Xtories

Me convertí en el amante, de mi compañera de traba

En el comedor del colegio, entre risas y miradas furtivas, la distancia entre la amistad profesional y el deseo prohibido se desdibuja. Cuando el alcohol y la frustración marital se unen, la puerta entre la realidad y la fantasía se abre de par en par.

John34K vistas9.2· 26 votos

Hace unos años, cuando aún estaba en la universidad, me sacaba un dinero, trabajando en el comedor de un colegio. Me lleva muy bien con todas mis compañeros, de toda la plantilla 20 monitores, solo habíamos dos chicos, el resto eran todo chicas, de las cuales solamente podíamos encontrar 3-4 chicas de nuestra edad, el resto eran todas mujeres de 35 para arriba con varios hijos.

Normalmente, los viernes, cuando acabábamos de trabajar, solíamos ir la mayoría de la plantilla a un bar a tomar algo, las compañeras que tenían hijos, solían ser las primares en irse, ya que tenían que recoger a sus hijos del colegio, aunque algunas, nos preguntaban por el grupo de WhatsApp si aún seguíamos en el bar y venían a tomarse otra copa.

En el colegio, yo llevaba un grupo de niños, con una compañera, Celia, tenía 36 años y hay que admitir que estaba tremenda, la primera vez que la vi cuando empece a trabajar, me quede deslumbrado, iba vestida con unas mallas, que cada vez que se agachaba a recoger algo del suelo, marcaban a la perfección su trasero, además que transparentaban un poco y dejaban ver claramente el tanga que llevaba. En la parte superior iba con una camiseta de tirantes ajustada, con lo que me quedo muy claro que tenía un gran pecho. En conclusión, su marido era un afortunado por poder follarse a pedazo mujer.

Todo empezó cuando llevaba meses trabajado en el colegio. Estaba llegando al colegio y en la entrada, me encuentro a Celia hablando por el móvil, por el tipo de conversación y por su expresión facial, pude deducir que estaba discutiendo con su marido. Tengo que aclarar que en todos estos meses que trabajamos juntos, nos cogimos bastante confianza, incluso algún comentario subido de tono, cuando no había niños, del tipo que no entendía que como podía estar soltero, que en la universidad me tendría que estar hartando de follar… y yo le respondía con que si fuera su marido follaba todos los días... pero como ella estaba casada lo consideraba como algo inocente.

Cuando Celia, entro en el colegio, le pregunte si iba todo bien, a lo que me dijo que sí. Yo creía que no, pero como no quería hablar del tema, no le forcé. Esa semana, el viernes como era de costumbre, nos fuimos todos a tomar algo, Celia también vino, pero se fue pronto para recoger a sus hijas, a media tarde me llamo y me pregunto si aún seguíamos en el bar, en su tono de voz, se le notaba que estaba molesta. Le respondí que aún seguíamos y que pintaba, que íbamos a alargar hasta después de cenar, así que se vino con nosotros.

Cuando Celia llego, le ofrecí una cerveza, ella la acepto y se la bebió de un trago y se pilló otra, estuvimos hablando y riendo entre todos, un buen rato, como iba pasando el tiempo, cada vez éramos menos, hasta que solo quedamos Celia y yo, a lo que me pidió, si me podía quedar con ella bebiendo, que no le apetecía ir a su casa. Así que me levante, fui a la barra, pille dos cervezas más y me senté con ella. Ahí es cuando empezó a contarme los problemas que tenía con su marido, que siempre se escaqueaba de cuidar a las niñas y que llevaban 3 meses sin hacerlo, cosa que no me podía creer, porque con lo buena que estaba, yo me la follaría a diario.

Seguimos bebiendo y hablando, sobre todo de lo invencible que era su marido, hasta que cerraron el bar, así que nos fuimos los dos, como era tarde, la acompañe a casa. De camino seguís hablando de como podía ser que su marido no quisiera follar con ella, hasta que empezó con que si era culpa suya, que si sus tetas ya no atraían a su marido, a lo que yo respondí que se equivocaba, ella se sacó y estrujo las tetas diciendo que si eran feas, que no tenían buen tacto, a lo que sin que yo dijera nada, cogió mi mano y la llevo a sus tetas, yo me quede sin palabras, pero mi polla empezó a ponerse dura dentro de mis pantalones. Le dije la verdad, que tenían muy buen tacto y eran preciosas, eran grandes, mi mano no era capaz de cogerla entera y sus pezones eran rosados. A lo que me respondió que entonces tenía que ser su flácido culo el culpable y llevo mi otra mano a su culo, y estaba totalmente equivocada, su culo estaba bien prieto y tenía una forma increíble y se lo dije. A lo que me respondió que le estaba mintiendo y le conteste que se fijara en mis pantalones, mi polla estaba durísima y mis pantalones no podían disimular la erección que tenía.

