Debí echarme novia fuera del grupo 10
Ángel cree que tiene el control de su relación abierta, pero la obsesión de Zubi por Adriana lo lleva a un límite que no imaginaba. Cuando ella acepta emitir en webcam, él no sabe que el juego incluye una traición que lo convertirá en un espectador involuntario de su propia degradación.
Han pasado unos cuantos meses desde que Adri y yo volvimos tras la ruptura. No es fácil seguir juntos pero hay una fuerza magnética que nos une. En este tiempo, ella ha tratado de tolerar que yo me siga viendo con Harley, la chica friki que rompió con su novio, Zubi, tras comprobar la obsesión que este tenia con mi novia en uno de nuestros juegos sexuales. Ella, a la vez que es una bomba sexual incapacitada para la fidelidad, es sumamente celosa. Yo, que podría ser perfectamente fiel, para seguir con Adriana necesito formas de no enfocarme al 100% en ella, agarrarme a otras opciones para no sufrir tanto cuando ella me la lía. De esta manera, ella trata de cohibirse todo lo posible mientras que yo trato de forzarme a vivir una relación distinta a la que yo tendría de manera natural.
Paradójicamente, Harley y yo estamos unidos por haber vivido cosas similares en nuestras relaciones, mientras que Adri y Zubi parecen también atraerse mutuamente en ese deseo de transgresión constante. Adri no ha hecho nada con Zubi en estos últimos meses. El único desliz de mi novia fue algo pactado entre ella, su amiga Laura, el novio de esta, Pelayo, y yo. La fantasía de Pelayo era practicar el sexo anal. Laura no estaba dispuesta a hacerlo pero quería satisfacerle la fantasía, así que acudió a mi chica para que le echase un cable, como conté la última vez. A cambio, yo pude disfrutar del cuerpazo de Laura, si bien tuve la certeza de que Pelayo pudo gozar mucho más de mi chica de lo que yo lo hice con Laura, que si hacía algo conmigo era más como parte de su compromiso en ese pacto. Adriana, aunque fuese un favor a su amiga, sé que disfrutó del morbo de la situación y de someterse analmente al novio de su amiga.
Sé que Adriana se estaba esforzando por poder estar juntos a mi manera. Aceptaba estoicamente las veces (pocas) que yo quedaba con Harley y normalmente acababan en sexo. No me preguntaba nada, como si quisiera convencerse de aquello no ocurría, y simplemente, al día después de mi cita con Harley, ella me arrollaba con un torrente de energía y planes, para borrarme de la cabeza a su rival lo antes posible. También, como muestra de su intento de cambio, convenció a Marina para montarse un trío con nosotros. Algo de lo que los demás no se enterasen. Y fue una pasada. Así como mi novia destaca por su gran culo, Marina es una chica gordita muy guapa y con unas enormes tetas, que, además, es casi tan sexual como mi chica. Fue genial verlas liarse, o comerle Adri y yo el coño a Marina, llenándonos de sus fluidos y encontrándose nuestras lenguas en la intimidad de nuestra amiga, o tenerlas a las dos haciéndome una mamada de campeonato. Pero junto a estos esfuerzos, el carácter natural de Adri seguía ahí, reprimido pero presente.
Zubi no la olvidaba. Por ella echó al traste su relación con Harley y no podía dejarla estar. Tenía que valer la pena. Zubi tiene un pene muy grande, algo no muy práctico pero muy llamativo. A Adri, al menos, parecía despertarle un cosquilleo interior. Una noche, acabábamos de cenar unas hamburguesas en un restaurante y llevábamos un rato ojeando cada uno el móvil, cuando veo que Adri teclea muy deprisa y con cara de diversión. No pensé nada raro, que alguien le habría pasado algo gracioso, sin más.
- ¿Qué has visto, cielo?
Ella me dijo que ahora me decía pero siguió tecleando a toda prisa, muy emocionada. Yo esperé, pacientemente.
- Mira -me dijo, pasándome su móvil.
No entendí nada, de primeras. Un tío pajeándose desnudo en directo, en una webcam de un portal de cams de sexo. La miré desconcertado.
- Adivina quién es -me dijo.
Enseguida me fijé en el largo recorrido que tenía que hacer su mano para pajear ese monstruo. Esa piel blanquecina, la muñequera de cuero, el cuerpo flaco y fofillo… era Zubi, con el nombre de OMGlookatthat.
Riéndose de mi reacción, me puso en contexto. Él mismo la acababa de escribir diciéndole que llevaba unos días emitiendo y que le pasaba enlace por si le interesaba algo de lo que hacía ahora como “creador de contenido”. Adri le respondió que claramente tenía MUCHO contenido y estuvieron un rato intercambiándose mensajes tontos en ese tono. “¿Me estás viendo, Adri? ¿A que no sabes lo que pienso para ponerme así?” Su voz sonó, robótica, a través del móvil. Cortando el silencio de forma algo patética y evidenciando la soledad de la emisión (más que silencio, el tipo de silencio/ruido constante que generan los dispositivos de mala calidad). Adri soltó un bufido de risa. Sí, se reía, pero sé que también le despertaba otras reacciones físicas.
- Este tío está fatal. ¿Tú te crees? -me dijo.
- Este tío es un pesado. Debes ser la única mujer mirando esa cam, el resto, gays de más de 50 años pelándosela en su casa.
Le hizo gracia mi comentario pero no respondió, en su lugar, volvió a teclear. Estuvo un rato largo intercambiando mensajes con él, enseñándome parte de lo que hablaban y riéndose de él a la vez que le miraba masturbarse. Adri estaba en su juego y él se estaba pajeando desnudo, así que sus mensajes eran muy directos. Le decía que la recordaba tragándose toda su leche o botando encima de él, con ese culo en el que querría morir asfixiado. Ella le lanzaba evasivas pero no cortaba la conversación, y yo me estaba impacientando. Al final, le dije a Adri que pronto cerraría el restaurante y que yo no me iba a quedar ahí ni un minuto más mientras ella tonteaba con el subnormal de Zubi enseñándole la polla. En ese momento, a ella se le encendieron las alarmas y dejó el móvil. Mostrándome que, aunque hiciera algunas cosas mal, era capaz de parar por amor.
Durante unos días borré de mi mente el tema de la webcam de Zubi. Con Adri todo estaba genial y no se me ocurrió darle más vueltas, hasta que, por azar, volvió a mi mente el tonto del pollón con su nickname. ¿Seguiría emitiendo? ¿Habría vuelto Adri a ver su webcam? No quería preguntarle, por miedo a la respuesta, a parecer desconfiado con lo que ella se estaba esforzando por la relación y, probablemente, por no recordarle yo el tema si por un casual ella lo había olvidado. Así que, durante un par de noches le busqué en el portal en el que había emitido. No emitía con regularidad, la última emisión había sido un par de días atrás, y tuve que entrar unos tres días en la web para acabar coincidiendo con su directo. Cuando le localicé, llevaba un rato de emisión, ya estaba con la polla tiesa y no hablaba en voz alta, solo escribía en el chat. Tenía poca actividad. Tal y como yo imaginaba, los nombres de sus pocos seguidores en línea eran de tíos. Él interactuaba con ellos lo justo. Si no le pagaban, dejaba la paja y se cubría sus partes. Sus respuestas eran muy pasivas y apáticas, una mera transacción. Me salí del directo y me puse un episodio de una serie. Poco antes de dejar el móvil para dormir, estaba despidiéndome de Adri cuando me picó nuevamente la curiosidad. Volví a entrar en la webcam de Zubi.
