Xtories

Fantasías. Preparando la nueva travesura Parte 1

Sabe que él cree tener el control. Sabe que cada mensaje es un anzuelo. Y sabe que, cuando él cruce esa puerta, no será él quien la posea, sino ella quien lo destruya.

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La calma tras la tormenta en el estudio era solo una fachada. Bajo la rutina doméstica de MC y Luis, el rescoldo de la noche con Javi seguía quemando. Para ellos, el post-juego era casi tan excitante como el acto mismo: analizar cada reacción de Javi, reírse de su arrogancia y, sobre todo, planear la siguiente fase de su caída.

El Tanteo en la Penumbra

Era una tarde de martes, de esas donde el silencio en el apartamento se sentía denso. Luis estaba sentado en el sofá, fingiendo leer, mientras MC se terminaba de aplicar una crema hidratante en las piernas, todavía marcadas por los dedos de Javi. El roce de sus manos sobre su propia piel era un recordatorio eléctrico.

—Javi me escribió hoy para preguntar cómo estábamos —soltó MC, como quien comenta el pronóstico del tiempo.

Luis levantó la vista del libro. Sus ojos brillaron con esa mezcla de celos controlados y anticipación que tanto los unía.

—¿Ah, sí? ¿Y qué quería el "conquistador"? —preguntó Luis con una sonrisa de medio lado.

—Oh, ya sabes. Estaba muy preocupado por si te habías recuperado de "su intensidad". Se siente muy orgulloso de sí mismo —MC se acercó a Luis y se sentó a sus pies, apoyando la barbilla en sus rodillas—. Estaba pensando que el estudio se siente un poco vacío últimamente... Quizás, en algún momento, cuando las marcas terminen de borrarse, deberíamos invitarlo a cenar de nuevo. Solo para ver hasta dónde es capaz de llegar si le damos un poco más de cuerda.

Luis le acarició el cabello, entendiendo el mensaje. No había fecha, no había compromiso, solo el cebo lanzado al aire.

—Quizás —susurró Luis—. Pero esta vez, quiero que llegue con más hambre.

El "Error" de WhatsApp

MC se retiró al baño con su teléfono. Era el momento de empezar el asedio psicológico. Se despojó de la bata, quedando solo con un conjunto de encaje rojo que Javi no había visto. Se colocó frente al espejo, buscando un ángulo que fuera a la vez artístico y brutalmente explícito.

En la foto, MC aparecía de espaldas, arqueando la columna, con una mano tirando ligeramente del encaje para revelar la piel sonrosada de su trasero, y la otra mano sujetando el teléfono de forma que se viera, de fondo, la cama donde Javi la había poseído. La iluminación era tenue, pero lo suficientemente clara como para que se notara que no llevaba nada más.

Escribió un mensaje destinado a "Luis" (su marido):

"Cariño, mira lo que te espera cuando vuelvas del trabajo... hoy me siento especialmente traviesa y me he puesto lo que tanto te gusta. No puedo dejar de pensar en lo que nos hicimos la otra noche con él. Te quiero."

Con una precisión quirúrgica, seleccionó el chat de Javi y envió la foto junto con el texto.

Pasaron tres minutos de silencio absoluto. MC veía en la pantalla el "En línea". Imaginaba a Javi, en su casa o en su oficina, abriendo la imagen, ampliándola, devorando con la mirada el cuerpo de la mujer que creía haber dominado.

De repente, MC envió una ráfaga de mensajes:

MC: ¡DIOS MÍO! Javi, lo siento muchísimo. MC: Esa foto no era para ti, qué vergüenza, por favor bórrala. MC: Me he equivocado de chat, iba para Luis, lo siento, de verdad, qué momento más incómodo.

El Juego de la Provocación

Javi no tardó en responder. Su tono, como MC esperaba, era el de un depredador que cree haber encontrado una debilidad.

Javi: Tranquila, MC... No la he borrado. Sería un pecado borrar algo así. No sabía que Luis te pedía estas cosas. MC: Javi, por favor... es algo privado entre nosotros. No deberías estar mirándola así. Luis se enfadaría mucho si supiera que has visto eso. Javi: ¿Ah, sí? ¿Se enfadaría? ¿O le gustaría saber que su "amigo" te está imaginando ahora mismo exactamente en esa posición? Porque esa foto dice mucho más de lo que crees.

MC sonrió para sus adentros. Estaba funcionando. Decidió tensar más la cuerda.

