La urbanización del deseo (Capítulo 10)
La camilla de la clínica no es solo para tratamientos. Cuando la toalla cae al suelo, el profesionalismo se desvanece y queda solo el deseo acumulado de años. Alex sabía que no debía, pero Silvia tenía otras intenciones.
La Urbanización del deseo
Sylke & Álvaro
Capítulo 10
A la mañana siguiente, cuando me despierto en la misma posición, resulta delicioso sentir el cuerpo de una mujer tan bella como Isa acoplado al mío, ella tampoco se ha movido y respira pausadamente... se nota que aún duerme. Tras dar un cálido beso en su pelo y con mucho cuidado para no despertarla me levanto para preparar el desayuno que subo a la habitación para que ella no tenga que moverse. Ella abre los ojos al notar mi presencia.
− “Buenos días dormilona” - le digo, mientras levanto la persiana
− “Hola guapo…”
− “Guauuu, ¿ya con piropos a primera hora?” - digo tras darle un beso de buenos días en la frente. - “¿Qué tal has dormido?”
− “Bueno, me ha costado no te creas…no como a ti, que te quedaste frito enseguida, además…….has estado empalmado media noche, he notado tu bulto pegado a mi culo y así no hay quien duerma” - dice risueña.
Creo que no he podido controlar esas erecciones y recuerdo haber tenido algún sueño húmedo.
− “Lo siento mucho, espero no haberte molestado”
− “No pasa nada, Alex, no seas tonto, supongo que es algo normal en los tíos… El caso es que me sentía rara... si me hubieran visto alguno de mis ligues, fliparían. Yo durmiendo con un hombre”
− “La verdad es que suena raro” - afirmo sonriente.
− “Imagino que para ti no es tan extraordinario”
− “Bueno, dormir con un bombón como tú, sí que es extraordinario”
Ella sonríe por mis palabras, que sé que le han gustado. Después ayudo a mi compañera, a dar sorbos a la taza y a partir cada bocado y ella me sonríe agradecida. Al terminar el desayuno llega otro momento incómodo para ella, es cuando tengo que limpiarla después de hacer sus necesidades. Pero lo hago de forma profesional y quitando hierro a la situación con algún comentario gracioso, después le lavo la cara y le pido que vuelva a la cama para que descanse, tras tomar su medicación y antes de abandonar su cuarto le digo:
- “Sabes, en lugar de un hombre que no te “motiva” nada, vas a tener unas enfermeras buenorras”
- “¿Cómo?”
- “Sí, aunque lo intente, no puedo estar contigo todo el día. Yo no estoy de baja.”
- “Déjate de chorradas, podría quedarme sola, cuando tú no estés, prefiero alguien de confianza. ¿Además vas a perder la oportunidad de aprovecharte?”
Me quedo pensativo con ese comentario, pero ciertamente aunque la oportunidad es un regalo caído del cielo, no quiero incomodar a mi amiga y compañera a la que no le atraen los hombres y menos con erecciones continuas. Quizás haya quien piense que soy un estúpido, pero no, no quiero que se sienta incómoda con un hombre, aunque ese sea yo.
- “Ya sé que es un sueño para mí, pero bueno, se han ofrecido Silvia, Tamara y Bea para cuidarte cuando yo esté en la clínica” - digo riendo para quitar hierro al asunto.
- “Pero... Alex...”
- “Sin, peros. Nosotros las cuidamos a ellas y ahora les toca a ellas. A mediodía viene Tamara en el primer turno”
Ella acaba agradeciendo todo lo que estoy organizando para cuidarla, pero no le comento nada de lo de Mónica, porque quiero que sea una sorpresa para ella y tengo que planear cómo hacer para que todo vaya rodado. ¿Estaré loco?
Tamara, tal y como habíamos quedado, atiende a mi compañera mientras yo acudo a la clínica en la que me espera mi jefa, la doctora y me dice que tengo que realizar alguna tarea que tenía pendiente Isa. Me entrega la ficha y veo que la persona que aparece es Silvia. Entro en el set y ella me está esperando sentada en la camilla y con una pequeña toalla tapando su cuerpo desnudo.
- “Hola... Silvia” - digo a esa impresionante vecina rubia que me sonríe.
- “Hola Alex, ¿Qué tal está Isa?”
- “Mejor”
- “Me alegro mucho, pues precisamente había quedado con ella para un masaje hoy”
- “¿Un masaje?”
- “Sí, claro, supongo que ahora me lo tienes que dar tú” - añade con una sonrisa traviesa.
