El vuelco que da mi vida (3)
Él siempre soñó con ser su perro, pero no imaginó que el precio sería perder su nombre, su género y hasta su propia dignidad. Soraya no pide permiso; ella ordena. Y esta noche, la cadena que lo ata a su cuello pesa más que nunca.
Ya en mi habitación estuve reflexionando en todo lo ocurrido y sobre todo en las palabras de Soraya. ¿Estaba seguro de querer seguir con este tipo de relación?, ¿hasta dónde sería capaz de llegar Soraya en su dominación?, ¿lo aceptaría yo?. No cesaba de hacerme preguntas que como única respuesta era que se estaba haciendo realidad el sueño de toda mi vida, con el que mis masturbaciones me eran muy satisfactorias, como lo iba a desaprovechar.
¡Mi perrito bonito! Ven ya.
Habían pasado varias horas aunque a mí me supieron a segundos. Salí de mi habitación y toque a su puerta para pedirle permiso para entrar.
A que estás esperando imbécil. ¿No has oído que te he llamado?
Si, mi Ama Soraya.
Échate al suelo y bésame los pies. Me gusta como lo haces y a mí me sienta muy bien. ¿Cuando llega lo que hemos pedido?
Creo que mañana por la mañana.
Estoy deseando verte con todo puesto, tienes que estar precioso.
Metí mi cabeza bajo las sábanas y fui besando, lamiendo y chupando sus pies. Estaban algo sudados pero a mí eso me encantaba, era su sabor.
Basta, ve y prepárame un café y me lo traes aquí.
Al volver con el café estaba aún en la cama, incorporada y sin tapar con la sábana. No llevaba el sujetador por lo que sus grandes pechos llenaban mis ojos de deseo. Sus manos cogieron sus pechos y los fueron acariciando con un suave y lascivo masaje. Mirándome dejó caer saliva de su boca sobre ellos tomando un brillo excitante.
¿Te gustan mis tetas? Ja, ja, ja, lo que darías por acariciarlas, ¿verdad?
Si mi Ama son preciosas.
Dame el café, hacía tiempo que no tenía un rato para descansar y necesito espabilarme. ¿Has traído el tabaco?
No mi Ama, como no me lo ha pedido.
Hay cosas que debes aprender y una de ellas es que después de la siesta me gusta tomar un café y fumarme un cigarrillo.
Voy ahora mismo, mi Ama.
Mientras fumaba y daba sorbos al café no dejaba de mirarla. Ella se acariciaba todo el cuerpo con una sonrisa que provocaba mirarla excitación.
Ya te lo puedes llevar y lo dejas todo fregado.
Me fui a la cocina y antes de fregar la taza me la llevé a mis labios chupándola por la zona marcada por el carmín de sus labios. Era como si la besara. Al terminar volví a su habitación, estaba en el aseo.
Pasa mi perrito. Acabo de orinar y quiero ver cómo haces para limpiarme.
Se levantó del wc, abrió sus piernas y a acercar mi boca entre ellas unas gotas mojaron mis labios. Pegue mi boca a su coño y fui pasando mi lengua por todo él. Tenía un coño con unos labios grandes que se dejaban colgar. Mi lengua fue recogiendo la humedad de la orina, estaba aún caliente y muy sabrosa.
Lo has hecho bien aunque has de mejorar aún más. Ahora vísteme que vamos al salón.
Le puse unas bragas limpias, un pantalón y una blusa. Después la peine y le puse unas gotas de perfume. Al llegar al salón se sentó quedando yo de pie a la espera de que me ordenara que hacer.
Ahora vas a preparar la cena para tu padre y se lo dejas todo preparado para cuando llegue. Estoy harta de tener que hacérsela yo. Mientras voy a seguir mirando algo en tu ordenador.
Al cabo de un rato fui a mi habitación donde estaba ella.
¡Que cosas más bonitas he visto! Voy a hacer de ti una criada monísima. Ja, ja, ja. Ahora quédate tú aquí estudiando que tu padre está al caer.
Hola Soraya, ¿qué tal el día?, te veo muy sonriente, como hacía tiempo que no lo estabas. ¿Ha ocurrido algo?
No señor nada de particular, es que esta noche he descansado muy bien.
Me alegro. Ceno, le doy un beso a mi hijo y me acuesto. Acabo rendido todos los días.
Mi padre entro a mi habitación, me dio un beso y se marcho a acostarse. Yo mientras esperaba que se abriera la puerta y allí estuviera ella, mi Ama Soraya.
