Mi esposa argentina 8 parte 7
El motín ha caído, pero la verdadera prisión comienza cuando los líderes deciden usarla como trofeo. Entre el semen, la cocaína y el miedo, descubre que su cuerpo ya no le pertenece a nadie, excepto a ellos.
MI ESPOSA ARGENTINA 8 Parte 7
Marcelino me tomó de la cintura y me bajó al suelo, todos me rodearon como una jauría salvaje, sentía sobre mu cuerpo desnudo el aliento de su respiración.
_ ¿Quiénes serán los primeros en mamar la teta?_ dijo Eladio, sentía manos tímidas sobre mi cuerpo, no se decidían a sobarme descaradamente, mis ojos se toparon con los del cigalita, su mirada era vacía, sin expresión, su rostro muy moreno, se inclinó hacia abajo y su boca aprisionó mi pecho y comencé a largar leche sobre sus labios y su boca que mamaba, Chema fue al otro pecho.
Esta vez las cabezas que mamaban mis pechos, eran bien diferentes, enorme y cuadrada la cabeza calva del gigantón y pequeña y con pelo renegrido la del cigalita, las acaricie y las pegué contra mis tetas, sentí el alivio de que me sacaran la leche y luego unas manos me tocaban la concha y el culo, por entre medio de las nalgas, debían ser el chileno y Marcelino, porque Eladio y el andaluz miraban desde un poco más atrás.
Me metían el tanga más adentro del canal del culo y tiraban para arriba, clavándome la tira de tela en el culo y en el coño y luego sentí besos en mis nalgas, uno de los dos me estaba besando y lamiendo el culo, el chileno me giraba la cara y me besaba, su boca jugaba y devoraba la mía y luego un azote en el culo.
PLASSS!!!.....PLASSSS!!!........
Y luego vi al andaluz ponerse detrás de mí y otra boca, la suya sobre mi culo y mi coño, pues me estaban chupando el coño también y comencé a suspirar, de placer, si, del más puro placer.
Me gustaban las orgias, que varios machos me devoraran al mismo tiempo, sentía las cinco bocas sobre mí, el chileno reemplazó al cigalita en mamar mis tetas, ya no podía distinguir quien hacía que cosa, sentía bocas y labios sobre mi coño y mi culo, y mis tetas seguían siendo ordeñadas, miraba para abajo y la cabeza que acariciaba era otra, otras manos callosas y pesadas acariciaban todo mi cuerpo, me quitaron el tanga y luego sentí que me empujaban hacia abajo, me sentaban sobre algo.
Pero no llegué a tocar una silla, me sentaban sobre una polla, una pija gorda y gruesa, era Chema, sentí su verga penetrarme y me dejé caer y seguían mamándome las tetas y vi la verga del andaluz frente a mí, era de un tamaño normal, como la de Carlos, abrí la boca y comencé a chuparla y alguien tomó mi mano y envolví otra verga y comencé a pajearla y luego de unos minutos así, estaba a punto de correrme ya.
_Mmmmmm!!!....._gemía siempre con un verga en la boca.
Que boca de chupa pijas tiene, se decía en Argentina despectivamente sobre una mujer, recordé eso referido a mí misma.
Y alguien me frotaba el clítoris, era el chileno y el andaluz me sacó la polla de la boca y me besó y le respondí el beso, me mordió los labios, yo daba sentones sobre la verga del gigantón y siempre dos bocas en mis pezones y me apretaban las tetas con las manos también, me ordeñaban.
_Hay que ordeñar esta vaca argentina_ decía cada tanto Eladio.
Cuando no tenía una verga en la boca, me estaba besando con alguien, el chileno era quien más buscaba mi boca, me tironeaban del pelo y empujaban mi nuca y el gigantón me tomó de las caderas, me subió y bajó con fuerza y comencé a correrme, justo con la polla de Marcelino en mis labios.
Mi cuerpo se retorcía y temblaba y ellos se reían, una de mis piernas no paraba de temblar, en ese momento tenía puestas las botas y el cinturón militar en la cintura, solo eso, luego estaba completamente desnuda
Me pusieron otra vez de pie, Chema salió de la silla.
