Cómo inicié mi vida sexual y de fetiche de tenis
Con solo 13 años, Tania ya sabía que su cuerpo era diferente, pero nunca imaginó que sus inseguridades se convertirían en el motor de su deseo. Cuando una amiga la introduce a un mundo de tentación, los tenis se convierten en el símbolo de una pasión que la marcaría para siempre.
¿Cómo fue que me hice fetichista de los tenis?
Hola a todos, soy Tania, pero suelen llamarme Tany o Tannys, incluso a veces bromeo con ello diciendo que "obviamente soy Tenis" aludiendo a la manera en que solemos llamarle al calzado deportivo en México. Luego de mucho pensarlo y de las opiniones de varias amistades he decidido que iré compartiendo mis historias eróticas, mismas que desde hace algún tiempo giran siempre en torno a los tenis o sneakers (como gusten llamarles) y qué mejor, que comenzar desde el inicio.
Me describiré para comenzar, pues mucho del como inició mi fetiche por los tenis, tiene que ver en parte con mi fisionomía, soy una chica de 1.68 m, de tez blanca aunque algo apiñonado, con cabello lacio negro hasta la media espalda, tengo grandes ojos café y labios rojos por naturaleza, siempre he sido extremadamente delgada, aunque me encantan mis "limoncitos" como yo los llamo y que además no son tan pequeños y siento que hacen muy buen juego con mi trasero, pues tengo unas nalgas de buen tamaño y muy firmes, soy karateka desde la adolescencia entonces se comprenderá que en general tengo una figura atlética, mis piernas siempre han sido largas y bien torneadas pese a lo delgadas que son y algo que me daba mucha pena hasta hace un par de años es el tamaño de mi pie, además que tengo los pies un poco "gorditos" calzo del numero 7 mexicano (27 cm de talón a punta), lo que en muchas ocasiones fue un problema para mí al momento de buscar algunos estilos de zapato para mujer que a lo sumo llegaban al numero 5 o 6, sin embargo es algo que también mi actual fetiche me ha permitido solucionar de alguna forma.
Lo delgada que soy y el tamaño de mis pies, fueron cosas que me causaron ciertas inseguridades en mi niñez y parte de la adolescencia, pues siempre era "la chica de los popotitos", "de los palitos", "la hobbit", etc. pero de esa parte no hablaré demasiado pues aquí lo que nos interesa es cómo comencé este emocionante camino del fetiche por los tenis y cómo fue que los introduje a mi vida sexual.
Mi primer encuentro sexual verdadero fue cuando yo me encontraba en segundo de secundaria, ya saben que a esa edad uno es rebelde por naturaleza y uno se busca los problemas sólo, pues para no hacerla más cansada, yo me había hecho amiga de un grupito de chicos que se reunían los sábados para platicar de comics y mangas, jugar juegos de mesa y de roll, tocar algo de música, echar cascarita de fut o de basket, en fin, la verdad es que pese a todo, era un grupo muy sano dentro de lo que cabe, aunque claro, de vez en cuando nos tomábamos nuestras cervecitas, probábamos algún cigarrillo o probábamos de alguna bebida alcohólica que alguien lleva a escondidas. De toda la chamacada que éramos yo comencé a tener mucha afinidad con un par de hermanos (hombre y mujer) que incluso a veces llevaban a su hermanita menor, ellos no hablaban del todo bien el español, pues su madre era europea, su padre mexicano, pero habían vivido en Europa casi toda su vida y se quedarían en México por un par de años por cuestiones legales entre sus padres que la verdad nunca me interesó saber a detalle.
Ambos eran morenitos de piel, él era delgado y alto, de cabello castaño claro, muy interesante y ella era un poco más alta que yo, tenía un super cuerpazo, aunque también tenía las piernas delgadas (cosa que nos ayudó a hacernos amigas), le ayudaba mucho su larga cabellera negra de chinos y sus ojos verdes que contrastaban con su piel morenita, tenía los labios muy carnosos y ambos tenían una cosa en común, amaban los tenis e incluso los rellenaban para que se vieran chunkies, porque ambos tenían el pie muy flaquito. Ellos solían visitar a otros amigos un poco más grandes, que vivían solos y en cuya casa siempre se jugaban videojuegos y se tocaba la guitarra y el bajo, en ese departamento es donde yo tendría mi primera experiencia sexual real y donde adoptaría mi fetiche por los tenis.
