El Voyeur Parte 6
Desde la oscuridad de su piso, Andrés solo puede mirar. No puede intervenir, no puede gritar. Solo observa cómo la mujer que juró proteger se entrega, pieza a pieza, a la lujuria de extraños que saben más de su debilidad que él mismo.
EL VOYEUR Parte 6
_Sientes mi polla ¿verdad, cariño?_ dijo el oso mientras le refregaba ese bulto de la polla sobre el culo a Paula.
Ella seguía con las manitas sobre el cristal, con los ojos entrecerrados, una mano de ese hombre en su coño, esos dedos gruesos que entraban y salían del coño mojado y ella ya no se resistía, se dejaba hacer, la otra mano del hombre seguía metiéndose por dentro de la camisita e iba de un pecho al otro y sobaba allí, con descaro, con deleite y el rostro de Paula se deformaba en distintas muecas que le afeaban la aniñada carita, pero que de todos modos realzaban su belleza exquisita.
_Mi marido…..vendrá muy pronto…._ dijo ella con la voz entrecortada.
_ ¿Si? ¿Vendrá pronto el cornudo? No lo creo, debe estar disfrutando como un enano, el cabrón_
_No…Mmmmmmmm!!!...._ dijo ella, su cuerpazo curvado y lleno de crema se frotaba contra la polla erecta de esa bestia, que la sujetaba por detrás.
_No creo que venga, cariño, estás en mis manos, puedo hacer contigo lo que quiera_ dijo Markel
Y la besó en el lóbulo de la orejita y luego volvió a girarle la carita y la besó en la boca, soezmente, guarramente, los dos con las lenguas fuera de las bocas, lamiéndose los labios al besarse.
_Mmmmmmm!!.....no……no…._ dijo ella
_Pues parece que tu cuerpecillo dice que si….tienes el coño encharcado, guarra_ dijo Markel
_Mmmmmm!!...AH!!....ya basta, cabrón….- dijo ella.
Markel quitó los dedos del coño y los llevo juntos hasta la boquita de ella.
_Prueba el sabor de tu coño, cariño…….tiene peste a guarra_ dijo el hombre y los introdujo en la pequeña boca carnosa y folló la boca con los dedos y ella los mamaba y lamía como una lactante, con fruición, con placer, con deleite.
_Que rico ¿No?......chochete apestado de zorrita casada…._ dijo él
_MMmmm….ah….AH!!!........ya bas…..ta…_ dijo ella, casi sollozando
_Pues parece que te gusta_ dijo él y quitó los dedos de la boca y los volvió a llevar hacía abajo pero esta vez la penetró por detrás, la mano dentro del culo, en medio de las nalgas y penetrando el coño con los dedos desde allí.
Ella volvió a corcovear, como una yegua que no ha sido domada todavía.
El viejo se cascaba la polla y chasqueaba los labios, como paladeando todo aquello, era la imagen de la decadencia y el vicio y yo también estrujaba mi polla y enfocaba los distintos cambios en la carita de Paula, quien ahora se volvía a besar con el hombre, se morreaban y él metía una mano por dentro de la camisita, sobando tetaza, estrujando y pellizcando los pezonazos.
Y Luego el codo de ese hombre, del oso Markel iba atrás y adelante, estaba follando el coño de mi esposa de una manera concienzuda y dedicada y llevó la manaza que antes estrujaba las tetas hasta la manita de ella sobre el cristal y la atrapó, como la garra de un oso pardo y llevó esa manita atrapada, hacía atrás y comprendí, quería que ella le tocara la polla.
_No sabes la polla que tiene Markel_ dijo el viejo
Miré por el telescopio, como la mano de ella se resistía un poco todavía pero finalmente, se posaba sobre la polla, a espaldas de ella, tanteando a ciegas.
_Es una polla tan grande como la mía…._dijo el viejo
_ ¿De dónde le conoces?_ dije
_En eso somos iguales…_ dijo el viejo
Y Paula entrecerraba los ojos y tocaba la polla, ese enorme bulto sobre los pantalones de ese hombre.
