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Las infidelidades de la joven Adara. Parte 2

Adara siempre fue la más reservada del grupo, pero en Gandía las reglas cambian. Cuando el destino la cruza con César, un hombre que despierta algo oscuro en ella, la tentación de traicionar a su novio se vuelve irresistible. No es solo deseo, es una caída libre.

Adara9615K vistas8.4· 23 votos

Esa noche fue tranquila incluso para mis amigas. Gandía es un lugar con muchísima gente en verano. Salimos por las discotecas de la zona y no me encontré a César y cuando llegué al apartamento, en torno a las 4 de la mañana pensé que seguramente ya no le volvería a ver en los días posteriores, pero rondaba mi cabeza la idea de encontarme con él. No tenía claro para que, era de esas personas que te dejan tocada, y sinceramente fisicamente no era mejor que David, y era bastante más mayor, casi de la edad de mi padre, pero no se, algo inquietaba dentro de mi. No lo podía controlar.

- "Venga vamos a hacer recuento de tios que nos hemos tirado en nuestra vida" dijo Carmen al día siguiente en la playa mientras atardecía.

- "Yo llevo 22 con los tres del otro día" dijo Ayelen.

- "Yo perdí la cuenta. Más de 20 seguro. Pero ni idea" dijo Miriam

- "Pues yo 35 con el dominicano del otro día" contestó Carmen

A lo que todas nos reimos de manera escandalosa provocando las miradas de la gente de las sombrillas más cercanas.

- "2" dije yo

- "Joder Adara es que eres casi virgen" dijo Ayelen

- "Hombre tampoco eso, que mi novio me tiene bien servida"

Y volvimos a reir escandalosamente ante la mirada de la gente.

Salimos esa noche de nuevo, había una fiesta en una de las discotecas más importantes de Gandía. Habría muchísima gente, y había que ir de blanco, y me puse un vestido en el que la parte de arriba era un top y me quedaba bastante justa lo que realzaba muchos mis tetas, una talla 95 aproximadamente, que al ser delgada y bastante alta destacaba mucho. Aunque todas mis amigas eran tetonas, especialmente Miriam, que se las operó en cuanto tuvo 18 años, por complejo y eran inmensas y redondas.

La fiesta en si, fue una más, muchísimo agobio de gente, decenas de babosos intentando ligar con nosotras, yo me los quitaba como mosquitos, a algunos dándoles un manotazo porque tenían la mano muy larga y al ir con el vestido corto y debajo un tanga entre la multitud algunos aprovechaban para meternos mano. No duré más de media hora en la pista central ante el bullicio y la muchedumbre. Dije a mis amigas que saliésemos a un sitio más tranquilo. Ayelen se quedó con uno con el que estaba empezando a liarse, y salimos Carmen, Miriam y yo a una especie de jardin contiguo a la discoteca, donde al menos había espacio.

- "Qué putos depravados" les dije a Carmen y Miriam refiriéndome a todos los tios que nos habían estado intentando meter mano, y restregándose con nosotros.

- "Ya sabes lo que hay aquí. Aunque había alguno que estaba bueno eh" respondió Carmen

- "El moro con el que se está liando Ayelen tiene su punto" dijo Miriam.

Y de repente me giré y me dio un vuelco el corazón y me puse de los nervios de espaldas vi a César. O lo que creía que era César pensé a unos 10 metros. Agarré de la mano a Miriam y Carmen y me acerqué y comprobé que era él, estaba hablando con alguien y cual es mi sorpresa cuando vi que era una chica, así de su edad, más o menos. Intuí que era su novia. Miriam y Carmen no entendían muy bien a que les había llevado de repente corriendo. Al ver a César con esa chica, reculé y de repente escuché:

"Adara!!" No sabía que hacer ni decir.

Me giré y le vi mirándome junto a esa chica al lado.

"Hola!" Dije timidamente

César se acercó con la chica de la mano. Ya si que entendí que era su novia pero no entendía porque me saludaba estando con ella.

"Mira Adara. Esta es María mi novia. Que ha venido hoy a verme. Ella es Adara una chica que conocí el otro día muy simpática" La verdad es que no podía dar crédito. Si alguna vez pensaba en encontrarme con él no era de esa manera.

