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Con la amiga de su mama

Nunca imaginó que la amiga de su madre sería la clave de su despertar sexual. Entre la lluvia y la soledad de un hotel, la timidez se rinde ante el deseo prohibido de una mujer que lleva años esperando.

perenquen74K vistas9.4· 45 votos

Nacho era un joven que apenas había cumplido los 23 años, el cual se hallaba aún en etapa de estudiante, terminando el grado de ingeniería Industrial. Ante los demás tenía la apariencia de un joven algo introvertido, metido solo en sus estudios y al que no se le concia ninguna novia o amiga íntima. Pese a todo, el joven había tenido algunos encuentros con alguna de sus amigas, pero nada serio; y, aunque parecía increíble, la realidad es que aún permanecía virgen. Esto era poco común en los chicos de su edad, pero obviamente jamás lo había confesado a nadie.

Vivía con sus padres, y todos le tenían por un excelente estudiante, con un buen curriculum escolar, aunque eso sí, bastante tímido. Su timidez era tan manifiesta que, en varias ocasiones algunos familiares, y entre ellos sus propios hermanos, llegaron a postular la idea de que pudiera ser” gay”, ya que apenas se relacionaba con chicas de su edad, y cuando hablaban de ello se ruborizaba.

Nacho era consciente de esos comentarios, y evidentemente le entristecía y se enfurecía, pese a que la realidad era bien distinta. En el fondo, el joven no exteriorizada sus sentimientos, pero era un adolescente con una gran avidez sexual. Desde los primeros momentos de su pubertad, y desde que tuvo conocimiento de su cuerpo, comenzó a masturbarse con relativa frecuencia, y consumía toda clase de revistas o páginas en internet de contenido erótico. Lo hacía con tanto sigilo y delicadeza, que nadie en su casa, ni su propia madre se había percatado de ello.

La madre de Nacho tenía una buena amiga, que respondía al nombre de Sandy, la cual visitaba con frecuencia la casa, ya que mantenían una buena amistad desde hacía varios años. Esta amiga era mucho más joven que su madre, y acababa de cumplir los 38 años. Nacho desde que comenzó a tener sus primeras masturbaciones, en varias ocasiones tuvo muchas fantasías sexuales, donde aparecía como protagonista aquella mujer.

La realidad es que el chico tenía buen gusto, toda vez que aquella mujer mantenía un cuerpo casi estilizado, más bien delgado, buen trasero, 1.65 de altura, pelo negro azabache y una cara bastante bella. Poseía unos pechos muy pronunciados, que eran una de las fuentes de inspiración del joven para sus masturbaciones.

La madre de Nacho ya contaba con los 56 años, y aunque se conservaba bien, no tenía comparación con el hermoso cuerpo de su amiga Sandy. Por otro lado, Sandy se hallaba casada con un empresario algo mayor que ella (Mauricio, que ya alcanzaba los 57 años, hombre algo grueso y de semblante bastante apático). El citado matrimonio pese a llevar más de siete años casados aún carecía descendencia.

Sandy acostumbraba a mantener conversaciones bastante prolongadas con la madre del joven, muchas de las cuales eran escuchadas por el mismo. No obstante, aunque siempre estaba atento, jamás había realizado comentario alguno. En una de esas conversaciones en la cocina de su casa, ambas mujeres hablaban tan animadamente una tarde que llamó la atención del joven, quien presto más oído a la conversación. Fue ahí donde descubrió algunas intimidades de Sandy, la cual le contaba a su madre, que su esposo era poco ardiente sexualmente, y que le hacía el amor en contadas ocasiones. Por la forma de hablar, Nacho detectó cierta tristeza en la mujer, y desconsuelo, diciendo que su gran decepción de la vida era no tener un hijo. Comentaba que desde que se casó había añorado ser madre, pero que hasta la fecha no lo había conseguido, con gran pesar de esta.

Ante ello, el joven puso total atención a la conversación, escuchando como la mujer le comentaba a su madre, que, a escondidas de su esposo, ante sus problemas para concebir, había acudido a visitar a un ginecólogo quien le había recetado un fármaco hormonal para favorecer la fertilidad. La misma se reía con su madre, a la cual le confesaba que cada vez que se lo tomaba, siempre cercano a su período fértil, se ponía como una moto sexualmente. El joven se percató de las risas de ambas. Sandy le confesaba a su madre que lo más que le enfadaba era que, cuando llegaba esa época de fertilidad, o bien su marido no le hacía el amor o bien aquel estaba de viaje. Se notaba en su semblante y forma de hablar, que estaba bastante decepcionada, indicando a su madre que se le estaba pasando el arroz y no iban a ser madre.

