Debí echarme novia fuera del grupo 11
Tras varios meses de tratar de contenerse, mi novia volvió a dejarse llevar por todo lo alto, en una sesión de sexo por webcam ante cientos de pajilleros. La cosa se puso bastante amarga entre nosotros a raíz de aquel encuentro en el que,…
Tras varios meses de tratar de contenerse, mi novia volvió a dejarse llevar por todo lo alto, en una sesión de sexo por webcam ante cientos de pajilleros. La cosa se puso bastante amarga entre nosotros a raíz de aquel encuentro en el que, además, Zubi la había engañado y había dejado que su hermano follase con ella mientras ella tenía los ojos vendados. No era la primera vez que pasaba que, ante algo que yo consideraba que era imperdonable, ella se mostraba con gran facilidad para el perdón. Era por el sexo, la conocía bien. A veces, no sabía poner los límites. Yo quedé con Harley para tratar de quitarme el puño que sentía adentro, pero hasta eso, que normalmente me funcionaba, me dejó con mal sabor de boca. Ella quedaba conmigo para divertirse, no para que le fuera con las quejas de una relación que no era capaz de romper. Mientras yo trataba de ordenar mi mente y desahogarme con Harley, Adri había empezado a emitir por su cuenta, con su nick OMGlookthatPAWG. Me avisaba cuando se conectaba, coqueta y cariñosa, pero distante. Yo le respondía también frío pero me tragaba sus emisiones enteras. A ella incluso le pagaba monedas para ver las emisiones privadas. Ella sabía que yo estaba allí, había reconocido mi nombre y un día me comentó que se sentía segura sabiendo que yo estaba allí, aunque no comentase. Tenía ya un puñado de habituales, que se habían consolidado a lo largo de unas cinco o seis emisiones. El más atento, el que más pagaba y el que más intentaba ligar con ella dándoselas de caballero era un señor mayor, casado, apodado ReyDeLaCarretera68. Siempre la llevaba a privado e intentaba que ella conectase también con su emisión y le viese masturbándose para ella. Adri un día entró, vio una imagen de mala calidad, una barriga prominente y un pene erecto que empezaba a pajearse nada más verla aparecer en su sala, y se asustó. Le pareció demasiado sórdido, prefería no saber lo que había al otro lado del chat. Se excusó con él usando su encanto y dulzura, y él siguió siendo un fiel mecenas. Para conseguir monedas había escogido un menú sencillo centrado sobre todo en su culo: ofrecía twerk, flashes o ponerse alguna prenda en concreto (tacones, sandalias, medias de rejilla…), para los privados reservaba la desnudez, cabalgar un dildo de espaldas a la cámara, meterse ese dildo de frente, lamer el dildo, meterse un dedito en el culo, meterse un plug anal (descubrí su adquisición en el directo) y correrse. Con eso, conseguía una buena cantidad de monedas en cada emisión. Más las que le daban como saludo, las de los privados y las que venían con peticiones especiales que ella estuviese dispuesta a hacer, como fumar, hacer de dominatrix, escribirse un nombre en el cuerpo o una que yo siempre disfrutaba de ver: lamerse sus propios pies. Me daba vergüenza pedírselo en persona pero me encantaba verlo. No había día que no le pidiesen ampliar su repertorio a penetración anal con su dildo, pero de momento ella se resistía.
En el chat con mis amigos, los primeros días fueron monotema. Adri dando explicaciones, con toda naturalidad, de lo que estaba acordado y lo que no, y rematando con un: “Es sexo, ya está, que os ponéis como adolescentes con estos temas. Follé mucho, me gustó, Zubi es un cabrón y ya lo sabía cuando quedé con él. Su hermano, pues igual que vosotros, un friki salido que aprovecha cualquier ocasión para mojar el churro. Solo que él, 15 años mayor que vosotros. Espero que os hayáis hecho buenas pajas.” Respondido por comentarios del tipo: “pues sí, la verdad” o “a ver cuándo me la haces tú, que últimamente no te vemos más que por webcam”.
Un día, tras llevar un par de semanas casi sin hablar, a excepción de los breves mensajes rutinarios y sus avisos de sus emisiones, nosotros que de normal hablábamos todos los días a todas horas, Adri se plantó en mi casa. Confieso que mi corazón dio un brinco, como las primeras veces que quedábamos. Estaba deseando amigarme con ella pero no era capaz de dar yo el paso. Ella venía decidida a volver a encauzar la relación. Estaban mis padres en casa, que siempre la reciben encantados, pero ella, tras saludarles, quiso que nos encerrásemos en mi cuarto. Puso música alta y me tiró a la cama:
- Ponme el vídeo. Diego me dijo que se lo compraste -me dijo, con autoridad.
Yo balbuceé haciéndome el tonto hasta que ella lo cortó tajantemente.
- O me pones el vídeo, lo vemos juntos, hacemos las paces y follamos como bestias, o cojo y me voy, y no volvemos a quedar quizás en semanas o meses.
Estuve a punto de simplemente obedecer pero, en el último momento, me rebelé:
- Primero desnúdate y chúpame la polla -le ordené.
Era una orden pero era más una propuesta de negociación. Ella, fiel a lo que tantas veces había visto, no dijo que no a meterse una polla en la boca. Mientras tanto, puse el vídeo en mi móvil y adelanté a la parte en que ella se presenta a la novia de Zubi, con dos besos en sus huevos. -¿Cómo es tan fácil conseguir que te humilles? -le pregunté, sinceramente pero en tono juguetón.
Ella había dejado de chupar para ver el video. Al verse y oírse hacer eso con la polla de Zubi, se cubrió la cara con las manos, con vergüenza, pero al yo decirle aquello, se encendió de nuevo:
- Ya lo sabes, porque soy una guarra. Y mira tú cómo estás. ¿Cómo es tan fácil conseguir que te excites siendo cornudo?
Me la devolvió golpeando donde dolía. Hice que me la volviera a chupar mientras veía a la Adri del pasado chupándosela a Zubi. Senti un poco de complejo al comparar tamaños, pero Adri chupaba con deleite cualquier polla. Lo veía claro mientras me lo hacía a mí, en la diferencia estaba el placer. Cuando llegó la parte en que Zubi le vendaba los ojos, dejó de chupar y me miró, como pidiéndome permiso para dejar de chupar y poder ver lo que le hicieron a ciegas. Hice que se sentara sobre sus piernas a mi lado, con mi mano hurgándole el coño y el culo mientras veíamos los dos el vídeo. Ella, mientras tanto, me pajeaba suavemente, pero absorta en la pantalla del móvil. Yo ya lo había visto varias veces, me conocía de memoria su estructura.
Illidan poniendo la cara del gran guarro del universo, olisqueándola, azotándola, escupiéndola y metiendo su polla en su boca. - ¿De verdad no notaste nada? -le pregunté por fin, tras días con la pregunta taladrándome.
- Joder, me extrañaron momentos puntuales, me pareció que no era la misma polla, pero también pensé que quizás al no verla, detectaba las formas de manera distinta. No sé, ¿cómo iba a pensar que estaba pasando eso?
- ¿Y ni el olor ni el tacto del cuerpo ni nada te llamó la atención?
- Ángel, mi amor, tú hueles siempre genial pero Zubi huele a friki sudado, su hermano es exactamente igual. Joder, mírale, es tal cual él de mayor.
En la pantalla, el friki cuarentón ya estaba sobre ella, follándola a misionero pero todavía erguido, con las piernas de mi novia en sus hombros y embistiendo fuerte, sintiéndose un empotrador quizás por primera vez en su vida. Tras un rato así, parecía acercarse demasiado a la eyaculación y se quedaba quieto, recorriendo todo el cuerpazo femenino que tenía debajo de él, después, bajaba las piernas de Adri y se tendía sobre ella, como en la captura de Diego, y, suavemente, la penetraba mientras la besaba.
