Mi esposa argentina 8 parte 9
Jorge le envía las fotos. No son de una víctima, son de una mujer que disfruta. El narrador debería repudiarlas, pero en su lugar, el morbo despierta algo sórdito y antiguo. La visita a Toledo será la prueba definitiva: ¿su esposa es una víctima muda o una actriz voluntaria en el escenario de su propia degradación?
MI ESPOSA ARGENTINA 8 parte 9
Fernanda seguía sin decir palabra, habíamos consultado a una psicóloga y también a un psiquiatra, era el trauma, algo había quedado bloqueado en ella, la psicóloga le indicó que escribiera todo lo que había vivido durante el motín.
Ella no quiso tomar el ansiolítico que le había recetado el psiquiatra y la vi en cambio escribiendo, me moría de ganas de leer lo que escribía y tenía miedo de hacerlo también.
Y acudí a la cita con Jorge, me repelía ese aire satisfecho que tenía, parecía estar disfrutando todo lo que había sucedido y lo que estaba sucediendo.
_ ¿Cómo está ella? Laura me ha contado que no habla, ni una palabra_
_Es por el trauma_ dije
_Ese hijo puto de Varga le prohibió hablar desde el principio, las perras no hablan parece que le dijo ¿No pensáis abrir una causa contra ellos, por abuso?_ dijo
_No, Fernanda no quiere y yo tampoco la verdad_ dije
_Claro tendría que contar muchas cosas, muchos detalles saldrían a la luz_
_ ¿Para qué me has llamado?_ dije
_Eladio me contó que hubo una orgía con los de su grupo esa primera noche, eran seis tíos y ella parecía muy contenta, entonces se dio cuenta de que no era la primera vez que tu esposa participaba de algo así, tú lo sabes bien ¿verdad?_
_Eso a ti no te concierne_ dije
_Entonces fue que el cabrón de Eladio pensó en entregársela a los colombianos, era una manera de arreglar las cuentas y quería ver si tu esposa seguía siendo tan chula en medio de esos salvajes_
_ ¿Esto querías decirme?_
_No, es otra cosa, pero mira, ya que estás aquí, te lo cuento, parece que las orgías con los tíos estos eran brutales, le daban dos por el culo al mismo tiempo y ella se ponía como loca, la drogaban con éxtasis además, los monos estos no lo podían creer, lo cañera que es tu Fernanda, no se cansaba nunca de follar y que le reventaran el ojete_
_O me dices lo que tienes que decir o me marcho_ dije, pero el relato de Jorge comenzaba a producir un efecto en mí, por un lado el asco y la repulsión y por otro lado cierto estado de morbosidad que yo conocía bien y que al saber que Fernanda estaba a salvo comenzaba a resurgir en mí.
_Mira…_ dijo y me pasó su móvil
Miré la foto, era Fernanda, frente al espejo del baño de nuestro cuarto, la mirada brillante, luciendo sus tetazas colosales en primer plano, se sostenía una teta con la manito y sus dedos estaban sobre el pezón, la boca carnosa y roja, entre abierta y húmeda, llevaba un tanga diminuto de color negro que contrastaba con el blanco de la piel perfecta, la fina naricita tratando de encontrar el aire que parecía faltarle.
_ ¿Qué es esto?_ dije
_Se la ha enviado ella a Eladio, hace cuatro días_ dijo Jorge
_ ¿Y cómo ha llegado a ti?_
_Eladio y yo somos amigos_
_Podrías tener problemas si se supiera que como psiquiatra de la prisión tienes amistad con un jefe narco_
_Ya me lo has dicho, no me importa correr un riesgo que otro_
_A los tíos como tú, que les gusta jugar a ser mafiosos, sin serlos de verdad, les suele ir bastante mal_
_Has visto demasiadas películas_ dijo
Volví a mirar la foto de Fernanda en el móvil.
_ ¿Este Eladio le ha pedido a ella que le envié la foto?_
_Se lo ha ordenado, la tiene todavía bajo su poder_
_ ¿Y esto de que no habla, también se lo ha ordenado él?_
_Hasta donde yo sé, no, pero puede estar cumpliendo órdenes del otro, de Varga_
_Todavía sigue en su poder_ dije
_O igual lo hace porque le gusta, mira las otras fotitos, están muy guay_ dijo
La siguiente foto era Fernanda de espaldas, se veían asomar sus tetones blancos por los costados de la espaldita, la pequeña cintura y el culazo redondo y blanco con el tanga negro metido en medio del culo.