Esa conversación excito sobremanera al joven. Este, pese a su timidez, mantenía un cuerpo bastante fornido y musculoso, ya que era un ávido de la gimnasia, la cual practicaba en gimnasios como en su propia casa, especialmente en la parte baja de ésta, donde existía una especie de bodega, cuyo recinto contaba con algunos aparatos de gimnasia. El joven, tras terminar las sesiones de gimnasia, para no ensuciar los baños de la casa, solía utilizar el baño existente en dicha planta baja, el cual disponía de una dicha.

Así las cosas, ocurrió que un buen día, cuando el muchacho se hallaba en la parte baja de la casa, realizando algunos ejercicios de gimnasia, tras terminar, decidió ducharse como en otras ocasiones, utilizando el aseo de la planta baja. Tras quitarse la ropa de deporte, se metió bajo la ducha. Cuando había terminado de enjabonarse y echado agua limpia, a punto de abrir la mampara que cubría la ducha, se queda sorprendido al escuchar un ruido como de alguien que había entrado deprisa al baño. Ese aseo tenía solo un pasador, ya que se había perdido la llave. Como casi siempre era utilizado por la propia familia tampoco hubo mayor interés en solucionar el problema de la cerradura.

Al chico le pareció que alguien había entrado muy deprisa en el baño, y que, según parecía, se había dirigido rápidamente hacia el inodoro. No sabía quién podía ser. Podía ser cualquiera, en principio pensó que pudiera tratarse de algún familiar.

Espero un momento, y, al transcurrir algún tiempo y no escuchar ningún ruido, pensó que se había equivocado, por lo que decidió abrir la mampara de la ducha. Su sorpresa fue mayúscula cuando se encontró casi de frente con la presencia de la amiga de su madre, la cual estaba sentada en el inodoro. La misma tenía subida la falda hasta la cintura y se había bajado las bragas, parecía que, con la intención de orinar, y observando el joven que mantenía las piernas abiertas para facilitar la labor, mostrando con ello gran parte de los vellos de su vagina.

El joven por su parte se quedó anonadado. Lo mismo le ocurrió a la mujer, al contemplar al joven hijo de su amiga, a su lado totalmente desnudo y con todos sus genitales al aire.

-Sandy… ¿qué haces aquí? - le pregunto el muchacho con sorpresa.

-¡Oh. Dios…. ¡Nacho! ¿estabas ah?!, pensé que no había nadie. Es que me estaba orinando, y no me daba tiempo a subir al baño de la casa- le contesto bastante nerviosa, sin atinar a articular muchas palabras dada lo morboso de la situación, no buscada de propósito por ninguno de los dos.

El joven, pese a lo anecdótico y sorprendente de aquella situación, no pudo evitar fijarse descaradamente en la hermosa pelambrera y vello que cubría el pubis de la mujer, al tiempo que escuchaba el chorro de su orín caer. Lo que le corroboró al joven la evidencia de que aquella había entrado con mucha necesidad, hasta el punto, que, pese a su mirada, no cesaba de orinar. Aquella situación le dejó tan estupefacto, que apenas supo reaccionó, manteniendo fija su mirada en el parte íntima de aquella mujer.

Sandy, aunque sorprendida, tampoco perdía ocasión, y no tuvo reparo en contemplar excitada, los atributos masculinos del hijo de su amiga. Mayor admiración le ocasionó, al contemplar como el pene del joven, ante su mirada comenzó a endurecerse hasta el punto de comenzar a blandir una incipiente erección.

-oh. ¿pero… Nacho?… oh, Dios- exclamo la misma, mientras continuaba contemplando, sin dar crédito, el enorme sable que portaba el joven entre sus piernas, el cual no paraba de crecer. No pudo por menos que, echarse las manos a la cara, y exclamar: - ¡Por Dios hijo! -…tapate eso… ¡que enormidad…… Al darse cuenta de su torpeza de su palabras, intento ocultar su desconcierto tapándose la boca.

Como el joven no reaccionaba, le instó: -Pero chico… ¡por favor tapate eso!… Jo nene…

Sandy esta admirada contemplando aquel pene deducía bastante mayor que el de su propio esposo. La realidad es que la naturaleza había dotado al joven de un aparato que superaba con creces la media. En plena erección, su nabo podía alcanzar fácilmente los 23 cm y además, tenía un buen grosor. La mujer se percató de ello, y tuvo ocasión igualmente de bajar la mirada y contemplar los testículos del joven, que colgaban con majestuosidad entre sus piernas.

- ¡lo siento Sandy, ha sido sin querer! lo siento de veras. No sabía que habías entrado- le contesto el joven aún sin terminar de reaccionar.

Para Nacho, era la primera vez que se exhibía desnudo ante una persona del sexo opuesto, pero igualmente era la primera vez que una mujer veía sus atributos y su desnudez. Pese a su compungimiento, se percató que la situación le ocasionó bastante excitación. Para colmo, era la amiga de su madre, y al instante pensó en las consecuencias, y especialmente si la mujer llegaba a relatar este encuentro a la madre, aumentando con ello su preocupación.

