Rica cogida casual en un motel
No había ropa, solo deseo. Cuando la necesidad se apodera de ella, la carretera y los moteles se convierten en su territorio. Esta noche no busca amor, busca verga, y no le importa quién la vea.
Esa noche estaba muy caliente, tenía mucho deseo, quería coger, pero mi novio estaba fuera de la ciudad; mi concha necesitaba verga, se apoderó de mi la putería y perdí la noción de la realidad, como cuando nada te importa y lo único que quieres es saciar ese deseo.
Salí de mi casa totalmente desnuda y me subí a mi auto, traía un vibrador dentro de mi conchita, me abrí de piernas y me masturbe sobre el asiento con desesperación mientras gemía como gatita en celo; no soportaba, quería verga y estaba dispuesta a conseguirla.
Arranqué el carro y conducí entre pequeños pulsos de placer que me provocaba el vibrador y uno que otro toquesito de mi mano que de vez en cuando soltaba el volante para acariciar mi puchita. Me dirigí hacia la carretera donde están los moteles y me metí a uno pequeño y sencillo. Entré a la primera cochera que vi abierta y me seguí masturbando, en eso se acercó un hombre de algunos cuarenta años a cobrar para el uso del cuarto, y yo que estaba poseída por la lujuria lo vi como una presa, puedo casi asegurar que tenía una mirada asechadora.
Me quité el vibrador dejándolo en el asiento del copiloto y salí de mi auto tal y como estaba, el hombre se impresionó, me dirigía a él totalmente desnuda contoneando mis caderas mientras no le apartaba la vista de encima; llegué a él y lo besé de lengua apasionadamente mientras le agarraba el paquete de su pantalón; siempre me he preguntado como es tan fácil hacer caer a los hombres y con él no fue la excepción, correspondió el beso y empezó a manosearme.
Me puse en cuclillas y le desabroché el pantalón bajándoselo hasta el suelo y saqué la verga de su boxer y le di la mamada de su vida; por fin tenía un trozo de carne adentro de mi boquita; apenas estábamos en la puerta de la cochera, y el trató de moverse para cerrar la puerta de la cochera, pero lo detuve, saqué mi verga de su boca y le dije “deja abierto papi”, y rápidamente volví a mi trabajo de zorra.
El hombre estaba confuso pero disfrutaba mucho, me paré, apoyé mis manos sobre la entrada de la cochera y le dije “métela…” se puso un condón que sacó de una mariconera y me empezó a embestir desesperadamente; no me preocupó medir mis gemidos, era un lugar de sexo y como tal lo iba a utilizar “Ahhhh…. ahhhhh…. Ahhhhh…. Cógeme rico, dame tu verga…!!! Que ricooooo….!!!”.
No me importaba nada, necesitaba verga y la situación morbosa favorecía el placer que sentía en mi conchita. Se detuvo por un momento y me paré, salí a la calle de circuito del motel y lo jalé con mi mano del brazo, me apoyé sobre la puerta de una cochera cerrada y le dije “sigue”. Me penetró y yo seguí gimiendo como perra en celo, hasta que tuve un orgasmo y pegué un grito enorme.
Cuando pensé que no podía ser más morbosa la situación, llegó un auto y se paró antes de nosotros porque le estorbábamos ya que la calle era muy angosta, el se detuvo y trató de subirse el boxer y el pantalón, pero yo lo empujé justo delante del auto, me puse en cuclillas y le empecé a hacer una mamada delante de los ocupantes del vehículo, el miraba hacia ellos y luego hacia mi, se notaba que le daba pena pero la excitación pudo más, seguí así succionando, lamiendo, lengüeteando hasta que expulsó toda su leche almacenada, yo la escupí y me la unté en los pechos y el torso, y luego me masturbaba abriendo mis piernas.
El hombre subió su ropa y yo me incorporé, en el auto había un chico y una chica que nos miraban entre risas y sorpresa, pero por lo visto no se molestaron. Yo me dirigí a mi auto que estaba dentro de la cochera y sin despedirme del sujeto arranqué y me fui.
Llegue a mi casa excitada pero satisfecha, esta puta lo había hecho de nuevo y el ser tan perra es nato de mi, no puedo estar sin verga… a veces he pensado que mi condición de ninfómana es peligrosa, pero trato de disfrutarlo de manera responsable. Y en cuanto a mi novio, eso le pasa por escoger a esta zorrita.
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