Debí echarme novia fuera del grupo 12
Descubrir quién está al otro lado de la pantalla cambió todo. Ahora sabe que el hombre que paga por verla desnuda y humillarse es el padre de su mejor amigo. Y lo peor: a ella le gusta el riesgo.
- Mierda, tengo que conectarme.
Dijo Adri, a mitad de película.
- ¿En serio?
- Sí, amor. ¿Tú sabes la de pasta que se deja en cada emisión mi admirador número 1? -me dijo ella.
Se refería al señor que más insistente era con ella en la webcam, ReyDeLaCarretera68. Un hombre mayor que siempre le hacía privado y pagaba y pagaba por más desorbitada que fuera la cifra que ella le pedía a cambio de concederle sus deseos.
Ella se había comprometido a emitir hoy de noche y quería el dinero. Y nosotros no era que estuviéramos haciendo nada del otro mundo: ver una película. Yo no podía salir en la cámara, cortaría el rollo, pero ella diría que estaba en casa de su novio, ya que él vería que la habitación era distinta.
Empezó a emitir sentada, con las piernas cruzadas, encima de mi cama. Con mi ordenador delante y una camiseta mía puesta. Ya no estaba tan tímida como aquella primera vez con Zubi, ahora estaba bastante natural y saludaba con gracia, a viva voz, a quienes le decían algo por el chat. Enseguida entró el famoso señor, diciéndole que creía que no iba a aparecer por ahí. Ella le dijo que ella cumplía su palabra, riéndose mucho con él, complaciente, buscando gustar. Él no tardó en llevarla a un show exclusivo y en entrar con ella en un cámara a cámara.
Mientras que ella estaba sentada en mi cama, yo estaba sentado más lejos, al lado del balcón de mi habitación. No tenía la mejor vista de la pantalla del ordenador pero podía ver bastante bien, en diagonal, lo que ocurría. En pantalla, apareció una barriga prominente, cubierta por una camisa de cuadros metida por dentro de unos chinos. La cámara de él solo apuntaba ahí: una entrepierna abultada bajo con una gran barriga y una mano gorda reposando encima del pantalón. La estancia en la que él estaba se encontraba fuertemente iluminada por luz eléctrica.
Empezaron a charlar de viva voz. Me resultó muy extraño. Era mucho más personal que el chat, una conversación amena con un desconocido que deseaba un trato más cercano con el objeto de sus pajas. Él se interesó por el día de Adri, por si había ido a clase ese día, a la universidad, por cómo era que su novio no estaba con ella aunque ella estuviese en la habitación (le explicó que salí a un recado con mis padres)… cosas así, anodinas. Ella también le preguntó a él, que le contó que había tenido un duro día de conducción con su camión, pero que ahora estaba en el momento del día. Tras ese rato de charla normal, la conversación enseguida cogió velocidad, como si el tipo ya hubiese agotado parte de su paciencia en la cortesía, aunque siempre con un trato dulce. De la charla anodina pasó a piropearla por su atuendo, tan casero, y después le pidió ver sus braguitas. Ella abrió las piernas y se las enseñó en un flash. Él entonces le pidió un primer plano de las plantas de sus pies, cosa que ella también le concedió sin pedirle dinero. Él le pidió que se los oliese ella misma, y entonces ella ya le pidió monedas. El hombre pagó y ella acercó de sus pies a su nariz.
- Qué gusto debe dar olerlos, Paula. ¿Cómo huelen? - preguntó él.
Ella tras cerrar los ojos para hacer ver que los olía con deleite:
- Muy rico. He estado fuera todo el día pero no sudo mucho, así que huelen algo más que otras veces pero dulcito. ¿Ya que no me los puedes limpiar a lengüetazos, quieres que lo haga yo?
Y entonces negociaron un precio, él pagó y ella comenzó a lamerse los pies. La verdad que me estaba poniendo burrísimo ver así a mi novia. Le costaba un poco la postura pero aún así se empeñaba en darnos el espectáculo que había prometido.
Ella, como obedeciendo a una dinámica aprendida en algún momento anterior, le preguntó que por qué no se había sacado la polla, si es que ya no les gustaba tanto, y le pidió que se la sacase. Él reía respondiéndola, complacido. Se desabrochó el pantalón y sacó un rabo ya tieso. Al verlo en pantalla, pensé que debía de oler asqueroso. Mientras que él no mostraba su cara, mi chica sí aparecía entera, así que se mordió el labio al verle la polla, satisfaciendo su necesidad de aprobación femenina.