-Nacho…¡por favor guárdate eso!. Volvió a reiterarle la mujer, añadiendo Y,…¡no me mires así!,… Nen… que situación. ¡No me lo puedo creer que me esté pasando esto!

-lo siento, lo siento,.- le contesto casi temblando Nacho, pero su bajar por ello su erección.

Cuando pudo reaccionar, echo mano a la toalla que tenía cerca, alongándose un poco sobre la mujer. Sandy, no perdió ocasión y volvió a contemplar aquellos genitales del joven, mientras terminaba de orinar. Sin saber porque, la mujer se vio sorprendida al notar un picazón en su vagina. La vista del rabo del joven la había excitado. Conocía la timidez del joven, y ello le instó a actuar con cierta morbosidad, por lo que, a sabiendas de que se iba a volver a exhibir ante el joven, se incorporó del inodoro, tomó un poco de papel higiénico y siempre ante la vista del joven, procedió a limpiarse su vagina, para luego lanzar el papal a la papelera. Evidentemente, dicha acción tenía la finalidad de excitar al joven, hasta que decidió subirse sus bragas. Incluso a la hora de subirse las mismas, adoptó una cierta parsimonia, recreándose en el momento, moviendo un poco su trasero, ante la cara de anonadamiento del hijo de su amiga.

Luego, se incorporó para salir del aseo. Pero, antes de que saliera, escucho un ruego del joven: Lo siento Sandy. ¡Por favor no se lo digas a mi madre!… ¡de verdad lo siento!

- No te preocupes. Le contesto ella volviendo la mirada al joven, ante su cara de preocupación. La culpa ha sido mía, por entrar sin llamar. Pero chico, es que, la verdad me estaba orinando.

Ella volvió a contemplar el enrojecimiento en los cachetes del joven, por lo que añadió: -Vamos Nacho. ¡Tampoco te pongas así! ¿Ni que fuera la primera mujer que has visto desnuda? -

-pues, pues…¡nunca me había ocurrido! le contesto el joven, bastante inocente y sumamente nervioso, lo que evidenciaba su falta de pericia con las mujeres.

Ello sorprendió a la mujer quien le pregunto: -¿de verdad?... Esa manifestación del joven la hizo detenerse, aún sin haber abandonado el baño. Volvió a contemplar al joven que se había atado la toalla a la cintura, y lujuriosamente le pregunto: ¿seguro que te estás quedando conmigo? No me lo creo. Los chicos a tu edad,… bueno ya sabes…

- -Por favor, no se lo comente a… mi madre, seguro que ella no lo comprendería. Le rogó de nuevo el joven casi sin contestarle.

Sandy, se estaba recreando con la situación, y por ello, bastante excitada, continuaba impasible hablando con el joven, echando la mirada hacia la parte baja donde se localizaba la toalla, viendo cómo se formaba un bulto a la altura de la entrepierna del joven. El joven, ante la mirada constante de la mujer, se puso bastante agitado, que intentó sujetarse mejor la toalla, ocurriendo lo contrario. Sin saber cómo, aquella acción propició que se le cayera la toalla al suelo, quedando nuevamente “en pelotas” ante la visión de la mujer. Con la particularidad que, ahora su pene, estaba con una erección que se asemejaba a un misil, recto y casi perpendicular al cuerpo del joven.

La mujer, maravillada con aquella nueva visión que le mostraba el hijo de su amiga, exclamó con admiración: -¡Chico qué bárbaro!. Añadiendo: ¿Pero Nacho…? ¡qué barbaridad! Vale, lo siento me marcho…ya salgo.- terminó por manifestarle, al notarse turbada con la petulancia de la verga del joven. Tras dar una última mirada a la tranca del joven, salió atrancando al puerta tras su salida.

Mientras Sandy subía las escaleras hacia la parte alta de la casa, no podía olvidar la escena vivida, reconociendo que el hijo de su amiga, al que todos tomaban como “gay”, era portador de un sable portentoso. Notaba que aquella situación vivida, le había hecho mojar su braga. Aún, sin superar su excitación, tras hablar un poco con la madre, se vio obligada a entrar en el baño de la alta. Allí pudo constatar con preocupación que tenía las bragas mojadas. ¡Se había excitado viendo la desnudez del hijo de su amiga!

El joven por su parte, pese al miedo de que comentara el suceso a su madre, se percató de que su verga había alcanzado, ante la visión de la amiga de su madre, una erección casi de película. Pensó en las pajas que se iba a tocar recordando esos momentos.

Cuando subió a la parte alta de la casa, evitó toda conversación a solas con Sandy, aunque, a partir de dicha fecha, el joven no paraba de matarse a pajas pensando en la hermosa pelambrera de la amiga de su madre. Aquella mujer, paso a ser la principal fuente de inspiración de sus continuas masturbaciones.

