Pablo y Victoria capítulo tres
Victoria sabía que el menú incluía más que platos gourmet. Al cruzar la puerta del restaurante, comprendió que su cuerpo sería el verdadero manjar, y que esta noche, nadie se quedaría con hambre.
CAPITULO TERCERO
PABLO Y VICTORIA
CHARLINES
Se levantaron y fueron dentro de la casa, por esa noche ya había sido suficiente. Se tumbaron en la gran cama que dominaba la habitación y durmieron plácidamente casi hasta las diez. El sol los despertó al entrar por las pequeñas rendijas de la persiana. Pablo acariciaba el pecho de Victoria con ternura, guardando en su memoria su tacto y su turgencia. Sus pezones erectos estaban haciendo que su polla empezase a cobrar vida.
Su mano recorría el contorno del pecho con la palma y lo apretaba ligeramente. Acariciaba el pezón con la pinza de sus dedos, lo apretaba unos segundos y lo volvía a apretar a la vez que besaba su cuello. Pablo no tenia prisa, pero su polla parecía que si, ya estaba totalmente dura y buscaba la humedad del sexo de Victoria, que lo esperaba en silencio.
La polla se escurría entre sus piernas impregnándose con sus flujos, cada vez era mas osada y se acercaba mas a la entrada del sexo de Victoria.
Victoria empezó a gemir cuando notó como se escapaban los jugos de su cuerpo. Esa caricia en los pezones le iba llevando al limbo, muy lentamente. Inconsciente empezó a menear sus caderas y su culo, buscando ser penetrada. Tras unos minutos de lenta fricción, bajo su culo, subió sus piernas y notó como era llenada lentamente, como sus paredes se abrían a ese ariete duro que muy lentamente conquistaba todo su sexo.
Gimió largamente sintiéndose llena, totalmente llena. El ahora apretaba mas fuerte sus pezones y le llevaba lentamente al éxtasis. Ella movía su culo y estiraba su espalda buscando una mas intensa y profunda penetración. Gemía y pedía mas.
- Dame fuerte, dame mas fuerte, apriétame el pezón y dame muy fuerte.
Pablo no se hizo de rogar, le empezó a dar muy fuerte, a la vez que apretaba con fuerza su pezón, lo apretó tan fuerte que ella llevó su mano hasta él, para que suavizara el apriete. El suavizó el apriete, paro un momento, para sentirla temblar sobre su polla y volvió a la carga, ya le quedaba poco, notaba como su semen llamaba a salir y apretando su pelvis al culo de Victoria la llenó con su blanca espuma.
- Toma puta, toma, así te gusta, así, fuerte, duro.
- Si cabrón, si, así me gusta, si.
Resoplando ambos se tranquilizaron, Pablo mantuvo su polla dentro hasta que esta se salió sola. Victoria disfrutó contrayendo su sexo sobre la polla de Pablo hasta que esta se salió. Se besaron y tras unos minutos de tranquilidad se levantaron a desayunar.
Ese día desayunaron con tranquilidad y después salieron a la piscina, donde tomaron un poco el sol y se bañaron. La mañana se les pasó muy rápida y se vistieron y bajaron al pueblo a comer algo. Comieron en un restaurante de comida casera y comieron muy bien. Se tomaron una copa después de comer y volvieron a la piscina. Ese día el sol calentaba con fuerza y donde mejor se estaba era dentro del agua. Ahí pasaron la tarde a remojo. A eso de las ocho, subieron a su habitación, se ducharon y se vistieron para salir.
Victoria se había puesto el vestido negro que había comprado para la ocasión. Por delante un buen escote, ofrecía unos pechos turgentes y un impresionante canalillo. Por detrás una abertura en uve llegaba hasta el principio de sus nalgas. Sus pezones se marcaban poderosos en la fina tela y por detrás se podían apreciar a la perfección sus nalgas. Unos zapatos de tacón elevaban su culo haciéndolo casi perfecto.
Pablo se había vestido con un impecable traje de lino en azul albañil y aun sabiendo lo impropio de la situación, no se puso ropa interior. Cuando vio aparecer a Victoria, sus ojos se abrieron desmesuradamente.
- Estas preciosa.
- Pues esto es el principio.
Salieron de la casa camino del restaurante, cuando llegaron a este, Victoria entregó su numero de reserva. En este numero iban incluidas las condiciones de su estancia.
Los reservados se podían abrir, dando acceso unos a otros. Antes habían preguntado a Victoria si tendría problemas de interactuar con otros comensales, a lo que ella dijo que no, que le parecía bien. También le pedían permiso para grabar, aunque aun con eso, debería dar su consentimiento para tratar estos datos, después de ver la película. De esta forma, quienes iban a interactuar se colocaban de de una manera diferente a los otros.
