Mi vida. Resplandores y tinieblas (14)
La graduación de Paz no es solo el fin de una carrera, es el comienzo de algo prohibido que él ha deseado en silencio. Cuando la celebración termina y la puerta se cierra, la pasión contenida estalla, revelando una intimidad que cambia sus vidas para siempre. Pero el pasado, envuelto en mentiras y traiciones, no está dispuesto a quedarse callado.
Mi vida. Resplandores y tinieblas.
Capítulo 9. Mi vida. Un nuevo comienzo.
Me volvió a abrazar y fue un abrazo largo, con su llanto en mi pecho.
Cuando ese abrazo terminó, apoyé mis manos a los costados de su cabeza y con los pulgares sequé sus lágrimas, la miré a los ojos y le dije:
-Estoy feliz de que lo hayas logrado!
-Estoy feliz de que estés acá… esto es gracias a vos…
Y en ese momento acerqué mi cara a la suya y le di un suave beso en los labios que duró unos segundos, me miró a los ojos y su boca volvió a la mía, y abrazados nos besamos, sin decirnos nada, creo que no hacía falta.
Nos volvimos a mirar a los ojos y nos volvimos a besar, ella aún con lágrimas en los ojos.
Y se apoyó en mi pecho, y nos quedamos así, abrazados, como si nadie más estuviera a nuestro alrededor.
Levantó su carpeta, la tomé de la mano y caminamos unos metros hasta el banco donde había dejado las cosas, tomé el cartel y se lo entregué, y su cara de sorpresa no tuvo desperdicio, me alejé unos pasos y le saqué varias fotos.
Paz no podía parar de llorar, pero sabía que eran de felicidad, la misma que sentía yo en ese momento.
Un par de chicas se acercaron, la felicitaron y posaron junto a ella para la foto.
Bajamos, salimos al playón de la entrada y a un costado, donde otros recibidos habían hecho su enchastre, de la bolsa saqué el aerosol de serpentina de cotillón, que terminó en su cabeza y su ropa, luego le tiré el papel picado y con el cartel y la facultad de fondo, le saqué varias fotos más.
Emocionada me miró a los ojos y me dijo:
-Gracias Facu! Gracias por estar en mi vida! Gracias por todo esto! Por todo lo que has hecho por mí! Como me hubiera gustado que mis viejos te conocieran…
-Tranquila que allí donde estén, estarán felices viéndote! Sabiendo que lo lograste! Y que a pesar de que ellos no están, tenés a tu lado a un hombre que agradece haberte conocido y que está orgulloso de vos!
-Te amo Facu! Hace mucho que lo siento! Pero no me animaba a decírtelo…
-No pude evitar enamorarme de vos Paz, no lo busqué, pero pasó… de repente me encontré pensando en vos a cada momento, queriendo verte, deseando tenerte cerca… ¿Sabés lo que me dijo Ana antes de subir al avión?
-¿Qué te dijo?-Que diera el paso, que me animara…
-Que felicidad que lo hayas hecho, te juro que lo he deseado tanto… y creo que no me hubiera aguantado, desde hace tiempo venía pensando en que luego de terminar la carrera te lo diría, sin saber lo que pasaría, pero ya no me aguantaba…
Nos volvimos a abrazar y a besar, frente a tanta gente y enchastrada como estaba.
Fuimos hasta el auto de Maite, que se sorprendió al verlo, como es costumbre, abrí la puerta trasera, Paz se sentó allí con su cartel y salimos en dirección a la Catedral de la ciudad, destino final de las tradicionales caravanas de los recibidos, aunque en esta ocasión, solo íbamos ella y yo.
A los bocinazos recorrimos las calles, paramos frente a la Catedral, Paz se bajó y allí encendí la bengala de color rojo y se la entregué, mientras posaba con la Catedral de fondo para las decenas de fotos que tomé.
Cuando la bengala se apagó, se acercó a mí, me abrazó, la abracé, nos besamos y me dijo:
-Gracias Facu por estar en mi vida!
