en cada tiro como si jugáramos nosotros. Al estar juntos, de vez en cuando mi pierna izquierda rozaba ocasionalmente con la derecha de Nerea y, acordándome de la conversación con Manuel, pensamientos libidinosos empezaron a acecharme ya que el pareo se le abría en las piernas y casi tenía la visión de la braguita de su bikini. Ya sabemos cómo es la mente, podía verla libremente en la piscina en bikini, con un tanga casi minúsculo, y no pasaba nada, bueno, que estaba muy buena, pero me entendéis lo que digo, y sin embargo el "casi" verla ahora me estaba excitando. De vez en cuando se me iba la mirada a su entrepierna, el pareo cada vez más abierto, y una de las veces que nuestras piernas se rozaron, me pareció que se rozaron más tiempo de lo normal, incluso me pareció notar algo de presión por su parte,...--bahhh, fantasías tuyas, viejo verde, me dije.
--Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, chilló ella con un puntazo de nuestros jugadores, volviendo a pegar su pierna a la mía, al tiempo de agarrar mi rodilla con su mano. Manu y yo chillamos también y chocamos nuestras manos los tres a la vez.
El caso es que ya estaba más pendiente de ella que de otra cosa, y en otro de los puntos ganados por los nuestros fui yo el que puso mi mano encima de su pierna, a mitad de su muslo, apretando como celebrando dicho punto. Ella no hizo nada, simplemente me miró mientras yo dejaba allí mi mano dos o tres segundos eternos que solo retiré precipitadamente cuando me di cuenta de que Manu se había girado y veía mi gesto sin decir nada. Ella se dio cuenta de la situación y no dijo nada.
Seguí mirando el partido, empezando a alucinar un poco, la verdad, a ponerme ligeramente nervioso por los pensamientos que acudían a mi mente y que intentaba desechar, aunque la verdad es que la cercanía de Nerea me estaba empalmando sin poder evitarlo. Me intentaba recolocar como podía para que no se me notara, mientras observaba a Manu que, de vez en cuando, como que nos miraba por el rabillo del ojo.
Y si?...., pensé con el más sucio de mis pensamientos, así que, en un intercambio de bolas, un peloteo largo que las dos parejas aguantaban, volví a poner mi mano sobre su muslo de manera distraída, como pendiente de la resolución de la jugada que no terminaba de llegar y que yo agradecía que no lo hiciera. Manu volvió a girarse mirando mi mano encima de su pierna, pero esta vez le sostuve la mirada arriesgándome no sé a qué, ya lo pensaría, pero tenía que saber lo que pasaba. Ella se quedó en silencio mirando a su marido también. Al fondo oímos el griterío del partido por la resolución del punto, pero nosotros tres estábamos callados, mirándonos sin decir nada. El levantó la mirada mirándome directamente a los ojos que yo no aparté, al contrario, con los dos fijos uno en el otro acaricié la pierna de Nerea que tuvo un leve estremecimiento totalmente perceptible por mí. Puso su mano encima de la mía, de cara a él parecía que queriendo pararme, pero yo no notaba ninguna presión para que lo hiciera, así que la subí lentamente por el interior de su muslo hasta donde pude arrastrando la suya encima, lo que me permitía la abertura de sus piernas y ahí esperé acariciando esa piel tan suave con la yema de mis dedos, notando como ella se erizaba, su respiración se agitaba y su mano acariciaba el dorso de la mía...
--Manu....., casi susurró, pero Manu no dijo nada, estaba quieto como una estatua, de lado, mirando la escena y callado. Presioné un poco entre sus piernas buscando llegar más al fondo. Nerea se resistió unos segundos interrogando a su marido con los ojos, pero solo durante unos breves segundos tras los que pude sentir como sus piernas se aflojaban y pude subir con mi mano llegando justo al borde su braguita....
--Manu, por favor.....
Me envalentoné, acerqué mi cabeza a la suya buscando su boca, lamí ligeramente sus labios con mi lengua, mi mano dibujó la hendidura de su coño por encima del bikini, con mis ojos clavados en los de Manuel, y pude ver como su mano bajaba a su entrepierna. Miré directamente a los ojos a Nerea, a cinco centímetros uno de otro, apretando mi mano en su coño,...--ahhhhh, gimió quedamente, y la besé, apreté mis labios contra los suyos que me recibieron al tiempo de abrir sus piernas dejándome pista libre. Busqué su lengua, y al encontrarla, los dos nos enredamos en ellas, un beso intenso con mi mano, ahora ya, cogiendo su coño sin ningún impedimento por encima del bikini y metiendo un par de mis dedos dentro de él para sentir como estaba de empapada,
--ahhhhh, diosssss, Manu, por favor, di algo
--no va a decir nada, lo sabes, está encantado de vernos así, ¿verdad Manuel?, dije yo apartando su bikini a un lado y dejando al descubierto su coño brillante de líquidos, metiendo un par de dedos dentro de él, ummmmmmmm
--ahhhhhh, joderrrrrr, Manu me está masturbando!!