MC: Eres un descarado. No sé ni por qué te contesto. Esa noche en el estudio te dio demasiada confianza. No confundas las cosas, Javi. Javi: No confundo nada. Vi cómo me mirabas mientras Luis estaba a mis pies. Sé que te gusta que te vea así. Y sé que esa foto, aunque digas que es un error, es un regalo.

MC dejó pasar media hora antes de volver a escribir. Quería que Javi se desesperara, que la imagen de ella en encaje rojo se quedara grabada a fuego en su mente.

MC: He hablado con Luis. No le he dicho lo de la foto (obviamente), pero le he comentado que quizás volvamos a vernos pronto para cenar. Pero si vas a estar con esa actitud... no sé si es buena idea. Javi: ¿Amenazas con no invitarme? Sabes que no puedes evitarlo. Me necesitas para que vuestras noches tengan sentido. Mándame otra "por error" y me portaré bien en la cena... quizás.

MC bloqueó el teléfono y salió del baño. Luis la esperaba con una copa de vino.

—Ya ha picado —dijo ella, mostrándole la pantalla de reojo—. Cree que tiene un secreto conmigo a tus espaldas. Cree que tiene poder sobre nuestra intimidad.

—Pobre diablo —rió Luis, dándole un sorbo al vino—. No sabe que cada "error" está diseñado para que, cuando entre por esa puerta la próxima vez, esté tan desesperado que haga exactamente lo que nosotros queramos.

La red está tejida. Javi está obsesionado con esa foto "accidental" y MC sigue alimentando su ego mientras Luis disfruta de la función desde las sombras.

El juego de espejos estaba funcionando a la perfección. MC se sentó en el borde de la cama, observando cómo el icono de "Escribiendo..." en el chat de Javi aparecía y desaparecía. Podía oler la ansiedad de él a través de la pantalla. Luis, por su parte, se había colocado detrás de ella, masajeando sus hombros, siguiendo cada palabra, cada táctica. Eran un equipo de demolición psicológica.

La Espiral del Deseo Digital

MC decidió que el silencio de media hora había sido suficiente tortura. Era hora de darle un poco de "esperanza" envenenada.

MC: Javi, he estado pensando... me pides que me porte bien, pero eres tú el que guarda una foto que no te pertenece. Si Luis se entera de que la tienes, se volvería loco. A veces eres demasiado peligroso.

Javi: ¿Peligroso yo? Peligrosa eres tú, que mandas dinamita por chat y luego pides que no la explote. Confiesa, MC, te gusta saber que tengo esa imagen. Te gusta saber que ahora mismo estoy imaginando cómo se siente ese encaje rojo bajo mis manos.

MC: No digas esas cosas. Luis está aquí al lado, leyendo su libro... si supiera que me escribes así... Me hace sentir una traidora, y a la vez... no puedo evitar que el corazón me vaya a mil.

MC miró a Luis y ambos compartieron una sonrisa cómplice. Ella sabía que Javi estaría devorando esa frase: "me hace sentir una traidora". Era el alimento perfecto para su ego de macho alfa.

Javi: Te gusta sentirte así. Esa noche en el estudio te cambió. Viste lo que es estar con alguien que te marca el ritmo. Luis es un buen tipo, pero los dos sabemos que él no puede darte el tipo de "atención" que yo te doy. No me mientas.

El Segundo "Error": Subiendo la Apuesta

MC decidió que era el momento de la segunda fase. No podía ser otro error de "envío a la persona equivocada", eso sería demasiado obvio incluso para alguien tan cegado por la testosterona como Javi. Esta vez, el juego sería la "confianza prohibida".

Se puso en pie y se dirigió al gran espejo del vestidor. Luis la siguió con la mirada, disfrutando del espectáculo. MC se despojó del conjunto rojo. Se quedó completamente desnuda, a excepción de unos tacones de aguja negros que realzaban la tensión de sus pantorrillas. Se agachó frente al espejo, en una posición de sumisión absoluta, pero con la mirada desafiante. Con una mano, separó sus muslos, dejando que la lente del teléfono captara su intimidad expuesta, húmeda y rosada, brillando bajo la luz halógena. En la esquina de la foto, se veía deliberadamente el brazo de Luis, tatuado, descansando sobre una silla, como prueba de que él estaba allí, pero "no miraba".

Hizo clic. La imagen era cruda, explícita y cargada de una perversidad insoportable.

MC: Javi, me estoy volviendo loca. Luis me ha pedido que me prepare porque dice que "me nota extraña" y quiere que tengamos una noche especial nosotros dos... Pero no puedo dejar de pensar en lo que dijiste. He borrado esta foto nada más hacerla, pero quería que supieras lo que él va a tener esta noche y tú no.

