Sexo caliente en el bosque
El calor del campo no es solo climático; es una excusa para encender la lujuria. Cuando la ventana se abre y el deseo se desata, la cabaña se queda corta para la fantasía. La naturaleza ofrece el escenario perfecto para una aventura que nadie más debe conocer.
Tuve que ir a visitar a unos familiares, que viven en el campo, es una región muy bonita y calurosa; de alguna manera vivo las aventuras más bonitas en cada lugar donde voy; es bueno aprovechar y disfrutar de todo. En algún momento, estaba en mi habitación y escuche un ruido, me asome por una pequeña ventana de la cabaña; y de repente observé a uno de los trabajadores de la finca, un chico joven, musculoso y guapo; en ese momento sin que él lo notara, vi como se desabrocho su bragueta, y saco su polla para orinar; y la verdad, me provoco bastante, pude verla muy bien, desee salir y podérsela chupar para ponerla bien dura; de inmediato mi coño se empezó a mojar; soy muy sensible a todas esas escenas, eso me despierta gran deseo de ser follada; y más por un hombre tan fuerte como ese obrero.
Todo se me torno confusión, me puse caliente e inquieta; esa tarde cayó la noche muy rápido, cenamos y luego me fui a la habitación, allí no deje de pensar en aquel hombre, me desnude por el calor y me recosté en la cama, deseando que él pudiese entrar y me cogiera bien rico; conchita estaba deseosa y muy húmeda; esa noche imagine tantas cosas y planee estrategias para lograr mi cometido; no podía irme de allí sin disfrutar de una buena faena sexual.
Al otro día, ya era sábado, los obreros trabajaban hasta medio día; así que me puse en la tarea de cazar a mi presa; y me acerque al lugar donde ese chico estaba trabajando; entable conversación con él, y le exprese mi deseo de querer ir al charco del río a bañarme después de medio día; y le propuse que si me podía acompañar; creo que él noto mi deseo y de una me dijo que sí, que iba conmigo.
Esa mañana, me depile muy bien mi coño, quedando rosadito y voluptuoso; con la piel suave, muy carnoso; yo sabía que ese día iba a pasar algo caliente y que esa tarde estaría caliente.
Quería irme sola con él, así que deje descuidar a mis primas y parientes; y Sali por detrás de la casa, él me esperaba allí; empezó a guiarme en el camino hasta llegar al río, en un sector donde hay bastantes arboles y bosque; realmente genial, para los planes que yo tenía.
Llegamos al lugar, yo me quité mi pantaloneta y quede en sola tanga brasilera, él no hallaba que hacer, note su sorpresa, nunca había visto una mujer con ese porte y una tanga miniatura; pero ese era el objetivo y lo estaba logrando; también me quité la blusa y quede en el vestido de baño; él también se quito la ropa y quedo en sola pantaloneta. Luego le dije que me diera la mano para ingresar al agua, me tomo de la mano y nos metimos en el río.
Observe sus músculos pronunciados y me pareció tan sexy ese macho fuerte; ya empezamos a nadar y de repente me arrimé junto a él y le toque el pecho suavemente, así empecé a seducirlo; a lo que él no tardo en cogerme por la cintura; yo lo abrace y rodee con mis brazos, diciéndole “quiero zambullirme en el agua sin soltarme de ti” y así que nuestros cuerpos quedaron pegados, sintiendo nuestro calor corporal; ese chico lo note muy ansioso; pase mi pierna cerca a su parte baja y note que estaba bien voluptuoso; continuamos zambulléndonos entre el agua, en un momento nos miramos y nos besamos muy rico; él me abrazaba fuerte contra su pecho y se emocionó; pero él estaba a un muy tímido, para llegar a bajarme o quitarme la tanga.
Yo mientras tanto, me sentía mojada, con mucho deseo de ser penetrada por él; tenía muchas ganas de follar, prácticamente me encontraba en celo; tenía ganas de verga.
Seguimos besándonos apasionadamente; él se puso caliente note como se levantaba su pantaloneta, su polla estaba dura; entonces no dude y le dije “quieres hacerme el amor”, entonces me dijo “huy si me gustaría mucho”; entonces me salí para la orilla y me senté encima de una piedra que da a borde del agua; él me ayudo para que me pudiese sentar; allí abrí mis piernas y corrí mi tanga, para que él viera mi chochito mojado; y me dijo “huy es chochita rosadita se ve muy rica”, y le dije “toca que la aproveches, porque tiene ganas de tu verga” y me dijo “jummm le voy a dar verga hasta quitarle las ganas”; abrí mi coño y le dije que me pasara la lengua, para que me pusiera más caliente; me contesto que nunca había hecho eso, pero luego se dirigió y me empezó a lamer el coño; ahí empecé a jadear.