Sandy, por su parte, igualmente pensó en varias ocasiones en el joven, y especialmente el tamaño de los genitales, comprobando como en varias ocasiones se tuvo que pasar la mano por su raja para aliviar su calentura. No obstante, comenzó a notar que el chico la evitaba cada vez que acudía a la casa de su amiga. Pese a todo, ella no perdía ocasión de sonreírle y dirigir su mirada hacia el pantalón, lo que ponía al chico envarado, terminando ella con dibujar en su rostro una amplia sonrisa.

Así las cosas, a los tres meses de haber ocurrido dicha situación, Sandy hizo su aparición en la casa de la madre del joven, justo en la hora en que había terminado de almorzar. Tras el saludo, mantuvo una conversación con la madre, expresándole aquella que tenía que acudir a su ciudad natal para arreglar unos papeles en la Notaría, por una herencia de su familia. Le habían señalado para la firma el viernes de esa semana. Sin embargo, su marido no podía acercarla, ya que, como otras ocasiones, el mismo marchaba de viaje por problemas de su empresa.

La madre de Nacho le llegó a comentar que lo sentía, pero que tampoco podía acercarla por su trabajo, ya que el lugar estaba a casi 500 kilómetros de donde ellos residían. Sandy, pese a indicarle que no se preocupara, le dijo que debía marchar el día siguiente como fuera, y que tenía dispuesto tomar el autobús, el cual tardaría bastantes horas, y la posibilidad de que tuviera que hacer noche en el camino.

La madre de Nacho entonces, tras meditarlo unos momentos se quedó mirando hacia su hijo y le pregunta: - oye Nacho, y ¿Por qué no la acompañas tu? ¿El jueves y viernes no es el día de la fuga en la Universidad?, pues ¿podrías acercarla? ¿No?

Nacho se quedó sin habla. Sabía que no podía negarse. Pero, el tener que acompañar aquella mujer le ponía un poco nervioso y acojonado. Al final le dijo: -Pero mama. No se….

-que pasa ¡acaso no puedes hacerme ese favor! ¿Tanto te cuesta? Le replicó su madre.

- No es eso mama. Bueno es verdad que no tengo clases. Vale… ¡por mí no hay problemas, si Sandy quiere!. Y la miró por primera vez a la cara.

-Pero Andrea (le dijo Sandy a la madre del joven) ¿cómo has podido comprometer a tu hijo? El tiene sus estudios, yo puedo tomar un autobús. No es justo.

-Venga Sandy, ¿Cómo vas a ir en autobús?... el dijo Andrea. Ves que Nacho no tiene inconveniente. Además, eso le viene bien para distraerse, ya que esta todo el día está estudiando, y necesita un poco de descanso de la mente.

Fue así como el joven, sin tenerlo previsto, se vio emplazado a llevar a Sandy en coche hasta su pueblo natal. Era miércoles, y quedamos en salir el jueves en la tarde con la finalidad de llegar al día siguiente al pueblo.. Las previsiones era que en unas seis o siete horas llegarían al lugar de destino, si no había atascos en la carretera. Una vez allí podían dormir en casa de unos familiares de Sandy.

El día señalado, tras despedirme de la madre, quien, tras recomendarle el consiguiente cuidado con la carretera, le deseo buen viaje, Nacho se dirigió a la cara de Sandy para recoger a la misma.

Estacionó el vehículo, tocó el timbre, viendo que la mujer le contestó a través del interfono de la vivienda, indicándole que ya estaba terminando de arreglarse, pero, solicitándole que si podía poner la maleta en el coche mientras ella acabada de maquillarse.

Tras colocar la maleta en el auto, cuando iba a decirle que ya estaba, apareció la mujer en la sala. Nacho se quedó perplejo, ¡qué mujer pensó!¡Estaba, “simplemente preciosa”!. Portaba un traje rojo de una sola costura, algo corto, pero que resaltaba tremendamente sus pechos y su buen trasero. La mujer percibió el impacto de su vestimenta en el joven, y enrojeció un poco. Pero, luego sonriendo le preguntó:

-¡que pasa Nacho! ¿Tan mal me ves? Mostrando unas posturas de autentica coquetería, mientras se sonreía.

-¡No por supuesto que no!. ¡Todo lo contrario! Sandy, está usted muy preciosa, y ese vestido le queda como un guante.… - aunque luego se dio cuenta de que se había excedido, y ella noto los colores aflorar al rostro del joven.

-vaya, me alegra saber que sabes fijarte en las mujeres. ¡Gracias chaval! Viniendo de un chico tan guapo como tú, es un verdadero agasajo. Lo que hizo enrojecer al joven como un verdadero novato.

