Xtories

María – Mi otra comadre

La carretera está cerrada por la nieve y el mundo exterior ha desaparecido. Solo quedan ella, él y tres días de tiempo detenido en una habitación de hotel. Ella, rota por el abandono de su marido, no busca consuelo, busca venganza carnal; y él, que siempre la soñó, no puede ni quiere negarle nada.

lunatacas4.3K vistas

María – Mi otra comadre

El inolvidable y memorable 2012, lleno de oportunidades, no falto trabajo, dinero y amor (sexo), el trio ideal para cualquier persona, después de tener mis primeros encuentros calientes con mi comadre Daniela, degustando los placeres carnales de su apretada vulva y profanar su hermoso culo; tuve que regresar al proyecto y ni modo, conversábamos constantemente sobre muchos temas y sobre todo de lo que haríamos a mi retorno, las fotos y videos sensuales por parte de ella eran pan de cada día, yo también le enviaba fotos de mi ariete, las video llamadas sexuales eran a diario.

Nos dieron una ampliación en el proyecto y se acercaban fiestas patrias; por lo general en esa época la carretera Central tiende a cerrarse por las fuertes nevadas que ocasionan descarrilamientos y accidentes vehiculares en la vía, terminando el turno nos avisan que la carretera dirección a Lima ha sido cerrada, que estemos atentos a ver si se puede ingresar al proyecto al día siguiente.

Ya en La Oroya, me dirigía a mi hospedaje, recibo una llamada al celular, era María (madrina de mi hija mayor), me pareció muy extraño ya que no hablamos seguido, conteste:

· ¿A qué se debe el milagro?

- Hola chiquillo (así me llama ella). Acá pues molestándote.

· Para que soy bueno.

- Tú trabajas en La Oroya, ¿no es así?

· Afirmativo

- ¿Ya llegaste? Lo que pasa es que el taxi que me llevaba a Huancayo se ha malogrado y estoy botada en La Oroya, dicho sea de paso, que feo sitio.

· ¿Dónde estás exactamente?

- Al costado del Restaurante Michelin.

· No te muevas de ahí, estoy a un paso.

A los minutos llegue y luego de un eterno abrazo, note que María temblaba por frío, entramos al restaurant para que cene, acepto gustosa, cenamos y conversamos largo rato, recupero el color y mejoro su semblante.

(Para ponerlos en contexto, la conozco hace más de 35 años, tuvimos una época de enamorados, ella es mi amor platónico, si pudiera retroceder el tiempo solo lo haría para quedarme con ella)

Luego de cenar me pidió que la lleve a un hotel para poder descansar, sin dudarlo le ofrecí mi habitación, aclarando que teníamos que compartir cama, con una picara sonrisa ella acepto, total no tenía nada que ocultarme. Llegando al hospedaje la Sra. Rosa (dueña del hospedaje) estaba en la recepción (casi nunca está) nos recibió con una gran sonrisa - ingeniero, buenas noches, veo que su esposa ha venido a visitarlo – comento, presente a María, y luego de los saludos respectivos, me entrego un juego de toallas y frazadas adicionales. Subimos a mi habitación, en cuanto entramos María se tumbó en el pequeñoo sofá, me senté a su lado.

Aquí viene el detalle, ella había aceptado dar unas clases magistrales en una conocida universidad privada en Huancayo, debido a que necesitaba cambiar de aires y para no hacerla larga, su marido se había ido con la amante de turno a Miami y la había terminado, estaba desencajada, la escuche atento y solo atine a abrazarla.

· Mi pequeña (así la llamo), estoy aquí para cualquier cosa que necesites.

Mientras le secaba las lágrimas que recorrían sus mejillas, sus ojos negros resaltaban en su rostro. Encendí la estufa para calentar el ambiente.

- ¿Chiquillo, tienes algo para tomar?

· Si y no, tengo cerveza y gaseosa, pero no agua.

- Una cerveza por favor.

Por el clima no hay necesidad de poner a helar la cerveza, destapé una lata y se la ofrecí, ella se la tomo casi toda.

- Creo que voy a necesitar otra.

· No te preocupes tengo más.

Me conto con lujo de detalles su situación marital, escuche atento, cada vez que lloraba la abrazaba más, cuando desfogo todo lo que tenía contenido me lo hizo saber. La hice poner de pie para levantarla en vilo, quedando cara a cara, bajándola suavemente le indique que se vaya cambiando mientras yo me bañaba, ella asintió con la cabeza, procedí a ingresar al baño.

