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La jefe

Ángela creía tener el control de su negocio y su vida. Pero cuando se queda sola en el invernadero, descubre que sus empleados tienen fantasías mucho más oscuras sobre ella. Y lo peor no es lo que hacen entre las plantas, sino lo que alguien se lleva de su casa esa noche.

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-¿Y has trabajado alguna vez en invernadero? -dijo Ángela.

-No, seria primera vez que trabajo en invernadero, pero he llegado en España he trabajado de muchas cosas, de camarera, en tienda, aprendo rápido a hacer todas las cosas. -contestó Nicoleta.

Nicoleta era una chica rumana que llevaba dos años en España y se buscaba la vida en lo que podía, su delicada situación la obligaba a no exponerse mucho al público. A sus 35 años de edad, morena con ojos azueles y un cuerpo espectacular, que le había hecho conseguir muchos ingresos en su corta estancia en España.

Pero ahora su situación era distinta y necesitaba regulariza su situación y se encontraba ante Ángela. La jefe, junto con su hermano, de varios invernaderos.

-Mira yo es que el tema de contratar a la gente mejor que lo hablaras con mi hermano, espera y lo llamo. -Le dijo Ángela.

La entrevista fue breve y Nicoleta consiguió el puesto de trabajo. Pasarón los días y la chica del este se fue adaptando y haciendo buenas amistades con Ángela y también con Bomani, un hombre negro de su edad que llevaba años trabajando allí, y el que la enseñó a trabajar.

Un viernes por la noche, terminando de recoger para irse a casa, el hermano de Ángela salió con la furgoneta a dejar al resto de la cuadrilla.

-Yo me llevo a estos y tú te quedas aquí con Nicoleta y Bomani, cuando terminéis cerráis y os vais en el todoterreno. -ordenó el hermano.

Ángela asintió y siguió recogiendo las cosas, el día había sido agotador y tenía ganas de irse a casa a descansar. Pero el día aún no había terminado…

Veinte minutos mas tarde sonó el teléfono de Ángela, era su hermano. La rueda del coche donde iban se había pinchado y las llaves para cambiarlas estaban en el todoterreno. Por lo que le pidió si podía llevárselas.

-Chicos ha surgido un problema, a mi hermano se le ha pinchado la rueda del coche y tengo que ir a llevarle unas herramientas, vengo rápido, vosotros seguid recogiendo. -ordenó Ángela.

Pero justo arrancando el todoterreno le llegó un WhatsApp…

-Oye que al final no vengas, que hemos encontrado aquí una llave y la estamos cambiando entre todos, nos vemos en la casa.

Ángela respondió el mensaje y se dispuso a volver a entrar al invernadero, pero una conversación la hizo quedase entre las plantas, sin ser vista.

-Bomani, ¿te gusta la jefa eh? -preguntó Nicoleta con sarcasmo.

-No no a mí no gusta jefa.

-Si te gusta Bomani, he visto como le miras el culo cuando se agacha a coger algo. -dijo Nicoleta con travesura.

-No no gustar, es jefa de aquí de trabajo.

Nicoleta en un acto de malicia saco el móvil y se metió en el Instagram de Ángela. Pinchó en las fotos que tenía en bikini y se las mostró a Bomani.

-Mira aquí tu jefa que rica está en bikini, ¿te gustan? Mira aquí que escote más rico, como te ponen eh… -Le seguía insistiendo Nicoleta.

Bomani se quedó mirando las fotos en silencio, sin duda alguna le estaban gustando. Nicoleta le siguió mostrando fotos.

-Mira aquí con los labios pintados de rojo, que boquita tiene tu jefa… Seguro te la machacas pensando en esta boquita ¿verdad?

Bomani justo en ese momento soltó un gemido. Ángela que seguía contemplando la escena oculta y en silencio pudo ver como Nicoleta le echaba mano al paquete de Bomani y se la masajeaba por encima del pantalón, La escena era súper erótica…

Nicoleta le saco la polla, era grande y gorda, y se la empezó a menear mientras le seguía enseñando fotos del Instagram de Ángela.

Al poco se arrodilló delante de su polla y se la empezó a mamar allí, entre las matas del invernadero, en aquel suelo de tierra húmedo, con las ropas sucias de estar todo el día trabajando.

-Cierra los ojos e imagínate que soy ella la que te la está mamando… -Le pidió Nicoleta.

La chica se la mamaba con fuerza y se la metía hasta el fondo de su garganta, se la sacaba para tomar aire y mientras se la machacaba para mantenerla erecta. Se notaba que era toda una profesional.

Bomani gemía como un animal, a ratos daba la impresión de que se iba a correr.

-No te corras aún. -Le ordenó Nicoleta.

Bomani en una de esas que se la metió hasta el fondo, con arcada incluida, la agarró por la cintura y la puso encima de unas cajas dejándola a cuatro patas. La rumana tenia un culo bonito. Bomani no le dio tregua, le bajo los pantalones y le arrancó el tanga para metérsela sin compasión.

-Ufff cabrón dame duro, creía que no me la ibas a meter nunca. ¡¡¡Agg!!! ¡¡¡Siii!!! Dale duro a tu jefa.

Bomani la siguió envistiendo como un animal, hasta que en un momento dado se la sacó y…

-¡Ay no! Por ahí no, que me cortas el rollo y la tienes muy grande… -se quejó Nicoleta.

El negrito se la volvió a meter por el coño y siguió envistiendo hasta que empezó a gemir como un toro, en ese momento Ángela supo que se había corrido dentro del coño de la rumana. Acto que pudo confirmar cuando Bomani le saco su tremenda polla del coño, saliendo tras ella una gran cantidad de leche que callo sobre la tierra. Parecía como si llevara meses sin correrse.

En cuanto a Ángela… Se miró el pantalón y lo tenía mojado un poco. Estaba tan cachonda que el coño había puesto empapada la braguita y por consiguiente el pantalón.

-Vistete, Ángela tiene que estar ya al llegar… -dijo Nicoleta.

La rumana tenía tanto semen en su coño y a la vez se lo habían dejado tan abierto, que no para de salirle semen. Por lo que optó por ponerse un tampón y no mojar el pantalón para no levantar sospechas. El tanga lo metió debajo de un plástico, pues Ángela estaba afuera pitándoles con el todoterreno y no alcanzo a meterlo en la mochila.

Ángela llegó a su casa. Estaba super cachonda. Por lo que optó por darse un baño y despejar la mente. Se quitó la ropa, pero cuando vio las bragas mojadas no pudo evitar hacerse unos dedos. Estaba a punto de llegar al orgasmo cuando le tocaron a la puerta…

Esto le cortó el rollo, así que decidió acabar el baño e irse a la cama. Al rato, ya en la habitación, recordó que había dejado la ropa en el baño, cuando fue a recogerla faltaban las bragas… Pero, ¿quién había entrado después de ella?