Arrancaron el vehículo y se dirigieron al lugar de destino. Cuando llevaban más de dos horas de viaje, ella le pidió detenerse en una estación de servicio, ya que necesitaba orinar…El joven notó la sonrisa de aquella en su cara, pero no dijo nada.

Tras relajarse un poco, y acudir igualmente al baño, retomaron la marcha. Nacho en algunas ocasiones comprobó que la mujer se quedaba algo dormida, y el traje se le subía más de la cuenta, mostrando sus desnudos muslos. En más de una ocasión ella verificó sus miradas, y se colocó de forma intencionada de tal forma que su traje subiera más de la cuenta. El joven se decía: ¡cómo se descuide se le va a ver su braga! La situación le estaba poniendo como una moto.

Pero, cuando llevaban unas tres horas y media de camino, un accidente en la autopista conllevó unas colas enormes que les retrasó casi dos horas. Para colmo, al llegar a la altura del lugar del accidente les obligaron a desviarse por una carretera secundaria. Aquello suponía que tenían que dar un buen rodeo. Pronto se dieron cuenta que iban a llegar de noche al destino. Pero ¡lo peor no fue eso!, ya que pronto hizo su aparición la lluvia, unida a una intensa niebla, hacia intransitable la circulación por aquellas carreteras rurales, obligándoles a reducir la marcha, y hasta detenerse en varias ocasiones. Apenas avanzaban, y esos los desesperaba.

-Nacho. ¡la carretera está muy peligrosa! Además, está empezando a llover bastante, y para colmo, esta anocheciendo. ¿Creo que mejor será que nos detengamos en algún pequeño hotel a pasar la noche?. Le comentó ella con preocupación. Tengo miedo de continuar con este tiempo. Y, ¡tú estarás bastante cansado!, ya que llevas conduciendo varias horas.

-sí. Creo que es lo mejor. Casi ni se ve la carretera.….es muy peligroso. Pero ¿por lo que veo ¡va a ser difícil encontrar una habitación? ¿Has visto la de coches que hay, y creo que todos parecen estar haciendo lo mismo que pensamos nosotros? ¿Le contesto el joven preocupado por la situación? Y era verdad, sabían que iba a ser muy difícil encontrar un hotel en aquella zona y con aquel tiempo tan infernal.

-ya. Pero no nos queda otro remedio. Intentémoslo. ¿No querrás pasar la noche en el coche? Le dijo aquella.

-por supuesto que no.

Lo intentaron en algunos moteles y pequeños alojamientos que iban encontrando en la vía, pero todos estaban ocupados, y en algunos solo disponían de una sola habitación.

Cuando llegó el quinto hotel, la respuesta fue la misma. Ante ello, Sandy insiste ante el recepcionista quien terminó por decirle disponían solo de una habitación individual únicamente. Al comentarle el recepcionista que no había otro hospedaje cercano, Sandy se decidió por alquilar la habitación, diciéndole al joven: -No queda otro remedio. Nos quedamos con esa habitación que tiene. Al menos podremos ducharnos y descansar.

Nacho la miró a la cara algo sorprendido, ya que suponía que teníamos que dormir juntos en la misma habitación. El nerviosismo se apoderó el chaval. Ella observo su preocupación, y mientras subían a la habitación le pregunto: -¿no tendrás problemas por compartir la habitación conmigo? ¿verdad?.- Lo dijo al oído para que el conserje no se diera cuenta.

-yo.. bueno.. Pues claro que no- le contesto aquel casi atragantado.

Tras comer algo subieron a la habitación, la cual se encontraba en la tercera planta, o sea, la última. No había ascensor, por lo que tuvieron que subir caminando. Ya en la habitación, Nacho comprobó con asombro que solo existía una sencilla cama, y no había sino dos sillas, o sea, que ¡tendrían que dormir en la misma cama! Joder… aquello no se los esperaba el joven. Vaya situación. Y encima la cama era individual.

-pero ¿has visto…solo tiene una cama? - le dijo algo nervioso Nacho.

-Ya. ¡Es lo que dijo el conserje! Pero con este tiempo no podemos hacer otra cosa. ¿Salvo que quieras dormir en el coche? ¿O dormir en el piso?

El joven calló. Luego, tras preguntar quien se ducharía primero, optaron por que fuera primera la mujer. Ella noto la timidez del joven, y eso en el fondo la excito. Era la primera vez que se quedaba con un hombre distinto al de su marido en una habitación, y eso la tenía agitada. Mucho más sabiendo que su compañero de habitación era el hijo de su amiga. Tremendamente excitada, tomó unos interiores y una bata de levantar de la maleta, y con la misma entró al baño.

Nacho estaba pensando en que ponerse, ya que no usaba pijama sino un bóxer y una camisilla recortada.