- Me encanta lo gorda que es. Toda llena por mí… me pone muy traviesa -siguió coqueteando.
- Contigo se me empalma como pocas veces en mi vida, Paulita.
Las formas de él eran pobres y su tono bruto, aunque trataba de esforzarse por causarle buena impresión a esta chica universitaria, suavizándose y a veces buscando palabras finas que no sabía usar bien. Siguieron hablando y ella le pidió que empezase a tocarse, él a cambio le pidió que se quitase ya sus braguitas y que ella también se tocase, cosa que Adri hizo a cambio de monedas. Se miraban a sus respectivos genitales y a veces hablaban y otras permanecían concentrados, en silencio.
El hombre se estaba poniendo cada vez más y más cachondo. Pagó para quitarle la camiseta y para que ella soltase saliva sobre uno de sus pequeños pechos, después, volvieron a masturbarse mirándose de frente hasta qué él pidió primeros planos de “ese pandero hermoso”.
Ella acercó la webcam y se posicionó en la cama, regalándole unas vistas deliciosas a su admirador. Él pagaba y ella se daba azotitos, agitaba las nalgas, se las abría para mostrarle sus orificios…
- Puedo olerte desde aquí, princesa. Qué rica que estás. Lo que daría porque me lo pusieses encima de la cara… -dijo él.
- ¿Me lo comerías todo? -preguntó ella, juguetona.
- Uff, todo, claro que sí.
- ¿Pero todo… todo?
- Sí, princesa, te metería la lengua hasta bien adentro de ese culito -respondió el, ya más explícito.
Después, tentado por ella, él le pidió que se masturbase el culo con un dedito.
Ella se llenó el índice de una mano de saliva y tras acariciarse el ano en círculos, lo introdujo lentamente y empezó a meterlo y sacarlo, a la vez que se masturbaba el clítoris con la otra mano.
En la pantalla, el señor gordo se pajeaba con furia. Adri, dándose cuenta, acompañó su masturbación con gemidos que yo sabía fingidos.
- Pídeme que me corra, princesa - gimió el señor.
Y Adri obedeció. "Lléname el culo de leche" u "ordeña para mí esa polla tan gorda" fueron algunas de las cosas que le soltó. El hombre se corrió sobre su propia camisa de cuadros, bufando como una bestia. Adri fingió un orgasmo y después, charlaron durante unos cinco minutos, durante los cuales, el señor hizo dos peticiones a mi chica: la primera, si no se podía replantear lo de hacer sexo real (a lo que ella respondió que no pero que igualmente me generó un escalofrío de horror); la segunda, si para la siguiente sesión no tendría algún disfraz de dibujo animado o videojuego (a la que ella respondió que algo tenía y que se pondría para la próxima).
Cuando ella apagó la webcam, tuve que preguntárselo, con el corazón en un puño:
- ¿Existe alguna posibilidad de que algún día le digas que sí a lo del sexo real? Seme sincera.
- ¿Pero tú estás tonto?
- Yo lo que estoy es acojonado, cariño, y creo que con razón.
- Qué tonto eres. Existe un 0,1% de posibilidades -me respondió la cabrona.
- ¿Y ese 0,1 es porque...?
- Es porque ¿tú viste qué polla más gorda? -y se empezó a reír de mí-. Anda tonto, ven aquí.
Estaba calentísima, nos fundimos en un beso y me preguntó si hoy me apetecía un poco de sexo anal. Con esa entrega, se me olvidaron las inquietudes y tuvimos una sesión de sexo maravillosa.
Saber que ahora mi novia estaba disponible en internet para cualquiera que quisiera alcanzar otro grado de intimidad sexual con ella, me generaba un mar de pensamientos paranoides. Estaba seguro de que mis amigos entraban en su webcam. Siempre que sus emisiones eran públicas, acababa analizando los nombres de los espectadores, tratando de adivinar quiénes podrían ser ellos. Los desconocidos no me importaban, excepto si iban volviéndose habituales y se ganaban la amistad de mi chica, que entonces siempre temía que ella acabase aceptando alguna de las múltiples invitaciones a verse fuera.
