Xtories

Pedro 1

Él guardaba una nota rosa desde hace dieciséis años. Ella, aburrida de su vida convencional, no esperaba que el chico tímido del bachiller la estuviera esperando con el corazón en la mano. Esta noche, el parque periférico y la oscuridad serán testigos de lo que siempre debió pasar.

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Pedro y yo nos conocimos en el bachiller donde estudiaba, el tenía 20 años y yo 18, y mientras era la típica niña mimada por los padres, el trabajaba para ayudar en su casa, era encargado de la sala de ordenadores y daba alguna que otra clase cuando el profesor titular faltaba.Me gustaba, tenía esa apariencia de chico tímido e inteligente que siempre me ha parecido sexy, pero era absolutamente respetuoso y jamás me dijo una sola palabra que no fuera lo estrictamente permitido en la relación alumnado - profesorado, aún cuando siempre le decía alguna que otra cosa que lo ponía de los nervios, y hasta me cubría las espaldas cuando salía a fumarme un cigarro y podían pillarme los vigilantes o algún profesor de guardia.Pasaron muchísimos años, 16 para ser exactos, yo me fui a otra ciudad a estudiar la universidad y gracias al Facebook nos volvimos a encontrar, las conversaciones eran lo más inocentes posibles, hablamos de nuestras parejas y los planes a futuro, y salió el tema de cuando nos conocimos, y lo mucho que me gustaba hablar con el, de todas las veces que me escondió en el laboratorio para que no me pillaran y de los trabajos que el hacia por mí cuando no entendía los deberes, Pedro simplemente se reía cuando le decía que me salvó el bachiller en el último año y que le debía muchísimo. Pasaron muchos días sin que volviéramos a escribirnos y un día en el supermercado nos topamos, íbamos los dos solos y casi no lo reconozco, mientras que en mi recuerdo estaba un chico algo desgarbado y alto,ahora tenía frente a mi a un hombre con toda la seguridad y porte que nacen de la experiencia y que te otorga el tiempo, su mandíbula me pareció muy atractiva y su cuerpo ya no era delgado si no firmé y totalmente masculino, fue una sorpresa, y mi cuerpo sintió esa punzada de deseo que nace cuando un cuerpo reclama a otro, intercambiamos nuestros teléfonos y después de un abrazo, donde pude oler su perfume que podría ser perfectamente Vetiver de Guerlain, nos despedimos prometiendo cenar un día con nuestras parejas.Debo decir que mi relación, si bien no es idílica no esta mal,el sexo es convencional y puede que se deba a que no coincidimos en los mismos gustos, pero tenemos un buen acuerdo de pareja y funcionamos, pero muchas veces, mas que marido y mujer, parecemos compañeros de piso que comparten cama, así que alguna noche decidimos salir con amigos, sin el otro y no supone ningún problema, y justamente en uno de esos días, donde el salió a tomar una copa con los compañeros de la oficina, aburrida en casa, vi su actualización de WhatsApp y le mandé un mensaje preguntándole como estaba, la repuesta llegó inmediatamente con una simple palabra: Harto.Su esposa y el habían tenido una discusión y ella se había ido a casa de su hermana a dormir, habian problemas por qué el quería ser padre y ella no,y la situación parecía estar llegando a unos niveles demasiado peligrosos, para quitarle hierro al asunto le dije que fuéramos a cenar juntos y nos contaramos nuestras penas, accedió y quedamos de vernos en 30 minutos en un bar bastante discreto que había en la zona suburbana de la ciudad.Me maquille y me puse un vaquero con una camisa de lino suelta y tacones, no quería dar la impresión de ir recargada y menos porque supuse que el iria casual, no erre, iba con un pantalón chino y una camisa con las mangas arremangadas,era la viva imagen del desenfado, cuando llegó y me dio dos besos reconoci esa punzada que me había provocado antes y su olor se instaló en mi cerebro,por un momento sentí que tenía 18 años y el me diría que fuera a clases antes de que me pillaran fumando afuera del servicio.La cena fue muy agradable, la conversación fluía de manera muy natural y nos encontramos con la segunda copa de vino, nos contábamos mil anécdotas de todo tipo y las risas se apropiaron de la noche, estaba muy contenta y cómoda, Pedro habia dejado esa timidez para ser un excelente amigo que no da espacios para silencios incómodos. No se en que momento la conversación derivó al bachiller y me encontré diciéndole que si me lo hubiera pedido, podríamos habernos divertido muchísimo, porque estaba loca por el, Pedro, un caballero absoluto, simplemente me rozo