Sandy, al tiempo que se duchaba pensaba en aquella situación. Recordó la tranca del joven, y se puso bastante excitada al pensar que iba a dormir en la misma cama del joven. Intentó calmarse, aunque no pudo evitar pasarse la manos por sus pechos y su vagina. Tras secarse, salió portando un comisión de dormir, donde podía apreciarse claramente las bragas que llevaba puestas y especialmente su sostén. La trasparencia de aquella bata hizo estremecer al joven, viendo como su pene, sin poder remediarlo, se increpaba haciendo verdaderos esfuerzos para evitar que se notara demasiado. Ello le motivo que entrara en el baño con gran rapidez.

Tras duchare salió portando lo único que tenía en ese momento para dormir: un bóxer y una camisilla recortada, únicas prendas que solía usar. Nacho salió bastante nervioso, y esa timidez y agitación fue percibida por la mujer.

Al llegar a la cama, observó que Sandy estaba ya metida en la cama, comprobando igualmente que se había quitado el camisón, el cual yacía a un lado de la cama. Ella le miró, sonriéndole maliciosamente, especialmente al ver la cara de sorpresa del joven. Luego este se sentó a un lado de la cama.

-Nacho… ¿no te irás a quedar fuera? ¿Qué esperas para entrar?, va a resfriarte, y luego tu madre me va a dar una reprimenda. Venga entra dentro y deja ese miedo…..¡que no voy a comerte!.

-si claro..

Se había dado cuenta que la temperatura había descendido y además aquella habitación no era muy calurosa. Algo nervioso, decidió entrar en la cama abriendo las sábanas un poco, y al hacerlo, pudo comprobar que Sandy se hallaba vestida únicamente con un sostén y una braga no muy grande. La daga del joven inmediatamente se increpo, ante aquella visión

La cama era bastante estrecha, pero el intentó estar los más cerca de la orilla. La mujer comenzó a hablar de varias cosas con la finalidad de romper el hielo. Pero cuando parecía que el joven estaba más tranquilo ella le pregunto:

-Oye Nacho. ¡No te he visto ninguna novia! ¿A que estas esperando?

-Bueno… ¡lo mío ahora es estudiar! ya tendré tiempo.

Ella se respondió: ¿No me digas que te da vergüenza hablar de ello?. Oye… ¿No serás por casualidad de esos verdad?

-a que se refiere? - le pregunté intrigado el joven.

-¡a que va ser!. ¿Me refiero a que si eres del otro bando? ¡No sé, a veces nos hemos preguntado si eres gay! Creo que hasta tu propia madre lo sospecha.

-pues ¡claro que no! - saltó ofendido, el joven herido en su ego. -¿por qué todo el mundo supone que soy gay?. ¿Por qué no estoy con chicas? La gente habla mucho y se mete donde no debe.

-vaya... No te pongas así. Veo que has reaccionado muy airado. “Es bueno saber que no eres de ese bando”. Muchas amigas han sospechado de ello…

-¡pues ya sabe que no lo soy!- le contesto enfadado, al tiempo que se giraba dándole la espalda a la mujer.

Al rato, la mujer intenta suavizar las cosas, y pegándose a su cuerpo, le dice: -venga Nacho. No te ofendas. Perdóname. No quise ofenderte… ¡vale! Anda date la vuelta ¿dime que me perdonas?

El joven entonces, se gira hacia ella, y le contesta: - perdone, ¡pero es que estoy cansado de que, porque no tenga novia, consideren que soy gay!.

- ya me extrañaba, siendo un joven muy apuesto, y muy…- se cortó- bueno quería decir.…. ¡qué estás muy bien! Cualquier jovencita se volvería loca por ti.

-Ya. pero parece que eso no ha ocurrido. Le conteste al cabizbajo el muchacho.

Los chicos a tu edad son muy espabilados en los del sexo. Por eso es raro…que aún sigas siendo… eso. “Virgen” le comenta la mujer con cierta morbosidad. Luego le vuelve a preguntar. ¿De verdad nunca ha estado con ninguna mujer?

El joven se notaba intranquilo y le contesta: Ya se lo he dicho.

La mujer se excito ante aquella respuesta. En ese momento se dio cuenta de la situación. Se encontraba en la habitación de un hotel, acompañado de un joven aún sin estrenar, y al que había visto que disponía de una herramienta muy superior a la de su esposo. Por momento se notó sofocada, haciendo aparecer sus cachetes enrojecieran. A Nacho le pareció una mujer sumamente muy hermosa. Ella entonces le miró fijamente, haciendo que el joven se pusiera bastante nervioso.

- Dime una cosa, Nacho. ¿tú crees de verdad que soy bonita? Lo dijo de una forma coqueta. En la casa me dijiste que estaba muy preciosa con el traje rojo. Pero ¿de verdad te parezco bonita? insistió.

- Claro que sí. Eres una de las mujeres más bonitas y hermosas que he visto. Ya quisieran muchas chicas mucho más jóvenes tener el cuerpo que tiene Vd. Le contestó el joven con excitación.