En ese momento Silvia suelta la toalla que rodeaba su cuerpo y se queda totalmente desnuda ante mis ojos.
- “¿Todo bien?” - me pregunta al verme paralizado.
- “Si... claro, pero no me esperaba...”
- “Bueno, seguro que haces un buen trabajo y así aprovechamos para repasar cosas de inglés, como hiciste con mi amiga Tamara” - suelta atrapando la punta de su lengua juguetona entre los dientes
Yo sonrío pensando en aquellas clases que acabaron de una forma bien distinta a lo que deberían ser.
- “Que suerte para Isa tenerte de compañero…” - dice mientras coloca su cuerpo desnudo boca abajo en esa camilla.
− “No sé si suerte, pero me imagino que todos haríamos lo mismo en una situación similar” - respondo, mientras me lleno las manos con un gel que ayudará a los masajes previstos.
Mis manos se ponen en primer lugar en sus hombros, masajeando suavemente, aunque mi vista está fija en ese culo redondo y tan bien formado que tiene. Retiro su pelo rubio de la nuca y aplico otro masaje en esa zona notando como la erección vuelve a aparecer de forma imprevista bajo mi pantalón.
− “No veas lo que te eché de menos ayer……estaba deseando que llegases a casa para darme una de tus clases” - me dice.
− “Yo también tenía ganas de ir, lástima lo de ese accidente de Isa. Seguro que podríamos haber repasado algunas frases, pero si quieres podemos practicar algunas ahora” - le digo.
Le pido que no se gire, para poder masajear su espalda, al acercarme veo que mi erección queda prácticamente frente a su cara.
− “¿Sabes una cosa, Alex?
− “Dime”
− “Tamara me lo ha contado todo”
− “¿Cómo todo?”
− “Si, hombre, no disimules, ya sabes, tus clases muy especiales de inglés” - añade con mojándose los labios con la lengua.
− “¡Joder!”
− “Bueno, aunque ella no quería contarme nada en un principio, soy muy persuasiva, no la culpes, ¿vale?”
− “Me lo imaginaba, sabía que la sonsacarías “- contesto.
− “Espero que no te importe que me lo haya contado, pero entre nosotras no hay secretos”
Silvia deja escapar un suspiro cuando mis manos alcanzan su zona lumbar y el comienzo de ese trasero y luego vuelvo a subir arrancándole otro suspiro.
- “No dejes nada sin masajear” - me advierte.
Envalentonado comienzo a acariciar esas posaderas, que brillan con el gel con las que lo masajeo y luego sigo por sus muslos hasta sus pies.
- “Mmmm, que rico, Alex” - suelta insinuante.
- “¿Puedes darte la vuelta?” - le pregunto para continuar con el masaje frontal.
Ella se apoya en sus codos y en esa posición resulta increíble tenerla así, desnuda, sonriente e invitándome a continuar, mientras mis manos acarician suavemente la tripita lisa y luego sus pechos, que primero rodeo con cuidado, pero ella asiente, para que lo haga con firmeza y rotundidad.
- “Ay, Alex” - dice al sentir mis dedos jugando con sus pezones.
En ese momento, se incorpora ligeramente, agarrada a mi nuca y me planta un morreo en toda regla. Sus manos se deslizan hasta mi entrepierna y delicadamente comienzan a acariciar mi polla por encima de la tela de mi pantalón, notando como una gran erección se forma tras su contacto.
− “Uffff, ¿pero que tenemos aquí?” - comenta mordiéndose el labio tras notar mi polla durísima.
− “Oh” - exclamo al sentir esos dedos dibujando la forma de mi miembro.
− “Qué maravilla” dice ella.
A continuación, Silvia bordea mi glande, dibujándolo con los dedos sobre la tela.
− “Que gusto, diossss, me encanta como me estás poniendo Silvia”
− “Ya veo que Tamara tenía razón, pensé que estaba exagerando, que pedazo de polla tienes Alex” - exclama humedeciendo sus labios.
− “Ah, Silvia” - digo excitado.
− “Quiero mi clase particular de inglés, tan intensa como la de Tamara”
Por un momento me olvido de donde me encuentro... y es que Silvia me ha puesto tan cachondo que mi otra mano se dirige directamente a su coño, para empezar a acariciarlo y así empezar a escuchar sus jadeos mientras me muerde el cuello ligeramente.