_Mira lo dura que está mi polla, cariño…_ dijo él
_Si…..si….MMMMmmmm!!!....._ dijo ella
_Creo que voy a follarte, Paula…_ dijo el hombre, el viejo rio a mi lado.
_No….no….espera…_ dijo ella y comenzó a zafarse del abrazo de oso y se giró dando la espalda al ventanal.
_Espera…no….no voy a follar contigo….debes irte……_ dijo ella
_ ¿Me vas a dejar duro así?_ dijo el hombre, sonriendo, mostrando unos colmillos de oso.
_No…..voy a follar contigo….._ dijo ella y puso sus manos sobre el pecho del hombre, apartándole, ahora estaban cara a cara.
_Dile que folle con él_ dijo el viejo
_No….no voy a hacerlo…_ dije
_Andrés….no te estás portando bien ¿Qué voy a hacer contigo?_ dijo el viejo e inexplicablemente sentí un temor irracional, otra vez.
Markel cogió del cuello a Paula, con sus dos manazas y la besó y volvieron a morrearse. Pero solo veía la nuca de ella esta vez y el largo pelo oscuro cayendo por un costado.
_Dame tu móvil_ dijo el viejo
Se lo alcancé con mano temblorosa.
Vi como el viejo tecleaba algo en él y vi como Paula miraba hacia abajo, hacía su propio móvil que había caído al suelo y se despegaba de la boca del oso y recogía el móvil del suelo, inclinándose, graciosamente, en el poco espacio entre el corpachón y la ventana que le quedaba.
Y luego miraba el móvil y se giraba un poco de perfil y vi su cara de asombro y espanto y ella tecleó algo en el móvil y el viejo sonrió con mi telefonillo en sus manos y escribió algo.
Y luego me pasó el móvil.
_Quiero que folles con él_ había escrito el viejo, haciendo pasar por mí.
_ ¿Estás loco? No voy a hacerlo…._ puso ella
__Al menos cómele la polla_ había puesto el viejo
Y en ese momento ella escribió algo, mientras Markel la miraba de manera torva, como el leopardo que juega con el cervatillo antes de comérselo.
_Estás como una puta cabra, Andrés…… ¿Quieres ser un cornudo?_
La pregunta me destrozó, estaba temblando, la palabra cornudo, escrita por ella, con desprecio, con horror.
Creo que ha sido uno de los mensajes más importante y definitorios que escribí en mi vida, también el más escueto.
_Si…….._ escribí y volví a mirar, la expresión de su carita, cuando recibiera esa respuesta, que me convertiría, ante sus ojos, en otra persona, completamente distinta de la que ella había aceptado como marido.
Miró el mensaje con asombro, con horror y luego miró hacía la ventana y formó unas palabras con la boca, sin emitir sonido.
_Ha dicho vete a la mierda…._dijo el viejo
Tragué saliva, ella volvió a girarse hacia Markel y este se acercó a ella, volviéndola a cercar, como un depredador que no suelta su presa.
_Igual está lista para sentencia_ dijo el viejo entre dientes, con el aire escapándose de sus pulmones como un viejo motor a vapor que no funcionaba bien.
¿Lista para sentencia? ¿Lista para ser follada por Markel?
El oso puso sus zarpas sobre los hombros de ella.
_Apártate……. ¿Quieres forzarme o qué?_ dijo ella, el oso no respondió atacó con su boca y con su pelvis al mismo tiempo, empujándola contra el cristal y ella abrió la boquita y él volvió a devorarle los labios y una manaza fue hasta una de las nalgas portentosas y se metió por debajo de la corta falda de cuero marrón y sobó toda esa firmeza y suavidad redondeada y luego escuché un sonido.
PLASSSSS!!!
Le había dado un azote en el culo, mientras la besaba, mientras juntaba el bulto de su polla con el coño de Paula, sobre la ropa, mientras se la follaba con la ropa puesta.
