Xtories

Vacaciones Diferentes. LA DISCOTECA, parte 2.

La pista de baile se vacía a su alrededor, pero el calor entre sus piernas no hace más que aumentar. David y Rodrigo la tienen atrapada, y cada movimiento de su cuerpo es una invitación prohibida. Su novio cree que solo están bailando, pero él no sabe que, en cada giro, está perdiendo algo que nunca podrá recuperar.

Avadda21K vistas9.4· 11 votos

Antes de dejarlos con mi tercera entrega, quiero agradecer por tanto apoyo, y pedir disculpas por tardar tanto, estuve un poco ocupada y no quiero arruinar la calidad de los relatos por apresurarme a publicarlos. A los nuevos lectores, decirles que lean los 2 relatos publicados anteriormente, antes de continuar. Muchas gracias.

- Yo: "Dale amor, ¿ahora si quieres bailar conmigo? ya descansaste"

- Gastón: "No amor, de verdad estoy cansado, pero creo tengo tu solución." - mientras se acercaba a mi oído. "Te desafío a...."

Hizo una pausa que fue eterna, era como si se lo estuviera inventando en este momento. Rogué a Dios que no se me ocurra levantarme el vestido de nuevo, él no sabía que yo estaba sin ropa interior, como le explico que le perdí. "...bailar con Rodrigo..." el alma me volvió al cuerpo. "...Y David al mismo tiempo." Terminó su frase. Tenía sentido, yo tenía ganas de bailar, él estaba cansado, y la primera vez que se acercaron estos chicos, era para bailar conmigo. Jamás me harían algo sin pedirle permiso a mi novio ¿o sí?

Mi actitud cambió por completo, una sonrisa seductora salió de mi boca, asentí con la cabeza. Mi novio tomó mi mano, y se la ofreció a David. David tomó el lugar de mi novio, quedando frente a mí. A Rodrigo no había que explicarle nada, hace un rato ya estaba apoyando su paquete. David, se agachó y apoyó una rodilla en el piso, como si me fuera a pedir matrimonio. Deslizo sus manos por todo el contorno de mi cuerpo. Desde mis pechos, hasta mis rodillas, se detuvo ahí, puso una mano en mi tobillo, y la otra en la parte trasera de mi rodilla, levantó mi pierna y apoyó mi zapato en su rodilla elevada, Rodrigo me abrazaba por atrás, para que no me caiga. David dirigió sus manos a mi zapato, y me lo sacó, tomándose mucho más tiempo del necesario. Desde su posición, yo le ofrecía una perfecta vista de mi conchita, completamente desnuda, cuando vi su intención, separé un poco más las piernas, mostrando mi sumisión. Repitió el mismo proceso con el otro pie, volviendo a observar detenidamente mis intimidades. Se incorporó y le entregó los zapatos a mi novio. "Así puede bailar más cómoda" le dijo. Y mi esposo los agarró sin decir nada.

David se incorpora, se acerca a mi oído derecho, Rodri hace lo mismo, dejándome muy apretada en medio de sus cuerpos.

- David: "No sabes cómo brilla esa conchita, Ro. Ya está empapada de nuevo, y todavía no empezamos."

- Rodri: "No podemos dejarla así pobre, un simple baile no la va a satisfacer."

- David: "Algo vamos a inventar, pero hay que darle lo que merece"

Hablaban de mi como si yo no estuviera presente, como si no estuvieran hablando en mi oído, y yo, no era capaz de decir una palabra. Escucharlos me excitaba demasiado, iba a dejarme llevar, quería ver cuál era su plan ¿serían capaz de darme lo que tanto necesito?

Empezaron a bailar, realmente sabían lo que hacían, tenía una presión perfecta sobre mi cuerpo, yo con la mano izquierda abrazaba por la cintura a David, y con la mano derecha por el cuello a Rodri, que tenía su cabeza apoyada en mi hombro derecho, y la de David en mi hombro izquierdo. Las piernas de Rodri es abrían y flexionaban a la par mía, el marcaba mi ritmo de mi cuerpo, yo me relajaba y me dejaba guiar. Provocaba que mis piernas estén siempre muy separadas y un poco flexionadas, Rodri y yo éramos uno, nuestros cuerpos parecían pegados y verga ejercía mucha presión en mi culo. Delante mío, David mantenía sus piernas juntas, y las ubicaba entre las mías, provocando que mi vestido se levantara y que mi conchita desnuda se frote con sus piernas con cada movimiento. Sus manos acariciaban ambos costados de mi cuerpo, desde mis costillas hasta la cara externa de mis muslos, se metían para rozar los pechos y volvían a salir. Me sentía en el paraíso, 2 cuerpos aplastando al mío, 2 penes presionando en mis zonas sensibles, 4 manos acariciando tanto como les era posible, y sus voces susurrando a mis oídos, "No vas a querer más a tu novio después de hoy", "vas a querer repetir con nosotros, pero no vas a tener forma de contactarnos", "estas hecha una perra Sofi, es tu primera vez, y lo estás haciendo genial", "vas a tener que suplicar para que te cojamos", "nos vamos a turnar para romperte el orto", "a tu novio no se lo entregas, pero hoy, vas a aceptar sin decir nada". Nada me importaba, sentía un calor irreconocible en todo el cuerpo, pequeñas descargas eléctricas que provocaban que mi piel se erice.

Nos desplazamos, y noté como nos alejamos un poco de mi novio, que estaba justo atrás de David. Se las ingeniaron para interponer unas cuantas personas entre mi novio y nosotros. Me giraron, perdí de vista a mi novio y quedé frente a Rodrigo, nuestras bocas demasiado cerca, pero él no avanzó, lo abracé con ambas manos por su cintura, y lo pegué a mi cuerpo, mientras apoyaba mi cabeza en su hombro, su bulto calzó perfectamente en mi concha, si su verga estaría fuera, se hubiera enterrado muy profundo. Rodrigo puso sus manos en mi culo, y levanto un poco mi vestido, dejando medio culo a la vista. David se apoyó su paquete desde abajo hacia arriba, pude sentir su bulto en mi culo desnudo, era un poco más grande que el de Rodrigo. Mis tetas fueron liberadas, ahora en manos de David, que me abrazaba por detrás, juntaron sus cuerpos más que nunca, casi ni me dejaban respirar. Estaba prácticamente desnuda entre esos dos hombres, pero nadie lo notaba, ellos se encargaban de que ni cuerpo no quede expuesto.

