Xtories

A la vecina le gusta la vecina

Mati llega a tu puerta con una excusa banal, pero sus intenciones son claras. Te propone un juego peligroso: follar con una mujer que no sabrá quién eres, mientras tú disfrutas de su cuerpo sin que ella conozca tu rostro. ¿Te atreves a cruzar la línea del anonimato?

jase23K vistas9.2· 21 votos

Habían pasado 10 años desde la primera vez que mi vecina, Mati y yo follamos, durante esos 10 años nuestros encuentros habían sido aunque esporádicos bastante intensos. Unas veces aprovechando la ausencia de mi mujer y mi hija otras veces, aprovechando la ausencia de sus hijas, cada vez mas esta ultima ya que sus hijas se iban haciendo mayores y abandonaban la casa durante largos periodos. Además mi mujer siempre me decía que los vecinos estábamos para hacer favores, y Mati le gustaba que le hicieran favores, sobretodo yo.

Mati había cumplido ya los 54 años, pero se conservaba físicamente como una jovencita y muy caliente. Como ella misma decía por su coño habían pasado muchas pollas y lenguas. La fidelidad nunca había sido su fuerte, ni recién casada, en el viaje de novios que fue un crucero, la primera noche su marido se emborracho, ella aprovecho para hacerlo con dos jóvenes camareros, mientras el dormía la mona.

Se acercaba finales de agosto, y había coincidido que las hijas de Mati estaban con su padre de vacaciones, y mi mujer y mi hija estaban en el pueblo con la familia de mi mujer. Por eso no me extraño cuando a las 8 de la noche, aunque aun era muy de día, llamaron a la puerta y al abrir era Mati.

- Buenas tardes–noches vecino, venia por si me podía dar algo de leche que en casa no tengo – dijo, con el jarrito de cristal en la mano.

- Entra, que yo te daré leche – dije.

- Grasias vecino – dijo entrando.

Todo por si había algún vecino cotilla.

- Parece que los años no pasan para ti.

- Adulador, no tienes que mentirme para que me abra de piernas.

- No son mentiras, el otro día estaba con un cliente tomándome una cerveza y pasaste. El cliente se fijo en ti. Me pregunto si te conocía.

- ¿Qué le respondiste?

- Que eras vecina.

- Nada mas.

- Me habría gustado decirle que tenias un coño listo para ser follado.

Sonrió.

- Vamos al lió, que la leche... se enfría.

- Y tu la quieres calentita.

- Siiiiiii.

Volvió a reír.

- Aquí como la ultima vez.

La vez anterior lo hicimos en el salón comedor, sobre el sofá, sobre la mesa...

- Aprovechamos y lo hacemos en la cama - dije.

- Mejor. Vamos p’arriba – dijo Mati.

Comenzó a subir las escaleras. Normalmente le gustaba usar pantalones ajustados que marcaran su silueta. Pero llevaba minifalda, pronto supe porque. Cuando el desnivel de la escalera me lo permitió mire debajo de su faldita, esperaba ver sus braguitas, pero no llevaba nada. Iba lista para ser empollada y nunca mejor dicho. No espere a llegar arriba, subiendo las escaleras me baje la cremallera y me saque la polla. Ella al llegar arriba miro hacia mi, yo tenia la polla en la mano.

- Así me gusta que tengas la herramienta a mano

- Y a mi me gusta que tengas el coño a la vista.

- Tengo que ir preparada por si alguna polla viajera busca refugio.

Había llegado a su altura, busque su boca con la mía, mientras mi mano tocaba su húmedo coño. Ella a su vez me agarraba la polla.

- Que ganas tenia de tenerla en la mano.

- ¡Solo en la mano!

- Y dentro del coño.

Entre besos y caricias, llegamos a la habitación, frente a la cama.

- Que suerte tiene tu mujer. Yo me tengo que conformar con las sobras.

- No te quejes que son buenas sobras.

Pocos minutos faltaron para que ambos estuviéramos desnudos sobre la cama, y pocos mas para que folláramos.

Cuando terminamos, permanecimos un buen rato callados recuperando fuerzas. Fue ella la que rompo el silencio.

- ¿Cuando vuelve tu mujer? – pregunto.

- No has tenido bastante, ya estas pensando en la próxima.

- Yo nunca tengo bastante – dijo riendo – en serio cuando vuelve.

- La iré a buscar la semana que viene, y el domingo nos volveremos.

- Ósea que este fin de semana no tienes nada que hacer.

- Bueno sin nada que hacer... hay muchas Matilde’s necesitadas.

- Bobo, ya se que tienes otras...