A punto de cumplir 37 años Fernanda estaba impresionante, me parecía que nunca había estado tan buena como ahora, el tiempo refinaba su sensualidad cada día un poco más y su cuerpo se mostraba orgulloso y perfecto a pesar de la maternidad reciente.
Y la siguiente foto era con Fernanda de frente al espejo y metiéndose una mano dentro del tanga tocándose el coño y su expresión era de goce y vicio.
La carita sufriente y llorosa.
_ ¿Quieres las fotos?_ me pregunto Jorge
_No, no las quiero_ dije
_Te las mando lo mismo, no sabes las pajas que me he hecho, esos tetones que tiene, pero lo mejor es el video_
MI polla estaba erecta, ya estaba otra vez en el puto juego, pero nunca tan sórdido como ahora.
_ ¿De qué video estás hablando?_ dije
_Uno grabado en vuestra propia cama, clavándose los deditos en el coño y en el culo ella misma, retorciéndose como una guarra mientras se corre para su macho, para Eladio_
_Todo es…..efecto del trauma, ella va a superarlo_ dije
_ ¿Si? que tranqui se te ve, tío, no te coge de sorpresa_
_Debo irme_ dije
_Ya volveremos a hablar, dale mis saludos a Fernanda_ dijo, repantingado en la silla, su cuerpo gordo y alargado a la vez.
Me llegaron las fotos al móvil y luego el video, aparqué el coche en cualquier sitio para verlo.
Era increíble, no sé en qué momento ella lo había filmado, su propio móvil tal vez sobre una silla y su cuerpazo desnudo sobre la cama y si, era tal como Jorge lo había dicho, se metía los dedos en el coño y luego en el culo y su carita era un poema de vicio y cachondez y gemía y se retorcía y parecía que estaba pidiendo una polla a gritos.
Era la Fernanda desatada y sexual de siempre, la que yo conocía bien y sin embargo nunca dejaba de asombrarme y me masturbe hasta correrme sobre mis calzoncillos.
Llegué a casa, ella estaba escribiendo en el portátil, llevaba unos vaqueros ajustados de color azul claro y una camisa y unas gafas y unas botas de tacón.
Nuestra hija, Sol, estaba con mi madre en su casa y el niño dormido en su cuna.
_ ¿Estás escribiendo sobra la cárcel?_ dije, la abracé por detrás, ese cuerpo tan firme y esponjoso que yo conocía bien.
Asintió con la cabeza, el pelo rubio limpio y perfumado, olía exquisitamente, recordé lo que Jorge me había contado, sobre que los colombianos la tenían desnuda día y noche con un collar de perro en el cuello.
_ ¿No puedes decirme nada, no puedes hablar todavía?_ pregunte, ella me miró con impotencia, sus ojos se llenaron de lágrimas.
_Está bien_ dije, se puso de pie y nos abrazamos, fuimos hasta la cama, no habíamos follado todavía desde su regreso.
Me montó, la notaba encendida, furiosa, ansiosa, sus tetazas oscilaban frente a mi cara, azoté su culo, cerró los ojos, lo estaba esperando, lo deseaba, luego ella mismo embutió mi polla en su culo, se corrió varias veces.
Entonces comencé a leer lo que ella estaba escribiendo, era estremecedor y morboso, los mecanismos que ella había buscado para soportar todo eso, para ligarlo con nuestra historia, pero no le había sido gratuito, no estaba como siempre, no solo por la dificultad para hablar sino que había algo en ella que la hacía parecer ausente.
Todavía estaba allí, en la cárcel, su mente estaba todavía allí.
No me sorprendía que Eladio tuviera poder sobre ella, había algo de sumisión y fragilidad emocional en la esencia de su psiquis, no por nada había vivido lo de Chema y Javi.
Ella me había dicho alguna vez, al comienzo de nuestra relación, que era la clase de persona que podía ser captada por una secta.