Pero, como digo, lo peor eran los conocidos. ¿Alguno habría conseguido una emisión privada con ella, pidiéndole cualquier guarrada rara o divirtiéndose a su costa, pidiéndole cosas humillantes que luego poder pasarles al resto? Ninguno andaba sobrado de dinero y quería pensar que eso dificultaba las emisiones privadas, ¿pero acaso no era un gasto que valía más la pena que un par de copas una noche?
Por otro lado, ReyDeLaCarretera68 seguía a pico y pala. Cada vez que ella estaba en público y aparecía él para llevársela a un privado, era como si me la quitase. Luego, Adri solía contarme un poco lo que había hecho y hablado con él. Él, cada vez con más frecuencia, hacía insinuaciones sobre verla en persona.
Adri, por otro lado, empezó a jugar con mis celos con ese hombre. Creo que se atrevió a hacerlo porque daba por hecho que con un hombre tan repulsivo no debería sentir una verdadera amenaza. A veces me llamaba de noche para charlar a escasos minutos de conectarse y, así, podía colgarme diciéndome que la esperaba su nuevo novio, su papaito o hasta su amo.
El dia que mi novia emitió con el disfraz de Peach, tras pedirle él un disfraz de algún personaje de dibujo o videojuego, él la mantuvo en privado más tiempo que nunca. Se corrió dos veces con ella. Él estaba fuera de sí, haciendo muchos comentarios sobre tenerla con él, sobre llevarla en uno de sus viajes en camión de varios días, follándola a cada poco y tratándola como a una princesa, cosas así. Le dijo, y esto inquietó un poco a mi chica, que si se la encontraba un día en persona, no iba a saber contenerse, de tanto que le ponía. Ella le respondió que era difícil, que había muchas ciudades en España, pero él le dijo que no tenía ninguna duda de que vivían en la misma ciudad. Adri me lo comentó de pasada, mostrando que había pensado algo en ello, pero en su cabeza lo aparcó con la explicación de que sería por el acento. Yo, sin embargo, empecé a pensar si no sería alguien que la conociese de algo.
Mi novia estaba siempre muy cachonda, ahora que emitía. Más que nunca. Constantemente recibía halagos y el dinero que se ganaba con sus emisiones fortalecía su ego. Era maravilloso follar con ella y disfrutar de toda esa sexualidad. Una parte del dinero la ahorraba y la otra la gastaba en ropa, caprichos y mucho en mí, regalos o comidas y cenas. La verdad es que estaba incluso más guapa y había ganado algún kilo que le sentaba genial, ya que se le repartían deliciosamente por todas las curvas que ella tiene, empezando por sus preciosas mejillas.
Un día, estábamos tomando unas cañas con Marina por el centro, Adri invitando a todo para varias, y, al entrar en un local, nos encontramos con Pelayo, el novio de Laura, que estaba con unos amigos suyos. Le recordé follándole el culo a mi chica y me sentí un poco raro. Marina y yo le saludamos de pasada pero a Adri la retuvo un poco y la presentó a sus amigos pijos, todos como clones, vestidos igual. Cuando mi chica se juntó con nosotros al fondo del bar, venía con ese color que se le pone cuando se le sube el ego. Disfrutaba de forma inmoral del deseo que sentía por ella el novio de su amiga. Como venía cachonda y Marina tenía mucha curiosidad por el tema, empezaron a hablar de la webcam, de anécdotas, de cómo se sentía… y respondiendo a las preguntas que Marina le hacía (sobre qué límites ponía, cosas que más le gustaba hacer, etc). Yo la escuchaba con esa mezcla de excitación y de celos pero, tras ellas, hacia la mitad del bar, podía ver a Pelayo protagonizando la conversación con sus amigos, que no dejaban de mirar en nuestra dirección y reírse, haciendo gestos.
Tomamos, muy rápidamente, tres rondas de cervezas, Marina estaba cada vez más cachonda y empezó a ponerse cariñosa con los dos y a darnos picos. Adri estaba que se fundía y propuso irnos a mi casa los tres y emitir un trío. A mí me ponía la idea del trío pero no tanto la de emitir, que me ponía muy nervioso. Fueron al baño juntas, antes de irnos, y yo las esperé mirando el móvil y pagando esta cuenta, ya que no me gustaba ser un completo mantenido. Al poco, vi a Marina venir y, un poco por detrás, salían un amigo de Pelayo y mi chica, que salía hablando con el puto Pelayo y se detuvo un momento a hablar con él, muy cerca uno del otro, antes de venir conmigo. Marina y Adri se miraron cómplices, me miraron y se partieron de risa.
