Lucía cornea a su marido en su aniversario (2)
El ascensor se detiene y el silencio se rompe con un toque audaz. Mientras su marido duerme a metros de distancia, Lucía descubre que el viaje de aniversario será mucho más que un paseo turístico. La tentación llama a la puerta 407, y esta vez, ella decide no abrir solo para su esposo.
Cuando llegamos a nuestro primer destino, bajamos del Bus y Jon nos repartió la llaves de las habitaciones. Subiríamos a dejar las cosas y podríamos ir a desayunar con los demás miembros de la excursión.
Habitación 406, dijo Jon mientras acercaba la llave a Pedro. Tu habitación 407 chaval, le dijo a Julen sonriéndole. ¡¡Le había puesto justo en la habitación de al lado el muy mamón!!! Ahí tenéis el ascensor. Piso 4°.
Subimos al ascensor acompañados de una pareja mayor. Julen no hacía más que mirarme y sonreír mientras Pedro estaba enfrascado en su móvil.
Julen se movió ligeramente quedando su brazo detrás de mi, y sin ningún pudor puso su mano en mi trasero sin que nadie se diera cuenta. Me dio un vuelco el corazón. El niño jugaba fuerte y no se cortaba ni un pelo teniendo a mi marido pegado.
Yo correspondí su atrevimiento moviendo ligeramente el trasero contra su mano, mostrando mi aprobación a su gesto.
Las puertas del ascensor se abrieron y un largo pasillo apareció. Julen nos dejó salir primero y nos siguió detrás. Estaba seguro de que me miraba el culo, ese mismo que había estado tocando hacia un momento y que horas antes había sujetado en un autobús mientras me estaba follando su enorme verga.
Al entrar en la habitación, Pedro se abalanzó sobre mí.
-Quiero follarte -me dijo.
Yo tenía miedo de que notará toda la leche de aquellos hombres dentro de mí. Necesitaba ducharme.
-Espera cariño. Estoy muy sudada.
- Y yo muy cachondo de verte con este vestido que tanto me pone. No tardaré.
Sabía que no sería fácil eludir la situación, así que me puse de rodillas, bajé la bragueta y empecé a comerle la polla. Con un poco de suerte, correría y yo podría ir a la ducha. Me desabroché los botones y le llevé una mano hasta mi pecho. Mientras, las escenas vividas en el baño con mis nuevos amigos me asaltaban continuamente y, por momentos, notaba cómo aceleraba la mamada inconscientemente recordando esas pollas. En cosa de dos minutos se vino en mi boca. Le miré y, sonriendo me tragué su leche y me fui al baño mientras el se quedó tumbado y relajadito en la cama.
Bajamos a desayunar al buffet del hotel y, al poco tiempo Julen y Jon bajaron y se sentaron en una mesa cercana de tal manera que los tres nos veíamos perfectamente. No hacían más que hablar, sonreír y mirarme. En más de una ocasión, se me escapaba alguna sonrisa que trataba de controlar rápidamente.
Me levanté a llenar mi plato y Jon se puso a mi lado, pegó su hombro a mí y, de la bandeja de los huevos cocido depósitó un en mi plato.
-Quiero que te lo comas y me mires, me dijo, y quiero que lo hagas cuando esté tu marido sentado en la mesa.
No supe qué decir. Simplemente callé.
Ya en la mesa y con Pedro delante, parti el huevo y, mirando a su mesa me lo introduje en la boca. Jon le dio una palmada en el hombro a Julen y ambos rieron.
Entonces, Julen me hizo un gesto con la cara señalándome unas mesas con frutas. Se levantó y se dirigió a ellas. Yo me levanté y fui hacia donde estaba él. Igual que Jon, se arrimó a mí y me puso un plátano en el plato.
-Esto da mucho energía -me dijo en voz bajita.
Me senté en la mesa y, al igual que había hecho antes, les miré mientras me introducía el plátano en la boca y me lo comía a pequeños mordiscos. Me encantaba jugar con ellos y que Pedro estuviera delante añadía un punto morboso a la situación que me estaba haciendo latir el coño.
