La hija de Don Falcone - Cap 4
Despierta desnuda en una jaula, con el sabor del miedo en la boca y el peso del hierro en los pies. No es una pesadilla; es su nueva realidad. Mientras una mujer la obliga a aprender a ser 'cerda', Kenzie descubre que la verdadera tortura no es el dolor, sino la excitación que nace de la completa pérdida de control.
Capítulo 4
Kenzie Falcone despertó dentro de un diminuto Guacal, estaba dentro de una especie de perrera, pero solo habían mujeres recluidas, a su lado vio a la hermana de Michel el hombre que la había vendido, la muchacha permanecia en silencio sepulcral.
La mujer estaba completamente desnuda, a diferencia de ella quien tenía los dolorosos zapatos de hierro y el collar eléctrico, sentía mucha sed en ese momento, tenía un tazón de perro en la jaula, empezó a beber.
El agua tenía mal sabor. Pero se estaba deshidratando, suspiro.
Su cuerpo rebotó salvajemente en la jaula, había sentido una violenta descarga eléctrica, que la había hecho brincar.
Para su horror se dio cuenta que no estaba viviendo una pesadilla.
Una mujer negra vistiendo unos jeans anchos y una blusa de tirantes blanca la veía fijamente, era una mujer atractiva, su cabello era negro y rizado recogido hacía atras, tenía los labios gruesos de color rojo y una mirada penetrante, era negra y tenía un tatuaje con las sigla BNWO en el cuello. Era la esposa de algún capo.
A sus pies una mujer de raza asiática desnuda le limpiaba las botas con la lengua, la mujer se veía aterrada. La mujer negra tenía una espalda y brazos fuertes.
—Cerda.—Se levantó y abrió la jaula. —¿Quién te ordenó que bebieras agua?
Kenzie se quedó callada por un segundo, estaba temblando.
—Nadie ama. —La pobre muchacha solo veía al suelo, completamente sometida.
—Entonces, por qué bebiste.
—Lo siento ama.
—Responde la pregunta.
—Tenía demasiada sed, ama. —Comenzó a llorar. —Le suplico que me perdone, ama.
La mujer abrió la jaula y le ordenó salir, sintiendo los pies muy pesados salio a duras penas.
Se quedó de pie mientras la mujer iba tras un escritorio, sacó una tabla con unas hojas.
—Diez golpes de vara en el culo para la cerda.
La mujer asiática se levantó rápidamente y tomó una vara de madera que estaba tras el escritorio.
—Un violento choque eléctrico la hizo caer al suelo, sollozando.
—Manos en el suelo y culo arriba cerda, rápido. —Reaccionó como pudo y se puso en posición. —Esa es la pose de castigo, aprendela rápido.
—La esclava asiática se paró tras de ella.
—Mi nombre es Amary, pero para ti soy ama. —Le puso un pie en la cabeza, forzandola a descender con sus brazos. —Maine te quiere entrenada en quince días, así que te voy a hacer añicos. Puedes iniciar Yuki.
La mujer le dio un violento golpe con la vara.
Ella soportó como pudo sin llorar, pero nunca había estado acostumbrada al dolor.
—Si pierdes la postura, te va a golpear desde cero, recárgate sobre los codos cerda estupida.
—Si ama.
El segundo golpe fue brutal ella lo aguantó como pudo, recibió cinco golpes más, sus brazos, piernas y espalda empezaron a doler.
—Lo olvidé. —Dijo Amary. —Después de recibir un golpe debes contar. Inicia desde cero Yuki.
—Si ama.
Kenzie se quebró y empezó a llorar nuevamente. Cuando recibió el primer golpe
—U.-no.
Yuki golpeaba con fuerza y en varios lugares. Amary empezó a revisar unos papeles.
—¿Tu nombre es Kenzie Falcone?
—No ama. —Recibio otro golpe. —Quinto.
—¿Cuál es entonces?
—Cerda, ama. —Otro brutal azote. —Sexto.
—¿Eres virgen? —Un nuevo azote.
—Si ama. —Casi olvidó contar. —Septimo.