- Oye, no me hagáis esto. ¿Qué ha pasado? -pregunté, suavizando mi mosqueo.
Miré hacia el grupo de Pelayo, que estaba armando un estruendo en el bar, y les vi partiéndose la polla. Pelayo acercaba su dedo a la nariz de cada uno de sus amigos, que iban poniendo distintas caras: algunos ponían cara de salidos y se mordían los labios, otros ponían cara de asco y hacían algún comentario que provocaba las risas de los demás, mirando a cada poco hacia Adriana. Mi novia había empezado a contarme pero yo estaba impaciente:
- ¿Le has dejado que te haga un dedo en el baño? -la interrumpí.
Otra vez se rieron como bobas y Adri miró hacia el grupo, deduciendo que algo había visto yo.
- No ha pasado eso, bobo -empezó, riéndose-. Vino tras nosotras con uno de sus amigos y, como había cola en el baño de chicas, nos invitaron a entrar al de chicos. Entramos las dos en un cubículo y, antes de que pudiésemos cerrar, Pelayo sostuvo la puerta y pidió que la dejásemos abierta para hablar mejor. Y yo qué sé, estamos borrachas. Empezó a mear Marina y yo la tapaba un poco con mi cuerpo mientras Pelayo me hablaba sobre las ganas que tenía de volver a follarme el culo y me proponía hacerlo ahí mismo, uno rápido. Me tenía puesta la mano en la cadera, el cabrón, y la iba moviendo hasta palparme el culo. Ya habíamos follado, así que bueno, le dejé, quería jugar con él. Su amigo me miraba con una cara de cerdo que daba todo el asco. Muy pijos para algunas cosas pero… total, que Marina acabó de mear y cambiamos de posición.
Adri pausaba el relato de vez en cuanto para hacerme sufrir e ir calibrando mi reacción emocional, que era de odio contenido hacia Pelayo pero de deseo de saber más, y siempre la inconfesable excitación.
- Me bajé los pantalones y Pelayo y su amigo me vieron perfectamente, porque son más altos que Marina. Mientras yo meaba, Pelayo le dijo a Marina que podían follarnos rápido a las dos en el baño, que sería supermorboso. Y empezó a decir no sé de qué de mi culo tragón y de que Marina iba a flipar viendo cómo me la metía, y me preguntó a mí como para que confirmase sus palabras. Yo le dije que no follaba tan bien como él creía, pero que cuando un tío choca contra mi culo, suena mogollón y parece una follada salvaje. Marina se meaba de risa.
- Mi loquita -confirmó Marina, dando un pico a mi chica.
- Y nada, acabé de mear y me estaba abrochando el cinturón mientras salíamos del baño cuando Pelayo se me puso delante y metió una mano por dentro del pantalón y de mis bragas, y mientras me insistía, iba tocándome todo el culo. Me buscaba la boca con los labios pero yo le hacía la cobra, así que se rindió y me empezó a besar el cuello mientras me metía la punta del dedo en el culo, el muy cabrón.
-Pues creo que ahora, todos sus amigotes saben cómo huele tu culo -concluí, bastante chinado.
-Bueno, que lo disfruten. Qué cochinos -me respondió mi novia, riéndose.
El novio de Laura, pensé, la princesita del grupo, que ha acabado con uno peor cualquiera de nosotros y no se da ni cuenta. Y siempre mi novia en el centro de las movidas. Adri continuó:
- Pero nada, le aparté, amenazándole con contarle a Lau, me abroché el pantalón y salimos del baño.
- ¿Y qué más te dijo? -yo recordaba que hablaron ya fueron del baño.
- Pues rollo que si aceptaría si Lau le diese consentimiento por chat, que por qué no tomaba una con él y sus amigos… le dije que no y que no. Hoy estoy con mi chico y con mi best friend forever -y nos abrazó a los dos.