En un momento cuando Pedro se levantó a servirse algo, Julen se acercó a mí mesa y de manera disimulada me dejó un papelito. En él, estaban anotados su teléfono y el de Jon. Debajo había dibujado un corazón una sonrisa y una polla erecta y curvada hacia arriba. Rápidamente guardé el papel en el bolso y en cuanto tuve oportunidad los guardé en el móvil. Escribí a ambos. Julen me puso un corazón y Jon un dedito para arriba.
A las 11 salimos a conocer el pueblo a pie y un mercado que tenía, después teníamos libre para comer y Pedro y Yo aprovechamos para caminar un poco más y encontrar un lugar para comer. Después, cuando llegamos al hotel, Pedro se tumbó en la cama y cerró los ojos.
-Voy a aprovechar para dormir un rato este par de horas que a las 18:00 tenemos más pateo.
-Vale cariño -le dije mientras sacaba el móvil y escribía a mi niño.
*Hola Julen, soy Lucia. Este es mi número.
En el WhatsApp, Julen aparecía en linea.
*Hola!!! Le estaba mandando las fotos a mi amiga. Recuerdas?
En ese momento me apareció una de esas maravillosas foto pollas en mi móvil. Miré a Pedro y al verle dormido, Le di a descargar...
Madre mía, eso había estado dentro de mi coño hace pocas horas. Borrarlo me daba no sé qué, pero ahí no podía quedarse.
*Tu qué haces?
*Nada, Pedro se acaba de echar la siesta y yo me aburría y por eso te escribo.
*Ven para acá.
*No jodas, estás loco?
*Loquísimo.
No podía creerme lo que m había puesto. En la habitación de al lado estaba mi yogurín con su pollón y aquí mi marido semi roncando... Solo el pensar en follar con Julen de nuevo me hacía palpitar el coño.
*Voy un momentín pero vuelvo enseguida
*Te abro.
Le dejé una nota a Pedro en el que decía que me iba a dar una vuelta y que me escribiera al despertarse y salí sin hacer ruido. La puerta de la 407 estaba entreabierta. Me aseguré de que el pasillo estuviera vacío y entré cerrando detrás. Oí el agua de la ducha. No puede ser, ¿se había metido en la ducha? Efectivamente.
Me asomé tímidamente y le vi atraves de la mampara de cristal; ahí estaba debajo del agua. El agua le caía por el cuerpo y no pude dejar de fijarme en su polla y el efecto que hacía el agua sobre ella creando un chorro hacia fuera como si estuviera meando agua... O echando un chorro infinito de lefa.
Me hizo señales para que me acercara.
-Metete
-Estás loco? Pedro me puede llamar en cualquier momento
-Que te metas coño.
Joder con el niño, era algo irresistible. Me desnudé rápidamente y me metí debajo del agua ¿Qué estaba haciendo?
En cuanto entré nos fundimos en un abrazo y estuvimos comiéndonos la boca no sé cuánto tiempo. Con lo alto que era me encantaba sentir mis pechos contra su abdomen y su enorme miembro cogía fuerza justo debajo de ellos.
Se separó cogió la esponja, la enjabonó y comenzó a pasarmela por la espalda mientras volvía a pegarse a mí y comerme la lengua mientras yo apretaba con fuerzas sus duras nalgas. A ratos incluso le clavaba un poco mis uñas y, lejos de molestrale, hacia que me besara con más intensidad. Fueron unos minutos eternos en los se mezclaba la pasión y el morbo de estar teniendo sexo con ese niño de veintipocos en el baño de un hotel a escasos metros de los ronquidos de mi marido.
