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Las infidelidades de la joven Adara. Parte 6

A las seis de la mañana, bajo el frío de Madrid, la moto de Rafa la detiene. Él sabe que es prohibido, pero su sonrisa irresistible y la promesa de una noche de locura son demasiado tentadores para resistirse. ¿Qué pasa cuando la amistad y el deseo chocan en un after de mala muerte?

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Mis infidelidades, lejos de afectar a mi relación sexual, reconozco que en ese momento la habían hecho más fuerte. Follaba mucho y muy duro con David. Casi a diario follábamos, o si no podíamos le hacía una mamada en el coche hasta que se corría en mi boca y me lo tragaba. Llegaba a veces a casa con la boca super pastosa, según entraba me iba a lavar los dientes. Me apasionaba el sabor de su leche.

David no es que sospechase nada en concreto sobre mis infidelidades, pero la historia del móvil desaparecido le resultó muy extraña. Además como luego apareció mi móvil, el cual tenía Mauro. Le conté una historia de que una señora se lo encontró, y creo que tampoco ayudó mucho. No digo que estuviese celoso, porque confiaba en mi ciegamente, pero si le veía más pendiente de mi. Algo que precisamente ahora no me venía bien. Unos findes después de lo de Mauro, quedé con César, directamente para follar, sin demasiados rodeos. Ambos teníamos pareja y ambos sabíamos a lo que íbamos. Volvimos a ir a un hotel, esta vez a otro distinto, uno un poco picadero, para follar y poco más. Quedamos la tarde del Sábado, David ese día tenía una barbacoa en casa de unos familiares y la novia de César andaba con cosas de la boda y aprovechamos para quedar.

Volvió a venirme a buscar a casa, aparcando a unos metros de mi puerta. Nos besamos con mucha pasión según entré en su coche y nos fuimos. Al llegar al hotel el morbo no tardó en llegar, no habíamos entrado en la habitación y ya estábamos comiéndonos todo el uno al otro. Lo cabalgué fuertemente y me duró poco, casi se corre dentro de mi coño, sacándola y soltando un chorro de leche por fuera del coño. Apasionadamente volvimos al lío e intentó comerme el culo lo bastante como para que lubricase y probar el anal. Algo que yo había intentado en muchas ocasiones con David pero que me dolía.

"Ni lo intentes si va a dar igual. Lo tengo muy cerrado" le dije inclinida a 4 mientras él lamía bien mi culo metiendo la lengua y algún dedo..

"Déjame probar. Quiero que tu primer anal sea conmigo"

Jugó bastante con él pero cuando fue probó a metérmela me destrozaba. Logró meter la punta pero nada. Desistimos y me folló el coño de nuevo en cuatro. Luego la sacó, se puso de pie y yo sentada en la cama. Me la acercó a la cara y mientras le lamí los huevos se pajeó para justo soltarme un buen chorro de leche en la cara que me manchó el pelo.

Nos despedimos por la noche a unos metros de mi casa. Era practicamente una relación sexual. No hablábamos de sentimientos, ni de nuestras relaciones. Más allá de lo obvio, el sabía que yo tenía novio, yo que ella tenía novia. Sin malos rollos, sin reproches. Sexo muy duro, sensualidad, morbo..

Según llegué iba hacia mi casa, con la idea de ducharme y luego quedar con mis amigas y las puse un mensaje.

"Ufff que follada, estoy destrozada luego os veo"

"Qué cerda eres, como te gusta" contestó Carmen

Quedamos a las dos horas aproximadamente y nos fuimos las cuatro en metro al centro de Madrid. No me gustaba como pintaba esa noche, porque allí nos juntaríamos con Rafa, el novio de Ayelen y sus amigos. El típico grupo de malotes de barrio, además Rafa, que estaba buenísimo todo hay que decirlo, moreno, no muy alto, pero con cuerpazo muy marcado, una sonrisa que nos volvía locas a todas, pero que cuando nos juntábamos con él y su grupo de amigo discutía mucho con Ayelen, celos constantes, se ponían los cuernos el uno al otro, incluso se enteraban, se perdonaban, discutían, follaban. Y así. Rafa era un golfo de primer nivel, hasta el punto de tirarnos la caña a las amigas de Ayelen. Obviamente yo siempre le había dado largas. Una vez que me llevó a casa en su moto después de un botellón y al llegar a la puerta de mi casa y despedirme de él con dos besos, me giró la cara y me besó. Y yo salí corriendo llamándole imbécil mientras él lejos de darle importancia a mi reacción esbozó una sonrisa. Era un tio muy seguro de si mismo. Carmen y Miriam me habían contado cosas similares. No le habíamos dicho nada a Ayelen porque no le dimos importancia y como ella le ponía los cuernos igual pues pensábamos que era cosa de su relación.

Llegamos a un parque e hicimos botellón, nos emborrachamos bastante. Al rato entramos a la discoteca. Allí volvimos a presenciar una discusión entre Ayelen y Rafa, otra vez por celos, como cada vez que salíamos. Ya no era novedad pero llegaban a límites de casi pegarse. Era incomodísimo y nos cortaba el rollo bastante. Lo curioso es que de repente se arreglaban y se ponían a besarse apasionadamente hasta que desaparecían para irse a cualquier servicio a follar como auténticos mandriles.