En mi cabeza sonaba la segunda mitad de una frase que empieza por “hoy no…”. Forma amable de declinar una proposición que no se desea o forma de dejar caer que otro día…
Salimos del local, no sin antes pasar por delante del grupo de Pelayo. Me aseguré de ir detrás de Adriana y pude ver cómo los chicos no se apartaban demasiado, teniendo que ella que rozar a varios para cruzar. Pelayo le tocó sutilmente el culo con una mano. Se acercó a la oreja de Adri para decirle algo pero, temiendo que iniciasen otra conversación, aparté a Pelayo y le dije: “Dale recuerdos a Laura, que hace tiempo que no la vemos”, y salimos del local.
A las chicas se les había subido bastante el alcohol, hicimos el camino a casa con ellas dos como dos duendecillos traviesos, se metían mano entre sí y me metían mano a mí. Llegamos a mi casa y Adri enseguida se fue a encender el ordenador, seguía decidida a emitir.
La velocidad a la que preparó la webcam, me dejó pasmado. Había ganado mucha soltura. Fui un momento al baño y, al volver, ya estaba emitiendo, enrollándose con Marina mientras en la pantalla de la webcam aparecía el título “Trío con mi novio y mi mejor amiga”. Marina, a pesar de estar un poco pedo, no estaba completamente desinhibida, por lo que era Adri la que tenía la iniciativa y le acariciaba los enormes tetones sobre la ropa mientras le comía el cuello. Adri me hizo señas de acercarme y sentarme al otro lado de Marina, se inclinó hacia mí y me pegó un morreo justo delante de nuestra amiga, para después juntarnos las caras e invitarnos a morrearnos. A mí, Marina me excitaba muchísimo a pesar de no ser mi tipo. Estaba muy gordita pero tenía la carne bien puesta, con una cara preciosa, de mejillas muy bonitas, y unas tetas y un culo bien llenos. Otro tipo de mujer. Ya habíamos hecho tríos pero nunca delante de una webcam.
Estábamos frenéticos, mezclábamos nuestras lenguas sin apenas saber a quién estábamos besando en cada momento, y yo recorría con mis manos las carnes de las dos, sobre todo los tetones de Marina, que por la cercanía y tamaño los tenía más a mano. Adri a cada poco gestionaba el chat, respondía mensajes por escrito y hablando y proponía retos. Yo ya empezaba a conocer el estilo de Adri, pragmático y normalmente muy enfocado en conseguir dinero, pero ahora se estaba dejando llevar, estaba impaciente. Ni habíamos llegamos al primer reto y ella ya le estaba pidiendo a Marina que enseñase las tetas.
En muy poco tiempo, estaban las dos en tetas y solo con las braguitas puestas, y yo desnudo. Entre las dos, me habían quitado toda la ropa como dos lobas. Mi chica no solía hacer más que flashes en público pero ese día estaba muy salida. Para decepción del público gratuito, enseguida apareció ReyDeLaCarretera68 ofreciendo un privado. Adri le saludó, borrachilla como estaba, de una forma que le sorprendió hasta a él:
-¡¡UY, MARINA, HA LLEGADO MI AMO!! ¡HOLA REY!! -le saludó, muy alegre.
Él nos metió a privado y la atmósfera se volvió más íntima. El hombre, halagó los cuerpos de ambas y se interesó por Marina: qué estudiaba, si emitía por su cuenta, si tenía novio, lo guapa que era y las tetas preciosas que tenía… Marina nunca anda sobrada de ego y estaba muy agradecida. A mí, sin embargo, no me habló demasiado. El viejo, se fue dejando una cantidad de dinero inmensa, minuto tras minuto y petición tras petición. Estaba más generoso que nunca. Adri le perdonaba muchas peticiones, siguiendo una particular política de fidelización. Las fue haciendo enrollarse entre sí, comerse las tetas, desnudarse del todo, lamerse los pies una a la otra… a mí me tenía de lado. Eran las chicas, de propia voluntad, las que de vez en cuando me masturbaban o me hacían tocarlas. Cuando hicieron lo de los pies, yo me acerqué a lamer y eso, curiosamente, le dio una idea.
-Que se tumbe tu novio en el suelo y le restregáis vuestros pies por la cara y por la boca, que os los chupe como vosotras queráis -pidió de viva voz, mientras se pajeaba su polla gorda, a la vista desde hacía un buen rato.