Un buen día que nos encontrábamos en aquel departamento, con unas cuantas cervezas a la mano, uno de los chicos mayores mencionó a modo de broma que hiciéramos una orgía, el silencio que se hizo fue notorio y todos nos volteamos a ver con una sonrisa traviesa, aparentemente aceptando entre todos esa idea al menos como interesante, sin embargo todo continuaría su ritmo normal, excepto por mi amiga, quien se me acercó a hablarme al oído para proponerme que sólo tomáramos a uno de los chicos mayores y dueño del departamento, y nos metiéramos a la primera habitación, la verdad es que la idea no me desagradó, porque además él era bien parecido, mi amiga me dijo que comenzáramos a juguetear entre nosotras para llamar su atención, así que ella comenzó a manosearme un poco la cadera, la cintura y las piernas mientras lo volteábamos a ver, no tardó mucho en darse cuenta y en poner su atención en nosotras, de pronto él se levantó fue por unas cervezas a la cocina y se acercó directamente a nosotras para preguntarnos si es que estábamos tomando e serio lo del comentario de la orgía, a lo que mi amiga le dijo que sí y que se estaba tardando en aprovechar a "este par de biscochos", la verdad es que yo estaba muy emocionada, pero al mismo tiempo me encontraba muy apenada y no sabía qué decir, sólo sonreía y seguía el juego, pero definitivamente mi amiga era quien llevaba la batuta.
El chico ni tardo ni perezoso, entró a la habitación y mi amiga jalándome de la mano lo siguió, él muy amablemente cerró la puerta y comenzó a hacer algunas bromas para acercarse a nosotras, mientras nos comenzaba a besar a ambas, la verdad es que ambas recibimos bien los besos que fueron correspondidos, él comenzaba a acariciarnos por todas partes, de manera aleatoría, mientras mi amiga comenzó a quitarle la sudadera que él llevaba puesta, al tiempo que también se quitaba la blusa, tan pronto sus dorsos quedaron desnudos, ambos se tumbaron a la cama, yo los seguí, aunque evidentemente mi participación en el trío estaba siendo menor, pero me encantaba lo que veía y el saber que al fin tendría una experiencia sexual real. Él comenzó a bajar el pantalón de cargo que llevaba mi amiga, ella me invitó a hacer lo mismo, pero la verdad es que me dio pena que vieran mis delgadas piernas, sin embargo entre todo eso, él llegó al punto de sacarle el pantalón a mi amiga y se iba a disponer a quitarle los tenis, cuando ella lo interrumpió de golpe:
¡no!, mis tenis se quedan, si quieres sácamelos para quitar el pantalón, pero me los vuelves a poner.
¿No crees que nos van a estorbar?
no, ahora verás...
El chico hizo caso, una vez quitado el pantalón regresó sus enormes tenis tipo skate (de los que decimos de torta) a los pies de mi amiga, aquella imagen me quedó muy grabada en la mente, ella retirándose su sostén, quedando exclusivamente en su calzón cachetero negro, con sus aguadas calcetas blancas y sus enormes tenis grises, mientras yo estaba disfrutando esa escena el chico me invitó a sumarme, yo me acerqué más a ellos, pero tenía pena, mi amiga se acercó a mí:
¿Está todo bien?, ¿por qué no te sumas?
Es que me da pena que me vean sin ropa.
¿Pero por qué? está bien, tienes un lindo cuerpo.
Evidentemente el chico ya entrado en su calentura, se extrañó un poco y se sentó a mi lado, me tomo con su grande mano en una de mis piernas y comenzamos a hablar:
¿Qué pasa, de qué tienes pena?
Mi amiga antes de que yo siquiera respondiera, dijo:
-Seguramente le da pena mostrar sus piernas.
El chico sonrió y me dijo:
-Si es eso te aviso, que las veces que han venido a la casa con sus uniformes de secundaria, una de las cosas que mas me gusta ver en ustedes son sus deliciosas piernas.
Mi amiga en plan de darme ánimos, se paro frente a mí mientras me mostraba su cuerpo:
-Mirame, yo también tengo un par de popotes ¿y qué?, están lindos y bien torneados, ¡anímate! no pasa nada.