Estaba regulando el agua caliente, cuando siento que se abría la puerta, era María que ingresaba, envuelta solo con la toalla, quede atónito.

- Chiquillo, no he venido hasta acá para que des consuelo – mientras dejaba caer la toalla.

· Eso queda más que claro.

- He venido para devolver lo que me han hecho.

· Ok, o sea yo soy el elegido.

- Si, Chiquillo, tú lo eres.

Soy mayor que María por meses, ella es blanca como papel, cabello lacio negro y largo, no tiene un cuerpo espectacular, digamos que normal, pequeños y jugosos senos, coronados por una gran aureola marrón, poco más de 1.62 m, ojos negros saltones, pestañas rizadas, enorme y cautivadora sonrisa.

Verla desnuda después de muchos años, me puso fierro, no me importaba como estaba, sino como la recordaba, vi su vello púbico bien cuidado, sus pezones erectos por el frio, me acerque, acaricie su rostro y la bese. Nos duchamos, demás esta decir que recorrí todo su cuerpo, redescubriendo todas sus entradas, recordé que le encanta que la masturben en la ducha y eso hice, ufffff, con besos intensos, hubiéramos seguido pero el agua empezó a enfriarse y tuvimos que salir.

Antes de hacer cualquier cosa, nos secamos, el frio se cuela y cala, ella sentada al borde la cama me halo por el ariete para metérselo en la boca, ufffff, sentir su boca caliente, su lengua recorriéndolo fue lo máximo, me tomo por las nalgas y sin dejar de mirarme me hizo una buena felación. Mientras mi mano acariciaba su cabello, ufffff, incremento el ritmo, su propósito era hacerme llegar a como dé lugar, mientras yo seguía disfrutando de su felación.

· Pequeña, no vas a poder.

- ¿Por qué lo dices?

· Porque estoy que me orino

- Las risas retumbaron en la habitación, anda orina.

Luego de una prolongada descarga, regrese, ella estaba acomodada dentro de las frazadas y con una toalla envuelta en el cabello, aproveche y tome mi cámara, le tome varias fotos, ella sonreía y levanto las frazadas para que me acomode a su lado.

Hummmmm, veo que se te ha bajado, vamos a darle solución, otra felación digna de recordar, ufffff, antes de que haga llegar me metí a la cama:

· Pequeña, quiero llegar dentro de ti.

- Chiquillo, tengo 5 días para ti.

· Quiero llenarte con mi esencia.

- Soy tuya, has conmigo lo que quieras.

· Quiero acabar entre tus nalgas.

- Métemela por donde quieras.

No se dijo más, nos besamos y baje por su cuello, mi celular timbro, atendí la llamada; me informaban que la nevada no cesaba y que habían cerrado la carretera, que de todas maneras este preparado.

Volví a lo mío, besando el cuello de María y dejando rastros de saliva, al llegar a sus preciosos pechos me entretuve con ellos, besando, succionando, lamiendo y acariciando uno por uno, dejando sus pezones erectos y duros, continue por su abdomen, me entretuve con su ombligo, para luego bajar a sus muslos, besándolos uno a uno, resoplando al momento de pasar por su vulva, ella me tomaba por la cabeza, su respiración era entrecortada – sigue Chiquillo, no te detengas, hazme sentir mujer – balbuceaba María.

Mis dedos comenzaron a jugar con sus labios mayores, los bese, mordisquee y succioné a mi gusto, ella los separo suavemente, mostrándome su lustroso y pequeño clítoris, lo bese y lamí, ufffff, arrancando pequeños quejidos de mi comadre, ella no es gritona, es callada, apenas habla durante el sexo, peso si es muy entregada y tiene sus detalles.

Mientras seguía dándole un cunnilingus a mi comadre, no deje de atender su arrugado y marrón ano, tuve la suerte de ser el primero, ella debuto analmente conmigo, y lo tenía a mi alcance, ufffff, menuda oportunidad. María me interrumpió para hacer un 69, nos acomodamos, me puse una frazada bajo la pelvis para que se levante y le sea más cómodo, ella nos cubrió con la frazada, estábamos a oscuras, nuestros sentidos se agudizaron ante esta situación, ufffff, que momento para más oportuno.

El olor de su vulva me puso bruto, hermosa, pequeña, en forma de almeja, humedecida y recién lavada, hundí mi lengua en su interior y retomé mi laboriosa misión, lamía, untaba de saliva su interior, succionada su clítoris, lo lamía, degustando su interior. María emitía quejidos casi imperceptibles; por momentos besaba su perineo, sintió la pegada cuando le di un beso negro, dejando ensalivado su arrugado ano, ufffff, estaba en la gloria.