Aunque no me caía simpático, agradecí que me implicase más en el juego y me excitaba ese juego de dominación. Ellas dos, con algo de cosquillas, me frotaban sus pies por la cara, encontrándose todo el rato los pies de una con los de la otra. Estaba en la gloria. Los pies de Marina eran un poco más toscos pero todavía femeninos, y no olían nada mal. Tenía la polla a reventar mientras me hacían eso. Nuestro espectador, les mandó que me dijeran cosas dominantes y me llamasen papá. Fue rarísimo, pero ahí las tenía, frotándome sus quesitos y diciéndome cosas tipo “chúpalos enteritos, papá”, “¿te gusta cómo huelen, papi”?, “eres nuestro felpudito, papá”…
ReyDeLaCarretera68 se fue emocionando cada vez más con ese juego y fue subiendo la apuesta. Las chicas, me escupieron en la cara y en la boca, y me aplastaron la cara con su culo, primero Adri y luego Marina. Y todo el rato los comentarios humillantes a “papá”. A la vez que me dio un poco de vértigo pensar en estar siendo humillado así por un viejo extraño que nos ordenaba cosas, y de sentir miedo por no saber qué clase de persona era y qué cosas le habría pedido a mi novia, disfruté como pocas veces en mi vida. Me gustaba ser dominado por esas dos mujeres carnosas, mi chica y una buena amiga.
Yo no sabía hasta dónde llevaría aquello ni si en algún momento tendríamos que decirle que no a algo, pero entonces pidió que Marina me follase y que Adri permaneciese sentada sobre mi cara, y que estuvieran una de frente a la otra liándose. No me da vergüenza reconocer que tardé poquísimo en correrme dentro de Marina, casi sin que me oyesen, aplastada mi voz entre las nalgas de mi chica. Al otro lado de la webcam, nuestro ahora casi que propietario también llegaba al orgasmo, entafarrándose su camisa, muy similar a la del otro día, con su propia lefa.
Ellas dos seguían cachondas y estaban ganando mucho dinero con la emisión, así que se levantaron, me ayudaron a incorporarme y, dejándome a un lado de la cama, ellas dos siguieron liándose mientras nuestro espectador les decía piropos y las cosas que le gustaría hacerles en persona.
-¿Si estuviera ahí con vosotras, me la comeríais aunque sea mayor y no tenga cuerpo de modelo? -llegó a preguntarles.
Ellas dos, exagerando y muy metidas en el papel, le dijeron que sí, y que le comerían los huevos y hasta le limpiarían la lefa que tenía en la camisa. El hombre estaba en la gloria. Había vuelto a masturbarse y se acariciaba también el escroto, como provocándose sensaciones parecidas a las imaginadas.
Les pidió que una masturbase a la otra, bien abiertas las dos de patas sobre la cama. Después, que acercarán sus culos a la cámara y los hiciesen vibrar y aplaudir. Era increíblemente morboso escuchar los aplausos de culo de mi novia y Marina. A cambio nuevamente de muchas monedas, consiguió también que una metiese, así con sus culos casi en primer plano, un dedito en el culo de la otra. Y, finalmente, las hizo ponerse en 69, Marina encima de mi chica por indicaciones suyas, y así, volvió a correrse, coincidiendo con el orgasmo de mi novia pero un poco antes del de Marina.
Unos días después, Adri me contó que se había creado una cuenta para su alterego webcamer en una red social, que había visto que casi todas las personas que emitían tenían una desde la que, como mínimo, avisaban de sus emisiones. Tuvimos una conversación seria sobre si de verdad iba a ir metiéndose más en ese mundillo y sobre dónde ponía ella el límite. Me confesó que había llegado a plantearse abrir una cuenta de onlyfans o algo por el estilo pero le tenía miedo a que su cara se difundiese sin control por internet. En cambio, ofrecía por su red social (con candado) venta de fotos o vídeos breves, y pedía mi ayuda para hacerle alguna buena sesión fotográfica. Sabía que durante la sesión lo pasaría en grande con mi chica y que, con o sin mi ayuda, iba a vender contenido, así que acepté ayudarla en algún momento.
