Dos maduras casadas: “DEPORTE DE RIESGO”
La reunión era solo una excusa. Cuando la diplomacia corporativa se rompe tras las copas, la atracción prohibida se desata en la habitación 315. Dos mujeres que nadie esperaba tocar deciden tomar el control, y lo que empieza como una copa se convierte en una noche de placer sin límites.
Sabía que antes de que acabara el mes de enero, tenía que organizar lo que pensaba que era una reunión. Pero no era una reunión y ya está, había que organizar un fin de semana. La reunión era con las empresas externas que trabajaban para o con nosotros. Para marcar lo que era la agenda del año. También vendrían dos subcontratas. Asistían los responsables o coordinadores, era una forma de mantener un contacto con ellos, en teoría lo bueno era reunirse una vez al mes, pero mi antecesor lo hacía únicamente en el mes de enero y por eso se producían los problemas y desajustes que había. Me “aconsejaron” que mantuviera las distancias y el menor compadreo posible. Para hacer las cosas bien, llamo a un buen amigo que estaba al corriente de todo y le pido que me diga como son los coordinadores con los que me voy a reunir. Son en total nueve personas, seis hombres y tres mujeres. Me da datos de cinco de los hombres, de uno no me da ninguno porque es nuevo y no tiene referencias. Lo mejor viene cuando me habla de las tres mujeres.
Una tal Maricé, que de ella me dice que está en plan pasota porque se jubila antes del verano y está todo el día diciendo que para lo que le queda en el convento que se caga dentro. Luego estaban Rosana y Hanako. Lo que me dice no es nada halagüeño — no me voy a extender mucho, porque lo que te voy a decir vale para las dos. Son dos tías muy inteligentes, muy válidas, pero además de jodidas son malas, en cuanto puedan te la meten y si te estás preguntando cómo son físicamente... Rosana ni tetas ni culo, es larga como un espagueti y de cara, es más bonita mi carlino, que mira que es feo mi perro, pero por lo menos es simpático no como ellas. Hanako es más de lo mismo pero en pequeña, porque son el punto y la i. Como el dúo sacapuntas si es que los llegaste a conocer. Esta tampoco tiene nada donde agarrarse, si una no tiene ni culo ni tetas, esta menos que la otra — el panorama resultaba tétrico. Curse las invitaciones para el fin de semana siguiente, me daba igual si podían o no podían. La reunión sería en Peñíscola, que me gusta mucho y el hotel estaba a tiro de piedra del castillo, un lugar donde me conocían de sobra y como invitaba yo, bueno mi empresa, pues a aguantarse.
El primer contacto será el viernes a las 17:00. A esa hora llego a la sala que nos habían reservado. Ya en recepción me habían dicho que habían acudido todos menos Maricé. Algo que sin conocerla me lo imaginaba. Al entrar estaban en una terraza que daba a la sala, porque había algunos fumando, hablaban entre ellos distendidamente, algo lógico porque se conocían de antes. Se van presentando y tenía que hacer esfuerzos para no abrir la boca, menudo cabronazo que era mi amigo. Rosana, rubia natural — media melena — 40 años — 1,75 — delgada — 95-63-90 — 57 kg — ojos marrones claro — culo como un melocotón. Hanako, asiática o de origen asiático, morena — melena larga — 35/38 años — 1,58 — delgada — 80-63-80 — 48 kg — ojos negros — culo como un albaricoque, de lo pequeñito que es. Las dos de cara preciosa, maquilladas y vestidas impecablemente, igual que con el vestuario, les quedaba como un guante. Mientras se sentaban le envié un wasap a mi amigo que contestó al segundo — jajajajajajaja... ¿a qué están buenas las dos? Es en lo único que te engañe, en el resto totalmente cierto, que no te engatusen —
Los hombres todos pasaban de los 50 con mucho. De entrada, a ellos sobre todo no les caí bien, se les notaba mucho. Tampoco fue algo que me sorprendiera, porque me suele pasar mucho, más que por mi físico, por la edad. A eso había que añadirle que les había jodido el fin de semana. Es verdad que cualquiera de las dos me valía para pasar un buen fin de semana, porque estaban fantásticas, cada una a su manera. Esa reunión fue solo un primer contacto, al día siguiente se terminarían de enfadar, porque iba a cambiar muchas de sus costumbres y formas de trabajar. La cena fue deprimente y porque con el cuchillo del pescado poco se puede hacer, que si no me corto las venas. Fue tomar el postre y salieron en estampida para sus habitaciones. No me iba a ir a la habitación de momento, quedaba mucha noche e iba a ir a uno de mis sitios favoritos, buena bebida, mujeres guapas y marchosas, buena música... noche perfecta.
