Xtories

La urbanización del deseo (Capítulo 7)

Llevo meses soñando con este momento. Cuando Tamara me suelta el cinturón y me desnuda, sé que la fantasía se vuelve realidad. Pero lo que viene después no es solo sexo; es una revelación que cambiará nuestras vidas y pondrá a prueba nuestra discreción.

Sylke and Friends11K vistas9.6· 32 votos

La Urbanización del deseo

Sylke & Álvaro

Capítulo 7

Tamara me suelta el cinturón y de un tirón baja tantos mis pequeños pantalones como mi bóxer, dejándome totalmente desnudo. Su mano hace presa de mi pene y lo observa mientras me masturba con suavidad, sus cálidos dedos se deslizan a lo largo de mi miembro sin descanso, haciéndome estremecer por el placer que me está proporcionando.

− “¡Qué maravilla!” - me dice suspirando.

Yo no acabo de creerme lo que está sucediendo y es que ni cuando sus labios atrapan los míos, su lengua juguetea con la mía o sus manos me acarician de esa forma en una lenta masturbación.

− “Alex estoy deseando tenerte dentro….ahh” - dice ella tras separar su boca.

Mis manos recorren cada centímetro de su escueto camisón, tocando sus pechos a través del encaje de una forma bien distinta a cómo había hecho hasta ahora y he de reconocer que hacerlo así, es algo súper sensual, noto cómo sus pequeños pezones se endurecen con el contacto suave de las yemas de mis dedos y oírla ronronear como una gatita, es adictivo. Tamara es una mujer increíble, que ha formado parte de mis fantasías tras su paso por la clínica. Ahora nos besamos, estoy tocando sus pechos, su culo y ella al tiempo mece mi miembro con suavidad. Es que ni me lo creo.

− “Me encantan tus pechos Tamara, son preciosos” - le digo admirando sus ojazos y luego esas tetas tan bien puestas.

Tras decir esto, deslizo los tirantes del camisón hasta que éste cae vaporosamente sobre su cintura y sigo acariciándolos, esta vez directamente, intentando alargar el momento. Tiro de su culo para alzarla y que ella quede de pie, mientras mi boca se apodera de esas preciosas tetas, ya que me quedan a la altura perfecta, recreándome en la suavidad que tantas veces toqué y ahora tengo para mí sólo, para jugar con mis dedos, mis labios, mi lengua... y hasta mis dientes de esa forma que he soñado siempre.

− “¡Uh, Alex!” - oigo como gime, mientras acaricia mi nuca.

Me separo de ella y agarrando el pequeño tanga por los costados lo deslizo por sus largas piernas hasta dejarla totalmente desnuda.

Por un momento quedo inmóvil, mis manos se paralizan y contemplo la belleza de Tamara desnuda, como nunca he hecho.

− “¿Te gusta lo que ves o no?” - pregunta ella sorprendida por mi quietud.

− “Tamara, eres increíble... eres un bellezón” - respondo absorto ante ese cuerpo.

− “Pero si ya me has visto desnuda mil veces”

− “Sí, pero no para mí solo y de esta forma” - añado y comienzo de nuevo a morder sus pezones, mientras acaricio su culo, notando su tersura y suavidad.

− “¡Pues es todo tuyo, Alex!”

No es necesario que insista, pues me estoy devorando ese cuerpo, que tantas veces he podido tocar, pero con unos guantes de látex, de la forma más pulcra y profesional que podía, pero no, ahora estoy tocándola con todas mis ganas, con lascivia con mi boca, mis manos, mi mente....

Agarro a esa preciosa mujer por la cintura y tirando los papeles de inglés que hay sobre la mesa, la siento sobre ella, quedando sus piernas abiertas ante mí. Sin levantar mi trasero de la silla me acerco a ese coño que aspiro, para luego empezar a devorar con todas las ganas, chupando y degustando a tope y es que, además, Tamara está deliciosa... deslizo mi lengua por su entrepierna, disfrutando de cada poro de su piel y es especialmente rica en los pliegues de ese coño depilado que abro para sentir esos efluvios que devoro, mientras sus gemidos envuelven la habitación.