- Debía estar imaginándose que eras su novia -le dije a Adri. - Me extrañó mucho esa forma de follar. Pasó muy rápido de darme duro a casi hacerme el amor, ya le ves. Y Zubi suele besar más guarro, aquí me está besando con romanticismo y delicadeza. Ese hombre tiene carencias claras.
Nos quedamos un rato en silencio y Adri volvió a hablar:
- Debe estar apunto de correrse ya. No te imaginas cómo me llenó. Ahora pienso que debió de estar un par de días sin masturbarse para reservarse para mí.
Y justo. En el vídeo, Illidan se estaba corriendo sin condón dentro de mi chica. Noté cómo, viéndolo, a mi chica le recorrió un escalofrío de placer. Giró la cara y me miró con ojos vidriosos, que cerró dejando caer sus pestañas de una manera muy femenina y sensual, para disfrutar de sus movimientos de frote contra mi mano.
En lo que quedaba de vídeo, pasaba todo muy rápido. Llegamos a la parte del privado, en la que Adri se comía nuevamente la polla de Zubi deleitándose a ciegas. Zubi se dejaba hacer, la maestra era ella. Para lo único para lo que intervenía era para frenar el ritmo de mi chica y evitar correrse muy rápido. Adriana parecía una actriz porno, había cosas que las hacía solo por vistosas, frenando a veces para sonreír a cámara, con la boca llena de babas, regalándonos a sus espectadores esos momentos de pausa erótica. Y ahora, mientras se veía, estaba chorreando.- Te encanta verte, ¿no?
Ella asintió y gimió, disfrutando de mi mano en su coño.
- Es increíble. No entiendo cómo se te da tan bien el sexo, la cámara te ama, te ves alucinante. Joder, eres mi novia, follo contigo cuando quiero y aún así me he matado a pajas con el vídeo... -confesé, aunque a la larga pudiera venirme a la contra.
Ella detuvo la paja y se me echó encima, abrazándome y besándome la cara por todas partes.
- ¿Ves? Chicas como yo o mejores hay miles, ¿pero dónde encuentro yo a un chico que me quiera como tú, que me diga esas cosas? Cada vez que nos peleamos por mi culpa, lloro mucho más de lo que piensas.
En el vídeo de la emisión, Zubi se había apartado ligeramente y ahora era a su hermano a quien Adri se la estaba chupando.
- Me ha mandado flores y una caja de bombones -me dijo de pronto. Me descolocó por completo era frase, así que respondí con algo parecido a un ¿ein?
- Sí, Illidan, Fernando se llama, en realidad. Me mandó flores y bombones a casa con una carta de disculpa, dice que se siente una persona horrible y que incluso ha discutido con Zubi por aceptar liarle algo así a una amiga. Lo tiré todo a la basura, pero me ayudó a sentirme un poco mejor.
Zubi la follaba a perrito, tirando de su pelo en una coleta hecha con las manos. Me di cuenta de que no podía disfrutar como yo de hundirse hasta el fondo, hasta rebotar contra las nalgas de Adri: consecuencias de tenerla demasiado larga. Después la tumbaba en la cama para hacerle la cucharita, con los genitales de ambos bien a la vista de la cámara. El plano no era el más visual para las pajas, pero quería fardar de miembro, y así se veía toda la carne entrando y saliendo sin estar en ningún momento a punto de salirse por completo de ella. Después, un poco de misionero y otra vez perrito, pendiente de que su hermano acabase de correrse en la copa para salirse a toda prisa de mi chica y echar la suya también en el cocktail. Tras decirme ella lo de las flores, nos besamos y empecé a follarla en perrito, a la vez que veíamos a Zubi hacerlo, pero yo sí impactaba con fuerza contra sus nalgas, tirando de su pelo. Se corrió así y a mí me pidió que se la diera en la boca. Estábamos haciendo nuestra recreación íntima de aquella noche.
- ¿Entonces, estamos bien? -me preguntó, con cara de enamorada.
Yo asentí, besándola, abrazados como estábamos en la cama. Tras un rato de silencio y caricias, ella volvió a hablar:
- Sé qué te pidió Diego a cambio del video.
Yo me mantuve un rato en silencio, pensando mi respuesta.
- Es horrible. No debí decirle que sí, pero me mataba no saber qué había pasado. Creo que lo ha pospuesto al enterarse de que estamos peleados.
Ella rio, comprensiva.
- Bueno, a mí me ha tratado de convencer igualmente. Pero no es horrible, amor. Horrible es que él te pidiese eso por un video que sé que ha enviado gratis al resto de chicos.
- Hijo de puta -maldije, aunque no estaba sorprendido.
Ella, como divertida, negó con la cabeza:
- Es igual. Él me dijo que tú me darías vía libre para hacer lo que me apeteciese, y me propuso ser el premio del torneo. ¿Y sabes qué? Que lo que a mí me apetece es que me deseen durante todo el torneo y al final se queden con las ganas.
- ¿En serio? -me sentí eufórico, de pronto.
Ella asintió y me dijo que Diego no la conocía si pensaba que cuando ella follaba era por un mecanismo tan burdo. Y que Diego era un pajero que no entendía el juego, el picante, la fantasía, la transgresión ni el morbo. Y yo me sentí halagado y cercano a ella. Yo sí empezaba a entenderla, y lo hacía como nadie.
Finalmente, Diego puso fecha para el torneo. El día del torneo, fui a buscar a Adri a casa para ir juntos a casa de Diego. A ella le daba vergüenza ir sola por la calle tras la ocurrencia sorpresa de Diego: todos los concursantes teníamos que llevar algún elemento de disfraz de alguno de los personajes del juego, personajes típicos de Nintendo. A Adri, no la dejó elegir personaje, sería la Princesa Peach pero pagaría él el disfraz. Viendo los disfraces que había por internet, Adri consiguió negociar por uno que al menos le gustase y a su vez fuera sexy, lo que excluía las versiones puteriles de la princesa. El disfraz escogido fue la versión de princesa tenista: un vestido rosa que llegaba hasta el cuello, con los brazos desnudos y acabando en una falda cortita, con un par de detalles blancos y como con medallón sobre el pecho, acompañado por una pequeña corona con prendedores para el pelo y una muñequera. En los pies, unas de sus deportivas blancas. Con el vestidito de Peach, sus piernas al aire, a pesar de que todavía hacía algo de frío, su pelo en una coletita, con la corona puesta, y una chaquetilla por encima, fue como desbloquear una fantasía sexual que nunca había tenido. Qué mona estaba. Su pelo negro era lo único que la alejaba de la Peach de mejillas carnosas que me gustaba desde niño. Eso y el culo que le hacía la falda, no apto para niños. Yo iba con la gorra de Mario en la mano y me había dejado un poco de bigote, y, al verla, me puse la gorra y me lancé a sus labios.
Cuando llegamos a la casa de Diego, ya habían llegado dos de los concursantes y todavía no se habían marchado sus padres, que se iban de fin de semana y le dejaban la casa libre. Los dos me conocían de hacía años y me saludaron efusivamente, a Adriana no la conocían. Cuando el padre de Diego fue a darle dos besos, recordé que hacía meses Diego había pillado a su padre pajeándose con unas fotos de Adri desnuda que guardaba el cabrón de nuestro amigo en el ordenador de uso común. Se trataba de un camionero de más de 50 años. Un hombre calvo, como Diego, con cara afable, barriga cerveza, muy moreno y con un bigotón que a veces dejaba crecer hasta rizar los extremos, aunque ahora lo llevaba de manera más clásica. Si había reconocido a mi novia y atado cabos, es un misterio, ya que la saludó completamente metido en el rol de “padre de amigos”. No sabía si Adriana se acordaba de aquel episodio, más tarde tendría que preguntarle. Al ver que ya empezábamos a llegar los amigos, sus padres aceleraron los preparativos y se fueron.