Ahora estaba más activo, había alejado la cam y se le veía no solo el rabo tieso sino también la cara. De pronto, habló: “¿y si te quedases todo lo que ganásemos ese día?”. Busqué en el chat, había pequeñas propinas, algún mensaje aislado de algún tío y, sobre todo, una entusiasta conversación con OMGlookthatPAWG. Nuevamente la vieja sensación de aceleración del pulso. Tenía que ser ella, ese nick vacilando a Zubi era su humor. Lo que no imaginaba era que ella conociese la palabra PAWG. Pude ver algunos de los mensajes más recientes de la conversación, así como los que iban apareciendo en tiempo real. Parecía una conversación a solas de OMGlookthatPAWG, pero estaba incompleta, faltaban las respuestas orales de Zubi:
- estás fatal tú
(...)
- JAJAJAJAJ conoces a alguna chica más PAWG que yo?
(...)
- no se yo si tu público sabría valorarlo
(...)
- tú crees? Mira qué cuerpazo tiene la primera, ni de coña
(...)
- sí, eso sí
(...)
- JAJAJAJA un poco de morbo me daría, soy muy traviesa
En ese momento, Adri y yo nos habíamos dado las buenas noches y ella me había dicho que se iba a poner ya a dormir. Cuando volví al chat, había un nuevo mensaje:
- me mata, ya te odiaba antes de hacerse tan amigo de Harley, así que ahora, imagínate
Y justo se aparecía uno nuevo:
- ya, pero las que yo le he liado… me toca joderme y aguantarme un poco
Ahora llegué a tiempo para escuchar a Zubi decir “tienes que convencerle, él también disfruta con estas cosas, no jodas, le he visto”.
- No se… ya te diré. Yo lo intento
Un rato de silencio, Zubi mirando fijamente a cámara y sacudiéndose el gusano.
- venga, córrete, que me quiero ir a dormir. ¿No te duele después de tanto rato?
“Mándame una foto de tu culo y me corro ya” le escuché decir. Silencio en el chat. Zubi mira el móvil, deja de tocarse con la mano derecha y teclea algo. “Así no me vale. Quiero verte los agujeros. Sepárate las nalgas con las dos manos” dice, con severidad, mirando hacia la cámara. Al poco, nuevamente Zubi presta atención al teléfono. Sonríe. Lo sujeta delante de sus ojos y se empieza a pajear a toda velocidad, hasta que los disparos salen de su polla directos contra su pecho. Adri me había traicionado y se estaba dejando llevar otra vez, con ese maldito niñato polludo. Se dieron las buenas noches y la emisión se acabó. Adri le había mandado una foto de su culo abierto y se había comprometido a tratar de convencerme para, pude deducir, emitir un día con él.
Los días siguientes, cada vez que quedaba con ella, me sentía en tensión. No sabía cuándo me iba a pedir permiso para emitir con Zubi ni cómo lo haría. Tenía, además, la espinita clavada de que no me confesase que veía sus emisiones y que le había enviado fotos. Antes de que acabase la semana, sin embargo, ella me soltó, sin venir mucho a cuento, una pregunta:
- ¿Tienes pensado quedar pronto con Harley? Hace tiempo que no quedáis.
Yo puse cara de extrañeza.
- No he hablado nada con ella, la verdad. ¿Lo preguntas por algo?
- Pero… ¿crees que dejaréis de quedar o quieres mantener la relación que tenéis?
- Ella es importante para mí aunque te ame a ti, y sabes por qué necesito sentirla ahí. Sabes las cosas que pasaron…
Ella se quedó un rato pensativa.
- En realidad me alegro de que la tengas. A veces la pareja, por más que la queramos, no nos puede dar ella sola el 100%…-añadió después de un rato.
- ¿A qué viene todo esto, Adri?
Otro rato de silencio hasta que…
- Necesito volver a hacer algo fuera de la pareja yo también, Ángel. Lo he reprimido con todas mis fuerzas pero…
- Hace nada te estuvo follando por el culo el novio de tu amiga todo un fin de semana.
- Sí, y me conoces. Sabes lo mucho que me gustó a pesar de que debería haberme sentido humillada. Pero ese subidón es lo único que he tenido en mucho tiempo. Y ahora Zubi me tortura con su pollón por webcam y… Dios, no me lo quito de la cabeza. Me ha propuesto emitir un día con él.
Ahí estaba.
- ¿Toda esta conversación era por eso? ¿Por qué no me lo dices directamente? “Quiero follar otra vez con ese subnormal”, en lugar de andarte con rodeos.
Me miró compungida. Se veía a través de mis ojos como una persona que no merecía respeto. Me dio algo de lástima.
- No soy tan horrible como me ves… te lo estoy pidiendo. Joder… me conoces, ¿vale? Sí, quiero volver a follar con él, pero quiero que tú me dejes hacerlo, no puedo perderte.
En el fondo, ni siquiera me había logrado autoengañar. Nunca tuve la esperanza de que hubiese cambiado. Estaba enamorado de una chica que era más puta que las gallinas. Y como me quería locamente y me era más o menos honesta, no me imaginaba mandándola a la mierda. Esos ojos brillantes sobre mí… a la hora de la verdad, no me venían los momentos de ella follando con todo dios a la mente, sino sus ojos que me miraban a mí como a nadie más. Pero estaba furioso con ella.
- Si es eso, no emitas con él. Un día que se quede sola mi casa, que se acerque media hora, te folla en el dormitorio y adiós. Y te quitas el mono -me vi diciéndole.
- Joder, Ángel… te quiero muchísimo y me odio a mí misma por ser así pero… necesito el morbo, la excitación de vivir algo realmente distinto. No te pondría los cuernos si solo fuese follar por follar. Yo eso no lo necesito con nadie de fuera. Es todo lo que rodea a la situación. Cientos de chicos pajeándose en sus casas mientras me meto ese gusano enorme en la boca… eso es lo que me ha tenido chorreando en casa, ¿entiendes?
Esto era Adri al 100%. Sin rodeos, sincera… dolorosa. La estaba acompañando a casa y el último tramo lo hicimos en silencio. Antes de entrar al portal, ella retomó el diálogo:
- ¿No me vas a volver a hablar?
La miré fijamente a los ojos, esos ojitos…
- Te juro, que me muera aquí mismo, mi amor, te juro que es solo diversión. Mi corazón es completamente tuyo. Después de emitir con él, solo pensaría en las ganas que tengo de hacer contigo un plan romántico. Siendo yo, y que me quieras por cómo soy, y tú siendo tú.
- ¿Y hasta cuándo? ¿Cuánto tardaría en llegar la siguiente necesidad de dopamina? ¿Serías su pareja de webcam recurrente? ¿Tienes a algún otro tío proponiéndote guarradas?
