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Dominaciónfeb 2025

Mi vecina me domina (45)

La puerta se abre y entra una mujer alta, musculosa y con botas altísimas que no pide permiso, sino que toma el control. Sabe que su ama Paula tiene un 'esclavo' obediente y una 'puta' atada, y esta noche no viene a jugar, viene a destruir. El dolor será la moneda de cambio y la obediencia, su única salida.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Al abrir la puerta una mujer alta y musculosa vestida de manera muy provocativa y con unas botas altísimas de tacón entró.

Hola, tu ama Paula me espera.

Por su tono de voz grave deduje que seguramente no sería una mujer como creí al principio.

Hola cariño, qué alegría de volver a verte.

Yo también me alegro mucho de volver a verte después de tanto tiempo, Estefanía. Pues mira ese de ahí es mi esclavo y está esta es Elena, una puta maricona que desea sentir y gozar como una mujer. Por eso te he llamado pues sé que este tipo de servicios te encantan.

Gracias mi amor. Voy a dejar el abrigo y si no te importa quisiera comenzar ya, con tu permiso.

La “mujer” se fue desnudando quedando su cuerpo cubierto solo con sus botas altas por encima de la rodilla.

Esclavo, desconecta la máquina ya.

Tras desconectar la máquina, Estefanía se acercó a Elena y la levantó por sus caderas dejándola inclinada y ofrecida. Al estar desnuda pude confirmar que se trataba de un transexual poseyendo una poya descomunal, gorda y grande.

Paula,¿no hay un cepo donde poder atarla?

Si claro. Esclavo amarra a Elena en el cepo.

Tomé a Elena del brazo y la coloque sobre el cepo. Con sus manos aprisionadas, su cabeza sobresaliendo y sus piernas abiertas y sujetas a las patas del cepo con unas cadenas quedó totalmente ofrecida.

Ya está mi ama Paula.

Perfecto cariño estoy deseando de empezar - dijo Estefanía.

La polla de Estefanía era descomunal y cuando la colocó a las puertas del ano de Elena, me pareció que iba a ser imposible que la penetrara.

Cariño, puede que te duela un poco pero después de un ratito te aseguro que vas a disfrutar.

Diciendo esto la polla de Estefanía intentaba abrirse paso en el culo de Elena. Le costó algunos empujones para que fuera introduciéndose en ella.

¡Que bárbaro Paula! Como me gusta haber encontrado un culito tan cerrado.

Los golpes de cadera de Estefanía hicieron que su polla se alojará por completo dentro de Elena, que más que gemir de placer lloraba de dolor por lo grande de esa polla.

Creo que me lo vas a dejar totalmente preparado, mi amor.

Después de follarse a Elena se corrió en su culo para ir a sentarse junto a Paula para fumarse un cigarrillo y besando a Paula.

Que gustazo. Hacía tanto tiempo que no me tropezaba con un culito como ese. ¿Tienes un cigarrillo?

Si toma. Tu, esclavo, no ves cómo se está derramando la leche de su culo. Sabes muy bien que no me gusta que se manche el suelo. ¡Vamos, cerdo!

Rápidamente me acerqué a Elena que aún sollozaba de dolor y chupe su culo para recoger la corrida de Estefanía. Era una leche muy caliente y de un sabor diferente. La lamí y limpié por entera.

Paula, me dejarías disfrutar de tu esclavo. Estoy muy salida y me encantaría que me dejaras hacerlo. Hace tiempo que no me tropiezo con alguien como él.

Esclavo, ¿te gustaría complacer a mi amiga Estefanía? Me dice que le has gustado mucho. Ja, ja, ja.

Como usted, mi ama Paula, ordene.

¿Has visto qué obediente es mi perro?. Sabes que te quiero mucho y por ese motivo te voy a complacer. Ahí lo tienes, disfrútalo Estefanía.

Y tu, perro, a ver cómo te comportas con mi amiga.

Ven cariño, mi cielo. ¿Por qué no te dedicas a preparar mi polla?

Me acerqué a Estefanía que se encontraba sentada junto a Paula y terminando de fumarse el cigarrillo. Al tener su polla tan cerca de mi cara pude comprobar su tamaño y eso que no estaba aún erecta. Comencé por recorrer con mi lengua todo su tronco, ensalivándola bien con el fin de que estuviera bien lubricada. Después besé todo su glande para darle unas chupadas suaves y por fin intenté que cupiera en mi boca.

¡Que lindo es tu esclavo! Mira, Paula, como me la está poniendo de dura.

