Fotovoltaicas
Lupe llegó a la finca con los planos en la maleta y el coño goteando de ganas. No vino solo a diseñar un proyecto de energía solar; vino a ser reclamada por el hombre que la hizo gritar en el capo de un Porsche. Esta vez, no se irá a Barcelona.
FOTOVOLTAICAS
Había asistido a la cena de Noche Vieja en casa de Fabio más por compromiso que por apetencia. Es un buen cliente y amigo desde que trabajaba en el banco en el departamento de bolsa. Cuando me independicé laboralmente y me fui a vivir al campo, quiso seguir trabajando conmigo para que le llevara la cartera de sus múltiples inversiones. No me pude negar y además era fuente importante de ingresos para mí.
Cuando nos sentamos a cenar Fabio se ocupó de que lo hiciera al lado Lupe, su prima. Nos conocía bien a las dos y sabía que enseguida entablaríamos conversación. Ella es ingeniero, se dedica al diseño de instalaciones de energía fotovoltaica y esta muy comprometida con el medio ambiente, algo en lo que coincidimos.
Enseguida nos enganchamos a comentar sobre nuestras inquietudes y le hablé de mi proyecto para hacer mi finca totalmente autosuficiente energéticamente hablando. Estaba entusiasmada con mi idea y se ofreció a ayudarme en la parte que era su especialidad.
Nada más acabar de tomar las uvas del Año Nuevo nos empezamos a felicitar unos a otros y al hacerlo con Lupe me besó los labios. Nada más separarnos alzó su copa de champagne y brindó por nuestro proyecto en común.
Poco después empezó el baile y me sacó a pesar de mi negativa, diciéndome que no me iba a arrepentir de bailar con ella. Nos acercamos al pinchadiscos que Fabio había contratado para animar la fiesta y le pidió una canción muy lenta de Leonard Cohen que habla de ecología.
Me puso los brazos alrededor del cuello y se pegó a mí completamente. Me abracé a ella y empecé a frotarme contra su pubis hasta que noté que se me estaba poniendo dura. Se reacción fue inmediata, adelantó el pubis hacia mí para facilitar la presión todo lo posible.
Al acabar la canción la cogí de la mano y me dirigí a las escaleras que daban acceso al piso de arriba. Nos metimos en la primera habitación que encontramos y nada más cerrar la puerta le metí la lengua en la boca. Su reacción fue ponerme una mano en la polla y bajarse las bragas con la otra, una vez levantada la falda hasta la cintura.
Le dije que me la sacara mientras le estrujaba las tetas y se la metí entre las piernas. Me dijo que quería más y la levanté en brazos. Ella me rodeó la cintura con las piernas y la penetré. Tanteé si orificio trasero y apoyé un dedo en la entrada masajeándoselo. Justo cuando se iba a correr me pidió que se lo metiera. Al sentir su orgasmo en la polla me corrí también. La tiré literalmente sobre la cama y le ataqué el coño con la lengua. Esta tan excitada que volvió a correrse otra vez.
Nos incorporamos y me dijo que quería chupármela. Le dije que me era imposible volver a correrme de nuevo tan pronto y era mejor dejar algo para más tarde. Asintió y se metió en el baño para lavarse. Al salir me beso en los labios, la cogí de la mano y volvimos a la fiesta con los demás invitados.
Pasamos la velada juntos alternando con los otros invitados. Para entonces ya habíamos quedado en que, dado que ella quedaba a dormir en casa de su primo dormiríamos juntos. A mí, además de la diversión y el sexo con ella, me venía muy bien no tener que coger el coche y hacerme casi sesenta kilómetros.
Eran las cuatro de la mañana cuando nos retiramos a dormir, bueno a follar el resto de la noche. Nos levantamos sobre las doce del medio día y desayunamos algo. Poco más tarde ella se tenía que ir al aeropuerto para volver a Barcelona, donde vivía. Me presté a llevarla y quedamos que en quince días me visitaba en la finca para ver las posibilidades de lo que tenía penado de llevar a cabo y cómo diseñar el proyecto.
Dos semanas más tarde, era viernes y la estaba esperando en casa a que llegará. Me había ofrecido a ir a buscarla al aeropuerto y me dijo que ya había quedado con su primo en que la dejaba el coche para el fin de semana y poder llegar a Villarejo, donde yo vivo.
Enseguida supe que ya había llegado. El ruido del potente motor de aluminio del Porsche de Fabio es inconfundible. Cuando llegó a la puerta de la finca ya la esperaba con la verja abierta. Según entró la indiqué donde dejar el coche a la sombra, cerré la verja y fui hacia ella.
Nada más bajarse del coche vino hacia mí y se me colgó del cuello. Me estampó un beso en la boca y se metió la lengua hasta la garganta. Se separó un poco y de un tirón abrió los corchetes de su camisa baquera sin mangas, quedándose desnuda de medió cuerpo para arriba. Se subió la falda y no llevaba bragas.