Me deleito con esos pechos preciosos pero lo más llamativo son sus gruesos pezones, los cuales están como una piedra de duros. Mi boca se dirige rápidamente hacia ellos y empiezo a lamer ese manjar. Ni me creo que después de haber tenido esa tórrida experiencia con Tamara, ahora me toque, con su amiga, esta rubia espectacular.
- “Ay, Alex, qué bien lo haces” - gime ella cuando mi lengua y mis dientes juegan con su pezón.
- “Shhhsss... no querrás que nos oigan” - le digo y le tapo la boca con la mía para besar esos deliciosos labios.
Después de sobar ese turgente pecho y succionar sin descanso ambos pezones, mis dedos se van introduciendo en esa cálida gruta, en su coño.
- “Que gusto diossssss, me encanta, no paressss”
Sólo escuchar su susurrante jadeo ya me pone por las nubes. A continuación, le invito a que se tumbe en la camilla y tirando de sus piernas dejo su sexo al borde, para acariciarlo, olerlo y darle una lametada a esa maravilla de pubis sin vello, que yo otras veces he tocado, pero no con la lujuria de ahora, por supuesto. Ahora, además, sé a qué sabe.
− “Qué guapa eres Silvia, eres preciosa…..” - digo admirando su belleza porque desde mi posición admiro ese cuerpo y ese rostro tan increíble.
Mi boca por entero se adentra en esos pliegues de su coño, para empezar a comérmelo con todas las ganas, recorriendo todos sus rincones y dándole lengüetazos ligeros a su clítoris, haciendo que esa mujer se retuerza sobre la camilla. Pero no puedo parar, no soy capaz de pensar con raciocinio y me vuelco en comerme ese coño casi de forma desesperada, separando sus labios mayores, para lamerla con mi lengua saboreando al mismo tiempo esos maravillosos pliegues que se mostraban ante mí. Mi lengua hace estragos en Silvia, cada lametazo es un pequeño suplicio para ella, haciendo que gima sin parar y su respiración entrecortada me confirma su máxima excitación. Su sexo supura líquidos y flujo por doquier, cosa que me confirma lo caliente que está, pero lejos de parar, incremento la velocidad de mi habilidosa lengua.
− “¿Qué me haces?, me vas a matar de gusto, aaahhhhh que gustazoooo, no pares por favorrrrr” - jadea entre temblores.
El clímax llega en cuanto alcanzo su clítoris y succiono con avidez.
- “Mmmmm... si, si, siii” - suspira.
Silvia entra en barrena y de su boca solamente salen jadeos y gemidos cada cual más escandaloso y ruidoso……hasta que el orgasmo llega sin avisar… un enorme torrente de flujo brota en cascada empapando mi cara totalmente mientras esa preciosa mujer convulsiona de placer.
− “Aaahhhhhh diosssss me corrrooooo “- repite sin cesar.
Yo sigo, sin dejar de lamer, escuchando esos gemidos en forma de lamento y sin pensar que nos puedan oir al otro lado de esa puerta.
− “Ah, sí, diossss... Alex”
Dejo de succionar su botón para que Silvia vaya soltando esa tensión un poco, tumbada sobre esa camilla, desmadejada, sudando y con la respiración agitada. Precisamente, la camilla, al igual que mi cara, está totalmente mojada y un pequeño charco de flujo gotea ligeramente hasta el suelo. Sin duda ha sido una buena corrida.
Por fin separo mi cara para comprobar ese jugoso coño que acabo de devorar y ni me lo creo. Todo lo que me está pasando últimamente es como un sueño increíble y creo que voy a tener que pellizcarme para comprobar que no es solo eso, un sueño... es una realidad.
− “Uf, Alex, cuanto tiempo esperando este momento” - me dice acariciando mi cabello y gimiendo con intensidad.
Esa frase me hace levantar mi mirada para observar esos ojos brillantes y parece que lo que dice es cierto.
− “Silvia ¿En serio has esperado este momento?” - le pregunto.
− “Si, ven, déjame verte como siempre he querido” - me dice sentándose al borde de la camilla y tirando de mí hacia su cuerpo.
En un abrir y cerrar de ojos, me saca toda la ropa, tanto mi camiseta, como mis pantalones que baja junto a mis bóxer y que yo ayudo con mis piernas para sacarlos por completo por mis pies y quedarme desnudo como ella. Ni tan siquiera pienso que estoy en una sala de masajes de la clínica y que si me pillaran podría costarme el puesto. Tener ahí desnuda a Silvia es demasiado como para pensar en otra cosa.
- “Tal y como Tamara la había definido” - dice aferrándose con su mano en mi polla totalmente tiesa.
