Haciendo amigos
Pedro siempre ha tenido lo que quiere, hasta que su nueva empleada decide que no. Cuando la invitación a su casa se convierte en un escenario de poder invertido, Felipe descubre que la verdadera pasión no está en la piscina, sino en las manos de la mujer que debería servirle.
Me llamó Felipe soy un chico de 23 años normalito, nací en Valencia en el seno de una familia trabajadora que se ha esforzado mucho para darme estudios, vivo en Torrejón de Ardoz, es la habitación que encontré más cercana a mí universidad, estudió arquitectura en la universidad de Alcalá de henares, Madrid, no tengo muchos amigos porque no salgo mucho porque cuando no estoy estudiando estoy entrenando waterpolo a nivel profesional.
Hace unos días un compañero del waterpolo me invitó a su casa, me contó que sus padres habían salido de viaje y estaba el fin de semana solo en casa, que tenía proyector para ver películas, que tenía piscina, etc... Me insistió mucho en que fuera, que ningún otro compañero había aceptado la invitación, Pedro este compañero es un poco gilipollas y prepotente, un niño de papá acostumbrado a que no se le niegue nada pero por otro lado se lo que es no tener amigos así que decidí aceptar e ir a su casa.
Son las 10:00 de la mañana y llego a su casa, un chalet inmenso blanco con grandes cristaleras, llegó a la gran puerta de cristal aumado y toco el timbre, me abre la puerta una mujer rellenita, muy guapa de cara con un ridículo trage de sirvienta de esos blancos y negros con volantes, cofia, calcetinitos de esos en tela de media con volantes y unos zapatos negros, la mujer me recibe con un:
- Buenos días, en qué puedo ayudarle.
Yo un poco abrumado le digo;
- Soy Felipe, Pedro debería estar esperándome.
A lo que ella respondió:
- Si sígame por favor.
Yo entro, ella cierra la puerta detrás de mi y comienza a andar, atravesamos un salón rectangular blanco enorme, yo no dejo de pensar que el salón es más grande que la casa en la que me crié, todo muy impersonal un lado un proyector con su home cinema apuntando a una gran pared blanca, al otro lado una mesa de billar, enmedio un gran sofá blanco como de piel y cuadros de esos que parecen hechos por un chimpancé borracho todo demasiado fino para mí. Cruzamos el super salón y llegamos a unas puertas de cristal, ella abre una de las puertas y me invita a cruzarla, ante mi se abre un inmenso jardín, con una piscina inmensa en medio, tumbonas y una pista de pádel a la derecha. Al fondo tumbado en una tumbona está Pedro, la chica pasa delante de mi y cruzamos al jardín, mientras cruzamos el jardín la chica me dice:
- Me llamó María, si necesita algo por favor hágamelo saber.
Yo sintiéndome como en otro planeta le contesto:
- Gracias guapa.
Llegamos a la altura de Pedro.
María: Su amigo a llegado.
Pedro: hola tío, quítate la ropa y cógete una tumbona. María pon música y tráele algo de beber.
María: Que desea tomar.
Felipe: Por favor no me trates de usted, una coca cola si no es molestia.
Yo me quito la ropa y me quedo con el bañador y me tumbo, comienzo una conversación con Pedro sobre los entrenamientos, el no deja de quejarse del feo que le an hecho los compañeros y no dejo de repetirle que deje de pensar en eso y que disfrutemos de todo, supongo que para el todo esto es lo de todos los días.
María vuelve con una bandeja con una lata de coca cola y una gran copa con hielo y una pajita y nos dice:
María: necesitan algo más.
Pedro: no márchate.
Cuando la mujer se va Pedro me suelta:
Pedro: Te has fijado como te mira la chica, te ha comido con los ojos.
Felipe: No inventes, oye una cosa eso de vestir a la mujer de chacha decimonónica, a quien se le ocurrió? Me parece innecesario.
Pedro: bueno las cosas de mi madre, mi padre quería contratar a otra chica pero mi madre contrato a esta porque dice que así mí padre no tendrá malos pensamientos.
Felipe: la chica está rellenita pero es mona y agradable.
Pedro: Tú dices eso porque no deja de mirarte, no lo entiendo, nosotros le pagamos el sueldo y te mira a ti.
Felipe: Coño no seas tan borde se gana la vida la mujer
La mañana transcurre entre sol, bañitos en la piscina y las quejas de Pedro, en sus quejas salta aleatoriamente de las criticas a los compañeros del waterpolo a las quejas porque la chica está no le hace caso, yo estoy un poco arto la verdad, me esfuerzo por ser positivo.
Estamos tumbados al sol con la típica conversación chorra de a que famosa te tirarías y como, cuando Pedro se levanta de un salto y dice ahora vuelvo, yo me quedo en la tumbona tirado.