- Fóllame ahora mismo, por favor. Venía pensando en ti y casi me tengo que hacer una paja por el camino mientras conducía – me dijo al tiempo que se tumbaba boca arriba en el capo del Porsche y se abría los labios de coño.
Miré aquel coño rosado y me quité el bañador que llevaba puesto. Iba decidido a metérsela, aunque no pude evitar la tentación de comérselo antes. Nada más ponerle la lengua en el clítoris empezó a retorcerse y se corrió.
Sin darle pausa me tumbé encima y se la metí. Bombeé varias veces dentro de ella y cuando empezaba a cogerle yo el gustillo se corrió otra vez. Me dijo que la dejara darse la vuelta y se tumbó de nuevo sobre el capo, esta vez ofreciéndome el culo al tiempo que se retiraba los glúteos a los lados ofreciéndome la entrada.
Me incliné sobre su culo y escupí en el centro para lubricarla antes de metérsela. Me dijo que no era necesario, con la lubricación de la polla después de habérsela metido antes tenía que ser suficiente. Además, quería sentir el dolor que la iba a hacer desgarrarla las entrañas.
Si así lo quería no iba yo a negárselo. Apoyé la punta en el orificio y empecé a metérsela despacio, cuando me dijo que no tanteara tanto y se la metiera entera al primer empujón así lo hice. Pegó un grito que debieron de oírla los vecinos de las fincas colindantes.
- Sal y vuelve a entrar, pero esta vez con más fuerza – me dijo y cumplí sus deseos.
Se la saqué enterita y volví a penetrarla salvajemente. Volvió a gritar, pero esta vez el tono fue distinto, algo había cambiado. Repetí varias veces más y cuando ya me entraba fácilmente al dilatarse, se corrió otra vez. Yo estaba tan pendiente de ella que ni siquiera me había corrido, aunque tenía la polla a reventar.
Tardó poco en recuperarse y se incorporó para chupármela. En ese momento se me ocurrió que metérsela en la boca tumbada sobre un Porsche, tenía mucho más morbo que una simple mamada. La cogí en volandas y la tumbé sobre el capo, esta vez con la cabeza colgando hacia el morro. Se la metí en la boca cogiéndole el cuello por detrás y levantándolo, como si la fuera a hacer una RCP. Cogió aire y tiro de mis caderas hasta que se enterró la polla hasta la base.
Hacia presión con los músculos de la garganta y cuando se quedaba sin aire me obligaba a sacársela. Supo perfectamente en que momento me iba a correr, se sacó la polla de la boca y me dijo que me corriera encima de su cuerpo, dejando la boca abierta. Le pegué la polla a la mejilla y presionándomela con la mano hice como si la estuviera follando.
Los dos primeros chorros de semen salieron disparados y fueron a parar a sus pechos. El resto, ya sin fuerza, los cogió ella en la boca y al acabar me exprimió lo que pudiera quedar dentro. El semen de los pechos empezó a resbalarla hacia el cuello, lo recogió con los dedos y se los llevó a la boca. Le puse una mano en el coño presionando el clítoris y le metí dos dedos.
Levantó el culo del capo haciendo oscilar las piernas hacia los lados al tiempo que me presionaba la mano con los muslos. Se corrió violentamente de nuevo y al acabar noté abundante liquido caliente en la mano. Se estaba meando, no lo había podido evitar.
Se incorporó y me besó apasionadamente. Ya saciados entramos en casa y nos fuimos directamente el bañó. Nos lavamos y salimos de casa. Me dijo que le enseñara la finca y enseguida empezó a preguntarme detalles del terreno y mis ideas. Ya estaba trabajando en mi proyecto y me indicaba donde instalar cada cosa para aprovechar al máximo las posibilidades.
Pasamos juntos el fin de semana y el domingo, después de echarnos la siesta nos despedimos con dos polvos, se montó en el Porsche y se marchó. Ya teníamos decidido como sería el proyecto y ella me mandaría los planos por correo electrónico, para que lo pudiéramos revisar a los quince días, cuando volvería a pasar conmigo una semana de vacaciones en mi casa. La verdad es que nos estábamos enganchando uno del otro y la iba a echar de menos.
Cuatro días después de su marcha, recibí en mi correo electrónico varios planos con distintas opciones. La llamé para hablar con ella, indicarla cual era la idea que más me gustaba y darle las gracias por las molestias. Me dijo que no era necesarias y que se las pensaba cobrar con mis carnes.
Dos semanas volvíamos a estar juntos en casa y dedicamos la semana a follar como conejos y concretar el proyecto, buscar proveedores y personal. Tuvimos suerte y encontramos una empresa de construcción que se dedicaba a lo que necesitábamos en el pueblo de al lado.
Aquella semana se amplió a otra más y dos meses después se trasladó definitivamente a vivir conmigo. De eso hace dos años y estamos esperando a que nazca nuestro primer hijo.
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