Mi vecina me domina (18)
El esclavo carga con las compras mientras sus dueñas eligen juguetes para su nuevo encierro. De regreso a casa, la sumisión se intensifica con rituales que involucran fluidos corporales y limpieza. La celda está lista, y el esclavo debe aceptar su lugar.
Terminaron de fumarse el cigarrillo y tras recoger el desayuno y fregar los vasos, Sara tiró de mi correa.
Cuando terminé te lo llevo, seguro que lo necesitarás.
Al llegar al dormitorio de Sara fuimos al baño y me mandó quitarle el tampón y ponerle uno nuevo. Atrape el hilo del tampón con mi e boca y fui tirando de él muy despacio. Al sacarlo unas gotas mancharon el suelo que rápidamente las limpié con mi lengua. Después lo introduje en mi boca, lo chupé con fuerza y tomé uno limpio para introducírselo en su coño.
Antes límpiame bien, cerdo.
Le lamí toda para tomar el tampón e ir introduciéndoselo en su coño con suavidad. Después le puse sus bragas.
Ponte aquí a cuatro patas, voy a maquillarme.
A cuatro patas se sentó sobre mí usándome como escabel mientras se maquillaba. Después le calcé sus botas altas, para vestirla con su falda y su top ajustado que resaltaba sus pechos.
Ya puedes ir con mi madre que seguro te echa en falta.
Al llegar al dormitorio Paqui ya estaba vestida.
Ven que te tapone.
Paqui tomó un plug y lo introdujo en mi culo para después colocarme el arnés bien ajustado que impedía que se saliera.
Levanta que decore tus pezones.
Por favor noooo, están muy doloridos. Por favor mi señora.
A mí que me importa como estén. Te voy a colocar estas pinzas porque simplemente me apetece que las lleves.
Si mi señora Paqui, perdón.
Tomó con sus dedos cada uno de mis pezones, los estiro con fuerza para colocar una pinza en cada uno de ellos. Las pinzas estaban unidas por una cadena que después paso por la anilla de mi collar. Esto hacía que las pinzas estuvieran tensas y tiraran fuerte de mis pezones si levantaba la cara.
Que sea la última vez que te quejas ante un deseo mío. ¿Entendido, esclavo?. Así aprenderás a ir con nosotras, con la mirada baja hacia el suelo. Es una señal para quien te vea que nos perteneces.
Subimos al coche yendo ellas atrás. De vez en cuando me hablaban haciendo que les mirara por el retrovisor y así tensar la cadena que unía las pinzas de mis pezones. Llegamos a un polígono, me bajé del coche para abrirles la puerta y que bajasen. Después Paqui cogió mi correa y tiró de ella para que les siguiera. Al ser un polígono no había gente que pudiera verme, que hubiera supuesto una vergüenza para mí. Entramos y se saludaron con un beso y un abrazo para después presentarle a Sara.
Cuanto me alegro de volver a verte. Me tienes abandonado. ¿Lo llevas contigo o prefieres dejarlo aquí. He dispuesto unas argollas para que podáis dejarles amarrados mientras hacéis vuestras compras.
Si, mejor lo atamos, no queremos que nos moleste.
Paqui me acerco a la argolla que había en la pared y ato mi correa a ella.
Pórtate bien perro.
Dos bofetones cruzaron mi cara para a continuación una de sus manos me acariciara la cabeza.
Pues quisiera una celda para mi perro. Pero la quiero amplia pues va a pasar bastante tiempo en ella. ¡Ah! Y que tenga puerta con cerradura y con una ventanilla.
Uffffff, cuantas cosas me pides. Pero si, te voy a enseñar esta que tengo.
Desde mi posición y sin levantar mucho la vista vi la celda que iba a ser mi habitación. Era amplia, con barrotes gruesos y disponía de argollas sujetas a los barrotes.
Bien esa me gusta. Ahora quiero ver dilatadores anales.
Tengo este, que se maneja a distancia con vibrador, además de poder dejarlo fijo lo que te permite tenerlo bien abierto para poder usarlo como recipiente. Este que te he enseñado viene con un regalo y es este juego de tapones de varios tamaños. ¿Qué más deseas?
Dos bol amplios y hondos.
Elige tu misma el tamaño.
Ahora quiero una jaula de castidad con vibración.
Bien esta es la mejor. ¿Que más deseas?
Pues una pala.
La quieres lisa o prefieres con tachuelas de castigo.
La que más te guste, Sara.
La que tiene tachuelas mejor.
Y por último quiero un buen arnés.
Cuando tuvieron todo elegido Paqui se acercó donde yo estaba y soltó la correa de la argolla.
Ve al mostrador y paga esclavo.
Abone la abultada cuenta y cargué con todo para dejarlo en el coche y abrirles la puerta y que se montaran. Ya de camino de nuevo a casa las oía hablar de lo que habían disfrutado con las compras. El humo de sus bocas rodeaba toda mi cara, aspirándolo yo cada vez que lo exhalaban. Al llegar, y con mi cabeza agachada, les abrí la puerta, bajaron y tras ellas fui llevando todo a la casa.
Vente conmigo, estoy que voy a reventar de pipí, y tráete un vaso grande.
Ya en el baño de Paqui se bajó los pantalones frente a mí dejando su coño a mi vista. Tomó el vaso lo colocó entre sus piernas y pude ver como se iba llenando de su orina. Cuando terminó lo dejó sobre el lavabo y abrió sus piernas para que le limpiara los restos de pipí.
Coge el vaso y vamos al salón.
Allí y delante de Sara que fumaba un cigarrillo me mandó beberlo todo. Lo acerqué a mi boca y fui tragando todo el pipí caliente de mi señora Paqui. Al terminar Sara se levantó y despojándose de su falda colocó el vaso entre sus piernas para primero depositar el tampón en el y después orinar hasta llenarlo.
Seguro que lo mío te va a gustar mucho más que lo que te ha dado mi madre. Ja, ja, ja.
Su pipí se fué tornando rojizo conforme iba empapando el tampón Y llenándose con su orina.
Ya está listo, pero antes vas a ir a traerme un tampón nuevo. Mientras me dure quiero darte lo que mereces.
Se lo traje y lamiendo su coño impregnado del flujo sanguinolento lo limpié para después introducirle el tampón muy despacio.
Bien, ya está todo. Ahora tomate lo que te he preparado…. Bueno mejor te lo doy yo. Ja, ja, ja.
Tomó el hilo del tampón que estaba todo empapado de pipí y flujo para ponerlo sobre mi boca para que lo atrapara con mi boca y lo chupara. Cuando lo hube chupado lo saco de mi boca y volvió a introducirlo en el vaso para que se empapará todo. Así estuvo dándomelo una y otra vez hasta que comprobó que ya no quedaba más en el vaso.
- Cuando lo hayas dejado bien vas lo tiras y vuelves.
Desde luego nunca imaginé que llegarás a alcanzar este grado de cerdo y puto. Me encanta que seas así.
Mientras terminaban su cigarrillo escupieron una y otra vez en mi boca. Mi boca estaba llena del sabor de ellas y me encantaba.
- Bueno, limpia el suelo y vamos a montar tu nueva “habitación”.
Continúa en
- Relato #226455— title-regex: contiguous parts (17 -> 18)
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