Sandra - ¡Quiero ser tu puta!
La camilla de terapia era solo el pretexto; el verdadero tratamiento era carnal. Entre el dolor lumbar y la desilusión amorosa, Sandra descubrió que su cuerpo necesitaba algo más que masajes, y él no tuvo la fuerza para negarle el alivio que ambos ansiaban.
Sandra - ¡Quiero ser tu puta!
Los meses han pasado y mi relación con Daniela (mi comadre) está viento en popa, no convivimos; sin embargo, pasamos mucho tiempo juntos, el pequeño esta todos los fines de semana con su padre y nosotros aparte de entregamos al placer, salimos a comer o al cine, todo bien en líneas generales.
Estaba en la oficina y al levantar unas cajas hice un mal movimiento y sentí la tensión en la espalda baja, causándome un fuerte dolor, por más hielo que me puse no paso, me dormí temprano y a la mañana siguiente no solo la zona lumbar estaba contracturada, sentía el cuello y los hombros agarrotados, no tuve otra que llamar para pedir cita; antes me trataba con Giuliana (tengo un relato previo), ella se fue a vivir fuera de Lima y me recomendó a una colega suya, Sandra. Llame a primera hora, me citó a las 08:30 horas, me alisté ligero y fui para su local, informe a la oficina que iba a terapia y también a Dani.
Sandra mide 1.59 m, blancona, 34 años, cabello largo ondulado (siempre lo lleva recogido), sonrisa vivaracha, caderas de infarto, cintura de avispa y un par de pechos medianos (nada despreciables), piernas contorneadas y un hermoso y contorneado trasero, fácil le hace competencia a Dani, ambas con culos blancos y peras perfectas. Ella tiene una hija de 12 años y convive con un veneco que tiene su Barber shop y no se están llevando bien últimamente.
Llegue, luego de los saludos le explique con mayor detalle cual era mi malestar y Sandra me indico que me eche sobre la camilla de atención, me quede solo en bóxer, ella empezó con la inspección de mi espalda, corroborando la tensión existente en la zona lumbar y el cuello, ella es muy conversador; pero mantenía mucho silencio (no es usual en ella) y contestaba con mono silabas; aplico el hielo, las ventosas, agujas magnéticas, calor y demás durante la hora que dura la terapia, realmente ella te brinda sesiones de 45 minutos, pero en mi caso por la confianza completa la hora.
Me hizo saber que había terminado, me senté sobre la camilla y ella se paró a un costado, pero seguía en silencio, esta acción me indicaría no estaba bien o que algo andaba mal.
· ¿Sandra te paso algo?
- ¡Ah!, no nada
· Tú no eres así, ¿algo te pasa?
- Problemas que nunca faltan.
· Vamos pequeña, apenas has hablado conmigo y eso no es normal en ti.
Un fuerte suspiro y se animó a contarme su problema, en líneas generales el novio le había pedido tiempo, para reflexionar sobre su relación, lo cual no lo tomo de buena manera, porque tenían más de 4 años juntos, estaba por quebrarse, tomé suavemente su mano y la atraje hacia mí, abrazándola suavemente, Sandra se pegó con fuerza hacia mí, apoyando su rostro sobre mi pecho, sus brazos me rodearon y cerraron en mi espalda; otro fuerte suspiro.
· Tranquila pequeña.
- No te imaginas como me siento – sus ojos se llenaron de lágrimas.
· No entiendo que pasa por la cabeza de ese buey.
- No quiero saber nada de ese huevón.
Levanto su mirada, sus ojos contenían sus lágrimas, la abrace con fuerza, y ella se apretujo más, cerró los ojos ofreciéndome sutilmente sus labios; esto llamo mi atención, pero no rechace la invitación, al final le traía ganas, la había imaginado muchas veces tumbada sobre la camilla fornicándola hasta el cansancio, degustando ese hermoso y enorme culo.