--dile que te gusta que lo haga....díselo
--ummmmmmmmm, no, de verdad Javi, déjame, esto no está bien, somos amigos...ahhhhhh....volvió a gemir
--díselo...insistí, metiendo dos de mis dedos más profundamente, hasta el fondo de su coño...
--ahhhhhhhhhhhhhhh, sí, me gusta, ronroneó muy bajito dejándose hacer. Su pecho subía y bajaba de excitación, era tremendamente morboso ver esa cara de placer
--¿lo oyes Manuel?, ¿ves a tu mujercita como se mueve buscando más mis dedos?, parece bastante sumisa, ¿verdad?, le interrogué sin dejar de masturbar a Nerea que ahora ya no paraba de gemir al sentir mis dedos entrar como pistones lentamente y sin parar dentro de su coño encharcado. El dedo índice y el dedo corazón hacia arriba, masturbándola por dentro del coño, por esa parte donde se derriten todas las mujeres,
--mmmmm, diossssssssssss, no puedo más!!!,sigue por favor, no pares ahora, suplicó
--no te preocupes cielo que no lo haré, pero mejor quítate la parte de arriba del bikini, quieres?
--sí, claro, dijo ella jadeando. Se incorporó un poco mordiéndose el labio inferior y se quitó la parte de arriba. Sus pezones estaban totalmente tiesos,...--¿así te gusta?
--ufff, muchísimo mejor, dije al tiempo de morder uno de ellos y clavar mis dedos profundamente en su coño,
--ahhhhhhhhhh, diosssss, si, si, sigue así por favor, Manu va a hacer que me corra!!
Manuel seguía sin decir nada y los dos pudimos ver como se había sacado la polla y se estaba pajeando mirándonos,
--mmmmm, ¿te gusta ver a tu maridito haciéndose una paja como un cornudo mirón?
--ahhhh, joder, no le digas eso, no le insultes, sigue, no te pares, muérdeme, muerde mis tetas, estoy a punto!!, casi gritó agarrándoselas y ofreciéndomelas con los ojos turbios de placer mirándome suplicantes. No tuvo que insistirme, subí mi mano y le pegué un azote en una de ellas, volviendo a bajarla para acelerar la follada de mis dedos mientras mordisqueaba alternativamente sus pezones y sus labios. Su cuerpo temblaba espasmódicamente resbalando por el sofá buscando la penetración más profunda, hasta que no pudo más y estalló,
--ahhhhhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiii, me corro Manu, me corro joderrrrrrrrrr, este cabrón me está matando, gritaba, mientras de su coño salían chorros de líquido que pusieron todo perdido.
Sin dejar que terminara de correrse ni de recuperar la respiración saqué los dedos de su coño, y agarrándola por la cintura la puse en cuatro encima del sofá, mirando a su marido. Me quité los pantalones arrastrando el bóxer y mi polla saltó como un resorte. La agarré con una mano, me puse detrás de ella y se la pasé por todo el coño que chorreaba por todos sitios,
--no, no, espera, no me folles, Manu, estamos locos joder, me quiere follar!!!. No la hice caso y seguí restregando mi capullo por ese coño hinchado, por esos labios brillantes. Bajé mi cabeza y pasé mi lengua por todo él, por todo su coño llegando hasta su culo, lamiéndolo,
--diosssssssssssssssss, Manuuuuuuuuuuuuu, para Javi, para por favor, para, somos amigos, esto se nos ha ido de las manos!