- Vaya. Veo que tienes una buena opinión de mí. Me alagas. Sobre todo, viniendo de una galán tan bien puesto como tú.

Luego de hablar un poco más, se quedaron medio dormidos. Sobre las dos de la mañana, el joven constató que Sandy se halaba abrazada a su cuerpo. Él estaba boca arriba, y ella, incluso había echado una pierna sobre las suyas, y en más de una ocasión había percibido que la misma había tocado con su pierna sus genitales. Pensó que el frío reinante en la habitación fue lo que instintivamente la llevó a acercarse a su cuerpo buscando calor. Pero el joven estaba nervioso, y además, su daga apenas lograba tranquilizarse. El solía correrse casi todas las noches, y al no hacerlo esa noche, le hacía aparecer con una excitación notoria.

Sobre las seis de la mañana, volvió a despertarse constatando que la mujer seguía enroscada y ahora con medio cuerpo sobre el suyo, y abrazándole. El joven no se movió hasta que la misma se despertó. Al hacerlo ella observó como se encontraba. Pero tras pensarlo, volvió abrazar al joven pegándose más a su cuerpo.

-¿te has despertado?- le dijo, sin quitarse de la posición en que estaba, incluso recostándose sobre su cuerpo más intenciondamente.- ¿Qué tal has dormido?

-pues muy bien. – le contesto algo nervioso.

-pronto tendremos que levantarnos. Pero el tiempo sigue estando lluvioso (y era verdad ya que aún llovía y se apreciaba tras las ventanas). ¡Si te digo la verdad no apetece levantarse! Además, aquí se está muy bien. - le dijo con doble intención.

La mujer, se había percatado de le excitación de la daga del muchacho. En más de una ocasión había movido su pierna intencionadamente para comprobarlo. Todo ello, más el acaloramiento que mantenía su cuerpo, la estaba calentando por momentos. Mirando al joven le pregunta: -¿te molesta que este abrazada a ti?

-no… pues claro que no…

- y, ¿por qué te encuentras así? Le pregunto morbosamente la mujer.

-¿a qué se refiere?- le preguntó el joven, nervioso.

-Ya lo sabes. “Noto que te encuentras excitado”. Llevas toda la noche así. ¿Es que nunca se te baja? le preguntó la mujer lascivamente y recreándose en las preguntas. Su morbosidad iba en aumento.

-¿como…? lo siento… no quería ofenderla. Se me ha puesto de forma inconsciente. - le contesto preocupado. Y era evidente que el joven nunca había estado en una situación semejante.

-vamos Nacho. ¡No me ofendes! Entiendo que es normal para jóvenes de tu edad. Pero,.. para mí. “llevó mucho tiempo sin comprobar una cosa así”. Con decirte que a mi esposo rara vez se le levanta de esa forma. Pero, es que “no todos pueden presumir de tener…” ya sabes…. “un aparato como el tuyo”.

-¿pero Sandy…?

La mujer le mira, se calla un momento y luego añade: ¿No sé qué pensar?, Por el bulto de tu boxer, “debe ser enorme”. ¡Me gustaría verla totalmente erecta! ¿Seguro que la tienes tan grande como aparenta?

El joven no sabía donde meterse. -Oh..Sandy…. Aquella situación le estaba poniendo en un verdadero apuro. La mujer le estaba preguntando por sus atributos. En lugar de afrontarlo, más nerviosa se quedaba.

Pero esa situación de timidez y nerviosismo en el joven tenía excitada de forma sobremanera a Sandy. Estaba metida en la cama con el hijo de su amiga, y entre el calor que tenía y la picazón de su coño, la estaba llevando hacer algo que jamás pensó hacer nunca. Pero ver como el joven se quedaba indefenso, con los colores aflorando a su rostro, más morbo le concedía. Por ello le contesto: -¿te pone nervioso hablar de ello? Vamos Nacho, ya has pasado de la adolescencia. Somos un hombre y una mujer.

-Ya. pero… “eres la amiga de mi madre”. Le contestó el joven intentando justificar su nerviosismo.

- ¿Y eso que tiene que ver? También soy una mujer. ¿O, ya no te parezco bonita? Le interrogó la mujer con aquella carita, queriendo aparentar una niña buena y mimosa.

-claro que sí. Pero, “la verdad es que no estoy acostumbrado a estas situaciones”. Perdone… tampoco quiero ofenderla

-No me molestas. ¡Pero, una cosa de digo: Aunque sea una temeridad, ¡por nada del mundo voy a quedarme intrigada! ¿Quiero verla de nuevo?