Cada vez notaba más presión de su polla contra mi abdomen. Me llevé la mano a la espalda y cogí un poco de jabón. Me embadurne el canalillo y, agarrando su polla casi dura la coloqué entre mis pechos y lo apreté con ellos. Dada su longitud me resultaba muy fácil lamerle el capullo mientras lo masajeaba con mis pechos. El se dejó caer ligeramente hacia atrás y yo me empeñé más en mi movimiento. Me encantaba sentir su polla entre mis pechos y lamer su capullo húmedo y salado me estaba volviendo loca. No quería parar de lamer y chupar pero también disfrutaba viendo su cara, así que tenía que alternar mis ganas de chupar con mirar su cara porque me excitaba muchísimo ver su rostro desencajado por el placer que le estaba proporcionando. Hubiera continuado mucho más tiempo, pero de repente, sino mi móvil. En la pantalla pude ver que era Pedro.
-Tengo que irme, tengo que responder.
Intenté salir para coger el móvil, pero Julen me agarró del brazo y me empujó contra la pared de la ducha.
-no te puedes ir así.
En el fondo, estaba de acuerdo.
Me giró y me puso de espaldas a él. Sujetó mis codos y noté como su polla, que había estado trabajando con tanto cariño, se coló entre mis piernas. Entonces me soltó un brazo y colocó su capullo a la entrada de mi coño y fue introduciendolo lentamente.
El placer empezó a invadir mi coño.
-No tardo, te lo prometo.
Cuando tuve su miembro dentro empezó a moverse suavemente, a un ritmo constante. Llevó una de sus manos a mi pelo y recogiéndolo hizo una coleta. Teniéndome bien sujeta por el pelo, llevó su otra mano hasta uno de mis pechos. Notaba cómo su torso se pegaba a mí y con cada metida su pecho me empujaba un poco más contra la pared húmeda de ese baño. Poco a poco su ritmo fue aumentando y comenzó a jadear. Viendo que su leche estaba subiendo me llevé la mano a mi clítoris y comencé a masajearlo al ritmo de sus envestidas... El agua caliente corría y el vapor lo llenaba todo, nuestros sudores se mezclaban con la humedad del ambiente en nuestra piel. Mi orgasmo también llegaba y sin darme cuenta empecé a pedirle más:
-más Julen, más, más fuerte mi niño. Dame fuerte con tu rabo.
Julen no dudó en arremeter su estaca en mi coño con más fuerza, casi me tenía en volandas cuando su jadeo se hizo más fuerte aún.
-Toma mi leche, tomala, la quiero toda dentro de tu coño.
-Dámela, por favor, dámela toda. La quiero toda dentro.
Julen me apretó más contra la pared. Noté cómo tiraba de mi coleta con fuerza mientras con su brazo me apretaba contra la pared obligandome a girar el cuello hacia él. Me metió la lengua en la boca mientras cerraba su mano sobre mi pecho y de solo notar que empazaba a correrse dentro de mí un enorme orgasmo me invadió.
Estuvimos en esa posición unos instantes hasta que levantó su peso de mi espalda, sacó su polla de mi coño y ayudó a incorporarme.
Me giré, miré hacia sus ojos y le llevé bajo el grifo que corría para quitarnos el sudor. Bajé hasta su polla y me la metí entera en la boca. Aunque el agua corría sobre ella apretandola y succionando el sabor salado llegaba a mi boca.
Cuando quedo sin nada dentro, salimos y me ayudó a secarme. Mientras me vestía me enchufó con el secador lo mejor que pudo.
-Vaya pelos me estás dejando -le dije sonriendo.
El sonreía y me daban ganas de comerle entero esa boca de nuevo pero el móvil volvió a sonar y colgué. Le escribí un WhatsApp.
*Perdona cariño, me estaba probando ropa en un comercio aquí al lado. En nada llego al hotel.
Acabé de secarme y salí de la habitación no sin otro largo beso mientras me preguntaba ¿Cuándo, dónde y cómo volvería a probar esa lengua?
-Te compraste algo, cariño?
-No, la verdad es que era por hacer tiempo.