- Aunque ya sabes lo que se dice, “Mas vale coño en mano...” si tienes algún plan.

- Es gracioso, “Mas vale polla en mano que ciento volando”..

Soltó una carcajada.

- Es ingenioso. Plan lo que se dice plan no, pero tengo algo pendiente que te puede gustar.

- Tu dirás.

- No se si lo sabes, bueno las malas... buenas lenguas ya te lo habrán contado.

Sobre Mati me habían contado varias cosas, si estaba con fulanito que era casado, o menganito que era viudo, o... y muchas mas cosas que había escuchado en los últimos 10 años.

- No se a que te refieres.

- ¡A la joven viudita!

- ¡¡¡Joven viudita!!!

Me hice el sorprendido, aunque según las lenguas, malas o buenas, decían que se veían con cierta frecuencia.

- Si Victoria, Vicky, la vecina de callejón, que murió el marido hace 10 años. Tiene 40 años.

- Te refieres a la madre de Carla... “la piernas abiertas”

- Esa misma.

A Carla la llamaban “la piernas abiertas” pues tenia escasamente unos 22 años y ya tenia 3 hijos de padres diferentes, en el ultimo carnaval la pillaron follando en un portal. Se podría decir que era bastante promiscua.

- A diferencia de la hija es una santurrona.

- Si santurrona, de tal palo tal astilla.

- No me digas que...

- Vicky... ya conocía mas pollas que yo pueda conocer en mi vida. Se quedo embarazada a los 18, y tres años mas tarde se caso con Juanito “el largo” un trozo pan. Que era de mi edad.

Hice unos cálculos matemáticos, si Juanito era de la edad de Mati, de no haber muerto tendría 54, y Vicky tenia 40, se llevaban unos 14 años. Que si Vicky tenia 20 años al casarse Juanito tenia los 34.

- Entonces Juanito tenia 34 cuando se caso, aguanto 10 años.

- No seas mal pensado, bueno si que puedes pensarlo... puede ser que Vicky fuera mucha mujer para... Aunque lo cierto que desde su muerte ella ha sido ejemplar...

- ¿Ejemplar?

- Si, hasta... mejor te lo explico. Nuestras familias siempre se han llevado bien. Hace un mes aproximadamente, coincidimos en el cumpleaños de su hermano.

Si no mal recordaba hace cosa de un año las “lenguas” me habían dicho que el hermano de Vicky y ella estaban juntos.

- ¿Cuantos hermanos tiene Vicky?

- Uno, Braulio. No pienses tanto... si hace un tiempo se metía entre mis piernas, pero eso ya paso, quedamos como amigos.

Me pregunte ¿Cuántos habrán quedado como amigos de ella?

- Por eso fuiste a la fiesta de cumpleaños.

- Si por eso, pero lo que te iba a explicar, a la vuelta de la fiesta, Vicky se vino en mi coche, me invito a tomar una copa. La copa se convirtió en dos, tres... no se las que fueron, la cuestión fue que nos calentamos y termine por comerle el coño.

- ¿Tu a ella?

- Bueno fue mutuo, fue... muy caliente. Después de esa vez nos hemos vuelto a ver unas cuantas veces, y la semana pasada me confeso que echaba de menos una buena polla. No se porque me acorde de ti, pero no dije nada. Pero ayer sabiendo ya que tu estabas solo... me volvió a decir que le gustaría que una polla le taladrara el coño.

- ¿Y?

- Pues que tu y ella... – dijo.

Con los dedos índice y pulgar de la mano izquierda hizo un circulo, por el cual introdujo el índice de su mano derecha varias veces, sonriendo.

- ¿Quieres que me la folle?

- Siii, pero he pensado en algo mas excitante. Quiero que sea una sorpresa. Supongo que mañana viernes a esta hora estarás libre.

- Si claro... pero yo aun no he dicho...

- Vas a decir no, a follarte a una mujer de 40 con un coño caliente.

- Pero ella me conoce...

- De eso no te preocupes lo he pensado, para que además sea mas excitante. No puedo esperar. La voy a llamar por teléfono.

Se levanto y se acerco a la minifalda, saco un teléfono móvil. Y llamo.

- Vicky.

-...

- Si, no se. Espera, te acuerdas lo que hablamos ayer.

-...

- No de eso no, lo de la polla.

-...

- Si, mañana a las 8 de la tarde en mi casa.

-...

- Ahora...

Tapo el auricular con la mano.

- Otro... media hora – pregunto Mati.

Yo afirme con la cabeza a la vez que me encogía de hombros.

- Dame media hora y voy a tu casa... – termino diciendo antes de colgar y dejar el teléfono en la minifalda.

