Un encuentro inesperado y ansiado 25
Luisa sabe que su cuerpo y su voluntad ya no le pertenecen. Desde la quemazón del cigarrillo en la mano hasta el sabor de la orina en la boca, cada dolor y cada humillación son la prueba de que ha encontrado su lugar: a los pies de su Ama.
Salimos del estudio y buscamos un restaurante donde almorzar. Le gustó uno muy coqueto con una terraza que le permitiría fumar. Nos sentamos, me mandó encenderle un cigarrillo y hablamos hasta que vino el camarero.
¿Como te has sentido cuando te he mandado desnudar y echarte sobre la camilla?
Me ha costado asimilar el hecho de desnudarme totalmente sabiendo que en cuanto me quitara la faja dejaría al descubierto mi rabito y totalmente erecto.
Bueno, pero no puedes evitar ser lo que eres, una perra. Y las perras tienen rabito.
Lo sé mi Ama pero mostrarlo ante usted no es lo mismo que hacerlo a otras personas.
Por supuesto pero has de entender que yo me siento muy orgullosa de que seas y te muestres como lo que eres.
Ese es el motivo por el que por encima de mi vergüenza está usted siempre.
Y con respecto al tatuaje, ¿te gusta?
Hace tiempo que deseaba que llegara este momento. Me gusta que todo el que lo vea sepa perfectamente lo que soy y a quien pertenezco.
¿Sabes una cosa?
Dígame usted mi Ama.
El tatuador se ha excitado sobre manera cuando te he mandado echar en la camilla boca abajo. El ver tu culo con el rabito introducido en tu culo le ha provocado mucho morbo y deseo. Ja, ja, ja.
¿Usted cree?
El camarero se acercó y mi Ama decidió lo que tanto ella como yo íbamos a almorzar.
Tu mano, no ves que no hay un cenicero.
Mi mano se extendió sobre la mesa ahuecándola para que la usara como cenicero.
¿Te molesta la marca?
No, no que va.
A partir de hoy solo usarás tangas con el fin de que pueda recrearme mirándola. Me gusta hacerlo con mis propiedades y tú eres una de ellas, no lo olvides.
En ese momento, sin que me diera cuenta y mientras terminaba de hablar sentí una quemazón en mi mano. Acababa de apagar el cigarrillo en ella.
Creo que no se te volverá a olvidar el pedir un cenicero cuando estemos fuera de casa.
Perdón, mi Ama.
Cerré mi mano de manera inmediata apretando fuertemente mis dedos con el fin de intentar apagarlo. Tuve suerte dejó de quemar al momento.
Sirvieron el almuerzo y le pedí que me autorizara a sentarme junto a ella en lugar de enfrente.
Esta bien, hazlo.
Necesitaba besar sus manos mi Ama. Me siento tan suyo que solo pienso en que llegue pronto ese día en que finalizará mi marcado.
No seas impaciente, todo llegará en su momento.
Su mano se posó en mi espalda acariciándola con sus uñas. Le gustaba que sintiera a cada instante las marcas de sus caricias que había recibido de su látigo. Ahora su mano bajó un poco más hasta posarla sobre mi culo y presionar el rabito.
¿Te sientes a gusto?. Saberte penetrada me llena de felicidad. Deseo tanto que llegue el día en que no te haga falta el ir penetrada todo el día.
Yo también deseo que llegue, mi Ama.
Bueno, paga y vámonos a casa.
Al llegar a casa se fue directamente al dormitorio tirando de mi correa.
Enciéndeme un cigarro, Luisa. Quiero que me des un masaje, tengo los pies fatigados. Mientras fumaba el cigarrillo me coloqué arrodillado a los pies de su cama para relajarle sus pies.
Antes de iniciarlo estuve besándolos, metiendo uno por uno de sus dedos en mi boca, lamiéndolos y chupándolos. Me sabían muy bien con esa mezcla de sudor y temperatura. No deseaba dejar de hacerlo pero entendí que debía pasar al masaje con las manos. Tomé la crema, froté mis manos y comencé a masajearla muy despacio. El poder sentir en mis manos su piel viéndola tan relajada suponía para mí algo muy especial y excitante.
Me has dejado muy relajados los pies. Ven y acércate aquí, quiero acariciarte. Cada día que pasa te quiero más mi perra Luisa.
Me levanté y me fui junto a ella que rodeando mi culo con su mano para coger mi rabito y tirar de él con el fin de que mi ano se dilatara al creer que el plug iba a salir. Pero entonces lo introducía hasta el fondo. Estos movimientos me hacían sentir cierto dolor al entrar y salir de mi interior.
Me encanta contribuir a su dilatación. Por algo soy tu dueña. Por cierto, no me apetece ir al baño con lo relajada que me has dejado.
Tras decirme esto me coloqué inmediatamente a los pies de su cama con la boca abierta a la espera de recibir su orina. Colocó sus piernas alrededor de mi cabeza y tirando de la correa unió mi boca a su coño.
Te voy a dar un poco solamente. Quiero que no lo tragues aún.
De entre sus piernas comenzaron a manar unas gotas que de forma continuada fueron llenando mi boca. De pronto dejó de orinar y se parando mi cara me mandó abrir la boca.
Quiero ver que has hecho lo que te he mandado. Enséñame tu boca llena de mi orina.
Así lo hice.
Vas a ser mi perra Luisa siempre. Voy a hacer de ti la más puta esclava y perra que jamás hayas imaginado.
Así permanecía cuando dio las últimas caladas a su cigarrillo depositando la colilla encendida en mi boca.
Ya puedes tragar lo que te he dado. Cuando lo hayas hecho vas y la tiras al wc y vuelves muy pronto aquí que aún no he terminado.
Tras beber la orina de mi boca y tirado la colilla me coloqué junto a ella volviendo a abrir mi boca a la espera y con mucho dese de ser usado de nuevo como su wc particular. Comenzó a orinar echando en mi boca un chorro muy fuerte e intenso que me costó tragar sin desperdiciar ni una sola gota.
Ya sabes perra.
Se echó en la cama, abrió sus piernas y me puse a lamer y secar su coño y entrepierna.
Vamos a descansar perra, ha sido un día muy intenso. Échate en el colchón que te he comprado y descansa.
La correa de mi collar la pasó por una de las patas de su cama y así debía de pasar la noche.
Realmente mi Ama estaba haciendo que todos mis deseos y mis sueños se hicieran realidad. Para mi supuso ser yo mismo según mi deseo de vida. El saberme entrado totalmente a ella, depender de ella, vivir solo para ella, servirla en todo y en las formas que ella deseaba, hacía que mi felicidad fuera plena y cada día al levantarme lo primero que deseaba era ser más para ella con mi servicio y entrega.
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