− “¡Fóllame, Alex, por Dios!” - me dice agarrada a mi pelo atrayéndome hacia ella en ese coño que yo devoro con fruición.

− “¿Estás segura?” - digo separando mi cara de su sexo y mirando sus ojos brillantes

− “Lo estoy deseando, Alex, estoy súper excitada, quiero sentirte dentro de mí de una puta vez” - suspira.

Me levanto de la silla con mi pene totalmente erecto y lo paso varias veces por ese coño que acabo de lubricar con mi saliva y ella lo acaricia al mismo tiempo, al igual que mis huevos que están hinchados. Apoyo la punta en su rajita, dispuesto a taladrarla, pero ella agarra firmemente mi polla y la separa, dejándome algo confuso. Ella sonríe, para a continuación dar un salto de la mesa para ponerse de pie frente a mí. Me quedo algo pasmado, pues la penetraría como ella quería. Me planta un beso tierno en los labios que acaba siendo una lucha de nuestras respectivas lenguas, separa su cara de la mía y sonríe.

− “Ven anda, vamos a mi cama, allí estaremos más cómodos” - me dice y tirando de mi polla camina delante de mí mientras yo observo ese culo danzando y es que no me creo que me vaya a follar a esa preciosidad.

Llegamos a su habitación y sin más preámbulos, me coloca de espaldas a la cama junto a su borde y de un empujón todo mi cuerpo cae sobre el mullido colchón mientras ella sonríe allí plantada de pie.

Como una gatita hambrienta ella se sube a la cama, gateando hasta ponerse entre mis piernas y sin dejar de mirarme a los ojos ni un momento, agarra mi polla con una mano y comienza a lamer el tronco en su totalidad, muy despacio, pero con toda intensidad. Mi cuerpo reacciona de inmediato al sentir sus labios sobre mi piel, un torrente de placer sacude mi espalda, haciéndome estremecer. Tamara, tras regalarme otra de sus sonrisas, abre su boca y sus cálidos labios hacen desaparecer mi glande en su interior, para avanzar hasta sentir su garganta, yo ahí creí morir…

− “¡Diosssss, que gusto Tamara!” - digo yo al sentir semejante placer.

Esa morena sigue succionando mi pene, no de una forma brusca precisamente, pero sí constante, con total dedicación, llevándome al clímax y haciendo que todo mi cuerpo tiemble de gusto.

Tengo claro que de seguir así me correré en breve, puesto que Tamara la chupa de una forma increíble, así que, me incorporo un poco haciendo que Tamara deje de chupar y la atraigo hacia mí, haciendo que ese maravilloso cuerpo se coloque sobre el mío y ambos desnudos sobre esa cama nos dejamos llevar por otro beso tórrido y sentido. No decimos nada, no hace falta, está todo dicho en nuestros besos, en nuestras miradas... aun así se lo expongo:

− “Tamara, eres un sueño”

De pronto ella me muerde el labio, se incorpora, de tal modo que su entrepierna queda en mi boca y la suya frente a mi polla que vuelve a tragar con ganas y yo aprovecho para devorar ese sexo ardiente y delicioso, con nuestros cuerpos colocados en un perfecto sesenta y nueve de lo más increíble. Lamer esos labios vaginales con suavidad es todo un placer, pero creo que es que ni me creo que al mismo tiempo esté recibiendo sus labios y su lengua en mi polla.

Mis manos acarician esos perfectos glúteos con tanta delicadeza que hasta le hago cosquillas, lo noto por cómo ronronea con mi polla en su boca y cómo su piel se eriza en cada contacto de mis dedos. Tras un rato acariciando su culo, mis dedos pasan a su sexo y mientras mi lengua sigue trabajando esos labios, los mismos que he visto en la consulta y ahora me estoy comiendo y apartando con mis dedos al mismo tiempo para descubrir ese capuchón que envuelve su clítoris y apoyar la punta de mi lengua en él y justo en ese instante Tamara deja de chuparme y un largo suspiro salió de su boca.