Diego estaba motivadísimo como anfitrión del torneo. Se había dibujado un bigote zigzagueante y había tapado su cabeza calva con una gorra de Wario. No nos había querido decir quienes estaban invitados a la competición, por lo que fuimos descubriéndolo sobre la marcha. Por la puerta, fueron apareciendo Alan, el chico gordo del grupo, únicamente disfrazado con la corbata roja de Donkey Kong; Luis, mi amigo alto, con novia estable pero con tendencia a la infidelidad, con un bigote angular pintado y la gorra de Waluigi; Harry, el amigo salido y un poco bizco de Zubi, copiándome la gorra de Super Mario; un primo de Diego, Chemita, super joven, unos 17 o 18 años, pero quedándose calvo como su primo, que vino sin disfraz; y, por último, Rodri, un chico que Diego y su primo conocían del pueblo, con alguna enfermedad de la médula de las que te postran en silla de ruedas, con piernas flacas por la pérdida del músculo, apariencia más o menos normal, con pelo largo y lacio, con alguna dificultad de movilidad con las manos, pero muy majo y vestido con una gorra de Yoshi hecha a crochet por su madre.
Diego nos fue presentando a los nuevos y fue preparando comidas, bebidas, sillas y una pizarra con la que ir organizando el torneo. Adri era el centro de atención de todos. Mis amigos, que la conocían de sobra, siempre la miraban como una bolsa de gominolas, cada uno con su dinámica con ella: Alan enamoradísimo, Luis como quien pasa de ella porque tiene novia pero siempre a su alrededor (ya conté que una vez consiguió follársela en el baño de una discoteca con su novia en la misma sala) y Diego la trataba con gratitud paternal de anfitrión, tratando de convencerla de que se prestase a seguir el plan (ser ella el premio). En cuanto a los demás, Harry hacía intentos torpes por captar algo de su atención, mirándola como un salido que nunca antes ha visto una mujer, recordando seguramente todas las guarradas que se pudo permitir con ella en aquel juego con Zubi, Harley y compañía; Chemita lo observaba todo, tratando de aprender quién tenía más éxito acercándose a Adriana y sacando sus propias conclusiones para su pronta vida de hombre; y Rodri parecía atender a todo el mundo por igual, bondadoso y resignado en su condición, agradecido con un plan así. Él no tuvo que esforzarse por la atención de mi chica porque ella sola se interesó por él, por qué enfermedad tenía exactamente, por cómo lo afrontaba, qué cosas hacía en su día a día para no dejarse vencer, y, maravillada con su actitud y bondad y empática como siempre había sido con los débiles, acabó sentándose a su lado durante el torneo.
No todos jugábamos a la vez sino que había un sistema eliminatorio gradual. Adri también estaba metida en el sistema, aunque nadie esperaba que llegase muy lejos. Empezaron los cuatro primeros a jugar, Diego, Harry, Luis y ella. Aún cuando mi chica, la pobre, era el rival más débil por inexperiencia, gracias a las grandes cantidades de azar del juego, consiguió quedar un poquito por delante de Luis en las dos primeras carreras. Luis, para desconcentrarla, decidió empezar el juego sucio en la tercera carrera:
- ¿Oye, Adri, el que gane entonces puede pedirte cualquiera de las cosas que te haya visto hacer con Zubi?
Durante un momento, Adri apartó la mirada de la pantalla para mirar mal a Luis, con lo que su personaje se empezó a salir del carril y a ser adelantado. Adri volvió a la partida pero ya estaba con la cabeza en otras cosas. - ¿O sea que les habéis pasado a todos los que están aquí el vídeo? - preguntó ella.
- Ahá -confirmó Diego, sonriendo con arrogancia y concentrado en el juego.
- Bueno, a mí no. Yo estaba mirando en directo y diciéndote guarradas por el chat -añadió entre risas Harry, amigo de Zubi.
- Ah, qué majo. Pues todavía estoy pagándole cenas a mi chico con el dinero que pusisteis aquel día -trataba de seguir atendiendo al juego pero al decir eso me buscó con la mirada, buscando mi cariño.
Estaba tan guapa vestida de Peach… rodeada de lobos salidos ataviados con complementos ridículos, mientras que a ella el disfraz le quedaba estupendo. La imagen por un momento me recordó a una película porno cutre.
- Bueno, y yo todavía me la casco con ese video. Cada uno obtuvo lo que quiso -añadió Diego para picar.
Los chicos se rieron. Su primo con la boca abierta, alucinando con la desfachatez de su mentor. Rodri tenía una sonrisa en la cara y miraba el juego.
- ¿Pero en serio se lo habeis pasado a todos? -volvió mi chica- ¿Incluso a Chema, que no será ni mayor de edad?
- Sí, incluso a Rodri. Para que te conociesen antes de venir. ¿Y qué coño con la edad? Si este llevará pajeándose desde los doce mínimo -dijo Diego, refiriéndose a su primo, con la confianza del parentesco.
- El vídeo es la caña, es raro verte ahora en persona -dijo Chemita, venciendo su timidez.
Adri ya estaba acostumbrada a ser el centro del hambre sexual en una habitación y a que se hablase de ella con, digamos, poco respeto. Parecía costarle un poco más el tema Chemita y Rodri.
- ¿Tú entonces también lo has visto? -preguntó Adri a Rodri, sentado en su silla de ruedas a su izquierda.
Adri ya iba la última en la carrera. Rodri la miró y, siempre con su sonrisa afable y despreocupada, asintió y comenzó a hablar, con su voz pausada, como si también hablar le supusiese a veces un esfuerzo:
- Eres muy guapa, guapísima. Y ahora te conozco, y me pareces muy dulce. Lo único que no me gusta del vídeo es cuando siento que no te tratan bien.
Adri, halagada, acarició la cara de Rodri con su mano izquierda y agradeció sus palabras con un “qué majo eres, en serio”. Con tantas distracciones, el resultado fue de Diego y Harry clasificándose y de Luis y ella pasando a la división de perdedores. Después, nos tocó a los otros cuatro que no habíamos jugado la anterior. Adri me había dicho que no iba a aceptar ser la recompensa del torneo, pero yo estaba nervioso igual, con ella nunca puedes dar nada por seguro si se trata de sexo. Fue la vez que más tenso jugué a los Karts en toda mi vida. Alan era malísimo, Chemita era un fiera y Rodri jugaba mejor de lo que pensaba: su enfermedad no le impedía manejar con habilidad los mandos. Chemita y yo logramos clasificarnos mientras que Alan y Rodri pasaron a la ronda de perdedores.
En el descanso, Diego se levantó a renovar bebidas y comidas y pidió a Adri que le ayudase, en un gesto a mi parecer machista pero que Adri, siempre dispuesta a ayudar y deseando ser una más, pasó por alto. Cuando ella se levantó, vi que todos los chicos de la sala mirábamos a sus piernas y su culo inmenso, resaltado por la forma de la falda. También Rodri miró fijamente hacia esa parte de su cuerpo cuando ella pasó por delante de él, muy cerca, al ser a quien tenía al lado. Sin darse cuenta de su mirada y todavía enternecida por su comentario de hacía un rato, antes de alejarse de él, le sonrió, consiguiendo que Rodri alzase la vista, y después, le acarició el mentón en un mimo, para perderse a continuación por el pasillo en dirección a la cocina.
Ya desde la cocina, Diego le pegó una voz a su primo Chema para que fuese a ayudar. Los demás charlaban sobre el juego, picándose y acusándose unos a otros de que serían los siguientes perdedores. Yo estaba en un segundo plano, deseando que Adri volviese al salón y respondiendo vagamente a Rodri, que parecía querer ser más simpático conmigo que con el resto. Un poco después, empezaron a traer provisiones. Diego con una sonrisa de oreja a oreja y un aire de maldad, Chemita colorado y nervioso y Adri exactamente igual de alegre que se había ido a la cocina.
Al sentarse de nuevo, Diego se puso a contarle al oído una batallita a Luis, provocando que este mirase a Adriana, a Chemita, a mí y luego de nuevo a Diego, con cara divertida. Fastidiado con los secretitos y seguramente celoso, Alan saltó por mí, pidiendo que nos contasen a todos aquello que tanta gracia les estaba haciendo.
