Mi esposa 2
El verano trae calor, pero también secretos que queman. Cuando el amante de su madre la mira con deseo, María descubre que la tentación es más fuerte que la lealtad familiar. Lo que empieza como una mirada se convierte en una promesa de placer prohibido que cambiará su vida para siempre.
Al llegar el verano, María siempre iba de vacaciones con su madre y Manolo, este era amigo de la familia y amante de su madre Isabel, una mujer de unos 40 años, rubia y 1,70 buenos pechos y un buen culo, delgada.
Manolo era un hombre guapo y atractivo de 1,80. Además, siempre iba muy bien vestido, siendo de esa clase de hombres que resultan muy varoniles y seguros de sí mismos.
María siempre notaba que la miraba de forma lasciva. Le encantaba sentir sus ojos pegados a su cuerpo. Incluso alguna vez, se le había ido la mano, disimulando un pequeño roce.
Uno de esos días de calor estaba María en la piscina, en top-less, junto a su madre y Manolo, este no paraba de mirarla, ella estaba encantada de que un hombre como él, se fijara en ella de esa forma. La hacia sentirse una mujer y no una adolescente.
Cada vez que cruzaban las miradas, María le sonreía, como diciéndole: “Sé que te gusto, y noto como me deseas”.
Un día que estaba desnuda y sola en la piscina, su madre iba a estar fuera todo el día, apareció Manolo. Lo vio de frente mirándola con deseo
- Buenos días María - le preguntó de forma segura y decidida.
- ¿Qué haces aquí?…no estabas con mi madre - lo interrogo tapándose su desnudez, lo justo para provocarlo
- Si, pero al final ha preferido ir sola – mintió descaradamente
En la mente de Manolo solo había una idea, María debía ser suya. Su mente calenturienta imaginaba follarse a la madre y a la hija a la vez
- Estás preciosa ¿Sigues teniendo novio? - le preguntó.
- Si - respondió inocentemente.
- Como lo envidio. ¿Y supongo que no es el primer novio?- al tiempo que le ponía la mano en su pierna
- No, he 5enido otros – dijo ella
- ¿ Y lo sabe tu novio?
- Si, no tenemos secretos - mintió
- María, si te molesta mi mano en tu pierna, solo tienes que decírmelo. No quiero hacer ni decir nada, que te pueda hacer sentir violenta. – le dijo.
Ella movió con un gesto afirmativo la cabeza, como dándole a entender que no le importaba. Luego María se atrevió a decir.
- Tranquilo, no me molesta, simplemente se me hace raro. Eres el novio de mi madre –
- ¿Raro? ¿Qué hay de raro que un hombre quiera tocarle la pierna a una bella joven? - dijo subiendo su mano hacia el muslo.
Ella se levantó y se tiro a la piscina, Manolo la siguió al agua, comenzaron a jugar y tontear y fue en ese momento en el que se dieron el primer beso. María noto como su lengua conquistaba hábilmente su boca.
- Verás María, ya sé que soy el novio de tu madre y tu posible padrastro, y si alguien nos viera, podría ir con el cuento a tu madre. Fíjate el escándalo que se armaría. Sé qué ya no eres una niña, al contrario eres toda una mujer, muy guapa por cierto.
- ¿Me estás invitando a tener una cita contigo? - le interrumpió María nerviosa.
- Si, pero no quiero que te asustes, te juro que no ocurrirá nada que tú no quieras que pase. La verdad es que estoy loco por ti, María. No consigo quitarte de mi cabeza, me gustas demasiado.
- Tú también me gustas. Pero te recuerdo que tú eres el novio de mi madre, y yo tengo novio.
“Qué chica se iba a resistir a estar con un hombre como Manolo” pensó ella
Manolo la agarró por detrás y comenzó a besarle el cuello. Sus manos comenzaron a recorrer su cuerpo. María notaba su dura polla en su trasero
- ¡Qué buena estás! - dijo apretando su polla contra su culo. En ese momento sus manos comenzaron a jugar con sus pezones, que llegaron a dolerle de los duros y turgentes que se le pusieron.
- Ven, date la vuelta. Quiero ver esas tetas que tantas veces he tratado de imaginarme.
Obedeció, girándose lentamente.
- ¿Te gustan? ¿te gustan mis tetitas? - dijo provocándolo conscientemente, poniendo cara de niña inocente.
Él se tiró a devorarlas, como un hombre hambriento que no ha comido en varios días. María en ese momento puso su mano en su entrepierna. Le encantó sentir el bulto que se dibujaba debajo de su bañador. Entonces bajo su bañador y metió decidida su mano dentro. Se sintió peligrosamente cachonda.
Le pareció enorme en sus frágiles manos. Estaba deseando comenzar a masturbarlo, a chuparla, tal y como muchas veces le había hecho a su novio y a otros chicos.
Entonces fueron al dormitorio de ella.
- ¿Y qué otras cosas haces con tu novio o has hecho con otros? - preguntó burlonamente.
A ella lejos de molestarle, hablar de sexo con él la calentaba aún más.
- Un poco de todo
- ¡Qué zorrita estás hecha! - dijo riéndose.
Nadie nunca la había llamado así excepto José, pero el improperio lejos de molestarle, la excitó aún más.
- ¿Quieres que te la chupe? - le pregunto sorprendiéndose a sí misma.