A las 18 dimos una vuelta por el pueblo con el grupo. Visitamos un par de lugar históricos y nos dieron tiempo libre para cenar. Pedro y yo paseamos y volvimos al hotel. Sabía que esa noche tendríamos sexo y así fue. Me corrí con él pero he de confesar que por esa cama pasaron varios hombres más que Pedro... Incluso pasó Lucas, el conductor del autobús y cuando pasó le pedí a Pedro que me introdujera un dedo en el culo. Fue en ese momento en el que me corrí.
Al día siguiente, cuando me levanté, tenía un mensaje de Jon.
*Pasa un minuto por la 415.
*SERÁ 1 MIN DE RELOJ. - Le puse.
Aproveché cuando Pedro se metió en la ducha. Me acerqué un momento y llamé a la puerta.
Jon abrió y tiró de mi dentro, Cerró detrás de mi me empujó contra la puerta y empezó a marearme la tetas.
-Jon, Pedro está en la ducha, no puedo ahora.
-Será un minuto.
Me giró y me desabrochó el pantalón. Me lo bajó de golpe junto a mis bragas y empezó a lamerme directamente el agujero del culo.
-Jon por favor, ahora no. -le decía mientras notaba unos cosquilleos en la entrada del coño.
Su lengua lengua era muy larga y estaba penetrando mi ano una y otra vez mientras sus fuertes manos apretaban mis nalgas.
Entonces, se separó y noté como abría mi culo con su dedo y, cómo por arte de magia sacó de su mano un pequeño objeto de color rosa. Parecía un capullo gordo que terminaba en un botón. Lo colocó a la entrada de mi ano y entró suavemente y lo empujó hasta que quedó encajado en mi ano. Después me giró, me besó suavemente en la boca y abrió la puerta.
-Has visto como he tardado un minuto. Hoy viajarás con esto en tu culito y en cada bache del camino te acordarás de mí.
Y así fue. En esta ocasión me sentaron con una señora mayor que no paraba de hablarme. En cada movimiento brusco, mi ano me recordaba lo cerda que era. De alguna manera, mi coño estaba humedo, y si me centraba en pensar en lo que tenía en el culo se humedecía más.
Paramos a ver una iglesia gótica enorme en una ciudad costera preciosa.
Entramos al lugar en grupo y nos fuimos separando. Pedro se ensimismaba haciendo fotos y yo me fui alejando sin darme cuenta de él. De repente sentí vibrar mi móvil.
*Te espero en la sacristía. Tienes algo que es mío.
Era Jon
Busqué la sacristía. Una pequeña puerta con una cortina granate con un cartelito pequeño indicaba la entrada.
Tras asegurarme de que nadie me veía, aparté la cortina y entré. Un oscuro pasillo llevaba a otra puerta que daba acceso a una habitación vacía. "Espero que no esté el cura, pensé".
La habitación era muy pequeña y estaba llena de objetos religiosos y una mesa de piedra en uno de los laterales.
Ahí no había nadie. Saqué el móvil para escribir a Jon pero justo en ese momento entró. Le miré asustada.
-¿Te ha gustado la experiencia? ¿Te has acordado de mí? -me preguntó.
-Sí, en cada bache -dije -. ¿Quieres que te lo devuelva?
-No, aún no.
Túmbate en la mesa, boca arriba.
Dudé por un instante pero obedecí, no tendríamos mucho tiempo. Me tumbé boca arriba y él se acercó por el lado donde tenía la cabeza, me sujetó las mejillas, bajó su boca hasta la mía e introdujo su lengua. Yo empecé a succionarsela compulsivamente.
Jon llevó sus manos hasta mis pechos y comenzó a manosearlos mientras aumentaba la intensidad de sus besos. Yo me retorcía de placer y mi cadera comenzaba a moverse mientras mis piernas se rozaban dándome gusto en el clítoris con mis muslos.
Jon se separó, me agarró de las axilas y me llevó hasta el borde de la mesa.
-Un poco más, preciosa.