La novia no fue muy simpática conmigo, me dio dos besos de manera muy fría, de hecho no entendió muy bien la situación. Yo tampoco. Hablamos unas cuantas frases sin sentido del tipo, de "pues nada aquí" y desaparecí volviendo a la muchedumbre con mis amigas.

A la media hora o así salimos y Carmen y Miriam que habían presenciado todo (pues Ayelen ya se habría ido a follar intuíamos) me preguntaron por la rara situación que vieron con César y su novia.

"Tía no he entendido nada. Para qué narices te saluda el tio ese estando con la novia? Si la novia se ha quedado helada" dijo Carmen.

"No tiene sentido. No lo se" dije yo todavía incrédula.

No dejé de pensar en toda la noche sobre aquello. No se describir lo que sentí internamente, una sensación de ¿celos? De que para César simplemente fui una amiga con la que tomar algo y eso de alguna forma me dolía o no se. Volvimos al apartamento Miriam y yo. Carmen se había quedado hablando con un portero de discoteca y pensamos que se lo acabaría follando. Y cuando abrí la puerta del apartamento que daba directa a la habitación ahí estaba Ayelen cabalgando sobre el chaval marroquí que se había ligado

"Tía esperad y ahora entráis" dijo con la voz entrecortada por la respiración del acto sexual y con la polla del chaval dentro de ella, con él mirando incrédulo la situación debajo de ella y con las manos apretando sus tetas.

Nos salimos y a los 15 minutos ella abrió la puerta y nos instó a pasar. Entramos y el chaval estaba ya vestido con un pantalón y sin camiseta.

Estuvo un rato en la terraza con ella y al rato se fue mientras Miriam y yo nos aseábamos y nos lavábamos los dientes para irnos a dormir.

"Bueno el morito estaba bueno no?" Dijo Miriam.

"Joder menuda polla tenía el cabrón. Si se entera mi novio con lo racista que es" dijo Ayelen riéndose

Nos dormimos y a la mañana siguiente ya casi a mediodía apareció Carmen, que había estado con el portero de la discoteca.

"No he dormido nada. Yo no he visto nada igual, no se le acababa la leche nunca. Era algo increíble" dijo Carmen contando su peripecia sexual.

No es justificable, pero con unas amigas así era casi un milagro ser fiel a tu pareja. Al margen de ser muy golfas, estaban todo el día pensando en tios, hablaban sin escrúpulos de sexo. Y a su vez tenían todas novio.

En el caso de Carmen pese a tener 23 años ya llevaba 5 con él, ella siempre excusaba ser infiel con que él, (Diego su novio) en el primer año de relación la puso los cuernos con una de su clase. Y Carmen lo descubrió y le puso los cuernos en venganza y la dio morbo y siguió poniéndoselos. Yo no lo entendía pero era su vida.

Ayelen la más mayor tenía 25 años, estaba con Rafa el típico malote de nuestro barrio, se habían puesto los cuernos cien veces, discutían, lo dejaban, se daban celos con otros en redes sociales, la típica relación tóxica. Rafa era un cerdo que más adelante saldrá en esta historia. Había intentando muchas veces con nosotras, las propias amigas de su novia. Diré eso si que estaba buenísimo y era el típico tio que nos ponía a todas pese a ser el novio de nuestra amiga.

Y respecto a Miriam, la única de mi edad llevaba poco con Jose, un chico bastante bueno y tímido al que desde el primer momento le puso los cuernos, decía que de manera preventiva, pero después como ya habréis comprobado, se la fue de las manos.

Estando en la playa aquel día salió el tema de lo de César saludando con su novia etc.

"Pero a ver Adara, tu sientes algo por ese tio. Se te nota. Tu eres anti tios, enseguida les das largas a todos. Y con este te sentaste a hablar y ayer te sentiste rara con la situación" dijo Carmen

No quise decir que no dejaba de pensar en él pero asumí ante mis amigas que algo había sentido con él.

