Vivencias de una mojigata parte 1
Nadie había mirado a Beatriz con deseo hasta esa noche. En la oscuridad del coche, entre el olor a colonia y la tensión de lo prohibido, descubrirá que su cuerpo, lejos de ser un defecto, es la llave de un placer que nunca imaginó.
Quiero advertir a los lectores de que este relato es real y que sólo aparecen personas como cualquiera de la calle y no son precisamente modelos, si no personas como tu vecino o tu compañero de trajo, no busquen cuerpos diez ni chicos con cuerpos esculturales, dicho esto, me presentaré.
Mi nombre es Beatriz, cuando sucedió esta experiencia yo tenía 21 años, vivía con mis padres en un pueblo de Burgos, de esos que la autovía había hecho que prosperaran, soy hija única y en mi casa siempre ha imperado el afecto, mis padres se quieren y nos queremos todos, más adelante os contaré sobre ellos.
Con esa edad yo era una mojigata en cuanto al sexo era virgen y nunca había tenido novio ni besado a ningún chico y la culpa en cierto modo es de mi físico. soy gorda, no tengo cintura sino una barriga grande que me hace ser un adefesio para los chicos, un culo enorme en consonancia con mi gordura, unas tetas por llamarlas así ya que cualquier animal de granja las tiene más pequeñas que yo, caídas que me cuelgan hasta mi barriga, debajo de la barriga otra protuberancia de grasa dónde se aloja mi coño, un coño gordo y muy peludo, ya que al no tener novio no me lo cuido mucho con una mata de pelos negros y rizados que se extienden por mi raja del culo y suben por arriba como una hilerita de pelitos que casi llega a mi ombligo, los sobacos también los tengo peludos, nunca me los he depilado y los camuflo con camisetas y blusas con manga, mi piel es blanca lechosa y mi cara sin ser fea es gordita y no tengo demasiado papada.
Una vez me he descrito un poco paso a contaros.
Una noche de sábado había salido con una prima mía y su novio de marcha, no solía salir mucho, pero mi prima que crecimos juntas es un encanto y siempre me decía que tenía que salir incluso me obligaba y en verdad me lo pasaba muy bien con ellos se portaban muy bien y su novio es estupendo. Estábamos en un pub de copas en el pueblo sólo había dos y no había mucha gente, allí estaba también un chico del pueblo con dos amigos se llama Ramón y no dejaba de mirarme, yo con lo cortada que soy no sabía qué hacer, al ir a la barra a pedir se acercó y me saludó.
Hola, cómo estás hacía mucho no te veía, ni yo a ti, pensaba te habrías ido del pueblo, nooo es que soy camionero y hay veces paso hasta una semana fuera, ya sabes cómo es este trabajo. Si lo sé, mi padre también se pasa tiempo fuera, por eso te digo, ¿estás sola? No, con mi prima y su novio, bueno, voy a ir con ellos, ¿ya te vas? Voy a llevarles las bebidas, vente luego me ha gustado hablar contigo, no sabía que hacer estaba confusa un chico se había dirigido a mí y quería seguir conversando conmigo, el chico no es que fuera un modelo, era gordo con una panza le sobresalía pero era guapo con su cara gordita tenía un aire sexy, aunque fuese todo gordo con un culo enorme, vestía con elegancia y buena ropa de marca ya que se notaba tenía un buen nivel de vida, olía muy bien a colonia y perfectamente aseado, pelo perfectamente cortado y bien peinado que le daba hasta clase, nada de esos gordos guarros no se asean, eso me gustó.
Cuando me acerqué donde estaba mi prima les dije que estaría con ese chico y ellos al reconocerlo me dijeron, perfecto lo conocemos, no es que me controlasen, pero se preocupaban por mí y al ver quien era, el novio me dijo, es un buen tío, lo conozco, pásatelo bien, si te vas a otro sitio avisa, en aquella época eran pocos los que teníamos móviles.