En eso, el chico comenzó a desabotonar mi pantalón, al tiempo que me iba besando conforme me lo bajaba, al final tuvo que desamarrar mis tenis, pues eran de bota, pero me los volvió a poner, comentando algo de que, para que estuviéramos uniformadas o algo así, a mí me daba pena, pues me daba la impresión que se me veían unos hilitos de piernas y unas patotas con mis tenis, pero aguanté y me quité mi blusa, él comenzó a manosearnos a ambas, nos chupaba y lamía por acá y por allá, nos decía cosas al oído, de hecho a mí en varias ocasiones me repitió lo mismo: "pinche flaca sabrosa, están deliciosos tus popotes", nosotras lo besábamos a él, y él a nosotras, ya en intercambio de posiciones, él me tenía acostada boca arriba, recuerdo que sus manos estaban bien aferrados a mis tenis mientras me penetraba, cuando de pronto, mi amiga comenzó a chuparme los pechos, fue muy raro, pero lo sentí delicioso, así que pese a mi extrañeza yo continué, sólo volteándola a ver con algo de confusión, ella se acercaría a mi oído y me diría:
-Así con las agujetas sueltas de tus tenis me gustas más, también me gusta eso para mí. Luego te cuento....
Ni siquiera terminó de decir eso, cuando comenzó a estimular mi clítoris con su mano mientras seguía chupándome los pechos, imaginen ustedes la escena, mientras me estaban penetrando de manera deliciosa con mis piernitas en alto, me estaban también estimulando el clítoris y mis senos, yo lo único que pude hacer, fue terminar de retirarme el sostén y lanzarlo a un lado mientras aquél dueto me hacía llegar al orgasmo. Cuando al fin llegué, mi calzoncito de algodón estaba empapado, aun recuerdo esa sensación como de calambre al terminar, como si hubiera sido ayer, tan pronto llegué, quedé unos segundos recostada tratando de entender aquello que sentía, al mismo tiempo mi amiga y el muchacho continuaban dándole duro, hubo un punto en que ellos como en forma de cucharita lo estaban haciendo, ambos boca arriba, ella sobre de él y al verla así de vulnerable, se me hizo buena idea regresar algo del favor, así que me acerqué y comencé a chupar torpemente uno de los senos de mi amiga, al parecer a ella le agradó mucho por como comenzó a gemir, cuando de repente me acerca a ella y me dice:
-¿Te pido otro favor?...Desátame mis tenis.
Yo en ese momento no entendía nada de lo que estaba pasando respecto a ese tema (aunque ahora ya lo entiendo y mucho), bajé para poner mis manos en los nudos de sus agujetas mientras el chico la seguía penetrando, cuando ella, al tiempo que me quitaba el pie de mi mano, me dijo:
-Así no, con la boca.
Así que me agaché y con mis dientes desamarré torpemente sus agujetas en ambos tenis, ella comenzó a gemir como loca mientras creo que el chico también estaba por venirse, efectivamente, el chico había terminado, pero mi amiga que seguía aun sobre de él, se seguía moviendo al mismo ritmo en el que ya estaba, yo no supe muy bien si el chico lo seguía disfrutando o lo estaba sufriendo, pero ella seguía y seguía, hasta que al fin terminó, luego de unos cinco minutos de continuar así. Ambas nos acostamos al lado de él, sin decir palabra alguna, sólo disfrutando el momento, hasta que el chico rompió un poco el hielo:
-Pues ya terminamos, ¿ahora sí les puedo quitar los tenis? jejeje
Mi amiga replicó a modo de broma:
-¿Pues qué traes contra nuestros tenis que a fuerza nos los quieres quitar eh?
-Bueno, es cuando ya estabas por terminar, me estabas enterrando las suelas de los tenis en las piernas jejeje
-Ah bueno, pero eso era parte de la experiencia jejeje
Todos reímos y comenzamos a vestirnos, yo modelé un poco frente al espejo, viendo mis piernitas con mis grandes tenis, me acordé mucho de una muñeca Bratz que aún tenía en ese entonces y reí apun con pena, me tuve que quitar mis bragas y guardarlas en una de las bolsas de mi pantalón para no irme toda mojada, pero cuando ya íbamos a salir del cuarto, el chico se me acercó por atrás y me dijo:
-Espero luego podamos repetir y chupar de nuevo tan deliciosos popotes.
Evidentemente sí repetiríamos y tendríamos una historia más adelante por algún tiempo, al igual que con mi amiga, que aunque ya le he perdido la pista, compartimos un par de otras aventuras sexuales, además de haberme hecho de un lindo fetiche por los tenis que además de ponerme hot, me han hecho sentirme de lo más sexy del mundo, pero eso ya irá saliendo en historias posteriores.
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