- No lo sé. No te pienso mentir. Lo mismo estoy un mes entero tranquila que… yo qué sé. Pero no, no voy a ser su pareja habitual. Me ha propuesto que emita con él hoy. Y, si me gustase, quizás querría repetir otro día. Pero ya está. Y no tengo a nadie más proponiéndome nada especial, pero siempre hay algún chico tirándome la caña. Lo sabes. Joder, Alan está enamorado de mí y Diego siempre está tratando de conseguir algo. Casi todos tus amigos me escriben en algún momento del mes. Si ya los conoces.
Me quedé pensativo.
- Pero no me importan. Con ellos solo han pasado cosas delante de ti o en situaciones morbosas. No los necesito a ellos sino a esos momentos. Y ninguno me ofrece nada así ahora. Solo esto con Zubi.
- Hoy.
- Sí.
Le pedí detalles. Me pudo dar muy pocos. La hora de emisión y el enlace de su cam (que yo no confesé que ya conocía). Me escribiría antes de entrar en su casa y nada más acabar. Había llegado el día. Hoy, me iban a follar otra vez a mi novia.
Cené a toda prisa, sin hablar con mis padres ni nada, actualizando a cada poco la página web para ver si aparecía la webcam maldita. Estaba de los nervios. Ya en mi habitación, impaciente y con una mezcla confusa de emociones, me masturbé. No me quise psicoanalizar, me dije que lo hice para evitar excitarme viendo lo que vería esa noche, y así poder estar simplemente molesto, cabreado. Pero llevaba sintiendo una presión en la entrepierna desde que me despedí de mi chica. Esas situaciones me dejaban tocado de la cabeza. Estuve casi una hora actualizando la página a cada poco, hasta que por fin apareció. Se encendió la cam y vi al fondo a mi chica, sentada al lado de Zubi pero tapada por su silueta, ya que este ocupaba todo el plano colocando al echarse hacia adelante para ajustar la cam y hacer los preparativos. Cuando por fin se echó hacia atrás, pude recibir la impresión completa: mi chica, sentada, con unos pantalones vaqueros, una pierna flexionada, asomando su pie desnudo bajo la otra pierna, arriba, un top negro, sin tirantes y dejando al aire parte de su estómago, que le formaba un pequeño chicho sobre el pantalón. El pelo negro lo llevaba recogido. Entre el negro del top y el negro del pelo, la carne suave y blanca de lo que se veía de su escote, de poco pecho, de sus hombros y de su cuello. Estaba nerviosa, tenía una sonrisa poco natural en la cara y respondía con timidez a Zubi cuando le hablaba. Zubi, como siempre, su pelo rizado y largo, como un enorme brócoli pero de color azul, con las raíces negras, por un tinte poco cuidado. Su cuerpo flaco, una camiseta negra de un grupo de hardcore y, debajo, unos boxers holgados. Se había ahorrado los pantalones. La escena, me recordó a la extraña pareja que hacían un adolescente ruso millonario y una prostituta preciosa en una película oscarizada. Es decir: un niño rata y una hembra inmerecida.
Zubi empezó a hablar a su audiencia.
- Bueno, hoy tenemos una emisión especial. Por primera vez, y espero que no última, voy a emitir con una amiga un poco guarrilla a la que le vuelve loca lo que tengo entre las piernas.
Ella se puso colorada y puso los ojos en blanco, pero se rio.
- Venga, preséntate, que van a pensar que eres muda.
- Hola… -se le notaba la boca seca, tragó saliva- soy… bueno, en esta página me llamo PAWG, que creo que en el porno significa chica blanca con culo gordo…
Zubi se estalló de risa y ella también, el hielo iba rompiéndose. Ella iba a seguir hablando pero él la interrumpió:
- Espera, ya que lo dices, hazles un flash de culo, para que vean porque eres una PAWG.
Ella le miró, mojándose los labios con la lengua, se seguía sintiendo cohibida. Se puso de pie y se dio la vuelta, el culo quedaba a la altura de la cara de Zubi, se le veía hasta parte de la espalda y la cara quedaba fuera de plano, se desabrochó los pantalones y se los bajó un momento. La tela se deslizaba con esfuerzo por esas dos lunas. Nada más enseñar el culo, entre cuyas nalgas se veía, atrapado, el tanga negro, iba a subirse el pantalón pero Zubi, ágil, le dio un azote. Ella se interrumpió un momento para darle un suave bofetón, y se volvió a poner el pantalón. Se volvió a sentar y Zubi le pidió que siguiera presentándose:
- Ahora veis por qué se llama PAWG, la podéis llamar Pau, que a mí se me hace rara la G esa, parece que te da una arcada al decirlo. Sigue presentándote.
- Emm… Bueno, pues eso, no sé qué más decir…
- ¿Estás de acuerdo con que eres un poco guarrilla?
- Cabrón… supongo, sí.
- Supone, dice. Mi amiga ha dejado a su novio en casa para que le dé un poco de caña delante de todos vosotros, así que espero que os portéis bien.
Hijo de la gran puta. La cámara tenía, en cosa de nada, un par de cientos de usuarios mirando. Por un momento, sentí como si pudiesen verme, el novio cornudo. El chat estaba bastante animado, mucho más que cualquier otro día que hubiese emitido él en solitario. Había gente pagando pequeñas propinas y pidiendo volverle a ver el culo a mi novia. Un chico pedía insistentemente que ella enseñase los pies. Zubi leyó algunos mensajes en voz alta y se rio del fetichista:
- Mira, Pau, un loquito de los pies. ¿Quieres darle el gusto y enseñárselos? No te puedes quejar de que no vayamos poco a poco.
Ella ya estaba familiarizada con ese fetiche, tanto yo como algunos de mis amigos lo tenemos. Todavía con timidez, se echó para atrás y puso sus plantas de los pies en primer plano. Eran hermosos, blanquitos y rositas, llenos de arruguitas.
- Ale, ya, bájalos, que ese cabrón no ha pagado nada. Si queréis, le chupo los pies por 500 monedas.
Pero nadie recogió el guante. La interfaz me resultaba un poco complicada a ratos. Había muchas cosas en el chat. Vi que había un mensaje fijado, con un contador de monedas, en el que antes no había caído: “Mi amiga culona se queda en tanga”
El contador de monedas iba subiendo. En el chat, había de todo, gente que pedía mucho y no daba nada, gente generosa que quería verla chupando ya, gente simpática que daba conversación con buena onda y piropos… me preguntaba si el público gay de Zubi se habría evaporado. Así como subía el contador de monedas, subía el número de espectadores: acababan de superar los 500 y solo llevaban unos 20 minutos de conexión. La página me obligó a registrarme para que no se interrumpiera la emisión. En un arrebato de romanticismo y de querer marcar terreno, escribí como nombre de usuario lo que a veces firmábamos en bancos y nos escribíamos en el brazo con boli: AyA4E, una tontería, “Adri y Ángel 4 ever”. Esperaba que ella lo leyera y eso le ayudase a poner límites. Cuando volví a la emisión, el contador ya había llegado a las monedas necesarias para que mi chica se quedara en tanga. Estaban hablando sobre qué reto poner a continuación y ella todavía tenía los pantalones. El siguiente reto fue el paso lógico: “Mi amiga guarrilla se queda en tetas”. Viendo lo rápido que habían conseguido el anterior y las relativamente pocas monedas que exigían, supuse que alcanzarían rápido el siguiente. Adri se bajó los pantalones de espaldas a la webcam y su hermoso culazo quedó a la vista de todos. - Muchos os perdisteis el flash de antes. Mirad esto -dijo Zubi mientras azotaba una nalga con fuerza y la agarraba, abriendo el culo y mostrando la tira del tanga, bajo la cual, se pudieron percibir por unos segundos las arruguillas del ano. Tras quitarse el pantalón, Adri se sentó. Colorada de nuevo, sí, pero su cara ya no mostraba una expresión forzada, se empezaba a sentir en su salsa, empezaba a estar simplemente cachonda.
