Las infidelidades de la joven Adara. Parte 3
Tiene novio, pero su cuerpo pide algo más. Cuando la tentación llama a la puerta, la prudencia se desvanece y solo queda el deseo de probar lo prohibido.
A la vuelta a Madrid comentábamos lo mío con César. Mis amigas me decían que si era tonta por no habérmele follado. La verdad es que me quedé super caliente. Tenía el coño tan mojado como cuando David me hacía un cunilingus. Pero no se, no vi el momento para follar con César. O a lo mejor para dar el paso de los besos al sexo con otro, teniendo novio todavía no estoy preparada, quien sabe.
El caso es que me lo quería follar y ahora no había hecho más que empezar a comerme la cabeza aún más. Los días posteriores con la vuelta al trabajo fueron duros, trabajaba en una oficina en la zona financiera de Madrid, rodeada de bastantes babosos que ciertamente nunca me habían hecho plantearme tener nada con ellos. Pero reconozco que me vi más receptiva a quedar después del trabajo, a un afterwork que nunca me apetecía etc.. Por parte de mi novio nunca tendría problema, pues él era cero celoso, ni se imaginaría lo de Gandía, por ejemplo. Yo sin embargo mas de una vez me le imaginaba follándose a alguna de sus amigas..
A la llegada de Septiembre empecé a escribirme con César por Whatsapp. Pronto estaría por Madrid, me dijo que ojalá pudiésemos quedar a su llegada, y yo le dije que avisase, y desde entonces empecé a estar caliente todo el rato. Pero no caliente de que me sirviese con las relaciones con mi novio no. Quería algo más. Una mañana de Domingo me desperté en mi casa, estaba sola pues mis padres estaban de casa rural con unos amigos y en otro momento de calentura seguramente hubiese llamado a mi novio para que apagase mi fuego, pero quería ir más allá, escribí a César que aún seguía en Gandía, y empecé a entablar con él una conversación que se fue convirtiendo a ardiente. Sobre lo que nos gustaba en la cama, sobre en lo que eramos mejores, y acabó con unas cuantas fotos sensuales. Si esa polla de la última foto era la suya gozaría muchísimo el día que por fin le tuviese dentro de mi. Yo le correspondí con una de mis tetas que le volvió loco.
Me toqué muchísimo esa mañana pero no terminaba de estar satisfecha, aún con esa conversación caliente. Y en un arrebato me bajé la app tinder para ligar. No se ni como, porque poniendo mi foto alguien la podría ver y reconocerme sabiendo que tenía novio. Pero lo hice y no tardé mucho en conocer gente cercana a mi por geolocalización. El caso es que mi obsesión por César me hizo centrarme en tios maduros, y a la hora después de descartar a unos cuantos, empecé a entablar una conversación con un tal Ginés, de 39 años, fisicamente parecido a César. Bastante interesante en cuanto a conversación. Le fui sincero estaba en un apretón sexual y necesitaba que alguien viniese a mi casa. Le pasé mi dirección y en 15 minutos llegaría. Como una pizza pensé. Pero que locura estoy cometiendo, en cuanto le di a enviar el mensaje con la dirección. Me empecé a poner nerviosa, a pensar en decirle que no, que no viniese, pero estaba tan cachonda, que preferí esperar. Me puse un kimono de pijama y debajo un conjunto de sujetador y tanga de color negro y esperé que sonase el telefonillo.
Justo a los 15 minutos sonó el telefonillo. Si? "Hola soy Ginés" Bastante educado. Le abrí, subió, volvió a llamar al telefonillo en la segunda puerta ya que vivo en una finca cerrada con varios portales. Estaba histérica. Nerviosa no, lo siguiente y pensando pero que estoy haciendo? Que tengo novio! Que casi no he follado con otro! Todo eso me recorría la mente, la cual iba rapidísimo..
Sonó la puerta. Y fui temblando desde mi habitación a la entrada, apenas tres metros de tembleque de piernas, brazos, y con la cabeza a mil por hora.
- "Buenas" dije según abrí
- "Hola, encantado" dijo acercándose a darme dos besos. Era bastante educado, olía bien y me dio buena impresión
- "Pasa por aquí" le llevé al salón.
- "¿Quieres tomar algo? Dije para romper un poco el hielo, aunque eran las 12 de la mañana.
- "No no te preocupes"
- "Bueno pues nada. Perdóname porque estoy un poco nerviosa, seguro que has pensado que soy una guarra por la invitación pero no es así. Es la primera vez que invito a alguien a casa" le dije sentándome al lado suyo en el sofá grande.
- "No no, yo no he pensado nada. No te preocupes. Me has gustado mucho y me pareces muy simpática. No estés nerviosa de verdad" dijo tocándome una pierna y queriendo tranquilizar la situación.