Al llegar donde estaban sus amigos me los presentó ya que eran de fuera y eran muy divertidos y buenos chicos ya que no se fijaban mucho en mi tetamen, me invitaron a un refresco light y pasamos un buen rato, en eso que mi prima me hace señas que se va, yo al verlo me levanté para irme y Ramón me dijo. quédate luego te llevo yo a casa, se lo dije a mi prima y ella me animó a seguir de fiesta.
Cuando pasó un rato los dos amigos se fueron y nos quedamos solos, en verdad me sentía a gusto y me lo estaba pasando muy bien. He de decir que pese a su cuerpo que no es el de los cánones de belleza de hoy en día a mí no me disgustaba, en parte creo que, porque mis padres son obesos los dos, mi padre mide como 1,70 y pesa 150 kilos, siempre lo he visto, así como ya os dije, también camionero y con culo enorme brazos fuertes y piernas cortas, mi madre es cordobesa, una morena más gorda y con más tetas que yo. En mi casa siempre se ha comido muy bien y a la vista está, los quiero mucho y siempre me han dado mucho afecto, no son para nada chapados a la antigua, se quieren y cuando mi padre llega de sus viajes mi madre siempre le da un pico en los labios y se abrazan, mi madre es ama de casa y lleva la casa, aunque hoy en día eso no esté de moda.
En fin, me quedé hablando con él y esa química surgió ese chico me gustaba y por sus miradas yo a él también, estaba en una nube, un chico se fijaba en mí, aunque no tenga el físico se les supone a los cánones de belleza actuales, yo tampoco lo exigía, lo veía amable, divertido y buena persona.
Al cabo de un rato, me dice, quieres ir a otro sitio, yo le digo, vale, nada más salir me dice, me gustas mucho, llevo observándote un rato y en verdad me siento atraído por ti, me ruboricé y le contesté, nadie me habían dicho eso nunca y no sabía que decir, nunca he tenido novio y nunca se habían fijado en mí, mi físico no ayuda mucho, anduvimos un rato y en una calle oscura, me pasó el brazo por los hombros me a trajo hacia él y me dio un morreo en los labios, yo abrí la boca y metió toda su lengua dentro la entrelazó con la mía, yo creía estaba soñando, me mojé toda, mi sexo se estaba inundando como si me hubiese meado, que sensación de placer más bonita.
Después de unos minutos llegamos a su coche, cómo me vio un poco tensa me dijo, sube, no te preocupes, si quieres te llevo a casa, ahora fui yo quien me acerqué a él y le besé un beso húmedo de lenguas entrelazadas y luchando entre sí, me puso las manos en mi culo y me apretó aún más hacia él, nuestras barrigas se juntaron y mis piernas estaban temblando, entre su sobeo en mi cularro y el beso tuve un orgasmazo enorme muy superior a los que yo me proporcionaba haciéndome un dedito.