Solo debía estar alerta, de un lado estábamos yo y sus hijos y su familia y una cierta normalidad, con la válvula de escape de nuestra historia de pareja liberal y del otro lado la oscuridad de ese personaje siniestro que todavía la manejaba desde las sombras de la cárcel.
Una tarde regresé a casa y ella no estaba, la canguro estaba con los niños.
_Hola Amparo ¿Y Fernanda?_
_Ha salido…….. Hace unas dos horas que se fue_ dijo luego de pensarlo un poco.
Me quedé un tanto preocupado, ella salía muy poco y yo no me sentía tranquilo cuando lo hacía, su problema para hablar no me dejaba tranquilo.
Al poco rato escuché la llave en la puerta.
Fernanda dejó el bolso sobre el sofá y vino a sentarse a mi lado.
Nos dimos un beso, desde el cuarto nos llegaba la voz de Amparo jugando con Sol y luego un grito de entusiasmo de la niña.
_ ¿Dónde has estado?_ dije
_He ido de compras, pero no he comprado nada_ escribió en su móvil
Llevaba una minifalda vaquera y unas medias oscuras de nylon y unas botas marrones de tacón casi hasta las rodillas, una cazadora de cuero, se la quitó.
El maquillaje sutil y leve, realzando levemente el rostro delicado.
_Me alegra que salgas sola, que te atrevas a hacerlo_ dije, ella cogió mi mano y frotó su mejilla con el dorso de mi mano y luego la besó.
Me inquietaba todo ese lenguaje gestual que tenía, solo escribía en el móvil lo justo y necesario, el resto eran gestos, como una persona que nunca ha hablado en su vida.
Recibí una llamada, Fernanda se puso en pie, salió de la sala, la conversación fue breve, Fui hasta el cuarto, me quedé bajo el marco de la puerta, Fernanda se estaba cambiando, vi cómo se quitaba la falda vaquera y luego el tanga, pude observar su culo redondo y contundente, las nalgas estaba rojizas como si le hubiesen azotado el culo con saña.
Me impactó la novedad, ella había follado con alguien ¿Con quién?
¿Alguien de la cárcel? ¿Eladio?
No tuve más remedio que escribir a Jorge.
_Perdona ¿Eladio sigue en la cárcel o ya le han concedido la condicional?_
_Sigue en el talego el cabrón ¿Por qué lo preguntas?_
_Por nada_
_ ¿Cómo está Fernanda?_ escribió
_Muy bien_
_Pues me alegro por ella_
Yo seguía leyendo el relato que Fernanda escribía sobre esa semana en la cárcel.
¿Era la historia de un abuso? ¿Era sexo no consentido? En cualquier otro caso hubiera dicho que sí, pero tratándose de nosotros, de quienes éramos, podía verse como una oportunidad para vivir nuestra aventura más prohibida y sórdida.
De alguna manera así lo había tomado ella, como una forma de auto protección.
Bueno sería que lo publicara, ahora que todo el caso del motín seguía caliente en los medios, sería un éxito de ventas.
Un buen relato para que publicara el Lanfasone ese, que escribiera toda nuestra historia mejor, desde que conocí a Fernanda hasta ahora, nadie creería que era una historia real, el maldito idiota tendría que decir que era ficción, una y mil veces, es una historia de ficción.
Pero lo real es que ya había sorprendido a mi esposa en tres encuentros por lo menos, con ese extraño amante.
Generalmente era cuando Amparo se quedaba con los niños y ya nada más verla llegar de la calle, con el rostro culpable y resplandeciente, me daba cuenta que había follado con él.
No podía sacarme de la cabeza que era alguien de la cárcel, tal vez el chileno, tal vez Faustino, el negro.
La había buscado y ella no había podido negarse y sabía que tarde o temprano acabaría por contármelo.
Y entonces llegó esa invitación de Laura y Jorge para que pasáramos un fin de semana con ellos en su casa de Toledo.
Los padres de Laura habían tenido mucha pasta y esta casa era un resabio de aquellos tiempos mejores.
No me hacía mucha gracia la idea de pasar tiempo en compañía de Jorge, pero Laura era muy amiga de Fernanda y me resigné a la idea.