También Zubi. Ahora su mano estaba sobre uno de los carnosos muslos de Adriana, y no estaba quieta, apretaba la carne, acariciaba, subía y bajaba. La miraba a cada poco, leyendo mensajes del chat, haciendo bromas tontas para hacerla reír. Con su mano, dejó de tocarle el muslo para acariciarle la espalda, ahora desnuda desde donde acababa el top y hasta el tanga. Posó su mano sobre su cintura y la atrajo un poco hacia sí.
- ¿Lo ves? Te dije que si emitías los volverías locos. Estás buenísima. Mira lo que te dicen. Somos ya más de 700 personas deseando follarte.
Ella se rio con timidez y se mordió el labio. Zubi la miraba fijamente y no se pudo resistir más, se lanzó a besarle los labios. Ella recibió el pico con sorpresa pero después apartó la cara. Su mano reposaba sobre el muslo peludo y flaco de Zubi, pero no lo apartaba, era una forma de contacto. Zubi le besuqueó la mejilla y bajó hasta su delicado cuello. Ella cerraba los ojos, dejándose hacer. Él volvió a subir, besando cada milímetro de piel, hasta su cara, pasó por la mejilla y subió a la oreja, que se introdujo en la boca. Le mordisqueó el lóbulo y volvió a besar la mejilla, y nuevamente buscó la boca. Adri se apartó y le agarró la cara con una mano. Lo miró fijamente, retadora, autoritaria, él le puso ojitos de cordero degollado y ella, entonces, le besó en los labios, y el beso pronto se volvió morreo, las lenguas enzarzadas frente a más de 700 personas. “Que rica boquita pa mamar” escribió uno en el chat, “cuánto para que le llenes el esófago de leche??”, “a ver ese culo otra vez, mañana trabajo y quiero correrme”. Era un circo todo aquello.
- Pau, enséñales el culo otra vez. A ver si se animan con eso y conseguimos sacarte ya las tetas -le pidió Zubi.
Y Adriana volvió a ponerse en pompa, el culo hacia la cámara.
- Tíos, mirad esto -dijo él, poniendo una mano en cada nalga, por abajo, y agitando ambas montañas de carne-. Hazles un poco de twerk, sé buena.
Y Adri empezó a agitar sus caderas, bamboleando sus dos hermosas nalgas. Zubi entonces, con sus manos en sus caderas, la giró y enterró su cara en su culo. Nosotros veíamos el triangulito del tanga, con algún pelillo cortito asomando un poco por arriba. Volvió a sentarse y ya se la veía fuera de sí. Esta vez, posó una mano sobre el boxer, sobre el paquete que empezaba a crecer, y volvió a besarle. El público correspondió, llegaron varias aportaciones cuantiosas seguidas y se llegó al reto. Tetas fuera. Adri no se hizo de rogar. Se quitó el top nada más asegurarse, preguntándole a Zubi, de si habían llegado. Zubi le sobó las dos tetas y plantó un sonoro beso sobre el pezón más cercano.
- Venga, muévete otro poco, que te vean -la animó él.
Adri se puso de nuevo de pie y se inclinó hacia adelante, sacando la lengua y cogiéndose las tetitas. Se reía como una niña traviesa. Se dio la vuelta y volvió a agitar el culo. Y Zubi mientras tanto la sobaba por todas partes, le azotó el culo, le plantó un beso en una nalga y se subió una pernera del boxer para enseñar su pollón. Claramente, su público era nuevo. Cuando vieron el rabo de Zubi, sus mentes enfermas se aceleraron. Entró un aluvión de mensajes fantaseando con mis formas en que mi chica tenía que jugar con ella. “Apuesto a que nunca has tenido algo tan grande en el culito, princesa”, decía uno de ellos.
Zubi le susurró algo al oído a Adri y esta metió la mano en el calzoncillo, sacó la polla blanca, erecta, la agitó un poco y, mientras la pajeaba, se dirigió a sus espectadores, ya sin timidez alguna:
- Vamos a lanzar un reto rápido. Si llegáis en 10 minutos, me quito el tanga y empiezo a chuparla. Si no llegáis, me quito el tanga pero vamos a ir más despacito. Vosotros decidís.
Modificaron el reto. Ahora pedían el triple de lo que habían pedido la última vez. Mientras veían las aportaciones llegar, eufóricos, compartían bromas, complicidades y caricias. Ella a él en el muslo, cerca del paquete; él a ella en la espalda baja, jugando con la tira del tanga y palpando parte de las nalgas, la carne más deliciosa de mi chica. En menos de 5 minutos habían llegado. Adri vitoreó como si realmente hubiera ganado algo. Se puso de pie, el culo hacia la webcam, y se bajó el tanga, última prenda que le quedaba encima. Ahora, todas sus mullidas carnes blancas se mostraban brillantes ante cientos de pajeros. Zubi, que la tenia de frente, agarró una nalga con cada mano y abrió su culito ante todos, que vimos su ano y parte de su coño.
- No me digáis que no está rica, ¿eh?
El chat estaba echando humo. Zubi se puso de pie e hizo arrodillarse a mi novia frente a él, de perfil a la cámara. Le ordenó que le bajara el calzoncillo y ella, cogiendo el elástico con ambas manos, lentamente, lo fue bajando por todo el tronco de la polla. Al sobrepasar el capullo hinchado, la polla se catapultó contra la barbilla de mi chica y se deslizó por el mentón hasta quedar erguida en su inmensidad frente a la cara maravillada de mi chica. Adri la miraba mordiéndose el labio inferior.
Ella fue a agarrar su polla pero Zubi la detuvo:
- Espera, es un poco tímida y hace tiempo que no os veis. Preséntate y dale dos besos, uno en cada huevo.
Hizo reír a mi novia, que estaba completamente dentro del juego.
- Hola. Me llamo Adri, has estado dentro de mí varias veces y he bebido tu zumo ¿me recuerdas? Te he echado de menos.
Y plantó dos sonoros besos sobre los testículos rosados y depilados de Zubi. En su entrega, había olvidado usar su seudónimo. Qué ridículo y humillante era todo.
- Te recuerda, ahora sí. Pero no como Adri o Pau sino como guarra del culo gordísimo. Te ama y también te da dos besos.