la mejilla y me dijo que tenía algo que enseñarme, abrió la cartera y saco una notita perfectamente doblada, me la dio y me dijo que la abriera, dentro, con mi letra de adolescente y en una cursi y brillante tinta rosa, decía: Pedro, feliz cumple! Te quiero infinito, besos, y un corazón con una carita feliz. No podia recordar cuando se la di, pero el la tenía guardada consigo, como si fuera algo de tanto valor, que no podía tenerla lejos.Me quedé callada, algo difícil en mi, y lo mire, mientras la doblaba cuidadosamente y la guardaba en su sitio, me tomo de las manos y mientras el pulgar derecho me acariciaba el dorso, me dijo que podía recordar el primer día que nos vimos, que recordar cómo llevaba el pelo y mi risa estridente cuando algo me hacía mucha gracia, a diferencia de él, yo soy puro instinto y lo bese, sin ningún tipo de reparo o de traba emotiva, sentía la necesidad de hacerlo y lo hice, sentía su boca responder al reclamo de la mia.Pago la cuenta y fuimos a dar un paseo por el bulevar, le dije que lo sentía, y que no volvería a pasar, el simplemente asentía y me dejaba hablar a mi, hasta que llegamos a un parque y nos sentamos, había una ligera brisa y un escalofrío me recorrió el cuello y la espalda, el se acercó más y me abrazó, y depósito en mi frente un tímido beso, las lágrimas annegaron mis ojos y me vi llorando con el, sin saber por qué.- Tu sabes que me gustas, que eras mi debilidad y que si tú, con esa sonrisa pícara decías azul, yo decia que lo era, aunque fuera un amarillo huevo más que obvio, porque me tenías absolutamente enamorado - Pedro me miraba a los ojos mientras su monólogo llenaba mi cerebro de recuerdos - pero más allá de que me gustaras, yo estaba enamorado de ti, sentía la más absoluta felicidad cuando me pedías ayuda y luego tus abrazos eran la manera de pagarlos, aunque jamás hubiera aceptado ningun otro pago, porque tú eras la mujer más especial para mí, pero eras una alumna y yo necesitaba ese trabajo, te veía llegar en el coche de tu papá y sabía que sólo podía conformarme con tu cariño, cuando tu me necesitarás, no pedía más, era feliz así, pero hoy, vuelves a mi, y veo en tus lágrimas a la misma mujer que conocí hace tantos años, tu fragilidad, tu olor, tu cuerpo, tu voz, todo, y entonces, reconozco que sigo amandote, que sigues intacta en mi alma y no se qué hacer, me desarmas - dijo, mientras una lágrima caía en su mejilla.Entendí todo, Pedro me amaba y desde hacía años lo hacía, en silencio y solo para el, sin pedir a cambio nada, no pude más y aprovechando la soledad de la periferia lo bese, deje que mis manos lo tocaran y toda esa tensión guardada, se abriera como un río desbordado entre nosotros, mi cuerpo respondía a sus besos y a sus manos, sentía el placer y este se hizo físico al mojar mi ropa interior y reconoci su dureza, que luchaba por abrirse un tímido camino entre ambos.Nos adentramos al parque, y en un pequeño resquicio de oscuridad y arbustos se sentó y yo sobre el, los besos y las caricias en un principio tímidas, llegaron a mis pechos y estos respondieron, de alguna manera nos las arreglamos para que mi vaquero no fuera un estorbo y el suyo tampoco, en ningún momento dejo de decirle al oído que me amaba, y yo sentia mi corazón vibrar de emoción con sus palabras.Cuando ya nada era suficiente, cogí su miembro y lo sitúe en la entrada de mi, y lentamente me deje caer, mientras nuestras miradas se encontraban, dándole un significado sumamente profundo a ese momento, sus manos en mi cadera y las mías en su cuello, los gemidos que sin poder evitarlo llegaban a la garganta a causa del placer, los apagabamos con besos apasionados, mis movimientos eran lentos y profundos, quería aplazar lo más posible ese momento, sus manos levantaron mi blusa y su boca atrapó uno de mis pezones, en ese momento mi cabeza perdió el control y mi instinto sexual fue el que guió mi proceder, me sujete de sus piernas y no podía evitar moverme más rápido, el clímax estaba tan cerca,le dije que no tardaría mucho en correrme y el tampoco, así que acelere mis caderas y mientras lo besaba, un orgasmo nos sacudió casi al mismo tiempo, sentía el semen correr entre los dos, había sido cosa de minutos, pero me sentía flotar de la dicha y el placer.

Nos quedamos así unos minutos, abrazados, el acariciando mi espalda y yo escuchando su corazón, que recuperaba su ritmo normal poco a poco.

Nos pusimos de pie y nos adecentamos la ropa, ninguno de los dos decía nada, no queríamos romper la magia que había en ese momento.

¿ Que sería de nosotros?