Me veía a mí mismo conducir el coche de lujo que tenía, con Fernanda en la butaca del copiloto y los niños atrás, Sol, el vivo retrato de su madre, con su cabellera rubia y su hermanito en la silla.
Una familia feliz, últimamente estaba ganando mucho dinero, había comenzado a realizar distintos tipos de cirugías cardiovasculares y se me daba bien, la tecnología aplicada a la medicina permitía hacer cosas que hacía diez años ni siquiera hubiera soñado.
Ya me habían propuesto montar una clínica privada, dejar el hospital, ganar la pasta gansa, no es que fuera ambicioso, simplemente eran oportunidades que se presentaban.
Pero detrás de esa aparente felicidad soñada estaba la realidad.
Mi hermosa esposa había perdido la capacidad de hablar, fruto del trauma de estar sometida a servidumbre y sumisión en una cárcel de máxima seguridad, convertida en la esclava sexual de veinte hombres por noche.
Aparqué el coche, era un hermoso día de sol, aunque todavía estábamos en invierno, tenían un hermoso perro lanudo y Sol quería jugar con él, Fernanda bajó del coche y cogió al niño en brazos, yo saqué el cochecillo del maletero.
_Bienvenidos, familia_ dijo Laura, llevaba bien sus años, detrás de ella venía con paso cansino y bamboleante, Jorge, como una foca que han sacado del agua y se arrastra.
Se acercó a Fernanda y al niño y por primera vez sentí repulsión de que se acercara a ella y a nuestro hijo.
Pensé que había sido un error haber venido, no podía quitarme de la mente las cosas que me había dicho Jorge durante el cautiverio de mi esposa y después también.
_Para esta noche nos prepararán un lechal, alguien del pueblo_ dijo Laura.
_Vosotras de veganas, nada ¿eh?_ dijo Jorge
Fernanda solo sonreía, era rara esta nueva versión de ella en su papel de muda.
Laura le tocó el hombro y corrió la mantilla del niño para verlo
_ Tiene la naricita de Fernanda y los ojos de Carlos_ dijo en ese afán de la mayoría de las mujeres en encontrar el parecido de los padres en los bebés.
_Y tú estás cada día más igual a tu madre_ dijo Jorge tocando la rubia cabeza de Sol
La niña sonrió sin decir nada, imitaba a Fernanda en el silencio también.
Almorzamos algo ligero y luego fuimos a pasear al Alcázar, termine con la niña dormida en brazos.
Laura abrazaba a Fernanda y le hablaba y ella se dejaba hablar, me parece que era la situación ideal para Laura quien hablaba hasta por los codos.
_ ¿Cómo está Fernanda?_ me dijo por lo bajo Jorge, ellas marchaban delante nuestro y el culo de mi esposa embutido en unos vaqueros ajustados era realmente tremendo.
_No te cortas un pelo ¿eh?_ dije
_Es que está como más potente luego del embarazo y luego de……_
Era verdad, tenía razón el gilipollas. Fernanda luego del embarazo había quedado más maciza, dentro de la sutileza de su cuerpo, estaba más contundente, no solamente por el tamaño de los pechos por estar amamantando sino también las caderas y los muslos musculados, además que ella era una deportista de toda la vida y antes del motín ya había vuelto a entrenar en el gimnasio y a correr por las mañanas.
_No quiero hablar de ella con la niña en brazos_ dije
_Está dormidita, como un ángel, mira es la misma carita de Fernanda ¿Tu suegra también se les parece?_ dijo Jorge
_Mi suegra es muy guapa también, pero en otro estilo, Fernanda tiene mucho del lado del padre, de los Barton_
_La parte anglosajona del combo_
_ ¿Crees que ella tardara mucho más en poder hablar?_
_Mira, Carlos, aquí entre nosotros te podrán decir muchas cosas sobre el trauma y el bloqueo y bla, bla, bla, pero ella solo volverá a hablar cuando se le pase el miedo_
_ ¿Es una cuestión de miedo según tú?_
_Claro…._
_No sé…._ dije, observé la pequeña cintura de mi mujer, el jersey corto que llevaba.
_Está cagada de miedo, macho, tiene el miedo metido en los huesos…_dijo Jorge, soñadoramente
Antes de cenar, Laura había acaparado a Fernanda y a los niños, me dediqué a beber un whisky con Jorge y a escuchar jazz que tampoco me interesaba demasiado.