Y diciendo esto, le clavó el capullo en una mejilla y luego en otra, y le pidió que empezase a comérsela a besos. Solo a besos, de momento. Mi móvil llevaba un rato iluminándose, así que miré un momento quién era. Adri sabía que no iba a ser. Era todo del grupo de amigos y enseguida me olí la tostada. Los últimos mensajes eran:
Diego: JAJAJAJAJAJA
Luis: Qué domadita te tiene, @Adri
Daniel: a partir de ahora vamos a hacer que nos salude así
Subí un poco más y vi que hacía como un cuarto de hora que Diego había pasado el enlace de la webcam. Al principio lo típico: preguntas de si pasaba un virus o qué y cómo, progresivamente, iban entrando y flipando. Alan no había escrito nada más que un emoji de sorpresa, el resto del chicos comentaban entre risas guarradas sobre lo que estaban viendo, cada uno con su obsesión: Daniel siempre incidía en los aspectos más humillantes o de dominación (le hizo mucha gracia que Zubi dijese que ella había dejado el novio en casa para grabar con él, a lo que añadía, qué considerado, que aunque fue la ostia, se ofrecía a ir conmigo a pegarle una paliza); Diego con comentarios constantes hacia su culo, las ganas que tenía de volver a tenerla botando encima; Luis, soltando guarradas contenidas, debatiéndose entre ser un buen novio de su chica y dejarse llevar.
Marina y Laura casi no participaban en el chat. Laura comentó, mencionando a mi novia, que qué loca estaba, y que iba a tener a los chicos convertidos en orangutanes durante una temporada, también se interesaba por mi opinión en todo aquello. Marina, por su parte, la había aplaudido y había escrito un par de mensajes de admiración, pero también me había escrito aparte. Me dijo que era el mejor por dejarla hacer estas cosas, que lo había estado hablando con ella y que había tratado de reprimirse las ganas de hacer esa locura por amor hacia mí, pero que la necesidad de emociones fuertes se había impuesto. A cambio, Marina estaba convencida de que me lo acabaría compensando. Añadía que ella misma estaba disponible para compensarlo y que se lo había pasado genial con nosotros dos en la cama. Todo aquello me había generado la famosa bola en el estómago, sentí hasta un ligero mareo. Pero la polla la tenía a reventar. ¿Qué clase de tara tenía para que la excitación se impusiese en esas situaciones? ¿Por qué me la ponía tan tiesa la humillación de que todos supieran que mi novia era una pedazo de guarra? ¿Era yo un perdedor? Y el caso es que ni en mis peores momentos concluía que así fuese. Adriana era una yegua salvaje que solo por mí era capaz, en ocasiones, de contener su naturaleza. Cuando no la contenía, al menos me hacía partícipe, se disculpaba, trataba de compensarme… también hacen falta cojones para aguantar esto, me decía, más cojones de los que pudiera tener nadie en mi grupo de amigos, por eso me la había llevado yo.
Tras un rato disociando con esta clase de dilemas, volví a mirar la pantalla del ordenador. Adri tenía toda la cara llena de babas y la polla de Zubi metida hasta la garganta, a pesar de lo cual, los huevos todavía no le chocaban en la barbilla. Zubi clavaba hasta comprobar el límite y la volvía a sacar, empapada de saliva, para frotársela por la cara y de nuevo meterla en la ávida boquita de mi novia. Habían sobrepasado los 1000 espectadores y recibían muchísimas monedas. La gente en el chat, aunque valoraban esa mamada salvaje, siempre quería más. De pronto, sentí la necesidad de manifestarme, de escribir y que ella quizás me descubriese. No sabía qué poner que no sonase ridículo, eso excluía: "tu novio te quiere, controla lo que haces" o cosas por el estilo. Pensé en algo más indirecto: "Ese chico no te merece, mereces mucho más". Cuando fui a escribir, sin embargo, descubrí que había que pagar un mínimo para tener ese derecho. No iba a dar dinero a esa emisión, eso lo tenía claro, así que, fastidiado, me quedé con las ganas y seguí viendo cómo mi novia chupaba ese pollón en directo mientras un montón de desconocidos sí le decían todo lo que les apetecía.
Cuando consideró que llevaba bastante tiempo de mamada, Zubi le tendió una mano a Adri y la ayudó a ponerse de pie, la acompañó a la cama y la sentó. Zubi desapareció de la webcam y, mientras tanto, Adri leía el chat con los ojos brillantes y la cara de una verdadera guarra. Alguien llevaba un rato insistiendo en verle los pies y ella alzó sus suaves plantas, jugando con los deditos de los pies para crear arruguillas en las suelas o simplemente expandiendo los dedos, como invitando a que pasásemos la lengua entre ellos. Zubi volvió a aparecer en pantalla, su polla había perdido algo de fuerza pero seguía viéndose enorme. Se agachó para chuparle un pie, juguetón, provocándole cosquillas a mi novia, y se sentó con ella. En la mano, llevaba una tela negra.
- ¿Te imaginas lo que es esto? -preguntó a Adri.
- ¿Me vas a atar?
- No exactamente. Te voy a tapar los ojos y la gente va a ir pidiendo retos que no conocerás hasta que los experimentes en tu piel. Creo que puede dar bastante juego. Adri le miraba con los ojos entrecerrados, en modo suspicacia, pero su boca sonreía. Le daba morbo.
- Me la vas a liar… -le dijo.
- Jajaja qué va, voy a hacer que te corras como una perra y que ganes mucho dinero. ¡Confía en mí!
Adri se dejó hacer y Zubi le vendó los ojos. Se aseguró de que no veía nada y se puso a escribir en el chat.
- Solo le he dicho parte de la verdad. Ahora vosotros mandáis. ¿Qué queréis que haga con esta guarra culona? Proponéis reto, dais monedas, y lo hacemos. Mi hermano está en casa, se lo presenté cuando llegó pero ella cree que él no sabe nada y que es un friki encerrado en su cuarto, pero quiero que él también se la folle, así que el primer reto será para que vosotros decidáis.
Y el hijo de puta puso el reto: llamo a mi hermano. Y un montón de monedas para llegar. No tenía ninguna forma de avisar a mi novia de lo que tramaba ese cabrón. ¿Lo habría hablado con ella? Ni hablar. Ella me lo habría dicho. ¿Me lo habría dicho? ¿Le habría dejado hacerlo si desde el principio incluyera al hermano de Zubi? Me decantaba en todo momento en creerla y ponerme de su lado, pero quién podía tener certezas ya. En caso de duda, me dije, apuesta por lo más simple, por lo más aparente: Zubi era un hijo de puta e iba a compartir a mi novia con su hermano sin que ella supiera nada. Zubi le había pedido que se pusiera a cuatro patas con el culo mirando a la cámara y se masturbase mientras llegaba el siguiente reto, así que tenía ante la visión más gloriosa que un hombre puede tener: el gran culo blanco de mi novia a cuatro, con sus piececillos, rositas y pequeños en proporción con la majestuosidad de sus carnes, reposando a ambos lados, y una de sus pequeñas pero habilidosas manos frotándose un coño mojadísimo que asomaba entre las nalgas. Por mi cabeza pasaban pensamientos primarios: la preñaré, un día nos casaremos, dejará de tomar la píldora y la llevaré a la siguiente fase de la feminidad. Y mientras yo encadenaba un pensamiento tras otro, el marcador de monedas no dejaba de subir hasta que, en menos de 10 minutos, llegó al objetivo.
- Voy a por una cosa, ahora vuelvo. Tú sigue tocándote el coñito pero ponte así, de perfil, que vean todo tu cuerpazo -le dijo Zubi a mi novia, ayudándola a girarse en cuatro patas para que su culo apuntase a la puerta del cuarto.