La noche no tuvo mucho más y regresamos al barrio en metro. Las cuatro íbamos hasta un punto y ahí nos separábamos cada una para su casa. Recuerdo que aquella noche iba pensando en que había perdido el tiempo y que no me gustaba nada juntarme con Rafa y sus amigos, que era un idiota inmenso etc.. Lo era de veras, pero estaba buenísimo. Seguramente era el hombre más irresistible fisicamente de mi alrededor pero con el que había tenido opción de liarme pero no quise por respeto a mi amiga. Justo cuento esto porque cuando estaba a punto de entrar en mi portal, pasó una moto y empezó a llamarme, me asusté bastante pues eran las 6 de la mañana, había un silencio propio de esa hora con el ruido de fondo de coches que tiene cualquier barrio de Madrid.

"Adara, Adara" dijo el chico desde la moto, muy seguro de conocerme. Y gritando ya que la moto sonaba bastante. Lo que me hizo tranquilizarme y acercarme aún con la duda de quien era.

"Rafa, pero que haces aquí? Ayelen ya se ha ido hacia su casa" contesté al ver que era él.

"Me da igual no busco a Ayelen. Estaba de camino a casa y te he visto"

"Ah vale. Pues nada yo ya voy a entrar a casa que me caigo de sueño"

"Bueno bueno que borde, pues nada ahí te quedas"

"No a ver borde no. Que quieres que te diga a estas horas?" Le dije sorprendida porque no se que es lo que pretendía.

"Joder me da la sensación de que te caigo mal" me dijo quitándose el casco y apagando el motor de la moto.

"Pero por qué me vas a caer mal?"

Empezamos a charlar largo y tendido sobre las múltiples discusiones de Ayelen y él durante más de 20 minutos. Nos sentamos en un banco a unos metros de allí. Era una situación surrealista, hacía bastante frío pero me sentía cómoda con él y sinceramente tenía ese encanto propio de la persona que te atrae aunque sepas que es alguien prohibido, porque para mi los novios de mis tres amigas eran algo prohibido.

"Oye Adara. Te apetece ir a un after conmigo?" Dijo de repente finiquitando un poco la larga conversación en la que habíamos entrado sobre celos, relaciones tóxicas etc referente a su relación con Ayelen.

"Que dices tio? Ahora?" Le dije sorprendida pero dejando la puerta abierta a irnos..

"Claro. Y allí seguimos charlando y eso. Vamos en la moto y en quince minutos estamos allí. Te invito a una copa y estamos allí tranquilamente"

"Estás fatal eh" le dije haciéndome de rogar. Pero sin decir que no.

"Venga sube anda. Vámonos. Que no pasa nada, una noche de amigos para conocernos mejor" dijo con la sonrisa irresistible y yo reconozco que me derretí.

Subí a la moto, me puse el otro casco y reconozco que en el transcurso hasta el after iba pensando que iba a querer follar conmigo, que este era un golfo etc, que vaya cagada con mi amiga pero que madre mía las ganas que tenía, pero no no. Que es mi amiga.. Y según llegamos y nos quitamos el casco justo en la puerta del after, un garito de la mala muerte cerca de un polígono, le dije que no quería nada con él, que era el novio de mi amigo que no se equivocase y un sin fin de palabras vacías a las que él me daba la razón constantemente para que entrásemos al garito.

Eran ya cerca de las 7 de la mañana, entramos y toda la gente que había estaba drogadísima, había música techno muy dura, y gente entregada a la cabina del dj. Nosotros nos fuimos hacia la barra, pedimos dos copas, apenas entendía lo que Rafa me decía al oido, de repente vi que sacó del bolsillo una bolsita con unos polvos.

"Quieres?" Dijo gritando para que le entendiera

"Qué es?" Le grité yo

"Cocaina"

Reconozco que había probado alguna vez el mdma, pero nada más allá de eso, no había esnifado por la nariz nunca nada y en ese momento me apeteció.

"Venga vale"

Me llevó hacia un pasillo un poco apartado de la pista de baile. Allí en una tarjeta puso dos rayas y esnifamos. Fuimos a la pista y allí empezamos a bailar como locos, pidiendo copas cada dos por tres y acercándonos a ese pasillo a esnifar rayas cada poco tiempo. Bailábamos y no pasaba nada entre los dos, perdí la noción del tiempo, se me quedó el teléfono sin batería y no llevaba reloj. Me lo estaba pasando muy bien con él y bailando con más gente. Rafa no se separaba de mi, me agarraba cada vez más de la cintura, me daba abrazos, me besaba el cuello. Yo le apartaba sobre todo al principio, ya después con el colocón y la borrachera no le daba importancia, incluso, aunque tengo algunas lagunas de ese momento por mi estado, le correspondía arrimándole el culo.

No llegó a pasar nada más dentro del after. No se que hora sería pero imagino que las 11 o las 12 de la mañana, apagaron la música y nos echaron. De repente salimos a la calle y era de día, nos daba todo el sol de cara. El bajón fue importante, empecé a pensar que la había liado mucho, encima sin batería en el móvil, con el novio de mi amiga.

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