María, sabe su negocio, ufffff, engullía, lamía y ensalivaba mi ariete, acariciaba mis testículos, un par de gargantas profundas, me dejo en el limbo, casi me vengo, sus manos apretaban suavemente mis testículos.

- ¡Chiquillo que verga tan venosa tienes!

· Tu cuca es la más linda – devolviendo el cumplido.

Llego el momento, me eche encima de ella, mi verga entro sin dificultad, ahhhhhh – exclamo María, comencé el bombeo, sentía apretado y el calor que irradiaba su interior, ella cruzo sus piernas por encima de las mías, nos besamos, un beso eterno, aquí María demostró sus dotes, contraía las paredes de su vagina, ordeñando mi ariete, ufffff, éxtasis total, acompasamos el ritmo y disfrutamos del momento, ella solo se limitada a gemir.

Luego de un rato, la voltee a manera de cucharita, la penetre, ahhhhhh, ¡Lunatacas que rico! Hummmmm, gire su cabeza para besarla e incrementar el movimiento de mis caderas, las que chocaban con sus blancas nalgas, ahhhhhh, sigue, ahhhhhh, no te detengas, ahhhhhh, dale, ahhhhhh, dale – exclamaba María a cada embestida.

Apasionados besos marcaron el momento, luego ella se acomodó sobre mí, cogió mi ariete y se lo clavo de golpe, ahhhhhh, así esta mejor, ahhhhhh, que bien se siente, ahhhhhh, hummmmm que rico, ella impuso el ritmo, apoyada sobre sus rodillas se ayudaba con sus manos para marcar el ritmo, luego cogió mis manos y se acomodó de cuclillas comenzó un sube y baja controlado, y bajar, mmmmm. mmmmm, mmmmm, que rico, solté sus manos para tomarla por las nalgas y hacer un movimiento más fuerte, sí, sí, sí, ¡siiiiiiii!, María se dejó caer sobre mi pecho con la respiración entrecortada, había alcanzado su primer orgasmo, la atraje hacia mí para besarla.

Sin tiempo para descansar, la rodeé con mis brazos y comencé a bombear con fuerza, ¡espera!, ¡Chiquillo no seas malo!, acabo de llegar – exclamo ella; hice caso omiso y continúe, sus tetas quedaron a mi disposición y me amamante con ellas, ufffff, succionando y mordiendo a placer. Ella se recuperó, se apoyó en mi pecho para empezar a mover sus caderas con fuerza, se mordía los labios, sí, sí dale, dale, un par de minutos después, sí, sí, sí, ¡siiiiiiii!, alcanzó su segundo orgasmo dejándose caer sobre mi.

Aún estaba agitada, se recostó boca arriba, aproveche para tomarla por las piernas y levantarlas sobre mis codos, coloque mi verga en la entrada de su vulva y se la hundí hasta la raíz, espera, ahhhhhh – reclamo María, comencé a bombear con fuerza, sentía como mis testículos chocaban contra sus nalgas. Me entusiasmé y le di a mi antojo, mientras ella amasaba sus tetas y jalaba sus pezones, su cara era de lujuria absoluta, sigue, sigue, dame, sigue Chiquillo – exclamada muy excitada, la bese, me mordió el labio, seguí embistiendo, así, sigue, así, sigue – exclamaba María, puse sus piernas a un lado y seguí bombeando, comencé a sentir la corriente eléctrica recorriendo mi espina dorsal, obligándome a arquear la espalda para sentir las descargas en el final de mi ariete, ufffff, por cada contracción salía un chorro de mi esencia, María contraía las paredes de su vagina, termine desplomado sobre ella. Ella me acariciaba el cabello, Chiquillo no se te ocurra salirte, quédate como esta – exclamó, así que asentí con la cabeza.

Nuestras lenguas se entrelazaron y lucharon mutuamente en un eterno beso, descansamos unos minutos; su mano ya estaba jugando con mi ariete, se metió entre las frazadas para hacerme una felación descomunal, ufffff, dejándome listo, se colocó de perrito apoyada en la cabecera de la cama, no espere mayor invitación, ufffff, azote sus nalgas con tantas palmadas que mis manos quedaron marcas en su blanca piel, puse mi ariete en la entrada de su vulva y de golpe hasta el fondo, sigue dame duro, ¡cáchame!, pude apreciar ese hermoso culo blanco, sus nalgas ondeaban en cada embestida, ella solo resoplaba y gemía a más no poder.