- Bueeeeeno… es que sois unos cotillas. Chemita, te dejo que lo cuentes tú -dijo Diego.
- ¿Yo? -respondió Chema, sobresaltado y tímido.
Chema miró a Adri, parecía que pidiéndole permiso.
- Cuéntalo, ya ves tú qué cosa. Conmigo siempre están igual de tontos, estoy acostumbrada -concedió ella, tranquila u en absoluto molesta.
- Pues… fui a la cocina y Diego estaba en plan, diciéndole algo sobre mí que no sabía qué era, y ella le respondía rollo que no debería haberme enviado el vídeo en primer lugar, porque soy muy jovencito. Y pues Diego la empezó a picar diciéndole que a mi edad ella ya no era virgen y él ya se hacía pajas todos los días, que no me podía infantilizar. Y… joder, es que me da vergüenza.
- Lo estás contando bien, Chema -le animó su primo.
- Bueno, pues… mi primo le dijo que él y yo teníamos la coña de mirar debajo de la falda de la princesa en los videojuegos que dejaban poner pausa y mover la cámara, y que cuando el videojuego no era cutre, llevaba bragas rosas básicas, y después le dijo rollo que Adriana era la Peach que nosotros siempre habríamos deseado ver, que se apostaba algo a que ella llevaba tanga, y en plan que se podía animar y cumplirme la fantasía de ver lo que hay bajo la falda de una princesa de carne y hueso.
Mientras contaba la historia, yo fui poco a poco intuyendo lo que había pasado. Alan escuchaba tratando de disimular su envidia, Luis y Harry con sonrisa prepotente y Rodri con la bondad dibujada en el rostro, sin percibir malicia en la historia, disfrutando de la narración y divirtiéndose con lo que se contaba.
- Y bueno pues Adri nos dijo que es que éramos muy tontos, riéndose, y se levantó rápidamente la falda por delante, pero apenas vimos nada, que era un tanga rosa pero ya, y Diego volvió a insistirle en plan de que me dejase de ver en condiciones y desde atrás. Que era muy joven para que me diese una decepción así, y que ya me había visto en el vídeo hacer de todo. Y entonces ella puso los ojos en blanco, se dio la vuelta y se levantó la falda, enseñándonos el tanga y dejándonos mirar un poco más.
- Sí, como que lo que miraste fue el tanga -se descojonaba Diego-. Miraste ese pedazo de culo gordo que tiene y te quedaste tan embobado como yo.
Harry, entusiasmado, soltó una risotada muy alta.
Chemita estaba rojo como un tomate y Rodri se reía de la historia.
- ¿Ves qué tontos son? Tú nunca seas tan básico como ellos -le dijo Adri a Rodri, riéndose y acariciándole un brazo.
Rodri, sincero y transparente le respondió:
- No soy tan tonto pero también me gustaría ver un culo tan bonito como el tuyo, lo siento.
Sus palabras provocaron un jolgorio y más bromas.
- ¿Ves? Tú me lo dices con palabras lindas. No como estos bobos que me dicen lo primero que se les pasa por la cabeza -respondió ella.
- Sí pero que si se lo enseñas -añadió, meándose de la risa, Luis.
Cuando se apagaron las carcajadas, Adri respondió:
- Ya se lo enseñaré. ¡Se lo merece más que cualquiera de vosotros! No va por ti, mi amor -añadió, dirigiéndose a mí.
El siguiente torneó enfrentó a los cuatro perdedores: mi chica, Luis, Alan y Rodri. Los dos que perdiesen, quedarían eliminados.
Empezó la partida y al poco estaban Harry y Diego diciéndole mierdas a mi novia para desconcentrarla, que si “siéntate aquí encima, te daré suerte” o “¿para qué haces como que quieres ganar si estás deseando pasártelo bien con el campeón?”. A pesar de las provocaciones, se le estaba dando bastante bien, con Alan en último lugar y cerca de Rodri. La primera carrera acabó con ese resultado, con Luis en primer lugar. La segunda carrera iba ganándola de nuevo Luis pero yo empecé a darle indicaciones falsas de atajos en el escenario, indicaciones que, por putear, también siguió Diego. Eso junto con una sucesión de golpes de mala suerte, llevó a Luis de primera posición a décima y Adri acabó, contra todo pronóstico, llegando a la tercera posición detrás de los NPC y primera de los humanos reales. En ese momento, el asqueroso de Harry puso a todo volumen un video porno. Un par de segundos de gemidos fueron suficientes para distinguir en la voz ligeramente metalizada del móvil el timbre de mi novia. Era la emisión con Zubi. Yo entonces perdí el control de los nervios y lancé un manotazo contra el móvil de Harry, que cayó al suelo sin romperse y sin siquiera pausar el vídeo. Para golpear a Harry, mi brazo pasó sobre el mando de Alan, que se le cayó también de las manos, generando un revuelo que solo Rodri pudo aprovechar, ya que mi chica, ante el enfado de Harry y de Alan conmigo, había quitado su atención del juego y ahora iba incluso por detrás de Luis. El resultado fue que Rodri quedó primero, Luis segundo, Adri tercera y Alan cuarto. La siguiente ronda fue ortodoxa, repitiendo resultado pero con Luis en primer lugar. Para la última, Adri, ya medio harta del juego, hizo una partida malísima, quedando última. Alan quedó tercero y se clasificaron Luis y Rodri.
Adri fingió fastidio con su resultado pero en realidad estaba aburrida ya de jugar. Nunca había sido una chica gamer y menos aún de competitivo. Alan, completamente alicaído y más mal perdedor de lo que nunca le hubiera visto, decidió que se marchaba a su casa y que no iba a estar dos horas viendo cómo los demás jugaban.
- Tranquilo, ya disfrutaré yo del premio por ti -le gritó a voces Harry de la que salía por la puerta, seguramente como forma de venganza contra mí por lo de antes.
En la siguiente ronda, se decidía cuáles de los vencedores de las dos primeras se enfrentaban a los salvados de la eliminatoria y cuáles se clasificaban directamente. Diego y Chemita nos barrieron. Fui incapaz de ganar aún cuando contaba con el apoyo de mi chica y, debido a esa extraña simpatía que enseguida tuvo hacia mí, de Rodri. Los dos ganadores llevaban años jugando a la saga, los dos conociendo cada palmo de los circuitos con sus atajos, así que Harry y yo nos enfrentaríamos a Luis y Rodri.
Adri disfrutaba mucho más viendo el juego que jugándolo. Ahora estaba mucho más alegre, cómplice con Rodri en sus gritos de apoyo hacia mí y en sus abucheos a los demás. Cada vez que alguien mencionaba lo del premio, ella respondía, vacilona y con ambigüedad, cada vez una cosa distinta: “sí, porque como va a ganar mi chico…”, “ahh… ya se verá”, “ni lo sueñes, tendrás que seguir pajeándote con ese video que tanto os gusta” o la que más me mosqueó por inesperada “no va a pasar pero aunque pasase, no ganarás tú, os va a ganar Rodri a todos, ya verás”. Entendía que mi chica estaba siendo buenista con un chico con una enfermedad grave que además había sido encantador con ella, pero no me gustó que de repente me borrase de su apuesta.
Ahora nos tocaba enfrentarnos entre Harry, Luis, Rodri y yo. Los dos que perdiesen, quedaban expulsados. Estábamos los cuatro super tensos, sabedores de que podía ganar cualquiera. En cuanto empezamos, Harry demostró tener un poco más de experiencia. Nunca abandonó el primer puesto y el segundo nos lo disputamos entre Rodri y yo, ganando yo por la mínima. Luis quedó quinto. Estaba todo muy igualado. Adri compartía nuestros nervios. Sufría por ver a Harry en el oro y a sus dos campeones enfrentados en las siguientes posiciones pero festejó mi plata. En la segunda partida, Harry volvió a quedar primero. Luis centró sus esfuerzos en destruirme y comenzamos una rivalidad mutuamente destructiva que nos llevó a dejarle el tercer puesto a Rodri, quedando nosotros en sexta y séptima posición, ganando Luis este duelo estúpido. Adri nuevamente celebraba la posición de uno de sus campeones mientras sufría por la del otro. Para la tercera partida, viendo que Harry volvía a ir en cabeza, Adri se levantó a hacer como que recogía algunas cosas de la mesa, cruzándose por delante de Harry y de Luis. Como ni así conseguía alterar la posición, acabó plantándose delante de Harry, mirando a la tele y dándole la espalda. Harry se movía y se quejaba, perdiendo el control de su kart, pero Adri movía las caderas para seguir tapándole. Diego, que estaba clasificado y ocioso, aprovechó la ocurrencia de mi chica para cogerle el bajo de la falda y mostrar su culo.
