Mi vecina me domina (16)
No es solo sumisión, es destrucción. Mientras ella fuma, tu piel se quema y tu dignidad se desmorona. No hay salida, solo la promesa de una celda y la certeza de que tu único propósito es servir.
Me sentía muy bien al ser ignorado completamente y tenerme allí en el suelo mirándolas.
Acércanos el paquete de tabaco - me dijo Paqui.
Cogí el paquete y le encendí uno. Estaba impresionante allí echada, desnuda, llevando el cigarrillo a su boca, dándole una fuerte calada y exhalando el humo muy lentamente por su boca quedando una nube de humo a su alrededor y con una sonrisa me miraba.
Me gusta verte ahí. ¡Vámonos tú y yo, perra!
Se levantó, tirando de mi correa y me llevó tras ella. Realmente era con ella con la que me sentía verdaderamente su perra. Llegamos hasta su dormitorio, se echó en la cama y yo a sus pies en el suelo, mirando como fumaba su cigarrillo y con mi boca abierta ofrecida a ella para ser usada si lo deseaba.
¡Cuantas cosas nuevas has experimentado esta tarde! ¿No, mi esclavo? Quiero saber cómo te has sentido. Para mí lo más excitante ha sido ver cómo Raquel te daba de comer con la cuchara lo que yo te había preparado.
Nunca imaginé que llegaría a hacerlo señora Paqui. Si le he de ser sincero le confesaré que hacerlo ha sido gracias a que solo he pensado en que era usted quien me lo había preparado y que debía tomarlo para no despreciarlo y al tomarlo le estaba agradeciéndoselo.
¡Qué cerdo te has vuelto! Me gustas, levanta y ofréceme tu polla. Quiero que cojas la piel de tu polla y la separes, quiero que sea mi cenicero.
Con mis dedos separando la piel de mi polla se dedicó a echar la ceniza dentro. A veces está ceniza aún mantenía el calor por lo que al caer apretaba la piel para que no me quemara y después volver a ofrecérselo.
Quiero que prepares pronto tu casa para alquilarla y que te vengas aquí. Necesito tenerte en todo momento para servirme de ti. Separa la piel de tu polla, ¿no ves que se va a caer la ceniza?.
Volvió a acercar el cigarrillo a mi polla colocándolo entre la piel y algo más adentro de lo que lo había hecho antes.
Y, si ahora me apetece presionar la piel de tu polla con el cigarrillo dentro, ¿lo aceptarías?
Por supuesto que sí, si ese es su deseo.
No había terminado de hablar cuando con su otra mano atrapó mi polla desde la base haciendo que toda la piel de mi polla la cubriera con el cigarrillo encendido en su interior. Al apretar sus dedos fue apagando su cigarrillo causándome un dolor increíble a lo que solo supe responder con un “gracias mi señora Paqui”.
Levántate que te coloque esto.
Al levantarme mi polla quedó frente a ella que tirando de la piel de mi polla tomó una pinza para cerrar la piel dejando su colilla dentro de mi polla.
Quiero que las niñas vean lo que te he hecho. No se lo van a creer. Qué maravilloso eres. Mañana quiero que vayamos a comprar una celda para ti para cuando te vengas a vivir aquí. Yo tendré la llave y solo saldrás para realizar lo que se te ordene. Te haré sentir todo lo que has soñado siempre y mucho más.
Si mi señora Paqui. Así será.
Me siento muy afortunada de poseerte. Mi esclavo.
Sara se asomó al dormitorio de su madre.
¿Qué haces aquí con el?
Mira, acércate.
Paqui tomo mi polla, le quitó la pinza y deslizando la piel de mi polla hacia abajo le mostró la colilla que había apagado antes.
Pero…… ¿se la has apagado dentro o solo se la has guardado ahí?
Respóndele tu esclavo.
Su madre ha deseado usar mi polla como cenicero y cuando ha terminado de fumar lo ha dejado caer dentro de mi polla y me ha puesto la pinza.
¡Guauuuuuu! ¡Chicassssssss!