Mientras seguía intentando abarcarla entera dentro de mi boca, tomó por los hombros a mi ama Paula besándose con pasión y dándose sus lenguas para ser chupadas. Paula se estaba excitando con ella y posando una de sus manos sobre mi cabeza me presionó haciendo que toda la polla penetrara en mi boca. Su tamaño me provocó varias arcadas que satisficieron a ambas.

Creo que está bien dura, ¿no te parece Paula?

Paula la apresó con una de su manos masturbándola de forma muy suave arriba y abajo, mientras yo seguía chupándosela.

Creo que la tienes bien preparada, cariño.

Estefanía se levantó y se colocó tras de mí. Paula mientras abrió sus piernas invitándome a que le lamiera su coño. Yo temblaba al sentir su polla golpear mi culo. Había visto como se follaba a Elena y aún estando deseoso de que me follara para así satisfacer a mi ama Paula, el nerviosismo se apoderó de mi.

Bueno perrita, veamos que tal te portas.

Dicho esto Estefanía hizo que notara la presión sobre mi ano.

¡Que bárbaro! Quien me iba a decir que iba a disfrutar dedos culitos bien cerrados y que sería yo la encargada de abrirlos.

Ahora la presión de su polla se fue intensificando cada vez más hasta que sentí como sus manos me cogían con fuerza y dando un empellón seco su polla penetro mi culo hasta el fondo. El dolor se hizo grande.

Ya está cariño, ahora voy a hacer que se dilate para siempre.

Comenzó a entrar y salir con fuerza de mi culo. Cada vez que su polla volvía a penetrarme era como si me desgarrara por dentro. Ahora supe lo que sintió Elena y porqué sus lágrimas brotaban de sus ojos.

Más, más, mi puto perro. Chupa con fuerza, necesito correrme. ¡Siiiiiii……!

A la misma vez que mi ama Paula gritaba de placer la polla de Estefanía se quedó quieta en el fondo de mi culo soltando varios chorros calientes de leche que dado el dolor sentí que me quemaban.

¡Que bien mi amor! Las dos hemos disfrutado a la vez. Me ha encantado.

Mientras quedaban echadas en el sofá mi ama Paula me mandó ponerme el tapón anal para que contuviera la corrida de Estefanía.

Póntelo esclavo no quiero que se desperdicie. Más tarde la aprovecharás como se merece.

Me coloqué el tapón anal y me mantuve sentado en el suelo frente a ellas. Aún Elena estaba amarrada al cepo. Su ano realizaba contracciones dejando ver lo dilatado que había quedado.

Bueno Estefanía, espero que nos volvamos a ver pronto. Me ha encantado estar contigo.

Estefanía se vistió y acercándose a Elena le propinó varios azotes en su culo a la vez que se despedía de ella.

Adiós perra, ha sido un auténtico placer estar contigo y poseerte. Y tu, esclavo nos veremos pronto.

Paula la acompañó hasta la puerta para despedirse uniendo sus bocas y besándose de forma lujuriosa. Paula cerró la puerta y me mandó soltar a Elena.

¿Como te encuentras, Elena? Espero que hayas disfrutado mucho con Estefanía. Nosotros nos vamos, estaremos en contacto.

Como Elena seguía en el cepo aunque ya no estuviera atada por el dolor que recorría su cuerpo, mi ama le dio varias palmadas en su culo y levantando su cara le escupió varias veces.

Es lo único que mereces por ser una puta maricona. Adiós.

Dejé a Paula en su casa y me fui a la mía para encontrar a Sara en su dormitorio con Raquel y a mi señora Paqui en la celda. Como estaba cerrada tuve que ir al dormitorio para pedirle que la abriera.

Hola esclavo mira quien ha venido. Le he contado todo lo que has avanzado tanto tú como mi madre y como la economía de Paula ha subido considerablemente con vuestros servicios.

A sus pies señorita Raquel.

Anda, bésame los pies que los tengo algo cargados. Por cierto, ¿porqué andas así, con tus piernas abiertas?

Pues es que el servicio de hoy ha sido algo fuerte.

Enséñame tu culo, esclavo.

Me giré para dejar mi culo ofrecido a sus ojos y pudo comprobar, sacando el tapón anal, lo dilatado que estaba.

Uffff, voy a volver a ponértelo que si no se te sale todo. Ja, ja, ja.

En eso que sonó el móvil de Sara. Era Paula que le dió instrucciones para que me mantuviera con el tapón anal hasta que ella lo ordenara. También le preguntó por su madre y le dijo que le pasara el móvil que quería hablar con ella.

- Hola mi perra sumisa, ¿Cómo te encuentras? Quiero que cuando te haga salir de la celda Sara le quites el tapón al esclavo y viertas todo lo que salga de su culo en el bol para que te lo tomes todo. Ta va a gustar como cerda y puta que eres. Ya me contarás qué te ha parecido.

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