Inmediatamente después de mandarla, MC escribió:

MC: ¡Borra eso! ¡Por favor! No sé qué me pasa, no debería haberte mandado eso. Es una locura. Me siento como una cualquiera enseñándote esto mientras mi marido me espera en la otra habitación.

Javi tardó más en responder esta vez. MC sabía por qué. Estaba procesando la imagen de la vulva de la mujer de su amigo, abierta y ofrecida, mientras sabía que Luis estaba a pocos metros. La humillación indirecta hacia Luis y el privilegio exclusivo que sentía Javi eran la droga más potente.

Javi: Dios santo, MC... Esto es otro nivel. Estás empapada. Puedo ver cómo palpitas. ¿De verdad vas a ir ahora con él y dejar que te toque después de mandarme esto a mí? Eres una auténtica perra manipuladora y me encanta.

Javi: No la voy a borrar. Ni esta ni la anterior. Ahora mismo soy yo el que te posee mentalmente, no él. Luis puede tener tu cuerpo esta noche, pero tú me estás ofreciendo tu secreto más sucio a mí.

El Cebo de la Próxima Cena

MC dejó el teléfono sobre la mesita, permitiendo que las notificaciones de Javi siguieran llegando una tras otra, como ráfagas de ametralladora. "Contéstame", "Dime qué te va a hacer él", "¿Estás pensando en mí mientras él te toca?".

Se giró hacia Luis, que la abrazó por la cintura, pegando su pecho a la espalda desnuda de ella.

—Lo tenemos donde queremos —susurró MC—. Está tan obsesionado que la próxima vez que venga, no hará falta ni que le des órdenes. Se va a creer el rey de la función, y eso hará que su caída sea mucho más dolorosa cuando le demuestres quién es el que realmente permite que nos toque.

—Es hora de empezar a hablar de la cena —dijo Luis, besando su cuello—. Pero no le des una fecha. Dile que tiene que "ganárselo". Dile que cada vez que nos veamos, tiene que traerme un regalo... algo que yo pueda usar sobre ti delante de él.

MC volvió a coger el teléfono. Sus dedos volaban sobre el teclado.

MC: Javi, Luis me está llamando... Me ha dicho que el sábado que viene quiere que cenemos de nuevo contigo. Dice que le gusta la "energía" que traes a casa. Pero yo tengo miedo. Si vienes, vas a tener que demostrar que puedes controlarte. O quizá... quizá quiero que no te controles.

MC: Él quiere que compres algo para mí. Algo de cuero, negro. Dice que quiere verme con ello puesto mientras tú nos sirves el vino. ¿Serás capaz de hacerlo, Javi? ¿Serás capaz de comprarle a mi marido el instrumento con el que me va a someter frente a ti?

Javi respondió al instante, su respuesta era la de un hombre que ha perdido el juicio por la lujuria.

Javi: Compraré lo que quieras. Iré a esa cena y veré cómo te pones ese cuero. Pero recuerda una cosa, MC: Luis puede sostener la correa, pero el que hace que te mojes como en esa foto... ese soy yo.

MC bloqueó el terminal definitivamente. Se giró hacia Luis con una mirada cargada de intención.

—Ha aceptado. Va a traernos el juguete —dijo ella con una risa maliciosa—. Cree que el cuero es para él, pobre idiota.

La tensión ha llegado a un punto de no retorno. Javi está convencido de que tiene un romance secreto y perverso con MC a espaldas de Luis, sin saber que cada palabra es un guion escrito por ambos.

El Veneno de la Comparación

La noche avanzaba en el estudio. MC y Luis estaban recostados en la cama, con la luz de las pantallas iluminando sus rostros conspiradores. Luis le dio el visto bueno con un apretón en el muslo; era hora de tocar la fibra más sensible de Javi, la que lo haría sentir un gigante frente a su marido.

MC desbloqueó el teléfono. Sus dedos bailaron sobre el cristal con una malicia renovada.

MC: Javi, me tienes muy nerviosa. He estado mirando la foto que te mandé antes... la de "el error"... y me he dado cuenta de algo. En el fondo se ve el brazo de Luis. Me da pánico pensar que puedas notar la diferencia.

Javi: ¿La diferencia? MC, la diferencia es obvia. No hace falta ver mucho para saber que ese brazo no tiene la fuerza del mío. Pero cuéntame... ¿qué es lo que te pone tan nerviosa exactamente?