− “Ah, que gozada, no pares por favorrr, ahhh, Alex, síii”

Sujeto sus piernas con mis manos para evitar que las cierre y mi boca se acopla por completo a su sexo comenzando a succionar de forma continua y desenfrenada hasta que consigo el primer orgasmo de Tamara. Es maravilloso ver su cuerpo sucumbir al placer gracias a mi lengua y mis labios, escuchando sus gemidos al tiempo que intenta cerrar las piernas para que deje de lamerla, pero mis manos se lo impiden, dejando su sexo totalmente expuesto a mi lengua juguetona e insaciable. Sin dejar que siquiera se recupere continúo lamiendo y succionando su botón hasta que un segundo orgasmo hace su aparición.

− “¡Ay, pero que me estás haciendoooo!” - dice en un largo jadeo.

Ella se revuelve intentando escapar, porque está perdiendo el control y es incapaz de chuparme, ya que, la oigo gemir presa de ese orgasmo, pero yo quiero que se corra varias veces.

− “¡Me estas matando de gusto, aahhhhhh, ufffffff!” - gime sin parar y eso me motiva a seguir.

Ayudado con mis manos, separando los cachetes de su culo, endurezco mi lengua y empiezo a penetrar su sexo con ella, haciendo que Tamara suspire casi sin aliento.

Motivado y totalmente entregado a mis lametadas, meto mi cara entre sus piernas y de una manera más salvaje, sigo follándola con mi lengua y por debajo pellizco sus pezones, lo que provoca que esa preciosidad, tenga un tercer orgasmo, pero además con una corrida brutal, es indescriptible el torrente de flujo que me baña por completo el rostro, sintiendo como ella tiembla como una hoja, sus piernas no pueden aguantar y de su sexo sigue manando un delicioso néctar que sabe a gloria y que intento atrapar en mi boca.

Por fin, Tamara, cae rendida a mi costado y veo que se ha quedado medio desfallecida, así que simplemente acaricio ese trasero y dejo que se recupere del delicioso orgasmo que acaba de vivir.

− “Madre mía, menuda corrida… te he puesto perdido” - dice ella avergonzada y todavía jadeante.

− “Ha sido la corrida más brutal y espectacular que he visto nunca.”

− “Uf, Alex, ¿Qué me has hecho?”

Me siento orgulloso de ver su cara de satisfacción.

− “Me inspiraste y ya ves, lo más bonito del mundo es ver correrse a una mujer cómo tú y nada menos que tres veces”

− “Sí, soy multiorgásmica, pero nunca había soltado esos chorros. Eres tremendo”

− “Pues ha resultado de lo más excitante, Tamara, me ha encantado sentir tu flujo en mi boca, sabes muy bien” - añado

− “¿De verdad te ha gustado?”

− “Me ha encantado…. ha sido flipante“

− “Pues ahora te voy a cabalgar hasta dejarte seco y que te corras de gusto y que nunca lo olvides” - dice sonriente.

Sin dejar una pausa, se coloca a horcajadas sobre mi polla y tras cogerla con la mano y agitarla varias veces, acaba situándola frente a su coño, se deja caer sobre ella hasta que queda ensartada por completo.

− “Ufff, que ganas tenía de sentirla dentro” - dice soltando un suspiro largo y cerrando los ojos.

− “Y yo... de sentirte a tí” - repito jadeante igual que ella

Ella empieza a botar lentamente, haciendo que ese contacto máximo se sienta alucinante, lo que ambos parecíamos estar soñando y así se lo digo.

− “Uf Tamara, eres una pasada”

Ella sonríe al escuchar mis palabras cabalgando con más energía, a un ritmo casi trepidante, haciendo que sus tetas boten a cada contacto y al mismo sienta como ese coño me atrapa de maravilla y ella apoya sus manos en mi pecho para poder trotar sobre mí como una experta amazona, acariciando mi pecho al tiempo que gime profundamente, mientras sube y baja cada vez más rápido. El sonido que produce su sexo encharcado contra mí es más audible con cada embestida y es un sonido que se acompasa con nuestros propios jadeos. Es tal la velocidad que imprime a sus movimientos que a punto hemos estado un par de veces de desacoplarnos, aunque lo que de verdad pasa es que ella cierra los ojos para volver a correrse gritando:

− “Ah, síiiiii diosssss otra vez me corro, Alex, qué pasada, aahhhhh”.

