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El vuelco que da mi vida (2)

Soraya siempre supo que él la observaba, pero esta vez decide cruzar la línea. Cuando la puerta de su habitación se cierra, deja de ser la criada para convertirse en su dueña absoluta, y él no tiene más opción que obedecer.

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Creo que voy a seguir estudiando Soraya.

Si es eso lo que quieres me parece bien mi niño.

Me marché a mi habitación con el fin de asimilar todo lo que había ocurrido. Mis pensamientos eran contradictorios, por un lado deseaba ir y abrazarla, arrodillarme y seguir adorándola; por otro quería pensar que solo había ocurrido algo muy normal que al igual que ella se ocupaba de mí yo lo había hecho con ella para agradecérselo. ¿Que debía hacer?. Así estuve casi toda la tarde sin poder concentrarme en los estudios.

Hola hijo, ¿qué tal ha ido el día?

Como siempre papá.

Hola Soraya, ¿todo bien o algo que contar? Nada señor.

Bien voy a darme una ducha y bajo a tomar algo.

¿Que desea que le prepare?

Cualquier cosa, no tengo mucha hambre.

Soraya le preparó algo liviano. Mi padre llegó y mientras cenaba estuvo leyendo el periódico.

Soraya, ¿qué tal mi hijo?

Pues todo el día estudiando, como siempre. Solo ha salido de su habitación para almorzar y ya ha visto dónde está.

Bueno, voy a acostarme, estoy muy cansado.

Yo también. Recogeré todo y me acostaré.

Mientras, desde mi habitación escuché como Soraya recogía todo. Estaba sola en la cocina. ¿Debería salir? ¿Me rechazaría? A través de la puerta medio entornada la vi que dirigía su mirada hacia mi habitación. Al cabo de un rato vi cómo se marchaba a su habitación y dejé de mirarle. Entonces me desnudé para ponerme el pijama y acostarme. Así estaba, medio desnudo, cuando se abrió la puerta y allí estaba ella.

Buenas noches mi niño. Solo quería darte un beso de buenas noches.

Espera, es que estoy medio desnudo.

No importa, ¿crees que me voy a asustar?.

Soraya entro en la habitación y cerrando la puerta se acercó a mi.

Me gustaría que fueras a mi habitación y me dieras un masaje para relajarme. ¿Vendrás, mi niño?

P…u..e..s… iba a….a cos…tar…me.

Anda mi niño no te llevará mucho tiempo. Necesito relajarme un poco para poder dormir.

No fui capaz de negarme. Le dije que iría enseguida. Ella se marchó a su habitación y al cabo de un rato me fui para allá.

¿puedo pasar Soraya?

Sí claro, pasa y cierra la puerta.

Al entrar pude ver que Soraya se encontraba vestida solo con sus prendas interiores. Al mirarle me sonrojé rápidamente quedándome de pie frente a ella sin saber qué hacer.

¿Te apetece fumarte un cigarrillo? Yo suelo fumarme uno siempre antes de acostarme, me sienta bien. Y con la ventana abierta no hay problema.

Bueno - le contesté.

Creyendo que me daría uno lo que hizo fue encenderse el suyo para que lo compartiéramos. Antes de encenderlo, me miró con una sonrisa incisiva y se fue al baño. Al volver comprobé que se había pintado sus labios.

Ya que lo vamos a compartir me he pintado los labios que creo que te gustan así, ¿no, mi niño?. Siéntate aquí a mi lado.

Sí, Soraya.

Al acercarme para sentarme a su lado…..

No, mi niño, mejor te sientas en el suelo que es donde te gusta estar junto a mi, ¿verdad?

No sabía qué contestar. Me senté en el suelo, entre sus piernas y cogiéndome con sus manos echo mi cabeza hacia atrás. Se encendió el cigarrillo dejándolo todo marcado con el carmín de sus labios. Me lo acercó a mi boca y le di una calada fuerte dejando mis labios con el sabor de su carmín. ¿Que conocía de mi condición?, ¿por qué me dijo eso de que a mí me gustaban más sus labios pintados y que mi lugar preferido era en el suelo junto a ella?.

¿Te gusta, mi niño?, ¿me he pintado los labios para ti que sé que te gusta tener mi sabor en tus labios. Abre la boca, mi niño.

Al abrir la boca una bocanada de humo se introdujo en ella. Lo tragué rápidamente provocándome una erección difícil de disimular al llevar solo el pijama puesto. Ella siguió fumando y compartiéndolo conmigo de esa forma.