Subimos al coche y fuimos a una zona apartada y solitaria, empezamos a charlar. Me dijo si quería salir con él, yo estaba muy ilusionada y le dije que sí, que nunca había estado con un chico y era al primero había besado y me preguntó si había visto alguna vez un hombre desnudo, como mucho a mi padre en calzoncillos cuando salía del baño o enrollado en una toalla cubriendo su cintura, veía sus tetas caídas y su voluminosa barriga, lógico que no. ¿Te gustaría verlo? Yo empecé a ponerme colorada y me mordía el labio inferior, estaba excitadísima y dispuesta a todo, tenía una oportunidad y no quería desaprovecharla. Ramon intuyó mi respuesta y se subió la barriga para arriba y se desabrochó el cinturón y la cremallera se echó para atrás y vi su enorme barrigón y los calzoncillos, estaba súper excitada y no quitaba ojo de encima a ese gordito que me tenía cachonda perdida, cogió los calzoncillos y se los puso por debajo de sus cojones, que maravilla, la primera vez veía una polla en vivo, parecía un tótem duro, empinado con una cabeza azulada como morada y brillante por su líquido preseminal, más abajo dos cojones como pelotas de tenis, redondos y con un precioso pelo negro ensortijado como alrededor de su polla, tenía los ojos como platos, en el instituto yo había escuchado que los gorditos no tienen mucho pene, pero el suyo era grande y gordo, me dijo si sabía lo que era masturbarse, yo le dije lo había escuchado pero nunca lo había visto hacer, él con una mano empezó a hacérselo cuando bajaba sobresalía la cabeza húmeda de su polla, que cosa más bonita de la puntita salía líquido viscoso. Me miró y me dijo ¿quieres tocarla? A mí se me erizaron todos los pelos y otro vez empecé a deslizar líquidos por mi coñito, me cogió la mano y la puso encima de la suya roce su polla y me gustó, lo tienes que hacer así, ahora retiró su mano y mi mano agarró su miembro empecé a subir y bajar y él me decía así así sigue hasta arriba sube y baja, me susurraba más rápido, tenía en mi mano una polla por primera vez, tenía un subidón de autoestima, me paso su mano por mi espalda y me acariciaba, bajo a mi culo aunque no podía llegar a él y subía otra vez su mano haciendo círculos por mi espalda, que sensación tan agradable, quieres darle un beso, nos miramos y yo que ya estaba entregada a lo que quisiera le dije que sí con la cabeza, me incliné y le di un beso rápido en el prepucio, no sin esfuerzo ya que su panza casi no me dejaba, me roce con la cara por ella y pude notar su suavidad y la ausencia de pelo en su barriga, te ha gustado Beatriz, ¿te ha dado asco? No, pensaba me daría repugnancia pero no es desagradable y ese liquidito sale no tiene mal sabor, me alegro un montón, hay cosas se hacen como metérsela en la boca, eso se llama mamada, si, lo sé, soy un poco mojigata, perdóname, no pasa nada cielo, verás como juntos lo vamos a pasar genial, yo he escuchado muchas veces decirlo eso de mamada incluso como insulto y pensaba eso era de guarras, pero estaba deseando hacerlo, deseaba meter ese cilindro de carne, en la boca, adorarlo, saborearlo y hacer feliz a Ramón y agradecerle así su cariño hacia mí.
Si eso era de guarras y estar con un tío en un coche era como comportarse como una puta, yo quería serlo. Que equivocada estaba. Mientras seguía masturbándolo, me susurró al oído, te atreves a mamarla tú, quieres probar, yo estaba deseando, me agaché hacia su bajo vientre que tuve que subir y apretar tu barrigón y metí la puntita en mi boca, probé su líquido y lo tragué, me gustaba, era saladito y metí más su polla dentro, la envolvía con mi lengua se la pasaba de arriba abajo, con mi mano libre, toque sus cojones, una masa esponjosa, peluda y blandita que apreté un poco con los dedos, a él parecía gustarle ya que lo oía suspirar, después de unos 1O minutos me la saqué de la boca y le pregunté, te gusta cariño, lo hago bien. Si mi amor, estoy muy excitado y me das mucho gustito, dime como te lo hago, es la primera vez tengo un pene en mi boca y quiero hacerte cositas bonitas para que seas feliz, puedes absorberla como si sorbieras de una cañita, me puse a ello como me indicó y ahora sí que gemía mi gordito bonito. Mientras, él me pasaba la mano por la espalda llegó a mi culo y metió por dentro de mis mallas su mano, no sin esfuerzo, el tamaño de mi culo no ayudaba, le dejé hacer y cuando llego al comienzo de la raja de mi culo se topó con mis abundantes pelos, noté un espasmo en su polla que me hizo sacarla, le dije, perdona Ramón, nunca he salido con nadie ni pensaba hacerlo, te prometo me depilaré la próxima vez, tengo pelos por todas mis zonas, me levantó un poco y me volvió a besar, un beso todo pasión, deseo y amor muy superior a los de antes, yo tuve un orgasmazo tremendo. No te depiles por favor, me gustas así como eres y cómo estás, he estado a punto de correrme cuando he notado tus pelos en tu culito, que lindo era ese tío, no sólo le gustaba como era de gorda con mi físico parecía una vaca con mis dos tetorras parecían melones si no que encima no le importaban los pelos.