Yo ya estoy a punto también y ni acabo de creerme mi poder de aguante con semejante amazona encima, pero el hecho de estar agarrado a esas caderas o pellizcar esos duros pezones, de una forma tan diferente a como siempre los he palpado me hacen motivarme y logra que bata mis propios récords... Y la verdad, hago lo posible para que eso no termine nunca.

− “Ah, síiiiii qué gusto, Alex... aahhhhh” - gime ella y me mira asombrada, pues tampoco se cree que no me haya corrido todavía.

Aun así, hago todo lo posible por aguantar, creo que son tantas las ganas de hacerlo con Tamara desde hace tiempo y no quiero defraudarla, además de querer disfrutar yo mismo de ese chochito que sigue corriéndose y apretando mi polla dentro de ella. Resulta tan delicioso sentirse follado por una preciosidad de mujer como Tamara, que no voy a poder soportar más mi propia tensión. Quizá no vuelva a tener sexo en un año, por eso quiero aprovechar este momento al máximo.

Tamara se deja caer y comienza a hacer movimientos pélvicos envolviendo mi vástago al tiempo que me besa en la boca mientras con toda la pasión en un movimiento rítmico de sus caderas de adelante a atrás y por un momento que deja de besarme y con ese roce tormentoso matándome de gusto, el culmen es cuando mi boca choca contra sus perfectos pechos. Mi lengua se centra en sus pezones y tras mordisquearlos con suavidad, endureciéndolos aún más, mis manos abarcan el contorno de sus tetas sin dejar de acariciarlas y de sentir que me voy a correr irremediablemente, así que, me dejo llevar hasta el ansiado orgasmo.

− “Tamara, uff... me voy a correr ya” - digo entrecortadamente.

− “Que bien, me estas matando de gusto…no puedo aguantar este ritmo mucho más” - contesta ella

Veo su cara enrojecida y perlada de gotas de sudor.

− “No pares Tamara……sigue moviéndote” - animo yo para que no cese en ese rico baile.

− “No paro, no, yo también voy a correrme, ahhhhh”

− “Me corro, aahhhh, síiiiiiiiii”

− “Yo también, aahhhhhh, me matassssss, Alexx.... aaahhhhhhh”

De forma increíble nuestros cuerpos se quedan totalmente insertados y se escuchan nuestros jadeos y nuestras respiraciones entrecortadas, mirándonos a los ojos.

Ambos quedamos exhaustos sobre su cama... el uno sobre el otro. Yo acaricio su cara y la beso en los labios con pasión, ya que, no estoy seguro ni de que realmente haya sucedido, lo he soñado tanto... me he masturbado en tantas ocasiones pensando en ella que ahora no quiero que termine nunca. Necesito disfrutar del momento, recordar cada segundo vivido para cerciorarme de que ha sido real.

Acaricio el redondo trasero de Tamara que está agotada, su pecho sube y baja con rapidez, aun no se ha recuperado y sobre mi pecho descansa su cuerpo exhausto.

− “¿Cómo estás?” - le pregunto acariciando su enrojecido y húmedo rostro.

− “De maravilla, Alex... nunca he vivido nada igual”

− “Yo tampoco”

Así permanecemos un buen rato, comentando lo bien que lo hemos pasado y contando que esto se tiene que repetir, no puede quedar en anécdota y es inevitable que vuelva a pensar en las malditas cartas de Bea... ella de alguna manera ha acertado... ¿o es que realmente lo tenía escrito en el destino de mi forma de colocar esos naipes del tarot?

Salimos de la cama camino de la ducha donde nos refrescamos, nos aseamos y también nos amamos de nuevo en un increíble polvo bajo el agua caliente y es que no sé ni de donde saco fuerzas, pero ese cuerpo es increíble y me da energía con solo sentirlo.

Cuando nos vestimos, bajamos a la cocina a recuperar fuerzas y volvemos a rememorar lo vivido mientras tomamos un café. Ella se me queda mirando en silencio unos segundos para acabar diciendo:

− “Ha sido una pasada Alex, me he corrido un montón de veces…..y he disfrutado de lo lindo, gracias por hacerme sentir la mujer más dichosa del mundo”

− “El placer ha sido mío Tamara, ni en mis mejores fantasías lo hubiera imaginado así, eres una mujer extraordinaria, guapísima, súper atractiva, con un cuerpazo escultural y me has hecho gozar muchísimo. Ha sido mucho mejor de como lo había soñado tantas veces… te lo juro” - digo con sinceridad.