Raquel y Paula llegaron al dormitorio ante la llamada de Sara y escucharon de Paqui lo que había hecho. Enseñándoles mi polla pinzada.
Bueno chicas vámonos al salón y tomamos algo.
Se fueron al salón llevándome Paqui tirando de la correa.
Perra pregunta que quieren tomar las chicas. A mí me pones un wisky con hielo.
¿Que desean tomar?
Raquel me pidió un gim tonic y Paula tomó otro wisky como Paqui.
Señorita Sara, ¿usted?
A mí me vas a preparar un cubalibre de ron con cola.
Me marché a la cocina a preparar las bebidas. Fui al salón con lo que me habían pedido sobre una bandeja. Me di cuenta que en el centro y en el suelo habían colocado la cubeta que antes había utilizado Paqui para prepararme la comida. Mientras me echaba en el suelo boca arriba los pies de ellas se posaron sobre mi cuerpo a excepción de Paula que se levantó y al volver pude ver que se había calzado sus botas altas de tacón fino.Realmente estaba impresionante así, desnuda y calzada con sus botas y andando lentamente hacia mi.
Hacerme un sitio, yo también quiero estar cómoda como vosotras mientras toma la copa.
Le hicieron un sitio quedando junto a Paqui. Uno de sus pies se posó sobre mí buscando con el tacón mi pezón.
¿Crees que le gustará, Paqui?
Por qué no le va a gustar, ¿verdad esclavo?
Yo no supe qué contestar.
¿No has oído a tu ama Paqui?,¿porque no contestas?
A la vez que Paula me hablaba su tacón sobre mi pezón se iba clavando en él desapareciendo su punta por la presión que ejercía sobre él. Sufriendo el dolor en mi pezón le contesté gimiendo.
Siiiii, me gusta muchooooo, por favorrrrrrr.
Así me gusta, que respondas cuando se te pregunte. Te queda mucho por aprender. ¿Verdad Paqui, Cariño?
Paula seguía clavando el tacón en mi pezón a la vez que se volvía hacia Paqui para besarla y hacer que saboreara su lengua mojada con su saliva.
Creo que tú y yo vamos a disfrutar mucho a partir de ahora. ¡Perra dedícate a tu ama Paqui!.
Paula levantó su tacón de mi pezón para que me acercara a Paqui y le atendiera. Mientras ellas se acariciaban todo su cuerpo Paula tiró de mi correa colocando mi cara entre las piernas de Paqui. Sabía lo que quería y me dispuse a lamer su coño con alegría y deseo. Así estaba cuando sentí levantarse a Sara y Raquel. Pronto iba a saber el porqué sentí levantarse habían levantado. Cuando creía que se iban al dormitorio volvieron cada una con una zapatilla de las que habían comprado y comenzaron los azotes. Cada una se dedicó a azotarme un glúteo.
Vamos perra, dale mucho placer a tus amas. ¡Perra, eres una puta muy cerda!.
Mientras ellas no cesaban de azotarme con las zapatillas de goma el flujo del coño de Paqui me llenaba la boca. Era un flujo caliente, dulce, espeso. Paqui se estremeció y dando un grito levantó su cara.
¡No puedo más, por favor necesito parar!
Esto no hizo que los azotes cesaran. Paula les animaba a seguir, se excitaba viéndolas azotarme. Su vena sádica le hizo tener que masturbarse mientras miraba mi cara de dolor.
Seguís chicas, no paréis. Me voy a correr. Siiiiiiii…..
Los zapatillazos cesaron cayendo yo rendido sobre el suelo. Mi culo ardía de dolor. Todas se echaron sobre el sofá para descansar.
Sara quiero que sepas que he decidido que nuestro esclavo se venga a casa para servirnos en cualquier momento. ¿Que te parece?
Siiiii, me encanta. ¿Donde dormirá?
Mañana saldré a comprar una celda para el cuya llave tendré solo yo.
¿Y yo?
Más adelante dispondrás de tu llave personal.
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