Ese beso fue el inicio, mi lengua invadió su boca, Sandra no lo esperaba, se sorprendió, pero no lo rechazo, entregando sutilmente la suya y ambas se entrelazaron, ufffff, mi mente carburaba a mil por hora para evitar que no se arrepienta a último minuto y se eche para atrás; pero eso fue lo que paso, Sandra se soltó y retrocedió:
- Lo siento, eso no está bien.
· No te preocupes, entiendo por lo que pasas.
- No, no lo entiendes.
· Tranquila pequeña.
No insistí, solo atine a volverla a abrazar, ella escondió la cabeza en mi pecho, el sonido de una llamada entrante nos hizo volver a la realidad, atendió la llamada y me indico que debía volver en dos días para ver cómo iba la tensión en la zona.
Al salir de la consulta, Daniela me llamó preguntándome como me fue, le conté que me sentía mejor y obviamente no le dije lo ocurrido con Sandra, continue con mi rutina, al salir de la oficina tenía que recoger a Dani para ir al cine, en el camino recibí un mensaje de texto, sorpresa al leer que Sandra me indicaba tenía que ir mañana a la misma hora, había cancelado todas sus citas matutinas, eso me pareció extraño.
Fuimos al cine con Dani y su hijo, cenamos en su depa y cuando estaba por irme, Dani me complació con una buena mamada con tragada de esencia, ufffff, me dejo más que contento, ya en mi cama revise el mensaje de Sandra, intrigado por lo que quería.
Por la mañana el malestar prácticamente había desaparecido, me cambie, avise a la oficina y fui a “mi consulta”, al llegar Sandra me recibió con una enorme sonrisa, sentí por primera vez sus labios sobre mis cachetes en un cordial beso, apenas maquillada, recién bañada, un suave aroma a colonia emanaba de su cuerpo, ufffff, su cabello aun mojado, simplemente estaba reluciente. Me llevo hacia el sofá:
- Lunatacas, siéntate a mi lado – eso no me lo esperaba, obedecí - lo que paso ayer, no fue intencional.
· No, no te preocupes, lo entiendo.
- No quiero que lo mal intérpretes.
· Totalmente de acuerdo.
Conversamos un rato sobre su ruptura tema, sin llegar a nada, era claro que su desilusión la sobrepasaba, la tenía tomada de las manos todo el tiempo, su mirada perdió el poco brillo que tenía cada que lo nombraba, Sandra esta decaída y empezaba a deprimirse, respiro profundamente y me señaló la camilla, procedí a quitarme la ropa y sentarme sobre la misma, me levante me quede en bóxer y antes de sentarme sobre la camilla, la tomé por la mano, la hice parar sobre la banquita que usaba para ganar altura, la abrace, no rechazo esta acción, nuestras miradas se quedaron fijas, ella cerro los ojos, la bese, nuestras lenguas comenzaron su propia lucha, ella se subió a horcajadas sobre mí, sus pequeñas y torneadas piernas me rodearon, ufffff, desabotone su blusa, libere sus preciosos pechos del sostén, encontrando unos nada despreciables y bien formados senos, coronados por pezones pequeños de aureola marrón, que empezaban a despertar por el estímulo, ambas prendas volaron por la sala.
Sin prisa, atendí sus ricos pechos, no eran enormes ni tampoco pequeños, succionando, mordisqueando y lamiendo sus pezones a mi antojo, ella se agitaba a cada estimulo recibido, gemía suavemente y se dejaba hacer.
Bajé mis manos hacia su cintura, ella se acomodó sobre la camilla, Sandra levanto la cadera para ayudar con el retiro de su ajustado pantalón, que resaltaba sus perfectas curvas, descubriendo con grata sorpresa un pequeño hilo negro que apenas tapaba los vellos del Monte de Venus, ufffff, primer estimulo visual, estaba preparada para la ocasión, sabía lo que quería.