_Mmmmmmm!!!......_ el gemido de ella dentro de la bocota de ese oso me conmovió, un gemido de sorpresa y humillación y también de morbo, otro hombre que no era yo le había azotado el culo.
PLASSSS!!!!!......PLASSSS!!!!.......
Dos nuevos azotes que dejaron temblando las nalgas y estas ya estaban rojizas, las marcas de las garras del oso sobre la suave piel.
Y la otra mano que se metía en medio de los dos cuerpos para sobar las tetas, para seguir estrujándolas, exigiéndolas y mancillándolas y luego esa mano bajó y la manita de ella también lo hizo y vi un movimiento extraño allí, el oso le estaba metiendo los dedos en el coño otra vez, mientras seguía comiéndole la boquita.
¿Y ella? Ella le estaba sobando la polla por sobre los pantalones, era indudable por la forma que tenía su brazo visto desde atrás y luego la mano otra mano de él fue hasta abajo y maniobró allí y vi la hebilla del cinturón emerger desde el costado y me estremecí, una vez más, no tenía tiempo de reponerme de una sorpresa que ya venía la siguiente, como olas violentas en el mar.
PLASSSS!!!
Un nuevo azote en el culo de Paula y él acercó la barbilla de ella con una mano y se besaron otra vez y ese movimiento del codo de Paula, solo podía significar una cosa, que lo estaba pajeando, que su manita estaba sobre la polla de ese hombre.
Markel pareció acordarse de nosotros y la hizo girar y los dos se pusieron de perfil y los pantalones de él se bajaron un poco y pude verlo con claridad, el corazón se me detuvo.
Paula envolvía con su mano delicada una enorme y nudosa polla.
El viejo había dicho la verdad, esa polla era casi tan grande como la de él. Y las tetazas de ella se pegaban al pecho de ese hombre quien todavía estaba vestido y se morreaban y una mano de le dentro del coño de mi mujer, semi tapada por la falda que se caía sobre el brazo una y otra vez y entonces, Markel se puso en cuclillas, ella quedó con la mano que sobaba la polla sin saber qué hacer y acarició levemente, con la punta de los dedos la calva de ese hombre y vi las zarpas de él tirar de la falda hacía abajo y ella me miró, como implorando mi ayuda, como diciendo nada puedo hacer, no puedo evitar esto, es lo que querías, cornudo.
Y la falda descendió y ella levantó un pie con taconazo y luego el otro y la falda de cuero se atoró con el tacón del zapato y luego se liberó y allí estaba ella finalmente, en tanga y camisa y zapatos de tacón frente a aquel hombre.
Y volvieron a besarse y ella le cogió la polla y él le acarició el coño y luego metió la mano por dentro del diminuto tanga de encaje de color blanco y la otra mano recorrió las tetazas y descendió por la pequeña cintura hasta el culo y volvió a azotárselo.
PLASSSS!!!.....PLASSSS!!!
Y con cada azote en las nalgas ella flexionaba un poco la rodilla y luego el oso volvió a ponerse en cuclillas y corrió la tira del tanga y besó los muslos, llenos, macizos, plenos y metió su boca allí, en la raja con el pelo recortado, en los labios vaginales salidos hacía afuera, hinchados ya.
Y besó con la punta de la lengua y ella se desmoronó casi sobre él y lanzó un suspiro.
_MMMmmmm!!....OHHHH!!!_
_Lista para sentencia_ dijo el viejo
Me volví a estremecer. Se la va a follar, pensé.
Ahora ella le acariciaba la calva mientras ese hombre de rodillas, le comía el coño, el hombre de la inmobiliaria, no podía creerlo.
Ella perdía el equilibrio por momentos y temblaba todita, arqueando la espalda, los pezones eran dos pitones que atravesaban la húmeda camisa.
Hasta su pelo negro, ondeado y un poco rizado en las puntas parecía apelmazado por el sudor.
