Campus Cornudo PARTE 2 (Cap. 26)
Laura no solo quiere su cuerpo, quiere su sumisión absoluta. Con la ayuda de una terapeuta que esconde una agenda oscura, transforma el deseo de su esposo en una jaula de la que no podrá escapar. ¿Está preparado para perder el control y convertirse en lo que ella siempre quiso?
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CAPÍTULO 26
Durante las siguientes semanas recuperamos definitivamente nuestra rutina anterior. Afortunadamente, las sesiones de sexo continuas se fueron espaciando en el tiempo y ahora hacemos el amor, “sólo”, tres o cuatro veces a la semana. Mi pene ha recuperado definitivamente su tamaño anterior y mi resistencia ha mejorado enormemente. Actualmente, puedo resistir más de quince minutos de penetración continua sin correrme. Ciertamente, Laura, no se corre nunca con la penetración, pero combinado con un buen cunnilingus o equipándome con un arnés he conseguido que se venga más de una vez.
Ciertamente, no son los orgasmos delirantes que le brindaba José, pero son razonablemente satisfactorios.
* * * * *
El siguiente lunes volvimos a tener visita con la doctora Álvarez y esta nos saludó como ya era habitual.
–Buenos días, pareja, en el último mensaje Laura me mostró su preocupación por las consecuencias derivadas del uso del cinturón de castidad de un modo prolongado.
–Pues sí – interrumpí yo, –en el ambulatorio me informaron de que puede ser muy perjudicial.
–Bueno, – intervino tajantemente, –el cinturón de castidad no conlleva problemas de salud, aunque sí que puede implicar la reducción significativa del tamaño del miembro viril masculino. De hecho, cuando los cornudos sumisos de tu perfil aceptan su roll desarrollan una fantasía recurrente que consiste en reducir tanto su pene que deje de ser funcional.
–¡Pero yo no quiero eso! – exclamé indignado.
–Y nadie te obliga. Esta es una decisión que debéis tomar como pareja. O hacéis un paso adelante en vuestros roles o regresáis a la situación anterior.
–Yo tampoco quiero que Carlos se quede con un micropene. – intervino Laura.
–La verdad, si me lo permites, – insistió la doctora, – no viene de unos pocos centímetros; entre tener un pene de 13 cm o un pene de 8 no hay una diferencia significativa, ninguno de los dos será capaz de darte el placer que necesitas.
–Ya, visto así… – dudo Laura.
–No amor, no quiero volver a ponerme ese trasto en mi polla. Desde que me lo he quitado mi vida es más… satisfactoria.
–No os preocupéis, pareja, este es un juego al que podéis regresar cuando lo deseéis. Tal vez Carlos aún no está preparado para asumir su roll de cornudo al 100%. También podéis usarlo sólo unas horas al día, o incluso puedes darle el control de la llave a Carlos.
–Pero si Carlos tiene la llave nunca lo usará. – afirmó Laura.
–Depende, depende de la motivación. Tal vez un día cuando regrese a casa te ofrezcas a él, pero si no lleva el cinturón puesto pierde su oportunidad. Es uno de tantos posibles juegos eróticos que podéis incorporar para incentivar vuestra sexualidad.
–Bueno, por lo demás, vuestra terapia avanza de un modo positivo y gracias a los juegos de rol, el erotismo y el morbo cada vez sois más capaces de disfrutar del sexo sin tabús ni límites. Carlos ha asumido su roll de cornudo, aunque aún no se atreva a expandirlo hasta el límite y os recomiendo que trabajéis en este aspecto.
–Naturalmente, estoy a vuestra entera disposición para resolver las dificultades o dudas que puedan plantearse.
–Y antes de que os vayáis, cambiando completamente de tercio, tengo una propuesta para ti, Laura. Mi última secretaria ha decidido jubilarse y necesito una persona nueva, dinámica y con ganas de progresar en la empresa.
De repente, Laura, levantó la cabeza para mirar directamente a los ojos de la doctora Álvarez.
–¿Qué tipo de oferta es? – preguntó.
–Ya te facilitaré los datos de la oferta por correo electrónico, pero por si te interesa, así por encima son unos 2.500€ euros al mes, seis horas diarias y tu tarea consiste en programar visitas, organizar los archivos, preparar la logística de los eventos, etc.
–Parece interesante– contestó Laura.
–Bueno, no hay prisa. Te envió los requisitos exactos de la oferta y me dices algo. Pero necesito tener una respuesta antes del viernes.
–Ok – respondió Laura, –te digo algo pronto.
Y nos fuimos.
* * * * *
Al día siguiente, después de cenar, Laura me comentó que ya había recibido el email de la doctora Álvarez.
–Ya tengo las condiciones del contrato de trabajo con la doctora Álvarez.
–A ver, cuéntame. – respondí.
–Básicamente es lo que nos adelantó. Pero me parece una muy buena oportunidad.
–¿¿¿????– me la miré interrogativamente.
–Trabajaría en la central con un horario muy interesante y el sueldo casi triplica lo que cobro ahora. Además, así puedo irme de ese bufete de abogados pedantes que me tratan como la chica del café.
–Y, además, si respondo adecuadamente me han asegurado que hay muchas opciones de progresar en la empresa.
–¿Estás convencida de eso? No se… la doctora Álvarez… no me acabo de fiar. ¿Y cuál será tu tarea?
–Básicamente las funciones de secretaría, asumiría el cargo de administrativa encargada de organizar las visitas de los pacientes, las terapias, también la logística, y las nóminas…
–No sé, no lo veo claro… ya llevas 5 años en el bufete, pagan puntual y…
–Sí… pero son unos pedantes. Se creen superiores por su título en derecho. Estoy harta de ellos y creo que esta es una buena oportunidad para expandirme profesionalmente – argumentó Laura.
–Bueno, como quieras. Pero recuerda que mi pollita aún no tiene su tamaño original.
–Hablando de eso, creo que sería buena idea seguir la recomendación de la doctora Álvarez.
Y dicho esto, de su bolso sacó el mando a distancia del cinturón de castidad y me lo entregó.
–A partir de hoy, si cuando te lo requiera me demuestras que llevas el cinturón puesto tendrás un premio; tal vez una mamada o incluso puede que te deje follarme, pero si no lo llevas puesto, recibirás un castigo.
–¿Pero y lo que dijo la doctora del ambulatorio?
–La doctora sólo te dijo que si no se producían erecciones los capilares se atrofian y tu pollita podría hacerse más pequeña, pero esto no implica problemas de salud. De modo que, si no quieres que tu pollita se encoja, deberás usar el cinturón o, en caso contrario, no vas a poder follar conmigo.
Derrotado, saqué el cinturón de la cómoda y me lo puse yo mismo. De nuevo, mi pollita estaba encerrada, lo cual, muy a pesar mío, me produjo una extraña sensación de placer. ¿Estaría completando el proceso de conversión a un cornudo 100% sumiso?
DESPACHO DOCTORA ÁLVAREZ
LA COMPAÑÍA – MADRID
[LLAMADA TELEFÓNICA] TUUT... TUUT... TUUT...
[Doctora Álvarez] El sujeto ha aceptado la oferta, dentro de quince días se incorpora a La Compañía.
[Desconocido] Excelentes noticias. La felicito por cómo ha gestionado este caso, doctora. A partir de ahora el nombre artístico del sujeto será Lyscisca.
[Doctora Álvarez] Buena elección, seguro que estará a la altura del nombre.
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