¿No pensabas salir, mi perrito?
Perdón no sabía si hacerlo. Estaba esperándola, mi Ama.
Pues vamos a mi habitación.
Al entrar en su habitación me mandó arrodillarme y que me masturbara para ella. Era la primera vez que lo hacía con alguien delante. ¿Podría?.
Ya puedes meneártela mi perro.
Es…. que….. siempre…. lo…..he hecho a solas.
Pues ahora lo vas a hacer delante de mi.¡Vamos ya!
Ella se encendió un cigarrillo y comenzó a desabrochar su blusa dejando sus pechos descubiertos y acariciándolos con sus manos y esparciendo por ellos la saliva que dejaba caer de su boca.
¿No vas a poder? Te lo estoy ordenando y cuando lo hago solo espero obediencia por tu parte.
Yo comencé a masturbarme mientras la miraba. El humo de su boca envolvía mi cara. Mi polla comenzó a reaccionar ante lo que estaba viendo.
¡Sigue, no pares!, ¡quiero que te corras sobre mis pies!.
Mi mano subía y bajaba con rapidez hasta que sentí que me venía la leche. Ella extendió su pie colocándolo bajo mi polla y yo apuntando sobre él solté varios chorros de leche.
Ahora ya sabes lo que tienes que hacer.¡Límpiame perro!, vas a probar tu propia leche.
Me acerqué a su pie y pase mi lengua por los hilos que caían de mi corrida. Nunca lo había hecho y me supo al principio dulce para al tragarla dejarme un sabor algo más amargo.
Muy bien. Por cierto mañana no quiero que abras ningún paquete de lo que lleguen. Lo abriremos tú y yo cuando se haya marchado tu padre.¿Lo has entendido, mi perrito?. Ahora puedes marcharte y dame las gracias por haberte permitido que te corrieras.
Gracias mi Ama Soraya. Que pase buena noche. Gracias, de verdad.
Ya en mi habitación puse la alarma media hora antes de que se despertara mi padre con el fin de que tuviera su desayuno ya preparado.
Buenos días hijo. Y Soraya, ¿dónde está?
Ha preparado su desayuno y ha tenido que ir al aseo.
Ah, bien. Y tú, ¿te has despertado muy pronto?
Es que prefiero estudiar temprano pues después hace calor y me cuesta estudiar.
Perfecto. Bueno hijo me marcho. Hasta la noche.
Una vez se había marchado recogí su desayuno, lo fregué todo y me puse a preparar el desayuno de mi Ama. Cuando estuvo todo dispuesto me fui a su habitación y me arrodillé junto a su cama para besarle sus pies como me había dicho que le gustaba que la despertara. El calor hacía que estuvieran algo sudados por lo que su sabor era mucho más fuerte y exquisito para mí.
Buenos días mi perrito. ¿Tu padre ya se ha marchado?
Si mi Ama. Ha tomado su desayuno y se ha ido al trabajo.
Muy bien. No sabes lo relajante que es despertarse sin prisas y sin la obligación de hacer algo por lo que te pagan. ¿Está listo mi desayuno?
Si mi Ama, está todo preparado.
Bien, voy al baño y desayuno.
Me quedé quieto junto a su cama sin saber si acompañarla o no.
¡Estúpido! ¿Por qué no estás aquí para atenderme?
Perdone, como no me había dicho nada, no sabía qué hacer.
Me dió un bofetón nada más que colocarme a su lado mientras orinaba. Al terminar se levantó y cogiéndome del pelo pegó mi boca a su coño para que la limpiara.
Tras levantarme tu tarea es esperar que orine para limpiarme, ¿lo has entendido mi perro?. Vamos a desayunar. Parece que él no hacer nada me da hambre.
Esperé a que me diera mi desayuno. Le encendí su cigarrillo y abrí mi boca que era su cenicero particular.
Ufffff! Este calor no lo soporto. Se me pegan los brazos del sudor.
Mientras fumaba levantó uno de sus brazos y…….
Refréscame que mira como me chorrea el sudor.
Me acerqué más a ella y lamí su sobaco hasta tomar todo el sudor que llenaba sus sobacos. Después hice lo mismo con su otro sobaco. Tenía un sabor especial pero que a mí me sabía muy sabroso por provenir de su cuerpo.
Me encanta que me atiendas en todo lo que yo desee y te pida.
Para mi, mi Ama, es un placer el obedecerle y complacerle en todos sus gustos y deseos.