¿Qué te ocurre, mi niño?, ¿te has dado cuenta como te has puesto?

Lo siento Soraya.

No tienes que sentir nada, suele ocurrir cuando algo te excita. ¿Te excita algo de mí?

Mi erección iba en aumento conforme sus manos sujetaban mi cara y exhalaba el humo del cigarrillo directamente en mi boca para después taparla con sus manos.

¡Madre mia, cómo se ha puesto el suelo de ceniza! Pero no me apetece salir para barrerlo a estas hora ras y por otro lado que esté el suelo su ido no lo puedo soportar. ¿Sabrías tú cómo limpiarlo?

Recordé un vídeo en el que Ella obligaba al sumiso a limpiarlo con su lengua.

Si quieres puedo limpiarlo yo, Soraya.

¿Lo harías por mi?

Sin decir nada me coloqué a cuatro patas y agachando la cabeza pegué mi boca al suelo y con la lengua fui recogiendo toda la ceniza y tragándola.

- ¡Mi niño!, ¿qué haces?, déjalo y levántate.

No le hice caso y seguí para a continuación sentir como su pie se posaba en mi cuello presionándome. A pesar de ello siguió pidiéndome que lo dejara aunque la presión de su pie aumentaba.

Lo has dejado muy limpio, gracias mi niño.

No tienes porqué dármelas, me gusta hacer todo lo que a ti te guste, Soraya.

Eres maravilloso, ven y levántate que me des ese masaje.

Se volvió de espaldas y se quitó el sujetador bajándose las bragas. Le pedí si se las podía quitar del todo y desnuda sobre la cama, de espaldas me mandó empezar.

Ya puedes mi niño.

Mis manos masajeaban su espalda, su cuello para después relajar sus gemelos.

¡Que bien lo haces! Sigue por favor, ahora los pies, como lo has hecho antes.

Abarcar con mis manos su cuerpo era algo increíble que nunca pude imaginar que haría. Estando masajeando su cuerpo sintió algo…..l

¡Uffff, ¿que es eso tan duro que me presiona?

Lo siento, perdona.

Su mano bajó hasta apoderarse de mi polla, la dureza que había sentido.

¡Ummmmm, que dura está!, ¿tanto te excito, mi niño? Y yo sin saberlo.

Su mano había cogido mi polla a través del pantalón y la estaba deslizando por toda ella. Yo muy excitado decidí terminar el masaje y marcharme a mi habitación donde nada más llegar me masturbaría pensando en ella.

¿Dónde vas mi niño? Quédate un poco más que tengo algo que decirte.

Me volví con las manos tratando de disimular mi erección y esperé.

Nunca imaginé que una mujer como yo, madura y entrada en años, con este cuerpo y esta gordura pudiera provocar algo en un chico joven como tú. Me gusta verte así ante mi.

Pero, no deberíamos de continuar, ¿no crees?

Mira mi niño. Yo a mis años llevo mucho tiempo sin sentir nada y ahora que he descubierto lo que provoco en ti no lo voy a desperdiciar. Y tu, con tu timidez, deberías dejar de masturbarte a diario pensando e imaginándome, teniéndome aquí a tu lado y solos todo el día, ¿no crees que es algo absurdo?

Desnuda como estaba se levantó, se acercó a mí y me susurró algo al oído.

Sin embargo creo adivinar en ti algo que quiero que me confieses. En tus fantasías, ¿me ves muy mandona o por el contrario eres tú el que me ordena hacer algo?

Mi cara era un poema, no sabía si salir corriendo de la habitación, si tirarme al suelo y besarla o por fin sincerarme con ella. Ella extendió su brazo y me cogió los huevos apretándolos y……

¿No me lo vas a decir?

El dolor iba en aumento al tiempo que seguía preguntándome y apretando cada vez más su mano que abarcaba mis huevos. Yo no era capaz de contestar y tal era el dolor que hizo que me arrodillara ante ella.

¡Contesta, mi niño!

Si, Soraya. Yo te veo a ti siempre ordenándome, obligándome y haciendo todo lo que me exiges. Te veo como mi Ama y yo siendo tu sumiso. Pero, por favor, no aprietes más, te lo suplico Soraya.