A los 20 minutos oigo los gritos de Pedro que salen de la casa y me llaman;
Pedro: Felipe!!! Ven!!! Felipe que vengas cojones!!!
Yo me asusto, me pongo de pie de un salto y salgo corriendo hacia la casa, cruzó la puerta y registro el salón con la mirada y lo que veo me vuela la cabeza, María está tumbada sobre la mesa de billar con las piernas abiertas y Pedro con el bañador por los tobillos colocado entre sus muslos:
Felipe: Pedro que cojones estás haciendo!!!
Pedro: Acércate coño.
Yo me acerco despacio y me coloco al otro lado de la mesa frente a Pedro:
Felipe: que estás haciendo.
Pedro: no es lo que crees me ha dicho que no la toque si tú no participas, callate!, y sujetale las muñecas.
Ella nos mira a ambos sin decir nada, yo confundido le sujeto las muñecas por encima de la cabeza, Pedro con brusquedad le quita los zapatos y le quita las bragas, el abre sus piernas con sus manos y mete la cabeza entre sus piernas, comienza a comerle el coño, ella me mira a los ojos mientras la cabeza de Pedro se mueve entre sus piernas, ella cada vez respira más fuerte y se muerde el labio interior, su cabeza se mueve de un lado a otro, entre gemidos María me dice;
María: por favor bésame.
María agarra mis antebrazos y tira de mi, yo acerco mi cara a la sulla y beso su boca, su lengua se cuela en mi boca y busca la mía, muerde mis labios mientras no deja de gemir.
Mientras beso su boca suelto mi mano derecha y la introduzco por el escote de la camisa y la deslizó por dentro del sujetador mi mano agarra con fuerza su pecho, noto como su pezón se pone duro entre mis dedos, mientras me besa entre jadeo y jadeo, noto como mi polla crece a lo largo de mi bañador yo suelto la suave teta y con prisa me quito el bañador con una mano liberando mi polla, acto seguido suelto su otra mano y con mis dos manos libres le quito una especie de peto negro que está unido a la falda y le abro la camisa, pufff que par de tetas, sacó sus tetas por encima del sujetador y las acaricio, ella con las mejillas rojas coje una de mis manos y chupa mi dedo índice. Pedro de repente se incorpora y agarrando las muñecas de María la incorpora y la pone de pie, el me indica que sea yo el que se tumbe en la mesa, yo me tumbo en la mesa de billar con el culo en el borde, puedo ver mi polla tiesa sobre mi vientre, ella se acerca entre mis piernas y coge mi polla y sin mediar palabras se la mete en la boca y comienza a chuparla, lo hace me maravilla estoy en el cielo, veo como Pedro por detrás le levanta la falda y comienza a follarsela de manera brusca e impetuosa mientras María me la chupa y me la lame, ella tiene una mano en el borde de la mesa para sujetarse de los fuertes envites de Pedro.
Pasados unos minutos María aparta a Pedro, me invita a acostarme en medio de la mesa de billar, ella coje una silla y se sube a la mesa, se coloca sobre mi y con su mano coloca mi polla para que entre en su coño, y baja despacio metiendo mi polla en su vagina y comienza a follarla moviendo solo el culo, sus tetas por encima de su sujetador cuelgan rozando mi pecho, la oigo gemir y me pongo super cachondo, ella no deja de moverse, ambos miramos a Pedro que está apollado en el sofá mirándonos con cara de cabreado mientras se hace una paja, María lo mira y se aparta de mi sacándose mi polla, veo que Pedro sonríe pero la felicidad le dura poco, María vuelve a colocarse sobre mi pero está vez de espaldas, y repite la operación; se mete mi polla y me folla está vez muy fuerte con sus manos apolladas en mis rodillas.
Pedro al ver la escena bufa y se marcha cabreado mientras nos grita.
Pedro: cuando acabéis marchaos de mi casa.
Nosotros seguimos follando con pasión, veo su culo moverse y me vuelvo loco, ella nota que estoy a punto de correrme, y se levanta de prisa y se gira, coge mi polla y comienza a menearla de lado haciendo que me corra sobre la mesa de billar.
Yo me quedo estenuado sobre la mesa, ella se baja de la mesa y se va, yo me quedo solo en el enorme salón.
Me bajo de la mesa y voy al jardín a por mí ropa, me visto y me vuelvo a la casa para poder marcharme de esa casa de locos y para mí sorpresa María me está esperando en la puerta de la calle vestida de "paisano" en cuanto me acerco me dice;
María: Vamos a tomar algo y después a mí casa, tú y yo aún no hemos acabado.
Felipe: Yo encantado tú eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.
Y la cojo de la mano y nos vamos juntos.
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