Las infidelidades de la joven Adara. Parte 5
Adara sabe que David no debería enterarse, pero el deseo la consume más que la lealtad. Esta vez, el riesgo no es solo la infidelidad, sino la presencia de testigos invisibles que observan cada movimiento desde la oscuridad.
A partir de ese momento mi vida y mi visión sobre mi relación con David en general cambiaría. Cada día normalizaba más estar con mi pareja aún habiéndole sido infiel. No me borré el Tinder desde el día que conocí a Ginés y me le acabé tirando en mi casa. Estaba hablando con dos chicos. Un chico colombiano de 30 años, Mauro, bastante sensual, de piel morena, alto, bastante fuerte y con Raúl, un chico de mi edad alto, delgado pero que no me atraía demasiado de momento pero me parecía simpático. Pero la cosa no había pasado de ahí, todavia..
Una semana después de lo de César salí de fiesta con mis tres inseparables amigas a una conocida discoteca en el extrarradio de Madrid. Fuimos las cuatro en el coche de Ayelen, la única que tenía carnet de conducir. Hicimos botellón antes de entrar en la discoteca. Hablábamos de guarradas continuamente y desde mis infidelidades mucho más. Ellas hacían muchas bromas conmigo en su momento, desde que era una monja hasta que era la santa del grupo etc.. Solamente por ser fiel, que con mi novio follaba como si no hubiese un mañana y teníamos un vicio enorme. De hecho nunca me ha faltado sexo con él, recuerdo al principio de la relación cuando podíamos follar, porque teníamos sitio para hacerlo, follar cinco y seis veces en un día.
Bebimos mucho aquella noche, y en la pista me lié con tres tios distintos de los cuales no recuerdo mucho, no hice nada con ellos más allá de que en algun momento me metieran mano en el vestido que llevaba. Entre la oscuridad y demás y que fueron unos besos no le di mucha importancia, en ese momento no me apeteció irme con ninguno a follar. Me veía muy receptiva eso si, pero me lo estaba pasando bien. Tenía el sexo en mi cabeza las 24 horas del día, incluso soñaba que me follaba a gente del trabajo y cosas así.. El caso es que como digo más allá de unos cuantos besos con lengua no pasó demasiado. De hecho al rato de estar con ellos me cansaba y me largaba con mis amigas, y al ser un lugar tan grande no me les volvía a encontrar.
Al cerrar la discoteca salimos las cuatro riéndonos porque decían que las había superado en liarme con gente. Carmen con dos, aunque le hizo una mamada en el baño a uno de ellos, me seguía y Miriam y Ayelen se habían liado con uno cada una de ellas.
Estaba muy caliente en el viaje de vuelta a casa, se lo comentaba a mis amigas
- "Qué guarra eres Adara tia" dijo Ayelen
- " Voy a escribir a David a ver si no se ha dormido aún.." las dije..
Al final no me había follado a nadie y lo necesitaba. De esos momentos que estás caliente y algo borracha y necesitas que te follen duro antes de irte a dormir.. Reconozco que escribí a mi novio antes que a nadie pero ya hacía tiempo que se había dormido y ni me contestó, algo que esperaba. Pero había otra bala en la recámara. Quizás en ese momento me hubiese apetecido César, que me folló muy bien el finde anterior y habíamos conectado mucho, pero sabía que podría estar durmiendo con su novia y le metería en un lío, asi que decidí escribir a Mauro, el chico colombiano con el que hablaba por Tinder y con el que de momento no había hablado más allá de para conocernos y ver alguna foto el uno del otro. Por las fotos me atraía bastante. Era moreno de piel, algo que me ponía mucho, pues no me había follado nunca a ningún extranjero y el sexo interracial era algo muy recomendado por mis amigas. Carmen siempre contaba que se follaba a un dominicano de vez en cuando que la dejaba muy bien servida.
Me contestó casi de inmediato. Estaba llegando a casa de fiesta también. Le dije que si nos veíamos, que iba camino a casa. Sin decirle mucho más, aunque a esas horas, las 6 de la mañana, la cosa estaba bastante clara.
"Pues estoy a media hora de tu barrio" me dijo por Whatsapp
"A mi me quedan unos quince minutos, pero te espero si vienes"
"Venga vale. Nos vemos ahora..."
Llegué con mis amigas que esperaron a que llegase Mauro para no dejarme sola. Todo el rato haciendo bromas sobre el chico con el que había quedado y demás.
"Tía dinos como la tiene en el grupo cuando te le folles" dijo Miriam
"Pero que a lo mejor en persona no me gusta"
"Joder pero has visto fotos de él. Si no, no quedarías no?" Dijo Carmen
"Claro. El chico en fotos me gusta pero a saber como es en persona.."
A los quince minutos más o menos de llegar apareció en su coche, un Polo bastante antiguo. Me salí del coche de mis amigas entre las risas y el jaleo del coche de Ayelen y me fui hacia su coche.
