La Migrante Haitiana - Parte 9
La mañana comienza con un deseo incontrolable y una mujer dispuesta a cumplir cada capricho carnal. Entre lencería, juguetes y la promesa de llenarla de leche, el día solo acaba de empezar.
Desperté como es costumbre, aproximadamente a las siete de la mañana, con una erección que formaba una gran carpa debajo de la colcha, y como desperdiciar esa gran erección matutina, con una erección así, vale la pena para despertarse con un buen mañanero, y para eso tenía a una hembra ideal, así que me dispuse a buscar un hermoso conjunto de lencería que quería vérselo puesto, un precioso baby doll con una braga entreabierta a juego, de esas que cubren casi todo, menos lo que hay que cubrir, dejando toda su entrepierna y culito libres para hacer con ellos nuestra santa voluntad, le iba a quedar perfecto el atuendo, y para rematar, unos altísimos zapatos de tacón de plataforma.
Pero antes de todo me dí un baño, ya que literal me sentía sucio, me había echado un delicioso palenque con Rosi la noche anterior en el cual sudé mucho, me di la ducha, y acudí con solo una toalla a su cabina, abrí la puerta, la desperté con el ruido hecho por la cerradura.
- Hola – le hablé en voz baja, para no despertar a su bebé.
- Hola – me contestó, le hice señas de que viniera a la puerta, estiré la mano dándole el atuendo que se iba a poner, me sonrió.
- Te pones todo esto y vas a verme a mi recamara.
- Wi Kevin.
- Vale, antes de que se despierte tu nena hay que aprovechar.
- Wi, tienes gazón.
- Báñate y arréglate mami.
- Wi.
- Vale, te esperamos – mostrándole y sobándome el bulto debajo de mi toalla, ella se relamió los labios.
- Mmm, voy a desayunar.
- Si preciosa, apresúrate.
- Wi papi.
Preparé todos los enseres para un delicioso mañanero, condón, lubricante, aunque no creo que lo llegáramos a necesitar, chocolate líquido que habría de embadurnar en esos melones, y que al igual ella quitaría con su deliciosa boca de mi gran poronga, puse toallas a lo ancho de la cama, ya que yo sabía que la iba a hacer venir a chorros e íbamos a terminar bañados en sudor, pero también le preparé una sorpresa, una polla de goma mas grande que la mía y un consolador de esos que tienen nudos, ideal para las penetraciones anales, si, le iba a meter eso por su apretado orificio posterior.
No tardó ni quince minutos cuando la oí venir, ahí estaba yo, jalándome la verga llena de chocolate líquido, y ella ataviada con todo ese atuendo, los tacones le hacían unas piernas por demás apetecibles, formadas, pero a la vez redondas, la braga entreabierta le apretaba los gordos y brillosos labios vaginales, pero mas arriba sus enormes senos parecían querer salirse del baby doll, ya que al dar un paso temblaban y ya se asomaban sus aureolas.
- Vaya preciosa, ya era hora, te espera tu desayuno calientito.
- Ay que guico, pego, ¿Qué va a desayunag usted patgon? – como me seducía su acento y su hermosa voz.
- Ah pues, ahí traes dos apetitosos melones, tráelos para acá para saborearlos con chocolate.
- Wi, como ogdenes papi.
Se acercó a gatas encima de mi, liberando esas grandiosas maravillas que tiene por ubres, sosteniéndoselos con sus manos, mientras yo tomaba el envase de chocolate y empezaba a vaciarlo en sus suculentos y oscuros tetones, con sus enormes pezones que parecían ya dos grandes ciruelas pasa, inmediatamente me puse a lamer todo eso de sus gigantes montículos.
- Ay que guico, me gusta como me las chupas, nadie me las había chupado así papiii, casi haces que me venga, mira como me tienes de excitada – si, sus pezones casi me picaban los ojos, se puso a moverlas con mi cara entre ellas, pocas veces me habían dado unas cachetadas con algo tan pesado y suave, me habrían torcido el cuello, si no fuera porque si una me pegaba la otra amortiguaba el golpe, me sentía en la gloria, me podría morir feliz entre unas grandes tetas como esas al haberme venido dentro de una deliciosa vagina como la de ella, que a pesar de haber tenido dos partos, no había perdido su estrechez, y pues si, llevaba meses sin probar polla, me harte de mamar esas enormes mamilas y la puse a mamarme la polla, limpiándome todo el chocolate que la cubría hasta mis bolas, poniéndonos en una posición del 69, para esto saqué los juguetes y lubricante de su escondite, derramándole en su culito suficiente líquido, para empezar a dilatarlo con mis dedos, sintió el líquido entre sus grandes cachas y volteo a verme.
- Aaaah, ¿vas a jugag con mi cugitooo? – movía su culote en círculos mientras le iba metiendo mi dedo corazón.
- Si preciosa, ¿te gustan los juguetes? – le mostraba los instrumentos mirándola con cara y sonrisa de demonio, que demostraba mis calenturientas intenciones.
- Amm, nunca he pgobado uno de esos, lo único que pgobé ha sido un pepino.
- ¿Ah sí? ¿y qué tal? ¿te gustó?
