Mi vecina me domina (8)
Sabe que al abrir la puerta no será recibido como un vecino, sino como lo que siempre ha sido: un perro a su servicio. Esta vez, no es solo Sara quien espera, sino sus amigas, y la noche promete ser mucho más intensa de lo que imaginaba.
Era las siete y algunos minutos cuando llamaron a la puerta.
Serán mis amigas, ve y ábreles. Quiero que las recibas como lo que eres, un perro a su servicio y que te ofrezcas a ellas.
Con más nervios que nunca fui hacia la puerta. Me arrodillé y en mi mano sujete la correa de mi collar en señal de ofrecimiento. Así, abrí la puerta y allí estaban sus dos amigas.
¡Saraaaaa!, ¡Que pasada!, no nos habías dicho nada y la sorpresa ha sido increíble.
Cerré la puerta y fue Paula la que tomó la correa de mi mano, tirando de ella y llevándome a la cocina.
Paqui, vaya sorpresa. Sara nos lo había comentado pero nunca imaginé que fuera hasta este punto. Me encanta, dame un beso.
Raquel también se acercó y se besaron. Desde mi posición intenté mirar un poco hacia arriba viendo que ambas iban calzadas con botas y botines, las dos con un tacón considerable. Paula vestía un abrigo de cuero negro que al desprenderse de él me dejó ver que solo vestía un tanga con un hilo anal; Raquel se despojó también de su chaquetón de cuero para exhibir su cuerpo ataviado con una lencería de encaje negro muy sensual y provocativa.
Sentaros que hace tiempo que no os veía por casa.
Todas sentadas me dejaron estar en el centro de ellas. Paqui les ofreció un cigarrillo. Verlas a mi alrededor fumando me excitó mucho. Paula había cruzado sus piernas dándole un aire muy provocador y estiró su bota hacia mi cara.
¿Le hacéis que adore vuestro calzado?
Ja, ja, ja, si solo adorara eso. Veréis como es de cerdo y de obediente.
¡Guau! Me estoy poniendo cachonda solo de verle ahí y de imaginar todo lo que nos departe la fiesta.
Si queréis nos vamos a mi habitación y luego venimos a merendar.
Las tres se fueron a la habitación de Sara llevándome tras de ellas. Al llegar Sara me mandó levantarme y caminar para exhibirme ante sus amigas.
Que pinta de puta tiene. Con ese maquillaje y esos andares con sus tacones.
Se acomodaron en el sofá que había en la habitación. Fue Sara la que poniendo el cigarrillo frente a mí me mandó arrodillar y echar la ceniza en mi boca. Mientras les contaba cómo satisfacía todos sus deseos, por extraños que fuera, con mi obediencia y sumisión.
¿Como le habéis encontrado?
Pues él es un vecino nuestro que mi madre fue engatusándolo para que le ayudara cuando estuvo mal y no podía encargarse de la casa. Empezó viniendo las mañanas a hacer la limpieza de la casa. Y no veáis como dejaba la casa. Ya sabéis cómo está siempre mi habitación, pues me ordenaba la ropa, limpiaba el baño etc. un día al volver yo a casa y entrar a mi habitación me quedé sorprendida y le pregunté a mi madre. Resulta que hace dos días me ha bajado la regla y ya sabéis cómo es los primeros días. Le pregunto que quien ha limpiado mi baño que lo había dejado perdido, con gotas de sangre en el suelo y la papelera vaciada que tenía todos los restos de mi regla. Mi madre me lo confesó todo y ese mismo día quise comprobarlo por mi misma. Le pedí a mi madre que me lo dejara, nos vinimos a mi habitación y aquí pude comprobar todo lo que me había contado mi madre.
Pues Sara, es un chollo haberlo encontrado. Ya lo quisiéramos nosotras para nuestra casa.
Quiero que lo disfrutéis todo lo que queráis. No preocuparse por el. Os obedecerá en todo lo que le ordenéis sin rechistar.
Fue Paula la que me mandó tumbarme en el suelo para posar sus tacones sobre mis pezones presionando fuerte sobre ellos. Mientras Raquel se desnudo y se puso sobre mi.
¿Puedo, Sara?
Claro que sí. Te gustará usarlo como wc.
Raquel se acuclillo sobre mi boca orinando copiosamente en mi boca mientras Paula seguía clavando sus tacones más fuerte. Cuando terminó Raquel de orinar en mi boca se levantó viendo como Sara se iba sacando el tampón de entre sus piernas.
No me digas que también eso…….
Claro chicas, ya os he dicho que no tiene más límites que los que nosotras le apliquemos. A ver perrito levanta y toma lo que te voy a dar.
Paula cesó en la tortura de mis pezones, me arrodillé ante Sara que ya tenía sujeto el tampón con sus dedos. Para más humillación lo subía haciendo que yo lo intentara atrapar con mi boca.
Veis que perrito más ansioso tengo.
Me hizo dar varios salto y a la tercera lo atrapé con mi boca para dejar el hilo del tampón sobresaliendo por entre mis labios mientras lo chupaba con fuerza dentro de mi boca. El llenar mi boca de su flujo y hacerlo delante de sus amigas fue de lo más humillante.
Ponte ahí.
Raquel me mandó colocarme de espaldas a ella para acercar el tacón de su botín a mi culo.
Lo tiene muy dilatado.
Si, mi madre le ha dado un tratamiento mu eficaz. Todos los días al marcharse se lleva puesto un plug inflable que no se lo puede quitar hasta el día siguiente.
Raquel presionaba su tacón haciendo que se deslizara dentro de mi ano. Al ser muy fino y largo sentí que me penetraba muy dentro. Comenzó un mete y saca que la excitó.
A mí esto me está poniendo muy cachonda.
Dale más fuerte Raquel.
Así lo hizo mientras separaba su braguita y con sus dedos se frotaba el clítoris. Sus embestidas con el tacón se hicieron muy intensas y muy rápidas hasta que sus gemidos la llevaron a un orgasmo brutal. Sacó el tacón de mi culo y lo puso frente a mi boca para que lo chupara.
Límpiame el tacón, cerdo.
Chupé su tacón y mientras lo introducía en mi boca ella siguió masturbándose hasta correrse. Saco el tacón de mi boca y con sus manos separó los labios de su coño y me miro. Su mirada me decía que le lamiera todo el flujo de su corrida.
- Me acerqué a ella e inicié una lamida con mi lengua.
Un tirón de mi pelo me hizo separarme para recibir unos bofetones de la señorita Paula para después, Sara me mandó tumbarme en el suelo para reposar sobre mi cuerpo sus pies. Ellas siguieron charlando, fumando y cuando les apetecía escupirme en mi cara o en mi boca.
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- Relato #224961— title-regex: contiguous parts (7 -> 8)
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