Luego cenamos el lechal que estaba realmente increíble, alguien del pueblo, un experto local, lo había cocinado en el asador que había en la casa.
_En ningún sitio lo hacen como aquí, ¿has visto el sabor a brasa que tiene?_ dijo Jorge
_Sin duda…_ dije
Luego nos fuimos a dormir, Fernanda escribió en el móvil que estaba muy cansada.
Ya a punto de meternos en la cama, Fernanda había amamantado al niño, la miré como se desnudaba y se ponía una camiseta blanca con tirantes, dormía sin sujetador como siempre. Sus pechos blancos y llenos con el pezón de color rosa.
_Laura te ha dado una verdadera paliza ¿verdad?_ dije, ella sonrió en forma socarrona, parecía la Fernanda de siempre, como si nada hubiese pasado.
_Es muy buena_ escribió en el móvil
_ ¿Qué hablabas con Jorge?_ escribió
_Chorradas, dices que volverás a hablar cuando se te pase el miedo ¿sientes que tienes miedo?_ dije
Ella negó con la cabeza.
_No es miedo_ escribió
_Jorge es un pesado, la verdad es que no sé qué hace Laura con alguien así_ dije
Ella hizo un gesto raro, como no queriendo decir nada.
_ ¿Estás de acuerdo?_
_Cada pareja es un mundo_ escribió en el móvil, me sorprendió pues ella siempre hablaba muy mal de Jorge, en forma despectiva.
_Es el tipo de persona que siempre oculta algo_ dije
Ella asintió con un movimiento de cabeza y de los ojos.
Nos abrazamos y nos dormimos.
Me desperté en medio de la noche, pensé que Fernanda podría estar amamantando al niño, pero me levanté de la cama y Manuel dormía apaciblemente en su cuna.
Salí al pasillo, la habitación de la niña estaba contigua a la nuestra, Sol dormía tranquilamente, tampoco Fernanda estaba allí.
La puerta del cuarto de Laura y Jorge estaba cerrada, había un desnivel dentro de la casa, las paredes eran antiguas y blancas con piedras incrustadas.
Una lámpara estaba encendida en un rellano de la escalera, que más que una escalera eran desniveles que iban bajando hasta la sala, que tenía una estufa a leña y unos grandes ventanales que daban a unos bosques de robles y brezos.
El fuego chisporroteaba con suavidad.
Qué raro que Jorge no lo hubiera apagado antes de dormir, pensé, es un peligro, entonces escuché un ruido en el sofá y vi como una cabeza se asomaba y distinguí, a la luz lechosa que venía del exterior, que era la cara de Fernanda y sobre ella una mano y un dedo que se metía en su boca.
Y un gemido y un acomodamiento de cuerpos sobre el sofá de cuero.
_Joder, así……así….._ dijo la voz de Jorge en un susurro y puso una mano en la nuca de Fernanda y la inclinó hacia su propia boca, que yo no podía ver pues el sofá me lo tapaba y escuché el ruido obsceno de un beso y luego un azote, suave, no estridente, pero claro, nítido y luego otra vez vi el rostro de Fernanda y sus ojos estaban bien abiertos, anhelantes y se hamacaba, puso sus manos fuertes y delicadas sobre el respaldar del sofá y se impulsó desde allí y ya no me quedaban dudas, estaba montada sobre Jorge, lo estaba follando, en el propio sofá de su propio sala, mientras Laura dormía plácidamente en su cuarto.
Y otra vez la mano de Jorge recorría la boca entre abierta de ella y un dedo se metía en la boca y ella mamaba de ese dedo mientras se hamacaba, mientras subía y bajaba clavada en su polla y gemía ahogadamente.
El fuego seguía crepitando, un leño se quebró y cayó sobre el fuego y Fernanda gimió con más fuerza.
_Mmmmmmmm!!!......._
_Joder….como te gusta mi polla, zorrita, eh…._ dijo Jorge y escuché el azote, la palma abierta de ese hombre foca, golpear uno de los glúteos exuberantes de ella.