Esa misma semana, el fin de semana, ocurrieron una serie de cosas que me dejaron en uno de mis estados de shock y contradicción profunda. Por un lado, estando en casa de Diego el viernes, jugando unas partidas también con Alan, llegó su padre, que estaba descansando de su última ruta en camión. Había estado bebiendo con su mujer, la madre de Diego, y llegó más dicharachero de lo habitual. Se puso a hablar con nosotros y a mí me preguntó que qué tal con mi novia, que creía recordar que llevábamos ya bastante juntos. Yo le dije que sí, que estábamos muy felices aunque siempre hay peleillas y tal, pero que la amaba con locura. Luego nos preguntó por la carrera a Alan y a mí y, después, me preguntó: “¿y Paulita qué tal lleva los estudios, qué es lo que ella estudiaba?” Yo no entendía a quién se refería. Diego intervino para explicarle a su padre que mi novia se llamaba Adriana. El hombre rectificó y yo le respondí con la mente un poco en otro lado. De pronto, había sentido un agujero en el estómago. Al poco, se fue y nos dejó, pero me fijé en su apariencia y vestimenta y ahí se me encajaron todas las piezas. Paula era el seudónimo de Adri en la webcam, un juego de palabras a raíz de PAWG, ReyDeLaCarretera68 era el padre de Diego, quien ya sabíamos que entraba en el ordenador de su hijo y se pajeaba viendo las fotos de sus amigas. Todo encajaba: habría encontrado el enlace de su webcam o el vídeo de la emisión de Zubi, y vio cumplirse un sueño.
Debía contarle mi descubrimiento a mi novia pero a su vez me daba miedo reconocerlo, albergaba la esperanza de que, aunque todo encajase, no se hubiese vuelto todo tan sórdido. Necesitaba, sobre todo, encontrar el momento de hablarlo con ella y enfrentarme a la decisión que ella tomase al respecto.
El día siguiente, sábado, no iba a ser posible, yo había quedado a tomar algo con Harley, a quien quería conservar como amiga, y Adri iba a salir a cenar y de fiesta con Marina y con Laura. La había notado algo molesta por el hecho de que quedase con Harley, pero era algo que ya habíamos hablado muchas veces y me molestaba que cada cierto tiempo volviesen sus celos. Sobre todo, con todo lo que yo aguantaba de ella. Para ella, en este momento en que estábamos tan bien, no tenía sentido que quisiese quedar con ella. Pero no se trataba de eso, se trataba de que yo necesitaba tener un mínimo vínculo fuera de todo el círculo de Adri y mis amigos. Un sitio al que ir si todo acababa mal.
Al final, con Harley tuve una tarde y cena muy agradables, de pura amistad, y a las doce estaba en la cama, mientras que Adri me escribió cerca de las 4 avisándome de que acababa de llegar a la suya. Al día siguiente, domingo, después de comer, fui a su casa. Mi chica quería verme y que le sacase algunas fotos con algunos conjuntos de ropa que había escogido.
Al verla, noté que había pasado algo malo. Tenía el ceño ligeramente fruncido y mirada esquiva. Tuve que preguntarle qué había pasado para que me contase. Pelayo se la había vuelto a follar.
En un calentón, tiré uno de sus peluches contra una pared y me dispuse a salir de la casa hasta que me agarró del brazo llorando y suplicando.
Por si me servía de consuelo, no había sido en intimidad, ni siquiera algo entre ellos dos. Había sido contra una pared de la discoteca, con Lau y Marina haciendo de barrera visual. Pelayo estaba bastante pedo y había convencido a Laura para que le dejase volver a darle por el culo. Estaba tan borracho que se fue a casa creyendo que la había follado analmente cuando en realidad se la había metido por el coño. Y menos mal, porque no tenían ni lubricante y le habría dolido un poco. También había estado ahí, haciendo de barrera pero mirando como un voyeur, su amigo el del baño del otro día, Enrique, uno de sus clones.
Yo le recriminé que fuera tan puta, que ahora Laura ni tenía que hacer nada conmigo para que su novio se follase a mi chica, también le eché en cara sus celos hipócritas y que yo no había hecho nada con Harley. Y, en pleno acaloramiento, le solté lo de ElReyDeLaCarretera68.
-Me estás vacilando. Lo dices para putearme -me respondió, con expresión de terror.