Bien, por fin me has confesado lo que yo ya suponía. Te gusta ser dominado por mi, te excita. Pues a partir de ahora yo seré tu Dueña, me pertenecerás y obedecerás en todo lo que me dé la real gana de ordenarte. ¿Entendido, mi niño?

Si, Soraya.

Dando un nuevo apretón a mis huevos….

Desde este momento he dejado de ser para ti Soraya, la criada de la casa. Soy tu Ama y así te dirigirás a mi, ¿lo has entendido?.

Si mi Ama.

Así me gusta, no lo olvides. Ahora vete a tu habitación necesito descansar. Espero que a partir de mañana sepas tratarme como merezco. Ya he dejado de ser tu criada. Ahora tú eres mi criado, mi niño.

Ya en mi habitación tarde en dormirme ya que lo ocurrido era algo que aunque deseado siempre por mí en mis masturbaciones nunca creí que ese sueño se pudiera hacer realidad y menos que la protagonista fuera esa persona tan cerca de mí, Soraya la criada de la casa.

Por la mañana, al levantarme salí de mi habitación y me encontré con Soraya sentada en el salón, fumándose un cigarrillo y con la cocina sin fregar ni el desayuno de mi padre ni los platos.

Buenos días mi niño. Hoy es el último día que te levantas cuando a ti te de la gana. A partir de mañana te levantarás media hora antes de que se marche tu padre y le dejarás preparado el desayuno. Él creerá que se lo he preparado yo, como siempre, pero no será así. Una vez se lo prepares te marcharás a tu habitación y cuando oigas que se ha marchado saldrás y prepararás el mío. Cuando lo tengas preparado irás a mi habitación y me despertarás. Más adelante te diré cómo me gusta despertarme. ¿Que te parece, mi niño?.

Si así lo deseas lo haré a partir de mañana.

¡Acércate aquí!

Al acercarme un bofetón cruzó mi cara.

¿Te has olvidado como has de dirigirte a mi?

Perdón, mi Ama. Lo siento. Su desayuno ya está preparado.

Ponte aquí a cuatro patas para que me sirvas como mesa para desayunar.

La miré y sin mirarle llevé la bandeja con su desayuno y me coloqué a cuatro patas. Ella colocó la bandeja sobre mí y desayunó.

Me encanta que seas mío. Qué pena no haberte descubierto antes. Cuando termine quiero que busquemos en internet algo que quiero para ti.

Si mi Ama.

Al terminar su desayuno coloco la bandeja en el suelo para que la retirara y lo fregara todo.

Ahora vamos a tu habitación a buscar eso que quiero para ti.

Al llegar a mi habitación se sentó en mi sillón y yo permanecí arrodillado a su lado. Temía que encontrara mis vídeos e imágenes, todos de temática D/s.

¡Mira, esto es lo que quiero que compres! De esta manera me aseguraré que se termine eso de masturbarte sin mi permiso. Lo llevarás siempre y la llave solo la tendré yo.

Se trataba de un dispositivo de castidad que recogía tanto mis huevos como mi polla que quedaba encerrada en una especie de jaula. Todo este dispositivo estaba cerrado con un pequeño candado cuya llave tendría solo ella.

¿Quieres que sigamos buscando algo más? Me gustaría que llevaras un collar también, con una correa como si fueras un perro, mi perro.

Lo que tú desees lo aceptaré siempre.

Así me gustaría, mi perro, mi niño.

Terminamos saliendo de la habitación. Ella volvió a sentarse cómodamente en el sillón.

Bien, mi perro fiel. Ahora quiero que te dediques a barrer y fregar toda la casa pero antes irás a la habitación de tu padre y le haces la cama y recoges todo lo que haya dejado por medio.

Si, mi Ama.

Así me gusta, muy bien.

Hice lo que me ordenó. Me resultaba muy difícil de asimilar el que teniéndola a ella como criada, pagándole un sueldo tuviera que ser yo el que realizara todas sus tareas.

Ahora ya sabes, barre y friega el suelo.

Mientras lo hacía me dirigía palabras muy humillantes que poco a poco fui comprendiendo que las debería aceptar por ser así como ocurría en los vídeos que veía cuando me masturbaba.

¿Has terminado?

Si mi Ama.

Pues ahora prepararás el almuerzo. ¿Como te sientes en tu nueva condición, mi perro?

Hay diferencia entre verlo y ser yo el que lo hace, pero es así como siempre he soñado que desearía que fuera mi vida.