PLASSSS!!!!.....PLASSSS!!!
Nuevos azotes en el culo, ahora alguna mano me estrujaba y estiraba un pezón, los hombres se desnudaban, Eladio se acercó.
_No es la primera vez que haces esto ¿verdad?_ dijo y me escupió en la cara y luego me besó.
No respondí, pero creo que di a entender que no.
_Voy a tener que llevarte más lejos entonces_ dijo mientras me besaba, me empujaron sobre la silla.
Otra polla me penetró, una polla de buen tamaño, casi tan grande como la de Eladio, era un cuerpo flaco y magro, el que tenía debajo de mí, sentí sus besos en mi espalda.
Era el cigalita, empujó hacia arriba y me hundió la verga hasta los cojones, me giré para verlo, su rostro malayo expresaba sufrimiento, pero en realidad era una mueca de placer y volvió a embestirme desde abajo.
_Cuerpo de cigala y polla de burro_ dijo Marcelino, nuevas risas festejaron el chiste.
_Que buena está la hija de puta_ dijo Chema y me azotó con fuerza un pecho, se golpeó con el otro pecho y el andaluz se prendió a él y comenzó a mamar, todavía tenía leche para dar, sentí la succión de su boca y la tibieza del líquido correr por mi vientre.
Marcelino me plantó los huevos en mi cara y comencé a lamerlos, a Chema le gusto eso y llevó mi boca hasta sus testículos, los tenía bien depilados y se los lamí, haciendo círculos concéntricos con mi lengua.
_Joder, voy a correrme_ dijo el gigantón.
_Dale tu leche en la boca y que trague todo y no le pringues la cara_ dijo Eladio, le dieron espacio al gigante, metió su verga en mi boca y comenzó a eyacular.
_Dale más despacio, tú_ le dijeron al cigalita, quien me estaba destrozando desde abajo.
Cerré los ojos y tragué todo el semen agrio del gigantón.
Apenas había tragado cuando el andaluz me metió la polla en la boca y también comenzó a correrse dentro de mi boca.
El chileno ahora mamaba con delectación y delicadeza unas de mis tetas, acaricie su cabeza y me miró y nos besamos, en sus ojos había admiración, fascinación.
Me hicieron poner de pie, nuevamente y esta vez Eladio, me puso gel en el culo, metiéndome los dedos, sentí el frescor del lubricante y luego me hicieron sentar, y el cigalita comenzó a penetrarme por el culo, más bien yo misma me empalaba dejándome caer lentamente.
_La doctora más puta de la cárcel_ dijo Chema
_Eso, quillo, reviéntale ese culazo de guarra que tiene_ dijo Marcelino
Las manos cobrizas del cigalita se aferraban a mis pechos, los apretaba tan duro que me dolían y me iba clavándome por el culo en su polla, lentamente.
El andaluz me metió dos dedos en la boca, se los chupe.
_Buah…vaya zorra……vaya zorrón la doctora…_ decía Chema
Esperé a que el cigalita me la metiera enteramente.
_Vaya culo que se ha tragado el pollón_ dijo alguien y luego el chileno se inclinó y me levantó las piernas con sus manos detrás de mis rodillas y comenzó a penetrarme por el coño.
_Que alguien le meta una polla en la boca, que le tiro una foto_ dijo Eladio.
Marcelino, me puso su gorda y curva verga al alcance de mis labios y me la engullí de un solo bocado.
Yo era una guarra, ¿Querían eso de mí? Lo tendrían entonces, manga de hijos de putas, forros de mierda, quería que me reventaran, que me cogieran bien cogida.
Soy una puta reventada, pensé, con todos mis agujeros llenos de verga.
El chileno pegaba su pecho a mis tetas y envolví su culo con mis piernas.
Me besaba el cuello, tenía una buena verga también, después de Eladio, venía el cigalita, luego el chileno y Chema, después Marcelino y luego el andaluz era el que la tenía más chica, ese era el ranking del tamaño de vergas, seis pijas para la puta reventada, boca de chupa pijas, culo tragón de vergas.
Marcelino me acababa en la boca sin previo aviso el hijo de puta, parte de su leche, cayó por la comisura de mis labios.