Rodrigo afloja un poco la presión en mi pelvis, dejándome recuperar el aire, y logrando meter una mano en mi conchita desnuda. "Podría masturbarte toda la vida, y no me cansaría nunca, siempre tenes la concha empapada, mi amor." Introdujo 3 dedos de una, hasta el fondo, empujando su mano con su pierna. Entre mis pechos desnudos y el pecho de Rodri, se encontraban las manos de David, masajeando mis tetas como podían. David empezó el típico movimiento de mete y saca, por detrás, provocando que los dedos de Rodrigo entraran y salieran a un ritmo lento, pero violento. Desesperada, lleve mi mano izquierda a mi culo, para agarrar la verga de David, capture ese miembro por encima pantalón, lo froté unos segundos, pero no alcanzó, quería sentirla de verdad, llevé ambas manos a mi culo, busqué el cierre de su pantalón, lo bajé, metí mi mano derecha, bajé el bóxer desesperadamente, agarré la verga, y la guie hacia afuera. Me incliné sobre Rodri, esperando la penetración de David, Rodri se dio cuenta, sacó los dedos de mi concha, pero se acercó a su amigo y le dijo: "su novio está muy cerca todavía, de a ratos nos puede ver, y de a ratos no, tenemos que llevarla más lejos." "¿Y porque ni avisas antes boludo? ya se la estaba por meter a la putita. Hay que preguntarle que quiere, por ahí quiere que el novio vea como nos la cogemos" - contestó David. "¿Que queres Sofi? Es tu decisión" - pregunto Rodri. "Llévenme lejos de mi novio, pero garchenme bien garchada, por favor" - exclamé, con miedo a que me dejen con ganas de verga.

Acomode un poco mi vestido, mientras mis hombres mi agarraron y entre sus brazos y me guiaron entre la gente, alejándonos de mi novio. Corrimos hasta el final de la pista, encontrándonos con una pared, luego nos movimos hacia la izquierda, hasta llegar a una esquina, en donde se unían 2 paredes. Colocaron sus manos en mis hombros y cabeza, y me empujaron, hacia abajo, logrando ponerme de rodillas, acercaron sus cuerpos, sus vergas quedaron a la altura de mi cara. Tomé con mis manos el cinturón de Rodri, lo desajuste, desprendí su botón, baje su cierre, y bajé su pantalón junto con su bóxer, una verga, bastante más grande que la de mi novio, saltó como un resorte y golpeó en mi cara, introduje esa verga rápidamente en mi boca, y me atragante unas cuantas veces, desesperada por verga, me provoqué un par de arcadas, y fui a succionar sus huevos, primero uno luego otro, con mi mano izquierda lo masturbaba. Llevé mi mano derecha en busca de la verga de David, él ya la había liberado para mí. Un poco más gorda y larga que la de Rodrigo.

Ahí estaba yo, en una esquina de una discoteca, arrodillada, con una pared a mis espaldas y otra pared a mi derecha. A mi izquierda, la verga de Rodri, y frente mío, la de David.

Mi boca abandonó los testículos de Rodri, y se dirigió hasta la verga de David, lamiendo desde sus huevos hasta su cabeza, sin dejar de masturbar a Rodri. David agarró mi mentón con su mano izquierda, depositó su glande entre mis labios, llevó su mano a mi nuca, y su mano derecha se apoyó en la pared detrás de mí, su verga ingresó un poco más en mis labios, obligándome a abrir cada vez más mi boca, empujó su pelvis hacia a mí, un poco más de la mitad entró, provocando una arcada al hacer contacto mi garganta, llenando mis ojos de lágrimas.

Sacó su verga de mi boca, dejándome respirar, una gran cantidad de hilos de baba quedaron uniendo mi boca con su miembro, sentí como mi saliva se escurría por mi mentón y mi cuello, mi boca abierta buscando aire desesperadamente, pero ansiosa por la siguiente embestida. Sacó su mano de mi nuca, volvió a mi mentón, me levanto la mirada, para que lo mire a la cara, abrió su boca y sacó su lengua, por puro instinto hice lo mismo, lo tomé como una orden, y obedecí de inmediato. Vio mi lengua afuera y sonrió, se recargó con ambas manos en la pared, su verga comenzó a introducirse nuevamente en mi boca, de una forma lenta, llegando menos profundo que antes, y comenzando a cogerme la boca, sin llegar a tocar mi garganta.

No dejé de mirarlo en ningún momento, su mirada indicaba que lo estaba haciendo bien, sus expresiones eran de puro placer. Me cogía cada vez más rápido, y profundo, un par de arcadas más, mis ojos se inundaban en lágrimas, y mi vista se ponía borrosa. No retiraba su verga del todo, lo hacía hasta la mitad, y volvía a entrar cada vez más profundo. Aprendía a respirar por la nariz, y mis arcadas eran menos recurrentes, ahora era yo quien quería más, quería hundir mi cabeza y tragarme hasta sus huevos. Cuando su verga entraba en mi boca, yo movía mi cabeza hacia adelante, quería tragarla toda, las penetraciones en mi garganta, empezaban a ser placenteras, pero aún faltaba un buen pedazo de carne.

David, apoyó codos en la pared, provocando que su verga entre aún más, dejó caer todo el peso de su cuerpo sobre mí, mi cabeza chocó con la pared, sentí como su verga moldeaba mi garganta y al fin pude tragarme toda su verga. Mi nariz y labios quedaron pegados al escaso bello de su pubis, se quedó inmóvil unos segundos, y luego inicio un mete y saca, corto y veloz, en lo profundo de mi garganta, unas cuantas penetraciones más tarde, me agarro la cabeza con ambas manos, enterró toda su verga una vez más, llegué a escuchar sus quejidos de placer, y de pronto, sentí su lechita calentita inundando mi boca, tuve que tragar 3 veces, intentando no derramar ni una gota. Retiró su verga, me quedó mirando fijamente, yo abrí mi boca, mostrándole que me había tragado todo.

Instantáneamente, Rodri acercó su verga, yo giré mi cuerpo hacia él, para comenzar a comerme esa verga que era un poco más pequeño, en pocos segundos, ya la tenía completa en la boca, y mi lengua era capaz de lamer sus testículos.

"Camina un poco para atrás Rodri." - dijo David. Rodri le hizo caso, y yo me moví hacia adelante, a la misma vez que Rodri, sin dejar que su verga salga de mi boca. David se ubicó a mis espaldas, me tomó por la cintura, y me levantó, abracé a Rodri a la altura de su culo, para poder mantener el equilibrio. Mis piernas quedaron estiradas, y algo separadas, sentí el pene flácido de David perfectamente ubicado en mi vagina. Mi cuerpo estaba inclinado hacia Rodri, no quería que su dura verga abandonara mi boca. David tomó firmemente mi pelo, a la altura de mi nuca, inició unas embestidas contra mi concha, su verga no tenía la fuerza para meterse, pero marcaba el ritmo en el que la verga de Rodri, entraba y salía de mi boca.

En ese momento, no me di cuenta, pero mis hombres ya no intentaban esconderme entre de la multitud, en mi izquierda había una pared, adelante mío estaba Rodri, y en mi espalda estaba David, todo el lado derecho de mi cuerpo estaba expuesto, desde ese ángulo, cualquiera podía ver perfectamente lo que estaba ocurriendo.

Unos minutos así, hasta que noté, como David se agachaba, subió mi vestido, y dejó todo mi culo al aire libre, sentí como hundió su cara entre mis nalgas, comenzó a lamer mi conchita, introducía su lengua, la sacaba, se dirigía a mi ano, entraba, salía, y seguía subiendo, lamiendo toda la raya de mi culo. Mi cuerpo se exaltaba por completo, mi boca abandonó la verga de Rodri, y dejó salir unos fuertes gemidos. Rodri me sujetó del pelo, tiró de él, provocando que mi rostro se levante, hicimos contacto visual, me dio unas cachetadas en la mejilla izquierda. Nunca me habían tratado así, estos chicos llevaban toda la noche, demostrándole lo mucho que me gustaba ser tratada como una puta.