-Gracias a vos por estar en la mía, por hacerme creer nuevamente en el amor!
-Te amo Facu! -
Te amo profe!
En el auto de Maite fuimos hasta su casa, Paz se fue a dar un baño para sacarse la serpentina pegada en su cabello, luego almorzamos algo liviano y le dije que tenía que volver al instituto a las clases de la tarde, pero antes le dije:
-¿Qué te parece si esta noche cenamos para festejar?
-Me encantaría!
-¿Vas a estar acá?
-Sí, creo que me voy a dormir una siesta, entre que anoche me acosté tarde y los nervios, estoy reventada!
-¿Te parece a las ocho? Te vengo a buscar!
-Te espero mi amor!
La miré con una sonrisa y le dije:
-Qué lindo sonó eso…
-Andá acostumbrándote mi amor!
-Nos vemos en un rato… descansá…
Nos despedimos y me fui para el instituto y al llegar, Maite me vio y me preguntó:
-¿Se recibió?
-Sí! Ya es la profe Paz!
No les diría nada aún, quería que nuestra recién estrenada relación, fuera una sorpresa.
-Ya tengo todo listo, con Alice nos quedamos después de cerrar y preparamos todo en la última sala!
Ya estaba la comida y la bebida en el office, y también un cartel enorme que Maite pondría en una de las paredes que decía “Felicitaciones Profe Paz”.
Antes de entrar a la clase que me tocaba, Maite me dijo:
-Ya están todos avisados, vienen a las ocho, mis viejos, tus tres amigos, todo el equipo de acá, Gloria, Adriana y Marisa. Te voy a mandar un mensaje diciéndote que me olvidé algo para que cuando la vayas a buscar tengas que pasar por acá, me decís cuando estas viniendo y apagamos todas las luces, y cuando ya estén acá, la sorprendemos!
-Bárbaro! Gracias por todo esto!
-A ver si despabilás nene!
Di clases en la tarde, pero con la cabeza en otras cosas, en Paz, en lo que vendría a partir de ahora y en lo que pasaría en la noche.
Terminada la jornada, ayudé a las chicas a preparar la sala, acomodando las mesas y las sillas, colgando el cartel en las ventanas y preparando las mesas.
Pasé por casa, me di un baño, me cambié y fui a buscar a Paz.
Estaba en la puerta de su casa, cuando le hice una perdida a Maite, y momentos después, cuando Paz me abrazó y nos besamos, antes de que se subiera a la moto, me llegó el mensaje de Maite:
-Facu, me olvidé de cerrar con llave la puerta de atrás, ¿podrás pasar vos?, tengo gente en casa.
Delante de Paz le contesté:
-Sí Mai, yo paso! Un beso!
La miré y le dije:
-Pasamos un momento por el instituto, ¿puede ser?
-Sí corazón, claro!
En pocos minutos llegamos, bajamos y le dije:
-Entrá conmigo, no quiero que te quedes sola acá de noche esperando…
Abrí la puerta y encendí solo la luz de adelante, la que iluminaba hasta casi la mitad del ancho pasillo.
Cariñosamente la tomé de la mano y en broma le dije:
-Acompañame mi vida, me da miedo ir solo…
Nos reímos los dos y caminamos hacia el fondo por el pasillo.
Al llegar a la altura de la última sala, las puertas estaban abiertas pero las luces apagadas, y cuando estuvimos allí, se encendieron de repente, dejando ver a toda la gente, las mesas preparadas y el cartel que se veía desde afuera.
La cara de Paz fue un poema, para hacer un retrato, sorprendida llevó las manos a su cara, cubriendo la “O” de su boca abierta y le explotaron las lágrimas al escuchar el aplauso y los silbidos.
La tomé del hombro y entramos al aula, todos se fueron acercando para abrazarla felicitándola, y ella no paraba de llorar y reír a la vez.
Luego de que recibiera los saludos de todos, la volví a tomar del hombro pidiendo la palabra con la mano en alto.