Ya puedes retirarlo todo y dejar la cocina bien limpia. Te estoy mirando y te imagino muy guapa con lo que estamos esperando. Ja, ja. Vas a ser una auténtica criada a mi servicio.
Terminé de hacer las tareas domésticas, y me fui a hacer su habitación. Recogí su ropa, hice la cama y por último hice el aseo. Allí en su wc aún quedaban los restos de su orina. Cuando termine me presenté ante ella.
Ahora ve y prepara el almuerzo. Yo voy a ver algo de tele.
Había casi terminado de prepararlo cuando sonó el timbre de casa.
Ve a abrir mi perrito. Estoy ansiosa por ver lo que pedí para ti.
Fui a abrir la puerta y recogí los paquetes que traían. Se los llevé al salón para que los abriera.
¡Por fin! Vamos a ver que han traído.
El primer paquete era el collar y la correa.
Agacha la cabeza mi perro. Vas a llevarlo todo el día en casa, solo te lo quitarás por la noche y volverás a ponértelo por la mañana tras irse tu padre. Veamos este segundo paquete, ¡guau! Mira lo que es, tu jaula de castidad y lleva una anilla en el extremo.
Sentir el collar en mi cuello era algo que me había excitado en mis masturbaciones pero ahora era yo el que lo llevaba y necesitaba de tiempo para acostumbrarme y ser consciente de lo que iba a suponer.
Bájate los pantalones y el calzoncillo ese que llevas. ¿Está asustada?
Realmente mi polla estaba asustada y pequeña cuando ella cogió todos mis genitales con una de sus manos para rodearlos con un anillo y con la otra tomó una especie de jaula para introducir en ella mi polla. Cuando terminó ajustó la jaula al anillo y lo cerró con un pequeño candado cuya llave se guardó.
Así no podrás masturbarte sin mi permiso. Seré yo la que controle tus necesidades sexuales. Ja, ja, ja. Bueno, vamos a seguir abriendo paquetes.
Necesitaba asimilar lo que estaba pasando. Yo con el collar rodeando mi cuello como un vul gar perro, mi polla encerrada y sin posibilidad de aliviar mis necesidades. Enganchó la cadenita a la anilla de la jaula, se levantó y me llevó de paseo por la casa.
Que guapo vas a estar, mi niño. ¡ Mira esto!, ¿te gusta? Tendremos que probarlo ¿no te parece mi perrito?
Se trataba de un pequeño látigo negro con varias tiras de cuero trenzadas. Sin duda debía de doler pues lo cogió y lo movió en el aire dejando un sonido que me hacía temblar. Quedaban dos paquetes por abrir, los más grandes. Abrió uno y mi sorpresa fue brutal. Se trataba de un vestido de criada francesa formado por una falda brillante y corta, de vuelo, una camisola ajustada y unos guantes. Además había unas medias, todo a juego de color negro.
Una criada ha de tener su uniforme, ¿no te parece?
No supe qué contestar, mi vergüenza era grande al saber cómo iba a ir vestido.
- Bueno este es el último. ¡Mira! Unos zapatos de tacón. Vas a estar precioso. Luego te maquillaré para que estés muy guapo.
¿Mi Ama eso es para mi?
Vamos a ver, ¿quién es la criada ahora de la casa?, ¿yo o tu?
Yo mi Ama.
Pues entonces será para ti. Ahora vas a vestirte que te he de enseñar a andar con esos tacones.
Me desnudé por completo y la visión de mí era inimaginable hasta entonces. En todo momento me tenía cogido con la cadena que estaba enganchada a la anilla de la jaula de castidad. Mientras me vestía le agradaba dar tirones de la cadena.
Primero ponte las medias que como verás dejan unas aberturas por delante y por detrás para que estés muy guapo. Después te pones la blusa y la falda.
Pe…ro…. la blusa me está muy ajustada.
¿Y?, Algo que objetar?
No mi Ama.
Pues ahora te calzas los zapatos y por último los guantes. Cuando te acostumbres a andar con ellos te enseñaré a maquillarte. Una criada ha de estar muy presentable para su Señora. ¿No te parece, mi perrito?
Me sentía avergonzado de vestir así. Se levantó y tirando de la cadena estuvimos un buen rato paseando por la casa hasta que medio me acostumbré a andar con esos tacones.
Bueno, veo que has aprendido a andar antes de lo que yo esperaba. Vamos al baño que te maquille.
Al llegar me hizo arrodillar y empezó por pintar mis ojos y poner rímel en mis pestañas. Después maquillo mis mejillas con unos polvos y para terminar pinto mis labios con una barra de carmín color granate.