La mujer se dio la vuelta y empezó a magrearle el culo lastimado, Kenzie temblaba por mantenerse en la posición que le habían ordenado.
—Eres un buen pedazo de carne, cerdita.
La ama, metió los dedos en la boca de Yuki, follándola, para lubricar sus dedos, Kenzie en su posición podía escuchar las arcadas contenidas por la esclava asiática, una vez lubricados los dedos comenzó a penetrar el culo de Kenzie. Quien acusó la sorpresa dando un respingo por reflejo.
—Como tu virginidad está reservada para Maine, vamos a entrenar solo tu culo y tu boca.
Jugaba con el culo de la rubia insertando suavemente el dedo indice y el corazón.
—Queremos que seas una cerda, que seas capaz de todo, que puedas seducir a tus amos negros con tus atributos, que sirvas de desahogo sexual, lo entiendes ¿no?
Kenzie empezó a sentirse mojada no podía creerlo, esa mujer estaba abusando sexualmente de ella y sentía excitación por eso, penetraba su culo con un buen ritmo, que hacía que su cuerpo sintiera placer. La rubia se encontró a sí misma, mordiéndose el labio para evitar gemir, le metió un dedo más, y empezó a mover a un ritmo aún mayor los dedos mientras hacía movimientos circulares, su cuerpo se dobló, estaba respirando entrecortadamente, estaba en el límite.
—Si amaaaa —No lo dijo, prácticamente lo ronroneo.
La mujer se detuvo.
—Si que eres una zorra. —La ama, se agacho y le ofreció su mano a Kenzie. —Limpia.
Ella lo hizo con asco, y estando a punto de vomitar, ella no tenía experiencia en el sexo, solo un par de mamadas y pajas para Michel pero nada más que eso. En estos últimos días la habían obligado a explorar su sexualidad., de una manera violenta y brutal que nunca había esperado.
—Después de un tiempo, le saco la mano de la boca y se la restregó en ese hermoso rostro.
Por su orden Yuki le dio un golpe más.
—Octavo.
—Sabes que si te hubieras corrido habría tenido que castigarte.
Miro al suelo avergonzada.
—Si ama.
Un nuevo azote.
Empezó a acariciarle los pezones
—Me voy a divertir cuando te los perforemos cerdita.
Eso hizo que la rubia se aterrorizará y temblará de terror.
—Aunque para eso falta aún.
El último azote, hizo que la esclava gritará, había sido fuerte, y Amary vio con satisfacción que las lágrimas le caían por su bello y anguloso rostro.
—De-cimo. —Estaba suspirando exhausta.
—Te equivocaste contando cerda.
A la rubia el mundo se le vino abajo, quiso llorar y maldecir, quiso abalanzarse sobre esa mujer, quiso gritar de la ira, en vez de eso, miró hacía abajo y lastimeramente dijo.
—Si, ama.
Yuki empieza de nuevo.
Los azotes le habían hecho cortes en el culo, para finalizar, Amary hizo que Kenzie se parase de cuclillas con las piernas bien abiertas sosteniendo la vara con la que la habían castigado en ambas palmas abiertas.
—Cuando tu amo te dé una orden, ejecutala y aguarda en esa posición ¿entendiste Cerda?
—Si ama.
Los pies la estaban matando.
Yuki estaba detrás de su ama. Ella hizo un chasquido con la boca y la jovencita se movió para salir de la perrera.
—Yuki era la hija de un mafioso chino. —Lleva un año conmigo y es mi esclava personal, cuando llegó, era rebelde y terca, pero un día me arto y le hizo remover las cuerdas bucales.
Kenzie estuvo a punto de orinarse del terror.
—La torturé un poco más y cuando ofrecimos devolvérsela a su padre, el hombre se negó a recibirla. —Sabía que eso no le sucedería Don Falcone la amaba, la iba a salvar ¿o no? —Le enviamos videos de todo lo que le hicimos a la muchacha y decidió que no le interesaba una hija profanada por negros.
—Eso la terminó de quebrar, ahora si tu no sigues las órdenes, lo que le hicimos a ella va a parecer un paraíso.