Zubi quería una gran recepción para su hermano. Adri, obediente, seguía acariciándose, como una gata, con sus pequeños pechos colgando, sus piernas imponentes, su culo en pompa, los ojitos tapados y la boca semiabierta, mirando hacia la cámara, soltando suaves gemidos. Sigilosamente, por el lado derecho de la pantalla, aparecieron unas piernas desnudas con una polla flácida y una camiseta que ocultaba un cuerpo delgado pero con barriguilla. Era el hermano. Justo detrás de él, las piernas ya conocidas de Zubi, con un cuerpo parecido pero más joven y con menos barriga. Solo con la visión que tenía delante, la polla del hermano empezaba a cobrar vida. Era larga y digna, pero no llegaba a la excepcionalidad del hermano.
- Ya estoy aquí. Qué delicia de cuerpo tienes, Pau. Te haría mi esclava sexual. Sigue así, sigue tocándote.
Habló Zubi, preparando el engaño. Con una mano, le hizo un gesto a su hermano para que avanzase hacia ella. Este, así lo hizo. Dio un par de pasos y alzó una mano hacia el culo de mi novia, acarició despacio una nalga, palpando, comprobando la firmeza de la carne, y después palpó la otra nalga. Mi chica, confiada, creyendo que era Zubi, incluso exageró la postura para exponer aún más su trasero. La mano del hermano de Zubi, aunque cautelosa, no se quedaba quieta, con el dedo gordo acarició el interior de la raja del culo y bajo hasta el coño, disfrutando de la textura de los pliegues que la piel hace en esas áreas. Al llegar a la vagina, introdujo brevemente el dedo gordo, provocándole un suspiro a Adri, y bajó hasta acariciar el clítoris y los dedos de mi chica, que hacían allí suaves círculos, siguiendo obediente las indicaciones de Zubi. La mano continuó acariciando las lechosas piernas de mi chica, recorriendo los muslos y las pantorrillas hasta llegar a los pies, que también recorrió con apetito. A estas alturas, el hermano se había inclinado un poco hacia adelante y pude verle mejor el aspecto. Sin duda era hermano de Zubi: cara similar, flaca y nariguda, pero con la piel más chupada y algo más feo; el pelo también lo llevaba largo y rizado, en un rizo poco nutrido y seco, pero él no lo llevaba teñido, tenía su color castaño claro natural, y clareaba hasta la mitad de la cabeza, anunciando el futuro próximo de Zubi. Así inclinado hacia adelante como estaba, levantó la vista de los pies para observar de frente la colosal visión del culo de mi novia y sus tesoros escondidos. Tras un rato de contemplación, en un impulso irrefrenable, se echó hacia adelante y olisqueó toda la raja de mi novia, desde el clítoris hasta el ano.
Cuando su hermano se hubo separado de mi novia, Zubi se acercó al teclado e inició un nuevo reto, uno fácil de conseguir, por ir calentando: mi hermano pega 10 azotes a Pau en cada nalga. Se alcanzó rápido, como era previsible, así que el hermano, aprovechando la ceguera de mi chica, estuvo un rato azotando el culo de mi novia y provocándole pequeños quejidos de dolor y placer. El tío ponía unas caras que daban hasta miedo de puro vicio. Uno de los depravados del chat llevaba tiempo pidiendo que le escupieran en la boca, y Zubi, que buscaba ideas divertidas de ver, decidió recoger el guante. Nuevamente, por una cantidad irrisoria de monedas, en comparación con lo que venían pidiendo antes. Y lógicamente, al poco anunciaba Zubi a mi chica el nuevo reto conseguido:
-Abre la boquita, Pau. Hemos alcanzado otro reto y el público manda.
Adri "Pau", abrió la boca, manteniéndose a cuatro patas y todavía tocándose. Con cuidado, el hermano de Zubi se puso frente a mi novia, se agachó y pude verle nuevamente su expresión de guarro supremo, y le escupió, fallando el tiro y dejándole un gapo blanco al lado de nariz. Él sonrió con todo el alma y ella soltó un gritito:
-¡¡Zubi!! ¿Cómo eres tan cerdo?
Zubi apartó a su hermano y se agachó frente a ella, escupiéndola también pero con mejor puntería.
-Ahora, trágalo, es lo que ha pedido la gente. Piensa que todo el dinero te lo vas a llevar tú -le dijo, pasándole una mano por el pelo.
Ella tragó, giró la cara hacia la cámara y habló:
-Sois unos cochinos, ¿eh? ¿Os ha gustado esta cerdada?
En el chat, unos enloquecían y otros decían que era una asquerosidad. Se impusieron las voces que pidieron que el hermano repitiese, ya que su escupitajo había fallado. Zubi, hijoputa como él solo, accedió sin siquiera pedir más monedas.
-Vamos a repetir, Pau, que un escupitajo falló.
-Nooooo, tíoooo. Pasa a otra cosa, anda -se quejó ella, con un tierno mohín.
-Último, te lo juro -insistió él.
Adri abrió la boca y nuevamente se acercó su hermano. Se mordió el labio mirándole la irresistible carita y volvió a escupir. Y Nuevamente falló, esta vez falló muchísimo y le dio en la frente, provocando una queja juguetona de mi chica. Y el hermano soltó un segundo escupitajo (tercero ya), esta vez entrando de lleno en la boca abierta de mi novia. Ella tragó, dócil, y él todavía le agarró un momento la cara por el mentón y le plantó un beso en la mejilla.
-Después de hacer el guarro te pones cariñoso, ¿no? Eso no vale -dijo ella, dulcemente.
El chat, entre las muchas cosas que pedía, clamaba por pasar a algo más explícito. Ya estaba bien de juegos. La siguiente fase era obvia: que Adri le hiciera una mamada a su hermano. Zubi accedió y puso el reto. Esta vez, pidió una cantidad grande de monedas, en la línea de lo que venía pidiendo antes de que llegase su hermano. Tras ello, se volvió a alejar y dejó que su hermano cuarentón tocase a mi novia por todas partes. Ella seguía en la misma postura, a cuatro encima de la cama y masturbándose suavemente, sin buscar correrse, solo mantenerse lo más caliente posible. El hermano le acarició todo el cuerpo con admiración, deteniéndose un rato largo en sus pequeñas tetitas. Mientras tanto, volví a ojear el grupo. La canallada de Zubi, en general, había provocado enfados. Marina estaba viendo el directo y le parecía una violación, no entendía cómo, siendo Adri tan laxa, no lo había consensuado con ella y punto. Los chicos se lo tomaban con algo más de humor, comentando cosas como que, por irse con el polludo, que no era de fiar, le había pasado eso. Laura dejaba en el aire que yo tendría que apoyar a Adri y que Zubi y su hermano se merecían una paliza. En parte, vi que querían creer que era algo consensuado, una teatralización. Que Marina, la única con la que ella había hablado previamente de esto, tuviera tan claro que no era teatro, me ayudaba a mantenerme en mi postura, pero me producía un gran malestar. ¿Cómo se sentiría ella al enterarse?