- ¡¡Eeeh!! -se quejó, riéndose, mi chica, que trataba sin éxito pero tampoco mucho esfuerzo de bajar la tela.
Harry exclamó un apagado “jo-derrr”, que interrumpió sus quejas por un momento. Yo casi pierdo la atención de la pantalla pero me forcé a seguir compitiendo, sabiendo que la exhibición de mi chica solo tendría sentido si al menos lo aprovechaba para ganar. Rodri, que había confesado sus deseos de verle el culo a mi chica, se desconcentró por completo durante unos segundos, con la cara toda girada hacia el culo blanco de mi novia. Llegué a la primera posición, con un Luis que trataba de ganar posiciones pero que también se enfrentaba al delicioso obstáculo de las posaderas de mi chica. Harry ahora había alzado una mano hacia el culo de mi chica con la excusa de apartarla de delante, y, al ver eso por el rabillo del ojo, vi que Chemita se había echado sobre su primo para disfrutar lo más cerca posible del enorme trasero de esa chica que le sacaba unos años y estaba como un queso.
Harry consiguió apartar a mi novia, que se dio por satisfecha con su labor de sabotaje al verle en 11ª posición, y Rodri peleaba, de nuevo atento, por subir de la 3ª a la 2ª.
El cabrón de Harry resultó ser tan bueno jugando que en la última vuelta de la tercera carrera consiguió subir a 4ª, con Luis séptimo, Rodri segundo y yo primero.
Adri estaba complacida con ese resultado. En la última carrera, la que con más nerviosismo he jugado en toda mi vida, con temblor de manos incluido, conseguí mantenerme primero durante toda la primera vuelta, con Harry y Rodri disputándose las dos siguientes posiciones. En la segunda vuelta, Harry, que me tenía cruzadísimo, resultó que llevaba un rato guardando un caparazón rojo a la búsqueda del momento ideal. Me lo lanzó en un momento en que consiguió no solo frenarme sino hacerme caer de la carretera. Con su estrategia, consiguió recuperar la primera posición y dejarme a mí en una situación comprometida, que me llevó a finalizar cuarto esta última carrera. El resultado final fue que Harry ganó, seguido por Rodri, con una escasa diferencia respecto a mí, que quedé en tercer puesto. Luis y yo estábamos descalificados.
Al perder definitivamente, pregunté en voz baja a mi chica si iba a mantenerse en la idea de no ser la recompensa del campeón, a lo que ella me acarició el pelo tranquilizándome.
- No, cariño. Que además, hoy me han tratado fatal. Sí que estaba pensando tratar de ponerlo interesante con una apuesta arriesgada… no sé si a ti te parecería bien…
Ella me respondió en un tono menos susurrado que los demás oyeron perfectamente.
- ¡Eh! ¡Ángel se había comprometido a no ponerte trabas y no ser un aguafiestas! -saltó Diego.
- ¡Pero si les has ido pasando el vídeo a todos, zoquete! -me revolví yo contra Diego.
- Yo pagué por la emisión y yo decido qué precio pido cuando lo paso, tonto del culo -me replicó él.
- ¡Chicos, chicos! A ver, lo que yo estaba pensando era en ser la recompensa… pero solo si gana Rodri. Creo que se ha esforzado muchísimo, que los otros tres vencedores teníais mucha ventaja porque sois unos viciados, y que ha sido el que mejor me ha tratado toda la tarde, así que es el único que se merece que quiera ser su premio.
Yo ni tan siquiera había sospechado en qué podía consistir la apuesta arriesgada de mi chica. ¿Le apetecía follarse a Rodri por pena y amabilidad? ¿Qué cojones?
- Pero Adri… creo que no me gusta mucho la idea… -empecé a decir.
- ¿Ves? ¡Ya está otra vez en plan novio celoso! Tío, Adri es también amiga nuestra desde hace años y todos tenemos nuestra historia con ella. Al principio cuando empezasteis, me pareció genial, pero últimamente estás en plan ultraposesivo y estás queriendo cambiarla. Me daba igual pasarte el vídeo gratis, coño, pero quería que volvieseis a ser los dos de siempre y dejaseis este rollo de pareja celosa.
Diego soltó todo lo que llevaba dentro contra mí, diciendo cosas que me dolieron. ¿Realmente se creía que lo que él decía era lo normal cuando dos amigos de repente se hacían novios? Yo no conocía a ningún grupo de amigos donde la chica siguiera follando con el resto de amigos después de empezar un noviazgo con uno de ellos. Era de locos. Pero Luis se metió a darle la razón a Diego, y luego mencionaron también a Daniel como alguien que lo veía igual que ellos, hasta Marina les daba la razón a veces en cuanto a que yo era un poco celoso.
Adri intercedía tímidamente a mi favor pero no lo hacía con convicción, ella y yo teníamos nuestra propia lucha al respecto y ella deseaba que yo la dejase más libre sin dejar por ello de quererla ni una gota. Chema y Rodri nos escuchaban absortos. Rodri, que mostró tener un sentido agudo del humor y la oportunidad, acabó reorientando la discusión al decir:
- Si ayuda a acabar la bronca, igual que hizo Frodo, me ofrezco al sacrificio de cargar yo solo con el premio. Juro por estas piernas tan útiles que Dios me ha dado, que intentaré quedar primero y satisfacer a la dama.
Provocó grandes risotadas y yo me descubrí reconociendo para mis adentros que había estado ingenioso y que, igualmente, no me provocaba las sensaciones tan negativas que sentía con el deseo salido e irrespetuoso de mis amigos hacia mi chica. Adri se había partido de la risa más que nadie, y ahora miraba sonriendo a Rodri, que debía estar viviendo el mejor momento de su vida (al parecer, con bastantes posibilidades de ser superado a lo largo de la tarde). - Mira, pues aunque me parezca injusto, es que hasta lo veo bien si así rompéis de una puta vez esta dinámica nueva tan cortarrollos. Contaba con que o mi primo o yo tuviéramos la suerte de gozarlo, pero es que me sacrifico por el bien del grupo y hasta de vosotros dos, aunque ahora no lo veáis -volvió a intervenir, con severidad, Diego.
Adri me miró, buscando mi reacción.
- No sé amor… te quiero tanto que…
No podía evitar el balbuceo, me veía como siempre con ella: queriendo una cosa pero teniendo que aceptar otra, sabiendo que, además, y con sentimiento de culpabilidad, acababan excitándome las aventuras de mi chica, su sexualidad desbordada, su animalidad. Ella me acariciaba la cabeza, esperando mi veredicto.
- Mira, no sé, primero tiene que ganar -acabé concediendo, a medias y esperanzado en que no le dejasen ganar alegremente.
La sala se tranquilizó al sentir que habían conseguido lo que querían.
- Entonces ya no me voy, que quiero saber cómo acaba esto -dijo Luis, que había barajado hacer la de Alan y pirarse.
Empezó el último round. No llevaban nada conduciendo y Adri ya se había vuelto a poner en pie. Le plantó el culo casi en la cara a Diego, que iba primero. Este, habiendo aprendido la lección en carne de Harry, le dio un sonoro azote en el culo, sobre la falda, a mi chica y se levantó, poniéndose delante de ella y más cerca de la tele. Adri entonces escogió nueva víctima. Chemita iba segundo, muy pegado a su primo, y de pronto se vio con un mujerón sentando su culo casi desnudo sobre su regazo, de corta que era la falda. - Así te doy suerte, ¿no crees? -le dijo Adri al muchacho, torturándolo con el peso y el calor de sus carnes.