En ese momento, Celia se puso totalmente roja, se abalanzó sobre mí y me dio un beso en la boca, yo le respondí el beso y empezamos a acariciarnos en la calle, no dejaba de sobarle el culo y las tetas, incluso metí la mano por dentro de sus pantalones y le toque un poco el coño, estaba totalmente mojada y note que no tenía su coño bien peludo, pero no me importo y seguí masturbando-la. Ella hizo lo mismo conmigo, me desabrocho la bragueta del pantalón y saco mi polla y empezó a masturbarme, pero no sé qué paso al minuto de estar así, supongo que serian remordimientos y me soltó y salió corriendo a su casa. Cuando llegue a mi casa, me hice una tremenda paja pensando en Celia, para liberar toda la tensión vivida y mi corrida fue de las más intensas que tuve.

A la semana siguiente, Celia estaba fría conmigo, así que cuando tuve la oportunidad de hablar con ella, en privado, lo hice y aclaramos que fue una situación producida por el alcohol y porque ella estaba pasando un mal momento. Así que nuestra relación volvió a la normalidad, pero tras un par de semanas se volvió con un carácter más picante, Celia venía con más escote, siempre que se agachaba lo hacía para que viera su escote o su culo. Yo no sabía qué pensar.

Seguimos así más o menos durante un mes, hasta que llego la navidad e hicimos la cena de navidad, de todos los monitores. Llegamos al restaurante, cenamos y luego nos fuimos a un pub a beber durante la noche. Celia esa noche iba muy provocativa, iba con un vestido ajustado con mucho escote, pero de tal forma que parecía que se le iban a salir en cualquier momento del vestido, ademas creo que no llevaba ropa interior, porque con lo ajustado del vestido se le marcaría cualquier prenda y no se marcaba nada. Esa noche se hizo muy larga, cuando se acabó me pidió que la acompañara a casa, eso hice. Al llegar a su portal me dio un beso en la boca y me dijo que estaba harta de que su marido no quisiera follar con ella, y que este fin de semana se habían ido los 3 al pueblo de su abuela, pata visitarla. Yo, sin decir nada, la seguí dentro del portal hasta su casa, sin decir nada, pero con mi mano izquierda pegada a su trasero.

Una vez dentro de su casa, me llevo a la habitación. Ahí lo primero que hizo fue quitarse el vestido y efectivamente mis sospechas eran ciertas, debajo del vestido no llevaba nada. Su cuerpo era una locura, no me podía creer que hubiera tenido dos niñas y que estuviera así de perfecta, para esta noche se había arreglado el pelo del coño, se lo había recortado en forma de triángulo invertido, tengo que admitir que eso me ponía aún más, mi polla me iba a estallar. Ella vino hacia mí y me desvistió poco a poco, yo cada vez estaba más excitado, cuando solo me quedaban los calzoncillos, acerco su cara a mi paquete y paso lo que tenía que pasar, cuando mi pene salió de los calzoncillos, le golpeo en la cara, cosa que aún me excito más si era posible y ella para arreglarlo me dio un beso en la punta del glande.

Me hizo sentarme en el borde de la cama y empezó a chuparme la polla, primero con la lengua por el falo y luego siguió lamiendo por la punta, para terminar con un beso en la punta, me dijo que mi polla era deliciosa y se la metió entera dentro de la boca y empezó con él sube y baja. Con la excitación que llevaba no pude aguantar mucho y me corrí dentro de su boca. Celia aguantó la descarga que fue bastante abundante y se la trago entera, me dijo que estaba deliciosa y que esperaba que ahora aguantara más.

Celia se tumbó en la cama y yo me puse encima de ella, empece a besarle por la boca y fui bajando poco a poco, hasta llegar a sus pechos, ahí me detuve un buen rato, no podía parar de besar y manosear sus pechos, al rato empece a descender poco a poco hasta su coño y ahí empece a comerle el clítoris, luego baje a su vagina y le metía mi lengua hasta dentro para luego volver a subir al clítoris y meterle a la vez mis dedos en su vagina, empece con uno y luego pase a dos dedos, estuve un buen rato, hasta que Celia se corrió, que para mi sorpresa, no fue una simple corrida, ya que vino acompañada de un squirt, que acabo todo en mi cara.