Mientras le comía el coño, la otra mano seguía abrazando sus piernas y sobando su culo y dando algunos azotes que la hacían estremecerse de los pies a la cabeza y ya suspiraba y gemía sin ningún pudor.
_MMMMmmmmmm!!....si….si….._ gemía ella
Y entonces él se puso de pie nuevamente.
_Venga, vamos a darle el gusto a tu marido…- dijo él
_Él está por….- comenzó a decir ella
_Ya sé dónde está ese cornudo mirón y maricón_ dijo él y le pasó el dedo pulgar, grueso como una salchicha por los labios carnosos y ella lo atrapó y lo mamó.
_Mira a tu marido, que sepa lo zorra que eres…- dijo Markel y le hizo girar la cara hacía mí, hacía la ventana, con su dedo en la boquita de mi esposa.
_Venga, dale el gusto…..cariño, dale el gusto al cornudo…_ dijo Markel y volvió a besarla en la boca y a tocarle las tetas y otra vez le masturbó el clítoris, ella se fundía, estaba lista para sentencia, tenía razón el viejo.
Miré hacía mi costado y vi que el viejo no estaba allí, era solo yo el voyeur en el piso.
Markel puso una mano en el hombro de Paula y la hizo descender y ella se desmoronaba, sin remedio, caía y caía como por dentro de un pozo sin final y acabó de rodillas en el suelo, frente a la ventana y esa enorme polla le golpeó la naricita y luego una mejilla.
_Venga, abre la boquita….._ dijo el oso
Ella sacó la lengüita y lamió apenas la punta de esa polla.
Y entonces se escuchó el timbre de la puerta.
Markel se apartó y comenzó subirse los pantalones y a guardarse la polla.
Y ella cogió la mini falda de cuero y se la pasó entre las piernas torpemente, como aturdida y luego fue hasta la puerta, con pasos felinos, pero temblequeantes, inseguros y abrió la puerta.
_Don Iker…..que sorpresa…._ dijo ella con voz trémula.
_Hola chiquilla….te quería comentar algo, antes de subir a mi piso_ dijo el viejo y pasó al interior del piso.
Sonrió a Markel y este le devolvió la sonrisa, con complicidad.
_Hola Markel ¿Venías a visitar a Paulita?_ dijo
_Ya me iba, os dejo solos_ dijo el oso y cuando Paula miró en mi dirección, le guiñó un ojo al viejo.
Abrió la puerta y se marchó, como en una comedía de enredos, donde sale uno y entra otro por el decorado.
_ ¿Qué hacíais, conversaban? No estaríais jugando al ajedrez me imagino_ dijo el viejo.
Paula se acomodó la camisa, que estaba arrugada, en un estado lamentable y tenía el maquillaje un poco corrido también.
_No…..ha venido a decirme que…..-
_ ¿Qué? ¿Que ha venido a decirte?_ dijo el viejo y cogió algo del suelo.
Era la pieza de ajedrez, la reina, que ella había estado chupeteando y luego metiéndose en el coño.
_Nada……._ dijo ella mirando la pieza de ajedrez entre los dedos del viejo.
_Eres un poco descuidada con el ajedrez que te he prestado_ dijo el viejo
_Se me debe haber caído al suelo y ha rodado hasta allí_ dijo ella, agitada, temerosa.
_Ven, siéntate en el sofá, vamos a repasar unas jugadas_ dijo el viejo.
_ ¿Ahora?_ dijo ella mirando a la ventana, pidiéndome ayuda o algo parecido.
Entonces escuché la puerta del piso del viejo abrirse y alguien entró, era Markel, claro estos dos estaba de acuerdo, desde el principio, aquella pareja que conocimos, el chico quiso advertírmelo, pero estaba atemorizado. Ya lo habían hecho antes, habían sometido a esa parejilla como ahora estaban sometiéndonos a nosotros.
_Hola, Andrés, esto se va a poner bueno…_dijo y se lamió los dedos.