El dedo de Eladio rebañaba el semen y me lo daba en la boca, hubo un movimiento brusco del chileno y sentí dolor, las dos pijas parecían tocarse a través de la pared del útero, conocía bien esa sensación.
Tenía razón Eladio, nada de esto era nuevo para mí, era parte de mi mundo, de mi vida emputecida con Carlos.
El chileno se salió de mí, el cigalita se levantó sin sacarme la verga del culo y me folló de pie, poniéndose en puntas de pie, trastabillé hacia adelante, me follaba duro, el chileno me sostuvo y me besó en la boca, Chema me apretujaba un pezón, de pie a mi lado, su verga estaba lista de nuevo.
_Si….cogeme…hijo de puta……._ dije y mi mano acaricio el brazo escuálido y fibroso del cigalita
_Que guarra eres, cariño_ dijo Eladio
_Ya da asco lo puta que es_ dijo Marcelino
_Es una hembra hermosa, una puta divina_ dijo el chileno
Me hicieron poner de rodillas en la silla, me abracé al respaldo y entonces sentí una verga buscando mi culo y esa enorme verga era inconfundible.
Eladio estaba tomando posesión de mi culo, me incliné y cerré los ojos, el cigalita me cogió la cara con las dos manos y me dio un beso tórrido en la boca y luego un pequeño bofetón en la mejilla y me penetró la boca, hasta correrse en mi garganta.
Eladio me estaba reventando el culo como un desesperado, quería hacerse notar ante los otros machos, demostrar quién era el macho alfa de la manada.
Comencé a correrme dando alaridos, Marcelino me metía los dedos en el coño.
_AHHHHHH!!!!.....DIOS…..SI…ROMPEME EL CULO….HIJO DE PUTA……SIIII!!!!!_ Aullé
PLASSSS!!!!.....PLASSSSSS!!!
Los azotes en el culo me estaban dejando las nalgas ardiendo, los cachetes del culo rojos e inflamados.
El chileno estaba filmando con su móvil.
_REVENTAME….HIJO DE PUTA……FORRO……ROMPEME EL ORTO….._ dije
_ ¿Te follo bien, boluda?...... ¿te estoy follando bien este culo de guarra, boluda?_ decía Eladio, tratando de imitar el acento argentino cuando decía boluda.
_¡¡¡¡ SI…..ME ESTÁS COGIENDO…¡¡¡SUPER BIEN!!!!!….¡¡SUPER BIEN!!!!_ Dije, echando mi culo contra su panza, queriendo clavarme yo mismo esa verga monstruosa hasta los huevos.
Eladio me quitó la polla antes de correrse y luego el chileno, me cogió de las caderas y solo tuvo que empujar, mi culo estaba bien abierto, sentí unos azotes en las nalgas, era otro, el andaluz, me azotaba fuerte, con ganas, con toda la palma de la mano impactando.
_AHHHHHH!!!!........Grité una vez más y luego ya no pude hacerlo porque Chema me metió su polla en la boca y después sentí como un temblor, el chileno estaba poniendo los pies sobre la silla y sentí su cuerpo retreparse sobre el mío, se había encaramado sobre mis ancas, como si fuera un jockey montando una yegua y se impulsó sobre mí culo y me la embutió hasta los huevos, literalmente, sentí sus testículos golpear mis labios vaginales.
_Joder, hijo puta como las has montado_ dijo Marcelino, quien intentaba revivir su polla, desnudo y panzón.
_Venga, que hay que darle caña a este putón_ dijo Eladio
El chileno estaba poseído por el demonio, me folló con una dureza extrema, me besaba en el cuello y en el hombro. Chema volvió a correrse dentro de mi boca, no tenía mucho aguante.
Entonces el chileno, me besó en la boca, mientras me enculaba y me sentí desvanecer, alguien me frotaba el clítoris y el chileno besaba muy bien y su verga era un hierro candente en el culo.
_Joder, se le están poniendo los ojos en blanco_ dijo Marcelino
Fue lo último que escuché, comencé a acabar como una yegua de verdad, montada por ese jinete trasandino, perdí la noción de donde estaba, solo sentía mi cuerpo temblar y tensarse y aflojarse en espasmos incontrolables.