Debía verlo, ver todo con claridad, Jorge se estaba follando a Fernanda con nuestra familia allí mismo, claro, todas las piezas encajaban, siempre había sido él, era el amante secreto de los últimos días.
Jorge se la había entregado a Eladio y ahora el jefe narco le devolvía el favor.
Descendí esos grandes escalones de piedra, pasé de costado al sofá, el suelo estaba frio bajo mis pies, había una columna de piedra, me recosté sobre ella, ahora les podía ver bien, las torneadas piernas de Fernanda a los costados del cuerpo deforme de Jorge, los pies desnudos de ella apoyados en las rodillas huesudas de ese hombre y las manos de él sobre las nalgas carnosas sobando allí y luego yendo hasta los pechos y luego llevando su boca hasta los pezones y ella seguían montando y hundiéndose en la verga y lo miró con deseo, lo estaba follando con gusto y placer y busco su boca, inclinado la rubia cabeza hacia abajo.
Ella buscaba la boca de Jorge con su boca y se besaron y algo sentí por dentro, esa mezcla de repulsión y adrenalina y celos y morbo.
Se besaba con un hombre que ambos despreciábamos, ella desde hacía más de tres años que venía diciéndome que era un pedante y un imbécil y un gilipollas y que no entendía como Laura podía estar con alguien así.
Y él seguramente muriéndose de deseo por Fernanda desde siempre.
_Venga, que te voy a dar por el culo_ dijo Jorge y le pasó la mano por la cara con desprecio y la cogió del pelo y ella se desmontó de él y giró hacia el fuego y nuevos chisporroteos y Jorge seguía aferrándola del pelo y le dio un azote y me estremecí.
PLASSSS!!!.......
_No te preocupes que Laura duerme como tronco, con las pastillas que le he dado_ dijo
_Y si el cornudo se despierta, mejor_ dijo y le volvió a dar un azote
PLASSSSS!!!!
Las nalgas quedaban temblando y oscilando, el culo de Fernanda no podía estar más redondo y carnoso y compacto, era un culazo de yegua, de zorra, de guarra.
La hizo ponerse en cuatro patas sobre el sofá, mirando hacia uno de los paneles de cristal, vi las plantas arrugadas de las plantas de sus pies y su soberbio culazo y luego vi como el culo seboso de Jorge tapaba a Fernanda de mi visión y escuché el gemido ahogado y lloroso cuando comenzó a meterle la polla y luego se encaramó sobre ella y vi la polla, una buena polla gorda y venosa metiéndose en el culo apretado de mi esposa ¿apretado? Bien abierto, culo abierto de guarra emputecida. Y escuché un gemido ahogado otra vez y me di cuenta que Jorge la estaba amordazando con una mano mientras la enculaba.
Y luego él buscaba con una mano sobre el sofá y cogía algo, un trozo de tela.
_Comete tus propias bragas mientras te la meto por el culo_ dijo y se afirmó bien sobre ella y empujó, se dejó ir muy dentro de mi esposa, con sus dos manazas sobre la pequeña cintura.
_MMmmmmmmm!!!.........._ Gimió ella, el sofá crujía y se quejaba.
_Mira tan orgullosa que eras hija puta…..mira cómo te tengo ahora…._ dijo Jorge
Y cada vez con más saña se dejaba ir dentro de ella y la sodomizaba.
_Te voy a hacer hablar, guarra…..voy a desatarte la lengüita, hija puta……toma polla…toma_ dijo y con cada “toma” se hundía violentamente en el culo de Fernanda.
Era una enculada violenta y entonces me toqué casi sin querer y recién en ese momento me di cuenta de que tenía una erección y me sorprendí, casi me había olvidado como era esto, como era este juego de cornudo y hotwife que era nuestra vida sexual.
Y comencé a masturbarme y vi que el cuerpo de Fernanda temblaba más de la cuenta.
_Te corres ¿eh?.....te corres con mi polla en el culo, zorra…….so jodida….serás guarra…._ dijo Jorge y descargó su mano sobre las nalgas.
PLASSSSSS!!!!........PLASSSSSSSS!!!
_Mira cómo te dejo el ojete, guarra….mira cómo te lo abro….no podrás sentarte mañana en el desayuno…._ dijo Jorge, estaba eufórico y salido.