_El coño de tu mujer es exquisito……_
Vi como Paula caminaba hasta el sofá con pasos felinos, haciendo equilibrio sobre los altos taconazos de diez centímetro y el viejo la miraba torvamente, con la pieza de ajedrez en la mano.
Y esta vez en lugar de sentarse en una silla, enfrente de ella, como hacía cuando jugaban al ajedrez, se sentó en el sofá, al lado de ella.
_ ¿Vamos a jugar?_ dijo ella, los primeros botones de la camisita estaban desabrochados y se veían sus tetones, el canalito infernal y las suaves lomadas montañosas y blancas de esas enormes tetazas.
_Claro que vamos a jugar…._ dijo el viejo y se llevó la pieza de ajedrez a la nariz.
_Joder, tiene un olorcillo raro….yo diría que es….no lo se…..¿Quieres probarlo tú?_ dijo el viejo y acercó la pieza de ajedrez a la pequeña naricita de Paula.
Ella miró la reina de madera que había estado dentro de su coño y luego miró al viejo.
_ ¿Qué pretende?_ dijo y se cruzó de brazos.
_ ¿Qué pretendo? Que la huelas_ dijo él
Ella acercó su naricita y pareció oler.
_Ya está_ dijo ella
_Yo creo que reconozco ese olor….es peste, apesta a coño…..de zorra_ dijo y se la quedó mirando con sus ojos saltones, parecía diminuto al lado de ella, con su cuerpazo escultural, con sus rodillas juntas, perfectas, los muslos musculados al aire, pues la falda era apenas un cinturón.
_No lo sé…._ dijo ella
_ ¿No lo sabes? abre la boquita……._
_No sé si a mi marido le gustará esto…._ dijo ella
_Qué coño importa lo que quiera tu marida, que se joda, Paula….que trague lo que tenga que tragar…_ dijo el viejo y presionó con la punta de la pieza de ajedrez sobre los labios carnosos de ella.
_Abre la boquita, te digo….venga, no me hagas enojar….._ dijo el viejo
_Tienes razón con respecto a mi marido…_ dijo ella y abrió la boca y la cabeza de la pieza de ajedrez desapareció entre sus labios
Yo estaba alelado y el hombre de la inmobiliaria carraspeó y sonrió.
_Ya se la he dejado lista…..se la dejado servida…._dijo, dándose importancia
_Eso, chupa….chupa bien……pásale la lengua…- dijo el viejo quien le daba a chupar la reina a Paula como quien alimenta a un niño.
_Mmmmm!!!.....- ella gimió un poco apretó las piernas, mientras chupaba la pieza de madera.
El viejo se la quitó de la boca y se la metió en su propia boca, chupó la pieza de madera, uniendo su saliva asquerosa a la saliva de mi esposa y luego…….. Volvió a llevarla hasta la boca de Paula y yo sabía que por nada del mundo ella lo aceptaría, era demasiado guarro, era como ya estar besándose con él.
Paula abrió la pequeña boca de labios carnosos y engulló la pieza de ajedrez, delicadamente, la chupó, la sostuvo entre los dientes, mirando al viejo con una mirada tan ingenua y atemorizada como la de una gacela de los cuentos.
_Muy bien, pequeña….muy bien……aprendes rápido el ajedrez……_dijo el viejo y entonces cogió otra pieza del tablero, era la otra reina, de las piezas blancas.
_Las dos reinas….la blanca y la negra, una ya la tienes dentro de la boca, la otra….- dijo el viejo y la chupó, se la metió en la boca y la embebió de saliva y babas.
_La otra te la vas a meter…donde te quepa……_ dijo el viejo y le ofreció la pieza de ajedrez a Paula quien la cogió entre sus finos deditos.
_Métetela en el coño…_ dijo el viejo voyeur.
Pero yo era el voyeur ahora, yo era quien miraba lo que sucedía en mi piso, con mi mujer, a través de un puto telescopio. Yo era el voyeur, me había convertido y rebajado a eso. Yo era él.