Tras esto me tumbé a su lado con la polla bien dura, porque el haber estado disfrutando de su cuerpo y el squirt, me excito mucho. Cuando vio mi polla se alegró y me dijo que así es como le gustaba, se levantó y se puso sobre mí, con su vagina apuntando hacia mi polla, fue bajando poco a poco hasta que entro toda dentro de ella, era fantástico sentir su calor alrededor de mi polla. Empezó a cabalgar, primero poco a poco y fue cogiendo velocidad con el tiempo, yo alucinaba con el rebote de sus tetas. Mis manos iban de su culo a sus tetas, tenía que estar tocando algo mientras ella me cabalgaba de esa manera. Cuando llevábamos un buen rato, se tumbó en la cama y yo me puse encima de ella a penetrarla, pero no hice como ella, yo desde el principio fui con todo, hasta que ella volvió a tener un orgasmo y otro squirt, lo que me excito aún más, así que estaba a punto de terminar y se lo dije, a lo que me respondió que quería que acabara dentro de ella y que no me preocupara se colocó un diu hace años. Terminar dentro de ella, fue algo especial e increíble. Tras terminar me tumbé a su lado y mi semen salía de sus entrañas.

Tras estar unos minutos en silencio en la cama, me pregunto si podría aguantar una tercera vez, a lo que asentí, pero me dijo que quería probar algo que su marido siempre se había negado y a ella, le apetecía probar, se trataba del sexo anal, mis ojos se abrieron como platos, el pensar que iba a probar sus tres agujeros, los tres agujeros de una mujer preciosa, pensaba que estaba en un sueño. Celia sacó de un cajón un bote de lubricante y me lo dio. Ella se puso a cuatro patas, para que yo fuera dilatando-le el culo poco a poco, ya que nunca lo había hecho. Cuando vi su agujero del culo en esa posición, mi polla se puso totalmente recta en cuestión de segundos, añadir que ver como aún chorreaba semen su vagina ayudo. Puse un poco de lubricante en su ano y fui introduciendo uno de mis dedos poco a poco, al principio le hizo un poco de daño, pero me pidió que siguiera y pronto empezó a gemir de placer, así que pase a introducirle dos dedos. Cuando creía que su ano ya estaba lo suficientemente delatado me puse lubricante en mi polla y en su culo otra vez, esta vez el chorro de lubricante callo todo dentro del ano, lo tenía bien abierto. Empece a meter mi polla poco a poco, hasta que entro toda dentro de ella y empece con el mete saca, era algo especial, un culo de una Milf totalmente virgen. Yo estaba disfrutando como loco, cuando ella empezó a gemir más fuerte, tuvo un orgasmo, pero a mí aún me faltaba, así que seguí dándole, ella tubo otro orgasmo, antes de que yo me corriera dentro de ella.

Tras terminar, me dijo que había sido algo maravilloso, que su marido era un gilipollas por no querer probarlo. Y nos dormimos los dos. Al día siguiente nos despertamos, los dos estábamos desnudos y llenos de sudor y fluido del otro, así que nos dimos una ducha, antes de que cada uno siguiera su camino.

En la ducha con Celia tan cerca de mí y rozando todo el tiempo con su culo y sus tetas, paso lo que tenía que pasar, mi polla se puso como un mástil en cuestión de segundo. Cuando Celia lo vio, sin decir nada, se agachó y empezó a hacerme una mamada corta, porque enseguida se levantó, me dio la espalda y me pidió que se la metiera, y así hice, se la metí por la vagina, hasta que nos corrimos los dos, esta vez también me corrí dentro de ella.

Nos terminamos de duchar, desayunamos algo y me fui a mi casa, no sin antes llegar a un acuerdo con Celia, en el trabajo todo seguiría igual, pero cuando ella necesitar que alguien la follara y su marido no quiera, que me avise que yo estaría encantado y así lo hicimos. Durante todo el año quedábamos cada semana una vez como mínimo para follar, en un hotel, en el coche o en su casa cuando se fuera su marido.

Fin

Espero que les haya gustado, espero sus comentarios.

Un saludo.