Chema pasó las manos por delante de mi chica con el mando y movía la cabeza tratando de mirar a la pantalla, pero ella se lo ponía difícil y no dejaba de moverse sobre él. Viendo que un chico de apenas 18 o casi seguía jugando a pesar de tenerla encima, se lo tomó como un reto personal, se acostó contra él mientras soltaba gemiditos y seguía moviendo su culo, pasó una mano por la nuca del chico y acercó su boca a la de él. Chema, finalmente, se quedó con el mando en una mano, ya sin prestar atención al juego, y con la otra la abrazó, apretándola más contra sí y dándole un beso en los labios. Ella sonrió, transformada de nuevo en una diosa sexual, apartó su boca y siguió moviéndose sobre el paquete del muchacho, que con un movimiento rápido, él mismo se había recolocado. La primera carrera terminó, con Chema en último lugar. Diego consiguió mantener el oro, Harry la plata y Rodri el tercer lugar, seguido de todos los NPCs, pixeles sin capacidad de quedar embobados bajo dos globos de carne blanca.
-…joder, joder, no… aaahh… -Chemita se quejó con una voz gutural, cerrando los ojos y finalizando con algo parecido a un estertor.
En la pantalla, se repetían los mejores momentos de la primera carrera, escogidos por el videojuego. Adri sabía lo que hacía, en cuanto Chemita se quedó en silencio, se levantó, revelando una mancha de humedad en el pantalón del adolescente y pegando un empujoncito a Diego con su cuerpo al pasar a su lado para volver a sentarse en su sitio.
- La puta madre, te has cargado al muchacho -exclamó Luis, viendo a Chemita recostado contra el sofá, vencido y con los ojos todavía cerrados.
Diego se meaba de risa:
- Primo, ¿estás vivo? ¡Te llevas el alma de primo en el culo, salvaje! -le dijo a mi novia.
Lo había destruido con su culo, era cierto. El chico descansaba como un ángel y Adri brillaba como si, efectivamente, le hubiese absorbido sus energías vitales. Como Cellula de Dragón Ball pero a sentones de culazo. Más que celoso, estaba alucinando con esa capacidad de mi novia. No conocía a una chica igual. Cerca de mi, al lado de mi novia, Rodri estaba nervioso. Ella miraba a veces para él, buscando leer su mente, como temerosa de verse en sus ojos despojada de la dulzura que él le achacaba, pero él esquivaba el contacto.
- Tranquilos, vivirá -dijo ella de pronto, divertida, acariciando un brazo de Rodri para llamar su atención. Rodri entonces la miró fijamente, bajó la mirada con timidez y volvió a mirar la tele, donde todavía se repetían los mejores momentos de la carrera anterior. - Tengo que ganar, Adriana -fue cuanto pudo decir.
En la siguiente carrera, Chema no dio pie con bola. Jugando mal, desconcentrado, seguía siendo mejor que yo, pero el juego se le escapaba claramente. Por el rabillo del ojo, miraba hacia Adriana, que seguía con un aura a su alrededor apreciable por todos. El sexo la embellecía. Rodri se esforzaba, era cierto, pero a veces parecía que ese extra de esfuerzo le jugase en contra. Jugaba más tenso y cometía más errores. El primer y el segundo puesto se disputaba entre Harry y Diego. Adri animaba a Rodri a cada poco y le tocaba el brazo y el hombro, sin saber que probablemente cada roce provocaría a ese chico, tan desafortunado hasta ahora en la vida, una descarga eléctrica.
La segunda carrera acabó con Diego nuevamente en primer lugar, Harry otra vez segundo seguido de un NPC y, en el último momento, de Chemita, que por los pelos acababa de adelantar a Rodri. Yo respiraba aliviado. Tenía un poco de miedo de que mi voluble novia igualmente decidiera premiar a Diego o a Harry, pero parecía determinada a no caer por completo en el vulgar juego de Diego. Cuando en la tercera carrera, Harry se vio nuevamente con dificultades de ganar a Diego, lanzó una propuesta desesperada:
- Adri, si me haces una paja, yo creo que me desconcentro lo suficiente para que Rodri pueda adelantarme.
- No seas tonta, Adri. A mí, Rodri no me gana ni de coña. Y eso que es el único que entrena con el kart todos los días -saltó Diego, con una broma sobre la silla de ruedas que Adri consideró una sobrada, a tenor de la cara que puso-. Así que, o eres mi premio o no lo serás de nadie, pero no te rebajes a hacerle caso a este flipao.
A mitad de carrera, Luis les dijo algo al oído tanto a Diego como a Harry, provocando que ambos rieran y que Diego se mostrase dubitativo, ladeando la cabeza. Y, al poco de eso, Rodri consiguió alcanzar el primer puesto gracias a un caparazón azul que hizo saltar por los aires a los dos ganadores. Algo así ya había pasado más veces y, aún así, Diego sobre todo había mostrado gran habilidad para recuperar el oro, pero no ocurrió esta vez. La penúltima carrera terminaba con Rodri en cabeza, seguido de Diego, de Harry y de Chemita. Entre las jugarretas de Adri y los golpes de suerte, a Rodri se le abría una pequeña posibilidad si Diego y Harry quedaban muy mal en la última carrera y él volvía a repetir el oro. Adri celebró dando saltos de alegría y besando en una mejilla a su campeón. Yo no sabía ni qué quería. Si alguno se iba a follar a mi novia esa tarde, me generaba menos inseguridad que fuese el paralítico buena gente.
La última carrera dio comienzo. Empezó con Chemita en primer lugar, ya aparentemente recuperado de su experiencia con mi chica, seguido de Diego, que pronto le quitó, entre mofas, el primer puesto. Tras ellos, iba Harry, que mostraba una actitud más relajada que antes, como si diese ya por perdido el juego. Rodri no había manera de que llegase al primer puesto. En ocasiones, hasta era adelantado por NPCs. Viendo que en la segunda vuelta la cosa seguía así, en un arrebato desesperado, mi novia de pronto llamó la atención de todos:
- Chicos, la partida está super interesante ¿pero no os interesa incluso más verme estas?
Y cuando todas las cabezas giraron hacia ella, ella nos hizo un flash de tetas, de espaldas a Rodri, que se suponía que debía aprovechar la ocasión pero parecía más pendiente de intentar ver un poco de los pechos de mi chica, moviéndose inquieto en su silla.
- Preciosas, Adri, pero ni así nos adelanta Rodriguín -se burló Harry, enfrascado de nuevo en la partida.
El resto de chicos se rieron. Adri entonces se levantó, tocada en su orgullo, y se fue veloz hasta ellos, sentándose a la fuerza entre Diego y Harry. Se bajó el vestido por debajo de las tetas y llevó sus manos al paquete de cada uno. Diego y Harry siguieron jugando, pero a cada poco miraban hacia mi chica y se reían o soltaban alguna guarrada. Adri les acariciaba las pollas sobre el pantalón y luego jugaba con sus manos, haciendo surcos con las uñas en los muslos y metiéndolas bajo las camisetas para buscar los pezones y hacerles cosquillas. Cuando sus manos volvieron a bajar a los paquetes, Harry, que ya le había ofrecido una paja a cambio de perder, se sacó ágilmente la polla con una mano y la puso sobre la manita blanca y pequeña de mi novia. El impulso de Adriana fue quitar la mano pero luego se echó hacia adelante, miró a Rodri y le dijo que eran un equipo y que a él ahora le tocaba ganar la carrera en el primer puesto. Tras decir esto, agarró la polla de Harry y empezó a pajearla. Harry ya jugaba erráticamente, Chema no podía remontar y Rodri tenía buenos puntos para ganar si conseguía el primer puesto y Diego hacía alguna cagada. De pronto, Harry soltó el mando de la consola y se echó sobre mi chica, que quedó atrapada entre el respaldo del sofá y el cuerpo de Diego a su otro lado, el friki paliducho le tocaba las tetas con ambas manos y le metía la lengua en la boca. Ella tenía los ojos abiertos de par en par y trataba de quitárselo de encima. Yo entonces acudí al rescate, agarré de la camiseta a Harry y lo eché hacia atrás, dispuesto a pegarme con él si hacía falta. - Vale, tío, ya. Me estaba haciendo una paja, creí que no le importaría… -se defendió él.