Paula giró la cabeza en mi dirección con la pieza de ajedrez dentro de su boca y con la otra reina entre sus dedos y separó las piernas y metió la pieza de ajedrez por dentro de la falda y hubo un movimiento y estaba sucediendo, claro que sí.
_No se ve nada…_ dijo el viejo y entonces tocó las piernas de ella, en una caricia firme y posesiva y levantó la falda y puede ver como ella se había metido la otra reina en el coño y cerraba los ojos y el viejo comenzó a acariciar las torneadas piernas mientras le apartaba la falda.
_La verdad es que esto molesta ya…_dijo el viejo y cogió los bordes de la falda de Paula y tiró hacia abajo y ella levantó un poco el culo y y quitó la mano de su coño y la falda salió otra vez del cuerpo de Paula y los zapatos de tacón pasaron otra vez por el hueco de la prenda y el viejo acabó de rodillas, entre las piernas de ella, con la falda en la mano y luego la arrojó lejos.
Ella estaba en tanga y camisa sin sujetador frente a ese viejo, quien estaba de rodillas entre sus piernas.
Esto estaba sucediendo, no era mi imaginación, ni una pesadilla.
El tanga esta corrido para permitir la penetración de la pieza de ajedrez en el coño.
_Tienes una reina en cada mano, una en la boca y otra en el coño y tú eres una reina también…_ dijo el viejo mientras le acariciaba las piernas, esas manos sarmentosas y nudosas, recorrían la cara interna de los muslos y a veces apretaba con mano de hierro y ella suspiraba y mantenía los ojos cerrados, el viejo corrió la tira del tanga otro poco para verle bien el coño.
_Que conejito tan guapo tienes, cariño…._ dijo y luego miró el tableo de ajedrez.
_Quedan muchas piezas todavía, pero tú solo tienes un cupo limitado en tu cuerpazo, sin embargo….._ dijo el viejo y cogió otra pieza del tablero.
Acerqué con el telescopio, era un alfil, negro.
Y luego sacó algo del bolsillo del blazer arrugado, era un pomo de algo.
Y vi como ponía una sustancia de ese algo sobre el alfil.
Era gel, gel lubricante, vi el brillo húmedo de la sustancia empapando la pieza de ajedrez.
Y luego el viejo acarició las piernas una vez más.
_Pon los taconazos sobre la mesilla y levanta las piernas_ ordenó el viejo y Paula ya no cuestionaba lo que le ordenaban.
Ella levantó las piernas y su culo quedó más expuesto, las blancas caras internas de sus muslazos y el comienzo de las nalgas.
El viejo acarició allí con firmeza, mi corazón se congeló y luego salió disparado hacia adelante como un potro desbocado y mi polla dio un respingo, gemí, de dolor y de placer.
_Ponte un poco más al borde del sofá, Paula_ dijo el viejo, ella le hizo caso, la mesilla detrás del viejo se bamboleó con los taconazos de ella encima.
Un dedo del viejo recorrió el agujero del culo ella se estremeció y tembló toda, apartó otro poco la tira del tanga y la dejó montada sobre una de las nalgas, el viejo tenía gel lubricante en los dedos también.
Y luego la tercera pieza de ajedrez, el alfil, comenzó a penetrar el culo de mi esposa.
_Así, el alfil, come en diagonal, pero penetra de frente, así…._dijo el viejo
Ella suspiró y se arqueó, siempre con los ojos cerrados.
_Se te da bien el ajedrez, pequeña….muy bien….- dijo el viejo, mientras acababa de introducir el alfil dentro del culo de Paula, hasta que la pieza hizo tope.
_Te lo has tragado, zorrita…..mírame….-
Ella seguía con los ojos cerrados, chupaba y mordisqueaba la reina negra y se metía la reina blanca en el coño mojado y luego tenía el alfil negro en el culo y el viejo lo empujaba suavemente desde la base de la pieza, con un dedo.
