Mi compañera de piso
La confianza se rompió cuando él se fue, dejando solo a dos cuerpos que ya no podían ignorar el calor que compartían. Lo que empezó como caricias furtivas en la cama se convirtió en una tarde sin límites, donde cada rincón del piso se volvió escenario de un deseo que ya no cabía en la discreción.
Buenas. Me estreno en esto de los relatos contando una historia real que me sucedió hace mucho tiempo.
Para situarnos, en aquellos tiempos estaba estudiando, por lo que compartía piso, en este caso con un chico y una chica.
Durante bastante tiempo, la única relación que teníamos era como compañeros de piso, pero poco a poco fuimos cogiendo confianza, llevándonos muy bien los tres, pero hubo un momento en que el compañero acabó sus estudios y se marchó.
Tardamos en encontrar la persona que ocupase su habitación y en este periodo es donde mi compañera y yo fuimos cogiendo más confianza, hasta el punto que se empezaron a despertar en mi interior unas ideas muy distintas a las que tenía, y creo que a ella también, porque empezó a vestir más ligera de ropa (pensaba que era por el calor del verano). Y esas ideas se acrecentaban con ese cambio de vestir.
Un día, revisando unos correos de una futura compañera, en su habitación, cambió todo y sin buscarlo. Nos acostamos en su cama, por la resaca que teníamos del día anterior ya que había sido noche de jueves y había que aprovecharla.
Pues en esto que después de un buen rato de desconexión, empecé a sentir como una mano empezaba a acariciarme el brazo. Yo me dejé hacer, pero esa mano empezó a pasar por mi pecho y al no ser de piedra la copié y comencé a hacerle caricias a ella también, por su brazo, por su cuello, por su escote, así durante un tiempo, hasta que empecé a ser un poco más valiente y empecé a rozar su sujetador y poco a poco hacer como si fuese a meter la mano dentro de él.
Como vi que ella me correspondía, ella ya me estaba tocando la zona de la goma de mi pantalón corto, metí mi mano dentro del sujetador y fui jugando hasta llegar a su pezón y le dí una leve caricia que la hizo suspirar. Eso hizo que mi polla se pusiera a mil y ella lo notó porque también empezó a meter su mano por debajo de mi pantalón y calzoncillo. Ahí vi que estaba en un punto sin retorno y no iba a fastidiar el momento. Seguimos un buen rato con caricias hasta que nos movimos y nuestras caras quedaron muy juntas por lo que en segundos ya nos estábamos besando apasionadamente.
Esto sí que duró muy poco, porque los dos teníamos unas ganas de follar muy pero que muy grandes, por lo que la poca ropa que teníamos nos la quitamos en un visto y no visto.
Pero en este momento, todo se pudo ir al traste porque en el piso no tenía condones, pero ella tenía. Fué un bajonazo y un subidón en segundos
Le pregunté que como le gustaba más y ella me dijo que para empezar que se ponía ella debajo. Estaba siendo muy romántico, se notaban las respiraciones, besos apasionados, hasta que coloque mi polla en su bonito y depilado coño. En ese momento me dijo que fuese muy despacio porque llevaba mucho tiempo sin hacerlo y no quería que le hiciese daño. Fui metiéndola poco a poco quedandome quieto para que se fuese acostumbrando y cuando estubo lista empecé a moverme despacio y fuí subiendo el ritmo poco a poco.
Tengo que reconocer que tantas ganas teníamos que ella al rato empezó a temblar como no había visto nunca, pidiéndome que me quedase quieto. Cuando la vi recuperada, seguí moviéndone y terminé también muy rápido.
Nos quedamos juntos un rato en su cama, pero las ganas no se había acabado por lo que seguíamos muy excitados. En cuanto me cogió la polla, se levantó como un resorte y se fue directa a comérsela. Como la chupaba, era una delicia verla así. Aquí comprendí que este si que iba a ser el polvazo de la tarde.
Volvió a coger otro condón, me lo puso y se subió encima y se la metió toda. Como me cabalgó, como se movían esas tetas y como se corrió, no paraba de temblar. Ni rozarla me dejaba, estaba como ida. Y al rato volvió a moverse recobrando la vida.
En ese momento me pidió que la empotrase y se puso a cuatro. Que gusto agarrar esas caderas y darle duro a ese chochito todo mojado. No tardé mucho en aguantar con esa imagen.
Nos quedamos dormidos en su cama y cuando me desperté pensaba que eso había acabado pero era todo lo contrario.
Me fui a la ducha para quitarme todo ese sudor y cual es mi sorpresa que viene y se mete conmigo con la excusa de ducharnos juntos, pero esa mentira se esfumó muy rápido, tan rápido como mi polla despertó.
Aquí ya ni condones ni leches, echamos un plazo en la ducha que nos debieron escuchar los vecinos sin duda alguna. Y cual fue mi sorpresa, cuando me dijo que aprovechando que estábamos en la ducha que le gustaría que se la metiese por el culo, que tenía esa fantasía.
Poco a poco fui dilando su agujero y fui metiendo la polla. Que aoretadito!!! Tengo que reconocer que también era mi primera vez y estaba nervioso por no hacer daño, pero como disfruté. Y que gusto poder correrme dentro de ese culito. Increíble.
Después de la ducha y el cansancio mezcla de esos polvazos y la resaca que teníamos nos quedamos dormidos en su cama.
Y como imaginaréis, esto solo fué el inicio de una gran relación de compañeros de piso.
Continuaré contando más.
Relatos similares
- Hetero: General
Las compañeras de piso
Pensaba que era solo una visita de cortesía para matar el tiempo. Pero cuando la puerta se cerró y ella me tiró del cinturón, supe que esa tarde en…
Comparte:Relacion clandestinaAmor apasionadoPrimera vez
- Hetero: General
Vacaciones en Javea
El chalet estaba vacío, pero la tensión no lo estaba. Entre risas en la playa y miradas furtivas en la piscina, los límites de la amistad se…
Comparte:Amor apasionadoRelacion clandestinaDeseo reprimido
- Hetero: General
Palomitas de Maíz
La oscuridad del cine esconde más que una película; esconde la tentación de una chica que te mira con deseo puro.
Comparte:Relacion clandestinaPrimera vezDeseo reprimido
- Hetero: General
Conociendo a una cirujana. Primera Parte
Ella se acercó a él en el bar sin previo aviso, rompiendo su timidez habitual. Cuando la llevó a su ático, descubrió que compartían no solo una…
Comparte:Relacion clandestinaPrimera vezDeseo reprimido
- Hetero: General
Un fin de semana inolvidable
Llevan dos años mirándose a través de una pantalla, pero esta vez no hay distancia que los separe.
Comparte:Amor apasionadoRelacion clandestinaDeseo reprimido
- Hetero: General
Mi primera noche con Mamen
Roberto siempre supo que Mamen era su fantasía prohibida, pero nunca imaginó que ella aceptaría subir a su piso esa madrugada.
Comparte:Amor apasionadoPrimera vezDeseo reprimido