La hice girar en la camilla, para que muestre su enorme trasero, ufffff, ver como ese hilo negro se perdía entre sus grandes y redondas nalgas, resaltando el pequeño agujero arrugado y oscuro, hice a un lado el hilo y me zambullí entre sus nalgas, ahhhhhh – exclamo, mi lengua se hundió en su ufano agujero, lamidas, succiones, mi lengua penetro todo lo que pudo, bese a mi antojo su oscuro y arrugado ano, ahhhhhh, ¡qué bien se siente!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh – exclamaba mi pequeña Sandra cada vez que sentía mi lengua en su ano.
En el clímax del acto, lo azoté con una serie de palmazos, dejando marcadas sus nalgas con mis manos, luego ensalivé un dedo y procedí a metérselo, mi intención era clara, tenía que encularla, Sandra en acto reflejo contrajo las nalgas:
- Lunatacas, no hagas eso.
· Tranquila se lo que hago.
- Mi culito es virgen, no lo hecho por ahí.
· Música para mis oídos – Mmmmm pronto no lo será.
- Quiero que me llenes la cuquita con tu leche.
· Claro y también tu culito.
Con Sandra puesta en 20 uñas y el culo en pompa, ella volteo:
- Lunatacas vamos a mi cuarto (atiende en un ambiente de su casa)
· No – respondí, halándola hacia la camilla.
- ¿Por qué?
· No sabes cuánto he imaginado el momento de cogerte en esta camilla.
- Hummmmm, entonces me vas a cachar en la camilla.
· Si, mi pequeña dama, te voy a cachar en la camilla.
Me acomode tras de ella para seguir comiendo ese enorme culo, incontables besos negros, mi lengua profanaba su oscuro agujero, ella se entregó por completo, termine de sacarle el pantalón que estorbaba, desde esa posición mi lengua visito su perineo y mis labios jalaban sus pequeños labios mayores, ufffff, mis dedos profanaban su vagina, misma que ya estaba encharcada de sus jugos vaginales.
La voltee para brindarle una sopeada de rigor, ufffff - ahhhhhh, ¡qué bien se siente!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh – deguste sus jugos vaginales, lamia, succionaba y besaba sus labios, mi pequeña terapista estaba entregada, en mi exploración encontré su lustroso clítoris, lo atendí como corresponde, al sentir mi lengua sus manos se apoderaron de sus pechos para estimularse sola, ufffff, que tal panorama; sin descuidar sus muslos y pantorrillas, los besé y lamí a mi antojo, acaricie sus pequeños pies, suaves al tacto, muy bien cuidados, con uñas pintadas de rojo, ufffff, estimulación completa. La halé un poco para poder tener a disposición sus labios mayores que estaban abiertos por el estímulo recibido, cavidad húmeda, con un pequeño y lustroso botón que se asomaba en la unión con los labios menores, me uní a ella en un interminable beso, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh – gimoteaba mi pequeña Sandra, mi lengua profanó su vulva para saborear sus jugos vaginales, ufffff, agradables a mi lengua, succione y mordisquee su pequeño botón, ahhhhhh, ¡qué bien se siente!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh – su mano se apoyó en mi cabeza y empujar para hacer que mi lengua la penetre más, ufffff, que momento, indescriptible, pero placentero.
Mi lengua ya entrenada por degustar continuamente a Dani, hizo estragos en Sandra, al punto que se corrió mientras la “sopeaba”, ahhhhhh, ¡me vengo!, ahhhhhh, ¡me vengo!, ahhhhhh – exclamaba mi pequeña Sandra. Bebi sus jugos vaginales, ella contraía su cuerpo a cada espasmo, mis dedos ya invadían su cavidad, instintivamente cerro las piernas, atrapándome entre ellas, esto no me detuvo, me pidió que me detenga porque estaba muy sensible, hice caso omiso y seguí con lo mío, ufffff, Sandra aflojó las piernas, volviendo a arquear el cuerpo y resoplando.