Cuando todos hicieron silencio les dije:
-Aprovechando que están aquí las personas importantes de mi vida, les quería contar algo… les quiero decir que me he enamorado de esta hermosa mujer y estoy feliz y muy orgulloso de ella!
Las miradas no tuvieron desperdicio, y en ese momento Paz levantó su mano y ante el silencio, entre lágrimas dijo:
-Bueno… También les tengo que decir que me enamoré de este maravilloso hombre, y mi felicidad es plena, y le doy gracias al universo por poner a Facu en mi camino… Y a todos ustedes les agradezco de corazón todo esto, no me lo esperaba, pero me llena el corazón de alegría que estén aquí esta noche!
Nos miramos y frente a todos, nos besamos abrazados, y el aplauso se volvió a escuchar.
Vinieron los abrazos, los besos y los buenos deseos para los dos.
Adriana me abrazó y me dijo:
-Por fin boludito! Ya era hora… Estoy feliz por vos!
-Gracias Adri! Yo también!
Luego abrazó a Paz y le dijo:
-Hola cuña!
Y Paz entre lágrimas le dijo:
-Hola cuña!
Gloria me abrazó, me dio un beso y mirándome a los ojos me dijo:
-Te deseo toda la felicidad del mundo con Paz, es un amor de chica, me alegro mucho por ustedes!
-Gracias Gloria! De verdad gracias! Gracias por ser la madre que no tuve…
Y nos volvimos a abrazar.
Los dos recibimos el saludo de los presente y luego Maite se apareció con el típico gorro de graduados y se lo colocó a Paz en la cabeza.
Fue una hermosa noche, de conversaciones, de risas, de chanzas, de mis amigos diciéndole a Paz que no sabía donde se había metido, de abrazos y de comida y brindis.
No se extendió mucho, al día siguiente todos trabajábamos, a las once de la noche se retiraron los invitados, juntamos y ordenamos la sala, dejando todo listo para el día siguiente.
Ya en la vereda, antes de subirnos a la moto, la miré y le dije:
-¿Creés que es algo apresurado?
-¿Qué cosa mi amor?
-Pedirte que pases la noche conmigo…
-Claro que no! Si no me lo pedías vos, te lo iba a pedir yo!
Nos besamos, subimos a la moto y nos fuimos para casa.
Ya en casa, sentados en el sillón, besándonos y acariciándonos, en un momento entre besos me miró a los ojos y me dijo:
-Facu… hace mucho que no estoy con un hombre…
-Bueno, en eso estamos a la par… hace tiempo que no estoy con una mujer, y nunca he estado con una tan hermosa…
-Mentiroso…
-Es la verdad… sos la mujer más hermosa…
-Estoy un poco nerviosa…
-Yo también, pero son los nervios más lindos…
Entre besos caminamos hasta mi habitación y al pie de la cama nos fuimos quitando la ropa, por primera vez veía su cuerpo, aunque con su ropa interior aún, me parecía perfecto, armoniosamente perfecto, femeninamente perfecto, excitantemente perfecto.
Y mi erección fue inevitable, solo con el bóxer, quedó presionada contra su cuerpo en ese abrazo.
Nos separamos un momento, pero solo para terminar de desnudarnos, y ya en la cama, los besos y las caricias dieron paso al reconocimiento de nuestros cuerpos, con las manos, con las bocas y con las lenguas.
Sus hermosas tetas eran un manjar, que mi lengua recorrió por completo, terminando en sus duros pezones.
Seguí mi recorrido por su panza, su ombligo, por su pubis prolijamente recortado hasta su vulva, que mojada y caliente me recibió entre suspiros.
La recorrí con mi lengua, como descubriendo nuevos terrenos, la humedad era evidente, y su respiración agitada iba en aumento, hasta que con una suave caricia en mi cara, invitándome a detenerme, sin dudas por la proximidad de su orgasmo, que quería retrasar.
Fue ella quien luego recorrió mi cuerpo entre caricias, besos y lamidas en mi pecho, hasta llegar a mi erección, que acarició, besó y lamió, hasta que mi glande terminó en su boca.