Volvió a la cama.

- Vamos que tengo media hora, tengo que ir a ver a Vicky.

- Pero después de estar aquí vas...

- La chica esta sola, y necesita a alguien...

- Pero...

No pude decir nada mas, me cogio la polla, y unos minutos después volvíamos a follar, con el limite de tiempo de media hora.

No se había cumplido la media hora cuando Mati se había vuelto a vestir, con la camiseta, en esta ocasión no se había puesto el sujetador, y como los pezones los tenia durísimos, se le marcaban en la camiseta y la minifalda con el coño al aire.

- Te dejas el... sujetador

- Mañana me lo llevas, recuerda a las 8. Me voy que un coño me esta esperando.

- No olvides la jarra de leche.

Desde el marco de la puerta se giro.

- No creo que me haga falta, ya levo bastante leche dentro – dijo soltando una carcajada.

Unos segundos después escuche cerrar la puerta de la calle. Por la noche tuve sueños calientes pensando que habría preparado la mente calenturienta de Mati, para con la vecina.

Al día siguiente como era viernes solo trabaje por la mañana, y me fui a comer a uno de los bares cercanos de casa, vi pasar a la vecina Vicky, no era la primera vez que me fijaba en ella, pero si la primera vez desnudándola con la vista. Era algo mas baja que Mati, también algo mas rellenita, en todo su cuerpo, aunque no mucho donde mas se notaba era en el par de tetas que tenia, por un momento me excite pensando como estaría desnuda y sobretodo follando.

La tarde se me hizo larga no, larguísima, antes de la 8 ya estaba llamando a la puerta de Mati, también podía haber ido por el tejado, pues el tejado era una gran terraza que daba a la de Mati, solo había que saltar un pequeño muro de menos de 1 metro. Pero decidí hacer lo que ella, llamar a la puerta con una jarra vacía.

Llame a la puerta. Y me abrió Mati.

- Buenas tardes, vesino.

Mati iba enfundada en una bata azul, semi-trasparente que me permitía ver que no llevaba nada debajo.

- Venia a pedirte algo...

- Sin problemas, aquí estamos para hacer favores – dijo a la vez que me invitaba a entrar en su casa.

Ya dentro.

- ¿No me has traído el sujetador?

- Si, adivina donde lo traigo.

No había mucho que adivinar pues siendo agosto en el sur, hacia bastante calor, solo llevaba puesta una camiseta blanca y un bañador de parta larga.

- Vamos a ver, debajo dela camiseta – dijo quitándome la camiseta – no esta.

- Frió, ya no queda mucho mas donde buscar.

- Veamos debajo del bañador – dio un tirón hacia abajo – no solo esta el sujetador sino que también hay una pollita necesitada.

El sujetador había caído al suelo, ella me acaricio la polla. Entonces sonó el timbre de la puerta.

- Debe de ser Vicky..., ven.

Me condujo a una habitación, la de su hija mayor, en aquella habitación habíamos hecho verdaderas folladas.

- Desnúdate, y ponte esta mascara, la compre hace unos años en México.

Me dejo encerrado en la habitación, me hizo gracia la mascara era de las usadas para la lucha libre en México, de un oro brillante con una cresta de pelo. Adivine las intenciones de Mati, mientras me ponía la mascara, la escuche hablar y algo mas con Vicky, esta ultima decía que estaba nerviosa, por la sorpresa. Poco después las escuche en la habitación de Mati, y unos minutos después escuchaba los gemidos de placer de Vicky, abri la puerta un poco, solo escuchaba aquellos gemidos profundos de Vicky, decidi polla en mano y masturbándome, acercarme a la habitación de Mati. En la puerta quede asombrado, ambas estaban desnudas, Vicky sobre la cama con las piernas abiertas, y la cara de Mati entre las piernas comiéndole el coño. Vicky estaba tan excitada que se tapaba la cara con la almohada intentando amortiguar los gemidos, pero sin conseguirlo, por lo que no me vio hasta que Mati se lo dijo.

- Aquí esta tu sorpresa...

Mati se había separado de Vicky, podia verla desnuda en su máximo esplendor ofreciéndome su coño. Cuando Vicky me vio dio un pequeño grito.

- No querías una polla pues aquí esta, si no es la mejor polla que conozco es una de las mejores.

- ¿Quién es?

- Eso es lo mejor, que te va a follar sin saber quien es, cuando vayas por la calle pobras imaginar que es cualquiera.