Siguió dándose él en la polla arriba y abajo, era muy excitante verlo, después de varios manoteos suyos, dijo, quieres ver como sale el semen, saca unos pañolitos de papel, los saqué y le di uno, empezó a darse más rápido y se puso más tenso, subió su voluminoso cuerpo un poco para arriba, rozando casi con su barrigón el volante y vi como ponía un pañuelo encima de su polla y comenzó a salir disparado unos cañonazos de líquido viscoso y pegajoso, le estaba gustando ya que sus gemidos lo delataban, cuando paró de salir líquido, me dice enseñándome el pañuelo, mira, esto es semen de hombre, coloquialmente se le dice, leche y otros sinónimos más, yo tenía los ojos abiertos como platos, me dijo, te gustaría probarlo, con dos dedos a modo de pinza lo toqué y cogí un poco, me lo llevé a la boca y con mi lengua lo saboreé, no tenía mal sabor ni me dio asco, lo batí con mi lengua y lo pasé por toda mi boca, luego por la excitación tenía, lo tragué y me gustó, cogí un pañuelo y limpié su polla que ya estaba perdiendo dureza y aún salió liquidito de ella, seguí limpiando por su base y sus pelos además de por sus cojones que tenían un pelo rizado precioso.
Sabes Beatriz, hay mujeres que cuando chupan una polla, para que el hombre sienta más placer, dejan se corran en su boca, lo tragan entero e incluso le limpian todo el pene con la lengua. No tenía ni idea de eso, había escuchado cosas, pero no sabía que había de cierto. Me cogió la barbilla con su mano derecha, me besó otra vez y dijo, que bonita y linda eres, me excitas un montón y tu cuerpo es precioso. Si es todo gordo y tengo pelos. Eso me gusta.
Déjame comprobar una cosa, me metió la mano por la manga de mi blusa y llegó a mi axila, toda peludita y empezó a tirar de mis pelitos sin hacerme daño, me hacía cosquillas y me puse a reír, siguió haciéndolo y le dije, cómo puede gustarte eso, si lo normal hoy en día es no tener ningún pelo. A mí me gustas tal cómo eres físicamente y con tus pelitos, me puso la mano encima de mi pierna y me acarició el muslo izquierdo, subía por él hasta mi entrepierna muy despacito, a mí me estaba estremeciendo eso, una de las veces llegó a mi entrepierna, me agarró el coño y lo frotó, ya eso me puso burra del todo, Beatriz aquí también tienes tanto pelo, yo visiblemente ruborizada, le contesté, si, ya te dije que no me depilo ya que nunca salí con nadie, si no te gusta tanto pelo puedo recortarlo, el rápidamente me dijo, no, no por favor ya te dije me gustaría no te depilaras, eso me excita mucho, subió su mano por mi barriga y llego al elástico de mi mallita, por instinto le agarré la mano, el se detuvo y me miró, al ver mi mirada de deseo, excitación y cachonda como estaba, siguió e introdujo su mano de dedos gorditos por ella con mucha suavidad, aplastando la carne de mi barriga siguió introduciéndose en mi braga por encima comprobó mi abundante pelambrera, suspiró con un uffffff que cosa tan bonita dijo, sacó la mano, nos recompusimos la ropa con trabajo ya que el volumen de nuestros cuerpos no permitía movernos mucho y eso que su coche era grande, miré a su cintura y vi como se subía los calzoncillos y se abrochaba el pantalón apretando su enorme barriga para dentro.
Me dijo, nos vamos, te llevo a casa, yo contesté afirmativamente y me dejo en la esquina. Nos dimos un piquito tierno y nos despedimos no sin antes quedar para la semana que viene.
Y éste es mi primer relato de mis vivencias en el mundo sexual. Continuará…
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