Y también yo, luego de una deliciosa mamada, tuve que pedirle que se detuviera, no quería acabar aún.
El momento cúspide de nuestra pasión, llevé mi cuerpo sobre el suyo, en misionero, y mirándonos a los ojos me dijo:
-No uses preservativos Facu, tomo pastillas…
Su abrazo me atrajo, nos besamos apasionadamente, y la fui penetrando lentamente.
El vaivén de mi cuerpo comenzó lentamente, para ir ganando ritmo con los minutos.
Sentí que sus piernas se tensaban, que me apretaba aún más contra su cuerpo, sus jadeos eran hermosos y en el momento que su orgasmo llegó con la voz entrecortada por el placer me dijo:
-Te amo Facu! Te amo mi amor! Te amo con el alma…
Y los temblores le pusieron los ojos en blanco, y la exhalación de su jadeo me hizo llegar también.
-Te amo profe! Lo único que me importa es hacerte feliz, la mujer más feliz del mundo!
-Y lo soy mi corazón! Y voy a amarte a cada momento, quiero hacerte feliz!
Entre caricias nos fuimos quedando dormidos, abrazados, para no separarnos más.
Cuando abrí los ojos, Paz me miraba con una sonrisa, sentada junto a mí en la cama, con el mate preparado y unas galletitas.
Mateamos en la cama, luego nos bañamos juntos y me cambié para ir al instituto, aunque a esa altura del año, tan solo hasta el mediodía.
Nos despedimos con un hermoso beso en la puerta del departamento, ella con una remera mía que le quedaba como un vestido corto.
Ese día se quedaría en casa hasta mi regreso.
Fue un día muy especial para mí, que marcó el comienzo de mi nueva vida, nuestra vida juntos, estaba feliz, por mí, por verla feliz a ella, era todo cuanto quería y necesitaba.
En aquella época, creí estar enamorado de Sofía, pero el tiempo me había demostrado que no era un amor tan profundo, de Juliana si me había enamorado de verdad, y terminó como terminó, esta vez… la tercera… ¿será la vencida?
Eso deseaba con todo mi ser, amar y ser amado, respetar a Paz y ser respetado por ella, confiar y hacer que confié en mí… es todo cuanto deseo para “Mi vida”.
Fin.
Epílogo.
Hoy es 3 de diciembre, el día en que consideramos nuestro aniversario, a un año de ese día en que nos dijimos que nos amábamos y desde el cual, nuestro amor y compromiso se reafirmó cada día.
Estamos preparando la fiesta de fin de año del instituto y claro, Paz será quien se encargue de la comida, como en los últimos dos años.
Decir que nuestra vida es feliz, es quizás resumirla a una sola palabra, es mucho más que eso, cada momento de cada día de este año que ha pasado, no han hecho más que confirmar que nuestro amor es verdadero, profundo y comprometido.
Sin temor a equivocarme, puedo decir que somos el uno para el otro.
Desde esa noche en que festejamos su recibida con la reunión sorpresa en el instituto, no nos hemos separado, hemos dormido juntos cada noche, en un principio, en su casa o en la mía.
Pasamos también juntos las fiestas de ese fin de año y en el mes de enero, nos fuimos una semana a la costa de vacaciones, unos días maravillosos.
Al volver de las vacaciones, sin querer separarnos, le propuse a Paz vivir juntos, y en esa tarde de mitad de enero, me propuso irme a su casa y dejar de pagar alquiler.
En el mes de marzo, ya instalado en su casa dejé el departamento, y desde entonces hemos hecho algunos arreglos y modificaciones en ella, dejando su casa a nuestro gusto.
Cuando el trabajo en el instituto volvió a su horario completo, coincidió con el comienzo del nuevo trabajo de Paz como profesora de educación física en una escuela primaria privada, con el que está súper conforme, por el horario y por sus ingresos.
Un punto aparte es nuestra complicidad en la intimidad, nuestra sexualidad es tremenda, diría que cada día es mejor, nos fuimos conociendo más y más en cada encuentro, descubriendo nuevas formas, nuevos lugares, nuevas posturas, nuevas “locuras”.