-No, Adriana, piénsalo: camionero, gordo, sabía que vivíais en la misma ciudad, sabemos que comparte ordenador con Diego, quiso que te pusieras el disfraz de Peach con el que te vio el día de los Karts, quiso que Marina y tú me llamaseis “papá” mientras me avasallabais con vuestros cuerpos… es obvio una vez que lo sabes.
La discusión se acabó ahí. Ella se quedó en shock y a mí me dio lástima. La abracé y dejamos el tema aparte un rato mientras, más sosegadamente, seguimos hablando de lo mal que había estado que dejase al novio de su amiga follársela, a mis espaldas, dejándose llevar por los celos de que yo hubiese quedado con una amiga. Y después, volvimos al tema del padre de Diego.
-Tío es que en parte me da igual porque yo ya sabía que estaba haciendo algo sexual con un señor gordo y salido, pero que sea alguien de tan cerca… el puto padre de Diego…-me dijo ella.
-Sí… el que te quiere tener de muñeca hinchable en el camión en una de sus rutas. Ese señor es un sinvergüenza. El puto José Antonio, babeando con las amigas de su hijo. Bastante bien salió Diego.
-…joder pero es que me está dando mucho dinero. Que en cualquier momento me canso de la webcam y adiós, no es un trabajo para mí, pero me lo estaba pasando genial y ganaba pasta.
-¿Pero sabiendo quién es, podrás seguir haciendo guarradas para él? ¿Y si un día se envalentona y confiesa quién es? ¿Y si un día te ve por la calle…? -no quería decirle a mi chica lo que debía hacer, pero había muchos problemas obvios a la vista.
-Lo de verme por la calle y hacer alguna locura, puede hacerlo aunque ahora desaparezca… en cuanto a lo demás… ¿no debería tener él más miedo que yo? Quiero decir: él tiene una familia que se desmoronaría si supieran lo que hace y el dinero que gasta.
Ahí, Adri se marcó un tanto incuestionable. Por si acaso, iba a empezar a grabar las emisiones con él y toda forma de interacción, pero no tenía problema en seguir con la diversión un poco más. Así que, me pidió que empezásemos la sesión fotográfica. Y yo estuve, durante casi dos horas, sacándole fotos a mi chica que sabía que acabarían en el PC del padre de mi amigo. Y aún así, busqué las mejores perspectivas y ayudé como pude a mi novia. Se hizo fotos con tres conjuntos distintos: un vestido de verano con sandalias, con el que nos centramos mucho en los upskirts sin braguitas y en los pies; un pijama inocente, con el que las fotos eran como si la hubiese ido desvistiendo mientras dormía; y el vestido de Peach, con el que me hizo jugar con su plug anal y quitándole prendas hasta quedar solo con la corona. Y durante todo ese tiempo, yo con la polla bien tiesa hasta que la vacié en su boquita en la sesión del pijama y una segunda vez follándola por el culo en la última sesión. También de esas partes sacamos fotos.
Volví a mi casa para pasar la noche e ir al día siguiente a clase. Adri me había de que volvería a emitir esa misma noche. Al acabar de cenar con mis padres, entré en el enlace de su webcam y estaba ya en privado. Le escribí por WhatsApp y, ocupada como estaba, me respondió un seco “todo bien, luego te cuento”.
Esperé casi una hora y por fin me llamó. Se rio de que me generase ansiedad el “luego de cuento”. No había pasado nada especial, pero:
-…te confieso una cosa: mis orgasmos ante la webcam están siendo más intensos ahora que sé que se los estoy mostrando a alguien con quien hay un tabú. Me imagino la cara de José Antonio, con los ojos salidos de las órbitas y el bigote de morsa, y… es más intenso.
-Pff… Adri, cariño, qué guarra eres.
Continúa en
- Relato #244450— title-regex: contiguous parts (11 -> 12)
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Tolo cree que ha encontrado el amor y la estabilidad junto a Iana, pero ella tiene secretos que se consumen en la oscuridad de un motel.
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- Hetero: Infidelidad
Las chicas de la FP (extracto 4)
Le pidieron que fuera a buscar un pareo olvidado. No imaginaba que al cruzar el jardín descubriría a su amigo follando a una alumna, ni que la esposa…
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- Hetero: Infidelidad
Juro que quiero a mi marido
Jura amar a su marido, pero cada vez que ve a Eduviel, su cuerpo traiciona esa promesa. En la taquería, donde el aire se vuelve denso y las miradas…
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