Salí de mi escondite, camine hacía ellos, Jorge estaba completamente montado sobre el culo de Fernanda, su cuerpo alto, desgarbado, descuidado, sobre el la escultura viviente que era ella.
Mi esposa tenía sus bragas en la boca y el rostro lloroso, descompuesto de placer y de morbo.
La tela de encaje le salía ridículamente de la boca y Jorge ponía una mano en su cuello ahora y parecía doblarle el espinazo, temí que le quebrara la columna vertebral pero ella era muy flexible.
Entonces Jorge me vio y se sorprendió y luego sonrió.
_Tenemos visita, cariño….ha venido alguien a ver como follamos_ dijo
Ella abrió los ojos y trato de buscarme, me acerqué al otro extremo del sofá y acaricie su cabeza rubia y Jorge le dio un par de estocadas más en rápida sucesión, las manos de Fernanda se aferraban al apoyabrazos del sofá hasta quedar sus nudillos blancos, me puse de rodillas y mi rostro quedó frente a su rostro y entonces le quité el tanga de la boca y ella sollozó y la besé.
Nos besábamos mientras Jorge seguía enculándola de forma salvaje.
Sentía su gusto cálido y espeso en la boca y el sabor salado de algunas lágrimas que le caían por el rostro.
Nuestras lenguas se encontraban y ella gimió en mi boca.
_Mira qué bonita parejilla, él tan cornudo y ella tan puta….ella tan putón….._ dijo Jorge entre dientes, respiraba agitadamente ya, estaba empapado de sudor.
Fernanda volvió a correrse otra vez, con nuestras bocas juntas, yo la amordazaba con mis besos, de pronto su boca se escapó de mis labios.
_AHHHHH!!!_ gritó y le tapé la boca con mi mano y acabó de correrse.
Luego Jorge se puso de rodillas sobre el sofá, sin quitarle la polla del culo y la espalda de ella quedó pegada sobre el pecho sudado de ese hombre, le cogió los dos pechos con las manos y se los estrujó y ella inclinó el cuellito hacía atrás y se besaron y esos gestos de entrega me dolían, como puñales que se me clavaban, joder, era esto, hacía tanto que no vivíamos esto.
Pero ya nunca lo dejaríamos, esto éramos nosotros, Jorge, solo era nuestro juguete, creía estar humillándonos y solo nos servía como un esclavo obediente.
Me acerqué a ella y le hundí mis dedos en el coño, lo sentí abierto y encharcado como nunca, era un auténtico lodazal allí abajo.
_ ¿Sabes cómo le decía el chileno a tu esposa?_ dijo Jorge, mientras seguía dándole por el culo sin pausa.
Mis dedos seguían en el coño de Fernanda.
_Sabes quién es el chileno ¿verdad?_
Asentí con la cabeza.
_La guanaca, Fernanda era la guanaca para él, que ganas de follarme el culo de la guanaca, decía el cabrón…..-
_ ¿Sabes que es una guanaca?...yo no tengo ni puta idea….._ dijo Jorge
Fernanda estaba a punto de correrse otra vez.
_Estás apunto de correrte otra vez, cariño ¿No es verdad, guanaca?_ dijo Jorge, cogiendo a Fernanda por el pelo y redoblando la violencia de las embestidas.
_AHHHH!!!!......._ gritó ella, me subí al sofá y le puse a Fernanda mi polla en la boca, al solo efecto de amordazarla, sentí como se corría, como su cuerpo no paraba de temblar y estremecerse.
_Joder, me voy a correr en tu culo, guanaca…..te lo voy a llenar de lefa, cariño…._ dijo Jorge
Comencé a correrme dentro de la boca de mi esposa, ella tragaba todo lo que podía.
_Joder….me corro……te voy a reventar el ojete con mi polla, hija puta…….guarra….guanaca de mi vida……_ dijo Jorge
Le quité la polla de la boca a Fernanda, ella respiraba agitada, una manaza de Jorge estaba sobre una de sus tetas, busqué su boca y la besé y entonces escuché con nitidez, mientras Jorge gruñía como un cerdo al correrse dentro de su culo.
_Te amo……Carlos……_ dijo Fernanda en un susurro casi inaudible
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