Siempre que iba ahí, me pedía un jaggermaister de una marca en concreto, porque es en él único sitio que la encuentro siempre. Estaba deleitándome con mi bebida, cuando veo de pronto, a las dos que estaban agotadas y se iban a dormir, Rosana y Hanako, por cómo iban vestidas lo iban a dar todo. Las dos llevaban unas minifaldas que seguro que sus respectivos maridos ni las conocían. Porque más que minifaldas eran un cinturón ancho. No se Hanako, pero Rosana no llevaba sujetador y aunque estaba a distancia de ellas y la luz era escasa, el bamboleo de sus tetas era más que evidente. Estuve tentado de acercarme, pero como en la reunión de la tarde de forma diplomática les había dejado claro que la confraternización no era buena, no era plana ahora de acercarme como un toro de los Sanfermines.
Quien descubre mi presencia al rato de estar desenfrenadas es Hanako y cuchichean algo, Rosana con el menor tacto y astucia, hace lo que se suele hacer, mirar de golpe. Hanako tira de su brazo y Rosana mueve la cabeza como si le hubiera dado un calambre. Hablan entre ellas y al final, la pequeña Hanako, me saluda con su manita. Le respondo al saludo y al final vienen hacia mí. Tratan de justificar lo que hacen allí y corto rápido diciéndoles que a mí no me tienen que dar explicaciones. Mientras hablamos me doy cuenta de que Hanako tampoco lleva sujetador porque se le notan los pezones notoriamente, aunque las dos en principio están con los brazos semi cruzados. No sé si por los efluvios del alcohol Hanako suelta ante el asombro de Rosana y el mío — como dejaste caer esta tarde lo de no confraternizar... aunque una cosa es confraternizar para follar y otra muy distinta para tomar una copa ¿noooo? —
Nos reímos de sus ocurrencias y seguimos juntos. Nos sentamos en unos asientos bajos y Hanako era la leche y no tenía filtro, se lo achacaba a la bebida, pero tampoco la estaba viendo beber tanto. La siguiente ocurrencia en forma de pregunta — lo hablábamos Rosana y yo, porque todos los tíos buenorros como tú, solteros y sin pareja, o tienen alguna tara o son gais, ¿es acertada nuestra teoría? Que no pasa nada que cada uno es lo que quiera ser — lo preguntaba con tanta gracia que me hacía reír — no sabéis si estoy soltero, si tengo pareja... y que sepa no tengo ninguna tara —, Rosana protestaba por lo que decía su amiga que habían hablado. Entonces me dice — es que nos hemos informado sobre ti y nadie nos dijo que estabas casado, solo nos decían soltero, solterísimo y cuando te hemos visto... bueno también hay otra teoría... hombre alto pito pequeño, hombre bajo pito grande y eso puede ser en algunos casos una tara. — Era disparate tras disparate y le aclaré que en ese sentido no tenía ninguna tara, sin añadir nada más. Ahora decidí preguntar yo — estoy convencido que vuestras parejas nunca os han visto con los modelitos que lleváis, ¿me equivoco? Ah y tampoco que estéis de desmadre —
Rosana se molestó — OYE... que no nos estábamos desmadrando — y riéndome le respondo — que a mí me da igual, lo decía porque había uno que te estaba dando un repaso que no ha dejado nada sin tocar y te has cortado cuando Hanako te ha dicho que estaba aquí. — Hanako se reía a carcajadas y decía a Rosana — te acaba de conocer y ya sabe cómo eres, pero Pelayo no pienses mal es que su marido está “pitopausico” — y Rosana no se quedó callada — pues mira la que fue a hablar, la que su marido tiene un cacahuete como polla, no te jode... — y empezaron una batalla de improperios que al final terminaron a base carcajadas. Siempre que voy a ese sitio, me preparan dos botellas para llevarme y al verlo ellas pensaban que me las iba a beber en la habitación y Rosana me decía que no es bueno beber solo. Les expliqué que no era para beberlas en ese momento, pero no sé cómo salió de mi boca — pero si queréis una copa, mi habitación es la 315 —
Llegados al hotel Hanako dijo — me quito los zapatos que los tacones me están matando los pies, me pongo más decente y voy a por esa copa —, Rosana empezó a poner excusas y no dije nada para convencerla, por el camino ya me estaba arrepintiendo y me venía bien que no quisiera venir, porque a su amiga le entraron las dudas. Me metí en mi habitación con la creencia de que no vendrían. Estaba recostado en la cama preparando la reunión del día siguiente y tomando notas, cuando llaman a la puerta, estoy con un pantalón de pijama ajustado, sin ropa interior y mi rabo de un lado para otro, pero no me da tiempo a cambiarme. Es Hanako y viene para sorpresa mía, con un pijama corto, tan minúsculo como ella, que por detrás dejaba ver parte de los mofletes de su culo, que demostraban que tenía buena forma, pero un culo diminuto y una camiseta de pijama ajustada que marcaba los pezones. Le sirvo una copa y cuando empezamos a hablar llaman de nuevo. Es Rosana que también trae un modelito para alterar mi rabo.