MC: Es que... Luis es un hombre maravilloso, me cuida como nadie, pero en la cama es... delicado. Muy pequeño. A veces, cuando estamos juntos, apenas puedo sentirlo. Son solo 8 centímetros de esfuerzo, Javi. Ocho centímetros que intenta usar con todo su amor, pero que después de lo que tú me hiciste la otra noche... se sienten como nada.

El silencio de Javi al otro lado fue sepulcral. MC y Luis se miraron, aguantando la risa. Sabían que Javi estaba ahora mismo comparando mentalmente su propia anatomía con la de su amigo, hinchándose de una vanidad destructiva.

Javi: ¿Ocho centímetros? ¿Me estás diciendo que el "gran" Luis solo tiene eso para ofrecerte? Dios, MC... eso es una humillación para ti. Ahora entiendo por qué gritabas así cuando yo estaba dentro. Estabas descubriendo lo que es estar llena de verdad.

Javi: No puedo creer que consientas que ese juguete de bolsillo te toque después de haber probado lo mío. Ocho centímetros... me dan ganas de reír y de ir ahora mismo a tu casa para enseñarle a él lo que es un hombre.

La Trampa de la Compasión Cruel

MC decidió alimentar ese fuego. Luis, a su lado, asentía, disfrutando de verse reducido a esa cifra en la mente del "amigo".

MC: No te rías de él, Javi. Por favor. Él se esfuerza mucho. Es verdad que cuando se pone erecto es como un dedito... apenas sobresale de su vello, pero es mi marido. Aunque... no te voy a mentir. Desde que te fuiste el otro día, no dejo de mirar su pequeñez y recordar cómo tu verga gruesa y larga me hacía sentir que me iba a partir.

MC: A veces, cuando él me lo hace, cierro los ojos e imagino que esos 8 centímetros se transforman en tus 20. Imagino que es tu glande enorme el que me golpea el cuello del útero y no su pequeño intento de placer.

Javi: Eres una perversa, MC. Y Luis es un pobre diablo. ¿Él sabe que es tan insignificante comparado conmigo? ¿Sabe que mientras él intenta "cumplir" con su miniatura, tú estás saboreando mi recuerdo?

MC: Él cree que me satisface... o eso quiere creer. Por eso te invitamos. Creo que en el fondo él sabe que necesita ayuda, que necesita a un hombre de verdad para que yo esté contenta. Pero prométeme que si volvemos a cenar, no se lo echarás en cara directamente... me daría mucha pena verlo con tanta vergüenza.

El Desafío del Depredador

Javi ya no podía contenerse. La información sobre la anatomía de Luis lo había vuelto loco de poder.

Javi: ¿Prometerte que no me reiré? No te prometo nada. De hecho, la próxima vez que vaya, quiero que los dos estéis desnudos desde el primer momento. Quiero poner mi miembro al lado del suyo, sobre la mesa de la cena, para que tú misma compares las dimensiones frente a él.

Javi: Quiero ver su cara de humillación cuando vea que su "máximo" ni siquiera llega a ser mi mitad. Quiero que él vea cómo su mujer prefiere arrodillarse ante algo de verdad.

MC: ¡Javi! Eso es demasiado... Luis moriría de la vergüenza. Aunque... (y aquí MC hizo una pausa dramática antes de escribir)... la idea de verte a ti, tan enorme y dominante, obligándolo a reconocer su pequeñez... me hace mojarme solo de pensarlo. Pero la cena tendrá que esperar. Luis dice que aún no está preparado para verte de nuevo. Tienes que ganártelo.

Javi: ¿Ganármelo? Ya lo he ganado. Tengo tus fotos, tengo tu confesión sobre su miseria y tengo el hambre de volver a destrozarte. Ponle fecha a esa cena, MC. Dile a tu "maridito de 8 centímetros" que su dueño quiere volver a casa.

MC dejó el teléfono y se abrazó a Luis. Él la besó con una pasión renovada, excitado por la narrativa de su propia "inferioridad" física. Javi estaba cayendo en la trampa más vieja del mundo: creer que el tamaño de su cuerpo le daba el control de la situación, sin darse cuenta de que era Luis, con sus 8 centímetros y su inteligencia retorcida, quien movía los hilos de su obsesión.

La tensión sobre la anatomía de Luis ha quedado establecida como el arma principal de Javi. El "amigo" ahora camina con una arrogancia insoportable, creyendo que tiene el secreto para destruir la dignidad de Luis.

Continuara............