Con las variantes respectivas del perrito, la cabeza hundida en las almohadas, me agarraba fuerte por sus caderas, entraba y salía, jugueteaba con su vulva, con sus jugos embadurnaba mis dedos y se los ofrecía para que me los chupe, ufffff, estaba en la gloria, le di buen rato, ambos gozábamos. Me percaté que no había atendido su arrugado ano, me solté y hundí mi cara entre sus nalgas, una serie de besos negros, mi lengua profano su interior a mas no poder, ufffff, María estaba entregada y no reculo para nada, sabía lo que venía, me levante y busque el lubricante y el preservativo que tenía entre mis cosas, me puse el preservativo y mis dedos untaron su arrugado ano, cuando ya la tenía lista, me acerque a su oreja:

· Ahora te voy reventar el culo.

- Dale Chiquillo, has lo que quieras conmigo.

Dicho esto, su mano cogió mi ariete y lo guio hasta su arrugada entrada, suavemente fui ingresando, María se relajó para poder disfrutar del momento:

· ¿Quién fue el que rompió el culo?

- Fuiste tú, Chiquillo, fuiste tú.

En esta pose pude sentir más su estrechez, ajustaba de manera agradable, sentía el calor de su interior, ufffff, embestida tras embestida; María resistió, agarraba con firmeza la almohada, se retorcía de placer, sigue dame duro, ¡cáchame! – exclamaba María, espera Chiquillo, se soltó para voltearse y ofrecerme sus piernas, colocándolas sobre mis hombros, acomodo mi ariete en la entrada de su ano, antes froto la cabeza por su clítoris, una vez listo empuje y empecé a penetrarla, le encantaba esta pose, tome sus tetas y las apretuje, jalaba sus pezones, penetraba profundo, luego suave para volver a embestir con fuerza hasta que nuestras caderas chocaban, ufffff, María resistía y disfrutaba del momento, las variantes respectivas, ambas piernas sobre mis hombros, luego las dos en uno solo, ella las sostenía con sus brazos, apoyaba sus pies en mi pecho.

María se soltó me saco el preservativo, dirigió mi ariete sobre sus labios mayores para rozar su clítoris, luego lo posicionó, me acerque para besarla, comencé con un mete y saca fuerte, al volverla a besar, exclamo, sí, sí dale, dale, sí, sí, sí, ¡siiiiiiii!, alcanzó otro orgasmo, libere sus piernas y me eche sobre ella, sin sacarle mi verga, bombeaba suavemente, chupando y mordiéndole las tetas, mi lengua jugaba con sus pezones, sí, que rico, sí, sigue así, ¡siiiiiiii! – exclamaba extasiada María.

Recogí sus piernas sobre su pecho y comencé a embestir con fuerza, ufffff, dándole y dándole, sin descanso, estábamos ensimismados y contagiados por el mutuo placer, su mano bajo hacia su entrepierna y se auto estimulaba con fuerza – sigue así, no dejes de moverte – exclamó, un par de bombeadas, y sentí como la electricidad recorría mi espalda para terminar descargando mi esencia en su interior, ufffff, María volvía a contraer las paredes de su vagina tratando de sacarme todo que le fuera posible, exclamando – sí, sí, sí, ¡siiiiiiii!, me desplome sobre ella, alcanzamos orgasmo juntos quedando totalmente extasiados.

Nos metimos un duchazo rápido, los juegos prosiguieron, aproveche para informarle que me levantaba a las 04:00 para salir a la mina, y que cualquier cosa que necesite llame a la Sra. Rosa, le di su número, que le indique donde desayunar y almorzar, que llame por cualquier cosa.

Antes de irme la bese, ella me tomo por el ariete para darme una buena mamada – te espero calatita y sin calzón, sonriendo pícaramente.

Afortunadamente, el temporal de nieve había cerrado la carretera y no pudimos ingresar a la mina, regresando a eso de las 09:00 horas, el bloqueo de la carretera duro 03 días, aprovechamos el tiempo para hacer turismo, disfrutamos del momento, eso sí, me aclaro que en Lima no podía hacer nada, ella regresaría cada en 21 días, afortunadamente coincidía con mi guardia, fueron 04 encuentros de sexo desenfrenado y vaya que lo disfrutamos.

Recordé esta aventura, ya que me ha llamado ayer 14 de febrero, porque quiere hablar conmigo, por su hermano me he enterado que su marido la ha dejado otra vez, ya les contare como me va.