- Si quieres, te explico lo que es una agresión con una clase práctica, campeón -le amenacé.
- Bueno, gracias amor, pero ya está -me calmó mi chica-. Tú, Harry, ya has tenido suficiente, espero que te vayas contento a casa.
Y entonces miró a la pantalla y vio que Rodri iba tercero, detrás de Chemita y de Diego, que seguía en cabeza. Puso cara de auténtica decepción y se subió el vestido, tapando por fin sus tetas.
- Adri, ¿si ganase Rodri realmente te lo follarías? -preguntó de pronto Luis.
- ¿Qué más da ya? Va a ganar Diego, y con él no voy a hacer nada hoy -respondió ella.
- Tú di: sí o no. Responde igualmente -habló Diego.
Ella, con la mirada perdida en la tele, donde la carrera estaba a punto de terminar, tardó en responder.
- Bueno… quería darle una alegría. Es tan majo el chico…
Diego y Luis se miraron y entonces Diego dio media vuelta con su kart y empezó a correr en dirección contraria a la meta. Llegó Chemita en primer lugar y, en segundo lugar, Rodri. Cuando terminó la carrera y se contaron los puntos, el resultado fue que, por los pelos, Rodri había ganado el torneo.
Por un segundo se hizo el silencio. Después, empezaron los vítores a Rodri, a pesar de que claramente le habían dejado ganar. Mi novia al principio no celebró nada, consciente de que no había sido el tipo de victoria emocionante que le habría gustado, pero vio a Rodri feliz igualmente y a los demás montando jarana y acabó sumándose un poco a la alegría, acariciando cariñosamente la pierna de Rodri y comentando que salvo el resultado final, todo lo demás se lo había currado él. De pronto, el caos festivo generó mucho movimiento, la gente se levantó y, mientras tarareaban canciones clásicas del Mario Bros, empujaron la silla de Rodri por el pasillo, y Luis cogió de la mano a mi chica y se la llevó también en la misma dirección. Me levanté aturdido y llegué al final del pasillo justo en el momento en que cerraban la puerta del cuarto de Diego, dejando dentro a Adri y a Rodri. Diego se apoyaba contra la puerta con una sonrisa de complacencia, retándome. - No voy a montar un número, Diego. Al final, sé cómo es ella y mira, Rodri al menos es buen chico - le dije.
Diego, ante mis palabras, cambió de chip completamente, pasando de cretino a amigo.
- Tío si yo te entiendo. Si yo fuera novio de Adriana estaría igual que tú. Y cuando digo igual, digo igual. A ti te molesta cuando nos ponemos cafres y tienes un instinto protector con ella, pero también te pone salvaje que ella sea una fiera indomable. Tienes que aprender a dejarte llevar y sufrirás menos. Y tío, que hemos sido amigos mucho tiempo, si fuera mi novia, tú estarías siendo igual de cafre que yo también. Diego incluso se apartó de la puerta. Lo cierto es que estaba agotado de luchar, y en una posición siempre de contener daños, me volvía vulnerable y débil ante los demás. Estaba cansado de luchar. Mi novia era una guarra, punto. Podía tratar de contener sus peores impulsos pero tendría que aprender a tragarme los demás. Y tratar de disfrutar de mi chica y, si me surgía por ahí, de la libertad que a cambio ella me tenía que dar. Que se follase a Rodri, me la imaginaba botando sobre su silla de ruedas y hasta me provocaba una excitación morbosa. Lo que no quería es que eso se convirtiese en un bukkake, eso sí que no.
- ¿Por ir matando el tiempo, ponemos otra vez el vídeo de ella con Zubi? - sugirió Harry.
Diego sonrió y asintió. Puso el vídeo por la parte en la que se la follaba el hermano de Zubi, a todo volumen, de modo que se tenían que oír los gemidos y los sonidos de las monedas que aportaban los espectadores al otro lado de la puerta. Mirábamos todos el video como salidos, deseando que en el cuarto se repitiese alguna escena similar. Mientras mirábamos el video, algunos fueron a cogerse una bebida o algo para comer, pero no abandonamos el pasillo. Tras más o menos un cuarto de hora de espera, Diego, que hoy definitivamente manejaba todo el cotarro, pausó el video.
- Hora de ver qué tal van -dijo.
Los demás, se frotaron las manos, algunos literalmente. Y Diego abrió la puerta. El cuarto estaba suavemente iluminado por la luz del atardecer. Al lado de la cama, estaba la silla de Rodri. Entre sus piernas, de rodillas y completamente desnuda, mi novia, chupándosela. Rodri tenía una expresión compleja, de extrema excitación pero también de preocupación.
- ¿Qué, Rodri, cómo va el premio? -preguntó Luis.
Rodri no era capaz de hablar, pero respondió mi chica:
- Me lo vais a poner más nervioso. Se corrió en mi boca, muy rápido, de lo mucho que le gusto, y estoy tratando de que se le vuelva a poner dura para que pueda disfrutar del premio completo, el pobre.
Adri era experta en cuestiones sexuales pero a veces se encabezonaba y cometía errores. No sé qué me picó, pero decidí ayudar a Rodri.
- Adri, cariño, si nada más correrse has seguido con su polla y está nervioso, no vas a conseguir gran cosa. Si consigues que piense menos en su erección, será mejor. Yo querría que me pusieses el culo en la cara, en su situación.
Me miraron todos con perplejidad y Adri paró de chupar y pajear esa polla flácida. Se puso de pie, mostrando completamente su bello y mullido cuerpo a todos los que estábamos ahí, y vimos que no llegaba a plantarle el culo en la cara, Rodri estaba muy alto en la silla. Diego y Chemita se acercaron y bajaron a Rodri de la silla, tendiéndolo en la cama.
- ¿Así mejor? -preguntó Chemita a Adri.
- Sí… gracias chicos. - ¿Quieres comerme un poco, corazón? - preguntó mi novia a Rodri.
Rodri asintió.
Aprovechando que Chemita estaba todavía al lado de la cama, mi chica le pidió ayuda para subirse de pie a la cama. Una vez en ella, tampoco soltó la mano de Chemita y se ayudó de él para avanzar hasta la altura de la cara de Rodri, plantando cada uno de sus pies a un lado de la misma. Qué visión gloriosa tendría Rodri en ese momento: todas las carnes blancas de mi novia presenciadas imponentes desde abajo, amenazado por toda la rotundidad del peso de ese cuerpo que deseas que caiga sobre ti. Adri, ayudándose de Chema, empezó a flexionar las rodillas hasta acabar sentada sobre la cara del chico.
- ¿Estás bien? -preguntó ella, todavía sin atreverse a moverse, protectora e insegura.
Rodri asintió y se le escuchó más o menos un sí, ahogado por el coño de mi novia, que ya tenía plantado sobre la boca. Chemita no había soltado la mano de mi chica, a pesar de que en ese momento únicamente resultaba ridículo, innecesario. Ella tampoco había bajado la mano. Instintivamente, comenzaba a mover muy suavemente las caderas, con los ojitos cerrados. Rodri debía haber sacado ya la lengua. Al poco, sin poder contenerse, Chemita besó los labios de Adri, que seguía con los ojos cerrados y fue tomada por sorpresa. No lo rechazó, abrió los ojos y le sonrió con ternura mientras seguía ahogando con su culo a Rodri. Chemita volvía a besarla, esta vez más rato, se atrevió a sacar lengua y a tocarle un pecho con la otra mano. Y tampoco eso molestó a Adri. Harry hizo amago de avanzar hacia ellos pero, a la vez que yo lo agarraba de una muñeca para impedirle acercarse, Diego mismo lo retuvo, diciéndole que iba a joder el ambiente.