Tiró de mi hasta que mi cabeza quedó colgando hacia atrás.
Entonces, boca abajo, vi cómo se desabrochaba el pantalón y sacaba sus enormes huevos.
-Es hora de almorzar.
Jon acercó su escroto hasta mi boca y empecé a lamerlos sin piedad. Chupar, lamer, succionar. Una y otra vez movía mi boca de un huevo a otro lo mejor que podía. La postura no era cómoda, pero mis ganas de almorzar esos huevos hacía que la comodidad pasara a un segundo plano.
Entonces, se retiró y se desabrochó el pantalón mientras yo aprovechaba para recomponerme.
-Espera, que no he terminado. Ponte como estabas.
Jon me endiñó su polla ya empalmada en la boca. Sus huevos me daban en la nariz y en los ojos yblos cerré. Estando boca arriba y con la cabeza colgando mi garganta era más cortita y pronto noté su capullo al fondo. Simplemente dejó su polla metida y me agarró los pechos. Yo empecé a mover mi lengua y a succionar lo que podía. Aunque no había mucho movimiento, pronto el sabor salado impregnó mi lengua. De pronto, Jon empezó un suave vaivén, fuera, dentro, fuera, dentro...
Su velocidad aumentaba por momentos y su ímpetu frenaba mis arcadas. Yo solo intentaba rodear de la mejor forma posible su polla para darle el máximo placer posible, algo nada sencillo en esa posición. Cada vez me daba más fuerte y sus manos me aparentaban con más vigor las tetas hasta que decidió desabrocharme la camisa botón a botón y sacarme las tetas por encima del sujetador. Con mis pezones fuera y entre sus dedos, Jon empezó a gemir y me temí lo peor. No querría por nada del mundo que se corriera sin haberme penetrado, pero en esa situación poco podía hablar. Empecé a golpearle la mano para que parara.
-¿Qué te pasa, zorra? Estaba apunto de correrme.
-Esta zorra quiere correrse también.
Jon sonrió. Se fue al otro lado de la mesa, me giró boca abajo y tiró de mis piernas hacia atrás hasta dejarlas en el suelo y mi culo a su disposición. Entonces, tiró de mis pantalones abajo y pasó sus dedos por mi coño.
-Esta empapada... Me encanta.
Pensé que me quitaría el artefacto del culo, pero no fue así. Colocó la punta de su verga a la entrada de mi coño y la empujó dentro.
Se me escapó un gemido de placer. Qué maravilla. Empezó a follarme con dureza mientras que con su mano presionaba el artefacto dentro de mi culo al ritmo de sus embestidas.
Sabía que no aguantaría mucho follándome así que llevé mis dedos a mi clítoris y empecé a frotarlo salvajemente.
-Me voy a correr en tu coño Lucia.
-¿Y no prefieres hacerlo en otro sitio? -le pregunté.
No hizo falta darle más datos; retiró el artefacto de mi culo y con una enorme facilidad introdujo su pene en mi culo. Noté como sus dedos apretaban mis nalgas y las separaban con cuidado hasta que toda su verga estuvo dentro. Empezó a darme cariño en el culo con su polla y entré metida y metida me azotaba las nalgas a su antojo. Me estaba dando un gusto enorme.
-Jon, dale más rápido por favor. Dame más fuerte.
Jon aumento aún más su ritmo, sus gemidos aumentaron de tono y sus azotes de intensidad.
-Me voy a ir -gritó-. No aguanto más.
-Echala toda en mi culo, por favor -le supliqué-. Lléname el culo de tu leche.
Los gemidos de Jon marcaban el ritmo de sus chorros en mi culo mientras un enorme orgasmo invadió el fondo de mi ano.
Sacó su polla de mi ano despacio y noté como lo volvió a taponar con el artefacto.
-Vas a llevar mi leche dentro por un tiempo -Dijo mientras sellaba mi culo.
Subí mis pantalones como pude; me temblaban las piernas.