--calla joder, lo estás deseando y el cornudo de tu marido más todavía, contesté pegándome a su trasera, dejándome caer un poco y agarrando sus tetas por abajo apretándolas fuerte, estrujándolas mientras miraba a Manuel. Era increíble, seguía sin decir nada, con su polla en la mano y restos de leche que tenía en su barriga, se había corrido sin que nos diéramos cuenta,
--¿lo ves?, ¿ves cómo se ha corrido, no le disgusta nada de lo que ve, lo disfruta, así que tú haz igual perra, vas a ser mi putita y harás lo que yo te diga
--dios Manu, no me puedo creer esto, seguía protestando, pero yo la tenía sujeta de sus caderas restregando mi polla entre sus piernas y su coño y ya podía notar como ella hacía presión sobre ella, la estaba buscando. Apunté mi capullo a su coño y empecé a metérselo un poco,
--ahhhhh, no, para, para, ponte un condón, no me folles así!
--calla joder, no me voy a poner nada, te voy a reventar este coño de zorra y me voy a correr dentro de ti, te voy a llenar de leche que es lo que estáis deseando los dos, ostias!!!, grité al tiempo de darle un azote en el culo, dos....tres..., que se lo dejaron totalmente rojo,
--ahhhhhhhhhhhh!!!
--te gusta, verdad?, dímelo, quiero oirlo!!, dije, al tiempo de volver a azotarla dejando mis dedos marcados en la cacha de su culo
--mmmmm, siiiiiiiiiiiii, me gusta cabronazo, claro que si, más, azótame lo que quieras y fóllame ya, quiero tu polla!!!. En ese momento empujé mis caderas y le clavé la polla entera quedándome dentro de ella y moviéndome en círculos una y otra vez,
--siiii, toma polla joder, te voy a romper el coño, diossssss, qué estrechito lo tienes!!!, me tienes a reventar perra, toma, toma.....ahhhhh,
--más, más, si, fóllame más duro, rómpeme el coño, haz lo que quieras conmigo!!!, diossssss, como me follas, joderrrrrrrrrrrrr!!!!, Manu, como me folla, como me folla, qué polla tiene, me rompe!!, sollozaba ella sin parar de moverse buscando hundirla en lo más profundo de su coño y girando su cabeza buscando mi boca que se la ofrecí mordiendo mis labios en cuanto hicieron contacto con los suyos, --umm, si, más, quiero más, fóllame más, reviéntame, pégame, pégame!!!
--zassssssssssss, le dí un bofetón en la mejilla que tenía girada, mordiendo ahora yo sus labios, al tiempo de agarrar por debajo uno de sus pezones retorciéndolo con saña, ¿ves como le gusta Manuel, ves como se derrite?
--agggghhhhhhhh!!!!; diosssssssssssssss!!, siiiii, lloraba ella con la cara transfigurada de placer sin parar de mover sus caderas adelante y atrás con mis dedos clavados en sus caderas aferrándola con fuerza con mi polla blanquecina de líquidos entrando y saliendo de su coño, hasta que sin poderlo remediar se corrió dando un grito que tuvo que oírla toda la urbanización,
--yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Manu, yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Javiiiiiiii, dioosssssss, me corro, me corro, me corro, no puedo más, me matassssssssssssss!!. lloró desconsoladamente dejándose caer reventada sobre el sofá.
Sin dejar pasar un segundo, yo ya no podía más tampoco, saqué mi polla de su coño, me puse a su lado, agarré su cabeza y se la metí en la boca,
--chupa polla, zorra, cómemela entera que te voy a llenar de leche!!!. Esto es lo que le pone a Manuel, verdad?, ver como disfrutas tragando la leche!!. Ella miró a su marido y se tragó mi polla hasta el fondo, con su cara roja y sus ojos viciados, pajeándome con una mano y metiendo mi polla en lo más profundo de su boca hasta que no pude más,
--ahhhhhhhh, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, traga puta, traga!!!!, estallé con una corrida interminable dentro de su boca. La leche le chorreaba por las comisuras de sus labios mientras ella seguía chupando sin cesar, con mis dedos como garfios en su cabeza.
Los dos miramos a su marido que en ese momento sudaba pajeándose buscando otra corrida que se le resistía, hasta que al final se pudo sacar unos goterones pequeños de leche que cayeron al suelo.
Me dejé caer al suelo quedando sentado en él, Nerea tumbada en el sofá boqueando buscando aire, con su cara cruzada por mi corrida, mirándome a los ojos, y Manuel de pie con su polla flácida mirándonos a los dos.
--creo que antes de que me marche de vacaciones volveré a que me invitéis otro día, no me voy a quedar sin probar este culo, dije, dándole un azote según estaba tumbada,
--uauuuuuuu!!!!, gimió ella con una sonrisa. Manu, porfa, quieres encargar unas pizzas, me sentiría mal si Javi cena solo esta noche, dijo guiñándome un ojo.
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