No todas las mujeres pueden llegar al orgasmo con un estímulo oral y eso se aprovecha, terminaba de degustar los residuos de sus jugos vaginales cuando Sandra se incorporó e hizo que me tumbe sobre la camilla, se acomodó entre mis piernas, bajo su mano para liberar mi ariete del bóxer y llevárselo a la boca, ufffff, vaya lengüita de esta muchacha, toda una experta en artes mamatorias, ensalivó mi ariete desde la cabeza hasta los testículos, succionando uno a uno, dedicando mucho tiempo a mi glande, sus pequeñas manos (con uñas pintadas de rojo, ufffff) acariciaban todo el largo de mi ariete, casi me hace venir pero la detuve prudentemente, dejándolo ensalivado y listo.
Reaccionó volteándose, colocándose para hacer un 69, ufffff, mientras mi lengua profanaba su ano, su boca succionaba mi ariete, cuando hacía lo propio con sus labios y clítoris la succión era similar, ambos nos estimulábamos mutuamente, mis dedos hurgaron en el interior de su vagina, logrando - ahhhhhh, ¡me vengo!, ahhhhhh, ¡me vengo!, ahhhhhh – otro clímax en la pequeña Sandra, ella sin dejar de pajearme se corrió en mi cara, ufffff, deguste gustoso sus jugos vaginales., cuando recupero el aliento succiono mi ariete con tal decisión que no se detuvo hasta hacerme llegar, ufffff, las descargas que tuve en el interior de su boca, hasta yo mismo las desconocí, ufffff, no sé cuántas fueron pero termine llenando su boca con mi esencia, ufffff, Sandra no dejo caer nada, se tragó y relamió todo.
Ambos quedamos en esa posición, extasiados, satisfechos y relajados, un par de minutos después, Sandra ya estaba lamiendo y engullendo mi ariete, hice lo propio con su ano y vulva, mis dedos exploraron tanto como pudieron, cuando ya estuve listo ella se incorporó, echándose para que la penetre, me acomode sobre ella, ufffff, ataque sus ricos pechos, pasando de uno a otro, gemía suavemente y su respiración se entrecortaba, subí por su cuello para besarla.
Hice que baje acomodándola al borde de la camilla, sobre el banquito, con el culo en pompa, ella por instinto se aferró a la camilla, abrí sus hermosas nalgas, antes de acomodar mi ariete las azote un par de veces, para luego penetrarla suavemente, sintiendo como sus paredes vaginales iban cediendo poco a poco al intruso invasor, ufffff, tomándola por la cintura comencé el mete y saca que fue incrementado de velocidad, Sandra entregada, gesticulaba, mordía suavemente sus labios y cerraba los ojos ante cada embiste, la habitación se inundó con el plop, plop, plop propio del choque de nuestras caderas, ufffff, con sus respectivas variantes, ella levantaba las nalgas, quebraba la espalda, se pegaba a la camilla, mientras seguía en lo mío, azotando de tanto en tanto sus nalgas, ella volteo a mirarme lujuriosa y besarme, ufffff, el gesto que tenía completaba la escena cargada da lascivia y pasión, se acomodó para sentir la penetración, se amasaba las tetas, comencé a darle pequeños mordiscos en la espalda, disfrutaba del panorama que tenía delante mío, llego el momento de cambiar de pose, la hice montar a cuatro patas sobre la camilla, me trepe y me arrodille tras ella, hundí mi rostro entre sus nalgas, esto la volvió loca, aproveche para jalarla hacia mí y penetrarla suavemente, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh – que apretada y caliente que estaba, mi ariete sentía el ardor de su sexo.