_Mírame, cariño…..anda…._ dijo el viejo
Ella seguía con los ojos cerrados, a lo suyo, el viejo seguía recorriendo sus piernas increíbles con su mano nudosa y desproporcionada para ese brazo raquítico.
_¡¡ABRE LOS OJOS, ZORRA!!!....¡¡MÍRAME!!!_ Gritó el viejo
Ella abrió los ojos de golpe, como si despertará de un largo trance y le miró horrorizada.
_ ¿Dónde tienes el alfil? Cachoguarra…_dijo el viejo
_En….mi….culo…._ dijo ella
El viejo se quitó el blazer y lo arrojó lejos y luego volvió a arrodillarse entre las piernas de ella y las acarició desde el empeine hasta las rodillas y luego los muslos. Paula se estremeció.
Y luego empujó el alfil dentro del culo de ella, follándolo suavemente y metió dos dedos dentro del coño, junto con la reina que ella se metía y el viejo metió y sacó y luego se llevó los dedos a la boca y chupó y ella le miró, como hechizada.
Él era un brujo maléfico que la tenía hechizada, hipnotizada, en trance y luego volvió a penetrar con dos dedos, pequeño como era su cuerpo, metido entre las largas piernas de Paula, con los taconazos sobre borde la mesilla.
Y la folló con los dedos y ella se estremeció y retorció sobre el sofá, con el alfil dentro de su culo y la reina en el coño y la otra reina en la boca.
Entonces el viejo llevó su otra mano hasta los pechos y desabrochó un botón y otro y luego apartó los lados de la camisa y las tetazas colosales de Paula quedaron a la vista y el viejo llevó una mano allí y apretó todo un pecho hasta deformarlo y luego retorció un pezón, hasta que ella gritó.
_AYYY!!.....si……si…..Mmmmmmm!!!!....._ gimió
Los pechos blancos y pesados se desbordaban hacía los costados por su propio peso.
_Que tetazas de guarra, tienes cariño….vaya melonazos……te los vengo viendo desde que os mudasteis al piso…_dijo el viejo
Y entonces le dio un bofetón sobre las tetas.
PLASSSS!!!
_Joder, cariño…. ¿cómo eres tan guarra de andar en tetas por el piso, delante de tu vecino?_ dijo el viejo voyeur.
PLASSSSS!!!
Las tetazas se entrechocaron, las volvió a sobar y a deformar por el apretujón de la mano sarmentosa, mientras seguía apuñalando el coño con los dedos.
_Y el cornudo de tu marido….vaya tela con ese maricón….le gusta mirar más que comer…_ dijo el viejo
PLASSSS!!!!.......PLASSSSS!!!
Las tetazas se sacudían y entrechocaban al ritmo de los bofetones
Los nudillos chocaban contra la pelvis de Paula.
_MMMmmmmmm!!!........dios…..si…. _dijo ella
_Te has quedado a medias dos veces….te has quedado a punto dos veces ya…..hemos estado mirando todo con el cornudo……_ dijo el viejo y seguía sobando las tetazas y apuñalando el coño y ella seguía chupando la pieza de ajedrez y a veces la mordía con sus blancos dientes.
_AHHH!!......MMMMMMMmmm!!!....joder…..-
_No puedes más ¿verdad, cariño?.....necesitas correrte o vas a reventar ¿verdad?_ dijo el viejo, sonriendo torvamente.
_Esta lista para sentencia…_dijo Markel a mi lado.
_No……_ musité
Paula había vuelto a cerrar los ojos y no pudo ver que el viejo se bajaba la cremallera de la bragueta y su enorme polla asomaba desde adentro de los pantalones, otra vez me sorprendió lo grande que era, una enorme lanza que brotaba como una deformidad desde ese cuerpo de pigmeo.
El viejo se mojó el dedo pulgar y rozó apenas el clítoris.
_AHhhhhh!!!....dios…..voy a correrme……dijo ella
_ ¿Vas a correrte, zorrita?.....ya, tan pronto, ¿con el alfil en el culo y esa carita de guarra?_ dijo y la mano que estaba sobre las tetazas fue veloz hasta la carita y la abofeteó en la mejilla.