Hacemos lo que nos gusta, lo que nos enciende, lo que nos da placer, basta mirarnos con una sonrisa para darnos cuenta que lo estamos deseando.
Hemos probado muchas cosas, algunas que Paz nunca había hecho, como recibir mi eyaculación en su boca o en sus tetas, y preparado con tiempo y paciencia, también probamos el sexo anal.
Y hemos tomado por costumbre, los sábados o domingos que el clima lo permite, salir con la moto sin rumbo, tomando diferentes rutas, muchas veces buscando un lugar donde nadie pueda vernos, para hacer el amor al aire libre y luego tomarnos unos mates disfrutando la naturaleza.
De las empresas de mi padre no quise saber nada más, de hecho tengo ese documento legal que certifica mi renuncia por voluntad propia a la herencia de mi padre.
Pero de lo que si supe, a través de Adriana, que lo supo por una medio amiga suya que trabaja en la empresa de Administración, que mi padre hace casi tres meses, estuvo varios días internado, y no por una enfermedad, sino por la paliza que le había dado el novio de una de sus empleadas, a la que había coaccionado para lograr favores sexuales a cambio de no perder el trabajo, y que inteligentemente ella lo había grabado con su teléfono, por lo que mi padre ni siquiera había hecho la denuncia luego de la paliza, amenazado con una acción judicial por parte de esa empleada si lo hacía, y a la que le tuvo que bajar una buena cantidad de dinero por su salida de la empresa en silencio, sin que nada se supiera.
Como resultado de esa paliza, mi ex padre terminó con un brazo y una pierna fracturada, un par de dientes menos y magulladuras por todo el cuerpo y la cara, y por los golpes recibidos, había perdido un ojo, y según dicen, casi dos meses después, aún mostraba los signos de los golpes recibidos.
No es que me alegrara de eso, pero no me hice mala sangre, después de todo, él se lo había buscado.
En los últimos días de noviembre, hace tres o cuatro días, a media mañana Anabela me avisó al final de una de mis clases, que un cartero había dejado un sobre a mi nombre y me lo entregó.
Era un sobre de esos grandes de papel madera, y al darlo vuelta vi quien era el remitente, quien lo había mandado era Juliana.
Parecía tener varias cosas dentro, pero no lo abrí en ese momento, si decidía abrirlo, ya vería cuando.
De camino a casa imaginé lo que podría contener ese sobre, lo que podría decir Juliana, si es que dentro había algún escrito, pero mi vida estaba en otro lado, con otra persona, en otro momento. Lo que había pasado con Juliana ya era parte del pasado, un pasado que nunca volvería.
Al llegar a casa, le mostré el sobre a Paz diciéndole quien lo había enviado, y me dijo:
-¿No lo vas a abrir?
-En verdad no lo sé… ¿qué me puedo encontrar? Cualquier cosa que allí diga, no va a cambiar lo que sentí, ni lo que viví, ni las consecuencias que tuvo. Ahora mi vida es otra, con otra persona que elijo y que me elije cada día…
-Así es mi amor! Y así será… y si decidís hacerlo, hacelo corazón, aunque haya terminado mal, fue una parte de tu vida…
-Si…
Conversamos de otras cosas hasta la hora de cenar, y sentados en el sillón con un café luego de comer, tomé el sobre y lo abrí.
Dentro había una hoja doblada al medio, escrita por Juliana, reconocí su letra.
Dentro del sobre, también había un paquete pequeño de esos con burbujitas de aire y dentro dos cajitas, que al verlas ya sabía de que se trataba.
La abrí y allí estaban las alianzas en su cajita y en la otra, el anillo con el que le había pedido matrimonio.
Luego abrí esa hoja y junto a Paz comencé a leerla, y allí decía:
“Hola Facundo:
Espero que leas estas líneas.
Lo primero que necesito decirte, es que creo que no corresponde que yo tenga estos anillos y por eso te los devuelvo.