En el directo, al poco llegaron habían llegado a las monedas solicitadas. Zubi continuó con la farsa:
- Bueno, Pau, el público ha hablado, ha sido tan tierna tu reconciliación con mi anaconda que la gente quiere que os volváis a encontrar.
Le tendió una mano y la ayudó a ponerse de pie, le dio un beso en los labios y la hizo arrodillarse.
- Se ha sumado mucha gente nueva que no vio vuestro saludo de antes, y fue tan emotivo... -empezó a decir Zubi, entre risas-. Vuelve a presentarte con ella, ¿quieres? Dile cuánto te gusta y lo que quieres de ella.
Justo al acabar de decir esto, dio unos pasos hacia atrás para que su hermano ocupase su lugar frente a mi novia. Adri, inocente, se dispuso a obedecer a Zubi. La cámara la enfocaba desde un poco por debajo de las tetas, de perfil, con su cara aniñada, el pelo negro recogido en una coleta y la cara de guarra que pone cuando está encendida. Ante ella las formas grotescas de un cuerpo pálido y en baja forma, con una polla ya erecta acercándose a ella. Detrás de su hermano, Zubi quedaba enmarcado dentro de la webcam, con cara de diversión.
-Hola de nuevo, mi hermoso gusano blanco. Te he echado mucho menos porque me gusta mucho tu calor, tu longitud, tu sabor... Quiero que vuelvas a entrar en mi boquita y me gustaría volver a probar tu rico zumito blanco -dijo Adri, siguiendo el juego, graciosa y bromista.
El hermano se acercó un poco más y tocó la lengua de Adri con su glande, disfrutando de su tacto con ligeros movimientos hacia adelante y hacia atrás, apenas entrando en su boca. Se sentía tan poderoso frente a una chica mucho más joven y con los ojos vendados que tras frotarse con su lengua, se la frotó también por las mejillas, provocando las risas de mi chica, que creyó que era una de las chulerías de Zubi. Tras ello, no se aguantó más las ganas y se la metió en la boquita, Adri cerró los labios alrededor de ella y él movió las caderas para follarle la boca un rato. Y, de pronto, la pantalla se fue a negro. Maldije en voz alta y actualicé la página. Nada, la pantalla seguía en negro. El audio seguía y leí detenidamente lo que ponía sobre el fondo negro. Pedía una aportación mínima de monedas para seguir viendo. Subí el volumen al máximo y escuché ruido de lametones pero poco más. Zubi respondía al público con cuidado de no hacer ruido al teclear, con respuestas breves. "Os juro que se la folla, paciencia y moneditas" llegó a escribir.
Entre otros pensamientos, yo me preguntaba si no notaría la diferencia de tamaño, que no era mucha pero la había. Zubi había añadido un nuevo reto por una cantidad enorme de monedas: “Mi hermano se folla a la culona”. Y mientras Adri chupaba la polla de un desconocido, sin saberlo, Zubi aportaba algo de contexto para los espectadores: su hermano apenas había estado con mujeres, no se le daba bien ligar y toda su vida eran los videojuegos y su trabajo de informático. A tenor de los ruidos, su hermano seguía gozando de una boca que solo mediante engaños podía catar. Algunos mensajes, de pronto, empezaron a aplaudir la lamida de huevos. Qué infierno estaba siendo aquello. Ese gilipollas tenía que estar disfrutando por primera vez en su vida de muchas sensaciones. Yo lo sabía bien, había técnicas que solo Adri, con su iniciativa e imaginación, me había aplicado.
Entre tanto, el siguiente reto se había alcanzado. El móvil no dejaba de iluminarse pero prefería no leer. Oí a Zubi dar nuevas indicaciones a mi novia, sin decirle qué tocaba a continuación. Ella preguntaba, pero Zubi disfrutaba manteniéndola a ciegas en todos los sentidos. "Tú solo disfruta, nuestro público es sabio", le dijo. Y, de pronto, un fuerte suspiro de sorpresa y una risita. Y después, suaves gemiditos y, de vez en cuando, el sonido húmedo de dos cuerpos chocando.
Al haberlo estado viendo a través de una cámara, me costaba asumir que todo aquello estaba ocurriendo ahora mismo, en directo. Ahora, privado de la visión, la sensación de voyeurismo aumentaba y todo adquiría, curiosamente, más realidad que cuando podía ver. De pronto, sentí congoja. Un cuarentón acabado estaba follandose a mi novia en ese preciso instante, a la vez que a mí me costaba respirar. No poder ver me había producido un bajón enorme y preocupación por ella: ¿qué le iban a hacer delante de cientos de hombres? Escuchaba los gemidos de ella. No eran fingidos ni eran de placer extremo, eran por liberar parte de la excitación contenida que le debía estar produciendo esa experiencia pública. También sonaba el entrechocar húmedo de cuerpos e incluso suaves gemidos del hermano de Zubi.
El chat de mi grupo de amigos no dejaba de iluminarse. Acabé mirando y leí que Diego había pagado para seguir viendo el directo. Mis amigos eran unos cabrones, definitivamente. Abrí el grupo y vi una imagen enviada por Diego. La descargué, nervioso. Una foto a la pantalla de su ordenador, mala calidad, pero suficiente: mi novia acostada en la cama, bocarriba, con el hermano, grotesco, sobre ella, besándole la boca mientras la follaba, con las piernas de ella enroscadas en su espalda. Me mataba que Diego estuviera viendo y yo no, pero yo no quería dar dinero a ese espectáculo, joder, solo faltaba. Los gemidos seguían, una cadencia constante, no parecía que estuvieran haciendo nada atrevido ni más pasional que el misionero. Me concentré en el sonido para tratar de averiguar todo lo que pudiera, mientras me debatía entre registrarme y dar dinero o aguantarme. Y de pronto escuché gemidos de orgasmo masculino. El chat se vino arriba brevemente para después reírse del hermano de Zubi por aguantar tan poco, aunque alguno aseguraba que habría aguantado lo mismo follando con "esa gorda". Había gente muy gilipollas en ese chat, por lo que vi. Y volvió la luz.
Veía parte del cuerpo desnudo del hermano, apartado a un lado de la cámara, con una mano acariciándose la polla, que empezaba a perder fuerza. Al lado de Adri se había quedado Zubi, para mantener las apariencias.
- Lo siento, te tenía tantas ganas… qué gusto vaciarte la polla dentro, Pau. Pero no te preocupes que enseguida me recupero.
Adri, acostada en la cama, descansaba con cara de felicidad, no estaba molesta, se sentía poderosa. La gente en el chat pedía primer plano del coño, del "creampie". Zubi hizo zoom y le abrió los labios con dos dedos. Esa carnosa vulva, ligeramente colorada, chorreando. Qué imagen más animal. El zoom duró solo un momento.
La emisión continuó. Zubi pedía retos para follársela él también cuanto antes. Ya había sido generoso con su hermano, ahora le tocaba. Se subió sobre su cara, así tumbada como estaba, para que le lamiera los huevos y se la mamase en esa postura. Volvió a mostrar un primer plano de su culo y su coño, en pompa frente a la cámara, y volvió a sentarla sobre la cama, como al inicio de la emisión, pero completamente desnuda y despeinada, con todo el aspecto de una mujer follada.