Me acerque a Vicky, Mati le estaba masajeando las tetas, y chupándole los pezones, Mi polla estaba casi al máximo, solo le faltaba un poco, decidí restregarla por los húmedos labios vaginales de Vicky. No tardo en ponerse dura como la piedra, Vicky por el contrario parecía un flan, no solo por los nervios de saber lo que le esperaba, sino también porque estaba llegando a su primer orgasmo de la noche.

- Estoy llegando... – dijo Vicky.

Mati estiro la mano acariciándome la polla, y después abriendo los labios vaginales de Vicky.

- Métesela, hazla disfrutar – dijo Vicky.

Nunca me han gustado os tríos pero aquello era excitante, sin mas cogiéndome al los muslos de Vicky, al principio lentamente, para de pronto meterla entera. Vicky dio un grito, parte por la sensación del pollazo y parte por el orgasmo alcanzado. Vicky no dejaba de jadear y pedir que no parara que siguiera, hice que pusiera sus piernas en mis hombros, haciendo que las penetraciones fuesen mas profundas y según ella mucho mas placenteras como testigo teníamos a Mati, que al lado se estaba masturbando excitada de escuchar a Vicky. Tras un rato y algo cansado decidí dejarme caer sobre ella, para que sintiera mi respiración cansada y entrecortada, a la vez que alcanzaba un segundo orgasmo.

Me coloque a su lado, entonces fue Mati la que tomo el relevo, volvió a meter su cara entre su piernas, y volver a comerle el coño. Poco después Mati se separo de Vicky, me miro la polla y se la metio en la boca.

- Ehhh – protesto Vicky – esa polla era para mi.

- Toda tuya – dijo Mati separándose del coño de Vicky.

Entonces ayudo a Vicky a que se pusiera encima mío y cabalgara. Mati no solo aguantaba firmemente a Vicky sino que seguía manoseándole las tetas y pezones.

Tras el tercer orgasmo de Vicky, Mati y ella se dejaron caer al lado, olvidándose de mi.

Vicky, comenzó a besar el cuerpo de Mati que se removía como una serpiente, para llegar a su entrepierna, y comenzar a comerle el coño a Mati. La posición no podía ser mas excitante, y como yo aun no me había corrido, me situé detrás de Vicky, le di un par de mordiscos a los glúteos de Vicky esta respondió con sendos gemidos, hice que abriera mas la piernas y coloque mi polla en la entrada de su vagina, y de un pequeño empujón se la metí, sentí como todo su cuerpo se estremecía, seguí entrando y saliendo de ella, Mati había alcanzado otro orgasmo, y yo estaba a punto de correrme.

- Estoy a punto de.... llegar otra vez – dijo Vicky con dificultad.

No iba a tener dificultad, si tenia la boca llena de coño, y el coño lleno de polla. Por fin me corrí dentro de Vicky, esta se dejo ir quedando sobre Mati. Y yo sobre ella

Tras unos minutos de silencio, solo roto por la respiración fatigada de los tres.

- Ha estado bien. ¿Te a gustado? – dijo Mati a Vicky.

- Ha sido fantastico, y sobretodo al final, sintiendo tus gemidos y los mios ahogados por tu coño. Y mi coño siendo taladrado, al alcanzar el orgasmo ha sido el mejor de mi vida.

- Exagerada – dijo Mati.

- Y tu – refiriéndose a mi – no dices nada.

Por la voz me podía reconocer.

- No, no, el no dice nada – dijo Mati – ya se va ¿Verdad?.

Afirme con la cabeza.

- No me vas a decir quien es – dijo Vicky.

- No, como te he dicho cuando vayas por la calle te excitaras pensando quien puede ser.

Yo ya me había levantado, me dirigía a la puerta de la habitación, mire hacia la cama con aquellas dos mujeres desnudas sobre ella, me daba “noseque” irme. Pero como se dice lo bueno y breve dos veces bueno. Entre en la habitación donde estaba mi ropa me la puse, listo para irme me acorde de la mascara, me la quite y la deje justo en la salida, para que Vicky la viera al marcharse.

Ya en casa no dejaba de pensar en aquellas dos mujeres, Mati y Vicky, esperando que se volviera a repetir aquella experiencia.

Nota: A día de hoy, después de 7 años y una pandemia, los encuentros entre Mati, Vicky y yo, se han repetido bastantes veces. Vicky sigue sin saber quien es su follador enmascarado. En uno de los encuentros tras follar los tres, Vicky nos confeso que cada vez que un hombre la mira fijamente, como se dice “desnudándola con la mirada”, piensa que puede ser el enmascarado, se excita de tal forma que se corre. Desde ese día cuando coincidimos en alguna reunión, acto o evento la miro fijamente, sabiendo lo que le sucede, puedo sentir su nerviosismo y excitación.