Jon salió antes que yo. Cuando estuve recompuesta me asomé fuera del cuarto y el pasillo seguía oscuro.
Salí de aquel lugar empapada aunque mis vaqueros disimulaban bien aquel suceso. Justo cuando tomé el pasillo rumbo a la salida, una sombra crecía ante mí.
-¿Donde vas? Tu marido sigue haciendo fotos.
Era Lucas. Me giró bruscamente 180° y con un ligero empujón me metió de nuevo en la sacristía. Como me tenía acostumbrada, sus gestos eran más bruscos que los de los otros dos.
-¿Qué tal tienes el culo? Listo para que vuelva a entrar en él. -Me dijo girándome y poniéndome en la misma posición en la que había estado hacia tan poquito.
-Lucas, es que...
-Calla!!! -Dijo mientras me bajaba los pantalones.
-¿Pero qué coño es esto? ¿Un tapón?
-Cosas de Jon.
-Joder, qué cerdos sois. No pasa nada.
Lucas me levantó en volandas, me giró y me puso mirando hacia él encima de la mesa fría de piedra. Me desabrochó los botones de la camisa, y sacó mis tetas por encima de mi sujetador; acto seguido, se sacó la polla y empezó a masturbarse mientras bajaba la boca hasta mi pezón. Lo succionaba y mordía. Me separó las bragas y metió sus gordos dedos dentro de mi vagina. Alternaba mis pezones con su boca, mientras con una mano se masturbaba y con la otra me urgaba dentro del coño.
-Creo que esto está; quiero que me mires a los ojos fijamente mientras te penetró y me corro dentro de ti.
Lucas me metió su polla en mi coño que parecía una piscina. Con una mano me sujetaba el cuello por detrás y con la otra me manoseaba las tetas con vigor.
Llevé mi mano al clítoris para tocarme y en ese momento recibí un pequeño azote en la cara que me frenó en seco.
-¿Has pedido permiso?
-No -respondí con la respiración entrecortada -¿me dejas, por favor?
-Sí, así sí.
Empecé a tocarme con una mano y con almmla otra me sujeté al antebrazo de Lucas. Sus embestidas se hacían más potentes y yo aumentaba el ritmo de mi mano.
-En nada tendrás mi leche dentro.
Imagínarme con esas dos corridas dentro me volvía loca.
-Sí, llename de leche, por favor, lléname el coño de tu leche, hazlo ahora que me estoy yendo, quiero irme contigo.
Lucas me agarró con sus dedos el pezón y con el resto de la mano mi pecho con fuerza. Su mano en mi cuello tiraba hacia el con ímpetu una y otra vez y sus ojos, a los que miraba fijamente como m había ordenado, delataron su cercano orgasmo.
-Así, dame fuerte, todo lo que necesites, todo lo que quieras, mi coño es tuyo, hazlo correr.
Lucas empezó a correrse y no paraba de repetir "Qué rico Dios mío, qué mujer", "Qué rico Dios mío, qué mujer"...
Mi orgasmos fue espectacular, y el botón de mi culo aumentaba mi sensación de manera importante.
Cuando Lucas terminó, cayó rendido sobre mí. Le abracé y jugaba con su pelo mientras notaba latir su polla en mi coño. Cuando recuperó el aliento se separó de mí y mirándome a los ojos me besó tiernamente... Su brusquedad había salido en forma de leche y la tenía en mi coño.
-No puedo esperar hasta la próxima vez -me dijo.
-Espero que sea pronto, le respondí.
Salimos y busqué a Pedro y no estaba. Entoces vi a Julen.
-Si buscas a tu maridito ha salido fuera hace un rato. Estaba preocupado. Ya le he dicho que no se preocupe, que estarías a salvo seguro.
-Joder Julen...
-Calla que ya me ha contado Jon. También sé lo de Lucas... Le vi entrar justo cuando lo iba a haber hecho... Jaja... El próximo seré yo, que me toca.
-Sí mi niño, me muero de ganas.
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