Subí a su coche y le di dos besos. El chico como en las fotos, estaba bastante bien. Se veía que se cuidaba mucho y era bastante agradable. Me gustó mucho su olor corporal. Se le veía algo bebido, lo cual era normal siendo las horas que eran. Casi amanecía. Nos pusimos a hablar aparcados en una calle que daba a la avenida de mi casa, donde vivía con mis padres, me contaba que había salido de fiesta por la zona centro de Madrid con unos amigos. Y en medio de la conversación le besé. Era sorprendente en mi. Si me lo cuentan meses atrás ni me lo creo. Pero si, fui yo la que me lancé a su boca y de paso le agarré del paquete.
"Pero que estamos en medio de una calle" Dijo tras darnos el segundo beso con lengua y empezar a desabrocharle el pantalón
"Vamos a un sitio tranquilo" le dije empezando a frotar su polla.. Una buena polla bastante gorda y no demasiado larga pero que casi no abarcaba mi mano.
Le indiqué para ir a un polígono cercano a mi barrio sin soltar su polla de mi mano. Cada vez estaba más dura. Él suspiraba mientras conducía y yo le miraba con cara de cerda, para que se pusiese más caliente y sacaba la lengua o me tocaba las tetas para él. No se ni como llegamos sin tener un accidente en ese recorrido. Y según llegamos nos metimos con el coche en una especie de patio que daba a una nave en cuesta y que daba algo de intimidad ya que desde la carretera no se veía. Allí aparcó y nos fuimos al asiento de atrás. Él con el pantalón bajado. Ambos estábamos cachondísimos. Se recostó sobre el asiento de atrás y me puse encima de él y empezamos a besarnos apasionadamente. Yo apenas cabía, entre que soy grande y su coche era pequeño. Me aparté un momento y me puse de rodillas como pude en el suelo del coche y le hice una mamada, lamiendo bien sus huevos y poniéndosela muy dura. Con el grosor que tenía era espectacular. Con los primeros rayos de sol de la mañana impactaba mucho.
"Que linda eres. Como la chupas princesa" me decía Mauro. Lo cual me hacía lamer con mayor placer, sacando mi lengua y mirándole a la cara.
De repente sonó mi móvil el cual estaba en el asiento delantero. Nos asustamos mucho en medio del silencio en el que estábamos. Agarré el teléfono como pude desde atrás. Era David que se habría despertado o que se yo, no se lo cogí obviamente. Lo silencié y lo tiré hacia adelante. A esas horas mejor hacerse la dormida, pensé.
"Quien te llama princesa?" Me dijo en plan meloso Mauro mientras me besaba los hombros.
"Mi novio" le dije agachándome y volviendo a lamer su polla. Se quedó impactado por la respuesta y mi reacción, pero no dijo nada más. Tras unos pocos minutos, me quité el vestido y liberé mis tetas que volvieron loco a Mauro que directamente me recostó sobre los asientos traseros y me las lamió cachondísimo, mientras me metía un dedo en el coño. Estaba excitadísima y le dije que quería que me follara. Directamente me volví a poner sobre él y cabalgué. El grosor era tremendo. Mucho más grande que cualquiera de los anteriores pollas que había probado. Cabalgué aunque me dolía bastante, él mientras seguía embelesado con mis tetas chupándolas. Nos volvimos locos, y como apenas cabíamos en el coche salimos fuera. Hacía un poco de frio y era arriesgado que nos viese alguien pero estábamos tan calientes que supongo que nos dio igual. Me puso contra el maletero y me folló cogiéndome de la cintura desde atrás. Después me puso sobre el capó del coche frente a él.
"Donde quieres que me corra, princesa?"
"Donde quieres correrte?" Le dije mientras me daba sus últimas embestidas sujetándome las tetas con una mano y con la otra tocándole el torso.
"En tus tetas"
"Vale!"
Cuando se fue a correr avisó, me bajé del capó y me puse en cuclillas frente a él y sacudió bien su polla sobre mis tetas, y me las embadurnó de leche muy líquida que llegó a salpicarme parte del cuello, la cara y los hombros. Estaba muy cachondo, se notaba.
Me fui a limpiar con un pañuelo y según me estaba limpiando apareció la policia. Me vestí corriendo en los pocos metros que tardaron en llegar hasta el coche. Ya había amanecido. Nos pidieron documentación y estuvieron registrando el coche. No encontraron nada pero estuvieron el tiempo justo para jodernos el postpolvo. Empecé a sentirme mal, entre el sol de la mañana y la resaca. Cuando ya nos dejaron en paz me llevó a casa y al entrar en mi habitación me dormí en segundos.