—Si ama.
—Una dolorosa cachetada estuvo a punto de derribarla.
—No te pregunte nada, cerda idiota.
Yuki regresó con una toalla, un cepillo y artículos de limpieza, acompañada por otras dos mujeres negras.
—La necesito limpia, por fuera y por dentro.
Kenzie Falcone la hija del mafioso más importante del estado, estaba siendo limpiada como una simple perra, le habían puesto un enema gigantesco que hizo que su estómago se hinchara, mientras tanto le taparon el culo con un butt plug,
Las mujeres le metieron jabón por la boca y un cepillo grande, la estaban tratando peor de lo que trataría a un animal, el liquido le quemaba la boca y la garganta, luego le dieron un disparo de agua de lleno en el cuerpo, con una manguera helada.
Estaba destrozada e impotente, mientras las mujeres la manipulaban como si fuera un simple trozo de carne, y tal vez era eso lo que debía ser.
—Cerda, ponte en pose de sumisión.
Kenzie la miró con terror, mientras las mujeres la soltaban.
Amary la miró con seriedad mientras activaba el control eléctrico, la hizo caer de espaldas.
La esclava obedeció, a duras penas.
—Ponte de puntas, idiota de mierda.
—Si ama. —Obedeció, se veía patética con el estómago hinchado intentando contener sus impulsos por expulsar el contenido de su estómago.
Miraba a su ama, suplicando un mínimo de piedad, las piernas le temblaban, su entrenadora no podía dejar de sentirse excitada por ver a una hermosa mujer como esa, que tan solo dos días atrás era la reina del mundo completamente sometida y humillada, con el cabello mojada, hecha un desastre tembloroso y patetico y sometida a sus caprichos.
Debía estar quieta y dejar que el enema trabajará por diez minutos, pero ella decidió dejarla veinte minutos más en ese penoso estado, su estómago comenzó a hacer un ruido muy poco digno, mientras Kenzie la miraba pidiendo piedad.
Yuki, quitale el tapon.
—Amá se lo suplico. —La poca dignidad que le quedaba se estaba muriendo en ese momento. —Permítame usar un baño, solo le pido eso.
Amary suspiró con fastidio, en realidad estaba disfrutando de la humillación. Yuki le quitó el tapón por sorpresa, ella no lo esperó, y se hizo del cuerpo en el acto, se quedó viéndola asqueada.
—Si vuelves a hablar sin permiso, Cerda, te voy a cortar un dedo. ¿Está claro?
Kenzie estaba roja de la vergüenza y lloraba amargamente.
—Si, ama.
La terminaron de limpiar, con escobas y cepillos, mientras le tiraban potentes chorros de agua, que la dejaron aturdida y congelada, estaba temblando muerta de miedo y rota, Yuki empezó a secarla con una toalla limpia, para finalizar le pusieron crema en las heridas del culo.
—Creo que estás lista para tus primera lección Cerda.
Amary la llevo atada de una correa para perros, el lugar en el que estaban parecía ser un complejo enorme, pues cruzaron un enorme pasillo, Kenzie Falcone, jamás pensó que la banda rival tuviera, semejante poder. Cada vez se arrepentía más de no haber obedecido a su padre, pero nunca tanto como en el momento en que se abrió la puerta.
Su entrenadora tiró de su cuello, haciendo que ella cayera al suelo quedando de rodillas.
—Aún no asume la postura. —Era un hombre gigante, debía medir más de dos metros, sus brazos eran fuertes aunque tenía panza se veía que su cuerpo era puro músculo, estaba completamente rapado, tenía un tatuaje en el rostro, una enorme esvastica que se deformaba por cicatrices hechas con un cuchillo.
Kenzie sabía bien quién era, Dwight Jones, su padre había matado a su hermano y a su hijo en una vendetta, ese tipo había asesinado a más de treinta hombres de Don Falcone, era uno de los más sanguinarios cabecillas de BNWO, y en ese momento estaba desnudo, frente a ella, su miembro era el más grande que había visto.
—Esta noche promete diversión.
Kenzie Falcone comenzó a rezar en su cabeza.
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