Pues esa nueva vida tuya no ha hecho más que empezar. Por cierto, ¿no guardarás aún el preservativo?

Si mi Ama. Pues no es necesario que lo guardes pues yo a diario puedo proporcionarte eso bien calentito y recién hecho. ¿Te gustaría?

No me atrevía a mirarla y mucho menos a decirle que estaría encantado de poder disfrutar de su caca a diario.

No te de vergüenza reconocer que te gusta. Lo tendrás y lo sentirás sin necesidad de preservativo.

Entonces………

Si, ¿no lo quieres así?, directamente salido de mi cuerpo, sin envoltorios. ¿Contesta?

Por supuesto que lo desearía si a ti te gusta que sea así.

Claro que me gusta y lo deseo. El verte recoger mi caca con tus manos, el que la huelas y más adelante la pruebes es algo que solo de imaginarte ya me excita como no te puedes imaginar. Por cierto aún no has desayunado, vente conmigo que te lo prepare.

Se levantó y con su mano me indicó que la siguiera sin levantarme del suelo, a cuatro patas. Nos dirigimos a su habitación y de allí a su aseo. Se quitó la falda y se bajó las bragas para sentarse en el wc. Yo la miraba mientras ella hacía gestos de apretar para hacer sus necesidades. El sonido de su orina me dio a entender que lo estaba haciendo. Cuando terminó se levantó y se limpió su culo.

Esto lo tendrás que hacer tú que para eso soy tu Ama y Dueña. Ahora acércate y pon tu cabeza dentro, quiero que lo veas de cerca y lo huelas bien.

A cuatro patas me desplacé hasta el wc y puse mi cabeza dentro del wc, había varios zuruyos compactos flotando y el olor era muy fuerte. Así estaba cuando tirando ella de la cisterna hizo que todo girará dentro del wc impregnando toda mi cara de su caca y orina.

Mírate, estás hecho un auténtico cerdo. Pero me gustas así. Me estás demostrando que vas a ser un auténtico esclavo de mi propiedad. ¡Ve y lávate!

Me fui a mi habitación y me lave toda la cara. Tenía restos de su caca pegados a ella que tuve que desprender con mis manos. Después fui a buscarla. Estaba sentada en el sillón donde hasta ahora lo hacía yo mientras ella realizaba las tareas domésticas. Una de sus manos estaba introducida en su braga.

Ven, quiero que pruebes esto.

Sacó su mano y vi sus dedos brillar del flujo de su coño. Los acercó a mi boca para que los chupara.

Abre la boca y chupa mis dedos, quiero saber si te sabe bien lo que te doy.

Entreabrí mi boca para que introdujera sus dedos llenos de un flujo blanquecino en ella. Era un flujo blanco y espeso que chupe con ansias y deseo. Pasado un rato los sacaba de mi boca para introducirlos en su braga y volver a dármelos.

¿Está bueno mi perro?, ¿te gusta lo que te da tu Ama?

Gracias mi Ama, está riquísimo. Gracias.

Me encanta que te guste todo lo que te doy. Haré que lo desees siempre.

Se encendió un cigarrillo y se dispuso a ver la tele con los pies sobre mi espalda, actuando yo como un escabel.

Como disfruto teniéndote a mi entero servicio y además tu padre me paga para que así sea. Lo que él no sabe es que todo lo haces tú. Me encanta.

Así estuvimos hasta la hora del almuerzo. Puse la mesa, serví los platos y al ir a sentarme yo para acompañarla y almorzar…….

Mi niño, ¿cuando has visto tú que un perro se siente a la mesa yque use los cubiertos para comer. Tenemos que comprar dos bol de perro. Uno para lo sólido y otro para que bebas. Mientras lo tenemos comerás todo del suelo, así es que ya sabes dónde está tu sitio.

Me eché al suelo y ella fue escupiendo parte de la comida previamente masticada para que la tomar.

Ya puedes empezar a comer, mi perro.

Con mi boca y sin ayudarme de mis manos fui tomando la comida que escupía al suelo. De vez en cuando me apartaba con su pie para pisarla con suelo zapatilla antes de que la tomara. Al terminar me mostró sus zapatillas para que le limpiara la suela sucia de haber pisado la comida.

Bueno, ya puedes retirarlo todo. Cuando termines te vas a tu habitación y te pones a estudiar hasta que te llame, que voy a echarme un rato de siesta.

Continúa en