− “Espero que lo repitamos más veces Alex, estoy deseando volver a vivirlo”

Tras decir eso se acerca a mí y nos morreamos de nuevo.

− “Lo estoy deseando igualmente, Tamara, es imposible cansarse de ti. Eres una diosa. La de veces que he soñado con esto.” - añado.

− “Eres un cielo de hombre en todos los sentidos”

Acabamos besándonos de nuevo y en un momento dado ella coge su móvil diciendo:

− “Uf, tengo tres llamadas perdidas de Silvia, ji,ji,ji ¿Cuánto tiempo ha pasado? Había quedado con ella”.

− “Seguro que quiere saber cómo van las clases” - digo yo riendo.

− “Sí, sí, si ella supiera.” - responde sonriente.

Pongo mi mano sobre la suya para decirle:

− “Oye, no le digas nada de esto a Silvia ¿eh?”

− “¿Por qué? Si es la cosa más bonita que me ha pasado en mucho tiempo, tengo ganas de gritarlo, Alex”

− “Creo que no es buena idea, Tamara... Recuerda, mi trabajo... somos vecinos... Ya sé que ella es tu mejor amiga, pero quizás no lo entienda. Soy su enfermero.” - le intento explicar.

Ella pone un bonito mohín en su rostro, pues estoy seguro de que está loca por contárselo a su amiga.

− “De todos modos, creo que ella se lo habrá imaginado, Silvia es muy inteligente” - me dice.

− “Uf, pues esta tarde tengo clase en su casa con ella. Espero que no me note nada raro”

− “Tú por si acaso, vete preparado, ji, ji, ji hoy no sales vivo de su casa, ja, ja,” - dice riéndose a carcajadas.

Tengo que centrar mis ideas y desde luego que sería rematar el día a base de bien, pero lo que ha sucedido hoy es extraordinario, algo que no voy a poder olvidar fácilmente, pero tengo que cambiar el chip e intentar mostrarme como siempre con Silvia. Lo último sería montar un escándalo en el vecindario o en mi trabajo.

− “Alex, no pongas esa carita de pena, que, seguro que estás deseando follarte a mi amiga, ¿o me lo vas a negar? - me pregunta ella.

− “Bueno, no soy un hipócrita, Silvia es muy guapa también y su cuerpo una tentación, aunque no me había planteado nada” - digo mostrando sinceridad, pero al mismo tiempo imaginando lo que debe ser follarse a esa rubia impresionante.

− “Ya lo sé, eres un amor, siempre tan cuidadoso en todo, incluso para dar placer eres increíble, Alex... por eso me gustaría que le dieras una buena tunda a mi amiga. No me voy a sentir celosa, al contrario, me encantaría que le dieras el mismo gusto que me has dado a mí, aunque el record de orgasmos los voy a tener yo, uff“

Acaricio el rostro de esa bella madura que es un portento de belleza y otro portento haciendo el amor.

− “Tamara, no niego que me encantaría, pero no quiero que algo loco arruine nuestra amistad y quizás algo más.”

− “Te entiendo, tranquilo, soy una tumba, pero vete preparado para lo que pueda pasar esta tarde y quiero que me prometas que sea lo que sea que pase, tienes que contármelo con pelos y señales” - me dice mirándome con sus ojazos.

− “¡Vale!, te contaré todo lo que suceda en su casa, aunque no creo que pase nada ni parecido a lo que ha pasado aquí”.

Volvemos a besarnos y Tamara ronronea cuando acaricio sus pechos sobre su blusa.

− “Gracias por todo” - me dice.

− “Lo mismo digo, gracias por hacerme sentir especial”

− “Tú sí que me has hecho sentir especial, no lo olvidaré nunca”

Nos despedimos con un último apasionado beso y quedamos en vernos al día siguiente por la mañana a la misma hora para continuar con las “clases”, aunque no tengo muy claro si podremos practicar el inglés precisamente.

Continuará...

Sylke & Álvaro