Xtories
Interracialdic 2024

La Migrante Haitiana - Parte 10

Kevin ya no necesita buscar en la calle; tiene a Rosi en su cama, dispuesta a recibirlo sin condiciones. Pero cuando su amigo le pide contactos, Rosi no se queda cruzada de brazos: tiene amigas que también están buscando 'ayuda', y esta vez, la oferta incluye a dos hermanas.

EMPEROR6916K vistas9.4· 13 votos

Prefacio:

¿Qué sería de este mundo sin nuestras filias?, ¿sin nuestra atracción por las maduras, por las adolescentes o chicas que lucen como tal?, ¿por mujeres de otra raza, como la de esta historia?, ¿por mujeres que les gusta tanto el sexo,? que una vez que se ven abandonadas en ese ámbito, suelen recurrir a la infidelidad, ¿qué sería de nuestro gusto por los relatos?, si no nos basáramos en aquellas que gustan por probar a machos de su misma sangre, que sabedoras de sus amplias caderas y sus grandes pechos, suelen seducir a los machos y llevarlos al éxtasis, ¿qué sería de nosotros?, que hemos hecho la lectura de relatos eróticos y porno la principal forma de estimular a nuestra mente, que a diario necesita leer algo, aunque sea un poco de perversión, gracias a aquellos que nos han dado inspiración, gracias a aquellos autores que alimentan nuestras fantasías, gracias, muchas gracias, domo arigato.

-------------------------------------------------------------------------------

Al verla vestida de esa manera, me le fui inmediatamente a los besos, como si fuera mi novia, tomando su enorme culo en mis manos, que aunque son grandes, aun así parecían pequeñas, debido a tanta carne, piel sedosa, oscura, grandes montañas que guardaban entre ellas unos preciosos orificios, rosados por dentro, los cuales ahora si, me los iba a comer completitos, le iba a dar un sexo oral que le demostraría que andaba re ganoso por ella, deseaba sacarle muchos orgasmos con mi boca y meter mi cara entre esos enormes cachetes que tiene por nalgas.

Una vez que me dolió la boca de tanto besarla, y ella gemía como hembra en celo que era, me bajé a su delicioso cuello, delgado a pesar de estar algo robusta, me deshice de ese bra de enormes copas, que mantenían juntas esas delicias que tiene por mamas, y me le abalancé a besar esos grandes pezones oscuros, que parecían como dos grandes gotas de chocolate ya bien enfriado despues de haberlo fundido, de esos tipo kisses.

La tenía gimiendo al ya morderle esos sabrosos pezones, llevando una mano ya a su clítoris, y una ya a su agujerito posterior, que se comía mi dedo medio hasta la segunda falange, como vi que no protestaba al estar invadiendo su caliente y apretado recto le cuestioné al respecto.

- Que rico aprieta tu culito, me encanta.

- Y a mi me encanta que me acaguicies así.

- Si así se siente con mi dedo, ¿cómo se sentirá con mi verga?

- Ya quiego sentigla adentgo.

- Y yo ya te la quiero meter.

- Pero antes quiero sentir tu sabrosa panochita – le di un beso – sentirla a pelo en mi polla – otro beso - como me moja – otro beso – sentir su calor - le di otro morreo.

- Siii, ya quiego que me penetgues.

- Te voy a penetrar.

- Siii, quiero que acabes adentro.

- ¿Estás segura?

- Wiii, pog favor.

- ¿Qué tal si te embarazo?

-Noo, ya no hay pgoblema, estoy opegada paga ya no teneg hijos.

- Ah que bien, entonces…- la tomé del cuello empujándola suavemente hacia la cama, separándole las piernas poco a poco, sacándole en un segundo sus bragas que estaban completamente empapadas en la zona de la entrepierna, oliendo ya a hembra fogosa y deseosa de tener adentro una buena pinga.

Me deshice de mi boxer que ya traía de igual manera una gran mancha de humedad, pero antes de reventarle el coño, procedí a hacerle el mejor cunnilingus de su vida, castigando con mi lengua su hinchado clítoris, del que me valí para sacarle dos orgasmos con sexo oral, sus jugos ya bajaban hasta su hermoso culito.

- Ponte en cuatro preciosa.

- Wiii, ¿Qué me vas a haceg? – me decía deseosa, moviendo su gran cola en círculos, separándose ambas cachas con las manos, mostrándome todo ese tesoro escondido de su intimidad, mostrando el contraste de su interior rosado con lo oscuro de su superficie, algo digno de retrato, de admirar, además de que de su vagina salía demasiado flujo producto de su excitación y sus corridas que le provoqué con mi lengua.