Rodri agarró mi cabeza con ambas manos, y volvió a enterrar su verga al fondo de mi boca. Yo estaba centrada en el placer que me daba David, no me empeñaba en chupar la verga en mi boca, solo la mantenía abierta, y dejaba que me la cogiera. Mi saliva chorreaba por todo su pene, y en ocasiones caía al suelo. Mi culo y mi concha estaban inundados, la mezcla de mis fluidos y la baba de David, mantenían esa lubricación perfecta.

Ahora, Rodri se inclinaba para llegar con mis manos a mi culo, separó mis nalgas y me empujó hacia la cara de David. Quedo completamente atrapado, su cara se perdía en mi culo, no se podía mover, así que comencé a hacerlo yo, con movimientos circulares, sintiendo su lengua en mi vagina, y su nariz en mi ano. Las manos de David sujetaron mis pechos firmemente.

Rodri soltó unas cuantas nalgadas, una más fuerte que la otra, subiendo la temperatura de mi cuerpo. Levanté un poco más mi culo, y sentí la lengua de Rodri perfectamente en mi clítoris. Me masturbé compulsivamente contra su lengua. Mis gritos se escapaban, incluso con una verga en mi boca. Unas fuertes nalgadas llegaron, junto con mi segundo orgasmo de la noche. Mis piernas se aflojaron, quedé sentada en el pecho de David. Rodri seguía aferró a mi cabeza, y seguía cogiendo mi cara, su verga seguía rígida, pero yo no tenía fuerzas para seguir.

David se levantó y yo me levanté con él. Rodri se separó un poco, y se ubicó a mi izquierda, separándome de la pared, y quedando el de espaldas a ésta. Me sujetó de las caderas y me puso de espaldas a él, sentí su verga, dura y húmeda, contra mi culo. "Todavía no terminamos, Sofi, recién estamos empezando." - dijo Rodri en mi oído derecho. David se acercó a mí por delante, pegó su cuerpo al mío, y pude sentir su pene duro frotándose contra mi pelvis. Puso sus manos en mi cintura. “Baila para nosotros” – me dijo, mientras me movía de lado a lado. Estaban logrando encenderme de nuevo, así que obedecí su orden.

El movimiento de mi cuerpo provocó que la verga de Rodri quede entre mis nalgas, mirando hacia el techo. David se agachó levemente, logrando que su verga se pierda en mi entre mis labios vaginales, frotándome de atrás hacia adelante. Estábamos en la misma posición que hace un rato, con la diferencia que ahora, mi vestido estaba subido hasta mi cintura, sus vergas estaban desnudas frotándose contra mí, y mi novio no estaba cerca para mirar. Rodri lamía mis orejas, alternando en una y otra. David, me besaba la boca, bajaba por mi cuello, y volvía a subir hasta mi boca.

Una vez más, estos hombres habían logrado calentarme al máximo, el movimiento de mi cuerpo aumentaba, mi piel se erizaba y mi respiración se agitaba. Rodri lleva ambas manos a mi nuca, agarra el nudo de mi vestido, y después de unos segundos logró desatarlo, los lazos de mi vestido cayeron, y mis tetas quedaron completamente desnudas. Me abrazó por la cintura, y deslizó sus manos hasta mis tetas, las sujetó por debajo, y las elevó, ofreciéndolas a David. Arqueé mi cuerpo, sujeté la cabeza de David con ambas manos, y lo hundí entre mis tetas, él sacudía su cara, y yo no lo dejaba salir de entre mis pechos, quería que se asfixie, como yo lo hice con su verga. Después de unos segundos lo solté, y el comenzó a jugar con mis pezones, lamía, chupaba, succionaba, y hasta mordía, sin llegar a causar dolor, solo placer.

Se complementaban perfectamente el uno con el otro, las partes más sensibles de mi cuerpo siempre estaban ocupadas, sus movimientos eran coordinados, entendían perfectamente la velocidad con la que tenían que tratarme, elevando mi calentura cada vez más. Mi concha estaba desesperada por recibir una verga, pero ellos solo las frotaban contra mí, no parecían tener intención de metérmela.

Llevé mi mano derecha hacia la nuca de Rodri, giré mi cabeza hacia la suya, y nos fundimos en un beso. Levanté un poco mi culo, y Rodri se agachó levemente, su verga salió de entre mis nalgas, y se ubicó en mi vagina, ahora ambos miembros chocaban entre sí, mientras se frotaban contra mi concha, y ninguno se introducía, no entendía, que esperaban para cogerme de una vez.

Estuvimos un rato más así, mis movimientos pasaron a ser más largos, y más rápidos, de adelante hacia atrás, mi concha abandonaba una verga para pasar a la otra, me arqueaba lo más que podía, elevaba mi culo, con la intensión de meterme la verga de Rodri, pero no era capaz de conseguirlo, él parecía tener la intención de mantenerla afuera. Llevé mi mano izquierda en dirección a su verga, con la intención de sujetarla, y clavarla bien dentro mío. Rodri sujetó mi mano, sin dejarme llegar. “No mi amor, sólo hay una forma de que te la meta, y esta no es. Usa un poco tu memoria, rápido, porque no sé cuánto más voy a aguantar así.” – Susurró Rodri, en mi oído.

Intenté recordar todo lo que pasó con ellos esa noche ¿Qué querían conseguir antes de cogerme? Luego de un rato, rozándome contra sus vergas, mientras pensaba que era lo que quería, intenté recordar todo lo que me habían dicho esa noche. De pronto, sus palabras vinieron a mi mente: “Vas a tener que rogar para que te cojamos.” Y comprendí lo que estaban esperando. Eran unas simples palabras, pero me costaban demasiado, lo sentía como una humillación, tener que suplicar por sexo.

David dejó retiro su verga, y dejó paso a su mano, sentí como sus dedos se ubicaban encima de mi clítoris, empezando un leve masaje circular, no aguanté más, los dedos de David, lograron que las palabras salieran de mi boca. “Por favor chicos… no aguanto más”- exclamé, mientras él aceleraba el movimiento de su mano. “aaaaaaaaaahhhhhh… necesito que me cojan… hmmmmmmm...” – elevando el volumen de mi voz, debido a la calentura. No había respuesta por parte de ellos, simplemente aceleraban sus movimientos. “Por favor… cualquiera de los dos…”- Agarré con ambas manos la cara de David, lo miré a los ojos. “… hmmmmmmmmmm, les suplico que me la metan”

La cara de David se iluminó. Sentí como algo húmedo y frío se restregaba contra mi concha. Desconocía lo que era, hasta que David lo retiró de mi concha y me lo mostró, era mi tanguita negra, esa humedad había sido causada por mis fluidos, y ahora, la habían vuelto a empapar en ellos. “Abrí la boca, Sofi” – dijo David. Obedecí, e inmediatamente, metió mi tanga en mi boca, lo más profundo que pudo, y luego cerró mi boca

Sentí como los dedos de David, abandonaban mi clítoris, y se dirigían hacia mi agujerito, inmediatamente sentí la verga de Rodrigo perfectamente ubicada, supongo que, la mano de David, se encargó de guiarla hasta ahí. Me incliné hacia adelante, y mi cabeza quedó en el hombro de David, esperando ansiosa por ser penetrada, sentí la verga de Rodri se abría paso entre mis paredes vaginales, enterrándose toda por completo dentro de mí, haciéndome notar la diferencia de tamaños, respecto a la de mi novio, extrayéndome un grito de placer, que fue silenciado por la tanguita dentro de mi boca.