-Se acerca el final, chicos -empezó a decir-. Estoy deseando llenarla otra vez de lefa. El siguiente reto es el final: me la chupa y me la follo otra vez, pero esta vez se traga la corrida. ¿Tienes ganas, amor?
Adri asintió, con su aspecto descuidado, todavía sin haberse corrido, que yo supiese. Se dieron un morreo, Zubi miró a cámara y volvió el fundido a negro.
La siguiente media hora fue terrible. Solo sonidos. Ruidos babosos, risas, gemidos, sonidos de movimiento sobre la cama... Llegué a abrir el chat de Diego para empezar a escribirle que por favor me hiciese videollamada, apuntando a la webcam, pero me pareció tan denigrante pedirle eso a Diego... Era mi amigo, sí, pero en este contexto era un pajero ansioso por mi chica, un rival. No quería tener que escucharle comentando la emisión mientras se la zurraba como un mandril. Borré el chat y seguí pendiente del sonido. Ya follaban, sabía dios en qué postura, debieron de cambiar un par de veces. Adri disfrutaba muchísimo, se compenetraban bien y estaba cachonda perdida a esas alturas. No se cuánto pasó hasta que la escuché correrse. Gemidos que nacían de lo más profundo de la garganta, contenidos mucho tiempo. ¿Realmente era la situación, como ella decía, o era follar con ese friki polludo? Estaba hecho un lío. La follada acabó y la gente empezó a animarle a que le llenase la boca de semen. "Correos los dos en su boca" pedían varios. Era horroroso estar a ciegas. Oí a Zubi gemir de forma exagerada, tras decir toda una serie de obscenidades y conseguir que ella le pidiese su zumito. Para cuando volvió la imagen, todo había acabado. El hermano se había inclinado hacia la cámara para despedirse con una mano e irse, dejándome ver, antes de desaparecer, que su polla volvía a estar flácida. También lo estaba la de Zubi, que Adri acariciaba suavemente con una mano, sentada a su lado, radiante y colorada. Al irse su hermano, Zubi quitó por fin la venda de los ojos de mi chica. Ella fue a darle un beso pero él la rechazó educadamente, provocando en ella una cara de divertida extrañeza. No le pegaba ser tan remilgado, debió de pensar. Se despidieron del público dejando en el aire la posibilidad de repetir y dando muchas gracias. La emisión se acabó y, justo antes de un nuevo y definitivo fundido a negro, pude fijarme en una copa que había sobre la mesita de noche.
Un cuarto de hora después, más o menos, recibía una llamada de mi novia desde la calle:
-¿Cielo, qué te pareció? ¿Qué tal se me vio? ¿Crees que se me ve gorda por webcam? -me bombardeó a preguntas, con voz cansada- Ay, perdona cielo... te parecerán preguntas tontas cuando tú... háblame, por favor, ¿te lo he hecho pasar muy mal?
¿Cómo puedes cambiar tan rápido de chip y perder así la noción de la realidad? Esa era la pregunta más apropiada. Pero lo primero que quería que supiera era la que le había liado su amiguito:
-Entra en el grupo de nuestros amigos y hablamos
-Ángel, espera, ¿qué me quieres decir con eso? ¿Otra vez lo estamos dejando? -estaba alarmada.
-No... no quiero abordar eso ahora, Adri. Tú solo entra. Es importante.
Al poco, volvió a llamarme. Descolgué y, al otro lado, solo había silencio.
-¿Habíais hablado algo? -le pregunté.
-No. Te lo juro. Me siento tan gilipollas...
Hablamos poco tiempo pero dijimos muchas cosas por segundo. Yo le solté toda la rabia que sentía hacia Zubi, aun sabiendo que eso no servía de ayuda. Ella se excusaba, me pedía perdón pero también buscaba mi apoyo y que la ayudase a decidir qué hacer. No llegamos a ningún punto de acuerdo y yo me puse como una fiera cuando ella dijo que iba a volver a casa de Zubi y les iba a montar un pollo. Estaba deseando que esa noche acabase y ella llegase de una vez a su puta casa para dormir. Me llamó en menos de media hora, más tranquila y dispuesta a apaciguarme. Yo apenas la escuchaba, pensando solo en una cosa:
-¿Pero te han vuelto a follar? -pregunté iracundo.
Ella se quedó en silencio y la sentí llorar.
-No Ángel. Odio cuando me tratas así. Sé que me lo merezco pero... es como si me odiases.
Maldije para mis adentros.
-¿Cómo te voy a odiar? Joder, no quería que lo hicieses, me pediste que te lo consintiese y ese hijo de puta y su hermano... ¿pero cómo te voy a odiar? Solo quisiera que a veces pusieses más límites, eso es todo.
Ella se serenó un poco y me contó. No, no habían follado, habían discutido a voces y ella les cruzó la cara a los dos. Zubi se disculpó pensando que a ella no le importaría tanto, que la situación le resultaría morbosa cuando se enterase, y sabía que se iba a enterar porque él mismo les había pasado el enlace a algunos de nuestros amigos. Que no había sido con mala intención y que su hermano no ligaba nunca. El hermano, a quien llamaban Illidan, incluso lloró pidiendo perdón y asegurando que había sido el mejor día de su vida y ella la mujer más hermosa que hubiera visto nunca. Ella se fue todavía enfadada, dejando en el aire si continuaría hablando con Zubi o si, por el contrario, era la última vez en su vida que la veía, por gilipollas.
Aunque nos costó, acabamos la llamada pacíficamente, asegurándonos que nos queríamos muchísimo. Yo intenté, sin éxito, conseguir que ella se comprometiese a dejar de hablar con él tras esto. Ella me pidió, también sin éxito, que yo me posicionase al 100% con ella, aceptando de buen grado sus decisiones. Nosotros dos dando vueltas sobre lo que ya sabíamos que iba mal pero que ninguno de los dos encontraba como motivo suficiente para dejarlo. Al colgar, me corrí recordando lo que había visto y escuchado en la emisión y viendo la foto que pasó Diego. Yo, hipócrita, digno novio de la salida a la que amaba. Ella se acostó con remordimientos, según me dijo al día siguiente. Sin saberlo, mientras el otro no miraba, nos acercábamos más que hablando.
Antes de que pasase una semana, conseguí que Diego, que había grabado la emisión, me enviase el video entero, a cambio de que yo dejase algo de libertad a Adri para la próxima travesura, ya que llevaba varios meses monopolizándola e impidiendo que volviesen los juegos guarros de siempre. En el vídeo, vi la follada entera de Illidan a mi novia, con los ojos casi salidos de sus órbitas, consciente de su suerte. También vi todo el tramo final. Mi novia mamando la polla de Zubi, Zubi dejando que, por un rato, su hermano le reemplazase. Zubi follando a cuatro a mi novia, Zubi con mi novia botando encima de él y ese hermoso culo vibrando ante la cámara. Illidan corriéndose en una copa, en silencio, y Zubi sumando su corrida en esa misma copa. Adri tragándoselo todo, con una ligera mueca de asco pero también excitada por el espectáculo que daba ante las cámaras... A cambio de perder la ceguera sobre esa noche, tuve que acceder cuando Diego nos invitó a una competición de un videojuego de karts que organizaba en su casa dentro de dos semanas.
Continúa en
- Relato #229069— title-regex: contiguous parts (9 -> 10)
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