Llevaba un pantalón largo de gimnasia, ajustado, una camiseta también muy ajustada que marcaban unas tetas más grandes de la talla 95 que había calculado yo, estaba más cercana a la 110 o 120 y lo que se marcaban los pezones parecían bellotas. Daba la sensación de que eran operadas, pero el movimiento en plan cencerro era lo que me hacía dudar. La verdad que no sabía dónde mirar, porque donde mirara mi rabo se alteraba. Cuando parecía que me tranquilizaba, sentado en mi cama y ella en dos sillones individuales, empezaban a provocar, era como si estuvieran mostrándose para ver a quien elegía. De ahí pasamos a bromas, risas y momentos subidos de tono. Lo que hacía que mi rabo se pusiera a tope y al no llevar ropa interior, la tienda de campaña que se me formó era más que llamativa, lo que pasa que cuando lo note, me cubrí disimuladamente con una de las almohadas.
Rosana había traído una lata de galletas de mantequilla escocesas Campbell y nos ofreció, Hanako que se había sentado ahora junto a mí y sin decir nada y con una expresión muy dulce, sonrisa vergonzosa, metió su delicada mano por debajo de la almohada, poniéndola sobre mi rabo y dijo que antes prefería comerse la fruta, que la banana le encantaba. Metió la mano por dentro del pantalón, agarró bien mi rabo y luego apartando hacia un lado su gran melena, hizo que mi rabo desapareciera en su estrecha boca. Estrecha, pero sabiendo lo que hacía, porque la comida de rabo que me estaba haciendo y que al apartarse la melena dejaba a su amiga una visión perfecta, era una comida de rabo de una maestra. Ahora podía ver a Rosana que tenía una mano metida por dentro de su pantalón, que se quitó rápidamente y se tocaba su coño. Se termina de quitar sus bragas y se acerca a Hanako, no se dicen nada, simplemente ella da un suave toque en la cabeza de su amiga, que, al sentirlo, se aparta sin soltar mi rabo, Rosana coloca cada una de sus piernas en uno de mis costados y se fue dejando caer sobre el rabo que sujetaba firmemente Hanako. Le costó demasiado meterse mi rabo, parecía que no estaba bien lubricado, pero a pesar de ello, Rosana no se detuvo ni un segundo hasta que lo tuvo todo metido.
Empezó a subir y bajar varias veces, cada vez con más intensidad y se podía notar que se iba mojando cada vez más, sus movimientos iban en compañía de sus gemidos, que empezaron suavemente y al rato dejaron de ser suaves. Hanako que estaba en la espalda de Rosana, estaba acariciando sus tetas, hasta que levantó su camiseta y apareció un auténtico melonar, que tetas más grandes y que pezones más chiquitos, quiero decir que no tenía en la práctica areola era todo pezón. Hanako era una torturadora, porque hacía con los pezones de Rosana verdaderas salvajadas y esta lo toleraba. No había que ser muy listo para saber que no era la primera vez de ellas dos y tampoco que la hembra alfa era la pequeña Hanako. Cuando se cansó de torturarle los pezones a Rosana. Se puso de pie en la cama y se desnudó, acercó su coño hacia mí, que seguía recostado en el cabecero, no tenía ni un pelo en el coño, lo pego a mi boca, se apoyó en la pared y mi lengua hizo el resto.
No lo debía de hacer mal, porque Hanako no tardó nada en empezar a gemir de manera más bestia que Rosana y Rosana se empezó a mover en plan más bestia hasta que escuchamos perfectamente y sin lugar a dudas que se estaba corriendo. Hanako se apartó de mi cara, hizo que Rosana se quitase y ella ocupó su lugar, su cara era de ser muy viciosa y se metió mi rabo sin ningún problema, hay que decir que estaba super mojada. Se movía increíblemente mucho mejor que Rosana y no era que Rosana no se hubiera movido bien, Hanako era increíble con sus movimientos. Estaba claro que Hanako era una experta folladora y cuando más a gusto estaba, va y me suelta dos hostias en la cara, sin mediar palabra, no me quedo atrás y se las devuelvo y casi se corre. Estaba tan a punto que Rosana se acerca a ella y pone sus dos manos sobre el cuello de Hanako y aprieta, hasta que se pone muy colorada y se corre.