Rodri sujetó mi cintura con ambas manos, empezando, lo que, hasta ese momento, era la mejor cogida de mi vida. Sus penetraciones eran lentas, retiraba todo su miembro, y cuando la cabeza estaba a punto de salir, lo introducía otra vez, hasta que sus testículos chocaban contra mi conchita, sus manos estaban muy firmes, apretando muy fuerte, indicando como y cuando quería que me moviera. Sentía las manos de David recorriendo todo mi cuerpo, su boca lamiéndome el cuello. Estaba entregada a estos hombres, nada de lo que hacían me molestaba. El ritmo de Rodri iba aumentando lentamente, sus penetraciones eran cada vez más rápidas y fuertes, mantenía su verga cada vez más adentro, no esperaba tenerla toda afuera para clavármela de nuevo.

Rodri retiró las manos de mi cintura y agarró mis manos, las juntó en mi espalda y las sostuvo con una mano, con su otra mano sujetó mi pelo, tiró de él, provocando que mi espalda se arqueara y mi cuerpo se levantara, se acercó a mi oído. “¿Te gusta putita?” – preguntó, mientras aumentaba el ritmo de sus embestidas. Yo no era capaz de responder, la tanga en mi boca, me ahogaba cada vez que quería hablar. La presión que el ejercía en mi cabello, no me dejaba asentir con la cabeza. Así que, decidí asentir con mi culo, moviéndolo de arriba hacia abajo, mientras el me penetraba.

“¿No me vas a contestar? Te pregunté si te gusta, ¿te gusta como mi verga entra y sale de esa conchita tan apretada?” – insistió, elevando el volumen de su voz. Su mano abandonó mi cabello, y se dirigió a mi cuello, asfixiándome. Fui capaz asentir con la cabeza. “No, Sofi, las putas contestan con palabras, quiero escucharlo ¿te gusta o no te gusta cómo te estoy cogiendo?” – preguntó una vez más. David llevó su mano a mi boca, y retiró mi tanga de mi boca. “Siiiiii, siiiiiiiiii, me encanta como me cojeeeeeeees, aaaaaaaaaaaaaaaah… aaaaaaaaaaaaaaaaaah, nunca nadie me cogió tanto como vos” – grité entre gemidos, mientras mi cuerpo se movía descontroladamente. Con susurrarlo, bastaba, pero, sentía la necesidad de gritar. La tanga en mi boca se sentía como una prisión, ahora, por fin, mis gemidos quedaron en libertad. Rodri me volvió a sujetar de la cintura, para moderar un poco su ritmo, pero sin hacer presión, era libre de moverme como quisiera.

Yo ya gritaba sin ningún tipo de contención, había olvidado por completo la cantidad de gente que teníamos alrededor. David intentó ponerme la tanga de nuevo en la boca, pero le pedí que no lo hiciera. “Si no te molesta que la gente te escuche, a nosotros tampoco.” – dijo, mientras alejaba la tanga de mi boca. Corrió el pelo pegado en mi rostro, me agarró del mentón, y juntó sus labios con los míos, nuestras lenguas se entrelazaron, y después de unos segundos, me separé de su boca, para seguir gimiendo a gusto. Las manos de Rodri sujetaron mis antebrazos, llevando mis manos hacia atrás, y provocando que mis codos se flexionaran. David volvía a jugar con mis pechos, y creo con una mano se masturbaba, me hubiera encantado ayudarlo, pero Rodri no me dejaba.

“¿Amiga, estas bien?” – escuché, una voz femenina, muy cerca de mí. Giré mi cabeza hacia mi izquierda, y vi una joven de unos 20 años, con cara de asustada, habrá pensado que estaba sufriendo una violación. “¿queres que busque ayuda? Toda la gente que pasa te mira, pero nadie se atreve a hacer nada” – dijo la chica, recordándome que estaba en una discoteca repleta de gente. No fui capaz de contestar, no sé por qué, supongo que estaba muy ocupada recibiendo verga. La chica no se fue, quedo mirándome, y mirando a mis hombres. “Si quiere que pare, solo tiene que pedirlo” – dijo Rodri. Bajando el ritmo de las penetraciones. “¿Queres que pare, Sofi?” – preguntó. “Nooo papi... por favor, no pares nuncaaaaaaaa… aaaaaaaaah…. Dame más fuerte.... hmmmmmmmm” – exclamé, mientras movía mi cuerpo para que Rodri retomara el ritmo. La joven entendió que lo que estaba pasando era completamente consentido, y se retiró. Detrás de ella, pude ver múltiples miradas clavadas en mi cuerpo, pero no me importó, ya era demasiado tarde para que alguno de los tres se detuviera.

Rodri reanudó sus bombeos, acelerando el ritmo cada vez más. Soltó mis brazos, tomó de mi pelo, con una mano, y me nalgueó ferozmente con la otra. Primero una nalga, después la otra, causando un ardor placentero en mí, todo mi cuerpo temblaba con cada una de sus nalgadas. Una mano de David se apoderó mi cuello, asfixiándome cada vez más. Su mano libre buscó mi clítoris, masajeando intensamente, provocando que mi pelvis se moviera por voluntad propia. Su rostro pegado al mío, reaccionando a mis expresiones faciales, mordiendo su labio inferior. Mientras, yo resoplaba, gemía y gritaba, pidiendo más y más.

-Rodri: “¿Dónde queres la leche mi amor?” – mientras enterraba su verga entera dentro mío, sus huevos golpeaban mi concha, mi culo aplaudía contra su pelvis y David aceleraba los masajes en mi clítoris. Llegué a mi clímax instantáneamente, al escuchar esas palabras.

-Yo: “Hmmm… aaaaahh… llename la concha… oooooooooh… necesito sentir esa leche calentita… aaaaaaaaah… dentro de mí” – exclamé, mientras mis piernas se aflojaban, y mi cuerpo caía hacia adelante. David me sujetó entre sus brazos, mi cabeza quedó recostada en su pecho. Sentí su remera fría y húmeda, asumí que eso también fue provocado por los jugos, cuando enterró su cara entre mis nalgas, lamiendo todo mi interior. Estaba ansiosa por sentir la lechita de Rodri dentro de mí.

David: “No seas boludo, no acabes todavía” – dio unos pasos hacia atrás, moviéndome a mí también y provocó que la verga de Rodri saliera de mi interior. “Todavía falta la mejor parte” – dirigiéndose a Rodri. Y haciéndome entender, que estos hombres tenían ganas de seguir.

Rodri: “Si, es verdad, perdóname amigo, pero una vez que metes la verga en esa concha, es casi imposible parar, nunca sentí una concha tan apretad” – Mientras su cuerpo se separaba por completo del mío. Comprendí, que David, era como una especia de líder, Rodri pidiéndole perdón, por perder el control, era como si lo respetara.

