Xtories

Sara es el precio - Extracto 4

Sara sale de la habitación con la ropa deshecha y la mirada perdida. Él no necesita preguntas para saber que algo terrible ha pasado, pero la verdad que ella confiesa es solo la punta del iceberg de su pacto de silencio.

Abel Santos8K vistas8.7· 15 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

—¿Qué ha pasado ahí dentro? —casi rogué—. ¿Te ha follado ese hijo de puta…?

Sara tragó saliva y se estiró la falda del vestido. Fue la primera vez que me fijé en el desastre de su ropa, un outfit que la embellecía al comienzo de la noche y que ahora parecía un puñado de harapos sucios y arrugados.

—¿No puedes esperar a que lleguemos a casa para que lo hablemos? —se quejó—. ¿Tanta prisa tienes…?

Me tuve que morder la lengua para no gritar. ¡No, no podía esperar, necesitaba saber! ¡Me «moría» por saber!

—En casa me cuentas los detalles, ahora necesito saber lo mínimo —la espeté—. Dime la verdad… ¿te ha follado o no…?

La vi dudar unos instantes, como si pensara la respuesta. Luego se decidió a contarme:

—No, no me ha follado ese cabrón… no te preocupes…

Sentí un subidón de alegría, pero solo me duró un segundo. Al segundo siguiente mostré lo que pensaba en realidad:

—¡Y una mierda, no me lo creo! —casi grité sin poder contenerme.

—Si no vas a creer lo que te digo, mejor no te lo cuento… —protestó.

Miraba hacia la ventanilla de su puerta, sus ojos rehuyendo los míos.

—Está bien… me lo creeré… —dije bajando el tono, pero sin mucho convencimiento—. Y ¿entonces? Si no te ha follado, ¿qué ha pasado ahí dentro?

—Pues… —se aclaró la voz antes de seguir—… lo que ha pasado es que el cerdo de Mauro me ha obligado a chupársela.

—¿¡Qué!? —rezongué—. ¿Dos horas solo para una mamada? ¿Pretendes que me crea eso?

Se revolvió enfadada.

—¡Pues sí, es lo que pretendo porque es la verdad! —replicó airada—. ¿Quién te crees que soy? ¿Una puta profesional? ¡Ni te imaginas lo que me ha costado aceptar chupársela! ¡Me moría del asco! Esa polla asquerosa, venosa y brillante… Tenía la punta chorreando de la mierda esa que echáis los hombres cuando estáis cachondos…

—¿Presemen?

—Sí, eso… como se llame… Pretendía que se lo limpiara con la lengua y que me lo tragara… ¡Se me revolvían las tripas con solo mirarlo!

—¿Y al final…? —dije sobrepasado por lo que oía.

Soltó un sollozo.

—Pues al final he tenido que claudicar… —gemía—. Pero me ha costado mucho tiempo decidirme, por eso hemos tardado tanto. En un despiste, me ha cogido del pelo y me ha obligado a arrodillarme. Luego me la ha metido hasta la garganta y me ha follado la boca hasta que ya no podía del dolor…

—¡Hijo de la gran puta! —exploté—. ¡Lo voy a matar!

Pero ella seguía siendo la más cuerda de los dos.

—¡Tú no vas a matar a nadie! —me cortó—. ¡Hemos dicho que pasara lo que pasase no habría sucedido nada! ¿Lo recuerdas?

Tuve que admitir que llevaba razón. Arranqué en el atasco y me mantuve callado y pendiente del tráfico. Al ir a cambiar de marcha observé algo en lo que no me había fijado hasta entonces.

—¿Dónde están tus medias?

—¿Las… medias…? —respondió con otra pregunta.

—Sí… las medias… —me revolví—. Esas medias que según tú te tapaban todo y que tanto costaría quitártelas… Que si te las quería quitar por un subidón tendría que romperlas.

Su mirada huyó de nuevo hacia el tráfico.

—Pues… van en el bolso… —soltó temblorosa—. Están rotas…

Levanté la falda y fui a meter una mano entre sus muslos. Sara me propinó un cachete en ella y me hizo apartarla.

—¿Te puedes estar quieto…? —rezongó—. Ya he tenido suficiente sexo por esta noche.

—Joder, Sara, que acabo de ver que… tampoco llevas bragas… —tartamudeé—. ¿También las llevas en el bolso?

—Pues… sí… también las llevo en el bolso…

..........

Extracto de mi nueva novela "SARA ES EL PRECIO", recién publicada en Amazon, y GRATUITA para los Kindle Unlimited. No te la pierdas!!!

.

Continúa en