"Pero a ver que es muy mayor, tiene novia y no tengo ni su teléfono, que lo mismo no le vuelvo a ver más o le veo con su novia y que no, que yo tengo novio que a David no le he puesto los cuernos ni se los quiero poner" repetía yo como excusa

"Bueno eso ya se verá pero algo has visto ahí" dijo Carmen.

No quise darle muchas más vueltas al tema. Esa tarde al llegar de la playa me metí al baño y le mandé una buena ración de fotos y un video masturbándome a David. Y así aparte de contentarle. Me vendría bien para olvidar un poco el tema César.

Llegó otra noche más en Gandía. La penúltima. Pues en dos días volveríamos a Madrid.

Esa penúltima noche me emborraché muchísimo y me di un par de besos con lengua con un tio que ni recuerdo en la discoteca. Y que al salir no volví a ver más. Y si lo pude recordar fue porque mis amigas lo vieron y me lo dijeron a la mañana siguiente. No es excusa la tremenda borrachera que me agarré, pero está claro que algo en mi cambiaba. Que había despertado algo. Sin ser nada serio, comparado con mis amigas no lo consideraba ni cuernos era un primer paso hacia la infidelidad.

Llegamos a la última noche en Gandía. Salimos en un plan más tranquilo que otros días, a una terraza chill out, nos tomamos unas copas, y luego fuimos a una discoteca más pequeña. Estaba siendo tranquila la noche aunque las cuatro estábamos bastante contentas y cuando cerraron en torno a las 5 de la madrugada salimos hacia el paseo marítimo (pues siempre nos gusta el último día bañarnos desnudas en la playa por la noche) volví a escuchar la voz de César. No se si era un alivio o me daba miedo que estuviese la novia. Y al girarme vi que estaba con otro chico. Me alivié. Nos acercamos mis amigas y yo. Las presenté a César, aunque Carmen sobre todo, ya le había visto dos veces y César nos presentó a su amigo, Benja. Que era algo más joven que él, en torno a 35 o así y estaba bastante bueno. La charla fue más distendida. Incluso le solté que a su novia no la hizo gracia que me saludase. Él no le dio importancia. Me preguntó que donde íbamos y le conté que a bañarnos en la playa y que si se animaban, lo cual ni se pensó. El amigo como digo estaba bastante bien y conociendo a mis amigas alguna caería con él seguro. Ellos fliparon bastante cuando nos quedamos en sujetador y tanga las 4. Dejando toda la ropa sobre una tumbona e hicieron lo mismo, quedándose en calzones. Nos metimos en el agua y empezamos a salpicarnos y a jugar. César jugaba con todas, pero conmigo con mayor confianza, realmente nos habíamos visto poco pero entre nosotros había algo especial. Me agarraba de la cintura, me salpicaba.. Al momento salí un momento hacia la orilla con César, Carmen y Ayelen y vi a Benja liándose con Miriam, en unos besos con lengua que impresionaban por la pasión que desprendían. Nos quedamos desde la orilla. Y en la silueta de la oscuridad ya se veía a Miriam en cuatro dentro del agua en una zona que apenas cubría y Benja la embestía con sus manos en la cintura. Aunque apenas se veía se escuchaban bastante los gemidos. Nosotros nos fuimos a una zona de tumbonas como en segunda linea para dar intimidad a los copuladores y yo me senté encima de una pierna de César, en tanga, tal cual estaba mirando hacia el reflejo de la luna, Ayelen y Carmen sin apenas decir nada desaparecieron y nos dejaron solos viendo que probablemente nos liaríamos. Pero más allá de una intensa conversación hablando de mi novia, su novia y de abrazos, y pese a que César se restregó con mi coño unas cuantas veces en esos abrazos aprovechando que yo iba en tanga y él en calzones, no pasó nada más que unos cuantos besos con lengua al irme, justo cuando empecé a vestirme que eso si rompieron mi duda sobre los sentimientos hacia él, me gustaba mucho, pero en ese momento no quería follármele o no había visto el momento. Eso si, esta vez me fui con su teléfono en mi agenda. Esperé a que Miriam acabase con Benja, a la cual tuve que limpiar bien el pelo, puesto que en la corrida facial Benja se lo había puesto perdido y nos fuimos para el apartamento..

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