David: “Si, cuando le chupé la concha me di cuenta, estaba casi virgen esta reina. ¿Cuántas veces acabó hoy? Y su concha sigue tan mojada como la primera vez que la tocamos” – comprobando eso con sus dedos. “Mira como me dejó la remera.” – añadió, mientras mostraba la gran mancha húmeda en su cuello y pecho. Ambos rieron, mientras yo intentaba recuperar mi aliento.

Ambos sujetaron mi cuerpo, guiándome para que me incorpore. “Ya sabes lo que tenes que hacer ahora” – dijo, David, a Rodri. Mi espalda quedó pegada al pecho de Rodri, el me abrazaba justo por debajo de mis pechos, para mantenerme de pie, su verga seguía dura, ahora, chocando contra mis nalgas. David ubicado delante de mí, introdujo dos dedos en mi boca, los chupé como si de una verga se tratara, después de unos segundos los retiró, y los llevó hacia mi conchita, los introdujo con agresividad, fácilmente se deslizaron hacia mi interior, pero no se sentían del todo placenteros, aún no me había recuperado de mi orgasmo ultimo orgasmo.

David notó mis gestos de incomodidad, y cambió la forma de masturbarme, sus dedos se movían muy suavemente, solamente sus yemas entraban en mí, muy lentamente. Rodri comenzó a besar de una forma muy lenta mis hombros, mi cuello y mi nuca, mientras apartaba mi cabello hacia un costado, para que no lo molestase. Sus manos apenas rozaban todo el contorno de mi cuerpo, provocando que, mi piel se erizara, y un escalofrío recorriera mi cuerpo. La actitud de ambos había cambiado por completo, el ritmo era lo más lento posible, y no aumentaba, me trataban con amabilidad, y poco a poco, estaban consiguiendo elevar la temperatura de mi cuerpo.

Unos minutos bastaron, para que mi pelvis se empezara a mover de atrás hacia adelante, provocando que los dedos se introdujeran cada vez más en mi conchita. Mi cabeza se inclinó hacia atrás, quedando apoyada en el hombro derecho de Rodri, que empezó a besar suavemente mi oreja, excitándome un poco más. Llevó su mano hasta mi mejilla derecha, y giró mi cabeza hacia él, provocando que mis labios busquen los suyos, iniciando un lento, largo y apasionado beso. Mi lengua se perdía en el interior de su boca, ocupando tanto espacio como le fuera posible, el solo usaba sus labios, su lengua apenas se movía.

Sentí como la boca de David se movía por mi cuello, a lo largo y a lo ancho, sin prisa, besando cada milímetro. Bajaba hasta mis pechos, y cuando estaba a punto de llegar a mis pezones, volvía a subir. Incliné mi culo hacia atrás, y volví a chocar con el miembro de Rodri, completamente erecto. Sentí como el deseo de verga se apoderaba nuevamente de mí. Instintivamente llevé mi mano derecha para sujetar ese miembro e iniciar una masturbación lenta, siguiendo su ritmo. Mi mano izquierda hizo lo mismo, pero con la verga de David, se notaba claramente la diferencia de tamaños, la de David ganaba claramente en ancho y en largo, más aún de lo que yo pensaba.

Un rato con un miembro erecto en cada mano, bastaron, para que, la excitación vuelva a controlar mi cuerpo. David me sujetó de los hombros, y me empujó suavemente hacia atrás. "Agarrala, Rodri." - dijo, David. Sentí los brazos de Rodri debajo de mis axilas, sujetándome. David se agachó, ubicó su boca a la altura de mi vagina, y empezó a besarla lentamente. Por instinto, levanté mi pierna izquierda, y la puse en su hombro derecho, dejándolo trabajar cómodamente. Unos segundos después, yo sujetaba su cabeza y movía mi pelvis, guiando el ritmo e intensidad de sus lamidas. David llevó su brazo izquierdo al interior de mi muslo derecho, y levantó mi pierna, guiándola hasta su hombro. Crucé mis brazos atrás de la nuca de Rodri, para poder mantener el equilibrio, y evitar caerme.

Ahora, mis dos piernas estaban enredadas en el cuello de David, y él se asfixiaba mientras chupada mi conchita, el calor de mi cuerpo aumentaba y mis gemidos David sujetó fuerte mis piernas, y empezó a levantarse, sin dejarme retirar las piernas de sus hombros, provocando que todo mi cuerpo se eleve a la vez que él. Terminó de incorporarse dando un par de pasos hacia atrás, provocando que quedáramos en la clásica posición de "piernas al hombro", con la diferencia que, no estábamos en una cama, así que, mis piernas en sus hombros, David sosteniéndome de la cintura, y Rodri de las axilas, eran lo que impedían que me cayera.

Sentí la verga bien dura de David, recorriendo la raya de mi culo, rápidamente mi mano derecha abandonó el cuello de Rodri, y se dirigió a sujetar ese falo, un leve movimiento pélvico, bastó para ubicarlo perfectamente en mi conchita, moví esa vergota de arriba abajo, abriendo mis labios vaginales, David presionó levemente y sentí esa cabezota abriéndose paso dentro de mí. Se sentía muy gorda, mi concha estaba empapada, pero, aun así, le costaba penetrarme, un calor recorría todo mi cuerpo, mientras David me trataba con delicadeza, yo estaba desesperada porque me la meta entera, pero él era consciente, que, con cualquier movimiento brusco, se podía pasar del placer al dolor.

La penetración era muy lenta cada vez un poco más profunda. Metía un poco, paraba unos segundos, retiraba hasta su glande, y volvía a meter un poco más. Estuvo así hasta conseguir meterme un poco más de la mitad de su verga. Luego, fue aumentando poco a poco el ritmo poco a poco, yo misma me encargaba de apretarme las tetas y masajear mi clítoris, me sentía en el cielo, nunca me habían dado tanto placer, una vez más, olvidé por completo donde estábamos, cerré los ojos, y solo me dediqué a disfrutar de esa vergota, mientras gemía como una verdadera putita. David me cogía a toda velocidad, yo ya estaba cerca de otro orgasmo, y mis hombres lo notaron enseguida.

"Todavía no, Sofi" - dijo, Rodri. Mientras caminaba hacia David, como si yo no estuviera en medio de ellos. Tuve que retirar mis piernas de los hombros de David, ahora él, las sujetaba a cada lado de su cuerpo. Rodri sujetó mis brazos y los dirigió hacia el cuello de David. "Agarrate bien" - agregó. David me alzaba en el aire, y su verga nunca había salido de mi conchita, en mi espalda sentía el pecho de Rodri, pegado a mí, apretándome contra David. No podía tocar mi clítoris, ni mis pechos, pero ahora yo tenía el control de las penetraciones, así que empecé a saltar encima de esa verga, logrando que cada vez se meta más profundo. Quería metérmela toda, y llegar a mi último orgasmo de la noche.

"Que concha tan apretadita mi amor, pareces virgen " - susurró David, en mi oído.

"Aaaaah.... nunca me metieron una verga tan gruesa, papi, ahhhhhhh... hmmmmmm." - contesté, entre gemidos.

"Y todavía no te la metí toda." Contestó David.

"Ahhhhh... siiiiii... métemela toda... por favoooor… ahhhhhhh." - Grité, desesperada.

"Vos tenes el control" - Susurró.