- "Mira yo te voy a ser sincera. Tengo novio. Es la primera vez que le voy a engañar más allá de algún beso. No se como va a salir esto. Discúlpame previamente si no estoy a la altura" dije de manera nerviosa y casi sin mirarle a la cara. Avergonzada por lo que había dicho.
Tras eso, me besó. Sin mediar palabra. Empezamos a besarnos apasionadamente chocando nuestras lenguas, mientras nos acariciábamos la cara, después me desató el kimono y se quitó la camiseta, estaba en tanga y sujetador y él en pantalón corto, él estaba bastante bien de cuerpo, se le marcaban los cuadraditos en el torso. Me puse sobre el y seguí besándole, incluso recorriendo con mi lengua su cuello. La diferencia de edad era notable pero era bastante atractivo, no se si como César pero me resultaba parecido al menos y me estaba poniendo muy caliente. En uno de las veces que nuestras bocas se encontraron, noté que me quitaba el sujetador y dejaba mis pechos al aire, los cuales empezó a lamerme con muchísima destreza. Lo que hizo que soltase unos cuantos gemidos. Ahora si, pensé a este me lo voy a follar de lo lindo, no pensaba apenas en David. Si en César. Al rato de seguir lamiendo mis tetas, me quité de encima suyo y me puse de rodillas frente al sofá, previamente le había acariciado la polla por fuera del pantalón y había notado un buen bulto, esta vez al quitarle el pantalón y el calzón descubrí una polla de un tamaño considerable que rápido me introducí en la boca. La sensación era rara. Yo solo chupaba la polla de mi novio. Pero a la vez que rara, me encantaba. Me tiré unos 5 minutos chupándole la polla, la cual le puse como una roca de dura. La apretaba con mis manos mientras se la chupaba pensando que en breve me la metería en mi coño.
Me levanté y me quité el tanga, él me recostó sobre el sofá y empezó a lamérmelo. Yo le cogía la cabeza y el saboreaba cada gota de mi flujo caliente. Estábamos super calientes. Volvió a sentarse al lado mío en el sofá ya ambos desnudos y me besó apasionadamente mientras me introdujo un dedo en el coño.
- "Fóllame. Quiero que me folles cabrón" le dije entre beso y beso. Estaba más caliente que nunca.
Hizo caso y al momento estaba encima de mi. Reconozco que cuando sentí su polla dentro me pareció una sensación rara, pero a la vez un alivio. Creo que mis amigas y sus historias y después César me había creado una necesidad alucinante de ser infiel, de probar otra u otras pollas. Me folló bastante bien desde arriba, tras unos minutos me puse encima y le cabalgué mientras él me besaba y besaba mis tetas.
- "Me voy a correr. Estoy a punto" dijo en una de mis últimas cabalgadas sobre su polla en el sofá de mis padres..
- "Lo quiero en mis tetas vale?" Le dije susurrándole al oido en modo caliente total.
Esa frase creo que le hizo reventar, pues me apartó de encima y soltó su leche a presión sobre mis tetas y mi cuello. Estaba caliente. Habíamos echado un polvazo inmenso. Era mi primera infidelidad. Me fui a la cocina a por un papel para limpiarme y que se limpiara él. Después nos quedamos tirados en el sofá, desnudos, él me besaba todo el rato la espalda. Sonó mi teléfono y era David. Lo cogí advirtiendo a Ginés que me llamaba mi novio para que no hiciese ruido. David me decía que si quería que fuese. Lo lógico cuando mis padres se iban el finde, o cuando se iban los suyos, pero le dije que no, que me encontraba mal. Todo esto rodeada por los brazos de Ginés que incluso me besó en la espalda dos veces mientras hablaba con mi novio. Le colgué y tirando el movil sobre el otro sofá, besé apasionadamente a Ginés. Intenté follar otra vez con él, se la chupé, pero no se le ponía. Tras la ración de leche que soltó ahora era complicado. No pudo follarme otra vez antes de irse al rato. Le había dejado seco..
Esa misma tarde en el grupo de Whatsapp les dije a mis amigas que por favor viniesen a mi casa. Necesitaba contarle a alguien esto. Llegaron y aunque no daban crédito a la situación, desde lo de bajarme tinder, hasta lo de follarme un desconocido, me dijeron que llevaba tiempo pidiéndolo a gritos que se me notaba. Ellas obviamente no me juzgarían y yo necesitaba eso. Les dije que me estaba sintiendo mal por David en ese momento pero que cuando estaba cabalgando sobre Ginés, en ese mismo sofá donde estában sentadas sentía alivio. Después me preguntaron detalles como el tamaño de su polla, donde se corrió etc. Detalles que ellas contaban. Y que yo por primera de muchas veces ahora también contaría..
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