Puesta de perrito el estímulo visual era de otro nivel, azote sus nalgas hasta dejar mis manos marcadas, jale sus cabellos enredándolos en mi mano, tirando suave y haciendo la penetración lo más profunda posible; ahhhhhh, ¡qué bien se siente!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh – exclamaba mi pequeña Sandra, para luego hundir la cabeza en el hueco para reposar la cara con los brazos estirados, ufffff, que tal panorama, culo en pompa, dejaba caer saliva sobre su agujero, para luego sacarle mi ariete y pasarlo, haciendo que se lubrique y penetrarla otra vez.
¡Sigue Lunatacas!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, ¡no te detengas!, ahhhhhh, ¡cáchame!, ahhhhhh, ¡cáchame! – balbuceaba Sandra, cogí sus manos para hacerla levantar el torso y que nuestras caderas choquen a unisonó en un vaivén acompasado de principio a fin. Sandra se desparramo en la camilla, note que estaba relajada, la voltee y jale sus piernas a mi torso, sin complicación alguna la ensarte, ella hizo un gesto con sus labios, una especie de O, me detuve un momento a observarla.
Sus cabellos desparramados sobre la camilla, ojos cerrados y su lengua restregándose los labios, sus manos agarrándose la cabeza, sus pechos moviéndose al vaivén de la penetración, su silueta marcada sobre la camilla, sus piernas rodeándome la cintura, ufffff, que más podía pedir en ese momento.
Un par de minutos en frenesí y se vino otra vez, ufffff, sus piernas se soltaron y arqueo el cuerpo, acto seguido me halo hacia ella para besarme, me acomode sin sacársela y tumbados a modo misionero sobre la camilla continue penetrándola, aquí pude atacar sus tetas, esto desato la locura en ella, ahhhhhh, ¡qué bien se siente!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh – me los ofrecía, son tuyos Lunatacas, penetrándola y degustando sus tetas, ufffff.
Sandra rodeo mi espalda con sus piernas, haciendo nuestra unión más íntima, el cambio de pose origino que la penetración fuera más apretada y placentera, ufffff, lleve sus piernas hacia mis codos y la tome por las nalgas apretándolas a mi antojo, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh – gimoteaba mi pequeña amiga.
Quería disfrutar un poco más de la visión anterior, así que la hice poner en 4 patas, su enorme culo, sus blancas nalgas, formando una pera perfecta, coronada por un escondido agujero marrón y arrugado entre ellas, ufffff, procedí a comerme ese jugoso manjar arrancándole gemidos, en cada beso negro que le daba, sin dejar de lado su jugosa vulva, saboreé otra vez sus jugos, brindándole más éxtasis de lo que ella esperaba.
Luego mi ariete golpeo su virginal entrada varias veces, para luego ubicarlo entre sus labios vaginales, pero antes de penetrarla, ella se paró de improvisto y me brindo una agradable mamada, limpiándome de sus propios jugos, sin dejar de mirarme, lo dejo ensalivado y se acomodó de perrito. Aquí demostró su sabiduría, sus caderas se movían de un lado a otro, ella solo se penetraba, no tuve que moverme casi nada, fue Sandra la que arremetió con todo y vaya que lo hizo con destreza, ufffff, a tal punto que unos minutos y ya estaba con la sensación que querer venirme e inundar su interior con mi esencia, producto de la frenética penetración; tuve que cerrar los ojos y pensar en otras cosas, pero al volver a mirar y toparme con ese hermoso culo no podría aguantar mucho más tiempo.
Sandra se soltó e hizo que me eche, antes de montarse sobre mi volvió a mamármela, rozo el glande de mi ariete en la entrada de su vulva y sobre su clítoris varias veces, para sentarse de golpe, ufffff, que tal ajuste, la sensación de estrechez y la calidez de su interior son indescriptibles en palabras.
La cogí por las caderas, Sandra cabalgo sobre mí a su antojo, me ofrecía sus pechos para mamárselas y mordisquear sus pezones para luego incorporarse mientras se los amasaba, besándome de manera intermitente, se acomodó y al cabo de unos minutos arqueo la espalda, señal de orgasmo inminente, esta acción hizo que contraiga las paredes de su vagina y haga que me venga de manera copiosa, inundando con mi esencia el interior de Sandra.