- Wi, me gustaba mucho.
- ¿ya no?
- Ya no lo he hecho.
- ¿Por qué no?
- Pogque ya no se ha dado la opogtunidad.
- Bueno, pues hoy no te vas a meter un pepino, te vas a meter estos dos preciosa.
- Que sea gapido pogque estoy muy cagiente.
- Se nota mamacita, se nota – estaba escurriendo, y olía normal, no olía demasiado, olía a vagina caliente, hambrienta, a vagina sedienta de semen.
- Pegdón.
- ¿Por qué perdón?, a mi me encanta que te pongas asi de caliente, asi de húmeda, de deliciosa.
- Es un placeg gustagte.
- El placer es mío mamasota – mientras le agreaba y nalgueaba sus enormes nalgas y ella me las seguía moviendo y jalándome la pija.
- Ya méteme algo pog favog, me estoy quemando pog dentgo.
- Ahí te va preciosa – mientras humectaba de lubricante la polla de goma y la dirigía a su hambrienta y encharcada vagina.
- Ooooh que guico, se siente muy bieeeen – me decía gimiendo, mientras le metía todo el instrumento y le soltaba una pregunta capciosa.
- ¿te gusta el sexo anal?
- Me encanta, méteme lo que quieras por mi culito – me sorprendía con su confesión, eso me retó a hacer algo.
- ¿Ah si?, pues ahí te va este – saqué mi dedo corazón de su culito y empecé a meterle el otro juguete, no tardé ni un minuto y el ultimo nudo estaba haciendo tope en el exterior de su orto.
- Ah siiii, que bien se siente estar doblemente penetrada, como lo extrañaba.
Me volvía a sorprender con otra confesión, y yo ahí seguía mientras le penetraba sus dos orificios, ella me hacía una mamada de campeonato, no tardamos en venirnos, ya que las gargantas profundas que le hacía a mi pollón eran una de mis debilidades, terminé en una eyaculación muy abundante, y ella se comió toooda mi leche, mientras atrás le sacaba un orgasmo que terminó dejando el pene de plastico blanco debido a su gran venida, con sus dos agujeritos dilatados, me dejó seca la verga y se levantó de ahí dejándome completamente deslechado.
- Gracias preciosa, ahora vete a ver a tu niña, y después prepárate porque vamos a salir, toma tu ropa de hoy, ahí está – le mostré su outfit que debía vestir para que nos fuéramos a pasear – ah, y no debes comer nada eh, porque vamos a ir a un laboratorio, si quieres dale de comer a tu hija, pero tu mi amor, en ayunas por favor, ¿va?
- Wi, como ogdenes papi – se agacha para darle un beso a mi verga que ya estaba en reposo – papasote – y se dirige con su hija.
Casi me da sueño, ya que con esa gran mamada casi me saca el alma, pero no, tenía planes y debía estar al 100, me arreglé para salir, debía parecer un padrote, y eso era, a la altura de mi puta, que apareció como veinte minutos después.
Ahí estaba, con ese leggin que le había comprado recientemente y ese top que casi dejaba salir sus oscuros y apetitosos melones, de lo mejor era ver su culazo enfundado en ese leggin, pero sobre todo como se le marcaban sus enormes labios vaginales, me le acerqué a darle un beso.
- Estás irresistible – mientras le plantaba un buen magreo en su enorme trasero, y le daba un sabroso beso francés que me correspondía sin tapujos, la voltee, apretando sus enormes tetones, mientras por atrás le arrimaba mi gran bulto, con mi polla ya casi despierta.
- Merci – ella también me tallaba sus pompones.
- Ya traviesa, vámonos, que quiero volver acá contigo – le suelo una nalgada. Tomamos nuestras cosas, ella toma a su hija y nos dirigimos al laboratorio, donde le hacen la prueba para el vph y le extraen sangre, mientras los resultados estaban listos la llevé de compras y a comer, por supuesto que mas que nada la llevé a las tiendas para comprarse ropa que casi solo yo se la pudiera ver.
Y mientras andamos de compras me llega la maravillosa noticia, Rosaline está limpiecita, lista para que la llene de leche por todos lados, al salir del probador la estoy esperando muy sonriente.
- ¿Y esa songuisa? ¿es por mi?
- Oh si preciosa, si que es por ti.
- ¿ah wi? ¿y eso?
- En la casa te lo explico, vamos a pagar las cosas.
- Wi, papi.
De camino al estacionamiento no dejé de estar de meloso, encimoso, tentón, parecíamos una bella esposa, hija y esposo enamorados, llegando el estacionamiento al guardar las cosas en la cajuela aproveche para agarrarla empinada y una vez mas, la tomé por detrás manoseándole sus enormes bubis, y pegándole mi ahora si duro bulto.
Llegamos a la casa y le dije que se pusiera un conjunto, el que quisiera, y la esperé de nuevo en mi recamara, jalándome la verga que ya estaba lista para meterla en ella, ahora si, a todo pelo.
Me sorprendió con un conjunto por demás sexy, toda de blanco y medias de red, sonriendo y abalanzándome sobre ella le dije.
- Ahora si preciosa, te voy a llenar de leche por todos lados.
Continuará…
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