Al despertarme al día siguiente, cerca de las 3 de la tarde, no sabía ni donde estaba. Me levanté de la cama, tenía toda la ropa por la habitación, no encontraba mi móvil. Me puse una camiseta y salí a buscarlo por la casa. No estaba. Entré en pánico. Recordé que me sonó en el coche de Mauro y supuse que se quedó allí. Pero no sabía como localizar a Mauro sin mi teléfono. No le tenía en ninguna red social además, solo en Whatsapp. No sabía que hacer. Pasaron las horas. Me llamaron al teléfono de casa David y mis amigas ya que no me localizaban. A David le puse mil excusas obviamente de que me lo robaron y demás, pero al ver mi llamada perdida no le cuadraba nada, a mis amigas les dije la verdad claro..
No me preocupaba mucho el teléfono en si. Además estaba bloqueado con código y no creo que Mauro lo desbloquease o intentase, pero me hacía un destrozo grande. Se me ocurrió decirle a Carmen que llamase a mi teléfono ver si Mauro lo cogía pero nada, no lo cogía. Lo intentó incluso al día siguiente y nada. A los dos días el móvil estaba apagado, supongo porque se quedaría sin batería. Con mi tablet me descargué tinder e intenté buscarle, pero no había manera.
Cuento esto, porque en ese momento David empezó a sospechar cosas raras. Me dijo que me llevaría a una comisaría de Policia a denunciar el robo, pero yo le decía que no, lo de la llamada que le hice y demás. Mira que David no era nada celoso pero algo raro notaba.
Finalmente y a los días y ya dando por perdido mi móvil y viendo que Mauro no se había dado cuenta o que pasaba de mi, solicité un duplicado y me compré otro móvil.
Al encenderlo, en los mensajes, localicé a Mauro y me dijo que no sabía nada de ello. Que no había visto mi móvil en su coche. Que iba a mirar. A los cinco minutos efectivamente lo encontró debajo del asiento del copiloto donde lo arrojé cuando me llamó David devolviéndome la llamada que le hice yo una hora antes. Era un situación cómica porque había solicitado un duplicado y mi móvil lo tenía él, pero supongo que no vi otra salida. Quedé con él para que me lo devolviese.
Vino a mi trabajo un Viernes que yo salgo a mediodía y me dijo que me llevaría a casa, pero la cosa no iba a ser así..
Según entré en su coche me besó, me puso muy caliente dándome besos en el cuello y me dijo que fuésemos a su casa. Lo cual acepté sin pensarlo demasiado. Llegamos a un barrio bastante humilde de Madrid, vivía con un amigo al que me presentó a la entrada del piso, un amigo un poco extraño, era un señor mayor con muy mala pinta, super gordo, antipático, le di dos besos y se quedó sorprendido como si nadie nunca le diese dos besos. El piso era pequeño en el que apenas había un salón minúsculo, la cocina, el baño, y dos habitaciones. La habitación de Mauro era más minúscula apenas cabía la cama y poco más y reconozco que no estaba muy limpia. Al menos daba esa sensación, cama sin hacer, sin ventilar etc. Pero no me importó demasiado, porque siguió poniéndome caliente según entramos y acabamos sobre la cama follando de nuevo, le chupé la polla y él me correspondió comiéndome bien el coño (algo que no había hecho en la follada del finde) después ya cachonda perdida empecé como solía cabalgando, luego me dio a cuatro y finalmente él desde arriba, sacándola justo al correrse y dejando la rayita de mi coño hasta mi ombligo por fuera lleno de otra buena ración de leche líquida. Soltamos un montón de gemidos y supuse que su amigo nos había oido.
"Con que me puedo limpiar?" le pregunté
"Ve al baño si quieres" contestó Mauro exhausto sobre la cama tras la corrida.
"Pero está tu amigo?"
"No pasa nada"
Salí rápido suponiendo que el amigo o señor mayor estaría en la otra habitación o sin suponer nada. Y según abrí la puerta estaba a unos centímetros mirando hacia la puerta, o escuchándonos o no se. Me vio desnuda claro y con la corrida, pero no fue lo que más incómoda me hizo sentir. Me dio mal rollo y volví sobre mis pasos aun con toda la corrida entré en la habitación y cerré la puerta.
"Mauro tu compañero de piso está en la puerta y nos ha estado escuchando" le dije susurrando.
Mauro lejos de darle importancia me dijo que lo solía hacer que luego se hacía una paja y tan feliz. Que no le diese importancia etc..
"Vámonos de aquí le dije. Llévame a casa" le dije asustada.
Salimos y ya no estaba en la puerta. Pero de reojo le vi haciéndose una paja en el sofa del salón. No quise mirar pero ahí estaba.
"Pero con que clase de persona vives tu?" Le dije ya liberada en la calle después del mal rollo que había vivido.
"Es buena gente Miguel (como se llamaba el hombre extraño), cuando me separé de mi ex me acogió en su casa. Apenas me cobra nada"
"Pero tio que es un depravado"
Creo que me sentí tan incómoda que no quise saber más de Mauro en un tiempo. Especialmente el que viese normal esa actitud me asustó.
Por otro lado otra infidelidad más a David, y se acumulaban..
Continúa en
- Relato #223452— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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