En cuanto a ser el macho alfa de la banda, el chileno estaba en segundo lugar y me había arrancado el mejor orgasmo hasta el momento, supuse que Eladio no toleraría competencia de machos.
_Venga chileno ¿No te corres o haces sexo tántrico, tú?_ dijo Eladio con cierto fastidio.
El chileno se salió de mi culo, sentí como otro me penetraba por el coño, era Marcelino, el viejo había logrado que se le pusiera dura la polla, todos estaban esnifando coca de nuevo.
Y luego Marcelino me la metió por el culo y me cogía de las caderas y se impulsaba, cada hombre tenía su propio ritmo, el de este viejo era acompasado y tenaz, me follaba muy bien, siempre al mismo ritmo, a la misma velocidad, eso me volvía loca de placer, sentí que otra vez mi cuerpo se tensaba y otra vez estaba a punto de explotar en el orgasmo.
El chileno, me besó en la boca, tenía los labios gruesos y marrones y besaba muy bien y luego acercó su verga goteante a mi boca, la lamí como si fuera un helado.
Me la metí en la boca, pero casi no pude chuparla, comencé a correrme, acababa otra vez, escuchaba risas a mí alrededor, se reían de mí, de las veces que me había corrido.
El chileno dejó su verga erecta dentro de mi boca mientras yo acababa, no se movía, trataba de no interferir con mi orgasmo, simplemente me acariciaba el pelo y la nuca.
Era una hermosa sensación estar acabando así, con esa dura carnosidad dentro de la boca, mi cuerpo temblaba y se deshacía con el orgasmo y el viejo clavándome su polla siempre a la misma velocidad hasta que profirió un alarido y él también comenzó a correrse, dentro de mi culo.
Entonces el chileno si me cogió la cara con las dos manos y presionó su pelvis contra mi nariz y un chorro de semen salió disparado hasta el fondo de mi garganta.
Y luego el andaluz me mordió un glúteo y me azotó
PLASSSSS!!!
AYY!!!
Recordé lo educado, tímido y anodino que me había parecido ese hombre la primera vez que lo entrevisté, su historial decía que había matado a su esposa y a su suegra.
Y ahora me estaba metiendo la pija en el culo, se enterró violentamente, hasta el fondo, a pesar de que era la polla más chica, me dolió un poco al hacerlo tan violento. Y luego sentí sus manos en los hombros, ya las rodillas me dolían de estar apoyadas en la silla, me tomé del respaldo, mis nudillos estaban blancos de apretar, entonces sentí un bofetón en la cara, era Eladio, me cogió del pelo, mientras el andaluz me daba por el culo.
_ ¿Te gusta esto verdad? Tener varias pollas para ti, lo disfrutas ¿verdad?_
_Si me encanta…..me encanta….._ dije
_Menudo zorrón….menudo putón….._ dijo y me volvió a dar un bofetón.
Sentí un dedo hurgar en mi boca, era Marcelino.
_Traedla a la mesa_ dijo Eladio.
Alguien me cogió de las caderas y me levantó en vilo, era Chema, me arrojó de espaldas sobre la mesa, luego otro me levanto las piernas y las ponía en sus hombros escuálidos, era el cigalita, su polla se frotó contra mi culo, la cabeza de su verga era enorme y salida hacia afuera, me penetró lentamente.
Veía mis botas, con sus puntas muy pronunciadas en el aire, los finos tacones también, admiré la forma torneada y perfecta de mis piernas, las manos morenas del cigalita sobre mis muslos y su gesto de concentración mientras me enculaba y luego el olor de unos testículos sobre las fosas nasales, era Chema, el gigantón, apoyaba sus huevos depilados en mi boca, las mamé y chupé y luego se corrió hacia adelante y me puso su culo en la cara y chupe ese culo y metí mi lengua en el agujero sudado de su ojete de macho y alguien me sobaba los pechos y otro metía sus dedos en mi coño y volví a correrme.