- “Mmmmm” - emito yo en un suspiro al sentir esos dedos finos y largos bordeando mi miembro y pensando qué cosas habrán hablado de mí las dos cachondas amigas.
Sin dilación y tirando de mi polla hace que rodee la camilla para quedar al otro extremo, junto donde ella, tumbada boca arriba, saca su cabeza y queda colgando para dejar su boca frente a mis pelotas que lame un par de veces con su húmeda lengua.
- “Mmmm... y tan rico como decía” - comenta.
Desde mi posición veo la cara de Silvia al revés y cómo su lengua juega con mis bolas, mientras admiro el resto de su maravilloso cuerpo desnudo tumbado en esa camilla. Alcanzo su pecho y lo acaricio, sobando esa tersura. A continuación, Silvia pasa esa lengua por todo el tronco, subiendo hasta llegar al glande en donde juega en un rodeo, impregnándolo con su saliva y extendiéndola después tragándose una buena porción de mi polla.
- “¡Joder, Silvia!” - exclamo al sentir esa maravilla de boca, succionándome de una forma brutal en esa postura tan extraña como alucinante.
Mientras su mano sigue acariciando mis huevos, sus labios intentan abarcar al máximo y noto las paredes de su garganta, lo que me invita a marcar yo mismo el ritmo y follarme esa boca que tiene la posición perfecta para taladrarla, estimulado además con los sonidos guturales de su garganta.
- “Dioss... qué pasada” - exclamo cuando esa boquita traga y traga.
Me separo ligeramente de ella para que pueda coger aire y noto que al sacar mi polla un hilo espeso de babas queda colgando y ella recoge con su lengua.
- “Silvia, eres increíble”
- “Tu polla sí que lo es” - dice volviendo a tirar de ella “ahora mismo lo que necesito es que me folles, la quiero dentro de mí” - exclama con deseo.
Tras decir esto, se gira para quedar de nuevo sentada al borde de la camilla frente a mí. Sus piernas cuelgan y yo acaricio sus suaves muslos.
- “Venga, Alex, fóllame ya, por diosssss, estoy súper mojada, la quiero dentro de mí” - añade tirando de mi polla hasta que entra en contacto con su rajita.
− “¿Estás segura?” - digo como si tuviera fuerzas para hacerla rabiar.
− “Dios, Alex, venga... fóllame ya…no aguanto más”
Paso mi glande por esa empapada hendidura disfrutando de ese sueño hecho realidad.
− “¿Quieres meterla de una vez?” - dice desesperada.
− “Lo estoy deseando Silvia, eres una mujer increíble y no me creo que estemos haciendo esto”
− “Pues créelo…..estoy deseando que me la metas, dios…. que gorda la tienes, no sé si me entrará toda”.
− “Tranquila Silvia que voy a tener cuidado”.
Con lentitud empujo suavemente venciendo la inexistente resistencia de su sexo, el cual tan lubricado como está, acoge mi miembro con facilidad entrando hasta lo más profundo.
− “Ahhhh, diossss, como entra, sí Alex, qué gusto... la de pajas que me hecho soñando con esto” - dice con sus labios temblorosos.
Totalmente insertado a ella, la beso y comienzo un movimiento lento, follándola con suavidad, sintiendo como los músculos de su vagina se aferran a esa barra que la atraviesa. Es increíble que esa mujer con la que tantas veces he soñado y con la que me he masturbado a menudo en mis pensamientos, este ahora aquí y yo dentro de ella... reconociéndome que ella pensaba igual.
− “Venga empuja fuerte, dame más fuerteee” - gime Silvia acariciando mi espalda a medida que acelero mis embestidas.
Reconozco que me puede la ansiedad y la excitación, tener a Silvia frente a mí, desnuda y dispuesta a ser follada tras un orgasmo espectacular es algo sublime y sigo entrando en ella cada vez con más energía. Dejo la delicadeza para otra ocasión y comienzo a follarme a Silvia con brío, mis caderas empujan sin cesar haciendo que mi vecina grite de placer con cada embestida. Espero que fuera del set no se escuche, pero en ese momento me da igual, solo quiero sentir como ese coño me atrapa. Noto como sus jadeos y gemidos son cada vez más fuertes, hasta que siento uno largo, lo que indica un nuevo orgasmo, pero sigo martilleando, mis muslos y mi zona pélvica que choca una y otra vez, queda mojada con cada embestida, pero yo no me detengo. Tengo sujetas sus piernas y mi polla entra y sale de su coño sin descanso. La cara de Silvia, sudorosa, parece estar desencajada por el placer, se ha corrido varias veces y la follada parece no tener fin. Mi pene duro como un martillo pilón no deja de penetrarla, entrando hasta el fondo incansablemente.