Al rato con lo caliente que me encontraba; le dije que nos fuéramos a la orilla; nos metimos entre el monte, allí le empecé a bajar la pantaloneta; y esa verga estaba totalmente erecta; supremamente grande, larga, su cabeza protuberante y rojisa; no dude y la comencé a chupar; la tome en mis manos y le chupe sus huevos peludos e hinchados; ya no resistí más; saaque la manta que llevaba en mi bolso, la tire en el piso y me acoste con las piernas abiertas, él me quito la tanga y de inmediato se me monto; cuando menos pensé, sentí que me metió toda la verga; yo pegue un grito de la emoción de sentirme cogida; y le decía “vamos mi macho muévete dame bien rico” y él me decía “te gusta mi verga mi amor, así la querías toda dentro” a lo que le dije “sí me gusta esa verga”.
Seguimos hablándonos de forma caliente; y él ya cogió el ritmo y empezó a follarme con fuerza; que rico se sentía cada punzón que me daba, me abría con ese mástil tan parado y duro; me hacía gemir mucho; me daba tan fuerte y de repente se vino dentro de mí, sentí su semen en mis entrañas, muy rico, tan caliente.
Pero aquel macho a pesar de haberse venido, siguió montándome totalmente arrecho y caliente; nuevamente cobro energías y siguió fallándome duro, sentí un orgasmo que me hizo ver estrellas; pero a lo que note que estaba tan erecto; le dije “parémonos y me folla contra el árbol”; me levante y me puse de pie en cuatro y me cogí de un árbol para sostenerme, y pare bien mi cola para que mi coño quedara expuesto a la penetración, yo estaba muy mojada; él se increpo me tomo de la cintura y adentro fue a dar la verga erecta; yo no paraba de disfrutar y gritar de la emoción; además él no dejaba de decirme cosas calientes como: “aquí tienes mi verga, eso era lo que querías, tome, toda adentro; tu chocho me tiene loco, lo mueves tan rico, estas caliente; me gusta culiarla así, quiero que seas mi mujer para culiarla a cada rato” y eso me ponía a un más caliente y por eso le decía “eso mi amor dame duro, quiero que me folles” y gemía de placer.
Ese macho aguantaba mucho, excelente polla y semental; al buen rato de que me estaba follando contra el árbol, le dije que se acostara en la manta; que tenía ganas de cabalgarlo; entonces me saco la verga, se acorto boca arriba y me le monte en sentadilla; me tomo de la cintura y de una hizo que cayera encima de él, entrando su verga de un solo golpe; pero luego me soltó y comencé mi tarea a cabalgarlo, entrando y sacando su polla dentro de mí, y succionando con mi vagina su gran polla; miraba su cara y vi que gozaba que yo lo montara; me decía “eso mi amor monte esa polla”; seguí cabalgándolo con fuerza, y lo hice venir dentro de mí, sentí un orgasmo tan rico, que grite como loca de la emoción; me levante y por mis piernas bajaba el semen caliente.
Nos recostamos un rato encima de la manta; y pasaron como unos 40 minutos y a mí me cogió el sueño con esa faena tan espectacular; él también durmió un rato; pero aun estando dormida; sentí que él nuevamente se me monto; entonces abrí mis piernas para recibirlo dentro de mí; su polla otra vez estaba parada; así que a follar se dijo; me la metió y comenzó a darme duro; y me chupaba mis tetas; que macho ese, no paraba de darme verga duro; así permanecimos un buen rato follando como locos; hasta que nuevamente nos vinimos; ese macho derramo su semen otra vez dentro de mí, y yo me vine con un placer excelente.
Luego me levante y por mis piernas bajaba ese semen; al rato nos vestimos y él me acompaño hasta cerca de la casa. Llegue descansada a casa, mate mis ganas con ese macho; me di una buena duchada y me mire el coño rosado y abierto de todo el palo que me dio ese macho arrecho. Fue una aventura que jamás olvidaré y si algún día vuelvo por allá; ojala pueda encontrarlo para repetir esa faena sexual tan exquisita.
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