Y luego también el chileno y el andaluz hicieron eso de ponerme el culo en la cara, yo recostada sobre la mesa, con las piernas abiertas, chupé esos culos con pasión, a todos les metía mi lengua haciendo círculos concéntricos sobre sus anos, peludos unos, más lampiños otros, chupaba bolas y culos y pijas y me besaban en la boca luego, sin importarles nada.
Creo que todos me habían dado por el culo ya, sentía ardiendo y dolorido mi esfínter.
Luego me echaron más lubricante, fresco y suave y trajeron una colchoneta y la arrojaron sobre el piso y me monté sobre el viejo, sobre Marcelino y me besó en la boca, guarramente, respondí a su beso lo monté un poco, se aferró a mis pechos, su polla en el coño, me azotó las nalgas con las dos manos, solo éramos él y yo, alguien me acercó una raya de coca montada en su polla, era Chema, la esnifé directamente de la verga, lanzaron vítores, otra vez volví a ver con más claridad y energía.
Comencé a montar a Marcelino, con furia, alguien se colocó a mis espaldas, era Eladio, comenzó a metérmela por el culo, fue la primera doble penetración en esa posición, alguien me ponía una polla en la boca.
A partir de ese momento debo haber estado una hora completa de esa manera, con mis tres agujeros ocupados y rellenados de verga todo el tiempo.
Siempre Marcelino debajo de mí, metiéndose todo un pezón en la boca, mientras otro me enculaba y otro me ponía su polla en la boca y sus testículos, las dos pijas dentro de mi cuerpo me reventaban, de placer, de incomodidad, de sordidez, de morbo,
Cada vez que acababa sentía que mi cuerpo llegaba a un nuevo límite, que no podría más, que era el final, pero luego otra nueva polla ocupaba el lugar de la anterior y me daba con nuevos bríos y nuevo vigor y volvía a enloquecerme.
Y al final de todo eso, se corrieron en mi cuerpo y en mi cara, los seis, casi al mismo tiempo, sentía los chorros de semen impactar sobre mi cara y mis tetas y yo me cogía los pechos con las manos y se los ofrecía y era bañada en lefa y escuchaba su roncos gruñidos animales cuando eyaculaban.
Y luego comenzaron a mearme los seis, la orina cálida corría como un manantial sobre mis tetas, caía en mi boca y en mi nariz y en mis mejillas y tragué de la meada de mis machos.
Luego me arrastraron desnuda por unos pasillos, creo que estaba a punto de perder el conocimiento, estaba aturdida y dolorida y sentí el agua correr sobre mi cuerpo, estaba bajo la ducha y era el chileno quien me besaba, había bebido agua en un momento, lo recuerdo bien.
_ ¿Que tenía el agua?_ dije
_Nada, solo agua…..agua y algo más….mi reina, pues……_ dijo el chileno, mientras me besaba, alguien reía.
Me habían drogado, tal vez.
Y luego estaba en una cama, sentía la blandura del colchón bajo mi culo y mi espalda y el chileno seguía besándome muy dulcemente y su polla dentro de mi coño, me penetraba en un dulce vaivén, volví a correrme.
Y luego me pareció que Carlos, estaba allí también, al borde de la cama.
_ ¿Te gusta mi amor como me follan delante tuyo?_ le decía yo, él sonreía muy dulcemente
Me desperté con dolor de cabeza, miré a mi alrededor, estaba en la cama del cuarto de la enfermería, estaba sola, desnuda, me habían quitado las botas y el cinturón, estaba completamente desnuda, por la ventana entraba un rayo de luz muy fuerte, me lastimaba los ojos, me levanté y corrí las cortinas, sentía esa sensación de vació de después de la orgía, el culo un poco dolorido, la piel hiper sensible.
Se habían corrido dentro de mi boca varias veces, había tragado mucho semen y orina, se habían corrido dentro de mi culo también, me toqué, no sentía dolor al tacto, fui al baño, me senté en el inodoro, miré los dedos de mis pies desnudos sobre las baldosas.
Comenzaba el tercer día de motín, parecía que hacía un año que estaba prisionera, cautiva de estos bárbaros.
La puerta se abrió, escuché la voz de Eladio y la del viejo.