Al salir de la clínica durante unos meses seguí medicada, pero solo por un tiempo, ahora ya no, pero decidí no dejar la terapia, y entendí que más allá de ser consciente de que nuestra relación está muerta y enterrada, la psicóloga me hizo ver que sería bueno que pudiera ser sincera con vos, como no lo fui durante nuestra relación, y suponiendo que ya no volveremos a vernos, se me ocurrió esta carta.
Pero debería comenzar por el principio.
Sí, te mentí y te oculté cosas desde el principio, no en todo, pero sí en muchas cosas.
Cuando te dije que no me iría a Brasil por la salud de mi papá, eso fue la verdad, pero no fue verdad que sentía algo por alguien… no en ese momento.
Que llegara aspirar a ese puesto en mi antigua empresa, no solo fue por mis méritos, me avergüenza decírtelo, pero me acosté con un director para llegar a ser “candidata” y si la empresa no se hubiera movido a San Pablo, quizás hubiera ocupado ese puesto y no hubiera llegado a lo que llegué con vos.
En nuestras conversaciones, cuando me contaste cosas de tu vida, se me ocurrió llegar a las empresas de tu padre a través tuyo, en ese momento no sabía cómo podía resultar, pero jugué esa carta.
En mis planes estaba conseguir ese trabajo y luego alejarme de vos, pero no pude, no conté con que me iba a enamorar realmente de vos y mis planes se empezaron a complicar.
Hoy, después de tanto tiempo y tantas cosas, me doy cuenta que te tendría que haber dejado, no continuar con nuestra relación, ya que luego de unos meses en la empresa, me di cuenta quien era quien allí y como podía lograr mi objetivo.
Pensé muchas veces en cortar nuestra relación, pero no lo hice, cada vez que pensaba en hacerlo, no podía dejar de sentirme tan bien a tu lado.
Cuando me propusiste casamiento, cosa que no me esperaba, todo se me complicó aún más.
No te voy a mentir, lo quería todo, aún sabiendo que para ascender en la empresa los escalones por subir implicaban muchas cosas.
Con Esteban fue muy fácil, ya sabía que estaba tras de mí y lo llevé a mi terreno, con Pedro fue más fácil aún, un viejo putero que con tal de cogerme hizo cualquier cosa.
Algo de lo que tampoco me enorgullezco, es de haber sido yo quien le informó a tu padre de los manejos irregulares de Pedro, y la jugada me salió bien, aunque claro, a vos tuve que darte otra versión.
Pero lo que no me esperaba, con lo que no contaba, era que tu padre, estando al tanto de que me había acostado con Esteban y con Pedro, quisiera también acostarse conmigo, no creí que llegara a tanto.
Luego de esa primera vez en Punta del Este, llegué decidida a cortar nuestra relación, pero no pude, cuando te tuve frente a mí, no tuve el coraje de decirte que me había acostado con tu padre.
Y mi ambición y estupidez no tuvieron límites, ese día que tu padre fue al departamento, era tan solo para hablar fuera de la empresa, tomar un café y contarme que podría ser yo quien reemplazara a Pedro, pero eso tuvo un costo, y por desgracia te tocó presenciarlo.
Ese día, volviendo a casa pensé que no podía seguir con tantas mentiras y tantas cosas ocultas, ¿cómo podría seguir con vos luego de haberme acostado con tu padre?
No te diría todo lo que había hecho, me daría mucha vergüenza reconocerte todo eso, pensé que buscaría la forma de que nuestra relación se deteriorara, hasta que ya no quisieras seguir conmigo.
Pero al llegar a casa y ver todas mis cosas fuera del departamento entendí que ya lo sabías, aunque sin saber en ese momento cómo fue que te habías enterado de mis mierdas, hasta que vi mi teléfono y la caja de las alianzas.
Me sentí una mierda, hubiera querido que las cosas terminaran de otra manera, no con ese resentimiento y odio que supuse tenías por mí, ¿pero que podía esperar? me lo tenía merecido.