- Te voy a llenar de leche tus hoyitos putita.

- Wuiii, llénamelos, dales tu lechiiitaa – la tomé de sus amplias caderas y le clavé mi cara entre las enormes nalgas, haciéndola temblar de inmediato, besando su hermoso orto, metiéndole bien la lengua, dejándolo completamente ensalivado, metiéndole un dedo pulgar mientras le seguía dando lengua, al tenerlo un poquito mas dilatado, opté por introducirle el juguete anal de nudos.

- Que precioso culito tienes primor, delicioso – mientras ya le había introducido la mitad del juguete, que dilataba muy bien su apretado orto.

- Merci, Kevin, puedes usaglo, es tuyooo.

- Lo se putita, tus agujeros son míos, pero antes tengo que probar ese coñito tuyo.

- Wuiii, llénamelo, métemelo, ya no aguantoo, pog favor.

- Ahí te va putita – le enfilé mi vergón, que ya estaba para reventar, el cual entró sin apenas esfuerzo, su interior estaba completamente mojado, quemaba, tan solo la sensación de metérselo hasta el útero me hizo temblar hasta casi venirme, al igual que ella, tambien casi se venía al notar la vibración de mi miembro dentro de ella.

- Ay papiii, que rico palpita – empezó a moverse con toda mi pija adentro, dándose ella sola contra mi pubis, y arreciando sus movimientos, hasta que ella misma sin yo hacer un solo movimiento mas que el de tener firme el juguete en su culo, se vino, bañándome mas aun de flujos la polla y los huevos, el juguete ya casi estaba todo introducido en su hermoso orto – aaah Keviiin, que guicooo, aaah.

- Que rico te mueves preciosa, casi me haces venir.

- ¿Pogque no te venistee?

- ¿Quieres que me venga?

- Wiii.

- ¿Los quieres todos adentro?

- Wiii, pog favor, échamelos toodos.

-¿Te gusta así? ¿con dos pollas adentro?

- Wiii, me encantaaa.

- Que rico aprietas putita.

- Que guico me coges.

- Me vas a hacer venir.

- Wiii, venteee, wiiii – empieza a acompañar mis movimientos, la polla de platico ya esta toda adentro de su culo, lo cual hace que apriete aun mas dentro de su vagina que está que arde y echando ríos de flujo.

- Me vengo putaaa.

- Ooooh wuiiiiii, oooh, que guicoooo.

Me vine a borbotones dentro de ella, que gritaba desaforadamente mientras vaciaba mi esperma en su fenomenal útero, quedándome encima de su espalda, resoplando en su oído izquierdo, mientras ella soportaba mis ligeras acometidas mientras mi verga pulsaba constantemente expulsando chorros de semen, dejándome seco en quizás dos minutos o menos, todos mis mecos adentro de ella, que los recibía convulsionándose.

Pasados esos dos minutos y con el sudor en los ojos le hablé al oído.

- Vamos a recostarnos de lado preciosa.

- Wuii – nos recostamos, ella de espaldas a mi – que guico, me llenaste toda, está escuguiendo mi vulva.

- Es que eso me provocas preciosa, provocas quererme vaciar completamente en ti.

- Vente las veces que quieras en mi, soy tuya.

- Gracias preciosa.

- Gracias a ti Kevin, me has salvado la vida, a mi y a mis niñas, si no fuega pog ti, estagia allá afuega, vendiendo mi cuegpo, que bueno que llegaste tu por el, y no alguien más.

- Es un placer Rosi – le besé la espalda.

Nos dormimos un ratito, hasta que la niña hizo ruido, tuvo que atender ese asunto Rosita, la vi alejarse, había dejado el juguete anal ahí, no tardó mucho tiempo, volvió bamboleando las tetas, las medias era lo único que traía por prenda.

- ¿Estás listo para el próximo asalto? Porque mi culito quiere tu pija.

- Que culito tan goloso.

- Siii, quiere pija, mi culito quiere pija – mientras se acomoda en medio de mis piernas, para mamármela, para despertarla, porque aun estaba dormida.

- Pues vamos a dársela, aah putita, que rico la mamas.

- Merci – se la tragaba entera, me chupaba las bolas, no tardó ni dos minutos para volver a ponérmela como roca.

- Ya baby, que si no me vas a hacer venir con esa deliciosa boca tuya.

- Wuii, mi culito quiere tu pija – se puso de espaldas a mi entre mis piernas, abriéndose ese gran culo, su anito estaba bien dilatado, mostrando su oscuro interior, me embadurné de lubricante la verga, y al igual le deposité en su precioso orto, dirigiendo la punta despues a su recto, costó para que entrara la cabeza, lo demás, casi fue pan comido, moviéndonos ligeramente teniendo ya la mitad de mi pollón adentro.