_Estos cabrones quieren guerra, pues se la vamos a dar_ decía Eladio
_No te empecines Jefe, acabemos con esto ya_ decía Marcelino.
_A terco no me van a ganar estos gilipollas_ dijo Eladio
Luego me golpeó la puerta del baño.
_Te he traído café y unos bocadillos_ dijo
Salí de allí, ya no me importaba mostrarme desnuda delante de ellos.
_No tengo hambre, pero gracias_ dije, fui hasta la cama y tomé la camiseta celeste con tirantes y la bombacha blanca y me vestí delante de ellos. Tomé el primer sorbo de café y sentí hambre y probé el bocadillo de salame o algo así.
Ellos me miraban sin decir nada.
_ ¿Te sientes bien?_ dijo Eladio
_Sí, estoy bien…..quisiera hablar con mi marido luego_ dije
_Veremos….ayer…..has estado…ufff…como has estado…._ dijo Eladio
_Creo que me lo he ganado……lo de hablar con mi marido_ dije
_Vaya si te lo has ganado, chica…._ dijo Marcelino
_No era la primera vez que estabas con cinco tíos o más ¿No es verdad?_ dijo
_No, no era la primera vez_ dije mientras comía el bocadillo
_Te lo dije_ dijo Eladio a Marcelino, el otro viejo me miró con cierto horror.
_ ¿Y tu marido no dice nada?_ dijo el viejo canoso, de la mancha negra en el cuello.
_ ¿Cuándo se acaba esto? ¿Tanto puede durar un motín?_ dije
_Se acaba cuando se acaba y punto_ dijo Eladio
Luego salieron juntos de la habitación.
_Fernanda ¿Cómo estás? ¿Te han hecho daño?_ dije
_Estoy bien ¿Cómo estás tú y los niños?_ dijo ella, la voz de mi esposa sonaba bien, entera, la voz de siempre, aterciopelada, suave, con inflexiones moduladas dentro de su acento argentino.
_Los niños bien, tus padres ya se han enterado por las noticias y me han llamado_
_No sé cuándo acaba esto…. me tratan bien, muy bien…..pero es una pesadilla_ dijo la voz de Fernanda.
_Las noticias dicen……. alguien de la policía me ha dicho que falta muy poco para que los lideres depongan su actitud, debes aguantar, cariño….._
_ Sí que aguanta tu esposa…._ dijo una voz cavernosa.
Claro no dejarían que ella hable a solas.
_No estoy sola cuando hablo con vos_ dijo Fernanda
_Me lo imaginaba…._ dije
_Carlos, te amo y……_ dijo ella, la comunicación se cortó.
Me quedé pensativo, recostado en la cama ¿esto era un castigo por la vida que habíamos llevado hasta el momento? ¿Pero quién nos estaba castigando? ¿Dios?
No, las cosas suceden porque suceden, tampoco habíamos hecho nada para ser castigados, no habíamos hecho mal a nadie con nuestros excesos, es más, esos mismo excesos tal vez hacían que Fernanda pudiera soportar lo que estaba viviendo.
Ya habría tenido sexo con todos ellos, los miembros de la banda ¿O el viejo se la reservaba solo para él?
Todo podía ser.
Por la tarde, don Eladio y Marcelino, volvieron a mamar de mis pechos, era una sensación que ya se me hacía familiar, mis mamas generaban leche y debía sacarla de mi cuerpo y luego sentía sus bocas de viejos asquerosos succionando y apretaba sus cabezas contra mis senos y sentía tanto placer que ni siquiera necesité esta vez que me tocaran el coño para correrme.
Acabé sintiendo sus bocas sobre mis pezones, sus manos hacían unas caricias como de ordeñe y yo llegué al orgasmo casi darme cuenta, hasta besé la calva cabeza de Eladio y el pelo canoso de Marcelino.
_ ¿Quieres ducharte?_ dijo el viejo
_Me da igual_ dije
_Haré que Chema y el cigalita te acompañen, como ayer…_ dijo él.
Luego llamaron a mi puerta, eran ellos, el gigantón y el otro, el falso malayo.
Los dos me habían dado por el culo ya.