Adri había soltado la mano de Chemita y ahora le acariciaba cariñosamente el rostro mientras se besaban. Tras romper el beso, Adri volvió a cerrar los ojos y a disfrutar de la comida de Rodri, pero Chemita tenía permiso para mantenerse ahí con ella. Ahora, con una mano le tocaba un pecho y con la otra le acariciaba la nuca, los hombros, la espalda y fue bajando hasta acariciarle el culo, con mucha suavidad y atención. Los gemidos de Adri iban en aumento. Cada vez se movía más sobre la cara de Rodri, que cuando ella se echaba un poco hacia adelante, aprovechaba y lamía el agujero del culo con el mismo placer que el coño.
- Dios, Rodri, vas a hacer que me corra - gimió ella.
Rodri, solicito y agradecido, llevó sus manos hasta el culo de ella y se ayudó de ellas para aumentar la caña, no limitándose a lamer sino también a frotar con toda su cara el coño de mi chica, dispuesto a conseguirle ese orgasmo. Chemita había vuelto a besar a mi chica y ahora ella conducía su cara hasta uno de sus pechos.
- Joder… sigue… joder, joder… - Adri gemía más y más y no paraba de moverse sobre su víctima que, a estas alturas, había recuperado completamente la erección. Los “joder” se fueron reduciendo a la vez que aumentaban los gemidos guturales que anunciaban la inminencia del orgasmo. Apretaba a Chemita contra su pecho mientras su ceño se fruncía, los ojos se cerraban con fuerza y la boca buscaba aire desesperadamente. Y entonces, se corrió.
Tras reponerse de su orgasmo, ayudada nuevamente por Chema, reptó marcha atrás sobre el cuerpo de Rodri hasta que su coño quedó a la altura de su erección. Temiendo que la perdiera si se demoraba mucho, llevó una de sus manitas hasta detrás de su culo y se la introdujo de una sentada hasta el fondo del coño. Sonrió con mirada obscena a Rodri y le preguntó si le gustaba. Rodri tenía los ojos muy abiertos y había gemido profundamente al sentir su polla entrar en mi chica.
- Me encanta, estás ardiendo y muy mojada.
- Y más voy a estar cuando me llenes de tu leche -le respondió traviesa.
Esta chica quiere que el segundo asalto dure tan poco como el primero, pensé al oírla. Ella se movía lentamente y se acostó sobre Rodri, que mantenía la ropa puesta, generando un curioso contraste con el cuerpo desnudo de ella. Se empezaron a besar con lengua mientras movían suavemente sus caderas. Tras un rato así, Adri se irguió, dispuesta a cabalgarlo como una buena amazona, pero Chemita llevó una mano a su cara, la acarició y volvió a darle un morreo, que ella correspondió. Y, tras esa pausa, ella empezó a cabalgar. Chemita mantenía una mano en la espalda de ella, como un siervo. Era incapaz de separarse de ella aunque solo fuera por las migas que le concediese.
- Venga, anda, sácatela -le dijo mi chica, atenta y quizás queriendo darle algo de sentido a la extraña compañía del muchacho.
Chema se bajó los pantalones y dejó al aire su polla tiesa, que Adri agarró con una mano mientras montaba a Rodri. Rodri, por su parte, recorría ansioso todo el cuerpo de mi chica con sus manos, deleitándose en los muslos, en el culo, en las caderas, en el vientre, en el vello púbico, en los pechos… sobre todo en esos pequeños pechos que botaban alocados y graciosamente. Ella no se iba a correr así, buscaba únicamente la eyaculación de Rodri y ahora también la de Chemita. Rodri, en cambio, desencajaba cada vez más el rostro y parecía aproximarse inevitablemente al final. Adri cogió una mano de Rodri y se llevó dos de sus dedos a la boca, interrumpiendo la succión para decirle:
- Me vas a llenar el coñito, ¿a que sí?
Rodri asintió:
- Me voy a correr… -gimoteó.
En el punto más alto de placer experimentado en toda su vida, con la cara descompuesta, dos dedos en la boca de esa hembra y su polla bien adentro de su coño, Rodri se abandonó y empezó a disparar lefa dentro de esa chica que acababa de conocer y con la que jamás pensó que pudiera llegar tan lejos. Adri rio de auténtico goce, exprimió con sus caderas hasta la última gota y se acostó sobre el, cubriéndolo de besos. Después, mientras su polla se desinflaba en su interior, le preguntó si lo había disfrutado tanto como pensaba que lo haría, y se deleitó los oídos con los comentarios de Rodri, asegurándole que ahora mismo estaba siendo más feliz que en cualquier otro momento de su vida. Ella, jugona, le dijo al oído que quién sabía si no habría una segunda vez en algún otro momento. Al rato, se levantó, ya con esa polla completamente fuera y goteando flácida, y se acordó de pronto de Chemita, que seguía ahí al lado, sin saber muy bien qué hacer. El chico había perdido su erección pero seguía con los pantalones bajados.
- Ay, Chemita, lo siento. Me olvidé de ti cuando Rodri empezó a correrse -se disculpó-.
¿Quieres correrte tú también?
Chema asintió, sin decir nada. Adri se colocó a cuatro patas al lado del cuerpo tumbado de Rodri.
- ¿Así te vale?
Olvidando su palabra de que solo follaría con Rodri, apenas mirándonos de reojo de vez en cuando, disfrutando del placer de tener espectadores pero sin considerar nada más, como que yo estaba ahí, le estaba ofreciendo follársela a perrito.
- ¿Rodri, te sentamos en la silla de nuevo? -preguntó Diego, en voz contenida para no cortar el rollo.
Rodri negó. Quería estar ahí, ver de cerca. Adri se ofrecía desnuda a ese adolescente, esperando a cuatro patas a que el chico se la metiese. Chemita se acercó a ella, masturbandose, buscando recuperar su erección cuanto antes. Bajó su cabeza para lamerle un pie, le acarició los muslos y acercó su cara al coño y al culo, observando cómo empezaba a salir el semen de Rodri. Se colocó de pie sobre la cama y ya con la polla casi erecta del todo, empezó a metérsela.
Se la follaba muy deprisa, como un conejo. Mi novia riendo, le pidió que lo hiciera más lento pero profundo y fuerte, y el chico aceptó el consejo. Mientras él la empujaba desde atrás, ella se acariciaba su propio clítoris y Rodri le tocaba los pechos con una mano. Las manos de los chicos se encontraron cuando Chemita quiso agarrarle los dos pechos a Adriana mientras la follaba. Tras un momento de titubeo e incomodidad entre ambos, Rodri abandonó los pechos de mi chica y comenzó a acariciarle la cara y a meterle dedos en la boca, que ella concedía succionar. Al poco, Chemita anunciaba que se corría, dentro de ella, dejando a mi chica sin orgasmo. Ella igualmente parecía complacida. En el momento de salirse Chemita, ella se levantó con el rostro orgulloso, con sensación de poder. Salimos de la habitación y fueron apareciendo por el salón los tres protagonistas, ya vestidos y con cara tímida, excepto Adriana, que vino, me besó y me preguntó si ya nos íbamos. Despidió a Rodri con un pico en los labios y, envidioso, Chemita también buscó el suyo al decirle adiós. El camino de vuelta lo hicimos casi en silencio. Íbamos con los brazos entrelazados, ya como una pareja normal, ella mimosa, yo sintiéndome muy afortunado por tener su amor pero a su vez digiriendo con incomodidad, como siempre, todo aquello que pasaba. Tras corrernos juntos, me quedé un rato comiendo techo boca arriba, en la cama. Sentía su cuerpo cálido pegado al mío y en fin, sabía que no podía dejarla ir, la quería como era, estaba obsesionado con ella. Me giré y la abracé en cucharilla, y me dormí.
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