De pronto, sentí las manos de Rodri en mi culo, empujó hacia arriba levemente, con la mano izquierda abrió mi culo, y con la mano derecha sujetó su miembro, ubicando su verga perfectamente en mi ano.

"Dale Sofi ¿qué pasó? ¿no querías meterte toda la pija de David? Solo tenes que bajar, no es tan difícil" - dijo Rodri. Estos hombres cumplen cada palabra que dicen, me habían avisado que me querían romper el culo. Quería saltar desenfrenadamente en la verga de David, y provocar que me taladre desenfrenadamente, pero tenía miedo de la verga amenazando mi culito. Una vez más, la calentura me ganó, comencé a bajar lentamente, la verga en mi concha me penetraba sin problemas, mientras que la de mi culo ejercía presión, pero no conseguía entrar.

Yo comenzaba a aumentar el ritmo, y disfrutar una vez más de la verga de David, mientras que la verga de Rodri no conseguía entrar. Rodri se dio cuenta de esto. Llevó una mano a mi boca, y me hizo chuparle dos dedos durante unos segundos, luego los hundió en mi garganta, provocándome arcadas. Retiró su mano empapada y pude sentir como lubricaba su verga, la ubicó una vez más en mi ano. Sabía lo que iba a pasar ahora, si seguía bajando, pero no me importó.

Tenía un buen pedazo de verga metida en la concha, pero quería más, seguí bajando lentamente, y ahora sí, sentí como la cabeza de la verga de Rodri, se abría paso en mi culito. La verga en mi concha me daba tanto placer, quería clavármela toda. Pero, la verga en mi culo, me causaba un poco de dolor. Bajé un poco más, mi culito se dilataba y la cabeza entró por completo. Rodri soltó su verga, y llevó su mano derecha a mi culo, ahora ambas manos se dedicaban a abrir mis nalgas, al mismo tiempo, me empujaba levemente hacia arriba, y luego me dejaba caer, provocando que ambas vergas entren un poco más dentro de mí.

Poco a poco, el dolor en mi culo se fue transformando en placer y al cabo de un rato, yo me movía con más libertad, provocando que ambas vergas entraran y salieran con más intensidad. Se sentía increíble, ambas vergas penetrándome al mismo tiempo dentro de mí. Rodri me levantaba del culo con ambas manos, y luego yo me dejaba caer, clavándo sus miembros cada vez más adentro de mí, ellos.

"Como te encanta la verga, puta" - decía Rodri, mientras apretaba mi culo y movía su pelvis desesperadamente. Yo respondí aumentando el nivel de mis gemidos, y cabalgando lo más rápido que pude. "Te voy a llenar el culo de leche" - agregó, mientras su lengua empezaba a jugar con mi oído derecho. Ambas vergas se enterraban por completo dentro de mí, dándome un placer desconocido, Rodri mordisqueaba mi hombro derecho, y David besaba mi boca, yo era incapaz de responder sus besos, solo era capaz de gemir mientras él metía su lengua en mi boca.

Rodri tomó el control, comenzó a mover mi culo de arriba hacia abajo, logrando un ritmo más rápido que el que yo tenía, su respiración se aceleraba y su cuerpo se contraía levemente. Arqueé mi espalda, incliné mi cabeza hacia atrás y me recosté en su hombro. "Ayyyy, así, así... aaaaaahhh... cójanme bien duro... aaaaah, no paren nunca... aaaaaaaaaah" - supliqué. David aprovechó para chuparme las tetas, iba de una a la otra, succionando desesperadamente, mientras me penetraba a un ritmo perfecto.

Las uñas de David se clavaron en mis nalgas, me enterró la verga hasta el fondo, y sentí como descargaba su leche calentita en mi culito, acompañadas de un quejido de placer. Largó dos grandes chorros de semen, se detuvo un instante, volvió a bombear un par de veces más, haciéndome acabar a mí también. Rodri y yo nos quedamos quietos por un momento, sentía como su verga se deshinchaba dentro de mi culo, y nuestras respiraciones volvían a la normalidad, mientras tanto, David seguía bombeando mi conchita como loco.

Rodri retiró su pija de mi culo, y sentí como el semen chorreaba, hasta tuve la necesidad de pujar, para que salga todo el líquido posible. David también retiró su pija y soltó mis piernas, que piernas se sentían adormecidas, de estar tanto tiempo flexionadas, me costaba mantenerme de pie.

Me coloqué bien mi vestido, bueno, lo mejor que pude. Agradecí a los chicos por el maravilloso momento, y les pedí que me ayudaran a buscar a mi novio.

- David: "No Sofi, yo todavía no acabé, y quiero probar este hermoso culo que tenes." - mientras me apretaba el culo con ambas manos

- Rodri: "Yo voy a buscar a el cornudo, mientras ustedes esperen por acá" - y se retiró

- Yo: "Por favor David, ya estoy muy cansada, y tu verga es demasiado para mí culo"

- David: "Vos misma nos lo dijiste, Sofi. 'Soy toda suya, háganme lo que quieran, cójanme bien cogida.' Yo te quiero coger el culo, no me podés decir que no ahora." - mientras se ubicaba en mi espalda, juntaba sus manos en mi panza y me empujaba hacia él, haciéndome sentir toda su verga en mi culito.

- Yo: "Por favor, te doy mi número y coordinamos para otro día."

David: "No va a haber otro día, mi amor, ya te lo advertimos. Dale, dejate llevar por la música, una última vez."

Comenzó a menear su cuerpo, y yo decidí dejarme llevar, imitando sus movimientos, me sentía en deuda con él, una sensación muy extraña, pero no quería dejarlo insatisfecho. Ambos nos movíamos al ritmo de la música, su miembro seguía fuera de su pantalón, pero mi vestido ahora estaba bien ubicado, así que no había tacto directo. Me fue llevando poco a poco entre la multitud, sin movernos mucho de donde estábamos. Me sentía observada por todos, era consciente que mucha gente había visto como me cogieron en ese rincón.

Rodeados de gente una vez más, David llevó su mano derecha a mi culo, y comenzó a levantar mi vestido, dejó mi culo desnudo una vez más, e inmediatamente sentí su glande haciendo presión en mi ano, que seguía húmedo y dilatado. Introdujo fácilmente la cabeza dentro de mi ano, agarró mi vestido nuevamente y lo bajó, hasta que el vestido chocó con su verga, y no pudo bajarlo más, dejándome medio culo desnudo.

Terminó de acomodar mi ropa, me volvió a enredar con sus brazos, y me empujó hacia él, enterrándome un buen pedazo de carne. Sentí un dolor terrible, su verga era muy gruesa y mi culito parecía desgarrarse, mis ojos se llenaron de lágrimas, y mordí mi labio inferior para gritar lo menos posible. Me comenzó a coger al ritmo de la música, sus movimientos provocaban que la mitad de su verga entrara y saliera. Llevó una mano a mi cabello, y tiró de él, provocando que mi espalda se arqueara y su boca quede pegada a mi oído izquierdo. "Relajate, mi amor, sino, esto va a ser muy difícil. Intentá pensar en otra cosa, sólo estamos bailando." - susurró. Obedecí sus órdenes, y comencé a menearme lentamente, intentando que mi culo no me duela tanto.