Podría pensarse que había más confianza entre nosotros, pero no.
Caminamos hasta las duchas sin decir ni media palabra, yo llevaba la pollera del traje y el blazer sobre la camiseta y los zapatos de tacón.
Me desnudé, ya era tarde avanzada, me desvestí, el cigalita se quedó detrás del vestuario, Chema me miraba apoyado en la pared, tal vez estaba pensando en follarme otra vez, estaba preparada para cualquier cosa.
Dejé la ropa doblada sobre uno de los bancos de madera.
_Joder, no se puede creer lo buena que estás…_ dijo el gigantón.
_Gracias…….. ¿Vas a follarme?_ dije
_No…..que va…._ dijo, frunciendo la cara, como si yo se lo hubiera propuesto y él se escandalizara.
Abrí una de las duchas, era un lugar muy grande para mi sola.
El agua cálida corría por mi cuerpo ¿Me habrían traído hasta aquí anoche?
Cerré los ojos, no pensé en nada por unos minutos, sentí que mi cuerpo se relajaba por fin.
Entonces escuché pisadas sobre el suelo, de pies desnudos, abrí los ojos.
Eran pisadas de muchos pies, desnudos.
Mi corazón se encogió, un miedo atroz me paralizó.
Era el colombiano, Ignacio Varga, me quedé mirando sus ojos fijamente, uno tumefacto y el otro sano, no sé cuál de ellos era más aterrador, a su alrededor se desplegaban otros hombres desnudos y cubiertos de tatuajes, las cabezas rapadas, vi un negro gigantesco, otros de rasgos más aindiados.
_No creo……que a Eladio le guste esto…._ dije
_ ¿No? Pues me da igual lo que diga ese mama huevos_ dijo Ignacio, entonces miré y vi que estaba desnudo y su polla estaba erecta y no, no era una gran polla como la de Eladio, sería como la del chileno, de normal tirando a grande.
Todos esos hombres estaban desnudos.
¿Serían todos los hombres que estaban en esas celdas y en ese pasillo? De ser así serían más de veinte.
_Bueno, mi amorcito, parece que usted va a cambiar de dueño y de macho_ dijo Ignacio, ya estaba frente a mí.
No dije nada, me tocó el mentón con la mano derecha, di un paso hacia atrás.
_Para mí, usted es una perra y las perras no hablan, solo obedecen, ¿me ha entendido?_
_Si, lo he entendido…_ dije, su rostro se transformó en el de una bestia salvaje.
_Si vuelvo a escuchar tu voz te cortó el cuellito ese tan bonito que tienes ¿Lo has entendido?_ dijo
Estuve a punto de decir que sí, pero noté en sus ojos que no estaba bromeando, el medo atenazó mi garganta, quise tragar saliva y no pude.
Asentí con la cabeza, mis ojos fijos en él, no quería mirar nada más allá.
_Si me obedeces no te va a pasar nada malo ¿Lo entiendes?_ dijo y me acarició la cara.
Volví a asentir con la cabeza, la mano seguía acariciándome la mejilla, pasó el dorso de esa mano por mis labios, sentí el roce calloso sobre mi boca.
_Eres una auténtica belleza, mamacita, la piel que tienes, Eladio me ha dicho que ya has estado con muchos hombres al mismo tiempo otras veces ¿Es verdad?_
Volví a asentir con la cabeza.
_Todos mis hombres están bien limpitos y sanitos_ dijo con una sonrisa, sentí el calor de esos cuerpos desnudos cada vez más cerca.
Volví a asentir con la cabeza y besé el dorso de la mano de Ignacio, para demostrarle mi respeto y mi aceptación, sin dejar de mirarle a los ojos.
_Que ojos que tienes, chucha, su madre, que ojos…._ dijo.
Don Eladio me había entregado, eso era lo que había pasado, por qué motivos no lo sabía, tampoco importaba demasiado.
Traté de calmarme, debía relajarme, por mi propio bien, mientras el dedo de Ignacio Varga penetraba mi boca, muy suavemente y su otra mano estiraba uno de mis pezones, también con mucha suavidad.
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- Relato #243689— title-regex: contiguous parts (6 -> 7)
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