También te mentí cuando te dije que no había vuelto a hablar con tu padre, lo hice en ese mismo momento, para decirle que te habías enterado, que todas mis cosas estaban fuera del departamento y que me habías dejado.
Hubiera esperado en ese momento que me dijera que no le importaba y que mi oportunidad seguía en pie, pero tu padre me dijo que ya no tenía trabajo en su empresa, que no se podía saber lo que había pasado y el mundo se me vino abajo, me quedaba sin nada, sin el puesto que en mi ambición había querido, y sin el hombre que me amaba de verdad por primera vez, y del que me había enamorado.
Me fui directamente a casa de mis padres, y en esos primeros días no tuve el coraje de contarles la verdad, no soportaría también su desprecio por ser una persona tan cruel y desalmada.
Un par de días después, me llegó un mensaje de tu padre, diciéndome que en mi cuenta había depositado un dinero para que no volviera a aparecer por su empresa ni por su vida, y que si lo hacía, habría consecuencias, y la verdad no quería saber cuáles podrían ser esas consecuencias.
Con el correr de los días me fui dando cuenta de cómo mi vida se había ido al carajo, como me la había destrozado yo misma, y en ese momento lo único que hubiera deseado, era un abrazo tuyo, pero sabía que eso era un imposible.
Y ese día no pude más, ya nada tenía sentido, no veía una salida y sola en casa, me tomé todas esas pastillas, y luego, bueno, todo lo que vino después.
Y aunque así lo quería, volver a verte fue muy duro para mí, y ese día tampoco tuve el coraje de decirte toda la verdad, tan solo necesitaba que me perdonaras por ser tan hija de puta, aún sabiendo de que jamás volverías conmigo, necesitaba, no sé por qué, que al menos no me odiaras, aunque bien merecido me lo tenía.
Como quisiera poder volver el tiempo atrás… Que diferente lo haría todo…
Tan solo necesito agradecerte lo que has hecho por mí, incluso luego de haberte roto el corazón de la manera más cruel, tuviste la nobleza de volver a verme.
He decidido quedarme aquí, con mis padres, ya veré que hago, pero no quiero volver a La Plata o a Buenos Aires, ya no.
Solo espero que puedas superar toda la mierda que te hice tragar y puedas tener una buena vida, con alguien que te ame de verdad, que te haga feliz, eso quizás… me dé un poco de paz.
Juliana.”
Terminé de leer la carta, y a pesar de enterarme de cosas de las que no estaba al tanto, nada cambiaba, ni en lo que sentía, ni en la decisión que había tomado.Hasta incluso se me dio por dudar si realmente me estaba diciendo toda la verdad, pero así y todo, me daba igual, mi vida había tomado otro camino, con otros objetivos, junto a esa mujer que tenía a mi lado, leyendo conmigo esa carta.
-Amor mío, ya tenés una mujer que te ama de verdad…
-Ya lo sé… y eso me hace feliz…
De la mano nos fuimos a la habitación, y ya acostados, con Paz dormida sobre mi pecho, me quedé pensando.
En estos años de vida, de los que no me arrepiento de nada, he vivido experiencias que me han traído hasta aquí, momentos de dicha y de dolor, de satisfacciones y decepciones, de resplandores y de tinieblas, pero si haber vivido todo eso, fue necesario para llegar a este presente, le agradezco al universo, a Dios, al destino, o a quien sea, que me permitiera conocer a la maravillosa mujer con la que feliz, comparto mis días.
Comentario final:
Mi estimado jejen me ha consultado sobre el personaje de Juliana, si contaría la versión desde ella de esta historia.
Le dije que esta historia era desde las vivencias y los sentimientos de Facundo, y me propuso escribir él, la versión de Juliana y acepté que lo hiciera, que su imaginación delineara su historia, por lo que próximamente lo publicará con su usuario.
Muchas gracias a todos por sus comentarios y correos electrónicos.
lolalp
Continúa en
- Relato #239637— title-regex: contiguous parts (13 -> 14)
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