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Las infidelidades de la joven Adara. Parte 4

David confía ciegamente en ella, pero Adara ya no puede soportar la mentira. Esta noche, el miedo a ser descubierta choca con el deseo de César, y el resultado es una noche que la dejará rota de placer y culpa.

Adara9612K vistas9.0· 27 votos

Los días posteriores vinieron siendo difíciles. No me sentía bien cuando compartía momentos con mi novio, me sentía hipócrita porque durante toda nuestra relación yo le reprochaba cualquier mínimo tonteo con alguna de sus amigas y mientras tanto le había puesto los cuernos y tenía pensado volver a hacerlo en cuanto viniese César a Madrid. Habíamos tenido sexo pero no dejaba de estar pensando en otras cosas mientras follábamos. David era de hablar poco de sentimientos, y no notó nada. Estaba normal y ni se imaginaba lo que le había hecho. Él confiaba plenamente en mi. No recuerdo ni un ataque de celos nunca por su parte hasta ese momento. Gozaba muchísimo cuando me hacía sesiones de fotos con escote, en bikini, enseñando el culo en tanga etc. Y las subía a redes sociales. Diría que le daba muchísimo morbo incluso.

A los diez días más o menos vino César a Madrid. Era una mañana de Sábado cuando me desperté follándome a mi novio en su casa, ya que estaba solo ese finde, y recibí un WhatsApp de César en el que me decía que ese finde ya estaba por Madrid y que si nos podíamos ver. En principio yo no tenía planes pues Miriam y Ayelen estaba en el pueblo de Miriam pasando el finde y Carmen trabajaba en una discoteca por la noche como camarera. El plan quizás hasta ese momento era quedarme con David aprovechando que estaba solo, follando todo el día, viendo series en Netflix etc..

- "Uuff David pues al final Carmen no trabaja, creo que voy a quedar con ella esta tarde" le dije según acabé de limpiarme su corrida en la cara, cuando leí que César me decía que tenía la tarde libre porque su novia estaba de compras mirando el vestido para la boda, ya que se casaban al año siguiente

- "Vale. Luego te vienes a dormir si quieres. Yo saldré un rato con mis amigos" contestó David

- "Bueno te voy diciendo por si se alarga. No creo que llegue muy tarde"

Regresé a casa y lo primero que hice fue llamar a Carmen para que estuviese en conocimiento por si por lo que fuera David la llamaba preguntando por mi o alguna coincidencia etc..

- "Tía te lo vas a follar por fin? Ya es hora" me dijo Carmen ilusionada.

"No se. Voy a quedar con él. Me apetece mucho" contesté.

Al llegar a casa le pregunté a César cual era el plan, la hora a la que quedaríamos donde etc.. Me dijo que me recogía con su coche en mi casa. Me puse super nerviosa, como era de esperar. Me recogería a las 5 de la tarde en mi calle.

"No aparques en la puerta del edificio" le especifiqué por miedo a que alguien me viese entrar en su coche. Bien mis padres, bien David que vivía a dos calles, algún amigo de David etc..

No sabía el plan, ni lo que íbamos a hacer. Ni si quiera si pasaría algo, aunque ahora era distinto a lo de verano, puesto que ya habíamos hablado varias veces y nos habíamos mandado fotos y demás. Lo lógico es que pasara pero y si no? Las preguntas se acumulaban en mi cabeza..

Me puse un vestido corto de color negro, con un escote enorme con ropa interior del mismo color, un sujetador y un tanga de hilo que apenas tapaba el agujero de mi coñito. Me ricé el pelo. Estaba espectacular la verdad. A las 5 y poco recibí un Whatsapp. Que ya estaba esperándome..

Bajé nerviosa mirándome en el ascensor, estaba especialmente sexy como ya he dicho. Llegué a su coche, un Audi bastante nuevo, se notaba que César manejaba. Me sorprendió que al entrar me dio un beso practicamente de novio incluso metiéndome la lengua. Arrancó y nos fuimos.

- "¿Donde me vas a llevar?" Le pregunté.

- "A un sitio donde podamos estar tranquilos"

Recorrimos unos 15 minutos en coche hablando de temas simples, y llegamos a un hotel con bastante buena pinta en la zona norte de Madrid. Nos registramos con la reserva que había hecho César y la tarde prometía..