− “Alexxx, me vas a reventar…..no paro de correrme, diossss” - gime ella sujeta con sus dos manos a mi cuello mientras yo la penetro con fuerza.
− “Me voy a correr yaaa Silvia, uffff, no aguanto mássss” digo yo, sorprendido incluso de haber aguantado tanto las embestidas como ese abrazo cálido de su sexo con intención de salirme.
− “Ni se te ocurra sacarla ahora, Alex, córrete dentro, quiero sentirte inundando mis entrañas” - suspira totalmente sofocada.
− “Ufff, yyyaaaaaaa me corro yaaaaaaa, oohhhh dioossssssss” - jadeo mientras mi polla suelta incesantes chorros dentro de ella.
Nos besamos, dejando que mi polla suelte todo mi cargamento dentro de Silvia y no me separo de ella mientras lo hago, pellizcando sus pezones y mordiendo esos carnosos labios para acabar fundidos en un apasionado beso y ella se agarra a mi cuello para no caerse.
− “Joder, ha sido una pasada…vaya forma de follarme, pensé que me moría de gusto, no sé cuántas veces me he corrido” - me dice lamiendo mi boca como una gatita y con cara de satisfacción.
− “Sí, ha sido una pasada, eres increíble, Silvia. Siento no haber sido más delicado contigo, pero me tenías a tope, estaba súper excitado Silvia”
− “Alex, nunca me han follado así, ha estado genial… el mejor polvo que recuerdo, espero que no sea el último, ji, ji, ji, ya habrá tiempo de delicadezas……ja, ja, ja,”.
− “Gracias Silvia, ha sido increíble, aun no me creo que lo hayamos hecho”
− “Pues créetelo, mira cómo me has dejado……estoy para el arrastre, me va a doler todo”
Por fin nos separamos y ayudo a mi vecina a incorporarse, quedando de pie frente a mí y darnos otro intenso beso cargado de pasión.
− “Uffff, me has hecho disfrutar como nadie, Alex, que ganas tengo de que vengas a casa, esto no ha hecho más que empezar…” - dice sonriente.
− “Tú también me has hecho gozar, ha sido una pasada, porque tú eres una mujer increíble. ¿De verdad que has soñado con esto?” - Pregunto incrédulo
− “Muchísimas veces... unas cuantas corridas tienen tu culpa” - me dice acariciando mi polla que se va desinflando poco a poco.
− “Pues tú también has sido la culpable de las mías”
− “Jajajaja... tiene gracia, pero cuánto tiempo hemos desaprovechado”
Tras decirme eso, volvemos a besarnos con ganas y es que no me creo que después de tanto tiempo, tocando su cuerpo en la consulta, deseándola a cada paso, viéndola en la urbanización, en la piscina y pensando quién sería el afortunado de estar entre sus piernas... y es que ni me creo todavía de lo que acaba de pasar.
− “Gracias Alex, eres un sol, te tengo que dejar que llego tarde a clase de yoga, a ver si me relajo un poco que falta me hace después de este polvazo, aunque dudo que me relaje…jjjjj”
− “Ok, deja que te ayude a vestirte”
Tras decir esto le ayudo, como otras veces a ponerse el top la ropa interior, las mallas y las zapatillas, mientras ella se deja hacer mirándome embelesada.
− “¿Te gusta que te vista?” - pregunto.
− “Y que me desnudes” - añade riendo - “Siempre fantaseaba que después de hacerlo, me follabas...”
Tras reponernos, nos vamos a la puerta de salida y al abrirla, Silvia se gira, viendo que no hay nadie cerca y un nuevo beso se posa en mis labios, esta vez algo delicado, nada salvaje como los otros y es delicioso sentir su tacto y humedad en mis labios.
− “Gracias, has sido fantástico conmigo, no lo olvidaré nunca”
− “Gracias a ti, has cumplido un sueño” - respondo en bajito.
Por suerte el set en el que ha ocurrido todo está alejado de otras salas y la recepción y nadie más parece haber notado algo raro, pues ambos mostramos normalidad, mientras yo le apunto la siguiente cita en el ordenador para un nuevo masaje y nos miramos cómplices sabiendo que no será, para nada, normal.
Continuará...
Sylke & Álvaro
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