PLASSS!!!......PLASSS!!!
_AHHHHHH……DIOS……..SI…SI….SIIII!!!!_ Gimió ella
El viejo quitó los dedos del coño y los llevó hasta la boca de ella y Paula abrió la boquita y chupó los dedos del viejo, pero había vuelto a cortarle el orgasmo, impidiendo que ella se corriera.
_Quita esto también_ Dijo el viejo y le apartó la reina que ella tenía en la mano con que se penetraba el coño.
_Mmmmmmm!!!!...._ gimió ella con dos dedos del viejo dentro de la boca, una manita fue hasta las tetas y se estrujó su propio pezón, con fuerza.
_joder, Paulita….no das más cariño….pobrecilla….._ dijo el viejo y con su mano izquierda el viejo presionó la base del alfil dentro del culo de Paula y se lo hundió otro poco y ella empujó con las taconazos sobre la mesilla enfrente del sofá y las piezas de tablero de ajedrez se volcaron.
_Joder, Paulita….quieres patear el tablero…..ahora que vas perdiendo la partida….._ dijo el viejo
El viejo hundió dos dedos de la mano izquierda dentro del coño de Paula, con violencia y esta abrió los ojos súbitamente, con dos dedos de la mano derecha del viejo dentro de su boca y la enorme polla del viejo bamboleándose como un barco que acaba de hacerse a la mar.
Ella se estremeció y corcoveó.
_Ya no das más….zorra….quieres correrte ¿verdad?:.._ dijo el viejo y entonces hizo un mete y saca violento con sus dedos dentro del coño y ella puso los ojos en blanco.
_Pues vas a correrte, cariño….vas a correrte….-
_Mmmmmmmmmm!!!......_ gimió ella con los dedos del viejo en su boca.
_Joder me has mordido, zorra……._ dijo el viejo
_MMMMMmmmmmmmm……….MMMMM!!!!........_
_Ahora si te corres, guarra…….AHORA SI TE CORRES HIJA DE PUTAAAAA!!!!!!...._ Gritó el viejo y ella se deshacía sobre el sofá, arqueando su cuerpazo, con los ojos en blanco.
_MMMMMMmmmmmmmMMMMMMM!!!!!!......._ con los dedos del viejo en su boca, los taconazos finalmente volcaron la mesilla, esta se cayó con estrepito.
El diminuto cuerpo del viejo entre las rodillas de Paula, como un duendecillo malévolo, como un enano maldito y su enorme polla apuntando al coño encharcado de Paula.
Quitó los dedos del coño violentamente.
_ ¡¡¡¡MIRA COMO ME FOLLO A TU ESPOSA, CORNUDO!!!!!..._ Gritó
Y empujó y se hundió dentro de ella.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
El Funcionario Parte 9
El silencio del armario es su única compañía mientras el mundo se desmorona a pocos centímetros de sus ojos.
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
El Voyeur Parte 7
Desde la oscuridad de la noche, el telescopio revela un secreto que destruye y reconstruye su realidad: su esposa no es la víctima, sino la…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
La Cornuda Fiel. Los deseos de Lore (3)
Lore no solo permite que su marido fuelle con otras; ella diseña cada encuentro, afeitando sus genitales y vigilando cada paso, convirtiendo la…
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suaveVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
El Okupa Parte 9
Marcos creía haber recuperado su hogar, pero las cámaras revelan una verdad sórdida: su esposa no solo lo engaña, sino que busca la degradación.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoDespedida sexual
- Hetero: Infidelidad
Cristina, Invadida por el deseo Cap I
Las miradas de la calle la habían encendido, pero nada la preparaba para la mirada hambrienta de su vecino.
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaDespedida sexual
- Hetero: Infidelidad
Demasiado puta para no ser infiel
Nuria no es una mujer cualquiera; tiene un cuerpo que desarma y un secreto que guardarle a su marido.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoDominacion masculina