- Ooooh siii, daleee – exclamaba, lo que me animó a darle mas fuerte, para de una vez podérselo meter todo hasta los intestinos, por lo que la puse de perrito y así empecé a darle duro, poco a poco mi pubis empezaba a golpear su suculento trasero, que se sentía suave, frondoso, y hasta gelatinoso, demasiada carne para un simple mortal.

- Aaaah que rico culito mi amor – se me escapó el mi amor.

- ¿Te gusta?

- Me encanta.

- Y a el le gusta tu pija – hizo movimientos interiores apretando mi trabuco.

- Aaah, que rico aprietas putita.

- Que rico me das papi.

- Me vas a hacer venir otra vez.

- Venteee.

Esta vez soporte mucho menos, tal vez no estuvimos ni diez minutos follando, su culito apretaba de maravilla.

- Siii, me voy a venir.

- Si papiii, llenameee, aaah.

Nos venimos juntos de nuevo, esta vez no fue tan intenso el orgasmo, aun así terminé cansado, casi dormido en la espalda de ella, esta vez fue ella la que pidió recostarnos de lado, aun con mi verga apretada en ese suculento culito, nos quedamos abrazados en esa posición, ahora si, me dormí por horas despues de dos deslechadas, no supe en que momento se apartó de mi, desperté ya entrada la noche, me despertó la llamada de un compa.

- Quihubo puto, vámonos a las putas.

El no lo sabía, pero yo ya tenía a mi puta en casa, no necesitaba mas, o tal vez si.

- Jajaja, que onda man.

- Que onda, ¿Qué haces a parte de chairas?

- No wey, ahorita nada de chairas, puro cochar cabrón.

- El rico siempre humillando al pobre.

- Tas pobre porque quieres man, si hay un chingo de viejas.

- No mames, pero las que me gustan no quieren wey, mejor saca las putas.

- Jajaja, ¿quieres fierro o que?

- Chupas.

- Chi chierto.

- Jaja, ya wey, no mames, tengo como un mes sin remojar la brocha – en ese momento se asoma mi sabrosa negra por la puerta, mirándome como converso en altavoz con mi amigo

- No mames.

- Neta.

- Wey, pero yo no conozco contactos de putas – en ese momento Rosi se señala a si misma, yo le hago ademán de no.

- Investiga wey, yo no vivo en el centro como tu, ahí hay de esas migrantes que dicen que si las prestan por trescientos varos.

- No mames wey, pero ahorita ya es tarde para ir a investigar, además, ¿Qué tal si me asaltan?

- No mames, no seas maricón.

- Ah wey, pues entonces ven tu a investigar, tu eres el que anda de caliente.

- No mames, está re lejos.

- Jajaja, mamón. – en ese momento me hace la seña Rosi de que le de tantito tiempo.

- Pues wey, no te cuesta mucho.

- A ver perame wey, ahorita te regreso la llamada.

- Va wey, ahí me avisas, jajaja.

- Mamón que – le colgué.

- Cgeo que podemos ayudag a tu amigo.

- ¿Ah si? ¿Cómo?

- Conozco a unas que me envidiaron por salir contigo.

- Ah, ¿a poco les contabas?

- Wui, tenía que, de hecho, mañana iré a verlas.

- ¿Y eso?

- Tengo que gepogtagme.

- Ah caray.

- Wui, lo que pasa que, nosotgas nos cuidábamos, y de hecho les dije donde estoy, chateo con ellos y todo.

- Orale, aun sigues teniendo amigas entonces.

- Siii, y están contentas porque te encontgé.

- ¿Les platicas todo?

- Wuii.

- ¿Incluso lo de que tu y yo?

- Casi.

- Oh ya, por eso dices que te envidian.

- Wui.

- ¿Y como son ellas?

- Una es morena bonita, y la otra es medio blanca, son hermanas, vienen de Hondugas.

- ¿Y de cuerpo que tal están?

- La mogena es de busto gande y la blanca es flaquita pego fogmada.

- ¿Y crees que ellas acepten un trato como el tuyo y el mío?

- Tal vez.

- Llámalas entonces.

Continuará…

Mas capítulos de esta y otras historias ya se encuentran disponibles en mi patreon, puedes acceder a la mayoría de ellos por precios muy accesibles

https://www.patreon.com/user?u=43265738

Sigueme en mis redes sociales para darle seguimiento a los nuevos capitulos.

Continúa en