Explicaremos un poco como es el restaurante. Primero hay cuatro habitaciones que forman un perfecto cuadrado y que sus paredes pueden desaparecer para hacer una habitación única. Detrás de estas hay ocho habitaciones mas, que forman un perfecto rectángulo. Estas no interactúan y no se pueden abrir. La habitación grande se puede ver desde la parte superior y se puede ver lo que allí pasa, pero no se puede interactuar. Aquí hay que pagar por ver y se paga una parte de la cena de los interactuantes. La cena no se puede elegir, es un menú degustación que consta de veinticinco platos. Estos son servidos cada tres minutos por un camarero o camarera, lo que hace poco mas de una hora.
Victoria y Pablo entraron en su comedor, en medio una mesa redonda, donde la distancia era la suficiente, para poder tocarse con los pies. Unas paredes perfectamente pintadas y con unos preciosos cuadros, dominaban la estancia. Una agradable música de fondo llenaba el espacio y proporcionaba un agradable ambiente.
El camarero llegó con el primer plato y una botella de vino. Empezamos a degustar los mínimos platos que iban sirviendo cada poco tiempo. Cuando llegamos al plato ocho, los pezones de Victoria casi rasgaban la tela de su vestido, al llegar al doce, no pudo mas y se lo quitó, mostrando su majestuoso cuerpo subido en esos impresionantes estiletes. Se agarró las tetas y apretó sus pezones.
- ¿Te gusta lo que ves, te lo quieres comer?
Pablo con los ojos casi fuera de sus orbitas respondió.
- No dejaría nada.
La cena transcurrió ardiente y caliente, los cuarenta minutos que tardaron en terminar, los tenían a los dos desnudos y calientes en su mesa. El camarero entró con una cubitera y botella de champán, la dejó sobre la mesa y se retiró. Nada más verlo salir Victoria retrasó su silla y dijo.
- Ven cabrón, ven y cómeme el coño y hazlo despacio.
Mientras Victoria se echaba una copa de champán, Pablo se colocó entre sus piernas y lentamente fue recorriendo los labios de Victoria, recogiendo todos los jugos que esta destilaba, cada vez con mayor intensidad. Victoria gemía y le apretaba la cabeza contra su sexo.
- Sigue así cabrón, no pares, sigue.
La lengua de Pablo buscaba su clítoris, lo martilleaba y juntando sus labios, lo sorbia y tiraba de el. Victoria derramó un poco de champán sobre su vientre y lo dejó descender hasta su coño. Pablo ávidamente lo lamío dejando el coño de Victoria bien limpio. Ella gritaba y gemía cada vez con mas fuerza, justo cuando las paredes empezaban a desaparecer y se iba viendo a los demás comensales.
Victoria gemía y observaba como frente a ella una mujer rubia le chupaba la polla a su acompañante. Mientras en otra de las mesas y sobre ella, un hombre moreno y con cara de malo estaba follándose a una morena que no paraba de gemir. Y por ultimo en otra mesa, otra pareja se hacia una paja mientras miraban el espectáculo.
Victoria se sobre excitó ante la visión de estas tres escenas, sujetó con fuerza la cabeza de Pablo, la apretó contra su sexo y empezó a refregarse sobre su lengua. Un placer desconocido la invadió mientras de su coño salía una gran cantidad de flujo.
- Así, joder, que bueno, si, así, así, sigue, sigue, sigue
Pablo continuó con su cunnilingus y Victoria en pocos minutos se volvió a correr.
- Dame tu polla, quiero tu polla, dámela, déjame chuparla.
Victoria estaba muy excitada, Pablo se levantó y le acercó la polla ala boca. Como si estuviese ida y totalmente fuera de si, Victoria introdujo esa polla en su boca.
A los pocos segundos notó como unas manos se apoderaban de sus pechos, otras entraban en su coño y unas terceras se colaban por su puerta de atrás. Victoria levantó la cabeza y vio que las tres parejas se habían disuelto y los tres hombres le cubrían con sus manos. Se dejó hacer y la izaron sobre una de las mesas dejando sus piernas colgando y abiertas.
Una boca se fijó a su pecho derecho a la vez que acariciaba su cuello, otra se ocupó de su pecho izquierdo, a la vez que acariciaba su vientre y por último otra se apoderó de su coño, a la vez que acariciaba su culo.
Las bocas de sus pechos, chupaban sus pezones con tal énfasis que parecía se los iban a arrancar, los mordían y los lamian. La mano de su cuello le apretaba lo justo para producirle una pequeña asfixia. La excitación cada vez se apoderaba en mayor medida del cuerpo de Victoria, que ahora tenia dos dedos dentro de su coño y tres bocas chupándole sin parar.
El sexo de Victoria empezaba a ser un volcán, algo se iba formando dentro de ella, de repente unas terribles ganas de orinar se apoderaron de ella. Echando su cuerpo hacia atrás, empezó a soltar un géiser, que empapó la cara del hombre que lamía su sexo y llegó casi a las bocas de los otros dos, que devoraban sus pechos.
El placer que Victoria había sentido con esas caricias en su cuerpo, no lo había sentido nunca, su cara exponía una sonrisa llena de felicidad.