Me corro dentro de hanako y una vez me he relajado, se quita se tumba sobre la cama diciéndole a Rosana — ven cachorrita, tu mama quiere que la limpies —, Rosana sin mostrar ninguna preocupación por estar yo allí, se va hacia Hanako y le empieza a comer el coño gustosamente. Esa escena logro que mi rabo no se bajara y quedara bien empalmado. El culo de Rosana era una tentación, pero me atraía más el culo de Hanako. Me quedaba mirándola y era como si Hanako leyera mis pensamientos, porque se dio la vuelta y le ordenó a Rosana — ya me lo has dejado bien limpio, ahora cómeme el culo que aquí nuestro nuevo amigo, me parece que quiere violentarlo —, una vez ella considero que su culo estaba preparado, se colocó una almohada debajo y no dijo nada más.
La visión era imposible de mejorar, el culo muy pequeño, lo tenía levantado por la almohada, dispuesto a ser follado y al verlo tan delicado, tan pequeño, mi rabo se volvía más loco. Me situé detrás de ella, apunté mi capullo a la entrada de su culo y fui apretando hasta que su estrechisimo culo iba comiéndose mi rabo, era un poco doloroso meter mi rabo en un lugar tan estrecho, porque notaba como torturaba mi capullo, pero a la vez era un inmenso placer. No empecé a follarle el culo con excesiva fuerza, empecé tomándole la medida y me llevé una sorpresa, porque Rosana empezó a comerme mi culo. Abría mis nalgas y me metía la lengua, notaba su punta y o bien que la movía. Cuando mejor estaba, sentí como me metía un dedo en mi culo, me acompañaba con el mismo ritmo con el que me follaba el culo de su amiga. La follada era tan brutal que Hanako le pidió a su amiga que se colocara delante y empezó a zampar el coño de Rosana, estaba poseída, porque no daba más de sí para comérselo. No mucho después, Hanako arqueaba su cuerpo a la misma vez que lo hacía su amiga, culeaba en extremo y me indicaba que estaba a punto de correrse, en cuanto empezó a correrse Rosana ella fue detrás, por lo que la embestí con toda mi fuerza hasta llenarle el culo.
Quedamos los tres desvanecidos, porque nos habíamos corrido con todas las ganas y con toda la pasión del mundo. Eso sí fue correrse con ganas y lo logramos por una cosa en común que teníamos los tres. Que cuando se folla se olvida uno de todo lo demás, de todo lo que no sea el sexo. Eran dos mujeres con mucho potencial y la propuesta que me hicieron al final, me pareció una propuesta sumamente diabólica, tanto, que no pude decir nada más que ¡¡SÍ!!
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Infidelidad Obsesiva.
El vecino de al lado no solo la mira; la escucha. Y cuando la voz grave le ordena bajar la falda en el ascensor, Olivia descubre que su vida conyugal…
Comparte:Infidelidad ocultaTrio mfmTransgresion moral
- Hetero: Infidelidad
Infidelidad Obsesiva II
Luís no solo quiere su cuerpo, quiere verla perder el control. La obliga a elegir entre su matrimonio seguro y la humillación excitante de ser usada…
Comparte:Infidelidad ocultaTrio mfmPoder y control
- Hetero: General
El albañil me coge mejor que mi novio (1)
Siempre me sentí distinta. Y esta noche, mientras camino sola bajo la luz de la luna, el miedo y el deseo se mezclan en un solo impulso: cruzar la…
Comparte:Relacion jefe subordinadaDeseo reprimidoPoder y control
- Hetero: Infidelidad
El odioso cuñado ( capítulo segundo )
La ausencia de su marido ha abierto una grieta en su matrimonio, pero es la mirada fija de su cuñado la que realmente la quema.
Comparte:Infidelidad ocultaFetichismo corporalDeseo reprimido
- Hetero: General
Simona 7 Mi criada me regala la leche de sus tetas
Cristina siempre fue discreta, pero esa mañana el café sabía diferente. Cuando la chaqueta de su traje se abrió, el jefe comprendió que la contención…
Comparte:Relacion jefe subordinadaFetichismo corporalDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Camping con matrimonios amigos maduros
La tienda de campaña es un espacio íntimo donde el sueño de Carlos es la única barrera. Cuando Irene se aparta de su marido y se pega a Pelayo, el…
Comparte:Infidelidad ocultaTrio mfmDeseo reprimido