Los movimientos circulares provocaban que su verga se abriera paso, cada vez más adentro. Mi ano nunca se acostumbraba a semejante tamaño, el dolor era constante, y no estábamos cogiendo, simplemente bailábamos, mientras tenía su verga en el culo, él no iba a acabar nunca si seguíamos así, y yo quería que él acabara lo antes posible. Intenté olvidar el dolor, me incliné hacia adelante, apoyé mis manos en mis rodillas, y empecé a mover mi culo de arriba hacia abajo, él se movía levemente de atrás hacia adelante y ahora sí, su verga taladraba mi culito con más facilidad, mi ano cedía de que poco.

Luego de un rato así, con penetraciones lentas, pero profundas, el dolor iba disminuyendo y mi excitación iba aumentando. Instintivamente, llevé mi mano derecha a mi clítoris, y comencé a masajearlo. Mientras mas más me tocaba, más me calentaba, y más rápido me movía. David se percató de mi calentura y aprovechó, me sujetó de la cintura, enterró un poco más su verga y empezó a coger mi culo a un buen ritmo, pero sin enterrar toda su verga. Unos minutos más tardes, era yo quien se movía hacia atrás, provocando que su verga se fuera metiendo cada vez más. Hasta que, David sujetó mis hombros, y me levantó, mi espalda quedó pegada a su pecho, y su verga no se retiró ningún centímetro de mí. Me abrazó con ambas manos, por la altura de mi pelvis. “Creo que ya estás lista, Sofi.” – susurró.

Me apretó contra su cuerpo, y movió su pelvis hacia adelante, su verga se clavó entera en mi culo, solté un grito de dolor e intenté zafarme, pero sus manos me sujetaron firmemente, más me intentaba zafar y más me dolía, así que decidí dejar de forcejear y relajarme. Al verme relajada, David dejó de apretarme contra su cuerpo, y empezó a retirar lentamente su verga, hasta que solo la cabeza quedó dentro, pensé que volvería a clavármela entera de nuevo, pero no lo hizo, simplemente se quedó quieto. Fui yo ahora, la que después de unos segundos, comenzó a moverse hacia atrás, lentamente, enterrándome esa verga por completo. “Así me gusta, putita, que me hagas caso en todo, aunque no te lo diga.” – volvió a susurrar, y volvió a cogerme a un ritmo constante, masajeaba mis tetas por encima del vestido, mientras me susurraba lo puta que era. Afirmaba que nunca habían cogido a nadie en medio del boliche, muchas aceptaban ir a su apartamento, pero, sin dudas, yo era la más puta que había conocido.

Luego de un rato de penetrarme sin cesar, su mano derecha buscó la mía, la abrió, y me dio mi tanguita, que seguía toda húmeda. “Esto es tuyo, me lo iba a quedar, pero tengo una mejor idea, ya te vas a dar cuenta cuando llegue el momento.” Pensé que era para metérmela en la boca, y silenciar mis gemidos, una vez más, pero no lo hice. El dolor ya era casi inexistente, ahora si podía disfrutar mucho de semejante verga en mi culo, hoy fue mi primera noche de sexo anal, y ya lo estaba disfrutando como se debía.

“Hola, mi amor, al fin los encuentro.” – escuché la voz de mi novio, mientras me apoyaba una mano en el hombro izquierdo, mi cuerpo se paralizó, y la piel se me erizó, David retiró las manos de mis tetas rápidamente, pero lo que no retiró fue su verga. “Veo que siguen bailando, no te cansas más vos eh.” – prosiguió, mi novio.

Mi novio estaba ubicado justo frente de mí, imaginé que solo nos veía bailar, y no vi por donde había llegado, tenía una sonrisa en la cara, así que supuse que no había visto como me estaba cogiendo David. “Ooh... Ooohhh, Hola bebé, ya sabes que me gusta bailar toda la noche, aaaaahh… menos mal que estaban conocimos a estos chicos, hmmmm… sino, no tenía con quien bailar.” – le dije, disimulando mis gemidos como podía, mientras lo abrazaba y ponía mi boca muy cerca de la suya. “Perdón amor, sabes que yo no soy muy bueno bailando, además hoy estoy muy cansado, debe ser por el viaje, no sé.” – respondió, mi novio, mientras me daba besos cortitos y ponía sus manos alrededor de mi cuello. “Bueno, hmmmm… te perdono si bailas un rato con nosotros.” – le respondí.

Gastón pegó su cuerpo al mío, estiró sus manos por encima de mi hombro, saludó a David sonriéndole y agradeciéndole por bailar conmigo tanto tiempo. “Es un placer bailar con tu novia, Gasti, sin dudas es la mejor compañera de baile, se mueve increíble.” – Alzó la voz, David, para que mi novio pueda escuchar. “Si amigo, es la mejor moviéndose, y no solo cuando baila.” – contesto, el boludo de mi novio. David retiró las manos de mi cuerpo, y las llevó hasta el cuerpo de mi novio, lo abrazó como pudo, y lo apretó hacia nosotros, quedé aplastada entre ambos cuerpos y lógicamente, la verga de David una vez más, enterrada en lo más profundo de mi ano.

Ya no sentía dolor, solo placer y el morbo de tener adelante a mi novio, me excitaba aún más. Lo besé, para ahogar mis gemidos, él me respondió el beso, con mucha lengua, mientras su pierna derecha rozaba con mi conchita desnuda y sus movimientos me apretaban contra el cuerpo de David, que ya me penetraba sin descaro. Necesitaba agarrar la mano de mi novio, y llevarla a mi concha, que me masajee el clítoris y llegar a mi orgasmo. Pero, tendría que explicarle a mi novio, porque no tenía puesta mi tanga. Así que, decidí agarrar las manos de mi novio, y las llevé a mis tetas, que empezó a masajear y apretar, ahora sentí más libertad para gemir, e incluso algún soltar un grito de placer cada tanto.

David no paraba de cogerme, y me parecía que ya estaba a punto de llenarme de leche, pero, yo necesitaba acabar, no quería quedarme caliente, así que me decidí. Me agaché, simulando que me estaba sacando la tanguita, que ya tenía en mi mano derecha. La verga de David se zafo de mi culo, esperé unos segundos y volví a levantarme.

- Yo: “Perdón amor, pero con tus besos me mojo toda, me molesta la bombacha.” – le dejo mi tanga en la mano.

- Gastón: “Hmmm ¿segura? Yo creo que David es la causa de esto, no yo.” – olfatea la tanga.

- Yo: “Y bueno, eso pasa por dejarme sola toda la noche, aaaaah...” – mientras sentía como David me metía la verga en el culo de nuevo.

- Gastón: “Bueno, hay que darle su premio al que se lo merece ¿no?” – amenazando con darle la tanga a David.

- Yo: “A mí no me importa quien la tenga, me la saqué para que no me moleste.” – mientras meneaba mi culo.

- Gastón: “Toma David, por portarte tan bien con Sofi, te lo quiere regalar.” – y le da mi tanguita.

- David: “Que lindo regalo, Sofi, muchas gracias.” – se lo guarda en el bolsillo y me da un beso en el cuello.