El hombre que se había encargado de su culo y de su coño, la atrajo hacia él bajándola de la mesa. Le dio la vuelta y la fue sentando lentamente sobre su polla. Su ano abierto anteriormente por sus dedos, no opuso resistencia y su polla entró en él, hasta el fondo, produciendo una gran sensación de calor en el culo de Victoria y en la polla del hombre.
Una vez tuvo la polla dentro, Victoria se tranquilizó y empezó a subir y bajar sobre esa polla muy despacio, la quería sentir en su plenitud, ya que si no era muy gorda si era larga y le producía un gran placer.
Frente a ella dos pollas mas, una de unos veinte centímetros y bastante gorda y otra de unos diecisiete y gordita también. Victoria se relamía viéndolas y pensando lo que harían dentro de ella sin dejar de subir y bajar. El que la tenia mas larga, flexionó sus rodillas, se puso en la entrada del coño de Victoria y la penetró muy lentamente.
Victoria notaba como su culo, ahora, se cerraba mas sobre la otra polla y como su coño era llenado por la nueva polla. Su placer iba en aumento y presumía su orgasmo muy próximo. Sus gritos cada vez eran mas sonoros, por lo que el tercer hombre no dudo en meter su polla en la boca de Victoria que se la chupó con todas sus ganas. Cada vez que la polla le producía una arcada, un chorrito escapaba de su coño, hasta que no pudo mas y empezó a correrse en un orgasmo continuo que no paraba y le llevaba inexorable al desmayo. Como pudo se sacó la polla de la boca y gritó.
- Parad, parad cabrones, dejarme respirar, parad, parad.
Sin salirse de ella los hombres pararon un momento, notando como el coño y el culo de Victoria apretaba sus pollas como si los estuviera ordeñando.
Por su parte las tres mujeres se encargaban de Pablo, lo habían tumbado en el suelo y mientras una le ponía el coño sentada sobre su boca, las otras dos devoraban su polla a la vez. Las mujeres que participaban el la felación, recorrían la polla de Pablo de arriba hacia abajo, deteniéndose en su capullo, donde juntaban sus lenguas, volviendo loco a este hombre. Para aguantar mas, Pablo se centraba en comerse el coño de esta mujer que se había sentado sobre el y ahora disfrutaba de los placeres que esa lengua le brindaba.
Después de varios minutos lamiendo el clítoris de esa mujer, Pablo sorbió de el y tirando con fuerza de este botoncito del placer, notó como la mujer pegaba su coño a su boca y se corría mientras se frotaba contra él. Una de las feladoras, tomó el lugar de su compañera y se sentó abriendo bien los labios de su coño, dispuesta a ser devorada. Esta tardó poco en correrse ya que se había calentado mucho con la polla de Pablo y la boca de su amiga.
La tercera en discordia, al igual que sus amigas, se sentó sobre esa boca a sabiendas que sería bien gratificada. La última en correrse se tumbó junto a Pablo, mientras la primera se introducía su polla hasta la empuñadura. Un grito partió de su boca, cuando tocó el vientre de Pablo con los labios de su coño. Al escucharlo su compañera se dio la vuelta y se acercó a su boca. Las dos mujeres acariciaban sus pechos y lamian sus lenguas, mientras ambas ahora botaban sobre la boca y la polla de Pablo que ya estaba al borde del orgasmo.
Las mujeres en su loco frenesí, le estaban ordeñando y Pablo no tardó en llenar el coño de su cabalgadora, mientras esta besaba con ganas la boca de su amiga, que le entregó su orgasmo a la misma vez.
Los jadeos y los gritos de las mujeres habían vuelto a la vida a los tres hombres que volvieron a la carga con Victoria. Ahora uno tumbado en el suelo poseía su culo, mientras los otros dos intentaban meter sus pollas en el coño de Victoria. Esta gemía y gritaba.
- Me vais a romper hijos de puta, me vais a romper.
Al final los dos hombres con muchas dificultades consiguieron meter parte de sus pollas en el coño de Victoria, que se veía morir, ahora si completamente llena.
- Muévete cabrón, que yo no puedo, vamos muévete.
El hombre que la enculaba se movía torpemente, pero lo suficiente para que sus dos compañeros llenaran el coño de Victoria.
- Siii, llenarme entera, si, joder que gusto, joder.
Los dos hombres se salieron de ella ala vez, que un rio de esperma descendía entre sus piernas. Su enculador, alzó sus nalgas y le dio con todas sus fuerzas hasta llenarle el culo con su blanca espuma. Victoria se volvió loca a la vez que volvía a expulsar un importante chorro mojando todo lo hallado a su alrededor.
Una atronadora ovación partió de la parte superior, a la vez que los ocho comensales se recogían hacia las duchas que había al final del pasillo.
Al salir de las duchas, Victoria preguntó.
- ¿lo has pasado bien?
- Por supuesto, hiciste una buena elección.
Al ir a pagar, el metre les dijo que estaban invitados y les ofreció una tarjeta.
- Si desean volver, también serán invitados, ha sido un espectáculo fantástico.
Ese día plenamente satisfechos, durmieron a pierna suelta hasta la salida del sol.
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