Creo que no llegamos casi ni a cerrar la puerta de la habitación y ya estábamos besándonos de manera apasionada. Nos tiramos sobre la cama y nos desnudamos el uno al otro. Para mi tranquilidad tenía una buena polla que destacaba por tener buen grosor, a él le sedujo mucho mi coño depilado, lo lamió de manera insistente, agarrándome las piernas, mientras yo gemía agarrándole de la cabeza. Me dejó empapada y muy caliente. Cogí un cojín de la cama y lo tiré al suelo, me puse de rodillas sobre él y le dije que se pusiese delante de mi. Le hice una mamada enorme, no solo me comí su polla si no la alterné con los huevos los cuales le masajeaba y miraba su cara mientras soltaba gemidos de placer. Él no paraba de decirme guarradas que a mi me ponían a mil

"Eres una zorra. Te gustan mucho las pollas se te nota. Que pensaría tu novio si te viese aquí con mi polla en tu boca? Vaya tetazas tienes eh. Me vuelve loco tu coñito"

"Te voy a reventar. Vas a saber lo que es una buena follada hoy y me vas a dar toda tu leche" le decía yo

Tras unos buenos preliminares, nos pusimos al tema. Primero empecé metiéndole una buena cabalgada agarrada a su pecho mientras él me agarraba las tetas. Y nos besábamos apasionadamente mientras su polla se hacía hueco dentro de mi coño. Después cambiamos y me puso a cuatro, me besaba la espalda y me agarraba de la cintura. Le decía que me follase, que era su zorra y cosas que le pusieron a mil. Finalmente se corrió en mi boca, y me lo acabé tragando todo. Reconozco que sabía distinta a la de David. No tenía mas con quien comparar..

Luego intentó metérmela por el culo, aunque sin éxito de nuevo. Follaba muy bien, con muchísima experiencia. En cuanto se corría, paraba, nos quedámos unos minutos sobre la cama hablando y besándonos desnudos, y vuelta al tema.. Me había vuelto una buena zorra. Algo que ni podía imaginar hacía no mucho. Luego nos duchamos juntos, nos besamos y nos fuimos. Me volvió a dejar en mi barrio.

Fue sexo sin compromiso alguno y sin complicaciones, sabiendo que ambos teníamos pareja.

Al llegar me dolía todo. Les conté en el grupo de Whatsapp todo a mis amigas.

Miriam: "Bienvenida al mundo de los zorrones"

Ayelen: "Eres una de la nuestras. Que tal el pollón del madurito?"

Carmen: "Enhorabuena nena. Ya es hora de que hagas lo que te apetezca"

Había quedado para ir a dormir a casa de David. Lo cual me apetecía entre poco y nada y sinceramente notaba que si David intentaba follar conmigo, iba a percatarse de que mi coño estaba raro tras toda la tarde follando duro con otro. Estuve con David unas cuantas horas al Whatsapp. Él convenciéndome, yo diciendo que me dolía la cabeza y poniendo excusas poco creíbles. No existía la posibilidad de ir y no follar. Porque con él siempre que quedábamos y más estando su casa sola, follábamos incluso estando con la regla. A veces si tenía mucha sangre le hacía una mamada hasta que se corriera en mi boca.. Al final decidí ir. Habían pasado unas cuatro horas de la última follada con César. Fisicamente me encontraba reventada, cenamos y vimos una peli. Por un lado me sentía mal cuando estaba con él cuando nos dábamos un abrazo o nos dábamos un beso amoroso, pero por otro estaba haciendo lo que quería y lo que me pedía mi cuerpo. Siendo una zorra. Con todas las letras.

Según acabó la peli y ya con los títulos del final, empezó a meterme mano por dentro del tanga, el mismo que hacía unas horas me había quitado César con brutalidad. Tocó mi coño y metió los dedos dentro, no dije nada, recé por dentro para que no se diese cuenta de que estaba manipulado, César me lo comió, me lo folló y me metió los dedos.. Era tan cierto eso como que por la mañana fue David quien me lo folló y comió. Asi que si hubiese dicho algo le hubiese dicho lo de la follada de la mañana con él. Pero no fue así, ni se enteró, me desnudó entera y me folló duro acabando a cuatro corriéndose por mi espalda. Nos fuimos a dormir. Yo estaba rota de tanto sexo. Había follado un montón de veces con los dos. Ambos eran muy cañeros y además con todo el nerviosismo que había vivido estaba exhausta.

Para variar por la mañana volvimos a follar mientras nos duchábamos. Acabé el Domingo sin casi poder moverme..

Por la tarde les contaba a las chicas como acabó la noche. Ellas en parte aliviadas ya no se veían tan zorras en comparación a mi, como antes. Yo era la monja del grupo, pero no tardaría en hacerles competencia..

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