Espero que hallas tomado nota de cómo has de maquillarte todos los días.
Si mi Ama.
Ahora prepárame un café mientras me fumo un cigarrillo.
Yendo hacia la cocina no cesó de lanzarme piropos muy humillantes.
“Tía buena”, “estás para comerte”, “qué bonito culo tienes”, “te follaba ahora mismo”, etc.
Le serví el café y mientras lo tomaba…..
Una criada cuando sirva a su Ama ha de pertenecer con las manos sobre sus muslos y de pie a la espera de recibir algún deseo de ella. ¿Entendido?
Si mi Ama, así estaré.
¿Quieres un poco de café?
Si usted me lo permite estaría encantado de tomarlo.
Pues ve y sírvete una taza.
Al llegar con mi taza me tomo la mano para que se la acercara. Con la taza junto a ella tomó aire para echar en mi taza a un salivazo espeso de su boca.
Ya puedes tomártelo, no me gusta tomarlo sola. Espero que te guste mi amor.
El escupitajo flotaba sobre el café sin llegar a disolverse por lo espeso que era. Acerqué la taza a mi boca y lo fui tomando muy despacio aunque al dar el primer sorbo todo el escupitajo entro en mi boca. Era tan espeso que lo tuve que tragar sin más.
Te puedes llevar todo a la cocina.
Me llevé las dos tazas y las fregué dejando la cocina limpia para cuando debiera preparar el almuerzo. Fui hasta ella que seguía echada en el sofá permaneciendo de pie.
¿Sabes lo que me apetece?
No mi Ama.
Pues, me apetece probar el látigo. Así es que arrodíllate a cuatro patas y levántate la falda.
He de decir que no podía usar ropa interior y al estar abiertas las medias mi culo quedaba ofrecido y desnudo ante ella. Se sentó en el sillón y tras acariciar mi culo con él lo dejo caer.
Me ha encantado su sonido.
Volvió a azotarme hasta completar una sesión de diez latigazos.
¡Guauuuuuu! Se te ha puesto el culo de un color rojizo que me encanta. Te hace juego con tu pintura de labios. Ja, ja, ja, mi perrito mimoso. Puedes levantarte ya. Por cierto me estoy dando cuenta que he descuidado tus pechos así es que vamos a buscar algo que te los realce. Las criadas suelen tener unas buenas tetas.
Fuimos a mi habitación para buscar lo que deseaba. Tras varias búsquedas descubrió unas pinzas y un sujetador rígido con relleno.
Mañana estará aquí. Solo con verte ya me excitas sobremanera.
Se levantó el vestido para abrir sus piernas y meter su mano por la braga.
Mira mis dedos. Me has puesto mojadísima. Ya sabes que entre el sudor y como me has puesto estoy bastante incómoda. Acércate y refréscame como tú sabes.
Me arrodille entre sus piernas mientras seguía sentada en mi sillón del ordenador. Con sus manos se bajó las bragas hasta los tobillos y…..
Empieza ya.
Su coño rezumaba una mezcla de flujo y sudor además de desprender un fuerte olor. Me acerqué con mi boca a él e inicié un recorrido por todo su coño lamiéndolo y chupándolo. Así estaba cuando sus manos se posaron en su entrepierna abriendo más los labios de su coño y dejando entrever su abultado clítoris.
Céntrate en mi clítoris. Quiero que le pases la lengua muy despacio y lo atrapes entre tus labios para chuparlo con fuerza.
Continué según lo que me había ordenado. Pasado un pequeño tiempo sus piernas se comenzaron a mover casi temblando seguido de unos gemidos cada vez más fuerte hasta que explotó con un orgasmo bestial.
Mi niño, que pasada. No recuerdo cuando tuve un orgasmo como el que me has dado. Si sigues así te voy a utilizar todos los días, mi perrito. Muévete que te vea, te sienta muy bien el uniforme de criada. Tendré que bautizarte con un nuevo nombre, ¿no te parece?.
Como tú desees, mi Ama.
Pues….. a partir de ahora serás Lola. ¿Te gusta, Lola?
Si mi Ama.
Sigue moviéndote por el salón.
Solo podía moverme con lo que daba la cadena que estaba sujeta a mi jaula. De vez en cuando tiraba de ella.
¡Ayyyy….!
¿Que ocurre, Lola?
Que al tirar me ha hecho un poco de daño, mi Ama.
Volvió a dar un fuerte tirón de la cadena. La sensación fue que creía que me iba a arrancar mis genitales.
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