-Yo: “Hace mucho no disfrutaba tanto una noche, te lo mereces. Ahora, sigamos bailando, oooh… por favor.” – Poniendo un tono de puta. Instantáneamente David comenzó a penetrarme nuevamente.

Mi novio se pegó a mí una vez más, y empezó a besarme, yo volví a fingir bailar al ritmo de la música, mientras disfrutaba de la verga de David. “¿Te acordas como conocimos a David? Él estaba mirando tu cuerpo mientras vos bailabas para mí, yo creo que se merece mirar de cerca ahora ¿no?.” – dijo, mi novio. “Lo que a vos te calienta, a mí también”- Le contesté, recordándole una frase que él me había dicho al principio de la noche.

Gastón terminó por levantar mi vestido, dejando todo mi culito y mi conchita al aire libre. “Que hermoso, toda la noche esperé para volver a ver ese culo.”- Dijo, David, mientras lo apretaba con ambas manos, y no dejaba de penetrarme.

Mi novio dirigió sus manos también a mi culo, se chocaron con las de David. “A mí me gustan más su par de tetas.” – dijo, mi novio, mientras agarraba las manos de David, y las dirigía hasta mis tetas. Apoyó una mano en cada pecho, por encima del vestido, y luego corrió el vestido, dejando mis tetas en contacto directo con las manos de David. David pellizcó mis pezones, con fuerza y luego comenzó a masajear en forma circular, mientras, mi novio, llevó sus manos a mi concha, vio lo mojada que estaba e inmediatamente introdujo dos dedos en mi vagina, mientras masajeaba mi clítoris con la otra mano.

Agarré la cabeza de mi novio, y lo guie para que me chupe las tetas, David entendió el mensaje, y levantó mis pechos para que mi novio llegue con más facilidad. Todo mi cuerpo comenzó a temblar, y mis gemidos se convertían en gritos de placer. “Ayyyy… ahhhhhhh… así mi amor… si… más rápido… aaaaaaaaaah…” – Exclamé, dirigiéndome a David, que aumento el ritmo de sus penetraciones lo más que pudo, haciendo exactamente lo que yo le pedía. Mi novio pensando que le hablaba a él comenzó a masturbarme mas rápido, aumentando la velocidad de sus dedos, y el masaje en mi clítoris.

David soltó mis tetas, para sujetarme de mis hombros, y me empujó hacia adelante, provocando que quedara inclinada hacia adelante, mi novio se deprendió de mis tetas y mi cabeza quedó apoyada su hombro. Si mi novio miraba hacia abajo seguro podría ver como la verga de David se perdía en mi culo, así que agarré su cabeza, y la gire hacia mí, para empezar a besarlo. Mis piernas comenzaron a temblar nuevamente, mis caderas a moverse de adelante, hacia atrás de manera descontrolada, mis músculos se tensaron, y una especia de electricidad recorrió todo mi cuerpo, nunca me había corrido de esa forma. Mi novio retiro sus dedos de mi concha, notando que ya había llegado a mi clímax. Posó sus manos en mi rostro y no dejó de besarme.

Noté como se contraía el cuerpo de David, y estaba lista para recibir la leche en mi culito, pero de pronto, David retiró la verga de ano, y la enterró rápidamente en mi vagina, entera, de un tirón, descargó un gran chorro de semen, que inundó toda mi conchita, me retorcí de placer una vez más, mordí los labios de mi novio para evitar gritar de placer. David dejo unos segundos la verga entera en mi interior, y luego la retiró, su leche comenzó a chorrear por el interior de mis piernas. Entre ambos acomodaron mi vestido, mientras yo me recuperaba.

- David: “¿Gasti, no viste a Rodri?”

- Gastón: “Si amigo, si el me encontró a mí, y me dijo dónde encontrarlos a ustedes. Me dijo que iba al baño y por algo de tomar.”

- David: “Ah bueno, igual ya nos vamos, ahora lo llamo, no pasa nada.” – mientras agarraba su celular, y miraba.

- Gastón: “Dale David, si nosotros también ya nos vamos, además ya debe estar por cerrar esto.” – mirando la hora en su reloj.

- David: “Si esto en media hora cierra, igual, estaría bueno que vengan a nuestro depa, tomamos algo y la seguimos pasando bien.” – dándome una fuerte nalgada por encima del vestido.

- Gastón: “No amigo, ya está, no lo tomes a mal, pero no somos siempre así, solamente quisimos jugar un poco, y divertirnos en nuestras vacaciones. La pasamos bien, pero no queremos que el juego se convierta en algo serio.” – contestó mi novio. Esta vez no me miró, contestó por su cuenta, sin preguntarme a mi si yo quería. Pobrecito, ni sospechaba de la tremenda cogida que me dieron estos 2 en toda la noche.

- David: “Dale Gasti, disculpame, pensé que eran otro tipo de pareja.” – sacando la mano de mi culo.

- Gastón: “No, solo estábamos jugando, dándole un poco de chispa a la relación. Dame tu número igual, me cayeron muy bien los dos, por ahí podemos coordinar para juntarnos otro día.” – mientras le alcanzaba su celular.

- David: “No tranqui, nosotros mañana ya nos volvemos a Santa Fe. Nos vemos chicos, la pasé muy bien esta noche.” – estrechó la mano con mi novio, y me dio un beso en la mejilla, muy cerca de mis labios.

- Gastón: “Nos vemos David, saludos a Rodri, cuídense.”

David se alejó entre la multitud, y le pedí a mi novio que me acompañe al baño. “Qué raro estos chicos, no tenían mucho acento de santafesinos.” – me dijo, mientras llegábamos al baño. “No se amor, no sé cómo hablan los santafesinos. Espera acá, podes ir pidiendo el Uber.” – Le pedí mi bolso, y entré al baño, oriné y luego me acomodé mi pelo y mi maquillaje. Miré mi celu, y había un mensaje de Ale, lo vi solo desde la barra de notificaciones. “Perdón, Sofí, me encantaría haber pasado toda esta noche con vos, la estábamos pasando muy bien, creo que te voy a esperar despierto.” Junto con una foto, que no abrí.

Salí del baño, y me reuní con mi novio, salimos apurados porque el Uber ya estaba a unas pocas cuadras. Nos subimos en el coche, y yo me dormí casi al instante, recuerdo a mi novio seguir hablando de Rodrigo y David, pero yo no prestaba mucha atención a lo que decía, estaba muy cansada. Gastón me despertó a unas pocas cuadras de nuestro hotel. “Amor, amor, dale que ya estamos por llegar” – decía, mientras me zamarreaba el hombro izquierdo.

Abrí mis ojos, desorientada, hasta recordar donde estábamos, miré a mi novio, luego miré al chofer, que tenía la vista clavada en el espejo retrovisor. Recordé todo lo que había pasado esa noche y que yo me encontraba sin ropa interior, sentí una brisa en mi entrepierna y noté que mis piernas estaban más abiertas de lo normal, ya que mi pierna izquierda, estaba encima de la pierna derecha de mi novio. Llegué a pensar, que este imbécil, estaba jugando a mostrarle mi concha al chofer, pero al llegar, no le di más importancia al tema.

Subimos a nuestra habitación, fui al baño directamente. Llené la bañera, mi plan era darme una ducha rápida y luego acostarme, pero, estaba tan cansada, que me quedé dormida en la bañera.