– Era evidente que estaba muy excitada, por sus manifestaciones estaba dispuesta a comprobar de nuevo, con sus propios ojos, la daga del joven. Le constaba sobradamente que su petición podía ser tildada de indecente para una mujer casada como ella. Jamás había sido infiel a su esposo, pero saber que tenía tan cerca la daga del joven, la tenía bastante cachonda, y se notaba fuera de sí. Ya se había percatado de la intensa humedad de sus braguitas. Infidelidad o no, sabía que: ¡Necesitaba ver la verga del joven como fuera!

-¿Me está pidiendo que le muestre mi pene? Exclamó el joven al escuchar la petición directa de la mujer.

La mujer, mostrándose algo autoritaria le contesta: -¿Lo que has oído Nacho?: “Quiero que me muestres ese aparato que te gastas”. ¿Deseo ver como la tienes ahora! ¿Quiero comprobar si realmente es todo lo que aparenta el bulto del bóxer?

Nacho no se esperaba la osadía de la mujer. Era la amiga de su madre, y estaba casada, pero el también ansiaba poseer el cuerpo de la misma. Pero, era bastante tímido y eso lo retraía bastante: -No sé qué decirle Sandy…… la verdad…

Jamás ninguna mujer le había dicho tan directamente a la cara que quería ver su pene. Era algo que no se esperaba.

-Vamos Nacho. Ya te la vi el otro día, ¿Acaso no va a complacer mi curiosidad? Aquí nadie nos ve.…¡Te prometo que nadie lo va a saber!.

La mujer viendo la indecisión del joven, ante el asombro del muchacho, llevó su mano hasta colocarla encima del enorme bulto que se formaba en el mismo. Al instante percibió la dureza de aquella daga, y era como si una corriente eléctrica pasara por todo su cuerpo. Mirándolo fijamente a la cara, exclamó: -Joder Nacho, es verdad. ¡La tienes bien grande! Y, que dureza. Pero…chico,…... ¡Vas a reventar el bóxer!

Y, sin dar tiempo a reaccionar al joven, en un acto de osadía que no se esperaba éste, la mujer tiro de los laterales de aquella prenda, bajando de un tirón el bóxer hasta las rodillas del joven, dejando al aire los genitales del joven. Mas osada, retiró las sabanas de la cama hacia atrás, a fin de poder contemplar extasiada las dimensiones de aquella hermosa tranca juvenil. Y volvió a exclamar: -Oh Joder. ¿Sí que es grande? Y más de lo que me esperaba. ¡Nene vaya verga que tienes! -

El joven estaba perplejo y apenas podía reaccionar. Casi se puede decir que dejó hacer a la mujer. Su excitación aumento cuando observó que la mujer tomo por primera vez su pene, abracándolo, y constatando el calor y calidez de la mano de aquella. Miró a la mujer y vio reflejada en el rosto de la amiga de su madre, la cara de una autentica loba en celo.

Nacho comprendía que era una mujer mucho mayor que él, pero que poseía un cuerpo excelente. Aunque casada, estaba bien buena, y para colmo ahora estaba haciendo algo que ninguna de sus amigas le había hecho. Le estuviera cogiendo la polla como si fuera de su propiedad. Era algo que ni en sus mejores fantasías hubiera imaginado.

Sandy por su parte, se mostraba como una niña mimada, al que le habían dado un juguete. Tomaba el pene del muchacho, y lo comenzaba a manosear de arriba abajo comprobando la rugosidad de la piel del mismo, su extrema dureza y la gran longitud. Se notaba tan acalorada, que viendo el nabo del joven, se dio cuenta de que terminaría por salirse de madres. ¡Intuía “que terminaría yaciendo con el joven y cometiendo una infidelidad por primera vez! Pero, esos prejuicios se iban olvidando a medida que veía como la tranca del joven crecía en su mano. Había adquirido tales proporciones, que necesitaba tener aquella polla en su coño. Recordó que era bastante estrecha, y temía que no le pudiera entrar, pero, sin embargo, su vagina hacia agua ante la visión y tacto de aquella mandarria.

-Oh…Nacho. ¡Que venas más grandes! Jamás había visto algo igual. Esto es un pene de verdad.

Y continuó acariciando el nabo del joven, deslizando su mano a lo largo y ancho del mismo, hasta llegar al prepucio, para realizar el camino de vuelta bajando hasta alcanzar los testículos del joven. El joven cada vez se ponía más enfermo, viendo como la amiga de su madre se recreaba con sus atributos, al tiempo que escuchaba: -Pobrecito. Como estás muchacho…. ¿Tienes que estar sufriendo con ese pene tan repleto?

La mujer estaba tan encendida que morbosamente, paso su mano por los testículos del joven mientras lo miraba a la cara, sorprendiéndose igualmente de sus proporciones, exclamando - ¡Uy que grandes huevos!….Pero.. Nacho.,,,¡Ufff nene veo que los tienes repletos!.. “La de lechita que debes tener acumulada”-

CONTINUARA