- Me encantaría - respondió él sonriendo.
- Déjame que te vea el tesoro que debes de tener ahí guardado - dijo intentando tocar nuevamente su sexo.
Ella se sacó su verga de la boca. Y le pregunto
- ¿Te gusta mi rajita? – le dijo con una mirada picara
- Me muero por comerla, cariño - le dijo Manolo dulcemente.
- Que rico conejito lo tienes todo depilado.
María hacía tiempo que se depilaba el coño completamente, desde que José se lo ordeno
- Creo que estoy cachonda - dijo riéndose.
- ¿Te gusta mi chochito? ¿quieres tocarlo? - pregunto María muerta de ganas de que le metiera la polla.
Manolo no contestó, directamente sintió sus dedos acariciándole la entrada de su vagina.
- Mira María, no te voy a mentir. Me tienes loco, no sabes cuanto te deseo…
- Manolo, quiero que me folles. - dijo pausadamente. sabiendo perfectamente que entraba en un terreno peligroso.
Sintió un deseo a hombre que no pudo reprimir. No pensó en su madre y menos en su novio Juan al que no era la primera vez que le ponía cuernos.
Entonces él se tiró hacia ella como un depredador que sabe cuándo es el momento justo de atacar a su presa.
Manolo metió su cabeza entre sus muslos. Su lengua comenzó a lamer su clítoris, mientras jugaba con sus dedos a la entrada de su caliente vagina.
María comenzó a gemir. Su novio ni otros nunca le había hecho sentir nada parecido. Los dedos de Manolo comenzaron a entrar y salir frenéticamente de su coñito.
- Manolosssss…. Me corrooooo… ahhh… me gustaaaaaaaa… Me gustaaaaa…muchooooooo ahhhh… - gemía ella
A pesar de que ya no era virgen, la comida de coño que le hizo fue un verdadero despertar sexual.
Manolo no le daba tregua, siguió lamiendo su húmedo chochito, hasta que la volvió a tener a punto de llegar al clímax de nuevo.
- Fóllame - le grito fuera de sí —
- Necesito que me la metas. Quiero sentirte dentro - le suplico.
- Ponte un condón —, le pedio ella
- ¿Tomas la píldora? —, le preguntó.
- No, Juan siempre se pone condón o se corre fuera -
- No te preocupes cielo. Contigo lo hare siempre a pelo, pero no tengo intención de preñarte, te lo aseguro, pero a pelo —, dijo justo en el momento que se la metió de golpe.
- ¿Te gusta puta?
- Siiiiiiiiiiii
No era la primera vez que alguien le llamaba así, pero saliendo de él esa palabra, la hacia sentirse como tal y aun la excitaba mas.
- Me gusta que me llames puta, porque soy tu puta
- Lo sé cariño. Sé cómo te sientes. Por eso te voy a follar, como se folla a una verdadera puta - dijo sacando su gorda y dura verga de su interior.
- Ponte como una perra a cuatro patas — le indicó.
No sabía porque, pero en ese momento pensó en su madre “Seguro que el muy cabrón, no la trata asi”
- Que pedazo de culo tienes. ¿Te han follado el culo? - le preguntó.
- No, nunca. - le respondió.
- Pues hoy conocerás un nuevo placer
- No, por favor, por el culo no
Pero Manolo no estaba dispuesto hacerle caso. Su culo era demasiado goloso para un hombre con tanta experiencia.
A continuación, comenzó a salivar su ano.
-Antes de nada, voy a calentar ese culito para lo que le espera- dijo
- No por favor
Comenzó a escupir y con su mano, restregaba sus dedos en su orificio anal, poco a poco, lentamente, iba introduciendo su dedo anular y lo sacaba, volvía a escupir y volvía a introducirlo, en pocos segundos ya tenía dos dedos dentro. Ella solo pude soltar un bufido sonoro.
-¡Uuuuuf!- Aquel bufido, se escapó por su garganta
Mientras se adentraban esos dos dedos completa e inexorablemente por su orificio anal. Después de esos dos dedos, completamente húmedos por la saliva y sus fluidos vaginales, María ya estaba preparada para recibir aquella enorme y gruesa verga de aquel macho que era el novio de su madre.
Y aquello, no se hizo lentamente, Manolo introdujo su enorme e hinchada verga con decisión, desde la punta del glande de manera intensa e inclemente… María no pudo dejar de soltar gritos y suspiros…
- ¡Aaaaaahgggh!… ¡Uuuuuuuuuf!
- Ahhhh…. Ahhhh —, no podía evitar gemir de placer.
Quería que le follara el culo, deseaba regalárselo, que fuera el primer hombre de este mundo en probarlo.
- Como te gusta guarra que te follen el culo - le dijo sin parar de penetrarla.
- Me encanta - le aseguro después de correrse varias veces.
- Llevaba un par de años deseando este pedazo de culo que tienes. Pero ni en mis mejores sueños me imaginé que fueras tan puta. – le dijo Manolo
- Soy tu puta para siempre - no sabía aún la razón por lo que dijo eso.
- Sí, así es. Eres mi puta, y voy a ser el primero que se va a correr dentro de tu delicioso culo.
- Yo también me corroooooo
Desde ese día María fue la putita, durante años, del novio de su madre.
Continuara
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