Ella cayó sobre mi pecho, ambos agitados, nos besamos y descansamos unos minutos para recuperar el aliento, tomo mi mano y me llevo hacia la ducha, allí explore y hurgue todos sus agujeros, ella se dejaba hacer, mientras sus manos jugaban con mi ariete, ufffff, no dejábamos de besarnos:
- Lunatacas, ¡Me atraes mucho!
- La he pasado muy bien contigo.
- Espero que esta no sea la única vez pues... ¡Quiero ser tu puta!
Me quedé perplejo por unos segundos, asentí con la cabeza, sus palabras retumbaban en mi cerebro, cuando reaccioné ella ya estaba prendida de mi ariete, el mismo que ya había despertado otra vez y estaba listo para dar batalla, la tome por la cintura y la pegue a la pared del baño para penetrarla, mi mano ataco su vulva, para estimular su clítoris desde esta posición, ella acompaso el ritmo, como es bajita me arqueaba mucho, se soltó y me guio, nos tumbamos sobre el sofá del recibidor, la puse en cuatro y le comí el culo con un beso negro eterno y comerme su concha que aun destilaba mi esencia, ufffff, ella temblaba y se agarraba con fuerza del respaldar.
Fue un polvo brutal y digno de repetición, agitados aun, volvimos a la ducha; pero Sandra estaba más que arrecha y volvió a engullirse mi ariete no paro hasta que lo vio erguido y tuvimos que volver al sofá, tomándola esta vez piernas al hombro con sus variantes, pero me costaba llegar al clímax, así que opte por fingir el mío cuando ella alcanzo el suyo.
Ambos cansados y satisfechos nos aseamos, yo procedí a vestirme, tenía que ir a la oficina, al revisar mi celular, diantres tenía más de 25 llamadas perdidas, muchas de la oficina y 2 de Dani, antes de irme:
- Lunatacas recuerda
· ¿Qué cosa?
- ¡Quiero ser tu puta!
· Sí, lo se.
- Me llamas más tarde para coordinar tu próxima cita, eso si van a tener que ser dos sesiones semanales por las próximas 3 o 4 semanas.
· Claro, es una terapia intensiva.
Un largo beso, una agarrada de labios con su nalgada respectiva y me despedí de Sandra, coordine mis temas de la oficina y decidí irme a casa para poder descansar y recuperarme de lo acontecido, al llegar me encontré con Dani, chispas no la llame, pero no hubo problema mayor le explique la situación y no hizo problema, lo único que esperaba era que no me pidiera sexo, estaba molido; pero por algo había ido a mi depa, así que tuve que cumplirle, ufffff, ese día quede prácticamente deslechado, sin nada, Sandra me hizo venir 3 veces y Dani dos, me quede dormido extenuado, extasiado y contento. Mejor situación no puede haber, comerse dos culos en un mismo día, no ocurre a cada rato.
A la mañana siguiente, desperté por la acción de los labios de Dani, se montó en cima mío y cabalgo hasta alcanzar su orgasmo, ufffff, que tales sacudidas que me dio, moviéndose para desencadenar una seguidilla de orgasmos, clásico en ella luego se puso en cuatro, la encule sin miramientos y le llene el apetecible agujero con mi esencia, pero pensaba en que estaba reventándole el culo a Sandra.
Durante los siguientes 03 meses fueron sesiones dobles semanales, hasta que tuve que viajar a un proyecto y me distancie de Sandra, aun no sé el motivo exacto del detonante de su reacción, imagino que fue la decepción con su pareja, aproveche ese momento a todo dar; tuve la suerte de poder desagarrar y desvirgar su marrón y arrugado ano; pero eso se los contare en otra ocasión,
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